Ok, aquí vamos de nuevo...

Gerendo01: Pues aquí está el resultado que esperabas con el reencuentro. Tal vez no sea todo lo serio que se esperaría, pero hasta ahora tampoco había sido la intención hacerlo así del todo con ellas dos. Y en cuanto a Rina, puedes ponerle un millón de flexiones si quieres, y con una mano para luego repetir con la otra, que lo que diría es "¿ empiezo con la mano derecha o con la izquierda?".

Momento de reconciliación

Ya estando aseadas y cambiadas, Akari y Kyouko se presentan en la sala con el resto del equipo que habían dejado atrás cuando se fueron a bañar (exceptuando a Hinako y Sakura). Rina se encontraba hablando animadamente con Nana de varias cosas que resultaban completamente incomprensibles para las demás, y Nadeshiko estaba revisando su teléfono con total tranquilidad. Raika y Ganbo por su parte estaban callados, posiblemente resignados a quedarse allí atrapados hasta que traigan a Kurumi.

─ ¿Falta mucho para que la traigan? ─ suelta Kyouko a fin de iniciar un tema, pues notaba un poco aburrido el ambiente.

─ No. En dos minutos tienen que estar aquí si acaso ─ Nadeshiko guarda su teléfono y se queda mirando a ambas chicas ─. Se ven bastante bien para haber pasado por ese entrenamiento adicional.

─ Se acostumbran rápido. Eso les ayuda a mejorar con buena marcha ─ Rina responde en lugar de Akari y Kyouko ─. Es una buena noticia. Sólo espero que se centren en los estudios, que yo no soy misericordiosa con las vagas.

─ Eso no suena nada divertido ¿De verdad no puedo relajarme un poco, al menos para descansar las extremidades? ─ Kyouko intenta acercarse a Rina, pero ésta la detiene una mirada regia e intimidante.

─ Cuando empecé con estos entrenamientos llegué a sufrir fractura múltiple en una pierna por exceso de esfuerzo, y jamás usé eso como excusa para bajar el ritmo de mis estudios, ni paré tampoco con los entrenamientos, simplemente reposaba la pierna fracturada y seguía trabajando con el resto de mi cuerpo. Un poquito de fatiga no debería ser motivo de tanta queja.

─ No eres humana...

─ ¿De verdad llegaste a sufrir ese daño tan grande, Matsuba-senpai? ─ Akari tampoco podía creerse lo que Rina estaba contando.

─ Me excedí y sufrí las consecuencias. En ese entonces me recriminaba a mí misma por mi debilidad y falta de talento. Quería ser digna de confianza nuevamente, incluso si eso significaba sufrir de día y llorar de noche, aunque hubo un punto en que comprendí que no tenía sentido hacerlo porque los reposos obligatorios echaban para atrás todo el progreso que lograba, así que me moderaba un poco, aunque seguía siendo estricta conmigo misma. Llegó el momento en que sentí que estaba cerca de regresar, pero luego ocurrió lo que ocurrió, tuve que delatar a Nana y propiciar su despido, y desde entonces apenas hablábamos.

─ No apruebo que te dañaras de esa manera sólo para sentirte en paz contigo misma y dejar atrás tus fallos, Rina ─ le dice Nana con un claro tono de reproche que hace que Rina bajara un poco la cabeza ─. Pero al menos lograste encontrar la senda para que tu condicionamiento físico no siguiera estando por encima de tu aguante, y ahora eres una chica bastante fuerte. Y tampoco te sientas mal por echarme de la escuela, si de todos modos era algo que tarde o temprano iba a pasar. Simplemente te tocó a ti hacer explotar esa burbuja de escándalos que yo misma creé.

─ Ustedes son un dúo de película ─ Kyouko se ríe por su propio comentario, y en eso se escucha la puerta ─. Parece que es el momento.

La persona que estaba llegando era Tomoko, y estaba trayendo de la mano a Kurumi. Akari y Kyouko estaban por saludarla, pero Nadeshiko les hace señas de que no lo intentaran. Kurumi sólo tenía una persona con la que debía interactuar allí, y esa persona era Raika y nadie más.

─ Acabo de traerla. No fue fácil porque dijo que no quería salir. Sólo cedió cuando le prometí que compraría pan de yakisoba al regreso ─ el comentario de Tomoko le saca una sonrisa divertida a Nana.

─ Me alegra que estuvieses abierta a negociación, Tomoko.

