Capitulo 3
Juncell había hecho lo que la reina le aconsejo, salir a la ciudad y dirigirse a la iglesia, con tantas lecturas en los últimos días y patrullas por la ciudad logro aprender a dirigirse por todo el lugar, aun vestido con las ropas de Agdayne tal vestimenta le hacía verse como algún noble de tierras extrajeras combinado con su apariencia atípica, aunque las personas lograron reconocerlo sin problema por su tamaño, nadie es tan grande como el en la ciudad incluso aquellos que se consideran altos se vieron pequeños delante del moreno de pelo cenizo, eso hizo que muchas personas en un principio sintieran temor hacia el pero con el tiempo algunas personas comenzaron a verlo como algo normal y otros directamente lo ignoraban.
Aun así, Juncell se sorprendió al ver el comportamiento de las personas en la ciudad, Feoh es el escudo de Oestia y aun así pocos son los que se pueden considerar guerreros en el lugar eso le pareció muy impráctico sobre todo porque además de ser personas que no saben luchar la gran mayoría son nobles, aunque por los libros pudo entender el funcionamiento del mundo, los pobres se encuentran fuera de la ciudad amurallada y los nobles dentro protegidos por los guardias.
Los rojizos ojos de Juncell observaron la iglesia, grande con un diseño gótico justo detrás del castillo de Feoh, alrededor de la iglesia el pudo observar a diversos niños jugar mientras son observados con sumo cuidado por las monjas del lugar, sin sorpresa noto como incluso la vestimenta de las monjas es escasa y muy impropia de mujeres devotas a alguna divinidad o por lo menos lo es según la experiencia que el tiene por poseer diversos ropajes orientados a tales actividades, algunos niños detuvieron su jugueteo en cuanto vieron al moreno de gran estatura en el lugar obviamente intimidados por su apariencia tan extraña a sus ojos.
No los puede juzgar por tal cosa, pero tal parece en todo ese lote noto como unos niños se acercaban a él, aquello le hizo levantar una ceja un comportamiento inesperado -Señor, es un placer volver a verlo-
- ¿Volver a verme? – no entendía de que hablaban los niños y tampoco entendía donde hubiera podido verlos antes, eso de que lo confundan con otra persona no suele pasar nunca.
-Claro, recuerde nos salvo de esa fea cueva junto a los demás, y nos trajo aquí, a mí y mi hermana- pronuncio el niño señalando la pequeña a su lado.
Imposible seria para Juncell recordarlos, no suele retener rostros que no fueran importante para sus actividades, un mecanismo de defensa creado por su mente para no terminar loco ante la gran cantidad de Hollows y seres que llego a matar o ver morir, por ello le dio una ojeada atenta en esta ocasión a los pequeños, obviamente son gemelos incluso si son de sexo diferente la similitud entre ellos es claro, no solo por su pelo negro y sus ojos marrones que son idénticos cambiado únicamente el peinado si no también por su rasgos faciales.
-Ya veo…No pensaba verlos aquí- Y obviamente ya no sabe que decir, alguien normal les preguntaría como conllevan todo después de ser víctimas de aquel culto, pero para Juncell preguntar tal cosa no tiene sentido solo los haría recordar algo que no es agradable.
-No nos presentamos antes, mi nombre es Leo y ella es mi hermana Lea- Lo único que pudo pensar ante esos nombres fue en la poca imaginación de los difuntos padres de los gemelos.
-Yo me llamo Juncell- sigue sintiéndose extraño pronunciar su nombre…y escuchar a otros decirlo, según recordaba en Drangleick nunca nadie lo decía.
Un silencio incomodo comenzó a instalarse entre los tres, los pequeños no sabían que decir y el tampoco, ellos por inexperiencia y el también…aunque pensó en algo que quizás sirva para por lo menos romper el silencio y sacarle algún tipo de sonrisa a los niños, este saco una pequeña piedra suave y lisa la cual sacudió y de inmediato la piedra comenzó a emitir una luz dorada hermosa, tomo una segunda y hizo lo mismo para que esa dejara escapar una luz azul y le otorgo las piedras a los pequeños, los ojos de estos últimos se iluminaron como estrellas al ver esas piedras que emiten luz de colores, algo simple sin duda que nunca le sirvió para mucho pero por lo menos le solía entretener cuando estaba muy aburrido.
