Era pasado medio día y el astro rey brillaba con toda su gloria en medio del cielo, bañando a todos los seres vivos de la ciudad del laberinto, Orario. La cual poseía una enorme torre erguida sobre el calabozo, torre conocida como Babel rebosante de tiendas y la morada de varios dioses.
Pero poco nos interesaba la torre en estos momentos ya que en uno de los callejones cercanos a la edificación, oculto entre unos barriles y caja, cierto joven hacia lo posible por ser consiente de su entorno y por consiguiente levantarse de su posición.
- Hgggn- Dijo el joven despertando en el frío suelo del callejón.- ¿Dónde estoy?... ¿Estoy fuera de la Mazmorra?
El aventurero no podía recordar lo que había pasado exactamente para llegar hasta aquí, estaba teniendo un dolor de cabeza de proporciones legendarias así como una tensión muscular de igual valor. Agradeció que el frio del suelo lo ayudo momentáneamente a su dolor muscular, pese a su falta de vestimenta superior, logro ponerse boca abajo para intentar ponerse de pie.
Se aferró fuertemente a uno de los barriles que lo ocultaban y lo uso como soporte para poder lograr erguirse en sus 2 pies sin que el mundo le diera vueltas. Gracias a que logro ponerse de pie pudo ver que este barril juntaba agua de lluvia, rápidamente lo uso para mojarse la cara y dejar que el frio aliviase algo de su dolor.
- ¿Que me pasó?- Se preguntó simplemente.
Lentamente volvió a sentarse mientras pensaba con detenimiento todo lo que había pasado el día de hoy, desde la salida de el de su hogar hasta que se adentró en la mazmorra y finalmente...
-El minotauro.-Comento mientras varias imágenes de su persecución llegaban a su mente y no solo eso ya que se percató de que había algo atado a su cintura, su bolsa de aventurero.
Dentro de ella había muchos dientes de varios monstruos, la mayoría de lobos de fuego, también piedras mágicas desde algunas del tamaño de una uña hasta tan grandes como una manzana, sin duda una cantidad absurda a ala que el solía ganar normalmente.
Pero fue un papel el que más llamó su atención.
"Lo recogí para ti"
Lilith
Ese nombre le causo un serio dolor de cabeza ya que cada vez más y más imágenes venían a su ente mientras recordaba exactamente lo que había pasado en las profundidades del laberinto, finalmente entendió que esa recamara a la que había llegado no estaba permitida para habitantes de la superficie.
Esa era una prisión que encerraba aun demonio de lo más vil, Amón.
Flashback
El piso 12 que posee paredes de piedra viva de color gris, el lugar está bien iluminado por unos cristales claros que hacen bien su trabajo al punto de cortar la humedad que debería haber en este lugar haciéndolo seco y algo agradable.
Monstruos rondando en espera de algún desafortunado aventurero era lo típico del lugar, entre los monstruos qué más se pueden resaltar están los Lobos de fuego, algunos Goblins armados y otros.
Nada de lo que un aventurero de Nivel 2 no pueda ocuparse con su grupo, pero uno de Nivel 1 no tendría mucha suerte en su contra.
CRACK CRACK
De pronto los monstruos escucharon la fragmentación de una pared para dar origen a un nuevo monstruo, eso era algo normal, el nuevo no tardaría mucho en unirse al grupo de su correspondiente clase a la espera de un aventurero.
Pero por una extraña razón este sonaba diferente, incluso los bordes resultaban extraños como una especie de patrón y finalmente que era grande, al menos más grande que cualquiera de los monstruos de este piso.
CRACK
PUM
De pronto de la pared un ser humanoide con alas de murciélago en la cabeza, antebrazos con cuchillas y una cola en la espalda baja había surgido.
Parecía desorientado y confundido, pero el aura y presión que ejercía era innegable los monstruos sabían perfectamente que estaban ante alguien que fácilmente podría aplastarlos.
De pronto el demonio miró en su dirección y comenzó a olfatear el aire.
-Monstruos de Mazmorra...- Dijo como si estuviera despertando de un largo letargo- ...Si, soy un demonio...
Estaba moviendo su cabeza de un lado a otro como si estuviera en trance, negando y aceptando su realidad. Pero a pesar de esto los monstruos no podían quitar sus ojos ante este hipnótico movimiento de vaivén.
- Soy un aventurero... Mi nombre es Amón, pero también soy Bell... Mi diosa me dijo que matara monstruos para mi familia...
Las filosas y brillantes uñas relucieron con la luz de los cristales, así como las cuchillas de hueso de sus antebrazos.
Y una sonrisa psicópata apareció en su cara mostrando unos filosos colmillos.
- Y ESO ES JUSTO LO QUE HARÉ.
Fin del Flashback
Un extraño sentimiento surgió en el pecho de Bell luego de recordar esa experiencia de hace tan solo unas horas.
Se sentía normal.
Y eso es justamente lo que lo estaba enfermando, una cosa era simplemente matar monstruos a diestra y siniestra pero lo que él hizo fue una completa carnicería con sus manos desnudas, eso era justamente lo que le estaba haciendo pesar en su conciencia, no sentía culpa o asco.
Como pudo el joven se paró nuevamente y se aferró a la bolsa de piedras mágicas como si su vida dependiera de ello e hizo lo posible para ir a su hogar, de vez en cuando debía sostenerse de los muros mientras evitaba las calles principales debido a su estado semidesnudo.
