La batalla habia empezado y los ojos del moreno se posaron sobre el castillo, un ejercito colosal estaba amontonado al exterior de la fortaleza echa de piedra oscura, monstruos y humanos por igual trabajando juntos solo para tomar aquel castillo, el no muerto no tiene ni idea de porque trabajan juntos y siendo sinceros no le importa, lo único que desea ahora mismo es acabar con Vault, porque algo tiene seguro, esto no será bueno para Oestia y por consecuencia no será bueno para Alicia.

Pensaba lanzarse a la batalla pero antes habia algunas cosas que solucionar, primero que nada su equipamiento, guardaba su armadura de Faraam y el espadón de luz de luna, pero extra tomo una maza sin encantar y por ultimo un hacha de guerra, esas tres armas llevaría, pero en extra tomaría también su ballesta Evelyn y por ultimo la llama de piromante, además de tomar un escudo, el del rey, en su cintura pondría cuchillos de lanzados junto a bombas y algunas gemas de vida además de su frasco de estus.

Equipado y listo para la lucha cambio el espadón por el hacha de guerra en un instante, las armas solo desaparecieron y aparecieron en su mano movidos por aquella magia de equipamiento que le habían enseñado las ancianas, demasiado útil, esta vez seria la primera vez que se enfrentaría a tantos enemigos, es consciente de que no son muy fuertes pero la cantidad es abrumante, así que…en vez de solo lanzarse a la batalla pensó en algo.

Recordó su batalla en contra de aquel ejercito de ratas, fue una batalla molesta mas que emocionante, pero recuerda con claridad que luego de matar a la rata mas fuerte todas las demás salieron despavoridas, claro que son ratas y obvio el comportamiento no seria el mismo, pero algo tiene seguro el moreno, si mata el líder adquirirá una clara ventaja en contra de todos sus enemigos y el líder de lo que él sabe es Vault.

Por lo cual tomaría la opción de infiltrarse en el campo de batalla, tomaría una oportunidad para capturar a algún soldado y hacerle decirle donde se encuentra el general para ir por su cabeza, estaba saliendo de su zona de confort y de cierta forma esto le agrada.

Tomo en su mano un talismán de plata, tales artefactos tienen la capacidad de crear una ilusión en su cuerpo transformándolo en un objeto inanimado del alrededor, eso le servía para infiltrarse, nunca los uso antes, la discreción de poco le sirvió en su vida y seria la primera vez que le daría uso, destrozo el talismán en su mano y la ilusión funciono, su cuerpo tomo la forma de una piedra del alrededor algo perfecto que podria no notarse en medio de la batalla y el caos, echo eso comenzó a dirigirse al castillo.

Juncell tenia que admitir que una batalla es algo caótico, tuvo que esquivar en más de una ocasión sin rodar o moverse muy brusco sabiendo que eso rompe la ilusión, no eran ataques dirigidos a el pero aun así tenia que esquivar para no comprometer su infiltración.

Noto rápido que la batalla se estaba llevando acabó entre humanos y monstruos contra otros monstruos, claramente el bando de solo monstruos estaba perdiendo sumergidos por los números de sus enemigos y también por un posible ataque sorpresa, fue difícil, fue largo y sobre todo tomo mucho tiempo, pero al final el moreno logro llegar a la puerta del castillo que no se encontraba libre de peleas tampoco.

Siguió moviéndose entre las peleas y por un momento pudo ver algo curioso o mas bien alguien, aquel muchacho rubio de antes, sorprendente era aun verlo vivo, pero viendo como logro cortar sin problema a un monstruo supuso que estaba vivo solo por la espada que le dio, después de todo esta mejorada con Titanita lo cual la hacia mas poderosa, su filo es excelente no tanto como el de sus mejores armas, pero aun así bastante bueno.

El caso es que el moreno habia encontrado a quien le diría donde esta Vault, saliendo de la ilusión el moreno tomo por el cuello el muchacho y lo pego a el muro, los que luchan a su alrededor no parecieron notarlo o tal vez solo estaban demasiado ocupados entre matándose —¿¡Donde esta Vault!?— Pregunto el no muerto con bastante fuerza, tanto por el enojo como para que el muchacho lo escuche entre tanto caos alrededor.

