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Disclaimers:
** Inuyasha le pertenece a Rumiko Takahashi, yo solo tomo los personajes para que hagan mis perversiones.
** No continúo historias, lo que terminó y a lo que le puse FIN es FIN.
** Téngame paciencia, trabajo y tengo vida, escribo en base a la inspiración y a los comentarios de ustedes, así que mientras más comentarios tengo más escribo, incluso cuando mi vida se pone patas pero me escriben muchos comentarios, escribo como loca.
** Recuerden darle like de mi página de romancerotico en Facebook, de esa manera estarán enterados cuando subiré mis fics, si sigo viva o cualquier otra cosa que deseen saber.
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4. Ya estoy fichada
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Kagome POV
Después de pasar mis días de descanso obligatorio, mis padres me citan en la torre del mayor complejo del Grupo Myoga, un centro hotelero que está rodeado de la más exquisita fauna y flora del país entero, algunos lo han comparado con la Torre de Babel debido a su majestuosidad y única arquitectura, ya que son dos edificios en color dorado y blanco a los extremos simulando una enorme M, la cual al centro tiene un cono en dorado en donde están nuestras oficinas principales. Hemos recibido muchos premios gracias a esta idea tan única que la crearon entre el abuelo y mi padre.
Alrededor de las torres están nuestros mejores casinos rodeados con preciosas fuentes, la enorme M solo es la entrada al mejor lugar paradisíaco a nivel mundial que es el escape de muchos en diferentes épocas del año.
Llevo una minifalda a cuadros de diferentes tonalidades en café y rayas rojas con una camiseta manga larga negra de hombros caídos, con guantes y botas largas del mismo color, mamá porta un traje de pantalón y blusa desmangada en color blanco, es tan impecable que me parece casi irreal, todo lo complementa con sus accesorios en dorado, una grandes argollas, collar y una pulsera con diamantes, a diferencia de ella a mí no me gusta llevar nada.
Entro a la oficina de mi padre, él está sentado detrás de su enorme escritorio de vidrio negro, mientras que mi madre está en uno de los sillones de la salita que está al lado, Ban se queda afuera de la oficina asegurándose que nadie pueda entrar y estar cerca de mí por cualquier motivo.
—¿Cómo te sientes?
La primera que habla es mi madre, ella se acomoda irguiendo su espalda en el sillón, Tsubaki Myoga se ha caracterizado por ser una omega con mucha elegancia y clase.
—Mejor —a pesar de haber estado en la mansión solo nos vimos los primeros dos días, el resto ni siquiera nos cruzamos, principalmente porque esa fue mi petición a través de Suikotsu, tenía que descansar del olor de los dos para poderme recuperar por completo.
—Lo siento... —interviene mi padre colocando sus codos sobre su escritorio y entrelazar sus manos—. Yo... ni siquiera me di cuenta de que ese detective y yo estábamos desprendiendo feromonas, solamente me percaté hasta que Renkotsu lo puntualizó.
—Es por eso por lo que necesitamos encontrar al mejor Alfa para ti hija —la voz de mi madre se escucha angustiada y yo trago con dificultad, mis labios están secos, así como mi garganta, no he pasado de la puerta, así que dejo caer mi espalda sobre ella cruzando mis brazos de manera tranquila.
—Y justamente por esa reacción es por lo que necesito que dejes de buscarlo.
—Pero hija...
—Mamá; papá me ha designado para ser su sucesora y me estoy entrenando para ello, ya es suficientemente malo que todos me critiquen por ser omega y llevar las riendas de los negocios de la familia, para que por tu necedad de encontrar a alguien me obligues a dejar mis inhibidores y medicinas, y este sea el resultado. Sé que lo que pasó en esa habitación no se conocerá porque confío en mis hombres, pero si por estar saltándome mis medicinas me llega a pasar en una reunión con las cabezas de cada una de las familias, no me gustaría saber en cómo acabaría eso.
—Solo te pido que los dejes durante un rato, solo para las cenas.
—Sabes a la perfección que las medicinas no funcionan de esa manera, o las dejas o las tomas, no hay intermedios.
—Si sellas tu instinto natural con esas cosas, ¿cómo podrías saber la compatibilidad con tu futura pareja? Es por medio del olor que nace la atracción, si no puedes sentirlo podría resultar más desastroso.