Nadie debía ver su espalda, debía protegerla de la vista de otros ya que en esta estaba su estado.
-Hnng...
Bell se tropezó con una piedra y cayó sobre una de sus rodillas sosteniéndose con su mano derecha con la pared, su cuerpo estaba muy caliente y tenso, era como una fiebre que recorría todo su cuerpo, hasta el más pequeño pelo.
Una sombra se cernió sobre el joven y lo obligo a mirar hacia arriba viendo a una hermosa joven de pelo corto y rubio, vestida como una mesera, pero lo más curioso era sus orejas, era una elfo.
-¿Necesitas ayuda?
El joven no necesitaba pensar dos veces la pregunta, incluso si esta joven le pedía los cristales a cambio de su ayuda con gusto se las daría ya que solo quería llegar a casa lo más rápido posible.
-Si.- Fue todo lo que dijo antes de que ella pase un brazo sobre sus hombros y lo ayudase a avanzar.
El viaje transcurrió en silencio con el cual a cada paso ayudaba a sentirse un poco mejor al joven ya que la caminata le permitía que su corazón bombee sangre en sus venas. Así hasta que el joven no necesito ayuda de la elfa, pero a pesar de que ya no necesitaba su ayuda esta lo acompaño hasta que pudo ver su casa.
-Gracias.- Fue lo que dijo el joven a la chica que, en el momento que giro para verla, está ya se estaba yendo.
Una iglesia vieja y deteriorada que posee muchos agujeros en el techo, su descuido permitió que de uno de los lados creciera una enredadera, un lagar que el tiempo no había tratado tan bien, sin embargo había aprendido a querer este lugar.
Atravesó las puertas de madera chirriantes entrando a una habitación de techo alto con una plataforma en el fondo con una figura, pasando por allí y llegó a un pasillo con una escalera que bajaba al subsuelo para al final de mismo estaba una habitación simple.
Un sofá, una mesa, una pequeña cocina y en el fondo estaba una cama matrimonial al lado de un armario.
- Ya volví, Diosa.- Dijo Bell a la chica que se encontraba en el sofá mientras ponía una sonrisa forzada y mostraba su bolsa.
Pareciera ser que no era más que una niña, con el pelo negro atado en dos coletas con un adorno en cada una, un corto y ceñido vestido blanco, una cinta de color azul justo debajo del área del pecho... la cual estaba bien desarrollada.
- Oh, Bell-kun que bueno qu
Ella perdió el aliento al verlo en ese estado, su primer instinto fue correr hacia él ya que lo vio en ese estado, obligándolo a sentarse en el sofá donde ella comenzó a buscar heridas y no vio nada particularmente fuera de lugar.
-¿Qué te pasó?- Preguntó ella pasando su mano por su espalda la cual notaba un poco más grande así como sus músculos, algo que si bien era anormal no era malo ya que lo notaba sano, quizás el desgaste fue más mental que otra cosa.
-Yo...- Bell no estaba seguro de cómo responder a eso ya que ni él estaba del todo seguro como contestar, todo parecía tan irreal para el pero al mismo tiempo sabía todo lo que había hecho.
Le gusto, tenía miedo de decirlo en voz alta, pero le gustó mucho todo lo que hiso.
Antes de que pudiera pensar más sintió dos delgados brazos rodeándolo a la par que su cabeza era sujetada por dos objetos suaves, no necesito ser un genio para saber que su diosa estaba haciendo todo lo posible por reconfortarlo, el solamente puso poner sus manos sobre los brazos que lo envolvían para devolver el gesto.
-Diosa... yo, creo que me hicieron algo terrible.
Durante la siguiente hora la diosa escucho la historia de lo que había vivido el joven, cuando finalizo no estaba segura de cómo reaccionar. Lo único que pudo hacer fue mojarle la cabeza con algo de agua purificadora y abrazarlo.
Hoy había sido un día normal para Eina.
Ella era una mujer joven, de pelo castaño corto, tenía una belleza natural gracias a ser mitad elfo, pero necesitaba los lentes por el cansancio. Llevaba el uniforme estándar de los empleados del Gremio el cual consiste de una camisa blanca, sobre esta un chaleco negro y con ello zapatos y pantalones a juego.
Ella soltó un suspiro desde su lugar detrás del mosrador.
Hace poco había registrado a un nuevo aventurero, cierto joven llamado Bell Cranel, el cual a pesar del poco tiempo de haber ingresado se ganó su cariño. Sinceramente estaba un poco preocupada, él era muy nuevo en esto y no parecía que hacía caso de muchas de sus recomendaciones y advertencias.
- Eina-san- Dijo una voz entrando en el gremio.
- Bell, es bueno verte- Ella se giró para verlo y no supo que exactamente había pasado pero lo notaba algo diferente ya que no solo su complexión estaba algo más grande desde la mañana también lo notaba algo más recio pero aun más que eso, cansado.- ¿Te encuentras bien?
- Eso creo, ha sido un día difícil.- Comento esquivando la pregunta.
El aventurero había recibido la indicación de su diosa que no comentase nada de lo que había pasado en la mazmorra, tanto como para no difundir el pánico como para que su familia no se viera envuelta en algún problema, debido a que eran una familia nueva y de solo1 miembro seria devastador cualquier problema con el gremio.
