La verdad me han encantado sus comentarios, tenía muchas dudas sobre este fic, pero ni modo, creo que si cometo algún error lo enmendaré en el camino.
Como han dicho por allí, yo también estoy cansada de la Kagome buena, de la sacerdotisa, de la virginal y santa, quería saber qué tal me iría cuando los dos son un fogón completo, choque de feromonas y creo que falta muy pero muy poco para que nos demos cuenta de ello y cuando llegue, ¡uf! Espero que les guste.
Así que sin más, continuemos con el 2° capítulo, por el momento espero actualizar 1 vez por semana, espero que con eso me de tiempo e inspiración para ir avanzando con el resto.
Saludos a: Nena Taisho: me encanta cuando leen entre líneas! Yes... la primera vez fue con él... por eso tanta indecisión cuando hablaba. Katheryne Natsumi: ¿verdad que sí? Espero que siga gustando. Yami96: Eso espero... realmente me cuesta involucrar parejas homo en Inuyasha, pero trataré de hacerlo, por lo menos más avanzado.
Faby Sama: ¿verdad? a veces mi cabeza explota con estas ideas tan raras, así como con el dios demonio, ¿te recuerdas? jajajaja y bueno, eres la segunda persona que me reclama que lo dejo en lo más excitante, pero a pesar de que dije que no es mi típica Kagome virginal, pero espero no ponerla directamente en situaciones que no sean Sesshome, tal vez solo insinuaciones nada más. Y gracias amiga por seguirme leyendo, yo fascinada de leerte también.
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Disclaimers:
** Inuyasha le pertenece a Rumiko Takahashi, yo solo tomo los personajes para que hagan mis perversiones.
** No continúo historias, lo que terminó y a lo que le puse FIN es FIN.
** Téngame paciencia, trabajo y tengo vida, escribo en base a la inspiración y a los comentarios de ustedes, así que mientras más comentarios tengo más escribo, incluso cuando mi vida se pone patas pero me escriben muchos comentarios, escribo como loca.
** Recuerden darle like de mi página de romancerotico en Facebook, de esa manera estarán enterados cuando subiré mis fics, si sigo viva o cualquier otra cosa que deseen saber.
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2. Esto es fatal
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Sesshoumaru POV
El sonido que hacen los papeles que cae en la mesa del detective Kouga Minami se escucha por todo el lugar llamando la atención de los curiosos que al ver la escena de inmediato cambian la mirada a otro lado.
—¡No puede hacer esto capitán!
—Claro que puedo y es precisamente lo que te estoy diciendo, tendrás que pasarle toda la información a Sesshoumaru.
—Este ha sido mi caso capitán —se levanta enfurecido el pelinegro de cabello largo y coleta de ojos azules acercándosele para comenzar a susurrar—. Usted lo sabe.
—Sí, y durante el último año no has traído nada, ni siquiera un arresto.
—Se han cuidado demasiado... bien...
—Hubiéramos podido hacer algo incluso con una multa de tránsito, una luz quemada o lo que fuese.
—El tipo pareciera que es un buen ciudadano, paga sus impuestos a tiempo, no tiene problemas con nadie, incluso hace donaciones y es reconocido en el medio por eso, pero además, es reconocido por sus ventas ilegales de armas, aunque nunca hemos podido probarlo.
—Sí, has metido a varios hombres a su organización, pero todos han regresado como si les hubiesen hecho una lobotomía y al final no hemos conseguido nada, tal vez es hora de darle un nuevo enfoque.
—Sabe que el demonio Rojo pareciera que tiene ojos en la espalda —sentencia enojado.
—¡No me importa! Tengo a la Central en mi trasero exigiéndome resultados y si no se los damos en los próximos 6 meses nos quitarán el caso y se manejará como caso internacional y realmente prefiero que eso se quede como local. Sesshoumaru se encargará de la investigación, si a él le parece bien incorporarte a sus filas por mí no habría problema, pero eso será entre ustedes dos.
Nos señala a ambos y luego se retira.
