Capítulo 3

Revelación

.

Los nombres de los personajes no me pertenecen, están basados en la serie de Ranma 1/2 de la grandiosa Rumiko Takahashi.

.

Akane sujetó la almohada contra su rostro con desesperación y se levantó de la cama hecha una furia.

Al salir de su cuarto, se dio cuenta de que su compañero se había encerrado en su habitación.

Caminando hasta su puerta, comenzó a golpearla.

—¡Sé que estás ahí, abre la maldita puerta!

Una gruesa risa se escuchó del otro lado.

—Ni loco le abriré mi puerta a una mujer furiosa.

Akane insistió en sus toquidos pero el otro inquilino siguió con la puerta cerrada.

—¡En algún momento saldrás de esa habitación! —gruñó la peliazul alejándose.

Después de un buen rato.

Ranma entreabrió la puerta y al no escuchar ruido, asomó su cabeza por completo.

—¿Hola? ¿Sigues ahí? —preguntó juguetón.

Dando unos pasos por el pasillo, caminó con cautela junto a la sala y al no ver a nadie, siguió su camino hacia la cocina.

Aliviado por no encontrarla, bajó la guardia por un segundo para servirse un vaso de agua y fue en ese momento cuando Akane finalmente salió de su escondite, brincó a la espalda de Ranma y comenzó a golpearlo en la cabeza con la palma de su mano.

—¡Bruto! ¡Degenerado! ¡¿Cómo te atreviste a meterte en mi cama?!

Ranma reía y la mantenía sujeta por las piernas (para evitar que se cayera).

—¡Espera, Akane!, ¡Ya te lo expliqué! —gritó divertido.

—¡¿Y crees que voy a creerte con esa enorme sonrisa que tienes en el rostro?!, ¡Estúpido!

Ranma, cansado de soportar el peso extra, se acercó a la mesa y le liberó sus piernas.

Dejando que cayera sobre la mesa, se giró hacia ella, sujetó sus manos a los bordes de la misma y bloqueó sus piernas para evitar posibles ataques a su zona débil.

Mirándola con severidad, logró que Akane se calmara, solo un poco.

—¿Ahora sí me dejarás hablar?

Akane suspiró enojada y le frunció ceño.

—Tienes 20 segundos.

Ranma frunció la nariz y la miró molesto.

—Necesitaré más que eso.

—Seis, siete...— murmuró la peliazul.

Ranma suspiró y empezó a hablar:

—Tenía trece años cuando comenzó mi sonambulismo... en varias ocasiones mi madre tuvo que encerrarme en mi habitación ya que solía dirigirme a la cocina a jugar con los cuchillos... Asistí a muchas citas con especialistas, pero ninguno pudo ayudarme a controlarlo, así que se convirtió en algo cotidiano. Lamento que te haya incomodado, debí mencionarlo anoche pero al ver tu estado semi-etílico, pues...

Akane bufó y desvío la vista.

—Ranma, puedes estar sonámbulo en todo el departamento, si es verdad que lo eres. Pero... si vuelves a posar un solo dedo en mi cama, voy a dejarte sin herederos, ¿Te quedó claro?

Ranma tragó saliva y asintió.

—No creí que te lo tomarías así de mal.

Akane entrecerró los ojos y frunció el ceño.

—Tu erección matutina pegada a mi muslo no ayudó en absoluto.

Ranma se sonrojó y se apartó de la mujer.

—No volverá a suceder.

Akane asintió con rigidez y se bajó de la mesa.

—Por tu bien espero que así sea.

Alejándose de la cocina.

Ranma sujetó su cabeza abochornado y se encerró en su habitación.

"El incidente de está mañana no debe volver a suceder" pensó mientras se vestía para salir a comprar unas cosas a la tlapalería.

.

.

.

—¡Buenos días Akane!— saludo una nerviosa Akari al encontrar la cara molesta de su amiga del otro lado de la puerta.

—Me viste salir ayer de mi departamento... ¿Por qué no me avisaste que el nuevo inquilino llegaría ayer?

Akari suspiró y se hizo a un lado para que la peliazul entrara a su casa.

—Creí que tu padre ya te lo había dicho, él fue quien me pidió que lo recibiera.

Akane se dejó caer en el pequeño sillón y se sujetó la cabeza avergonzada.