Por lo cual le recomendó que vaya al gremio a avisarle a su asesora que estaba bien y en una sola pieza, si tuviese la oportunidad también de cambiar unas piedras, las suficientes como para que no lo notasen muy extraño.
- ¿Te sientes bien?- Pregunto la semi elfa- ¿Hay algo de lo que quieras hablar?
- La verdad, no. Solo vine a cambiar estas piedras.- Dijo para mostrar una bolsa de un tamaño decente.
Ella no dijo nada mas ya que no quería forzarlo, por lo cual le hizo un gesto donde le daba paso al mostrador donde se cambiaban las piedras y algunos objetos pequeños por Valis, la moneda de curso legal de Orario.
Los objetos que deposito fueron algunas garras de algunos monstruos de bajo nivel y varias piedras de diferentes tamaños desde unos pequeños del tamaño de una moneda hasta los del puño de un infante. Los otros objetos que tenía no los podía cambiar así como a si ya que no tenía permitido ir a esos pisos por el momento y sería muy sospechoso que de pronto tenga objetos de esas zonas.
Esperaba tener respuestas para cuando llegase el tiempo de venderlos ya que más dinero lo les vendría mal.
- Sería bueno que formes un grupo con otros aventureros- Dijo la elfa en forma de consejo ya que seguía preocupado por su seguridad, la mazmorra era un lugar que podía ser sumamente cruel y no solo la mazmorra si no los mismos que se aventuran dentro de ella.
Bell solo pudo asentir ante los consejos de la asesora, desde su primer día ella lo ha estado ayudando tanto y sentía un poco de culpa por no poder contrale lo que le estaba pasando, pero no podía arriesgar a nadie por culpa de lo que le paso.
Sin que se diera cuenta el joven puso una expresión de profundo pensamiento que ni el mismo noto, pero la asesora lo vio con una mirada preocupada ya que si no le decía nada no podría ayudarlo. Cuando ella miro el reloj colgado encima de la entrada de la puerta tuvo una pequeña idea para ver si conseguía que le diga lo que le pasaba.
- Oye, Bell.- Llamo ella.- Mi turno esta por terminar, ¿Te gustaría acompañarme a cenar?
Él se sorprendió un poco pero no dudo en aceptar la propuesta, esperaba que eso le calmase, además de que si la rechazaba sería algo sospechoso. No ayudó mucho que las amigas y compañeras de trabajo de Eina estuviesen cuchicheando detrás de ella sobre él.
Ella solo sonrió cuando vio al joven ir a una de las esquinas del local a esperar que terminase su turno, pero en el momento que la castaña se dio la vuelta vio a cierta trabajadora de pelo rosa con una sonrisa.
-¿Qué?- Pregunto la elfo.
- Invitaste a cenar a un chico.- Dijo su amiga más cercana.
- ¿Qué?- Preguntó ella. Luego comprendió las implicaciones de lo que ellas le estaban tratando de decir- E-el es solo un aventurero al cual asesoro.
- Así empiezan, Eina-chan.- Dijo su amiga al darle unas palmaditas en la espalda.
No paso mucho tiempo antes de que ambos fueran hasta un bar restaurante llamado La Señora de la Abundancia el cual ha ganado fama recientemente ya que ofrecía bebidas por el día y cerveza de noche, esto lo convertía en un lugar para casi toda hora.
Como esperaban el lugar estaba algo lleno ya que muchos aventureros habían llegado luego de un largo día de aventurarse en la mazmorra para poder festejar ya sea que lograron llegar más profundo o que simplemente estaban vivos luego dela expedición.
- Es un agradable lugar.- Comento Eina sentada en la barra en compañía del joven.
-Es la primera vez que vengo aquí.- Dijo con sinceridad ya que normalmente no tendría oportunidad de darse esos lujos como para venir a este lugar.
Eina sonrió al comprender sus circunstancias por lo cual pidió una ensalada para ella y Bell pidió un plato de carne con patatas simplemente, después de ver los precios fue eso lo más barato que encontró ya que quería guardar la mayor cantidad de dinero posible.
Mientras esperaban, la castaña continuo intentando sacarle información al joven sobre lo que había pasado exactamente, pero no obtuvo mucho salvo que sufrió una caída. Esto pareció ser suficiente por el momento ya que ella atribuyo su estado al susto de la caída.
-Aquí está su pedido, señor.- Comento una mesera colocando un plato frente al joven.
En ese momento pudo reaccionar y reconocer a la camarera como la elfo rubia que le había ayudado esta mañana, ella seguía manteniendo su misma expresión estoica de siempre.
-Oye, gracias por lo de esta mañana.- Comento Bell recibiendo un asentimiento de la elfo.
Una vez que ella se alejó, el joven centro su vista en la carne cocida frente a él y pareciera que todo lo demás careció de sentido ya que sus fosas nasales captaron hasta la más pequeña de las especias en este platillo, pero había un ingrediente que sobresalía sobre los otros.
La sangre.
Sus manos temblorosas se hicieron con los cubiertos y lentamente avanzaron hasta el trozo de carne, deslizo el cuchillo varias veces hasta que corto un pedazo decente y lo miro fijamente por unos momentos, aún estaba roja en el centro con la sangre mezclándose perfectamente con los jugos.