Tal parece eso fue suficiente para hacer que los otros niños de la iglesia se acercaran para observar las piedras prismas, supuso que no habría problema en darle a cada uno una piedra, y así lo hizo, unos minutos mas tardes los niños se encontraban jugando con las piedras de cualquier forma que se les ocurriera, por una vez que les da utilidad a esas cosas pensó Juncell.
-Es un acto muy bello el que viene de hacer Lord Juncell- pronuncio una voz femenina y adulta, el moreno observo hacia donde proviene esa voz encontrándose con una monja, pelo negro y largo, lentes y una figura atrayente vestida con un traje de monja provocativo con las partes de la cadera abiertas, puede considerarse más vestida que una guerrera, pero aun así…está muy desvestida.
-Esas piedras son inútiles, solo emiten luz y calor, son reconfortantes, pero fuera de eso no me sirvieron nunca para nada, regalárselas no es una molestia- intento no sonar desagradable ante el cumplido de la mujer a pesar de no verle lo necesario a tal acto.
-Tal vez, pero mírelos, ríen y se divierten con eso que usted llama un objeto inútil…que aun así guardo, nada esta echo al azar- se expreso la pelinegra viendo a los niños con una sonrisa -O perdone mi falta de educación, soy Izalia, cuido de los niños junto a mis hermanas monjas y nuestra madre la monja mayor, aunque actualmente esta fuera por diversos asuntos-
-Un placer, usted ya conoce mi nombre por lo que veo- y eso le parece extraño, muchas personas parecen conocer su nombre y eso comienza a no agradarle para nada.
-Bueno, un hombre de su estatura en el grupo de caballeros más prestigioso de Feoh no pasa desapercibido, por ello conozco su nombre- Un rubor sobre las mejillas de la joven monja hizo que el moreno elevara una ceja se comporta extraño la chica, aunque no de forma amenazante.
-Ya veo, supongo que debería irme, solo pase por aquí a ver lo que pasa, tenga un buen día hermana Izalia- y dicho eso el pensaba irse.
-Espere Juncell, podria quedarse a cenar, estoy segura de que a los niños les gustaría- pronuncio ella aun con ese rubor en sus mejillas.
-Mmm, supongo que no habría problema- El moreno se quedo en el lugar mas tiempo esperando la hora de la cena comenzó a jugar con algunos niños, o más bien hacer lo que ellos le pedían que se resumía muchas veces a levantarlos hasta su cabeza para que ellos pudieran ver el mundo desde su altura, tuvo que admitirlo el momento no fue para nada desagradable, fue tranquilizador y hasta divertido cuando llego la hora de la cena la monja de lentes llamo a los niños y el peliblanco para que entre a cenar.
Ya dentro de la iglesia Juncell tuvo que agacharse varias veces para pasar las puertas algo común ya siendo que ninguna puerta en Oestia está adaptada a su altura exceptuando las puertas de entrada del castillo y la puerta de entrada a la sala del trono, ya en el comedor del lugar pudo observar al resto de monjas, un total de seis, Izalia que reconoció de inmediato y las demás creyó haber escuchado sus nombres mientras jugaba con los niños.
Luna pelo largo hasta la espalda color marrón claro mas esbelta que sus compañeras y alta pero hermosa como todas, María Rubia de pelo corto parece ser la mas joven de todas, Angela, pelirroja no teniendo una característica mas distintiva, Judy pelo naranja y corto pose el busto mas grande de todas, y por ultimo Sofia pelo Castaño largo y parece ser la mayor de las monjas, aunque cada una tiene diferentes estilo en su vestimenta de monjas siguen viéndose sensuales sobre todo por lo pegada de la ropa en sus cuerpos.
Cada una de ellas lo observaba con rubor en sus mejillas algo que no lograba entender y comenzaba a preocuparle si bien no detectaba peligro su paranoia comenzaría a apoderarse del si todo seguía así.