─ No tenía opción. Lo hacía porque no tenía de otra. No quiero que esto siga así... ¿Y quién va a ayudar a Kurumi?

─ No te preocupes, que ya las vamos a presentar. Nadeshiko, haz los honores.

─ Claro, sensei.

Hinako y Sakura llegan un poco apuradas, justo a tiempo para que Nadeshiko usara su magia para llevar a Raika al centro de la sala y liberarla, todo enfrente de Kurumi. Tomoko estaba boquiabierta. Al parecer no le habían dicho que habían traído a Raika (una trampa orquestada por la propia Nana), pero se guarda sus comentarios porque quería creer que Nana sabía lo que hacía, así que suelta la mano de Kurumi y se aparta. Ahora quedaba de parte de ellas arreglar las cosas, y por si acaso Nadeshiko, Rina, Akari y Kyouko se encargarían de parar las cosas en un momento en que la cosa no vaya bien.

Raika y Kurumi se miraban fijamente. En el rostro de Kurumi se notaba temor y nerviosismo, mientras que en las facciones de Raika se notaba el enfado. La primera reacción en el reencuentro era importante.

─ R-Raika-chan...

─ Kurumi-chan... ¿Acaso esperas que las cosas entre nosotras sean iguales que antes simplemente porque nos encontramos nuevamente?

─ Pues... sí.

─ Ahí va, la parte del beso ─ le susurra Kyouko en la oreja a Akari, haciendo que se sonroje ante la idea.

─ ¿T-t-t-tú crees que ellas...?

─ No lo sé, pero estaría bonito si pasa.

Kurumi y Raika se siguen mirando un rato más. Ganbo negaba con la cabeza, claramente esperando que Raika diga que no a Kurumi, pero al final ambas chicas cortan distancia de golpe y se abrazan. Aquello fue dramático durante un rato, aunque bastante fácil en conclusión.

─ ¿Y ahora qué? ─ la pregunta de Tomoko llama de pronto la atención ─ No podemos simplemente devolver a Raika al imperio Giga Giga. Supongo que se habrán dado cuenta.

─ Pues así son las cosas ─ con su respuesta Nana mostraba estar de acuerdo ─. La guerra clandestina tiene que acabar cuanto antes, por lo que tampoco podemos lidiar más con peleas haciendo de pantalla.

─ ¿Qué? ¿Acaso están bromeando? ─ replica Raika contrariada a las demás ─ ¿Cómo es eso que no me van a dejar ir? ¿Acaso no han logrado lo que querían?

─ Lo siento, pero de momento se acabaron los juegos ─ Nana se pone de pie y se estira un poco ─. Pueden pelear todo lo que ustedes quieran después, pero de momento nos toca librar una nueva ofensiva, y esta vez debilitaremos lo suficiente al imperio Giga Giga.

─ Están locas ¿Realmente creen que se los voy a permitir? ─ Raika estaba por transformarse, pero Rina se le para enfrente.

─ Tú obedecerás lo que Nana dice, te guste o no.

─ Raika, tu lucha ya estaba perdida desde antes. No tiene sentido que sigas en esto, y más bien deberías aprovechar para dejar claras las cosas con Kurumi. Ahora que se saben el secreto de la otra, lo menos que pueden hacer es definir lo que realmente quieren.

─ ¡Lo que queremos es vencerlas y conquistar el m…! ─ Ganbo es interrumpido por una patada que le da Nadeshiko.

─ Los adultos están hablando, así que no interrumpas.

Nuevamente el ambiente se centraba en Kurumi y Raika. Sabiendo sus identidades de chicas mágicas, estaba claro que se veían como enemigas, pero también era notorio que no querían que esas diferencias las separasen. Se querían entre sí, y por ello les resultaba insoportable la idea de seguir así, este reencuentro les hacía saberlo. No querían perder su rivalidad ni la cercanía que tenían. La cosa hubiese tardado un poco más, cuando el teléfono de Tomoko suena, a lo que ésta se aparta para atender, y a los pocos segundos se vuelve a acercar, y su rostro mostraba que lo que traía no eran precisamente buenas noticias.

─ Akane-san acaba de llamar. Parece que hay un problema con el cerrajero.

─ Ya decía yo que su negativa a usar su magia la está oxidando ─ Nadeshiko bufa con fastidio ─. No quería hacer nada más por el día de hoy, pero tal parece que no nos queda de otra.

─ ¿Acaso tiene que ver con el imperio Giga Giga? ─ Akari se muestra curiosa y tensa a la vez.

