Claudia habia pasado toda su vida preparándose para cualquier situación, y en esta ocasión ella se encuentra sobrepasada, contrario a su costumbre la princesa guerrera encargada del ejercito de la diosa renacida no lleva puesta su reveladora "armadura" en vez de ello lleva un vestido largo el cual cubre de echo bastante bien todas esas partes de su cuerpo que no suelen ser cubiertas por su intento de armadura, eso se debe a una noticia que la tomo por desprevenida, ya hace varios días resulto por darse cuenta de que esta embarazada.

Obvio al decir eso todas las otras princesas del escudo palidecieron creyendo que habia engañado a Klaus una idea que nunca había tenido cabida en la mente de la valerosa guerrera, explico rápido entonces que su marido habia sido curado de su enfermedad y que como resultado también habia recuperado su fertilidad y como era de esperarse ellos para celebrar la recuperada salud del profesor tuvieron una noche de pasión sin igual en sus siete años de casados lo cual se terminó por ella embaraza algo que ya no esperaba por lo menos desde que supo que no podria tener hijos con Klaus.

Cierto que en tiempos normales ella seria la mujer mas feliz del mundo y aquel acto solo le demostraría que la diosa incluso encarnada en la tierra no desamparaba a sus fieles, pero habían dos problemas, el primero es el evento que se llevara acabo en unos pocos días, todos los perros negros irían a Carnam e intentarían acabar la guerra capturando a la reina oscura, si la misión resultaba fructuosa seria el final de la guerra aunque no el de las hostilidades, pero si ellos fallaban seria…bueno seria muy probable que Oestia cayera poco tiempo después de perder su mayor fuerza militar, por lo cual ella como encargada del ejercito de su santidad Celestine no podia permitirse pensar en su embarazo actual.

El segundo problema es la curación de Klaus, no vino de parte de ningún milagro si no de aquel hombre de oscura piel y gran tamaño, Claudia tenia sus dudas sobre ese recién llegado como las tenia sobre cualquier desconocido si bien su gran amiga Eliza y su antigua pupila Alicia habían estado hablando maravillas sobre él había algo que le inquietaba, lo habia notado en su forma de caminar incluso en el castillo mismo de su santidad ese hombre parecía estar listo a iniciar una pelea en cualquier momento, claro ella aprecia que las personas no bajen su guardia uno nunca sabe de donde viene un ataque pero…ella es una princesa guerrera experimentada entrenada por el mejor guerrero que jamás tuvo Oestia, y ese chico…ese chico no sabe quien es.

Solo tres personas sabían la verdad tras la curación de Klaus, el mismo, su amada esposa a la que nunca le esconde nada y Celestine la diosa encarnada, esta última insistió en que mantuvieran el asunto solo entre ellos tres, Claudia noto que si bien su reina se mantenía tan tranquila como siempre delante del peliblanco en el fondo la diosa encarnada tenia una serie de hechizos listos para atacarle, eso fue otra cosa que preocupo a Claudia, ¿qué clase de hombre es ese Juncell como para hacer que una diosa encarnada le tema? Todas las princesas son guerreras capaces de lo mejor del continente y ninguna de ellas tuvo el derecho a ser temidas por Celestine ni siquiera el General Vault.

—Parece que el grandote se acobardo— Se expreso Maia trayendo con esas palabras la furia de Alicia.

—No conoce el castillo posible se perdiera en camino, Juncell no es del estilo a acobardarse delante nada te debo recordar que lucho solo contra un demonio— fue la respuesta de la princesa rubia ante el para nada disimulado insulto de Maia.

Y así ellas dos comenzaron una discusión que estaba haciéndose muy presentes en los últimos días, Claudia como la mayor del grupo después de Celestine y Eliza supo reconocer una serie de comportamientos en cada una de sus compañeras, del lado de Maia siempre noto como la rojiza no dejaba de vanagloriar a Vault cada vez que la situación se presentaba y como hacia menos cualquier otro hombre poniendo a Vault por encima de ellos algo motivado por el para nada sutil amor que ella profesa por el líder de los perros negros.

