Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.

Arco II

Capítulo 30: Ideas que deben cambiar

Conectarse a la consciencia del ninja rubio había sido complicado, requirió de mucha concentración, así como de atravesar por toda la ira que estaba sintiendo en esos momentos. Cuando había hecho contacto con otros jinchuurikis, no estaba del todo consciente, simplemente era algo que pasaba y en teoría era una habilidad que todos poseían, pero no estaban muy al tanto de ello al no intentar conectar con otros.

Tras haberlo conseguido, pudo ver como Naruto estaba a nada de liberar el sello del kyuubi de un todo. No podía permitir que eso pasara, no cuando aquel biju aún era una masa de odio y destrucción. Se apresuró a detenerle, abrazando al muchacho con fuerza, buscando la manera de calmar su ira, de apaciguar su dolor por lo que estaba viviendo.

—Naruto, tranquilo, todo estará bien. —le habló con suavidad, no quería recurrir a la fuerza o la agresividad para detenerlo, necesitaba que se calmara lo más posible.

—¿Rin nee-chan? —Naruto abrió sus ojos con sorpresa, girando un poco su rostro para comprobar que efectivamente ella estaba ahí con él, no sabía cómo era posible eso.

Sin embargo, no fue la única figura que apareció junto a ellos. Logró identificarlo pronto como el Cuarto Hokage, pero fue Rin quien expresó más familiaridad con aquel hombre. Ninguno de los dos sabía bien que decir, simplemente dejaron que fuera el Cuarto quien hablara.

—No hubiera querido que esto pasara ya que no quería volver a verte, Kyuubi —dijo dándole una mirada de poco agrado al biju detrás suyo—. Sin embargo, tenía ganas de ver cuánto ha crecido mi hijo.

Que el Uzumaki comprendiera a que se refería el mayor fue algo que tardó en procesar. Cuando por fin lo hizo, sus ojos se llenaron de lágrimas por la emoción, no podía creer que finalmente conocía a su padre. Siempre se había preguntado cómo era, que fue de él y saber que era el anterior Hokage, bueno, era impresionante.

—Cuarto Hokage, Sanbi, los haré pedazos por estar aquí —vociferó el zorro con ira. Minato frunció un poco su ceño antes de solo cambiar el entorno en el que estaban, uno donde pudieran hablar mejor sin ser interrumpidos.

—Rin, tú también has crecido mucho, con el cabello largo me recuerdas a Kushina —le habló a su estudiante con suavidad. La castaña sonrió sintiendo un nudo en su garganta por ver a su maestro después de tantos años y más al ser comparada con aquella mujer que admiró y quiso tanto.

Minato les estaba diciendo algo sobre el secreto que habían guardado, claro que no esperaba el golpe que le dio Naruto en el estómago y los reclamos que le siguieron. Al principio, ambos jounin fueron tomados por sorpresa, aunque no tardaron en relajar su expresión, sabían que era natural que el muchacho necesitara desahogarse sobre todo lo que había vivido por tener al kyuubi sellado en su interior.

—Lamento que hayas tenido que pasar por tanto tú solo, hijo —respondió el rubio mayor con pesar.

—Obito, Kakashi y yo quisimos hacernos cargo de Naruto, pero el Tercero dijo que no era lo más seguro —intervino Rin, sintiendo algo de culpa tras tener que obedecer aquella orden del anterior Hokage—, yo más que nadie habría podido comprender su situación.

—Cuando Naruto nació, ustedes tres todavía eran muy jóvenes, también debían cumplir como ninjas, comprendo porque no se los permitió —dijo con calma a su estudiante, sonriendo ligeramente—. Aun así, sé que han velado por él desde la distancia y se los agradezco mucho.

—Pudimos ofrecerle la familia que tanto necesitaba —la castaña pasó su mano por su brazo contrario, bajando un poco la mirada—, de verdad lo siento mucho, Naruto, Minato-sensei.

—No tienes que disculparte, nee-chan —intervino el chico ya más tranquilo—. No hay ninjas que admire más que ustedes tres.