Se lo llevo a la boca y fue un completo éxtasis, esa cálida sensación de hierro y plasma que se deslizaba por su garganta.
-¿Bell-kun?- Pregunto Eina viendo que el aventurero estaba comiendo en silencio, quizás le había gustado mucho la comida.
Mientras que el aventurero consumía su platillo en un estado de casi adoración, un grupo de aventureros se adentró en el bar recibiendo la atención de muchos, menos de Bell. Un grupo compuesto de algunos elfos, humanos, un enano, amazonas y un semi humano.
- Son la Loki Family.
- ¿La familia mata gigantes?
- Esa es Aiz Wallenstein, la princesa de la espada.
- ¡Buen trabajo en el calabozo! - Dijo la diosa Loki- ¡Esta noche tendremos un festín!¡Beban hasta el fondo!
- ¡Vamos a darle!- Dijeron algunos.
- Salud- Dijeron todos.
La diosa trato de aprovechar la emoción para acercarse furtivamente a la rubia, pero esta se dio cuenta y la golpeó en la cabeza.
- Eso duele Aizie...- Dijo Loki al sobarse el área.
- Tú te lo buscaste- Dijo Aiz
Sin duda un habiente feliz y bastante relajado, algo que muchos aventureros agradecerían luego de un largo día de trabajo. Los minutos pasaron en los cuales cierto semi humano, un hombre lobo llamado Bete Loga, un hombre lobo, habia tomado ya mucha cerveza.
- ¡Aiz cuéntales lo que pasó! - Dijo Bete
- ¿Hmmm?- Preguntó la mencionada
- ¡Ese asunto! ¡Dejamos escapar unos minotauros al regresar! Atrapaste al último en el quinto piso ¿No?
Eina escucho esto, como miembro del gremio tendría que hablar con la familia sobre ese acto de irresponsabilidad. Pero mientras que ella estaba escuchando no presto atención a su acompañante que pidió otro platillo de carne, pero esta vez un punto casi crudo.
- No, no lo encontré.- Dijo la rubia tratando de no revelar lo que había visto en su búsqueda con el minotauro.
- ¿Ha?- Pregunto confundido, pero lo dejó pasar- Bueno es probable que estos les le hayan causado problemas a unos tontos aventureros novatos Jajajaja.
Pero de pronto Bete dejo de reír cuando sintió que se le erizaba el pelo de la nuca y sus orejas se animaron un segundo antes de girar su cabeza hacia cierto joven de pelo blanco, sentía una extraña sensación y no le gustaba sentir eso justo ahora que estaba tan a gusto.
Con el ceño fruncido el hombre lobo se levantó y en su estado avanzo hacia el aventurero, los miembros de la familia Loki vieron con curiosidad los actos del hombre lobo antes de suspirar, estaba borracho. Pero cierta espadachín rubia estaba más interesada en el joven de cabello blanco que estaba arrancando la carne del hueso a mordidas, casi como un animal.
- Bete, te recomendaría que dejes lo que planeas hacer.- Dijo una elfo con el pelo verde-No vamos a ayudarte si causas algo.
- ¿Qué problema hay con llamar basura a la basura?- Dijo este.
Él era uno de los aventureros más fuertes en Orario, junto con los miembros de su familia y a los miembros de la Freya Family. Y estaba seguro que un aventurero nuevo como la no sería mucho problema, pese a que no estaba seguro del todo de por qué lo molestaba tanto.
El hombre lobo se acercó al humano que estaba de espaldas y en el momento exacto que estaba por poner su mano sobre el hombro de este, se detuvo.
Bete se quedó totalmente petrificado mientras que sus manos temblaron levemente, un sudor completamente helado bajaba por su espalda mientras que sus ojos se abrían y bajaban lentamente hacia el aventurero.
Bell estaba inclinado hacia el frente por lo cual proyectaba una sombra sobre si mismo, el joven en cuando sintió la presencia del hombre lobo se giró levemente para encararlo... mostrando por un segundo unos ojos tan rojos tan profundos como un charco de sangre.
Lo último que vio Bete fue un puño que se dirigía a su rostro antes de perder el conocimiento.
PAM
CRACK
Algunos de los aventureros cercanos pudieron escuchan el sonido de la ruptura de la nariz antes de que el hombre lobo haga un ruido seco al caer al piso totalmente noqueado eso, la sangre era visible tanto en al puente roto del caído como en el puño del joven.
En ese momento Bell no estaba en sus cabales, simplemente reacciono ya que pudo sentir como alguien quiso interrumpir su ciclo de alimentación, eso lo enojo mucho ya que quisieron alejarlo de la sangre, sangre que ahora manchaba su puño. Tan cálida y aun con un sutil toque de hierro en ella, tan apetitosa, un poco más cerca y casi podría saborearla.
-¡Bell!
Solo en ese momento el joven pareció reaccionar ya que cuando se giró vio la cara preocupada de su asesora como la cara impresionada de la otra familia que no conocía, un momento si los conocía, había visto a la joven rubia cuando se transformó por primera vez y oyó de ella en varios rumores, eso significa que era de esa familia, por lo cual...
-Lo siento- Fue lo único que pudo decir el aventurero mientras veía a los otros.
- Normalmente habríamos avisado al gremio por iniciar una pelea entre familias.- Dijo un chico rubio que pudo decir fácilmente que era un Pallum, que al parecer también era el líder de la familia.- Pero estaba siendo una molestia, fue su culpa por molestarte.