Comúnmente todas la ignoraban y la dejaban ser, pero recientemente cuando Maia comenzó vanagloriar a Vault a costa de Juncell Alicia adopto una actitud defensiva y agresiva, respondía a cada palabra de la rojiza de una forma bastante similar haciendo menos a Vault y vanagloriando a Juncell, la mayor del grupo de princesas se hubiera esperado tal comportamiento viniendo de Prim, pero de Alicia la tomo desprevenida, su pupila habia cambiado mucho en los últimos meses, se notaba de cierta forma mas madura, y hace algunos días también parecía haber ganado confianza, esos cambios podían deberse a muchas cosas pero el hecho de que al mismo tiempo comenzara a comportarse como Maia cuando se trata de Juncell le hizo teorizar a Claudia que tal vez y su pupila profesa amor hacia ese extranjero.

No que le desagrade la idea de ver a la joven rubia con aquel hombre de tamaño inhumano, pero según ella llevan conociéndose poco tiempo, ella duro años conociendo a Klaus antes de que incluso osaran decirse que se aman el uno al otro y según lo poco que sabe ese Juncell solo lleva unos cuantos meses en Feoh, según Claudia un amor nacido muy temprano puede irse con la misma velocidad pero teniendo en cuenta que ella solo ha tenido una pareja en su vida tal vez no sea la mejor para juzgar esas cosas.

En todo caso Maia tenía razón, ya hacia varios minutos que esperaban a por Juncell y él no se presentaba, lo fueron a buscar en su habitación pero tal parece no le encontraron aquello como era de esperarse trajo dudas en la mente de cada una de las princesas y obvio burlas de parte de Maia, pero la rojiza fue silenciada en su risa cuando una furiosa Alicia la empujo un poco mas fuerte de lo normal provocando que ella perdiera el equilibrio, pero en vez de caer al piso su espalda se chocó con algo metálico.

—¿Estas bien?— Pregunto el no muerto observando tras su casco el rostro de una confundida Maia.

Las princesas de igual forma le observaron con cierta sorpresa por el simple echo de que habia parecido aparecer de la nada, en un momento detrás de Maia no habia nada y al otro él estaba en el lugar.

Magia pensó Claudia, aunque su atención se vio desviada de ese tema al observar la noble armadura del peliblanco, una armadura de un material desconocido para ella, pero sin duda no podia decir que no le impresiona tal armadura, una pechera plateada bajo la cual se esconde una cota de malla la cual apenas y se nota, una piel blanca sobre los hombres para defender contra el frio, pantalones y botas de cuero endurecido y unos guantes del mismo material que la pechera.

Sin olvidar el casco, en si mismo aquel casco parecía contar algún tipo de historia en su grabadura, si hubiese sido Klaus quien viese tal armadura estaría haciendo un montón de preguntas sobre ella curioso como es su esposo, pero en lo que a Claudia incumbe esa armadura solo significa una cosa para ella, es cómoda y defiende bien perfecta para viajes largos.

—¿Porque tardo tanto?— Pregunto Alicia acercándose a él, ante menudo hombre Alicia se notaba casi como una niña tanto en tamaño como en musculatura.

—Lo siento, estaba eligiendo mi equipamiento, me tomo mas de lo que creía— la mirada de Claudia fue atraída por algo, una espada o más bien un espadón pues dicha arma es casi tan grande como el mismo Juncell.

Pasando detrás de el para ver mejor tal arma se encontró con una pieza de arte echa para matar, una hoja larga y relativamente ancha completamente azul ella no sabría decir ni siquiera cual material compone dicha arma pero sin duda no es de este mundo, también pudo ver el brillo emitido por esa arma y la energía mágica absurda que se escapa de ella, y eso que Claudia no es ninguna maga como para andar sintiendo la magia que irradian los objetos lo cual solo demuestra que en verdad tiene una cantidad de magia anormal.

—Veo que ya llego nuestro compañero— Pronuncio Vault acercándose más al grupo —Ya estamos entonces listos a partir, le dejo despedirse Juncell— Dicho aquello el gran mercenario se alejó.

Ha decir verdad aparte de Alicia, Eliza y Prim las otras no tenían mucho interés en conversar o despedirse del no muerto por lo cual ellas solo le desearon suerte y se comenzaron a alejar para ir a sus ocupaciones, Claudia fue una de ellas sabiendo que de echo ella tiene demasiado trabajo y cargos sobre todo ahora con su embarazo.

—¿Entonces…volverás en una sola pieza?— Pregunto Alicia mostrando un poco mas de duda ahora que solo estaban sus seres cercanos para verla.

—Hice la promesa ¿no? es algo que no se puede quebrantar— como respuesta a aquello solo obtuvo un pesado suspiro de parte de la rubia la cual desvío su mirada unos pareciendo pensativa.