Minato sonrió a su estudiante e hijo, verlos convivir era algo que le llenaba de una paz y agrado impresionante. Hubiera querido ver a sus otros dos estudiantes, pero ahora no tenían mucho tiempo para eso, debía explicarles algo importante y eso era lo que ocurrió el día que el kyuubi atacó Konoha dieciséis años atrás.

—No puedo asegurar que el hombre con el que has luchado sea quien controlaba al zorro esa noche, aparecieron varias de esas criaturas del suelo y nos atacaron, dos de ellos estaban cubiertos —Namikaze frunció un poco su ceño al recordar mejor los eventos de aquel trágico día—. Es muy posible que ese tal Ichigo si sea uno de ellos, el poder de los Uchiha es lo bastante grande como para controlar a un biju. También sé que hay otro más y sé que deben estar trabajando bajo el control de alguien.

—¿Hay otro como él? —Cuestionó—¿Bajo el control de alguien? Ichigo es muy poderoso papá ¿Cómo podría alguien como él trabajar para otro? Él realmente odia a Konoha, a los ninjas…

—Alguien ha sabido usar ese odio y quizás tengan un fin en común —bajó la mirada un instante, aunque no esperaba que su hijo reaccionara de golpe tras recordar algo.

—Papá, él mencionó a alguien, dijo que tenía una hermana. —se apresuró a decir tras acordarse de aquella conversación con el miembro de Tsuki no Me—. Debe ser la misma que nos encerró en ese genjutsu cuando tratábamos de encontrar a Itachi.

—¿Una hermana? —Repitió Nohara, era difícil saber cuántos miembros de aquella organización quedaban a vencer y si había otra Uchiha, las cosas seguían siendo algo más complejas. Esperaba que en Akatsuki hubieran podido obtener esa información mediante Sasori y su equipo.

—Sí, él dijo que nunca habían vivido en la aldea, que no tenían lugar en el mundo y querían darles un lugar a todos, donde vivir en paz.

—Sí, ya lo recuerdo, pude ver todo a través de ti. También sé que Jiraiya-sensei te encargó una misión, una muy importante.

—Sí, pero ni siquiera supe que decirle a Ichigo, ni siquiera sé qué debo hacer ¿Cómo cambiar algo tan grande como el sistema ninja? ¿Cómo acabar con el odio para que haya paz? ¿Por qué si ustedes no pudieron yo podría…?

Naruto guardó silencio de inmediato cuando su padre apoyó su mano sobre su cabeza, sonriendo con algo de orgullo y cariño. Sabía que le habían legado algo muy difícil, pero también sabía que sería capaz de encontrar la respuesta, confiaba en él y se lo hizo saber con una amplia sonrisa antes de pasar a arreglar en el sello pues no le quedaba mucho tiempo.

—Naruto, no tienes que hacer todo tú solo ¿Está bien? Seguro hay personas que pueden ayudarte, confía en tus amigos, en tus compañeros, así como yo confío en ti —Minato mantuvo su sonrisa a pesar de estar empezando a desvanecerse, había valorado mucho ese poco tiempo que pudo hablar con ambos—. Rin, sé que ustedes tres seguirán apoyando y cuidando de Naruto, son un gran equipo, son mis estudiantes después de todo.

Tanto Rin como Naruto solo pudieron sonreír con algunas lágrimas en sus ojos, despidiéndose del Cuarto finalmente. Aún quedaba un problema pendiente que debían solucionar. El enorme zorro desapareció entonces y volvió en sí el muchacho, listo con el modo sabio. Detectó la ubicación de la otra jinchuuriki y no tardó en unirse a ella para prepararse.

—Nee-chan, aún pienso que deberías ponerte a salvo, puedo encargarme de esto.

—Recuerda lo que dijo Minato-sensei, no tienes que hacer todo tú solo y no eres el único jinchuuriki de la aldea, también es mi hogar.

Rin sujetó una de sus manos, sonriendo ligeramente a modo de demostrarle su apoyo, el rubio le devolvió la sonrisa de un modo más amplio y seguro. Agradecía bastante su presencia y que hubiera alguien que le comprendía tanto como Gaara. Había muchas cosas que quería preguntar sobre su padre, más estas podrían esperar un poco.