—Recién acabo de cumplir mis 21, dame un plazo por lo menos de 9 años madre.
—¡¿Quieres conocer a tu Alfa y tener familia hasta los 30?! ¿Acaso te volviste loca?
—Hay otras opciones, pero en este momento mi prioridad es ganarme el respeto de todos.
—No voy a consentir eso.
—Tsubaki...
Mi padre que ha estado como un simple espectador escuchándonos discutir interviene con su voz grave, pero sutil, no en vano es un Alfa dominante incluso solo con su voz nos hace callar y casi agachar nuestras cabezas.
—Estoy con Kagome en esto.
—Pero Menou, sabes que nuestra hija no podrá con todo sola...
—Si creyera realmente eso nunca habría contemplado que me sucediera —mi madre está a punto de reclamarle algo, pero él se levanta rodeando su escritorio para luego apoyarse en la base del otro lado cruzando sus brazos mirándonos a las dos.
Mi madre se levanta para colocarse de medio lado y así observarlo mejor.
—No quiero que esto vuelva a suceder. Kagome, confírmale al maestro Suikotsu que puede incrementar tus medicamentos, que agregue supresores o cualquier nueva droga en la que esté experimentando, la mayoría de los jefes de familia son Alfas, saben que eres resistente a sus feromonas, se los has demostrado y me siento orgulloso por ello —eso me llena de satisfacción—, pero si se llega a saber que eres tan vulnerable como lo que demostraste hace más de una semana, no dudes que todos al mismo tiempo soltarán su olor deliberadamente, sé que eres fuerte, pero nadie puede serlo tanto.
—Seguiré trabajando en ello papá —sus palabras me confirman lo que Ban me ha dicho antes, no he logrado engañarlo.
—No es cuestión de ser fuerte o no, no podemos negar nuestra propia naturaleza hija —suaviza su voz, intento decir algo, pero él respira fuerte tomando aire, así que me quedo callada—, pero sé que pondrás todo de tu parte, ya que una vez tengas todo en tu poder, el clan entero dependerá de ti, así que no nos podemos dar el lujo de vernos vulnerables o incluso meter a alguien fingiendo ser el alfa que tanto estás buscando para nuestra hija Tsubaki.
—Sabes que los investigo bien —reclama con un puchero.
—Y no lo dudo por un segundo cielo, solamente por eso he sido tolerante para que los metas a nuestra casa, pero aun así, Kagome necesita centrarse en su nueva posición y no podremos darnos el lujo de estarnos preocupando que pueda ser afectada por el olor de alguien más.
Estoy a punto de sonreír triunfante, papá por fin se ha puesto de mi lado por lo menos en este tema.
—Sin embargo, haremos concesiones, serás tolerante con tu madre Kagome —me dice viéndome fijamente y creo que he cantado mi victoria antes del tiempo—, todas las nuevas propuestas de citas las haremos en el lugar que a ti te plazca, en tu propio territorio, tu madre no desistirá sobre ello y tendremos que ceder, en lo que no lo haremos es en eliminar los medicamentos de nuestra hija, ¿entendido ambas?
—Sí —responde mi madre de la manera sumisa posible incluso agachando un poco su cabeza.
Papá me vuelve a ver, me muerdo los labios y gruño.
—¿Entendido? —repite.
—Sí.
—Sí, ¿qué?
—Entendido papá.
—Bien. Haz pasar a Bankotsu y dile a Setsuna que también puede hacerlo.
Abro la puerta y le pido a Ban que entre, así como a Setsuna, uno de los guardaespaldas de mayor confianza de papá, uno que he visto desde que tengo uso de razón y por alguna extraña razón se ve exactamente igual que hace 10 años, robusto y alto, cabello castaño oscuro y ojos rojos, piel blanca y de facciones duras, realmente nunca he podido concebir que él sea un omega, más bien parece un alfa, aunque esa es una información que casi nunca se anda divulgando.
Papá nos abre una puerta para que podamos entrar a una sala de reuniones anexa a su oficina. Mesa larga para 12 personas y una pantalla frente a ella. Él se sienta a la cabeza, mamá al lado izquierdo y yo al derecho, Ban se queda detrás de mí y Setsuna a un lado de papá.
Sincroniza su teléfono con el de la pantalla y aparece la fotografía del detective Taisho.