—¡Capitán Totosai! ¡Esto no es justo!
—Tampoco fue justo que mi mujer me dejara después de 30 años casados diciendo que ya no podía con el estrés de vivir con un detective, pero no lloré como niña como lo estás haciendo tú, así que ponte los guantes y a trabajar Kouga.
El pelinegro me vuelve a ver con recelo y niega sentándose de un solo golpe. Es obvio que no será nada fácil, pero realmente no me importa, no he venido a hacer amigos sino a hacer un trabajo que nadie más ha logrado hacer.
El capitán Totosai es uno de los dinosaurios de la estación. Coordina tanto a los policías como a los detectives. Tiene un buen olfato para los crímenes, decían que en sus buenos tiempos podría resolver hasta los más escabrosos casi sin ninguna pista, pero prácticamente se retiró hace 5 años, pero lo han dejado tras escritorio a sus 60 años.
Kouga y yo solamente nos volvemos a ver en un intercambio de miradas, pero al final el tipo solamente gruñe dándome la espalda y retirándose del escritorio que será mío a partir de este momento. Sí, la verdad es que nunca esperé que me recibieran con globos y cerveza y realmente no me importa, he luchado durante toda mi vida para estar en este puesto y precisamente en el caso del clan Myoga y conseguirlo es lo único que me interesa.
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Son pasadas las cero horas cuando dejo la estación. Agarro mi Ducati y me dirijo a mi apartamento que está a 1 hora del lugar, nunca me ha gustado vivir cerca de las bases y siempre ando rondando para despistar a cualquiera.
Abro la puerta de mi apartamento, un lugar que está a nombre de Jako, el nombre que adopté cuando fui a vivir a Estados Unidos, al venir hace un tiempo a Asia legalicé mi nombre de Sesshoumaru Taisho, de tal manera que si alguien intenta rastrearme solo conseguirán a un simple ciudadano norteamericano que se enlistó en las fuerzas especiales a los 18.
El lugar no tiene tantos muebles. Un sillón de dos personas frente a una pantalla empotrada de 56", dos bancos frente al desayunador de cerámica, una pequeña refrigeradora que es más baja que yo que mido el metro noventa y tres, mi cama y un armario de 3 puertas. Detrás de él hay un pasadizo escondido, pero antes de entrar dejo encendida la televisión la cual está conectada a bocinas bluetooth que dan a mi pequeña guarida, también la pantalla cuenta con un sensor de hipersensibilidad, cualquiera que atraviese el apartamento tiene que hacerlo frente a ella y aunque se agachen para hacerlo el sensor escanea en toda dirección.
No dispara ninguna alarma, solo se queda en mudo durante un par de segundos, lo cual me indicaría que alguien está en el apartamento.
Menoumaru Myoga, apodado el "demonio Rojo" porque todas sus víctimas se queman hasta los huesos, no se ha podido encontrar ningún rastro de nadie por lo tanto no se le ha podido implicar en ninguna muerte.
Facciones delicadas y sombrías, piel blanca, cabello largo y verde, ojos del mismo tono de su cabellera, de mirada fiera y con dos tatuajes en la frente en color rojo, como si fuesen dos cachos invertidos. En sus primeros días se le conocía como «el general», pero con el tiempo todo cambió.
Se fue asiendo de un excelente capital y negocios legítimos, hoteles, casinos, restaurantes e incluso de una concesionaria, se ha consolidado como uno de los alfas más temidos y dominantes de su región. Su mujer, Tsubaki, de ojos turquesa, una omega de clase alta con quien ha estado desde que tiene 16 años, ya llevan más de 30 de casados, ella es quien administra casi todos los bienes.
Tienen una única hija: Kagome, una curiosa omega con dotes de alfa de 20 años. Pelinegra igual que su madre, ojos azules y piel blanca. Es experta en artes marciales, ha ganado premios de tiro y de kendo, es muy inteligente y siempre ha sido la primera de su clase.