—Aún debemos derrotar a un último camino, sé que él no es el verdadero —comentó de forma pensativa, aunque pronto algo volvió a su mente tras ver como la pequeña babosa salía de entre sus ropas—¡Hinata! ¡Hinata está…!

—Tranquilo, ella está bien, pude encontrarla antes de alcanzarte, ella estará bien —le aseguró. Pudo notar el miedo en los ojos del rubio de haber matado a su amiga y destruido su aldea cuando se transformó en aquella forma del kyuubi.

—No hubo ninguna pérdida a pesar de la destrucción, todos están a salvo —reafirmó Katsuyu. Igual Naruto pudo comprobarlo gracias al modo sabio, lo cual le causó un alivio inmenso.

—Me alegra que ella esté bien, que todos estén bien. Debo darle las gracias cuando volvamos, aún con lo que pasó, si no hubiera ido no habría podido escapar, aunque fue muy imprudente.

—Ya podrás agradecerle cuando volvamos, estoy segura que no se arrepiente de haber tratado de ayudarte.

Ambos jinchuurikis sonrieron antes de ir a la reunión con su enemigo, al menos debían vencerlo para poder enfrentar directamente al Ichigo real, el cual no debía estar muy lejos de su ubicación.

Amegakure

Aquel día parecía llover más que nunca en la aldea por lo que muchos ni siquiera salían a menos que fuera muy necesario, solo permanecían en la torre ya fuera en las áreas comunes o en sus habitaciones. Al grupo punk de Sasuke se les había asignado algunas habitaciones en lo que Obito consideraba que era lo mejor para ellos.

El mayor de los Uchiha decidió pasar a la habitación del más joven con tal de conversar algunas cosas con este, al menos Juugo y Suigetsu no estaban allí de momento. Sasuke le dedicó una mirada que no supo interpretar cuando entró, sin embargo, no era tan frívola como muchas otras que le había visto.

—Hay algunas cosas que debo hablar contigo, al menos considerando que no te dije todo de la forma apropiada —comentó, recordando esa vez que improvisadamente fue a hablar con él, influenciado por esa consciencia del pasado que le advertía constantemente sobre la guerra—. Primero que nada, quiero que dejes esa idea estúpida de destruir Konoha o a sus altos mandos.

—No puedes decirme que puedo o no puedo…

—Cállate Sasuke, no he terminado —gruñó, frunciendo un poco su ceño y al menos el muchacho decidió obedecer—. Te traje aquí porque supuse que después de ver a Shisui, entrarías en razón y más con lo que te hemos contado sobre Itachi, porque pensé que al ver cómo quedó tu hermano después de todos sus sacrificios, decidirías hacer lo correcto. Acepté que quisieras quedarte e intercedí por ti con Yahiko porque pensé que habías entrado en razón.

—Mi hermano está como está por querer proteger Konoha, por querer…

—Por querer hacer todo solo —le interrumpió— e incluso un genio como él comprobó que no podía hacerlo y que también puede equivocarse. Estoy seguro que, de estar despierto, no querría que hicieras algo como eso, harás que todo lo que intentó haya sido en vano.

—He aprovechado este tiempo para pensar y sigo odiando lo que le hicieron a mi hermano, todo lo que sufrió fue por gente que ni siquiera lo valora, que lo tratan como un monstruo.

—Eso es porque no saben lo que pasó —volvió a cortar su discurso con exasperación—. Tienes que dejar de comportarte como un niño inmaduro, creo que ya comprendes la gravedad de tus acciones y si siguen escalando, será peor para ti y para tu hermano, al menos haz algo por él de una maldita vez. Yo no estoy dispuesto a ser tan comprensivo contigo como Shisui si vuelves a meter la pata.

—¿A qué te refieres con esto? —Cuestionó con evidente disgusto.

—A que piensa utilizar un genjutsu contigo si decides no cambiar de parecer como un plan de respaldo que dejó Itachi —respondió finalmente—, en cambio yo, si te vuelves un problema para Konoha, no dudaré en asesinarte por mucho que a Naruto o Kakashi les moleste la idea. No puedo permitirme ser tan idealista a estas alturas, hay muchas cosas en juego como para que tú empeores todo.