—¡E-estás vivo!— Pronuncio con sorpresa el muchacho y a pesar de su estado actual con algo de felicidad —¡E-está yendo a la sala del trono, arriba del todo!

Pronuncio el muchacho algo esperanzado al ver que el caballero real estaba vivo y devuelta y tal parece con la voluntad de detener la locura de su líder, no queriendo perder ya mas tiempo el moreno dejo caer el chico al suelo, tomo el escudo y el hacha de guerra y sin perder tiempo comenzó a moverse.

Sorprendido el rubio observo como el caballero estaba avanzando con mucha prisa destrozando cualquier cosa en su camino con ayuda de su hacha no distinguiendo entre humanos y monstruos de cualquier bando, sin perder tiempo el muchacho se reincorporo y comenzó a seguirlo, aunque unos cuantos metros atrás pues no quería recibir un golpe de hacha por culpa de ir muy cerca.

Juncell avanzo como un torrente implacable de acero y furia, la cantidad de enemigos hacía difícil el avanzar pero ayudaba que un solo de sus golpes fuese suficiente para despedazar todo delante, la parte delantera de su armadura de un natural plateado ya se habia cubierto de rojo, su hacha cubierta de viseras y partes orgánicas ya no se notaba tan noble como habia sido en un antaño y el suelo del castillo habia ganado un gran color rojizo, hacia ya algunos minutos que avanzaba sin parar, viendo tal tormenta de muerte de un solo hombre todos aquellos que luchaban entre ellos formaron una alianza temporal e improvisada para detenerlo, no surtió efecto, los que se acercaban morían por el hacha y aquellos a distancia que atacaban con flechas o cuchillos solo notaban con desesperación como su escudo repelía todo sin dificultad alguna.

Siguió avanzando y avanzando hasta llegar a las escaleras del castillo, por suerte escaleras bastante espaciosas que podrían permitir subir a una gran cantidad de personas al mismo tiempo y que obvio permiten una lucha en medio de ellas, en la cima de las escaleras que llevan al siguiente piso los ojos de Juncell pudieron observar a uno de los capitanes de Vault junto a su escuadrón, Hick si recordaba bien, un tipo delgado y alto de cuerpo tonificado, no parecía la gran cosa en cuanto apariencia, ni siquiera su equipamiento se ve como la gran cosa pues solo lleva un chaleco de tela verde oscuro y unos pantalones normales, junto a sus armas que son solo dos dagas, para nada se ve como un guerrero…y eso es lo malo, Juncell recuerda bien haber luchado con personajes cual apariencia no renviaba a la de un guerrero y fueron rivales increíbles los mas poderosos de todos…iban desnudos usando un cucharon como arma.

El escuadrón de Hick esta compuesto de unidades ligeras y flexibles, picaros, casi todos usan dagas o espadas cortas y unos cuantos tienen arcos, el capitán observo con cierto temor al caballero real —¿Así que Vault tenía razón he, que mierda se supone que eres?

Juncell no respondió y tampoco se quedo quieto, no pensaba perder tiempo, cambio el hacha de guerra por el espadón de luz de luna y en un rápido movimiento envió una onda de magia hacia ellos, para su sorpresa muchos fueron capaces de esquivar el ataque entre ellos el mismo Hick, solo los arqueros menos acostumbrados a movimientos rápidos se vieron afectados por el golpe y por ende asesinados…bueno algo es algo.

Rápido los picaros se lanzaron hacia él desde los cuatros puntos cardinales, Juncell no sabia de donde habían salido los que vinieron desde atrás, pero pudo observar los compenetrados que estan, vinieron en conjunto cada grupo formado por tres picaros algunos con dagas otros con espadas cortas, con un movimiento de su espada fue capaz de deshacerse del grupo que venía por adelante, con su escudo detuvo a los que venían de su derecha pero los de su izquierda y los de atrás llegaron a él, solo para ver decepcionados como sus armas chocaban con las partes blandas de su armadura como si topasen el mas duro de los muros de metal.

