—¿!Pero que mierda!?— Incrédulo el gran general observo como el cadáver de aquel gigante se desvanecía en el viento como si nunca hubiese estado en el lugar y con él su hermoso espadón azul también se fue, en su lugar un orbe verde flotaba delante suyo —¿Kin que pasa aquí?

El mago de lentes se acerco observando con suma curiosidad aquel orbe únicos restos del moreno, no le tomo mucho notar lo que es, aunque su expresión cambio de forma drástica al saberlo —Es…son almas, muchas…millones

—¿Almas? Ya veo, ese mal nacido al fin de cuenta no era humano…me preocupa esto es muy posible que aun este vivo ¿puedes hacer algo con estas almas?— Vault llevo devuelta su arma a su espalda observando detrás suyo como un monstruo avanzaba supuso que tomaría el liderazgo ahora.

—Yo le puedo encontrar utilidad— se expreso aquel monstruo el cual montado en un caballo esquelético parecía doblegar en tamaño al mismo gigante que habia sido traicionado por los perros negros —Las almas son muy útiles para nosotros los demonios, si accedes a dármelo te garantizo una total cooperación como nuevo líder

Los demás monstruos no dijeron nada ante tal declaración de liderazgo, eligen a su líder por el poder son muy conscientes de que cuando alguien los sobrepasa, es mejor no contrariarlo y ese demonio sobre su esquelética montura era el segundo mas poderoso, ahora…bueno tomo el primer lugar.

El gran general asintió dejándole el camino libre a aquel ser el cual bajo de su corcel demostrando su intimidante tamaño de tres metros de alto, acerco su brazo hacia aquella orbe verde y la comenzó a absorber, mientras hacia eso todo su cuerpo comenzó a verse alterado por la absorción de una cantidad de almas tan colosal, su forma que antes era similar a la de algún tipo de orco comenzó a desviarse por otro camino, sus cuernos en su frente se volvieron mucho mas largos, sus dientes se volvieron una hileras de colmillos afilados que no le permitían unir sus labios, sus orejas se volvieron puntiagudas y alargadas sus ojos cambiaron a un rojo brillante y su piel anteriormente negra adopto diversas marcas que irradiaron una energía verde.

Su poder ahora habia alcanzado un nivel nunca apreciado por un demonio y lo hizo notar soltando un grito que hizo temblar el suelo y vibrar el aire con tanta fuerza que los más ligeros se vieron empujados al piso, satisfecho el demonio observo al gran general y le sonrió con su deforme boca —Ahora podemos continuar


Mientras aquello sucedía en la tierra muerta se podia ver una estela de polvo ser levantada por algo que se mueve a una velocidad inhumana, ese algo no es otro que Juncell, rara vez corría tan rápido para no decir nunca, prefiere siempre guardar sus energías para los combates y en Drangleick correr tan rápido a veces no es buena idea, pero en esta ocasión las cosas son muy diferentes.

Todo paso rápido, apenas habia entendido la situación y incluso ahora pensando lo mejor que puede las cosas no acaba de entenderlo todo, pero por lo menos piensa comprender lo esencial lo cual es que Vault y sus perros negros se aliaron a los monstruos y piensan traicionar Oestia ¿por qué y cómo? No lo sabe y en toda franqueza no le importa, ya habia incrustado en su mente el hecho de que le devolvería a Oestia el favor que le habia echo dándole una vida diferente y si ese general piensa hacer algo en contra de Oestia el se debe de detenerlo.

Ahora menos mal tiene buena memoria, porque las tierras muertas son grandes y por su apariencia es fácil perderse, pero el moreno recuerda con claridad que caminaban hacia el norte y que la fortaleza oscura no tiene perdida, no ira a recuperar sus almas, de todas formas no posen utilidad alguna sin la Heraldo Esmeralda, y ni siquiera puede usarlas como moneda de intercambio así que no les dio importancia y prefirió ir directo al objetivo de Vault con la esperanza de encontrarlo en camino o de llegar junto a él a aquel lugar.

Ahora antes de eso tenía que hacer la clásica, aprender de sus fallos, su principal error fue subestimar a aquel general, pensar que tendría un combate directo y que este no usaría artimañas para derrotarlo, Vault cuenta con un ejercito que por su carisma estan dispuestos a morir por él, así que tendría que tener cuenta con ellos, lo bueno es que los mata de un solo barrido del espadón de luz de luna y de las ondas de magia emitida por esta, el problema reside en los magos los cuales siempre se mantienen muy al margen detrás de un ejercito de escudos, ellos fueron los que lo agarraron en el aire y luego lo empalaron en piedras puntiagudas, podria derrotarlos a distancia usando herramientas como bombas y cuchillos de lanzado, o podria enviarle una onda mágica del espadón.