Sasuke por primera vez cambió su expresión altanera y desdeñosa por una de sorpresa y hasta cierto temor, al menos porque nunca había visto aquella mirada tan fría por parte de Obito. Siempre le pareció que era alguien muy animado y amable, que siempre veía mucho por los demás, pero no podía olvidar que seguía siendo un Uchiha, que seguía siendo un shinobi.

—También deberías pensar más en tus compañeros —habló con un poco más de calma, relajando su gesto—, tanto los actuales como los antiguos. Creo que ya se han esforzado demasiado por ti y sería bueno que sus esfuerzos valieran la pena. Comprende de una vez que no llegaras a ningún lado, estoy seguro que Kakashi ya te lo explicó alguna vez.

A la mente del muchacho llegó aquella conversación que tuvo con su maestro antes de partir de la aldea. No podía dejar de pensar en todo lo que le estaba diciendo Obito, sobre su hermano, sobre Shisui. Ya no eran los únicos miembros de su clan que seguían vivos y ahora se debatía en su ideal de vengar a su hermano o dejarlo pasar y seguir sus pasos.

Claro que tampoco pudo evitar pensar en Naruto y Sakura, de algún modo ellos siempre volvían a su mente y a veces los veía reflejados en Suigetsu y Karin, por mucho que quisiera mentirse a sí mismo, era posible que si los extrañara, que si extrañara la única vez que fue feliz tras perderlo todo.

—Te daré un tiempo para que lo pienses y no intentes nada tonto —el Uchiha mayor se levantó de su lugar listo para salir—. Pronto volveremos a Konoha y preferiría que lo hicieras en paz contigo mismo, hay mucho que explicarle a la Hokage.

—¿Por qué te preocupas tanto por mí? —Preguntó de un modo más relajado, ya no tan a la defensiva.

—Porque cometí el mismo error dos veces, contigo y con Naruto —aquella respuesta tomó por sorpresa al menor, quien no entendía muy bien a qué se refería—. No importaba que hubiera dicho el Tercero, jamás debí dejarles por su lado, ustedes necesitaban de alguien, estaban sufriendo y aun así me mantuve al margen de todo. Pero, en fin, soy un experto cometiendo errores.

Obito resopló con cansancio, pasando una mano por su nuca en lo que se disponía a salir de la habitación, deteniéndose un momento para verle por sobre su ojo.

—Claro que si hay un error que no pienso cometer y ese será dejar que Danzo siga haciendo lo que le plazca.

Sasuke abrió sus ojos con sorpresa al ver aquel mangekyo sharingan activo en el único ojo del otro Uchiha antes de que este finalmente abandonara su habitación. No comprendía porque, pero le había causado un cierto escalofrío ¿Obito siempre fue tan intimidante? Tenía tiempo sin verlo y quizás nunca le permitió ser tan cercanos, quizás no lo conocía tanto como creía. Ahora más que nunca necesitaba organizar sus pensamientos y emociones, estaban todas acumuladas desde que vio a Shisui, desde que supo que Itachi estaba con vida y todo lo que tuvo que pasar.

País del fuego

Derrotar al último de los caminos a las afueras que había creado Ichigo no fue tan complejo gracias a su buen trabajo en equipo. Era curioso cómo habían logrado sincronizarse y adaptarse al estilo del otro para enfrentarlo y poder derrotarlo sin tener que desperdiciar ningún ataque o movimiento. Ahora solo debían ir contra el original, el cual se encontraba en una zona alta no muy lejos de su ubicación.

—Gracias por venir directamente, habría sido muy molesto tener que levantarme a buscarlos. Pensaba atrapar solo al kyuubi, pero no me quejo de tu presencia, sanbi —les habló de un modo bastante pesado, levantándose de la máquina en la cual estaba reposando y desde la cual parecía que controlaba a los caminos.