Las fotografías de todo el clan Myoga están pegadas en las paredes del lugar. Durante los últimos 5 años he pasado investigándolos y finalmente me pongo al frente y puedo decir con certeza que en esta ocasión no desperdiciaré la oportunidad, pondré a toda esa maldita familia en un sótano que desearán morir porque creerán que el infierno es un juego de niños en comparación a lo que tendrán que sufrir.
Porque no hay cárcel que los pueda contener, la justicia es para aquellos que puedan comprarla y sabemos que Menoumaru tiene a muchos jueces y abogados bajo de su manga, durante los últimos años prácticamente ha sido intocable, así que para combatir el juego sucio necesitamos otro igual.
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Kagome POV
7 de 10 días, ¡siete! He tenido que soportar durante 7 días a 7 diferentes Alfas engreídos esparciendo feromonas por toda la jodida mansión de mis padres ¡siete días! Ni siquiera he podido salir de la mansión porque me siento tan mareada y asqueada que no tengo ánimos de dar un paso cuando terminamos "el cortejo" como lo suele llamar mi madre, incluso creo que pude sentir el hedor a alcantarilla desprendiendo de uno de ellos, ese día estuve a punto de morir.
—¿Estás segura de que realmente quieres ir a tu piso? Creo que estarías mejor en la mansión de tus padres.
—Calla ¿quieres? Por el momento solo quiero que conduzcas y que lleguemos pronto a casa.
He echado el asiento del copiloto para atrás, llevamos a Renkotsu y a Jakotsu en un auto detrás de nosotros, Bankotsu y yo vamos solos en el Audi Q3 Sportback en color gris que me dio mi padre hace 2 días por motivo de mi cumpleaños número 21.
—¿Cómo estuvo el del día de hoy?
—Asqueroso como los demás. Creo que ustedes los betas deberían de sentirse orgullosos y a salvo de no poder oler todas esas malditas feromonas.
—Sí podemos.
—Pero no les afecta como a nosotros —me acuesto de medio lado para verlo, todavía tengo el estómago revuelto y la cabeza embotada.
Las facciones de Bankotsu son duras, pero delicadas a la vez, es bastante guapo especialmente con esa mirada fiera y su pícara sonrisa. Su larga cabellera negra siempre la lleva atada a una trenza y en su frente tiene la marca de una estrella morada.
Me pone su mano izquierda para acariciar con ternura mi cabeza brindándome un poco de su solidaridad.
—Es por eso precisamente que deberías de haberte quedado a descansar.
—Estoy harta de estar allí, necesito mi piso, necesito todo lo que está allí y que me de paz en mi corazón y sobre todo, necesito alejarme de todas las feromonas que se han impregnado en las paredes de la mansión.
Me vuelvo a dar vuelta para ponerme boca arriba, finalmente logré que mi madre me diera por lo menos 3 días libres de citas.
Hace días Kaijinbo me llamó directamente alegándome que el cargamento no estaba, lo cité en la bodega del puerto en donde tenía la mercadería y lo reprendí severamente indicándole que su seguridad podía ser violada hasta por un niño, le aseguré que yo misma lo había tomado colocándolo en un lugar seguro. Lo sentencié diciéndole que, si volvía a hacer algo tan estúpido como eso otra vez, lo cual significaba ponerme a mí, a mi padre o a la familia entera como blanco de la policía, lo pagaría caro.
Se lo perdonaría una vez, pero la siguiente no la contaría. Claro, esa era una mentira, sabía que mi padre ya estaba planificando su desaparición, aunque le he pedido que me permita hacerlo, así que le he presentado mi propuesta la cual ejecutaremos en un par de días.
El auto para de repente, así que me levanto de un solo golpe, es Renkotsu que se nos ha atravesado en el Hummer para que no podamos avanzar. Él y Jakotsu se bajan con sus armas ocultas haciéndole unas señas a Ban.
—¿Qué sucede?
—No lo sé, pero no te bajes.
Mi guardaespaldas que va de saco y corbata azul, se baja del auto poniéndole llave para que yo no pueda bajarme, pero eso no me impide pasarme al asiento del piloto y liberarlo con el control que está a un lado, así que me bajo siguiéndolo.