Desecho de ese problema aun quedaba el mismo Vault, fue capaz de atravesar la pechera de una de sus mejores armaduras…eso indica una fuerza bastante grande además de un arma de excelente calidad, ese hombre en si mismo representa un peligro, Juncell tiene la ventaja del tamaño y del rango, en cuanto a velocidad, fuerza y resistencia aun no lo sabe, pero por lo menos usaría el rango en su ventaja en su primera pelea directa.

Pero de echo Juncell también debe contar con algo y es un aliado, ese joven chico rubio, lo habia observado el parecía confundido al ver a su líder atacar al caballero real y tampoco parecía contento al ver como los suyos cooperan con monstruos, en el mejor de los casos ese chico sigue aún vivo y estará dispuesto a ayudar a Juncell, en el peor de los casos o ya lo mataron o solo estaba actuando, el moreno decidió no depender del joven si resulta ser un aliado seria solo un añadido mas a sus oportunidades de vencer al general y si no pues no importa.


Mientras en la fortaleza oscura la reina de los elfos oscuro posa sus ojos color ámbar sobre una fuente de agua cual liquido en vez de transparente se muestra de un color tan oscuro como el del cabello de aquella monarca, una mueca de disgusto y enojo se formó en el rostro sin errores de la elfa oscura al ver lo que se acerca a su castillo.

Olga Discordia no es una idiota fácil de sorprender, es muy consciente de sus carencias y épocas de debilidades, su poder viene de la luna y ese astro veía su hermosura pureza corrupta por cualquier cosa perdería todo su poder, y resulta que la noche siguiente un eclipse se acerca durante unas cuantas horas será tan débil como cualquier persona normal, la reina oscura se habia asegurado durante siglos que nunca nadie supiera tal debilidad, incluso uso de hechizos para impedir que las visiones de Celestine le dieran tal información pero parece que uno de ellos fallo, la llegada de los perros negros a su tierra es una prueba inequívoca de ello.

Además de que algo más parece suceder y es algo que lo puede ver, los clanes de monstruos bajo sus ordenes se comportan de forma más…libertina, permitiéndose mirarle mal o algunos incluso responderle y eso desde hace ya varias semanas, esos mismos clanes que ella sometió mostrándoles que no posen ninguna oportunidad en su contra ahora parecen haber ganado una gran confianza y específicamente en tiempos cercanos a esta invasión y a la perdida de sus poderes, Olga no es una idiota, es una monarca que reino durante siglos y sabe ver entre los detalles.

Una posible traición de parte de su ejército más una invasión esas dos cosas juntas podrían poner fin a la guerra y seria la caída de los elfos oscuros, algo que no se puede permitir, solo puede confiar en los suyos, los pocos soldados elfos oscuros que tienen los mando a reunir todos y a armarse fuertemente además de estar lo mejor preparado para la batalla, ella no podria hacer mucho ya sentía sus poderes menguar así que ha de confiar en su totalidad en ellos.

Tampoco puede escapar, dejar la fortaleza oscura seria una mala idea, no solo guarda en el lugar todas sus riquezas que le permiten financiar la guerra si no que además tiene en el lugar todos sus tomos mágicos y artilugios, incluso usando todo su ejercito de elfos oscuros no podria sacar ni la mitad de eso antes de que lleguen los invasores y de todas formas no tiene otro lugar al cual ir.

La reina se quedo observando dichas aguas que le permitían ver todo lo que sucede en sus tierras, pudo notar algo inusual lejos un poco mas que el ejercito de mercenarios podia ver algo acercarse a gran velocidad, acercando más la visión de su fuente mágica noto una figura humanoide, alta demasiado para ser considerada humana pero que aun así lleva una hermosa armadura plateada y un espadón de color azul en su espalda…la reina dejo escapar un suspiro acompañado de una sonrisa decaída.