Nos explica que es un tipo de 30 años, americano y que ha estado en las fuerzas especiales. No tiene familia, amigos ni nada que lo ate, se desconoce quien fue su padre y su madre lo abandonó cuando él tenía 13, por lo que creció con unos familiares lejanos de su madre. No hay ningún registro de propiedad. Estuvo hasta los 25 en diferentes misiones alrededor del mundo, un año en la base en Estados Unidos, luego lo transfirieron a Seúl a donde pasó los últimos 4 años y empezó su nueva rotación en el departamento de policía de Tokio apenas hace 15 días.
—¿Qué? —interrumpo a Setsuna levantándome de un solo golpe, todos me vuelven a ver—. Eso significa que solo tenía 5 días de estar en la estación y ¿de repente le asignaron el caso de la explosión de mi apartamento?
—Así es —asegura con voz fuerte—, pero eso no es lo importante señorita Kagome.
Pasa la pantalla y veo algo que me llena de terror.
—Han destituido del caso de "Los Cinco" al detective Minami y ahora es él quien tomará el control.
"Los Cinco", ese es el nombre con el cual la policía identifica a nuestra familia, según ellos somos los principales traficantes de armas y drogas del continente, mi padre, el jefe de la familia gobierna a otras 4 familias que le rindan cuenta a él en diferentes territorios de la región, pero no han podido demostrar nada y en realidad el tráfico de drogas lo tenemos controlado, además, esa información está un poco errada.
—Eso significa... —susurro y me vuelvo a sentar completamente asustada.
—Así es —asegura mi padre—. Que le abrimos la puerta de nuestra casa, le presentamos a todos tus hombres y le expusimos nuestros recursos en bandeja de plata en el instante en que entró a tu apartamento.
—Significa que ya estoy fichada.
—Es correcto señorita Kagome.
Me siento como una tonta, papá me vuelve a ver y me toma de la mano brindándome un poco de consuelo.
—No te culpes, ha sido una jugada muy astuta.
—El cambio ha sido efectivo desde el momento en que puso un pie en la oficina, pero es algo que se ha manejado con hermetismo, de hecho, la información solo recién la conseguí el día de ayer por medio de un contacto del jefe, ante el resto es el detective Kouga quien continuará a cargo de nuestro caso y el otro solo es un detective más que está para ayudar a la estación.
Vuelvo a ver a mi padre sorprendida.
—¿Por qué te asombra de que yo también tenga contactos en la policía? Tienes solo 21 Kagome, yo tengo más de esa edad de estar en el negocio, por ende, muchos más recursos de los que puedas contar.
Me rio de medio lado mofándome de ese comentario, sí, es imposible que mi padre no tenga contactos en todas partes.
—Nunca deberá de estar sola con este tipo señorita Kagome.
—No te preocupes Setsuna —interviene con voz fuerte Ban que ha permanecido discreto en un segundo plano imagino que analizando toda la situación—, de eso nos encargaremos nosotros.
—Te enviaré el archivo, haz que Mokotsu también lo analice —puntualiza la mano derecha de papá.
—Este tipo no es como el Alfa de cuarta que estaba investigándonos Kagome —papá se levanta y yo lo hago con él, cuando estamos frente a frente me toma por los antebrazos para darle un poco más de dramatismo a su aseveración, la verdad para mí, un Alfa es un Alfa—. Él tiene un instinto que él otro carecía.
—¿Solo es eso? ¿Es más inteligente que el detective Kouga? —él niega.
—Tiene sangre de cazador y no se detendrá hasta que tenga a su presa con sus colmillos en nuestro cuello.
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Me siento estafada y defraudada de mí misma. Ban no dice nada en el ascensor y realmente no me percato de ello porque voy perdida en mis pensamientos.
Cuando llegamos al piso en donde está mi oficina, 4 abajo del de mi padre, me abre la puerta para entrar en ella. Renkotsu está sentado en uno de los sillones de la sala, en general mi oficina (o la de mi padre) nunca debe de estar sola, siempre hay un hombre de confianza cuidándola.
—¿Qué sucede? —pregunta levantándose de manera tensa cuando ve mi expresión.
Ban enciende la TV que está empotrada en la pared y enlaza su teléfono, le explica brevemente a Ren de lo que nos acabamos de enterar.
—Sé que estás allí Mokotsu —sentencia el pelinegro—, sal de una maldita vez.