—¿Qué está...?
—¡Kagome! —me grita y lo veo que viene corriendo hacia mí.
Su cuerpo cae sobre el mío, escucho unos zumbidos muy cerca de mi oído y de pronto hay una explosión.
Otra vez la misma sensación se vuelca sobre mí, recuerdos de no sé cuándo, alguien protegiéndome, escuchando zumbidos como de abeja, hay terror en el rostro de todos y a mí el corazón me late lo más normal posible.
Ban empieza a decirme algo, no sé qué es, «¿por qué me bajé?, ¿estás bien?, ¿te ha pasado algo?».
No puedo hacer otra cosa más que ver sus ojos cafés oscuro enfocándose en mí, veo que hace una mueca, Ren se acerca y veo que Jakotsu lleva un extintor.
Ginkotsu, otro de mis 7 fieles guardaespaldas, llega conmigo, el tipo es una montaña, masa de carne y músculos de más de dos metros de altura y no sé cuántos kilos. Me levanta del suelo tan fácilmente como si estuviese recogiendo un pedazo de papel.
Me acomoda en el asiento de atrás del Audi haciéndole algunos ademanes a los otros, Renkotsu y Jakotsu ayudan a Bankotsu a caminar, tomándolo por cada uno de sus brazos para que los coloque en los hombros de cada uno. El auto se empieza a mover. Gin va demasiado rápido, está gritando algo, lo sé porque puedo verlo por el espejo retrovisor, pero no escucho nada.
Hace una maniobra en donde le da vuelta a 360° al auto con lo cual yo caigo acostada en el asiento, siento algunos vidrios que caen sobre mí, pero no siento ningún dolor.
Poco a poco voy perdiendo el conocimiento y lo único que puedo sentir en mi interior es un tremendo vacío, como si mi alma se despegara de mi cuerpo y realmente no fuera yo.
—•¤•—
Estamos en uno de mis apartamentos en otra de las zonas exclusivas de la ciudad. Un pent-house que mi madre me obsequió a su gusto, lo cual significa, que no tiene nada en lo que yo pueda decir: pertenezco aquí.
Uno de los enormes sillones en forma de U con tela importada de la India de la más alta calidad en color beige, me sirve de colchón para ver y escuchar lo que ha pasado. Gin me ha acostado en él, mientras se ha atrincherado en la puerta para verificar quien puede entrar. Kyokotsu, un especialista en bombas, está al final del piso, nadie que no sea de confianza pasará caminando si él no lo autoriza primero.
Bankotsu salió herido, así que lo están atendiendo, Jakotsu se ha quedado con él y Renkotsu está conmigo en uno de los ventanales observando que todo esté normal y de esa manera tiene vista del apartamento por dentro y por fuera.
Mi piso, mi ático, mi apartamento en el que yo me sentía como yo misma ha desaparecido bajo el estallido de no sé cuántas toneladas focalizadas de dinamita, aunque la declaración oficial es que ha sido una ruptura de gas, en realidad solamente fue mi piso el que resultó lastimado, a los inquilinos de abajo solo los desalojaron un par de horas mientras controlaban el fuego y ya que mi piso era el ático, es decir el último del edificio, no hubo mayor inconveniente.
Ya íbamos casi llegando a mi lugar cuando Gin le habló a Ren diciéndole que alguien había violado la seguridad, era casi imperceptible, pero estaba seguro porque él es bastante obsesivo con los controles que tiene. Ban no le contestaba porque yo le había tomado el celular porque quería un viaje tranquilo.
Al ver que él no respondía se atravesaron para advertirle que no avanzara más. Gin y Kyokotsu estaban afuera esperándonos para que no entráramos y darnos la advertencia, cuando yo me bajé un francotirador me estaba esperando, gracias a Dios era uno poco experimentado y al moverme tanto cuando me bajé del auto el disparo solo pasó rozando mi oído, lo cual me dejó sorda y mareada. Bankotsu sirvió de escudo humano para el siguiente disparo el cual le acertó en la espalda, en dirección a mi corazón y al parecer rozando uno de sus pulmones.