-Muchas gracias por aceptar cenar con nosotros hoy Lord Juncell- pronuncio Sofia vertiendo sopa en un cuenco el cual puso delante del moreno para seguir con todos los niños, viendo la comida una amarga sonrisa se hizo presente en el rostro del caballero, había olvidado la última vez que sintió hambre la maldición le había quitado esa necesidad de nutrirse, claro puede hacerlo pero no ganaría nada haciéndolo o no por ello en siglos el plato de sopa delante suyo seria la primera comida real que su estómago probaría.
Aunque antes de ello tuvo que hacer un pequeño rezo y agradecimiento a la diosa junto a todos en el lugar, claro que no adora a ninguna diosa o dios pero ya que estaba en el lugar lo mejor seria respetar costumbres y no ser desagradable, luego de ese rezo comenzaría a comer junto a los demás niños y monjas aunque mientras lo hacia las dichas monjas no dejaban de lanzar miradas no tan discretas hacia él, espero que los niños se fueran a la cama antes de encararlas, siendo quienes se ocupan de la iglesia ellas se duermen más tarde que de costumbre así que podria hablarles en ese momento.
-Hermana Judy ¿le pasa algo a sus hermanas y ustedes? He notado sus miradas hacia mí y sus rubores si mi presencia las incomoda pueden decirlo- ante sus dichos el rubor de la joven monja creció aún mas tanto que se notó en su propia voz.
-Yo…yo lo siento Lord Juncell, es solo que Lady Alicia nos pidió vigilarlo…perdone la vergüenza nos carcomió a todas no se supone que le dijera, pero…no puedo mentir nunca fue algo en lo que se me formara- claro el rubor muchas veces sirve para dejar ver la vergüenza que siente una persona en el momento.
-Ya veo, pensaba que era algo más grave, no hay problema hermana Judy, puede estar tranquila y supongo que lo mejor para usted y sus hermanas seria que no dijera esto a Alicia, le agradezco por haber sido sincera pase una buena noche- y dicho eso el moreno se fue del lugar dando una reverencia.
Ya caminando por las calles de la ciudad en la oscuridad de la noche el no muerto comenzó a pensar, obvio la reina previno a Alicia de que el iría a la iglesia ya que ella fue quien le dio el consejo, en consecuencia Alicia encargo las monjas de vigilarlo…sabe bien que ella no confía en él, por eso no se pregunta del porque vigilarlo si no del porque la reina informaría a Alicia de su presencia en la iglesia…o quizás todo fue idea de Alicia quien le pidió a su madre que le dijera de ir a la iglesia…un suspiro salió de la boca del moreno, eso de ponerse a pensar tanto sobre lo que estan tramando la madre he hija comenzaba a molestar, nunca fue amante de tales juegos hablaría con Alicia cuando amanezca, pero por ahora tiene que efectuar su ronda nocturna por la ciudad.
La rubia dejo escapar un suspiro ante los dichos de la monja delante suyo, las habia encargado de vigilar a Juncell cuando pasara por el lugar y como acordado las monjas llegaron a primera hora al castillo a dar un reporte, uno que no le agrado en lo mas mínimo a la princesa de Feoh, esperaba conseguir algo con lo cual pudiera sacar al moreno de sus caballeros, pero aparte de obtener buenas palabras sobre el de parte de las monjas no obtuvo nada más, aunque Judy admitió delante del moreno que había sido encargadas de vigilarlo, eso va en contra de sus planes y tendría que improvisar.
La puerta de su despacho sonó ante los toques de alguien, dio permiso a entrar a quien sea que estuviera detrás y su seño se frunció en cuanto vio entrar al moreno el cual tuvo que agacharse para poder entrar a su despacho, ya se esperaba todo un drama, pero el rostro de Juncell parece muy sereno…como de costumbre la verdad.
-Lady Alicia, supongo que ya sabe del porque de mi presencia en el lugar, pude ver a las monjas salir del castillo en mi camino aquí- este se quedo parado delante de la mesa que lo separa de la princesa, tomaría asiento, pero lastimosamente ella no le ha dado permiso y además las sillas del lugar no estan adaptadas a su corpulencia.
-Si…supongo que entenderás que no confió en ti- aun manteniendo su seño fruncido la rubia miro con desprecio al moreno.