—¡Estoy frita! ¡frita!

Akari río divertida y negó con la cabeza.

—¿Por qué, pasó algo anoche?

—No solo pasó algo... ¡Oh dios, estoy tan avergonzada! Llegué a casa después de beber un poco y actúe como una chiflada. ¡Y eso no es lo peor!

—¿Qué cosa?

—Akari, ¡ese hombre!.. ¡Lo conozco, maldición! —gruñó con impotencia.

—¿Lo conoces? —le preguntó curiosa la del cabello verde.

—Ayer cuando llegué no sabía quién era, todo ese alcohol en mi cerebro bloqueo mis recuerdos... Pero ahora que estoy consciente, ¿recuerdas lo que me pasó cuando regresé del viaje de Shinnosuke?

Akari abrió sus ojos sorprendida y retuvo su carcajada.

—Akane, ¡dime qué ese no es el pobre hombre al que golpeaste en el avión!

La peliazul gimió llena de angustia y se cubrió el rostro con sus manos.

Akari comenzó a reírse sin poder evitarlo.

—Akane, no te preocupes por esto... a lo mejor ya se le olvidó el incidente.

Akane frunció el ceño y la miró molesta.

—¿Tienes idea de lo rencorosos y orgullosos que pueden ser algunos hombres? Estoy segura de que él sabe que yo soy esa mujer y créeme, él está planeando vengarse de mí.

—¿Vengarse?

—Sí —murmuró sonrojándose y evitando la mirada curiosa de su amiga.

—Bien, no creo que eso sea lo que Ranma planea. Cuando llegó al edificio, ni siquiera tenía idea de con quién compartiría el departamento. Tal vez es solo una... coincidencia.

Akane suspiró y se recostó en el sillón.

—Coincidencia o no, ahora tendré que estar conviviendo con él los próximos seis meses de su contrato.

Akari sonrió y se cruzó de brazos, poco convencida de las palabras de su amiga.

—¡Que terrible! Compartir el departamento con un guapo, fuerte, alto y moreno hombre...

Akane respiró hondo y se levantó como resorte del pequeño sillón.

—Hace calor aquí, creo que volveré a casa.

—¡Akane Tendo, no finjas! ¡Quedaste impresionada por ese hombre!

—No volveré a caer bajo el hechizo de ningún hombre... ya tuve suficiente de ellos —murmuró enojada la peliazul dirigiéndose a la entrada.

Akari suspiró cuando escuchó el portazo. Levantándose del sillón, se acercó a tomar su teléfono y escribir un corto mensaje a su jefe:

"No olvide depositarme el sueldo antes de morir"

Casi al instante, recibió un mensaje con una carita preocupada.

.

.

.

Akane se colocaba sus zapatos cuando vió que su compañero salía de su habitación y la miraba con tranquilidad.

—¿Vas a salir?— le preguntó Ranma.

Akane miró hacia su ajustado traje color crema, sus tacones blancos y suspiró aburrida.

—No, planeaba quedarme a asear el departamento.

Ranma entrecerró sus ojos y levantó levemente las comisuras.

—Yo también saldré —dijo al detenerse a su lado y colocarse el calzado.

—Bien por ti—respondió la peliazul agarrando su bolsa y caminando a la puerta.

Ranma sujetó la perilla antes de que ella lo hiciera y la miró al rostro.

—Sé que te morías por preguntármelo. Volveré a las 6.

Akane se sonrojó y lo empujó fuera del camino.

—Avísale a alguien que le importe —murmuró la mujer abriendo la puerta para sí antes de salir del departamento y dirigirse al elevador.

Ranma cerró la puerta y la vió esperando, sonriendo con superioridad, pasó a su lado y comenzó a bajar por las escaleras.

Su sonrisa se le borró del rostro cuando al bajar el segundo escalón, escuchó la campaña de la puerta del elevador y vió que la peliazul ya no se encontraba en el pasillo.

.

.

.

.

¡Hola a todos!

Espero que estén teniendo un excelente fin de semana.

Hoy fue un día bastante tranquilo y productivo en mi rancho (ya que hubo actualización del fic ( ꈍᴗꈍ)).

Espero que les haya gustado, ¡muchas gracias por sus inspiradores reviews! ( ꈍwꈍ)

¡Soy Tóxo Kai Bélos, los leeré pronto! ;)