Lo que terminó de rematar mi sentido auditivo fue la explosión de mi piso. Cayeron varios escombros, los chicos tienen heridas menores, excepto por Ban y gracias a él sigo con vida.
Hay policías tomando la declaración de todos, mis padres han venido corriendo para ver si estoy bien, aunque mamá parece recién salida de un salón de belleza a pesar de que son casi las 2 am, con sus joyas incluidas, cuando tenga su edad realmente quisiera ser cómo ella.
Hay un peli plata alto de cabello corto y ojos dorados, con marcas moradas en los costados de sus mejillas, de no ser por la placa que lleva en su cinturón jamás hubiese creído que era un detective, especialmente por su vestimenta, unos jeans azules, camiseta blanca y una chamarra negra. Papá se ha quedado hablando con él dándole todos los detalles junto a Ginkotsu, ha pedido hablar con Ban también, pero debido a la herida que ha sufrido está en nuestra clínica personal, claro están alegando que ha sido perforado por uno de los escombros que ha salido disparado como proyectil.
—Nos gustaría poderle tomar la declaración —insiste, pero sé que papá no va a ceder.
—Lo siento, pero en estos momentos está indispuesto, está inconsciente debido a la anestesia.
—¿A dónde se encuentra? Nos gustaría percatarnos de ello.
—En estos momentos está en una clínica privada y lamentablemente no se admiten visitas, si no está de acuerdo con ello puede hablar con nuestro abogado y conseguir la orden que desee, aunque estoy seguro de que no lo hará antes de las 10 am y yo puedo gestionar que le puedan tomar declaración a esa hora, así que cualquier cosa que haga, detective, será un desperdicio de su tiempo.
—¿Se da cuenta que eso es obstrucción de justicia?
Mamá y yo nos sentimos como si estuviésemos en un partido de tenis, cada vez que uno de ellos toma la palabra nosotros lo volvemos a ver, estoy empezando a marearme.
—Dudo que lo sea detective, ha tomado la declaración de todos los acompañantes de mi hija, el otro está inconsciente y le aseguro que no sabe nada de lo que pasó.
—No puede responder por él.
—Ciertamente no puedo hacerlo, solo le estoy ahorrando un poco de tiempo, ya que mi hija es lo que ha declarado.
—Su hija ha declarado lo que ella vio o "no vio" —sentencia como si no me creyera—, es mi deber tomar decisiones sobre este asunto y las declaraciones de todos los involucrados.
El olor en la habitación se empieza a hacer más fuerte cada vez que pelean, ambos están soltando sus feromonas y eso me hace perder la cabeza.
—Puede empezar a tomarlas desde este momento. Es obvio que nos conoce, tenemos mucho dinero, somos personas que estamos en la mira de sujetos abusivos como usted que nos condenan sin conocernos...
—No estoy haciendo ningún juicio señor.
—No necesita decirlo, solamente la actitud con que se ha presentado ante mi hija indica todo lo que necesito saber...
Estoy a punto de perder el conocimiento, el aire pareciera que se está escapando de mis pulmones.
—Puede presentar la queja por escrito en el momento en que usted lo desee, señor.
¡Ya está! ¡No puedo más!
—¿Quieren... dejar... ya... el concurso... de meadas? —los interrumpo intentando levantarme, pero me mareo tanto que mi madre me agarra para acomodarme nuevamente en el sillón.
—¿Qué? —pregunta mi padre confundido a lo cual Renkotsu se le acerca.
—Sus feromonas señor... están afectando a la señorita Kagome.
Ambos se vuelven a ver, hacen un gruñido y se dan la media vuelta. Renkotsu se acerca a una de las ventanas y la abre, mientras que Gin se acerca a mí con un vaso con agua.
—Perdone detective Taisho —interviene mi madre con suave voz—, pero mi hija todavía no está marcada... es por eso... que deberé de pedirle que se retire, además estoy segura de que lo mejor será que descanse.