- Le agradezco su comprensión.- Dijo de forma de disculpas genuinamente apenado por lo que hizo.- No sé qué me paso.
Tratando de evitar más contacto o mejor dicho otro incidente opto por pedir la cuenta y dar por terminado este día, haría lo posible por minimizar estos arrebatos hasta que controle mejor su cuerpo o lo que sea que se convirtió. Pero justo en ese momento una persona con el pelo rojo paso al frente y se colocó delante del joven de cabellos blancos.
- ¿Quién eres?- Pregunto, esta era la diosa de la familia, la mismísima diosa Loki. Solo hasta este momento le dio importancia al joven que había golpeado a uno de sus hijos, no es que no le importase Bete, pero a veces él era un tipo problemático.
Como una diosa en toda regla ella era más que capaz de reconocer el potencial latente de este joven en caso de que no sea ya de un nivel alto, ya que ella no había escuchado nada sobre un nuevo aventurero de nivel 3 o superior de otras familias. Siendo sinceros ella lo quería para su familia, pero no pudo evitar pensar que esa aura era muy familiar en él, casi como que no la ha visto en mucho tiempo.
- Soy Bell Cranel, diosa.- Respondió el joven.
- ¿Con qué familia estas?- Pregunto la pelirroja.
- Hestia Family.- Respondio.
- Hmmm- Dijo ella tratando de ocultar su malestar, Hestia había conseguido algo muy bueno según el criterio que tenía. Ambas diosas no estaban en buenos términos exactamente, no es que quisieran el mal para la otra simplemente peleaban cada vez que se veían, pero ahora le molestaba que ella tuviese a un joven con tanto potencial, casi tanto como el de su Aiz.
- Les dejo comer su comida en paz.- Dijo Bell en un intento de apartarse, hizo una pequeña reverencia antes de irse-Famila Loki.
Cierta espadachín quedo con la mirada trabada en el joven desde el primer momento ya que había algo en el que la estaba molestando un poco y no estaba seguro de que, era fuerte, lo suficiente como para noquear a Bete en estado de ebriedad, incluso un aventurero de nivel 1 uno podría hacerlo.
Ademas esa sensación que tenía a su alrededor era casi como cuando estaba con esa criatura de la mazmorra
- ¿Que pasa Aiz?- Pregunto Rivera al ver a su amiga de esa forma, tan concentrada con la mirada fija en el joven, esto trajo a la chica de nuevo a la realidad.
- No pasa nada.- Dijo ella negando con la cabeza.
La noche había pasado volando para Bell, mas rápido de lo que había querido realmente ya que luego de ir a cenar su diosa lo interrogo sobre lo que ocurrió en ese lugar si bien le reclamo un poco por lo de Eina, eso quedo en segundo plano cuando mencionó a la diosa Loki.
Sin que se diera cuenta la diosa paso la mayor parte de la noche cuidándolo ya que tenía algo de miedo por lo que podría ocurrir, pero más que nada le preocupa el propio Bell ya que ni ella estaba del todo segura de lo que pasara.
Cuando llegó el amanecer el aventurero ya se estaba dirigiendo a la Mazmorra. Con pan, algo de queso y leche del desayuno en el estómago esperaba que un día de trabajo lo distraiga de las cosas que pasaron el otro día. Además algunas cosas que compro para su almuerzo como cosas extras para la semana.
Apenas entró en la Mazmorra podía sentir la diferencia, no le parecía tan oscuro como antes y podía oler nuevos aromas desde la más mínima cantidad de moho hasta la presencia de monstruos, podía sentirlos. Pero la mayor cosa que noto fue que todo en este piso y varios otros le parecía... aburrido.
Sin darse cuenta había llegado al piso 15 sin cansarse debido a la caminata, no solamente se había vuelto más fuerte y más resistente, era casi como que su cuerpo había cambiado por completo.
-¿Qué está pasando realmente conmigo?- Preguntó al aire mientras levantaba su cabeza hacia los cristales que iluminaban el lugar.
CRACK CRACK
El piso se caracterizaba por tres cosas, sus paredes sumamente duras, que era un poco laberíntico y por último pero no menos importante, lo que lo hacía especialmente difícil para los aventureros solitarios es que había muchos...
- Nido de Monstruos- Dijo Bell para ponerse en posición mientras sacaba su daga.
Los Nidos de Monstruos se dividían en dos Olas, la primera suele ser fácil para un grupo de aventureros bien preparados, pero la segunda es casi imposible de sobrevivir si estabas solo.
Una jauría de 5 lobos de fuego brotó de las paredes y comenzaron a rodear al aventurero en una clásica táctica de manada. Bell no se hiso menos y su cuerpo asumió una postura agachada, este era la primera vez que lo hacía ya que nunca hizo algo como esto.
Los monstruos rápidamente fueron contra el peliblanco pero este ya los estaba esperando, había escuchado que la piel de estos monstruos era dura, pero no impenetrable, esperaba que con su nueva fuerza bastara para acabarlos con su daga.
HAAAAA
Con algo de suerte logró apuñalar a uno de ellos en su ojo, usando ambas manos logró que el arma llegue a su cerebro, matándolo en el acto. Pero lamentablemente el cuchillo se había quedado trabado por la hendidura o peor se había derretido por el calor interno del lobo.