Juncell no perdió tiempo, movió el espadón en circulo a su alrededor con suficiente velocidad para destrozarlos a todos, por un segundo el moreno se paro a pensar en todo esto, tales enemigos son fuerzas de elite de los perros negros y no tienen la fuerza para atravesar su defensa, pero los magos pudieron hacerlo y la espada de Vault por igual…eso le dejaba en claro que tanto los magos como el general serian grandes enemigos que no debía tomar a la ligera, no que pensara hacerlo desde un principio pero era bien recordárselo a si mismo.

Con ese primer ataque neutralizado Hick miro con preocupación a sus hombres, no podían con el mal nacido eso estaba claro, no sabia como ni porque pero esa armadura resiste como el infierno, estaba claro que no lograrían matarlo…no sin usar el regalo de Kin, el hombre suspiro y saco de su bolsillo un pequeño vial, en su interior un liquido negro que el pícaro observo con disgusto, según el mago esto les daría poder para luchar contra los enemigos mas poderosos a cambio de unos cuantos años de vida…francamente Hick prefería morir muy viejo en un lujoso castillo con algunas hermosas mujeres alrededor suyo, no en medio de un espantoso lugar despedazado por un gigante salido de sabrá la diosa donde.

Pero actualmente no parece tener muchas opciones, el gigante avanzara, y tal parece nadie tiene el poder ni la resistencia para detenerlo por mucho tiempo…además incluso si lo mataban ¿Qué le impediría volver como lo hizo ahora? No le hace ninguna gracia beber del vial y como tal pensó en una ultima cosa antes de tomar esta opción —Oye Juncell…de verdad, únetenos, mírate hombre, eres poderoso, Vault te dará una de las fortalezas sin lugar a duda, es más seguro hasta te permitirá tener a Alicia para ti solo ¿ella te gusta no? siempre te veía cerca suyo y escuche que siempre hacían misiones juntos, será tuya junto a todo el maldito castillo, eso es mucho mejor que ser su mero sirviente ¿no crees?

detrás de los visores del casco que ahora se encuentra teñido de sangre Hick pudo observar los rojos ojos del moreno, esos ojos no trasmitían amistad ni mucho menos simpatía, transmiten una furia que hizo tener escalofríos al pícaro —Entonces— Pronuncio a cecas el moreno —¿Piensan herir a Alicia?

Aquella última pregunta se sintió como el siseo de un maldito dragón desde el punto de vista del pícaro, y joder si que habia estado delante de uno y salió vivo por los pelos, el echo de que su mente asocie tal criatura con el moreno delante suyo no es nada bueno desde su punto de vista —N-no…claro que no, t-tenemos un plan para que se rinda sin que le hagamos daño y…y será toda tuya, nadie mas la tocara eso te lo aseguro además...

Antes de que Hick pudiese terminar de hablar el moreno cambio el escudo por la ballesta Evelyn, presiono el gatillo y sin esperar una tormenta de pernos se dirigieron hacia el Pícaro, este reacciono rápido y salto del lugar esquivando solo una parte de aquellos pernos puesto que algunos lograron incrustarse en su pierna, provocando un grito de dolor de parte del capitán en cuanto dicha pierna herida toco suelo.

—¡Argh, maldito bastardo te dije que no le haríamos daño, que seria toda tuya!— Hick llevo su vista hacia Juncell notando ya muy tarde que el caballero se encontraba justo delante suyo, no pudo ni siquiera destapar el vial cuando el espadón de luz de luna atravesó su pecho de par en par incrustándose en las escaleras.

Los aliados que Hick habia traído viendo la rápida muerte de su líder y lo inútil de sus actos se dieron rápido a la fuga, viendo tal cosa el moreno solo pudo dejar escapar un suspiro —Si que son como las ratas al fin de cuenta— saco su espadón del cadáver del pícaro y hizo aparecer su escudo una vez más, y comenzó a correr otra vez rumbo a la sala del trono, aquella intercesión suficiente tiempo le habia echo perder ya.


El chico rubio llego algo tarde a las escaleras teniendo que correr entre las vísceras dejadas atrás por el no muerto, siendo mas pequeño y teniendo menos fuerzas en sus piernas su ritmo no era tan rápido como para estar a su par, en cuanto llego a las escaleras observo con sorpresa los cadáveres en el lugar reconociendo la unidad de Hick y al mismo Hick en medio de las escaleras dejando escapar una gran cantidad de sangre de su pecho, no sintió un verdadero remordimiento, cierto que en el pasado fue uno de sus héroes pero en cuanto escucho ese disparatado plan que todos tenían, su visión hacia el y los demás perros negros cambio de forma drástica, ahora se sentía aliviado de verlos muertos.