—Juncell tendrá que volver en una pieza de lo contrario seria una gran perdida para el reino de Feoh, así que delo todo— Eliza en cambio comenzó a alejarse dicho aquello, la mujer no parece muy buena en los tratos sociales, aunque…Juncell lo es aún menos.

—Le deseo toda la suerte del mundo Juncell y que la diosa lo acompaña en tan peligroso viaje, rezare por usted y sus camaradas— Era de esperarse palabras tan dulces y bondadosas viniendo de Prim.

En fin, tanto la pelirosa como la reina dejaron solo al moreno el cual junto a Alicia se habían quedado en silencio, saliendo una vez mas a flote la incapacidad social del moreno, tal vez en la misma situación otro hubiera sabido que decir o hacer, pero en lo que a el se refiere está en blanco.

—Eres tan diferente…tan único y destrozaste mi propia idea del mundo que me rodea en solo dos noches…vuelve— Alicia entonces se alejo del lugar.

Con esa última despedida Juncell comenzó a seguir a los perros negros, no teniendo una verdadera idea de que pasaría en el viaje o cuando lleguen a la fortaleza oscura, pero algo tiene claro y es que volverá Oestia le habia ofrecido tanto cambio, tanta esperanza, tanto cariño, tenia de cierta forma que devolverle eso y lo haría terminando esta guerra y volviendo junto a Alicia.

Habían pasado ya dos días de un arduo viaje, los perros negros eran unos mercenarios eficaces pero no buenos, Juncell lo noto en su primera batalla a su lado, si dichos mercenarios hubiesen estado en Drangleick no hubieran logrado ir mas lejos que el bosque de los gigantes, eso lo tiene por seguro, son desordenados, indisciplinados, tontos, y no tienen ni la más mínima idea de cómo luchar solo mueven sus "armas" de un lado a otro esperando matar, además de que su equipamiento en su gran mayoría es mediocre tirando a malo.

Entonces ¿Cómo es que son eficaces si son tan malos? Bueno todo eso es gracias a Vault y sus capitanes, el gran general de los mercenarios es un estratega excelente, sabe como mover a sus hombres, como posicionarlos y como motivarlos todo para que sean lo mas eficientes posible es sin duda algo de admirar ver como ese hombre es capaz de hacer pasar un grupo de idiotas a un ejercito capaz y temible, incluso Juncell que no goza de gran experiencia en las guerras supo reconocer las calidades de líder del gran general.

Sus capitanes no se quedan sin resto, el pícaro y el mago son excelentes en lo que hacen y cada uno de ellos pose un grupo de elite a su servicio lo cual les permite una mayor versatilidad.

Por eso es que en sus primeras batallas arrasaron con los monstruos teniendo muy pocas perdidas, pero eso no hizo el viaje más fácil a decir verdad, las tierras muertas que existen antes de llegar a la fortaleza oscura son un obstáculo en si mismas, un lugar desértico donde el sol mismo pega como el infierno mismo, sin lugares a la sombra sin vegetación y sin agua todos aquellos que cometan el error de no nutrirse bien o hidratarse moriría en brevas eso sumado a los constante combates contra monstruos hizo que si bien no habían tenido muchas bajas en las peleas sí que las tenían en los momentos de calmas.

Aunque obvio eso a Juncell no le afectaba en lo absoluto, el literalmente habia estado en un castillo que se hundía en lava durante horas, unas tierras muertas no serian rival para eso, por lo cual contrario a todos los perros negros el moreno se mantenía tranquilo y fresco todo el tiempo y de igual forma se mantenía apartado de ellos en las horas de descanso tanto por el consejo de Klaus como por algo que sentía en sus adentros y eso era una muy mala señal.

La noche habia caído, en las tierras muertas la noche es tan mala como el día puesto que si de día hace un calor infernal de noche hace un frio increíble, por ello muchos hombres se encontraban ahora alrededor de diversos fuegos calentándose lo mejor que podían, en lo que a Juncell respeta él se encuentra en una colina apartados de todos observando el horizonte, tenía el espadón de luz de luna sobre sus piernas listo para usarlo si cualquier peligro se acercase sea monstruo o perro negro.

—Hola…he, yo…bueno yo me dije que tal vez tenía hambre— Juncell desvío su mirada hacia la persona que venia de hablarle, un chico joven tal vez unos dieciséis años de pelo rubio es bien parecido, a los ojos de Juncell en cambio el chico no es diferente al resto de perros negros es decir alguien que moriría eventualmente por su propia debilidad.