Mientras esto pasaba otro lobo logro morderle la pierna a la altura del tobillo, era una táctica de los animales para limitar su movimiento. Pero Bell no iba a caer con tan poco y mucho menos iba a dejar que lo vencieran estos perros ya que pudo sentir como su misma sangre estaba comenzando a hervir por el calor de la batalla.
RUUAU
Bell sin piedad pateó al lobo en la cabeza con su pierna libre para alejarlo de sí mismo y tumbarlo en el piso, antes que siquiera tuviera oportunidad de levantarse nuevamente el lobo se encontró nuevamente con la bota del pelinegro el cual en una explosión de violencia pateo su cabeza haciendo que perdiera varios dientes.
Rápidamente levanto su pie una vez más antes de pisar con toda la fuerza que tenía para aplastar el cráneo del perro para rematarlo en una explosión que solo dejo una piedra mágica y sangre en sus botas.
RUARR.
Pero esto le dio la oportunidad a los tres lobos que quedaban para lograr echar a Bell mientras lo mordían fuertemente.
GRRR
Los lobos gruñen con ferocidad a la par que Bell sisea de dolor al sentir los dientes de dos de ellos en sus antebrazos y al último de ellos en su tobillo, estaban intentando desmembrarlo. Esta situación era crítica, cualquier ser humano cuerdo ya hubiera caído en la desesperación en este punto mientras rogaba por su vida.
Pero Bell no lo hizo, algo estaba surgiendo en su interior, listo para explotar como un volcán a punto de explotar en una llamarada de muerte para todos. Si quería sobrevivir debía dejar de lado todos sus sentimientos y razón, debía confiar en su nuevo cuerpo y en lo que este le estaba gritando, debía surgir desde los pozos más profundos del infierno y rugir contra el cielo mismo.
HAAAAAAA
SLASH
Con un rápido movimiento contrajo los músculos de sus antebrazos y de allí salieron una cuchilla de hueso negro de 35 centímetros en cada lado, que con esta que rebano la cabeza de los monstruos que lo sostenía, de cierta forma fue casi como si los hubiesen apuñalado desde el interior de su boca hacia afuera.
Con eso cayó al piso mientras que su tobillo era sostenido por el último de la manada, levanto su pierna con todo y monstruo y la dejo caer con toda su fuerza provocado que el lobo suelte su tobillo cuando su costado impacto contra el suelo, pero la cosa no termino allí ya que el lobo estaba en la posición perfecta para un segundo ataque.
Como si fuese una guillotina el aventurero bajo su pierna con tal fuerza y velocidad que tanto el cráneo como la columna de la criatura quedaron totalmente separadas y destruidas a nada más que pedazos, antes de que desaparecieran en una explosión de niebla como sus compañeros.
Una vez que todos habían muerto Bell se tomó varias respiraciones para tratar de calmar un poco la emoción que sentía antes de levantarse y mirara sus manos ensangrentadas. Esto no era normal, había acabado brutalmente a esos monstruos y solo podía sentir la emoción de la carnicería y la lujuria del combate a pesar de que su cabello y casi todo en el parecía tan rojo como el demonio con el que se fundió, quería más.
CRACK CRACK
Y por Satán que obtendría más, mucho más.
Un grupo de minotauros pertenecientes a la segunda ola del nido de monstruos brotaron de las paredes en un estallido de granito, llenos de furia sin justificación contra todo ser que no perteneciera a la mazmorra, no tardaron en apuntar con intenciones hostiles al joven.
Pero eso a Bell no le importaba... No, él lo quería, quería luchar, ya que ya no era solamente Bell Cranel, tampoco Amón. Él es Devilman, lo mejor de ambos, humano y demonio combinados en un solo ser que desafiaba las leyes del cielo, un impío guerrero con la bendición de una diosa.
-¡Yo soy Devilman!
Su cabello blanco se comenzó a agitar vertiginosamente mientas cambiaba a una tonalidad cada vez más oscura a la par que la forma del mismo asumía una apariencia como alas de murciélago a sus costados y antenas en la frente.
Sus músculos se abultaron y su piel comenzó a cambiar a una tonalidad verde oscura mientras aparecían marcas en sus hombros y bajo sus ojos, sus ropas se desgarraron y su parte inferior fue cubierta por una sustancia negra parecida a la brea, al igual que de su espalda baja aparece una delgada cola.
ROOOAAAAH
El primero de minotauros bramo con furia antes de lanzarse en una embestida contra el recientemente transformado demonio. Pero ataque fue totalmente inefectivo ya que el demonio saltó y lo usó como trampolín, con el impulso generado fue hacia otro de los monstruos y lo tomo por uno de los cuernos, obligándolo a caer al suelo.
CRACK
Sin perder la oportunidad Bell rompió el mismo cuerno con el que había derribado el monstruo y lo giro en su mano antes de comenzar a apuñalarlo repetidamente en la garganta, haciendo que la criatura gorgotee y se ahogue en su propia sangre luchando por unos segundos más de oxígeno.
El Devilman tuvo que apartarse debido a que otro trataba de atraparlo con un golpe descendente, pero gracias a su tamaño le era mucho más fácil moverse que estas toscas criaturas. Con las cuchillas de sus antebrazos extendidas se deslizó debajo del que había intentado atacarlo y corro profundamente los ligamentos de sus piernas.