Pensaba comenzar a subir para alcanzar al caballero pero cuando paso cerca del cadáver de Hick un ligero destello atrajo su atención, lo vio en una de las manos del difunto capitán, un vial con un liquido negro dentro…agarro la cosa y la puso en su bolsillo, pensó que podria tratarse de algún tipo de pócima que pensaba usar en contra del no muerto pero que por obvias razones no tuvo tiempo, no era raro que algunos guerreros consumieran pócimas ya sea para curarse o para volverse mas fuertes por lo cual no le pareció una idea tan descabellada, además Hick ya muerto no le daría mucha utilidad.

Eso tomado el muchacho siguió subiendo, escuchando con claridad como en el piso de arriba la carne era desgarrada y los huesos destrozados.


Olga observo aquel demonio adentrarse en su sala del trono, pocos aliados ya le quedaban y las cosas no se anunciaban bien, aquel ente se adentro junto al infame general Vault el cual reconoció luego de haberlo visto durante años derrotar a su ejército, acompañado de un muchacho joven pero que apesta a una magia poderosa desde kilómetros, la cosa no se anuncia para nada bien, ni para ella ni para su ayudante.

Los pocos cinco elfos que quedaban de pie tenían sus armas apuntada hacia los enemigos manteniendo su valor incluso en un momento tan poco esperanzador…este seria el fin, el final de todo, con impotencia la reina mordió su labio inferior mientras lagrimas intentaban asomarse por sus ojos, el eclipse no habia terminado aun, sus poderes estaban en el suelo y aun faltaba un tiempo para que se fuese, tiempo que notaba mas que suficiente para que la capturaran y le pusieran un collar que inhibiría su magia, con eso no solo la habrán derrotado si no que habrán obtenido la victoria.

Una victoria definitiva pero que tendría peso incluso en Oestia, debería sentirse contenta porque sus enemigos también sufrirían de su derrota pero la verdad es que sabe muy bien que en Oestia también viven algunos elfos oscuros siendo libres y si Oestia cae ellos también sufrirán —Eres mas hermosa de lo que me contaron— la halago el general provocando una mueca de disgusto en la reina que intentaba mantener la compostura tanto para el moral de los suyos como para no darle el placer de verla derrotada a aquel humano.

—Y tu mas desagradable de lo que pareces, ¿tanto te cuesta abrir las piernas de una mujer bajo su voluntad que necesitas crear un imperio para forzarla?— Intento herir su orgullo sabiendo que ahora mismo era lo único que podia herirle.

—No se trata solo de sexo su majestad, tal vez no lo has notado pero llevamos ya unos cuantos siglos en esta absurda pelea tuya y de Celestine, claro que para ustedes perras elficas no es nada pero para nosotros humanos es la vida de varias generaciones desperdiciada en una lucha sin sentido, lo que hago no es mas que vengarme por todos mis hermanos caídos luchando bajo sus estandartes— La elfa oscura tuvo que intentar retener su risa, supuso que no habría reunido a tantos si solo se limitara a decirles que quería cogerse a cualquier mujer.

—Lucha sin sentido dices…una guerra creada para liberar a mi pueblo del yugo de los tuyos no es sin sentido, esas excusas que tomas no son mas que una mascara para tus verdaderas intenciones, solo quieres el poder como cualquier otro humano y la única forma que un miserable como tu podia obtenerlo es a la fuerza— Vault estuvo apunto de responderle cuando una explosión se hizo escuchar, una explosión que no estaba prevista en los planes de nadie, el general se dio la vuelta junto a sus aliados observando como algo aparecía delante de la puerta que daba hacia la sala del trono.

Un metal enrojecido por la sangre es su armadura, un arma de belleza inigualable teñida por las vísceras es su arma y una mano que se encuentra inundada por el fuego es aquello que provocó la explosión, los rojos ojos del no muerto se posaron en el lugar fijos en Vault mientras que el gran General con disgusto no solo se daba cuenta de que habia perdido a Hick si no que además el bastardo que pensó que solo seria un problema menor venia de transformarse en uno muy grande.