—No tengo hambre, puedes comértelo— Raro pensó Juncell, en los días que llevan viajando y en los cuales obvio nunca comió o bebió algo es la primera vez que le proponen hacerlo.

—Seguro, es decir no ha comido nada en estos dos días— el chico se acerco con cierta duda al gigante esperando no provocar su ira con tal movimiento.

Aquel joven perro negro lo habia visto en la batalla, el en un pasado creía que Vault era impresionante por su fuerza, pero cuando observo a Juncell luchar desde su punto de vista fue como ver un tornado de acero y furia aquel espadón corto enemigos como lo haría un cuchillo caliente con la mantequilla.

—Estoy seguro— ante esas palabras el rubio asintió y se sentó en el lugar para comenzar a comer en silencio observando el increíble caballero sentado delante suyo.

Iluminado por la luz de la luna y la emitida por su espada Juncell a los ojos de ese chico se notaba como algún tipo de deidad eso sumado a su tamaño y proezas en el combate tal vez hubiera podido valerle tal titulo si se hubiese encontrado con pueblos poco civilizados.

Juncell noto tal mirada sobre el lo cual le trajo cierta incomodidad, no estando acostumbrado a que siempre le miren incluso cuando se pasea por la ciudad o el castillo suele evitar lugares muy poblados para precisamente evitar ese tipo de miradas constante sobre él, y visto la situación que el intentara escapar seria raro así que más bien buscaría una explicación.

—¿Porque me miras tanto?— esa pregunta tan directa y de repente hizo que el chico sobresaltara sobre si mismo dejando caer aquel plato de comida, un desperdicio que no se podían permitir.

—Lo siento señor…es que bueno yo lo admiro, es decir se que lo conozco de poco y nunca hablamos ni nada, pero…usted es un gran luchador lo vi en los combates que tuvimos, además es un caballero real es el sueño de todo niño obtener tal título— El moreno levanto una ceja, no pensaba que el fuese una persona que admirar y aun menos por esas razones, pero aun así le pareció interesante.

—Si quieres ser un caballero real ¿porque te volviste mercenario?— Esa pregunta hizo que el rubio soltara un ligero suspiro decaído.

—La vida no es fácil para los que venimos de abajo, necesito dinero y no se ni leer ni escribir ni mucho menos contar, mi única opción era ser mercenario por lo menos para tener dinero que me permita vivir y no solo sobrevivir— Juncell levanto una ceja algo que no se pudo ver debido a la presencia de su casco.

El dinero es algo tan importante en Oestia, obvio es algo que escapa de la compresión de Juncell, pero supuso que el dinero es idéntico a las almas lo cual lo vuelve vital para muchas personas, aunque obvio no de las mismas formas que las almas las cuales literalmente son vitales para aquellos que no quieren volverse huecos.

—Ya veo, pero de todas formas no creo que ganes mucho dinero estando muerto, no sabes luchar no tienes el cuerpo de un luchador y tampoco tienes el equipamiento— Otra vez el chico se vio decaído escuchando aquellas verdades.

Esas palabras condenaron la conversación, al día de después reanudaron su camino lo hacían al alba y al ocaso momentos en los cuales el sol no era muy presente y por ende no hace tanto calor y por igual el frio no lo es tanto por lo cual tampoco hace mucho frio.

Continuaron viajando así un día mas antes de encontrarse con el aparente mayor grupo de enemigos, fueron informados de ellos por un grupo de exploradores que van varios kilómetros por delante del resto todo con el objetivo de prevenir de cualquier inconveniente antes de llegar a el y así estar mejor preparados eso sin duda resulta muy útil, Juncell habia echo algo así en Drangleick algunas veces era invocado como espectro para ayudar a otro no muerto que como el hacia su viaje en su propia línea de tiempo, gracias a que Juncell solía ir mucho mas avanzado podia prevenirle de las trampas o incluso encontrar secretos para ellos.

Al caso, los exploradores volvieron anunciando que un gigantesco grupo de monstruos venia según sus palabras son la mas gran cantidad que jamás hayan visto en las fuerzas de la reina oscura, eso le pareció extraño a Juncell ¿Por qué lanzar todo de una? Si lo que aquellos exploradores dicen es verdad es muy probable que ese gran grupo sea la gran mayoría de fuerzas de la reina oscura.