Durante unos leves segundo su mente viajo a su niñez en esa en la cual quería que un príncipe de brillante armadura y hermosa espada la viniese a rescatar y llevarla a su reino donde se casarían y vivirían felices por siempre, hace mucho habia dejado atrás esas bobadas, ver a ese ente acercarse tan rápido le hizo pensar en aquello, pero lo mas probable es que se trate de algún enemigo con el cual también tendrá que lidiar, aunque en verdad una parte suya si quiere que sea su príncipe.

—¿Su majestad?— Pregunto una chica detrás de la reina, la chica pose un pelo color pastel peinado en una especie de coleta asimétrica, poseyendo una piel mas clara que su monarca la joven chica se mantenía de rodillas rostro hacia el suelo esperando algún tipo de indicación.

—Chloe…aun tienes oportunidad de huir— Expreso la reina oscura demostrando un cariño anormal en dichas palabras como una madre hablándole a su hija.

—Me niego, prefiero sufrir mil torturas antes de ni siquiera pensar en abandonarla— la sonrisa que habia adquirido anteriormente la reina no se habia borrado de su rostro, ella se acerco a su fiel asistente y poso con delicadeza su mano sobre la cabeza de esta ultima acariciando su cabello.

—Chloe…es una orden, si las cosas se vuelven complicadas escaparas, si me desobedeces quiero que sepas que nunca te lo perdonare— Dicho aquello la reina se alejo de su sierva la cual se habia quedado con su cabeza agachada mordiendo su labio inferior al haber escuchado esa orden de su reina y benefactora.


Y así llego, la noche del asedio a la fortaleza oscura, los perros negros acompañados de todos los clanes de monstruos se encontraban rodeando aquella intimidante estructura echa de ébano, sonrisas en sus rostros y saliva saliendo de la comisura de sus labios, ya estaban saboreando su recompensa tanto esperada después de la batalla y eso incluso sin saber si podían ganar o no, al fin de cuenta la mayoría de ellos estaban motivados por el mero deseo carnal después de todo.

Pero entre esa multitud un chico de rubia cabellera observa toda la situación con miedo, en sus manos una espada corta en manos del gigante moreno pero en manos de aquel chico podia hacerse pasar sin problema por una espada larga, sin duda las armas se habían adaptado al tamaño del peliblanco incluso si fuese solo creciendo unos cuantos centímetros, el caso es que hasta ahora el rubio no habia usado dicha arma, cada monstruo que se encontraban en el camino solo se unía a sus filas sin más, no habían tenido que luchar en ningún momento y eso lejos de gustarle le pone muy pero que muy nervioso.

—¡Escúchenme Bastardos!— Grito Vault subido sobre su caballo para atraer la atención de todos los presentes —¡Esta es una colaboración inusual sin duda alguna, los humanos, monstruos y demonios trabajando juntos unidos por un mismo objetivo, algunos de ustedes seguro tienen preguntas, otros estan asustados ahora les explicare todo, aunque la mayoría ya sabe del por qué!

Algo le decía al rubio que no le gustaría en lo más mínimo la explicación que daría Vault sobre la situación actual de esta misión que se supone seria la salvación de Oestia, pero aun así se quedo tranquilo a escuchar mas por miedo que por curiosidad.

—¡Trescientos setenta y cinco años, eso es lo que lleva esta maldita guerra, una guerra no creada por nosotros el pueblo si no por ellas las regentes, durante trescientos setenta y cinco malditos años hemos tenido que ver a nuestros hermanos, padres y familiares morir, mientras que las regentes esas perras se quedan en sus lujosos castillos comiendo la mejor comida!— El general hablaba con fervor y una ira evidente anclada a sus palabras, aunque de echo Vault es un hombre carismático así que no se sabría decir si su ira era sincera —¡Eso se acabó aquí y ahora, todos nosotros, hombres no importa la raza tomaremos esta fortaleza y la usaremos como base para crear algo mayor, un imperio uno donde el hombre sea quien mande uno donde esas regentes de mierda serán las que nos chupen las bolas mientras comemos su deliciosa comida, este es mi objetivo crear el Imperio del Sexo uno donde todos los hombres sean rey y puedan cogerse a cuanta mujer quieran donde quieran y cuando quieran un imperio sin guerras inútiles uno donde les haremos pagar a esas perras por la muerte de todos nuestros camaradas!