RAAAAH
El minotauro rugió de dolor cuando todo su peso cayó debido a no poder sostenerse, pero su dolor fue reemplazado con un sudor frio cuando las manos del demonio se posicionaron al lado de su rostro y lo sujetaron firmemente, con la única intención de quebrarle el cuello a este maldito animal.
Su victoria me duró poco cuando fue abordado por una de estas criaturas y llevado por delante haciendo que su espalda chocase contra una de las paredes de la mazmorra, Bell subió sus brazos para cubrirse de la lluvia de golpes que le lanzaba la criatura.
Devilman estaba resistiendo todos y cada uno de los golpes a tal grado que la pared detrás suyo comenzaba a agrietarse, parecía que estaba en un punto muerto donde lo único que podía hacer era recibirlos si quería tener la posibilidad de sobrevivir.
O eso parecía.
De pronto el puño de la bestia se detuvo a escasos centímetros del rostro del demonio que estaba sosteniendo su muñeca con un agarre de hierro. Devilman aparto su otro brazo antes de escupir un poco de sangre y sonreír al monstruo.
- Eso dolió
Bell apretó aún más la muñeca de la bestia con tal presión que quebró la punta de sus huesos obligando al minotauro a retorcerse de dolor y agonía, pero esto le permitió realizar su siguiente al demonio. El aventurero lanzo su mano hacia el frente, directamente al pecho del minotauro como si fuera una lanza, antes de que un segundo pasara solo para dejar un hueco en medio del tórax de la criatura.
Con su impresionante fuerza, tomo el cadáver del minotauro y lo lanzo contra otro de sus iguales tumbándolo a este en el frio piso del lugar, la bestia quedo aturdida unos segundos, pero esos segundos serian su perdición. Antes de comprender siquiera que pasaba vio al Devilman con su brazo levantado apuntando a su boca.
HMMMPGAGAJ
El demonio había metido su brazo dentro de la boca del minotauro cada vez más profundo, comenzó a rasgar todo lo que encontraba a su paso hasta que halló lo que realmente quería la razón por la cual estas alimañas tienen cuerpo.
Su piedra mágica.
De un solo tirón arrancó la piedra del cuerpo del minotauro y lanzo el fragmento manchado de sangre a una de las esquinas del lugar, al ver que sus oponentes solo eran 2 decidió divertirse con los últimos, se pondría creativo y más asertivo.
Devilman corrió contra el más alejado extendiendo sus cuchillas y metiéndose debajo justo cuando este estaba levantado sus brazos para el ataque, antes de que dicha extremidad caiga al suelo con un bramido de dolor.
Bell no se detuvo allí ya que de un salto corto el otro brazo causando que dos fuentes de sangre broten de las heridas del monstruo, pero como cereza del pastel le quebró el cuello de una patada para callar sus ruidos de agonía.
El último minotauro miró con miedo lo que acababa de pasar e hiso lo más sensato que pudo... huyo. No podía razonar, era un monstruo, pero por eso usaba sus instintos y estos le decían que si se quedaba acabaría igual.
PAM
No había ni podido correr más de veinte pasos antes de que algo lo golpease por la espalda ocasionando que caiga al frente, trató de girarse pero solo logro girar su cabeza y cuando lo hizo solo vio a ese demonio sonriendo asquerosamente.
STUCK
RAHHHHH
Bell metió sus dedos en la espalda baja del minotauro, una vez que sus dedos rozaron lo que buscaba lo sujeto con fuerza y comenzó a tirar, sus dedos habían rodeado la columna vertebral del monstruo que estaba siendo separada de la misma con pura violencia nacida de la fuerza bruta de este Devilman.
Los gritos y la carne siendo desagarrada resonaron contra las paredes enviando un escalofrió a todos sus oyentes. Bell sabía que este era el momento perfecto para acabar con esto de una buena vez por lo que de un simple tirón, arrancó la columna vertebral con ello la cabeza.
A los pocos segundos la criatura había desaparecido dejando nada más que su piedra mágica de buen tamaño, el joven simplemente paso su mirada en donde habían estado los monstruos hace tan solo unos minutos.
No podía negarlo ahora, había disfrutado cada segundo de su pelea, si es que se le podía llamar así, contra esos monstruos. Después de lo que había hecho ya no podría ser considerado humano siquiera, pero...
¿Era eso tan malo?
No sabía la respuesta a eso. Solo que con gusto volvería a luchar, una y otra vez sin importar la cantidad de enemigos, una cosa buena de este cuerpo es que al parecer se curaba mucho más rápido que antes, los golpes que había recibido ya habían desaparecido.
- Yo te digo que vi un aventurero entrar aquí- Dijo de pronto una voz.
- Te digo que es imposible, aquí huele a sangre- Dijo otro.
Bell se tensó ante ello, estaba transformado y si cambiaba ahora sería muy sospechoso, por lo cual opto simplemente por esconderse en el techo a esperar que los aventureros se vayan y lo dejen solo por ahora.
Un grupo de 4 aventureros entro en la sala, estaban muertos de miedo al ver la escena y en especial cuando unas gotas de sangre cayeron del techo dándoles la ubicación de Bell el cual gruño por inercia asustándolos en el proceso.
AHHHHH
-UN MONSTRUO.
