CAPITULO 2

Los nombres y personajes no me pertenecen, están basados en la serie Ranma 1/2 de Rumiko Takashi.

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Ranma alejó a la mujer con un leve empujón y dió un paso atrás para dejar su vaso de agua en un mueble cercano.

Ella se quitó la gorra de la cabeza y lo miró confundida, al verlo mejor, se inclinó rapidamente.

—Discúlpeme señor, creí que era el apartamento 18-B.

Girándose hacia la entrada, Ranma la detuvo jalándole la gorra de la sudadera y cerró la puerta de una patada.

—Este es el 18-B burra, y... supongo que tú eres mi compañera de departamento —gruñó mientras se pellizcaba el puente de la nariz para evitar el penetrante olor.

—¡Oye tú!, ¿qué te crees?, ¡Suéltame!— indicó la mujer intentando zafarce del agarre.

Ranma la liberó y vió como la mujer se dirigía a la sala.

Manteniéndose a una distancia prudente de ella, se preocupó levemente cuando ella se sentó en el sillón, se inclinó hacia adelante ocultando su rostro y comenzó a temblarle el cuerpo.

—Oiga, ¿está bien?—preguntó.

La mujer se irguió y trató de ocultar su enorme sonrisa con su mano.

—¡Que pésima primera impresión debo estar dando.

Ranma bufó.

—Siendo sincero, no me lo esperaba.

—Mataré a mi padre mañana, de seguro tramó todo esto desde que hablé con él la semana pasada— susurró inesperadamente seria la mujer.

— No creo que todo sea obra de tu padre. Ahora no tengo otra opción más que compartir este lugar contigo.

La mujer asintió y lo observó con atención.

—¿Cuál es tu nombre, nuevo inquilino?— inquirió con curiosidad.

—Soy Ranma Saotome.

Akane entrecerró los ojos y se recostó en el respaldo del sillón.

—Ranma Saotome... Saotome— susurró varias veces, intentando recordar por qué le sonaba tan familiar el apellido.

—¿Cuál es tu nombre? —preguntó Ranma sin darle mucha importancia a sus susurros.

La mujer se frotó el rostro y mirándolo avergonzada dijo:

—Me llamo Akane Tendo, soy hija del dueño del edificio.

Ranma suspiró disgustado.

—Bien, Akane... ¿Por qué hueles tanto a alcohol?, ¿es un hábito del que deba saber?

—No, ¡No!— respondió asustada —Mis amigas me obligaron a salir del departamento para ir a beber y por accidente se me cayó una bebida encima. La verdad es que no soporto mucho el alcohol.

Ranma bufó y se sentó en el apoyabrazos del sillón individual que estaba a su derecha (en la entrada de la sala).

—No tengo que preguntar si comiste algo antes de beber, es evidente que no lo hiciste.

Akane sonrió apenada, provocando una reacción exasperada en Ranma.

—¿Sabes que es malo beber sin comer antes, verdad?

Akane golpeó los almohadones enojada y susurró irritada:

—¡No me regañes! ¡Todo es por culpa de ese... idiota!

Ranma suspiró frustrado y se sentó en el sillón.

—No lo entiendo Akane... ¿A quien estás culpando ahora?

—¡Al imbécil de Shinnosuke! si él no me hubiera hecho ir a Taiwan el lunes, yo no habría... oye, ¿te conozco de alguna parte, verdad?

Ranma levantó ambas cejas sorprendido.

—¿Te parece?

Akane se inclinó para ver el rostro de Ranma con detenimiento.

—Creo que si —murmuró curiosa.

Ranma bufó molesto y dejó caer su cabeza sobre el respaldo del sillón.

—¡Oh, señor!, ¿En dónde me he metido? —susurró frustrado.

—¡La comida China! —gritó Akane preocupada.

Ranma la miró confundido, pero se mantuvo callado al verla buscar en sus bolsillos.

El timbre del interphone sonó inesperadamente, Ranma suspiró y levantándose con lentitud, se acercó a atender.

—¿Sí?

—Traigo una órden completa de comida china para la dueña del apartamento 18-B —respondió un adolescente.

—Entre —murmuró apretando el botón de acceso.

Ranma se giró hacia la mujer y la vió intentando incorporarse para caminar.

—¿Puedes hacerlo sola?

Akane suspiró derrotada y dejándose caer nuevamente en el sillón, le extendió el dinero.

—¿Pagarías por mi?

Ranma arrancó el dinero de su mano y se acercó a la puerta para recibir la orden.

—Gracias por su compra, salúdeme a la señorita Tendo de mi parte —murmuró él adolescente antes de marcharse.

—¿Qué se cree?, ¿Qué soy un mensajero? —gruñó cerrando la puerta (con más fuerza de la necesaria).

Akane se rió por su queja y calló cuando él le puso la bolsa en sus piernas con poca delicadeza.

—No te molestes, conozco a ese chico desde hace tiempo, no lo hizo con esa intención —pidió apenada.

Ranma suspiró y tomó el vaso que había dejado olvidado en el mueble.