En fin, prefirió centrarse en el ahora porque una gran batalla se preparaba o por lo menos eso creía el moreno hasta que noto que Vault y sus capitanes no estaban para nada preparando para la batalla, en vez de eso cuando llego el gigantesco ejercito de monstruos que parecía extenderse a perdida de vista el gran general solo se acerco montado a caballo a lo que parecía ser el líder de estos últimos, eso le hizo elevar una ceja a Juncell ¿desde cuando los monstruos son racionales? Habia enfrentado muchos en su servicio como caballero real y lo único que vio fueron bestias que piensan con sus pulsiones mas que otra cosa.

Algo comenzaba a oler bastante mal en toda esta situación y el no muerto era completamente consciente de aquello, su misión era ayudar a Vault a conquistar el castillo oscuro y así llevar la reina devuelta a Oestia para ser juzgada por sus crímenes y que la guerra se detenga ese era el plan, pero…ahora no estaba seguro de que Vault quisiera seguir tal plan.

La mirada del peliblanco se vio atraída a aquel chico rubio de la ultima vez aun vivo aunque aterrado por la situación y tan confundido como el mismo Juncell de echo…viendo al resto el moreno noto que estos últimos no se encontraban confundidos en lo absoluto, se veían dudosos o asustados pero no confundidos, Juncell saco de su caja sin fondo una espada corta la cual le paso a aquel chico rubio el confundido tomo el arma no entendiendo el punto de recibir tal cosa del gigante, a su vez Juncell tomo con una de sus manos el espadón de luz lunar que cuelga en su espalda.

Como siempre su instinto no se equivocó, rápido como el mismo trueno la lanza de aquel líder de los monstruos voló hacia él, Juncell la detuvo en seco posando su espada delante suyo y con un hábil movimiento la tomo en su mano libre, una acción que duro milésimas de segundo Juncell devolvió la lanza a su dueño con una fuerza aun mayor de la que habia empleado el enemigo en primera instancia.

Eso provoco la muerte de este ultimo cual pecho fue atravesado por su propia lanza, se esperaba una reacción agresiva de los perros negros hacia los monstruos, pero en vez de eso la reacción negativa fue dirigida hacia su persona, un simple barrido del espadón azul acompañado de un aura de energía mágica fue suficiente para despejar todo delante del moreno el cual observo a Vault con curiosidad.

—Lo siento, pero tuviste que elegir el buen bando desde un inicio, te lo dije ¿no? riqueza y mujeres es lo que hubieras obtenido estando de nuestro lado y cuando dije eso no me refería a poca, conquistaremos Oestia luego de conquistar Carnam de nuestro lado serias un rey líder de alguna ciudad y tendrías a cuanta mujer quieras noble incluida— Espeto el gran general con una sonrisa en su rostro.

Juncell no respondió solo corrió en dirección a Vault no fue difícil deshacerse de los cuantos perros negros que los separaban a los dos, cuando estuvo lo suficientemente cerca el no muerto salto al aire espada lanzada hacia atrás listo para ejecutar al traidor o eso pensaba hacer, unas cadenas doradas rodearon su cuerpo y lo jalaron hacia el suelo en el cual fue recibido por diversos picos de tierra puntiagudos los cuales atravesaron aquellas partes no tan resistente de su armadura sin problema, estaba por levantarse cuando sintió el frio metal atravesar su pecho, sus ojos y los de Vault se encontraron mientras la oscuridad poco a poco se comenzaba a apoderar de todo a su alrededor.

—Supuse que harías algo así, todo fue planeado camarada todo— Con aquellas palabras enunciadas por Vault el no muerto se vio sumergido en la oscuridad.

Antes de que la luz se volviera a sentir presionar en sus ojos, los abrió con temor de encontrarse en otro lugar que no fuese Oestia pero no era el caso porque estaba en aquel pueblo aquel mismo que habia sido atacado por el demonio tiempo atrás, eso fue una respuesta a una de sus preguntas si muere no perdería a Oestia, pero eso trae a cuenta un nuevo problema, Vault piensa conquistar Carnam aparentemente con la ayuda de los monstruos y piensa hacerle correr el mismo destino a Oestia…Juncell miro el horizonte, por suerte dicho pueblo esta cerca de la frontera con Carnam así que comenzó a correr, tenia que llegar antes que Vault a la fortaleza oscura el no necesita pararse a descansar así que eso le ofrecía algo de ventaja.