─ No lo dijo, pero si es algo que ella no puede atender, entonces sigue siendo algo malo ─ le responde Tomoko con preocupación ─. Nadeshiko-san y yo vamos a ayudarla. No creo que haya ningún problema, sensei.

─ Para nada. Tengan cuidado, y regañen a Akane de mi parte.

Nadeshiko y Tomoko asienten y se van de allí rápidamente. Akari y Kyouko deseaban ayudar, pero en ese momento no estaban en la mejor condición para hacer nada de ayuda. No podían sobreexigirse, no si deseaban que las cosas saliesen bien.

Lo único que podían hacer era esperar que lo ocurrido con la Akane de ese mundo sólo se trate de un susto.

─ Algo no me cuadra con esa noticia ─ las palabras de Sakura llaman la atención de Akari y Kyouko ─. Akane-san se asume a sí misma como una negada para la magia la mayor parte del tiempo, pero no veo razón para que ella llame tan pronto. Incluso ella podría responder, aunque claro está que hay que presionarla para que lo haga. Debería tener un ataque enemigo lo suficientemente controlado para no alarmar tanto a onee-san y a Tomoko-san.

─ ¿Qué crees que pueda ser? ─ Kyouko se preparaba para escuchar cualquier respuesta.

─ Ni idea, aunque supongo que eso onee-san lo averiguará sin problemas. Ellas es bastante lista, aunque a veces pretenda no parecerlo.

Akari y Kyouko asienten. Esas palabras de Sakura la habían confundido, pero igual no querían preocuparse por ello. Al fin y al cabo, Nadeshiko y Tomoko serían capaces de traer buenas explicaciones a lo que había pasado con Akane.


Al día siguiente

Akari, Kyouko, Hinako y Sakura iban de lo más radiantes a la escuela, y más atrás estaban Raika y Kurumi, ambas siendo escoltadas por Tomoko. Al parecer no había pasado nada importante como para alzar así las alarmas, aunque igual Tomoko no veía razón para bajar la guardia. Nadeshiko y las demás por su parte trataban de averiguar lo ocurrido.

El viaje a la escuela fue bastante tranquilo. Raika sabía que estaba bajo constante vigilancia para que no escape ni intente nada. Tal vez ante Akari y Kyouko podría responder, pero incluso así no estaba del todo segura de que la cosa fuese a salir bien, no después de lo ocurrido el día anterior.

Kurumi por su parte se notaba ilusionada. Su estado de ánimo había experimentado un cambio radical desde que se encontró con Raika. Tal parecía que eso era todo lo que hacía falta para sentirse mejor. Claro, eso no hizo que Kurumi se decidiera a ayudarlas, pero al menos podía ser importante en caso de que algo ocurriese en la escuela.

¿Y Ganbo? Como prisionero de guerra, puesto así para que no se quejara tanto como haría si fuese llamado de otro modo.

─ Al menos esta mañana sí hemos podido dormir bien ─ Kyouko se estira con cuidado los brazos.

─ Claro, pues la presidenta dijo que cambiaba el horario de entrenamiento para que así puedan rendir mejor en la escuela, aunque igual las va a tener bajo observación ─ las palabras de Sakura generan un escalofrío en Kyouko.

─ ¿Y no hay manera de que nos ayudes diciendo una mentirita inocente?

─ Sería mejor que no nos involucres, que si te ayudamos y la presidenta nos descubre, nos tocará también sus sesiones infernales de ejercicio, y yo no tengo condición física para aguantarla. Ya con la tercera flexión sentiría que se me sale el alma del cuerpo.

─ Con razón eres tan pequeña y plana. Al no hacer ejercicio no te desarrollas ─ trata de atacar Kyouko, pero Sakura permanece inmutable.

─ ¿Y para qué quiero un cuerpo grande? A Hinako le encanta lo que tengo en la misma medida que a mí me fascina lo que ella tiene ─ Hinako asiente con una sonrisita un poco maliciosa ─, además que yo no soy tan enclenque como piensas. Simplemente no me adapto a las condiciones de entrenamiento de la presidenta y de sensei.

─ La otra Sakku-chan era más divertida.

Un poco más adelante en el camino se toparon con la Kyouko de ese mundo junto con Yumi. Hasta ese momento la Kyouko rubia no había tenido la oportunidad para presentar a Akari sus nuevas compañeras, así que le agarra la mano y la lleva hasta ellas.