En la pantalla aparece un avatar de un panda, gordito y con sus marcas negras. Mokotsu no es fan del exterior, pero es un maldito hacker experimentado, a través del tiempo he aprendido a vivir con sus excentricidades mientras haga el trabajo de cuidarme la espalda, aunque no lo hace literalmente porque casi nunca sale de donde vive, pero realmente gracias a él puedo estar segura hablando tecnológicamente.
Siempre está metido en las computadoras o teléfonos, ese tipo tiene vista de lo que se le plaza gracias a la tecnología y es por eso por lo que ha creado el avatar de un panda para que nos podamos comunicar con él de manera virtual.
—Buen día jefa —me saluda el panda con su voz robotizada.
—¿Todavía no has podido encontrar una voz mejor? —frunzo el entrecejo harta de ello.
—Lo siento jefa, te prometo que trabajaré en ello —gruño.
—¿Puedes enseñarle a Kagome lo que encontramos? —interrumpe Ban indicándonos que no le interesa nuestra pequeña platica sin sentido.
Mok —como se apoda su avatar— hace una seña de saludo militar llevando su mano a la frente, se coloca unos lentes y se da la media vuelta y aparece algo nuevo en la pantalla. Es la ficha de su nacimiento.
—Mok investigó en casi cada rincón del planeta esa fecha y no hay registro del nacimiento con características de ese tipo en ese día.
—¿"De este tipo"?
—¿Crees que un bebé albino como él podría pasar desapercibido?
Realmente no sé a dónde quiere llegar, así que niego encogiendo un poco mis hombros.
—Descubrimos una pequeña alteración en sus registros.
Mokotsu empieza a ampliar la pantalla, se pixelea cada vez que lo hace, pero al mismo tiempo mejora la imagen. Llega a un punto en que se ve cómo alguien ha modificado el archivo y la fecha realmente dice: 08.03.62
—¿Del 62?
—Así es. Según esta fecha este tipo debería de tener 58 años —eso me hace reír.
—Lo alteró...
—Lo que significa que está ocultando su identidad —habla Ren que ha estado en silencio todo este tiempo. El panda se cruza de brazos y se pone muy serio asintiendo.
—No solo eso —Ban empieza a teclear algo en su teléfono y nos damos cuenta de algo más lo cual me hace sentarme en uno de los sillones muy lentamente.
—Los registros de Sesshoumaru Taisho empiezan ¿desde que él tiene 13 años? ¿Justo desde que su madre lo abandonó?
—En este punto, estoy seguro de que ese ni siquiera es su nombre verdadero y no apostaría por esa historia —asegura.
—¿Han podido investigar su ciudadanía? —Ban vuelve a ver a Ren y niega.
—Solo por sus facciones hemos podido deducir que sí tiene sangre nipona, pero no es puro.
—Ban... —intento decir algo, pero siento como si mi cuerpo se empezara a paralizar.
—Lo sé Kagome, este tipo es bastante peligroso, debemos de tener mucho cuidado con él, especialmente tú.
—Concuerdo —dice con voz tenue Ren y el panda solo levanta el dedo.
—Mok, envíale la información a Setsuna y a mi padre de inmediato.
—¡Entendido!
—Y Mok —lo llamo nuevamente antes de que desaparezca—, intenta encontrar algo de este tipo, nos lleva demasiada ventaja.
—¡Como ordene jefa!
—Sabes que siempre estaremos cuidándote, ¿verdad? —Ren intenta tranquilizarme, pero creo que no existe nada en este mundo que lo haga.
—Lo sé, y lo aprecio Ren. Ban, dile a Suikotsu que necesito de mis medicinas lo más pronto posible.
—Enseguida.
Si alguno de los dos pudiera estar adentro de mi ser seguro que empezarían a temblar como dos asustadas niñitas, porque la presencia de ese tipo va en contra de cualquier instinto de supervivencia que yo pueda tener.
Hay algo que tiene Sesshoumaru Taisho que me hace desconfiar, pero al mismo tiempo es como una fuerte luz y yo una polilla que irremediablemente me atrae a él, si esto sigue así, no sé realmente qué podrá deparar el futuro para mí.
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Nota aclaratoria: El edificio realmente existe y está en la ciudad de Benidorm, España, pueden buscarlo en internet.