Ante esas ultimas declaraciones todos en el lugar estallaron en gritos de celebración viendo aquello como un objetivo perfecto, algunos motivados por la lujuria, otros por la avaricia y algunos incluso motivados por pura y mera venganza, pero entre todos ellos un chico de rubia cabellera cual único motivo era tener oro para poder vivir todo este anuncio se escucho como una terrible noticia, el trago saliva nervioso y miro a sus alrededores intentando encontrar a otros que como el no simpatizaban con tal idea, fuerte fue su decepción al no encontrar a nadie que no tuviera una sonrisa de satisfacción en su rostro.

Luego de aquel discurso Vault se alejó de sus hombres y se unió a su grupo de capitanes y lideres de los clanes de monstruos, mientras eso pasaba aquel joven chico aun tenia la mirada perdida observando la fortaleza oscura, en el mismo momento que ellos entraran a ese castillo seria el fin y es consciente de ello, todas las mujeres presentes en el lugar será abusadas, los hombres que no quieran unírseles se verán ejecutados y luego de eso irán a por Oestia, quiere hacer algo, algo para impedir todo esta locura, tiene madre, hermanas, amigas, no le hace ninguna gracia que unos tipos solo intenten crear un reino donde ellas serian tratadas como nada mas que juguetes sexuales para el que quiera precisamente eso fue lo que le hizo sentirse decepcionado al notar como otros no se revelaban ante tal idea…o tal vez ya lo hicieron y fueron ejecutados sin que nadie se de cuenta.

Es verdad, ahora que lo piensa si los monstruos y Vault estan aliados porque en su camino a la fortaleza oscura mataron algunos monstruos…tal vez esos, esos eran de los que no estaban de acuerdo y tal vez aquellos perros negros puestos en primera fila y que murieron eran de los que tampoco estaban de acuerdo, pensar eso le dio un sudor frio al chico, eso significaría que su general Vault ese que admiro durante años no es mucho mejor que un monstruo.

Duro fue darse cuenta de eso o por lo menos pensarlo, trago saliva y observo una última vez la fortaleza, no podia hacer nada, es débil, no sabe pelear y esta mal equipado siendo lo único bueno la espada que le dio el caballero real, el cual la verdad espera aun este vivo el sin duda sabría qué hacer, sabría como detener a Vault o eso creía.


Un fuerte estruendo se escucho en todo el lugar, ante esto la reina oscura frunció el ceño sabiendo que la puerta ya habia caído, más rápido de lo que ella habia calculado lastimosamente, ahora solo quedaba esperar que sus trampas surtieran efecto, su ejercito de elfos oscuros se encontraban todos presentes en la sal del trono podían entrar todos debido a su reducido número pues dicho ejercito solo esta compuesto de unas cien personas.

Un numero tan bajo es debido a múltiples factores tales como: la baja taza de reproducción de los elfos oscuros, el echo de que no todos los elfos oscuros forman parte de su ejército, el echo de que no todos los que si lo hacen son capaces de luchar y por último un cincuenta por ciento de la población de su gente se encuentra actualmente en esclavitud por los nobles de Oestia.

Un cincuenta por ciento…es un numero demasiado grande, obvio ella ni permitiría que un uno por ciento de su gente sean esclavos eso nunca, pero un cincuenta por ciento solo muestra lo falsa que puede ser Celestine ella que con su dulce sonrisa se hace pasar por una encarnación benevolente de una diosa solo es una vil víbora que esclaviza los elfos oscuros como si fuesen animales, pensar en eso provoco un gran enojo en la reina oscura la cual sostuvo con fuerza su bastón mientras que ya se comenzaban a escuchar las trampas activarse.

Habia echo de todo tipo, trampas mágicas con ayuda de los demás magos que le sirven, trampas mas comunes y incluso trampas posicionando bestias que tenia capturadas, dichos seres son salvajes y solo piensan en comer por lo cual no se verían convencidos por el discurso estúpido de ese humano el cual todos en su castillo habían podido escuchar lo cual preocupo a la reina oscura la cual ahora mira con cierto recelo los hombres de su ejército, confía en su gente y la ama pero ya habían sido demasiadas traiciones en un solo mes por lo cual se mantiene alerta ante cualquier posible muestra de una más.

Fue entonces mientras la Reina estaba distraída observando a los hombres de su ejercito que la puerta de la sala del trono se vio des destrozada, algunos pedazos viajaron por el lugar ejecutando a algunos elfos oscuros demostrando la fuerza colosal que fue capaz de destruir la puerta.