-Eso lo entiendo y lo comprendo, y la verdad lo de vigilarme no me molesta en lo más mínimo, solo quisiera saber que trama su madre, primero me hace unirme a sus caballeros y ahora me hace trampas junto a usted para mantenerme vigilado- A pesar de sus palabras su tono no se elevó en ningún momento lo cual sorprendió un poco a Alicia esperando mas agresividad.
-Si…a mi también me gustaría saber que trama, pero no tengo idea, acepte la información que me dio eso es todo no fue ninguna estratagema que planeamos juntas, eso téngalo por seguro…ahora una pregunta Juncell, ¿porque no encontramos ninguna información sobre usted? Hemos estado buscando cualquier cosa que hiciera referencia a usted por todas partes y nada, es como si usted no existiera- Ante las palabras de Alicia el moreno se vio entre la espada y la pared o por lo menos es el sentimiento que tiene, podia decir la verdad pero lo mas seguro es que la reacción de Alicia no fuera para nada agradable, lo llamaría loco si no le cree y si le cree lo mas probable es que lo encierre o lo mande a ejecutar y viendo lo mucho que lo aprecia no sería algo que molestaría a la princesa.
-Vengo de una tierra que cayo Lady Alicia, mi armadura se lo mostro ¿no? serví como soldado real bajo el mandato de mi difunto rey, pero sin reino ni rey un soldado real ya no tiene razón de ser así que vine a Oestia desde lejanas tierras, el como me es imposible recordar por qué intento aun adivinarlo, eso es todo- Una historia medio inventada al fin al cabo, recordaba ciertamente haber sido soldado antes de llegar a Drangleick, lo más probable es que sirviera a un rey, pero nada más lo topo la maldición los recuerdos de esa época se fueron evaporando con cada muerte que su ser sufría.
Alicia entrecerró los ojos analizando aquella historia, le parece duro de creer pues no reconoce la armadura de ningún registro, pero encontrándose Oestia en el centro del continente y teniendo ningún acceso al mar tienen muy poca información de otras tierras mas haya del continente, la historia que cuenta el moreno delante suyo puede ser real o falsa, pero ella no podria saberlo, le daría el beneficio de la duda más por no tener otra opción que por tener verdaderas ganas de hacerlo.
-Supongo que no tengo otra opción que creerle por ahora, pero eso no detendrá mi búsqueda de información sobre usted, por cierto, vaya preparándose, esta tarde salimos tenemos que ir a un pueblo en las fronteras de Feoh, aparentemente han estado siendo atacados y es el trabajo de los caballeros del Iris proteger a las personas- Juncell hizo una leve reverencia y salió del lugar, tiene que elegir bien que llevar para esta su primera misión.
Y nuevamente recordaba haber leído en la biblioteca del castillo sobre como se ha orientado la guerra en los últimos diez años, hace precisamente ese número de años Oestia estuvo a punto de ser derrotada por las fuerzas de Carnam y como una luz salvadora llegaron los mercenarios mas fuertes de todo el continente, los Perros negros, prestando su fuerza al reino de Cellestinen fueron capaces de reorientar la guerra y crear una situación estable, ellos se encargan de dar batalla en las tierras de Carnam mientras los caballeros de cada ciudad se encargan de proteger sus tierras de las pocas fuerzas de la reina oscura que logran entrar.
Aunque Juncell no conociera a ningún miembro de ese grupo de mercenarios la actitud de Oestia ante estos no le parece la mejor, si los Perros negros vinieran a desaparecer o ser eliminados Oestia estaría indefensa, sus caballeros y soldados apenas y logran llegar a ser la mitad de los que tienen los perros negros y según los informes son poco eficaz comparados a estos últimos.
En fin, dejo de pensar en eso, él no es ningún estratega para ponerse a pensar en lo que esta mal o no en eso, la verdad es que a duras penas sabe como luchar teniendo dos compañeros junto a él así que en cuanto a batallas en grande es mejor no contar con su apoyo.