—Explícame algo... cuando llegaste al departamento parecías bastante borracha, ¿cómo es posible que ya estés bien?—

—Supongo que solo era la sensación de estarlo, te dije que tengo poca tolerancia al alcohol, no consumí demasiado cuando salí.

Ranma asintió.

—Si, como sea... disfruta tu cena —murmuró antes de caminar hacia el pasillo para ir a su habitación, pero una pequeña almohada golpeó su cabeza, deteniéndolo en el acto.

Ranma giró la cabeza hacia la mujer y la miró disgustado.

—¿Cenas conmigo? —le preguntó demandante.

—No, yo ya he...

El ruido de su estómago interrumpió sus palabras.

Akane río en voz baja y tomo un par de palillos.

—Anda, ven y cena conmigo. Es mi manera de disculparme por mi horrible primera impresión.

Ranma frunció el ceño, levantando la almohada del suelo caminó a la sala y se dejó caer en el sillón en el que ella estaba sentada.

—¡Come lo que quieras! —pidió la peliazul acomodándose junto a él y agarrando un plato para acercárselo.

—Gracias —murmuró agarrando unos palillos y, bajo la atenta mirada de la peliazul, empezó a comer.

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Akane extendió sus palillos para agarrar un trozo de pollo agridulce y lo acercó a la cara de Ranma.

—Prueba esto, es delicioso.

Ranma abrió la boca para rechazarlo pero Akane fue más rápida y se lo empujó en el interior, haciendo que se atragantara un poco.

—¿Verdad que está bueno?— le preguntó la mujer con diversión.

Ranma comenzó a masticar y continuó mirandola con el ceño fruncido.

—¿Estás intentando deshacerte de mí?

—No. Pero conociendo a mi padre, probablemente me encontraría un remplazo para el día siguiente.

Akane le guiño el ojo y se metió un poco de pollo en la boca.

—Gracias por tu honestidad —señaló disgustado.

—No me lo tomes a mal, Ranma. Llegaste en un mal momento para rentar la otra habitación.

—¿Ah, sí? Deberían especificar en el contrato los meses ideales para rentar un departamento en este edificio.

Akane entrecerró los ojos y se mordió el interior de la mejilla para evitar reír por su comentario ácido.

—¿Cuánto tiempo estarás aquí, Ranma?

—¡Vaya! no llevo ni un día aquí y ya quieres echarme del departamento.

Akane sonrió con timidez.

—Es solo para saber cuánto tiempo me queda para pensar en un plan de respaldo.

Ranma suspiró.

—Seis meses, pero ahora que lo pienso, tal vez sea menos tiempo.

—Ja, ja. Entonces no tengo que preocuparme demasiado —susurró la mujer con alivio.

—Oh Akane, no tienes ni idea de lo que estás diciendo.

La peliazul frunció el ceño y miró con recelo, la sonrisa traviesa de su compañero.

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La mesa de la sala se encontraba limpia, los sillones acomodados y las luces apagadas.

Ranma contemplaba el techo de su nueva habitación con tranquilidad. A lo lejos podía escuchar los leves ronquidos de su compañera de departamento y el tic-tac de las manecillas del reloj de piso que había en el pasillo.

Suspirando con felicidad, se acomodó entre las sábanas y cerró los ojos dejando que el sueño lo envolviera.

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Un brazo cálido rodeó su cintura.

Mientras ella restregaba su rostro en la almohada que tenía entre los brazos, el calor proveniente del cuerpo de detrás de ella, comenzó a despertarla.

Estirándose para cambiar el peso que sentía sobre sí, abrió los ojos sobresaltada.

Girando su rostro, vió con sorpresa que un hombre la mantenía sujetada a él (usando únicamente uno de sus brazos). Desesperada por liberarse del agarre, comenzó a pellizcarlo.

El hombre se quejó adolorido y sujetándole las manos, levantó su cabeza del colchón para mirarla enojado.

—¡Oye! —gruñó él con la voz ronca.

—¿Qué haces en mi habitación? —gritó la peliazul enfadada.

—¿Tu habitación?— preguntó Ranma extrañado al mirar el pequeño espacio.

—¡Suéltame y lárgate! ¡Pervertido! —gritó Akane.

Ranma se levantó de la cama y suspiró divertido por la situación.

—Es verdad, creo que ayer olvide decirte un pequeño detallito...

—¿Qué cosa? —inquirió la mujer con brusquedad.

—Que soy sonámbulo. ¡Ten un buen día Akane! —murmuró Ranma antes de salir de la habitación, dejando atrás a una muy sonrojada y muy molesta, peliazul.

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Lo sé, fue un capítulo corto, pero divertido. Espero que les esté gustando la historia.

¡Saludos a...

•Benani0125

•paulayjoaqui

•Alexandraaa417

•An3li (alias "mi querida Lélek")

•Lirio de plata

•y a los dos invitados!

¡Muchas gracias por sus reviews, les mando un enorme abrazo!

¡Soy Tóxo Kai Bélos y nos leeremos pronto! (•̀ᴗ-)