Entonces la reina poso su mirada perpleja sobre quien lo habia echo y noto el demonio uno que pudo reconocer con demasiada dificultad para su propio gusto, el segundo al mando de su ejercito de monstruos ahora transformado en una versión de si mismo mas poderosa, ella ignora como pudo volverse tan fuerte en tan poco tiempo, pero supuso que los perros negros tenían algo que ver con eso.

En tiempo normal ella hubiese podido destruirlo en un segundo con un poderoso hechizo pero la luna aun se encuentra eclipsada por lo cual su poder es nulo y debe contar con su ejército, pero antes, ella lanzo su mirada hacia Chloe —Huye ahora

La joven semi-elfa al escuchar aquello vio sus parpados apartarse en su totalidad, dirigió su mirada hacia su reina para encontrarse con unos ojos severos los cuales le recordaban lo que habían hablado antes, los labios de la chica temblaron mientras que su respiración se veía irregular, una leve ojeada hacia sus compañeros elfo oscuros fue suficiente para ver que tan grave es la situación, justo después de que aquel demonio derivara la puerta cientos de humanos y monstruos entraron y comenzaron a pelear con las fuerzas élficas, mala suerte los elfos van perdiendo.

Así que quedaba claro cual seria el resultado de todo esto, las mujeres serian capturadas, abusadas…ante la idea de que tal cosa le pase a su reina la semi-elfa negó con su cabeza la orden de Olga y solo sostuvo con fuerza sus dagas para lanzarse a la batalla, no importa que su ama no la perdone o le odie, no piensa permitirlo, no piensa permitir que ella también sienta lo que es ser mancillada día y noche.

Ante este acto de su asistente la reina oscura se vio bastante frustrada, y sobre todo impotente, si pierden volverán a capturar a Chloe volverá a pasar por ese infierno del que la sacaron, la reina oscura recuerda muy bien el día que le trajeron a la rubia, una niña quebrada que habia recibido demasiado abusos para su joven edad, le tomo mucho tiempo devolverla a un estado normal, hacerla sentirse como un ser viviente y no un mero juguete, le habia tomado tanto tiempo y esfuerzo en solo criarla bien para que ahora la vuelvan a capturar y le hagan pasar por todo eso otra vez…pero no puede hacer nada, Chloe es testaruda sobre todo cuando se trata de Olga.

Los nervios comenzaron a ganar a la reina oscura sobre todo cuando vio como los suyos estaban a punto de perder, su mente ya se encontraba preparándose para todo lo que vendría a raíz de esto, pero fue en ese preciso momento que algo un tanto inesperado sucedió.


Sus ojos colores esmeralda se posaban sobre el horizonte, la preocupación domina todo su ser, preocupación por muchas cosas y todas muy variadas, su primordial preocupación actual es sobre la guerra, Celestine esta segura de que no fue una mala estrategia, pero también sabe que arriesgo mucho, si los perros negros fallan tendrían que lidiar con la perdida de su mayor fuerza militar algo que Olga no desaprovecharía.

Aunque no todo estaba perdido incluso si llegasen a ese mal escenario, sin duda los perros negros lograrían diezmar en gran cantidad las fuerzas de la reina oscura y podían aprovechar eso para armar un segundo ataque, pero la perdida de los perros negros provocaría un bajón moral sin igual en los habitantes de Oestia y aquello puede costarles la victoria.

Luego esta Claudia, embaraza, si esta muy feliz por su gran amiga y guardaespaldas, Claudia es una mujer de acción pero su amor que profesa a su marido es tan grande como su devoción al reino puede que hasta más, y tener una progenitura con aquel hombre es sin duda lo que la gran general siempre deseo, pero tuvo la desdicha de que tal cosa pasare en tal momento, debido a eso Claudia no descansa lo que debería estando ocupada en la preparación de los ejércitos para el peor escenario y Celestine pose temor a que pierda su bebe por ello.

Y por ultimo en sus preocupaciones esta aquel sueño que habia tenido hace ya un tiempo o más bien debería llamarlo premonición, ya no hay duda sobre lo que es, sus premoniciones aunque vagas y dadas a la interpretación siempre tuvieron la particularidad de ser inolvidables hasta en el mas mínimo detalle contrario a los sueños, preciso no ha olvidado nada de aquella extraña y larga premonición, aun no entiende que significa y si tendría que pensar tanto en eso, todo lo que vio en esa premonición fue confuso y le mostraron lugares que no se parecen en nada a Oestia.