La tarde habia llegado y los caballeros del iris se reunieron en los establos del castillo donde se preparan para partir a su primera misión con Juncell y precisamente hablando de este ultimo en cuanto llego al establo las chicas posaron sus ojos sobre el dejando escapar emociones que van desde la sorpresa, el miedo y la admiración, algo normal visto la inhumana armadura que cubre todo su cuerpo, decidiendo haber tomado el rol del tanque del grupo de caballeros Juncell pensó que sería una buena idea tomar su armadura mas resistente, la armadura de Havel, echa de escamas pétreas de dragón y reforzada con titanita hasta las armas de los dioses se le dificultaría lograr ni siquiera hacerle un rayón a tal armadura, el problema es que su apariencia y tamaño dejaron con la boca abierta a las chicas las cuales mentalmente llegaron a preguntarse como es posible moverse con tal armadura, y aun más viendo el escudo y diente de dragón que carga además de la pesada armadura siendo aquellos dos artilugios tan grandes como el guerrero que los lleva.
-No creo que pueda subir en un caballo con esta armadura…no aguantaría el peso, así que mejor voy caminando- pronuncio el moreno con su voz siendo amortiguada por el casco.
- ¿Estás seguro? Esa…esa cosa se ve pesada ¿lograras mantener el ritmo? – el guerrero asintió ante las palabras de Luisa para la pelirroja tal armadura debe verse como una estupidez ella acostumbrada a no llevar mucha y al ver caballeros con armadura ser asesinados sin problema por monstruos, pero claro no sabe que lo que esta viendo se encuentra muy por encima de todo lo que ha visto.
-Puedo seguir el ritmo no se preocupe- y claro que puede, como siempre lleva cuatro anillos, los dos que nunca deben faltarle que son el anillo de vida y el anillo de Chloranthy y los dos otros son el tercer anillo del dragón y el anillo de gigante, tal Joyería lo volvería alguien imposible de tumbar en combate o por lo menos haría que tomara mucho pero que mucho tiempo.
Con duda las mujeres decidieron creerle subieron a sus monturas y comenzaron a cabalgar a las afueras de la ciudad, en su camino hacia la puerta de salida Juncell pudo notar las personas que se habían reunido para despedir al grupo de caballeros, algo normal viendo como son de famosas las cuatro chicas que componen el grupo, ya que obvio ninguna alabanza se dirigió hacia su persona, aunque si muchas pero que muchas miradas de confusión al ver la moles de dos metros y medio de escamas pétreas.
Su viaje habia comenzado camino a las fronteras, durante su camino a sorpresa de las féminas logro seguirles el ritmo a un paso acelerado, según el viaje esta previsto de durar un día y medio por lo cual deben limitar el cansancio de las monturas manteniéndolas con un trote ligero, aunque un humano puede sin problema mantenerse al nivel de un caballo trotando es totalmente diferente cuando se lleva una gigante armadura que luce pesada como ella sola y lo mas sorprendente fue no ver el cansancio del moreno en ningún momento ni en su respiración ni en sus pasos.
-Fuerza la admiración sobre usted Juncell, esa armadura…es extraña, pero aún más extraño es ver como la lleva como si nada, ¿tiene algún hechizo que la hace ligera? – Pregunto la peli azul manteniéndose al lado del caballero observando con curiosidad la apariencia de la armadura.
-No, aunque llevo un anillo que me permite cargar mas peso que de normal, eso ayuda a no sentir mucho el peso de esta armadura- Incluso con su fuerza la armadura es pesada no se haría el arrogante diciendo que no.
-O ya veo, si no le molesta me gustaría analizar ese anillo…aunque la armadura también es extraña parece tener metal, pero a la vez…parece…piedra, ¿tiene algún nombre? – Juncell asintió ante la pregunta de la fémina.
-Armadura de Havel, lleva el nombre de su propietario original, no sabría decir quien fue tan solo conozco su leyenda, aparentemente esta armadura esta echa de escamas de dragón y le fue otorgada por dragones, no se que tan real sea eso- Mucho conocimiento se habia perdido con el tiempo y aún más en Drangleick donde los libros podían ser contados y muy pocos eran de información sobre el mundo antes de la maldición.