—Así que…¿Qué mierda eres?— Fue lo primero que pregunto Vault.

Y la respuesta fue una bola de fuego caliente como el infierno enviada hacia el y salida de la misma mano del no muerto, una piromancia poderosa conocida como el sol prohibido avanzo devorando el oxigeno y amenazando con carbonizar todo lo que se encuentre delante suyo, la reina de los elfos oscuros pudo sentir el poder mágico devastador contenido en tal ataque y por un momento se atrevió a albergar una pequeña onza de esperanza.

Pero de las manos del mago al lado de Vault una luz dorada salió y ante ellos un muro de hielo se levantó, el contacto de las dos cosas provocó una poderosa explosión de vapor que tuvo como efecto confundir a todos los presentes, pero no dañarlos.

Con su visión comprometida por culpa de aquel encuentro entre un poderoso hechizo dañino de fuego y uno poderosos defensivo de hielo Vault no pudo ver lo que pasaba a su alrededor, pero tal parece el demonio que era su aliado pudo sentir la presencia del no muerto y corrió a él, su mano se levanto con prisa he intento asestar un puñetazo en el caballero gigante, pero su extremidad fue detenida por un escudo que se sintió mas duro que cualquier cosa que hubiera golpeado con anterioridad.

El espadón de luz de luna se movió con prisa hacia el demonio el cual logro ver los destellos azules del arma entre tanto vapor y se lanzó hacia atrás asustado por lo cual podria hacerle esa arma que no se sentía como nada que hubiese visto hasta ahora, logro esquivar el ataque, pero sus movimientos poderosos tuvieron como efecto de despejar un poco el vapor.

El resto fue despejado por el mago el cual de alguna forma logro absorber todo el vapor en un orbe blanca que se encontraba flotando sobre su mano, con la vista de vuelta todos observaron al caballero escudo y arma en mano parado listo para la batalla.

El demonio Vault y Kin listos para ir en contra suyo se posaron uno al lado del otro y una desconcertada Olga y elfos oscuros miraron todo sin actuar.


El joven rubio habia al fin alcanzado el piso donde se encuentra la sala del trono dejaba escapar su cansancio por su respiración y se tuvo que detener a respirar unos segundos, pero su descanso se vio interrumpido por un fuerte sonido que pareció esparcirse por todo el castillo, alarmado por tal cosa el muchacho corrió en dirección a la sala del trono sabiendo ya que el caballero habia llegado.

En cuanto se poso delante de la entrada observo incrédulo la pelea que se estaba llevando a cabo, por un lado el caballero real con su espadón azul y escudo en manos resistiendo los ataques enemigos y por otro lado el monstruoso demonio, Vault y Kin atacándole sin cesar, la pelea no parecía ir en favor del moreno, Kin intentaba usar su magia para entorpecer sus movimientos mientras el demonio y Vault le atacaban, en pocos segundos el peliblanco fue topado varias veces pero con velocidad tomaba un frasco de su cintura y lo vertía directo sobre su casco presumiblemente bebiéndolo, eso tenia como efecto cerrar sus heridas a gran velocidad y permitirle volver a la batalla.

Pero, primero que nada, ese frasco parecía contener cada vez menos liquido y el equipamiento del caballero parecía sufrir cada vez más daño, no lograría resistir para siempre y lastimosamente el trabajo en conjunto de todos sus enemigos le impedía contra atacar.

Entonces…que podia hacer el chico rubio, que podia hacer el, no era un increíble guerrero como las personas que luchaban en el lugar, ni un gran mago, tampoco era un estratega ni nada por el estilo, solo es un campesino que necesitaba dinero para permitir a sus familiares aguantar un día mas en su poca afortunada vida, pero hay estaba el, mirando como un hombre lucha solo contra aquellos que tienen como plan someter todo Oestia y las mujeres que viven en ella.