─ Akari, quiero presentarte a unas cuantas amigas que hice en clases. La que se parece a nuestra Yui se llama Yumi. Es algo tímida.

─ ¡N-no es verdad! ─ responde Yumi poniéndose algo roja y mirando a otro lado.

─ Y la chica tan bella y genial que ves ahí se llama igual que yo.

─ Gracias por el halago. Lo mismo digo de ti ─ responde la otra Kyouko.

─ Yumi, otra yo, aquí me acompaña Akari. Ella vino conmigo en el intercambio.

─ Un gusto conocerlas ─ responde Akari con su tono dulce acostumbrado ─. Espero que podamos llevarnos bien.

─ Siendo amiga de mi otra yo, estoy segura de qué sí nos vamos a llevar bien, Akari-chan.

─ Yo creía que ya conocían a Akaza-san ─ Sakura estaba mirando de cerca la interacción.

En ese momento el acercamiento de Kurumi y Raika llama la atención. Ya todo el mundo en la escuela sabía que Raika era Rivalun, por lo que verla nuevamente hizo emocionar bastante a la Kyouko de cabello naranja al punto de saltar sobre ella y abrazarla.

─ ¡Todas te estábamos extrañando en la escuela, y más especialmente Kurumi-chan!

─ Eso ya lo sé, pero por favor suélteme ─ Raika se esforzaba en zafarse, pero dicho esfuerzo palidecía ante la efusividad de la Kyouko de ese mundo.

Tomoko pensaba que el secretismo de la identidad de las chicas mágicas finalmente se vendría abajo. No le importaba mucho realmente, y la principal razón por la que veía necesaria la discreción era por el imperio Giga Giga. Fuera de eso todo estaba bien. Las cosas parecían ir a mejor de ahora en adelante, cuando de pronto surge una explosión que dispersa humo por todos lados, confundiendo a las presentes. Tomoko, Kurumi, Akari y Kyouko estaban listas para responder a un ataque, pero lo que vino a continuación no fue precisamente un ataque: Algo sostiene a Akari y se la lleva de golpe, causando todavía más confusión en medio de humo.

─ ¡Kyouko-chaaaaan!

─ ¿Qué pasa, Akari? ─ Kyouko usa su poder para atacar, pero al no ver qué había, sus ataques eran azarosos, aunque afortunadamente no hirió a las demás chicas.

Tomoko se apresura a dispersar el humo, pero eso resulta más complicado de lo esperado. Se encuentra con que ese humo de algún modo reducía su poder, algo que nunca había visto antes. Posiblemente se trataba de una nueva arma que desarrollaron recientemente. Pero finalmente consigue despejar el lugar y se encuentra con que Akari había desaparecido, y justo enfrente del grupo se encontraba un soldado del imperio Giga Giga.

─ Les agradecemos por cuidarla-bo. Ahora nosotros nos haremos cargo-bo.

─ ¡Un momento! ─ interviene Raika, claramente confundida por lo que estaba pasando ─ ¿Acaso no vinieron a rescatarme? Se acaban de llevar a la chica equivocada.

─ La única equivocada eres tú-bo. Nos serviste bien llamando la atención un rato, pero ya no nos eres útil-bo. Ganbo y tú ya no sirven para cubrirnos, así que mejor recuperaremos la fuerza bruta que alguna vez tuvimos con Akane-bo. Les damos las gracias por devolvérnosla-bo.

Antes de darle tiempo a Raika de enojarse o extrañarse por esa respuesta, el soldado se escabulle por un callejón. Tomoko y Kyouko corren desesperadas a darle caza, pero el soldado ya había desaparecido sin dejar rastro. Las demás las siguen, viendo exactamente lo mismo.

─ ¿Qué pasó? ¿Cómo es eso que se llevaron a Akaza-san? ─ Hinako mira con un poco de pánico a su novia.

─ Le tendieron una emboscada, Hinako. Ellos estaban esperándola.

─ ¿Alguien nos explica por qué se llevaron a Akari-chan? ─ la Kyouko de ese mundo mira a su contraparte rubia.

La conmoción por lo repentino que fue todo tenía a la Kyouko rubia sin palabras y sin nada que pensar. Se habían llevado a Akari de pronto, era lo único que podía pensar, y a partir de allí sólo podía surgir la preocupación y la tristeza.

CONTINUARÁ…


Con esto creo que la acción se hace inminente, aunque antes habrá que aclarar cosas y tal. Un par de cosas se van a revelar ¿Cuáles? Esperen un poco y verán.

Hasta otra