-Impresionante, está lleno de misterios Juncell, una caja sin fondo, armaduras y armas únicas y exotéricas tenga cuidado está atrayendo demasiado mi atención podria obsesionarme con usted- la sonrisa burlesca en el rostro de Shalia le indico que ella se encuentra bromeando, con tanto tiempo pasado al hablar con ella logro ver algunos detalles en su forma de ser contrariamente a Alicia o la reina, la primera solo conoce su rostro enojado y la segunda es un misterio total.
-Tan solo viaje mucho, supongo que es normal encontrar tantas cosas cuando viajas y de todas formas otros habían intentado el mismo viaje que yo antes, tan solo tome lo que ellos dejaron atrás a los muertos y caídos los objetos ya no le sirven- al decir aquello Juncell pudo notar el ceño de Alicia fruncirse a lo lejos, a pesar de ella encontrarse delante de todos y tener su rostro hacia adelante.
-Ya veo, así que no fue solo ver caer el reino que servía y venir aquí ¿he? es lógico, aunque en verdad me pregunto, ¿porque pasar de servir un reino a servir otro, acaso las aventuras no le gustaron? – Aventuras no es la forma en la cual llamaría sus numerosos viajes por Drangleick porque todo eso estaba muy lejos de ser agradable o placentero.
-Ya cumplí mi objetivo…o eso creo, solo no sabía que más hacer, no es que estuviera acostumbrado a recibir ordenes solo que me acostumbre a tener un objetivo claro ya no tener ninguno…no se sintió bien- Le sería difícil expresar la sensación que tuvo precisamente porque no logra ponerle un nombre, dolor no es y eso por lo menos lo sabe.
-Todos necesitamos un objetivo en la vida, tranquilo no se le juzgara por buscar uno nuevo Juncell, yo por ejemplo busco ser la mejor maga de Oestia, no es fácil, Cellestine ya ostenta ese título, seguida de Kin joven pero talentoso como el solo y en otro registro mágico se encuentra Kaguya aunque ella ostenta mas el titulo de monja que de maga, yo soy solo una maga más del montón comparado a ellos tres, pero mi objetivo es alzarme un día a la par de ellos y más haya- La expresión en los ojos de la peli azul al decir aquellas palabras se vio extrañamente infantil.
Lo del objetivo intento entender del porque la absoluta necesidad de tener uno, claro supuso que para no sentir esa sensación desagradable que sintió el, pero lo de ser el mejor no lo entendió, en sus viajes nunca busco ser mejor que todos, ni siquiera buscaba ser mejor que sus enemigos solo buscaba ser mejor que el mismo, superarse, ver sus errores y enmendarlos para no volver a cometerlos, ver sus fortalezas y entretenerlas para hacerlas mas grandes, no intentaba ser el mejor de todos solamente buscaba ser una mejor versión de si mismo, aunque su situación no se compara a la de la maga peli azul, el podia resucitar, volver a la vida luego de cada muerte pero ella…ella no puede.
A raíz de tal cosa su mente por fin se dio cuenta de un detalle que hasta ahora no habia puesto atención alguna, la vida de sus aliadas depende de la nada, una flecha en la cabeza y todo se acabo para ellas, su mente se apagaría y sus parpados se cerrarían para siempre, no habría vuelta a la vida al lado de una hoguera, no tendrían un segundo intento, pensar en eso le hizo sentir un vértigo increíble, nunca habia visto morir a alguien no de forma definitiva o por lo menos no a alguien que es un aliado suyo, Lucatiel sería lo más cercano, pero ella solo lo olvido, no murió…y eso fue doloroso, el simple echo de ser olvidado por una compañera se sintió más horrible que cualquier cosa que hubiera sufrido físicamente antes y a cada viaje aquello solo dolía mas cuando se daba cuenta de que no importa lo que hiciera ella siempre lo olvidaría.
¿Entonces, como se sentiría si una compañera muriese como se sentiría si a pesar de todo el no pudiera verla nuevamente o que no pudiera comenzar un nuevo viaje para salvarla? no pose tanto aprecio hacia los caballeros del iris como con sus antiguos aliados en Drangleick pero ¿qué pasaría si llegara a sentirlo y de un momento a otro ellas simplemente mueren? entonces se dio cuenta de algo el es un inmortal caminando entre mortales, no se supone que existe nadie mas como el en todo Oestia e incluso más haya, puede que ahora intente vivir en el lugar, pero tarde o temprano las personas morirán a su alrededor.