Por ello no sabe si tal es el futuro de su reino o solo es lo que le espera a otro lugar el cual es importante para ella, un suspiro pesado se escapo de sus labios mientras sus ojos se posaron sobre el estrellado cielo, necesita descansar lo sabe pero aun así no quiere hacerlo, no quiere dormirse y tener una premonición en la cual vea a Olga arrasar con su reino, no quiere ver a su amiga llorando en una cama con sus sabanas manchadas de sangre no quiere ver otra vez aquellas premoniciones de lugares desolados.

Actualmente se siente mediocre, una reina temerosa incapaz de conciliar el sueño por probabilidades bajas, los perros negros son capaces y la reina oscura esta debilitada su victoria es casi que segura, Claudia es una mujer fuerte y saludable con un cuerpo bastante apto para engendrar un aborto espontaneo es casi imposible y…y esa última visión, no la entiende no lo suficiente como para saber si es una probabilidad alta o baja.

Entonces la rubia se dio cuenta de algo, pensando tanto en tal visión no se dio cuenta que muchas veces sus visiones no son solo ver o escuchar si no también sentir y ella habia sentido algo inusual entre toda la confusión y temor: Deseo, Ira, Tristeza y Miedo, que podia significar esas emociones tan inusuales, es consciente de que no son suyas, lo único que sintió en aquellos lugares fue desconcierto y miedo, tal vez la tristeza y miedo fueron suyo pero la ira y deseo está segura que venían de la misma visión.

Y luego esta aquel ultimo pedazo, ese hombre cubierto de llamas con aquellas palabras descriptivas las únicas que habia escuchado en toda su travesía por el lugar —Aquí yace un hombre, aquí yace un guerrero…aquí yace un Rey— Repitió en un susurro la alta reina.

Un hombre, un guerrero un rey…esa descripción es vaga pensó la reina, pero entonces se dio cuenta de algo, un detalle estúpido al cual no le dio importancia en su momento pero que ahora se siente tonta por no haberlo visto previamente, aquel hombre envuelto en llamas que salió de ese extraño lugar, ese mismo hombre que ella supone es el Rey al cual se refería la voz ese mismo hombre ya lo habia visto pues su tamaño en su visión era inhumano —¡Juncell!

Se expreso con sorpresa la reina cuando al mismo tiempo el fuego en la chimenea de su habitación estallo, su mirada inquieta fue atraída por tal echo y sus parpados se abrieron en su máximo esplendor al observar aquel ser de apariencia indescriptible que había remplazado el fuego de su chimenea, intento decir algo tal vez gritar o lanzar un hechizo en busca de defenderse pero su ser se vio paralizado ante tal visión, Celestine se hace llamar la diosa renacida pero al fin de cuenta no es mas que una reina que nunca aprecio la violencia de forma directa y cuales instintos combativos son tan nulos como los de un niño.

La verdad te ha sido revelada heredera del alma, va de ti decidir que hacer pues el rey ha vuelto y en su naturaleza esta tomar el trono ¿Te enfrentaras a el o se lo otorgaras? Tu decisión podria decidir si los tuyos viven o no— Celestine se vio forzada a reaccionar al escuchar tal voz dándose cuenta de que es la misma que le habia hablado en su visión.

Tiene preguntas, miles de ellas, pero su mente echa un tormento solo podia repetir una y otra vez la pregunta de ese ente, una mujer como Olga o incluso Eliza hubiesen afirmado sin miedo que enfrentaría a dicho rey para defender su trono, pero ella…ella, el miedo carcome su corazón y de forma natural intento actuar de la forma mas sumisa posible queriendo evitar cualquier daño —Se lo…otorgare— Pronuncio la alta reina con pena y terror en su voz.

Entonces que así sea— Dicho aquello el ente desapareció trayendo devuelta el fuego común que esta siempre presente en su chimenea, Celestine cayo rodillas al piso su cuerpo cubierto de sudor y sus ojos inundados por lagrimas de terror, no habia sido solo la apariencia que la aterro, la voz de ese ente, su aura sus palabras, todo eso le provoco un miedo tan autentico que no pudo sacar fuerzas de ningún lado para desafiarle o intentar ser valiente.

dándose cuenta de las palabras entonces que habia dicho con tal de no poner en riesgo su vida la reina cubrió su rostro con sus manos y comenzó a sollozar, pensando entonces que sacrifico su reino por el miedo a sufrir egoísta, cobarde y embustera fueron las palabras que comenzaron a carcomer su mente castigándole por sus palabras.