Sus hermanas serian violadas, su madre, sus amigas, la chica que le gusta, no habría distinción eso habia prometido Vault…el no podria defenderlas, no tendría la fuerza ni el dinero ni la influencia para hacerla, lo único que impediría que aquellas que le importan no corran tal destino se encontraba en esa sala del trono luchando al borde de la derrota y el no podia hacer nada para ayudarle.

Tomo con fuerza aquella espada…no podria lograr nada, no podria seguro durar ni un segundo en esa pelea, pero…por lo menos podria darle una apertura para el ataque, miro bien la batalla, Kin se mantenía lejos lanzando hechizos, parecía muy atento a los movimientos del caballero prestando poca atención a lo que pasa a su alrededor, aunque de vez en cuando miraba hacia los pocos elfos oscuros en el lugar los cuales…no hacían nada.

—Tal vez estan paralizados del miedo— Pensó el muchacho, el mismo lo estaba la verdad, los golpes que estas personas se estaban proporcionando hacían vibrar el aire y temblar el suelo, sin duda no era una pelea cualquiera a la cual te pudieras meter sin más.

Aun así, habia que ayudar…y el dejo de dudar, corrió rápido, intentando no ser captado por nadie, algunos soldados miraban desde lejos embobados en el combate que se estaba llevando a cabo, ninguno lo detuvo y de esa forma el chico pudo correr hacia Kin.

El mago confiado de su posición no noto el muchacho que se le acercaba o por lo menos si lo hizo, pero estaba convencido de que no era mas que un aliado, mala fue su sorpresa sentir como algo se incrustaba en sus costillas para luego atravesar uno de sus pulmones, confundido Kin movió sus ojos hacia el chico notando como este lo habia apuñalado con un arma de diseño normal pero que destaca una calidad de manufactura imposible para alguien que parecía ser de tan bajo rango como ese chico.

El mago se vio detenido en sus ataques y apoyo por tal herida y molesto movió su mano hacia el chico dejando escapar unos cuantos rayos azules que mandaron a volar al rubio varios metros hacia atrás, no sabia si lo habia matado o no y ahora mismo no importaba.

Estuvo a punto de sacarse la espada del costado para proceder a curarse cuando sintió algo clavarse en su pecho y perforar sus pulmones, algo de sangre comenzó entonces a subir a su boca y fue expulsado con una fuerte tos, los ojos de Kin viajaron hacia el caballero moreno, habia encontrado un ligero espacio entre los ataques de Vault y el demonio para enviar dos cuchillos de lanzado hacia el y los dos dieron de lleno por no estar prestándole atención al combate.

Las rodillas de Kin toparon el suelo mientras que su visión se volvía cada vez mas borrosa, ya no podia respirar y sus heridas le dolían como el infierno, intento canalizar magia curativa pero mientras tuviera las armas incrustadas no podria curar nada, intento sacar los cuchillos en su pecho pero su fuerza fue menguando cuando cada vez comenzaba a faltarle más oxígeno, nunca fue una persona muy físicamente activa por lo cual la falta de oxigeno le afecto mucho más rápido de lo que hubiera tenido que ser, asfixiándose en su propia sangre el mago cayo al suelo sus ojos repletos de lágrimas, sus sueños y aspiraciones, sus planes a futuro todo se desvaneció por culpa de un muchacho de quien ni el nombre sabia.


Juncell habia eliminado al mago, tenia que agradecer a ese muchacho por la oportunidad que le dio, tenia claro que Kin era el mas molesto de sus enemigos y habia intentando tener una apertura para tacarle, pero no solo era difícil obtener por culpa de los ataques de demonio y Vault si no que además el mago se protegía detrás de sus hechizos cada vez que obtenía una apertura, con la puñalada que le proporciono ese muchacho el mago bajo la guardia y al fin pudo eliminarlo.

Ya solo le quedaban dos enemigos, y ahora sin el mago todo se haría más fácil, lo único que preocupaba de mas a Juncell era si el muchacho seguía vivo luego del ataque de aquel mago, no lo conocía del todo bien, pero le habia ayudado y habia herido a Kin y el pensamiento de Juncell es simple el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

En cuanto a Vault desesperado veía como ahora habia perdido a su segundo al mando, y con el parte de su plan se veía estropeado, Kin era no solo el mago si no una de las mejores mentes y alguien muy necesario para todo su plan, pero hay estaba tirado en el piso desangrándose, aun no entendía el gran general como por culpa de un solo hombre todo estaba saliendo tan mal, habia perdido dos generales en un día y estaba aquí luchando contra un hueso demasiado duro que no podia roer y cuando lograba hacerlo el muy malnacido se curaba.