Su aspecto era bastante lúgubre y siniestro, como si el uso excesivo de chakra para controlar aquellos seis cuerpos lo hubiera demacrado. Aun así, fue capaz de levantarse y dar un par de pasos hacia ellos, tosiendo un poco en el proceso. No había manera de que aquel sujeto pudiera combatir contra ambos y sobrevivir.

—Quiero hablar contigo —declaró Naruto.

—Es un poco tarde para charlas, el nuevo mundo no espera a nadie.

—No creo que estés en condiciones para un combate, deberías rendirte —habló Rin con evidente tensión y disgusto.

—No se los pienso dejar tan fácil, al menos pienso capturar a uno de ustedes. Mi hermana cuenta conmigo para este trabajo, no pienso decepcionarla, ni a ella ni a Zetsu-san.

La gran bola de fuego fue el jutsu que dio inicio a aquella batalla, siendo contrarrestada por una técnica de suiton por parte de Rin y que así Naruto pudiera avanzar en su contraataque, no había forma de que Ichigo Uchiha les venciera trabajando juntos.

A pesar de lo demacrado que lucía, supo darles pelea tanto en taijutsu como en ninjutsu, aunque se abstuvo de un todo de usar los poderes del rinnegan, quizás por la gran cantidad de chakra que gastaban. Los dos jinchuurikis también se contenían en utilizar ninjutsu con tal de evitar que lo absorbiera, coordinándose más en ataques físicos para terminar de debilitarle.

Para algún punto, su sistema de chakra estaba desestabilizado gracias a golpes muy certeros que Rin había dado a sus conductos de chakra, impidiéndole moverse para que así el rubio diera un último golpe y le derribara finalmente, obligándolo a permanecer en el suelo de forma definitiva. Les había tomado un poco más de lo esperado y el cansancio era un tanto visible entre el sudor y la respiración entrecortada, Ichigo había sido un enemigo formidable incluso en condiciones bastante más deplorables.

—Debemos llevarlo a la aldea, así Inochi-san y los del cuerpo de investigación podrán obtener toda la información necesaria —dijo la jounin antes de acercarse al cuerpo, aunque ninguno de los dos esperaba que este solo empezara a reír.

—Esto no ha terminado, tal vez fallé, pero mi hermana no fallará —espetó con debilidad, apenas viendo a los dos ninjas de Konoha.

Sabía que la muerte estaba cerca, que realmente no iba a pasar mucho tiempo antes de que todo acabara y quería hacerlo en paz, pensando que su hermana sería capaz de lograr sus objetivos sin él. La idea de ya no estar juntos era un poco dolorosa, pero quería creer que no sería por mucho, pronto podría acompañarla de nuevo una vez lograran su objetivo.

Sólo espérame un poco, nee-san —pensó, recordando todos los momentos que habían pasado juntos desde que recordaba, al menos desde que tenían unos trece o catorce años, ya que en sí no podía recordar nada de antes. Quizás era debido a algún trauma ocasionado por el asqueroso mundo en el que vivían, no estaba seguro, al menos eso fue lo que Zetsu les había dicho.

—Cumpliste muy bien tu parte, Ichigo.

Aquella voz pareció venir de ninguna parte y realmente no pudieron evitar lo que sucedió después. Aquellas manos emergieron de la tierra y con una violencia desgarradora, arrancaron los ojos del Uchiha tendido en el suelo, provocando que este exclamara de dolor.

—Todo terminó para ustedes, jinchuurikis.

Una secuencia de explosiones inició, demoliendo aquella cueva en la montaña donde estaban ubicados. Rin y Naruto corrieron hacia la salida de inmediato, no tuvieron tiempo de hacer nada más, aunque aquella escena le trajo un recuerdo bastante horrible a la jounin. Pronto la cueva terminó de desplomarse, sepultando a Ichigo bajo esta. Ahora la montaña era su tumba.

Continuará…

¡Holas! ¿Cómo están? Espero que bien y que el capítulo les haya gustado. La verdad es que no se narrar combates, pido perdón por eso, de lo contrario si habría descrito más el Naruto y Rin vs Ichigo, en fin. Cualquier duda o comentario que tengan es bienvenido, y me disculpo si hubo alguna incongruencia. Nos leemos.