El hombre se acerca a mí, estoy a punto de morir, ¿no ha bajado su nivel de feromonas? Mi vista incluso se empieza a empañar.
—No quise lastimarla de ninguna manera señorita Kagome —asegura con voz seductora, ¿alguien está intentando buscar al tipo que me disparó o que orquestó este intento de homicidio? ¡Estación! ¡Olviden ese incidente en este momento! Porque realmente el maldito perpetrador está frente a mí y se llama: Sesshoumaru Taisho, estoy segura de que está soltando más feromonas de manera intencional para volverme loca.
—Solo... ¿podría... dejarme... sola? Por favor...
—Por supuesto —la sonrisa que me ofrece es la descripción gráfica de baja calzones húmedos, ¡maldita sea! ¿alguien está seguro de que este tipo realmente sea un detective y no algún gigoló?
Antes de retirarse me entrega una tarjeta indicándome que si recuerdo algo más del incidente que le dé una llamada. Mis chicos lo escoltan hasta la salida y justo cuando él pasa la puerta Suikotsu entra.
—¿Todo bien? —pregunta mi padre al aludido.
—Todo bien señor.
—Sui... ¿Ban...? —intentó preguntar, pero él no me deja terminar porque casi corre junto a mi lado.
—No te preocupes, sabes que Bankotsu es más duro que eso. Solo necesita por lo menos 8 horas de reposo. Lo trasladaremos mañana, de esa manera si quieren seguir con el interrogatorio lo podrán hacer en el piso de él sin ningún problema.
Se acerca a mí acurrucándose frente al sillón a donde estoy acostada (medio muerta) de lado. Me toca la frente, me agarra la muñeca para verificar el pulso y luego me agarra debajo del ojo estirándolo para ver mejor mis pupilas.
—Sr. Menoumaru, Sra. Tsubaki, siento mucho tener que decirles esto, pero la señorita Kagome tuvo una noche bastante difícil y estuvo expuesta a una cantidad considerable de estrés.
—¿Está bien? —pregunta con preocupación ella.
—Sí, pero necesita ir a descansar. Gin, llévala a su habitación.
—Entendido.
—Me gustaría... —intenta decir mi madre con voz de ternura, pero él ladea su cabeza y sonriéndole de la manera más dulce que puede le dice:
—Lo siento señora Tsubaki, sé que no está en mi posición decirlo, pero como médico de la señorita Kagome me temo que tendré que recomendar que tanto usted como el señor Menoumaru salgan de aquí, por lo que puedo oler, este apartamento está infestado de feromonas, si yo puedo olerlo ni siquiera puedo imaginar lo que eso significa para ella, así que lo mejor será que descanse.
—Lo siento hija —se acerca mi padre completamente arrepentido, a mí me hace falta el aire y agarro un pequeño cojín apretándolo entre mis piernas—, realmente no quise causarte ningún daño.
Intento decir algo, pero solamente niego sonriendo.
—Cuídala Suikotsu —sentencia mi padre y es más bien una orden que una petición.
—Sabe que para eso estoy señor Menoumaru —mi padre le pone una mano sobre su hombro, eso significa que mi vida está en sus manos y si algo llega a pasarme, alguien tendrá que pagar.
Gin finalmente me toma entre sus brazos y me lleva la habitación. Sui lo sigue de cerca. Cuando entramos se acerca al balcón que tiene una puerta de vidrio corrediza y la corre haciendo que el aire entre al cuarto. Gin me acuesta y luego me acomoda las almohadas, hace un asentamiento de cabeza y se retira dejándome sola con Sui.
—Sui... —intento decir, pero mis palabras casi se atragantan en mi garganta y tengo que volver a tragar saliva.
—Descansa —me pide acariciándome mi cabello, pero yo me empiezo a revolcar en la cama.
—No... no puedo... Sui... Sui... —deliro—. ¿Qué... es... esto?