Desesperado por ver un posible final a todas sus aspiraciones el general se alejo del combate dejando solo al demonio en contra del caballero, saco de uno de sus bolsillos igual al vial que habia tenido Hick, sabia muy bien que la cosa le cortaría años de vida, pero preferiría vivir poco tiempo como un emperador que morir como un mero mercenario que solo será reconocido en la historia como un traidor que fue eliminado por un valeroso caballero.

Destapo el vial y consumió su contenido con velocidad para luego dejar caer aquella cosa y tomar su espadón en mano, estuvo apunto de lanzarse a la batalla cuando sintió sus piernas blandas, callo al piso y comenzó a sentir dolor en todo su cuerpo, sus ojos se vieron inyectados en sangre mientras que de su boca gritos anormales comenzaban a salir, venas negras aparecieron por todo su cuerpo mientras que sus músculos comenzaron a desarrollarse con velocidad destrozando su armadura cuando esta se volvió demasiado pequeña para contenerlos, Vault observo como sus manos crecían en tamaño junto a todo su cuerpo, como los músculos se desarrollaban y como su fuerza se sentía mayor que nunca, en cuanto todo el dolor se estampo una sonrisa se formo en sus labios.

Ahora el general notaba como habia alcanzado los dos metros setenta, como su brazo era tan grueso como un hombre adulto y como se sentía más poderoso que nunca, Kin no habia mentido sobre esa mierda, los haría mas fuerte que un maldito Oni, el sonrió mostrando encías negras y con velocidad se lanzo hacia el caballero rompiendo la barrera del sonido para sorpresa de todos los presentes.

Juncell que venia de desviar un ataque del demonio y crear una apertura estuvo apunto de empalar a la bestia cuando vio como un destello plateado se movió con velocidad hacia su mano, y en un segundo dejo de sentirla, el espadón de luz de luna cayo al suelo con su mano aun sosteniéndolo, el moreno desvió rápido su mirada hacia Vault y logro por poco poner su escudo delante suyo para detener un segundo golpe, el escudo resistió mucho mas que sus guantes aunque la fuerza del impacto envió a volar al no muerto hacia una de las columnas en el lugar, lastima esa columna no detuvo su vuelo y termino por incrustarse en un muro mucho más atrás.

—¡Pudiste ser un maldito rey, pudiste tener los mejores coños del reino para tu polla, gobernar una ciudad y tener todo lo que tu quisieras, pero en vez de eso preferiste venir y enfrentarme!— La voz del gran general sonaba algo deformada mucho mas grave que su anterior voz.

Juncell salió de aquel muro, habia perdido su arma por lo menos una de ellas, y su mano, nada que un buen trago de estus no solucione, tomo rápido el frasco he intento beber…para su mala sorpresa nada salió —Mierda— Fue lo único que dijo el moreno antes de observar cómo Vault salió despegado una nueva vez hacia el con el espadón en alto pensando en hacerlo pedazos, otra vez puso su escudo delante suyo deteniendo el ataque que venía desde arriba hacia abajo, el no muerto sintió una gran presión en sus piernas y brazo aun funcional por haber detenido tal golpe, pero se mantuvo firme.

El general estuvo a punto de lanzar un segundo golpe cuando se vio obligado de saltar hacia atrás pues unos cuchillos intentaron alcanzarlo en los ojos, enojado Vault miro en dirección a la elfa que lo habia atacado, los elfos oscuros al fin se habían movilizado y bajo las ordenes de su reina tomaron la decisión de ayudar en la batalla una que no tenían ni idea de porque se estaba llevando a cabo pero que sabían muy bien que iba en su ventaja —¡Ocúpate de ellos!— Vocifero el general hacia el demonio el cual habia tomado del suelo el espadón de luz de luna y ahora lo usaba como si el arma fuese suya.

La pelea habia tomado nuevas tornas y no verdaderamente en ventaja del moreno y los elfos oscuros.