Tantos pensamientos y divagaciones sobre el posible destino de quienes lo rodean le impidieron notar el tiempo pasar, la noche cayo y armaron un campamento no muy lejos del sendero donde descansarían para la noche y a la mañana seguir su viaje, como siempre y presa de su desconfianza Alicia no dejo a Juncell hacer guardia solo, aunque contrariamente al resto de chicas el no necesita dormir, pasaron las horas y el moreno aun se encuentra sumido en aquellos pensamientos intentando encontrar algún tipo de solución a un rompecabezas incompleto creado por su recientemente descubierto miedo a la muerte de los demás.
- ¿Está durmiendo o solo se encuentra muy pensativo? - pregunto Shalia a quien le toca ahora hacer de guardia junto al moreno cada una tenia un turno de mínimo dos horas donde haría guardia y luego irían a dormir luego de la maga la próxima seria Alicia, aunque la rubia de echo no ha dormido nada pues su desconfianza es demasiada grande como para no mantener un ojo sobre el caballero, pero ella cree que Juncell no noto tal cosa.
-Solo pienso…vengo de descubrir muchas cosas sobre mi mismo e intento ordenar mis pensamientos antes de una posible batalla, estar distraído es la mejor forma de hacerse matar- La maga se sentó a su lado apoyando ligeramente su cabeza sobre la fría y pétrea armadura.
-Entiendo, no preguntare lo que no me incumbe así que lo dejo con eso en privado, pero si de algo sirve dígase que aquí estamos para proteger sus espaldas si se distrae…aunque su espalda esta bastante bien protegida con esta armadura- al terminar de decir aquello ella se echó a reír por su propio "chiste" pero se silencio en cuanto noto que el moreno no le siguió la corriente - ¿No tiene mucho humor he? -
-Perdone Shalia, llevo un tiempo sin reír de una broma, creo que me centre demasiado en mi anterior objetivo y ahora parece que me obsesiono con algo más- este hizo desaparecer el casco de su armadura dejando aparente su blanca cabellera y sus ojos carmesí.
- ¿Es natural? Digo el pelo, es que nunca habia visto un hombre de pelo cenizo tan joven y mucho menos siendo de piel oscura- el moreno llevo su mano a la cabeza para topar su pelo.
-Creo que sí, recuerdo que antes era negro…un día simplemente se volvió blanco, creo que fue después de haber sido víctima de mucho estrés- y si lo recordaba bien, su pelea contra Raime el caballero del humo, lo intento cientos de veces antes de vencerlo, estaba tan estresado por eso que recordaba temblar con solo la mención de tal enemigo, en esa época fue que su pelo se volvió blanco víctima del estrés o eso supuso.
-Ho sí, creo haber leído de que algo así es posible, al ser víctima de mucho estrés una persona puede perder el pigmento de su pelo…aunque nunca lo habia visto de primera mano, no sé a mí me parece que se le ve bien, ya sabe seria aburrido si solo fuera pelinegro, le quita el toque único que usted tiene, ya sabe ojos carmesí, y bueno su tamaño- un leve rubor apareció en las mejillas del moreno lo cual no se pudo notar por el tono de su piel.
-Je, supongo que tiene razón, esto es parte de mi como el resto- y así los dos siguieron hablando durante el resto de la noche, hasta el punto en el cual cuando llego el turno de Alicia ninguno de los dos se habia dado cuenta de que el tiempo de vigilia de la maga paso, y obvio fueron sermoneados por Alicia debido a que se mantuvieron hablando en vez de vigilar.
En cuanto amaneció el equipo reanudo el camino, el pueblo ya no está lejos y ellos deberían poder llegar a la tarde, según el informe que recibió Alicia monstruos peligrosos rondan por la zona del pueblo, lo que no saben los caballeros del iris es que dichos monstruos son mas peligrosos de lo que ellos piensan, y que sobre todo son conocidos del caballero acorazado que los acompaña.