Coloco mis manos en mi intimidad apretándola con mis muslos, ¡oh dios! La fricción me está matando. Él se vuelve a acercar sin tocarme.
—Kagome... estás entrando en celo...
—No... no... Sui... eso... no puede... ser...
—Lo sé... pero has dejado de tomar tus inhibidores...
—Mamá... —digo lamentándome de que me hubiese obligado a dejarlos, a lo cual él hace un gesto de inconformidad.
—El olor de las feromonas de ese tipo... puede ser que hayan activado tu celo...
—No... Sui... esto... es... fatal... —me revuelco nuevamente agarrando un cojín largo en forma de cerdo que tengo desde que cumplí los 13, un regalo que Ban me dio para mi primer cumpleaños con él.
Me empiezo a restregar el animal en medio de la entrepierna, el calor está a punto de hacerme perder la razón, mis pezones están duros, sensibles, mi cuerpo al igual que mi sexo están húmedos, la cordura se empieza a desvanecer y mis fuerzas con ella.
—Lo siento... —se lamenta agarrando una toalla, mojándola y poniéndola en mi frente, pero la quito molesta.
—¡No...! Sui... el calor... el calor... me está quemando...
Me quejo intentando ponerme de rodillas sentándome sobre el cojín restregando mi intimidad con él.
—Lo sé... pero deberías...
—Sabes... que eso no parará... por favor...
Ruego quitándome la camisa y veo cómo el bulto de su pantalón se empieza a ver, eso me hace excitarme más.
—Necesito... que... me ayudes...
—Kagome... —intenta separarme de él casi sin rozarme, solo alejándose de mí, pero yo gateo por la cama incluso quitando mi sostén y mis senos quedan al aire libre.
Él se relame y por un segundo pienso que se tirará encima, pero no hace nada, se da la media vuelta dirigiéndose a la puerta y regresa arrodillándose frente a mí.
—Kagome... tu celo está activado por algo importante: las feromonas de ese tipo —asegura con desprecio—. Si yo llegase a tocarte, sería... tú sentirías como si te estuviese violando y eso no sería nada agradable.
Me acuesto boca arriba abriendo mis piernas, me toco mis senos que están sensibles y empiezo a gemir.
—No... verás que no... ven... Sui... te lo suplico... por favor...
Estoy mojada y segura de que mis fluidos se están derramando por las comisuras de mis piernas llegando al colchón, empiezo a desprender mi propio olor, si él fuera un alfa lo habría atrapado con ello, pero al ser un beta y a pesar de sentirlo no cede ante el instinto.
Pero finalmente se me tira encima abriendo más mis piernas y el peso de él cayendo sobre mí, me hace alucinar.
Sus manos rozan los costados de mi piel, llegando hasta mis senos, pero cuando los toca, algo le pasa a mi cuerpo, son como choques eléctricos, pero no son agradables, son dolorosos y es una sensación de asco que me hace retroceder tapando mis senos de forma automática hasta que me pego contra el respaldo de mi cama y mis ojos se llenan de lágrimas.
Suikotsu se baja de la cama tomando un vaso con agua que solo tiene una minúscula parte y lo ingiere. Se acerca a mí de lado agarrándome las mejillas y apretándome con fuerza y me besa.
Su lengua es tan fuerte y su boca también así que hace que yo abra la mía para darle paso, tiene razón, no es la primera vez que hacemos esto, es más, mi maestro de kendo que también es mi médico ha sido mi amante, pero nunca he estado con nadie en un celo, porque es la primera vez que lo tengo ya que siempre lo hemos controlado con inhibidores y supresores, estar con alguien de quien no siento atracción por sus feromonas es una sensación verdaderamente asquerosa.
Cuando se separa, parte del agua que estaba en su boca y que me la ha pasado obligándola a tragármela se sale por la comisura derecha de mi boca y a mí se me empieza a nublar la vista.
—Solo es medicina, cuando despiertes, todo estará mejor.
No sé si dice algo más porque mis ojos se cierran como si alguien me los estuviese pegando con esparadrapo y yo empiezo a perder el conocimiento.