Bell solo pudo suspirar mientras bajaba del techo, había sido muy descuidado y lo habían visto, esto probablemente le vaya a causar problemas ya que un montón de rumores y demás comenzarían a surgir.
-Espero que esto de matar monstruos de mazmorra de esta forma no se convierta en un hábito.
Bell se dio la vuelta para ver a la misma niña demonio que lo había puesto a dormir el día de ayer, no pudo evitar gruñir como un animal en anticipo ante una nueva posible amenaza, pero para su asombro o disgusto ella no se intimido.
-Por favor deja de gruñir, sé que no eres un animal.
-¿A si? ¿Qué sabes sobre mí?
-Sé que eras un humano que tuvo la desgracia de involucrarse en un profano ritual y terminaste con el cuerpo de un demonio.
Tan pronto como esas palabras salieron de su boca el otro demonio dejo de gruñir como una bestia e incluso se levantó y se acercó con cautela a la pequeña joven.
-¿Cómo sabes eso?- Pregunto.
-Porque yo era la encargada de evitar ese ritual.- Respondió en un tono impotente.- Me gustaría seguir en otro lugar si no te molesta.
El medio demonio pensó las posibilidades, era algo muy tonto llevarla a su hogar donde estaba su diosa, pero tampoco podía perder esta oportunidad ya que era única para saber más de lo que le estaba pasando.
Cuando finalmente la noche cayó y la cantidad de aventureros en las calles se redujo, el medio demonio pudo salir sin ser visto ir directamente a su hogar en compañía del demonio que le daría varias respuestas.
Juntos esperaron con ansias que la diosa Hestia terminase su jornada laboral y llegase a casa, cuando eso paso ella llego esperando encontrar a Bell solo para ella, pero la realidad fue otra.
La diosa de pelo negro tuvo que asumir su actitud seria cuando vio la expresión de Bell ya en estado humano, denotando que esto era algo importante. Por lo cual ahora todos estaban sentados en el piso de arriba mientras hacían lo posible por esclarecer la situación.
-¿Qué es lo que le pasa a Bell?- Pregunto la diosa.
-Para responder eso será mejor que comente primero el "quien"- Dijo ella antes de mirar a Bell y luego de nuevo a la Diosa.-¿ Sabes de los demonios?
-Conozco la historia.-Respondió el aventurero.
Cuenta una historia muy antigua que antes de que los dioses bajaran a la tierra los humanos vivían en constante guerra con los otros ocupantes de la tierra, los demonios. Seres con formas tan variadas y grotescas como ningún otro, prácticamente animales sin sentido o mente.
Esto fue hasta que los dioses bajaron y los humanos los obligaron a retirarse a las profundidades dela mazmorra, claro que esto era nada mas que una leyenda que ni los mismos dioses hablaban.
-Veras, luego de que la guerra terminase los demonios comenzamos a obtener conciencia y raciocinio, fue por eso que elegimos hacer el subsuelo del mundo nuestro hogar y dejar el mundo de la superficie a los humanos y que cada uno viva por su lado.- Comento la chica sorprendiendo a la diosa.- Yo sería la decía generación de demonios que nacieron ya en nuestro nuevo "mundo"
-Eso aún no explica lo que paso.
-Como tal, habían algunos que no estaban conformes con la idea de dejar a los humanos en paz y varios de ellos tuvieron que ser encarcelados por ese motivo, lamentablemente tuviste la mala fortuna de caer en medio de un ritual de liberación para uno de los demonios más peligrosos que existieron.- Lilith hiso una pausa por unos segundos antes de continuar.- Bell Cranel, tú te fusionaste con el demonio más fuerte, El ultimo héroe del infierno, Amón.
Solo en ese momento parecía que la diosa comprendió el peso real de la visita de esta demonio y la verdadera naturaleza del problema de Bell, esto era algo que la preocupo tanto que de no haber estado sentada probablemente habría caído al suelo por sus piernas de gelatina.
Su hijo, su amado Bell-kun se había fusionado con ese... ese... Monstruo.
-Si me permites, hay algo que quiero intentar.- Dijo la demonio a Bell.- Muéstrame tu espalda.
El joven lo hizo sin pensarlo demasiado dándole a su diosa y a la demonio una vista de su piel desnuda y de sus nuevas marcas en los hombros, los tatuajes en su espalda de habían vuelto borrosos como si de una interferencia se tratase.
De pronto sintió como la chica paso su pulgar por toda su espalda dejando un rastro de lo que él estaba seguro que era sangre gracias a su olfato, de pronto los mismos tatuajes comenzaron a brillar mientras la sangre era absorbida por los mismos, provocando un gran dolor en Bell.
Poco a poco mientras gruñía como una bestia comenzó a convertirse en su forma demoníaca, sorprendiendo a Hestia en el proceso la cual rápidamente dejo de lado su miedo y lo cambio por preocupación al ver a su amado en este estado. La ropa del aventurero se rasgó por completo finalizando su cambio a la par que los tatuajes en la espalda cambiaban a un diseño mucho más tribal.
Sentía el dolor en cada parte de su cuerpo, sentía como si fuese desgarrado fibra por fibra, un grueso hilo de saliva bajó por su boca mientras tomaba respiraciones. Sentía como si su espalda estuviese en llamas y como algo lo estaba desgarrando desde el interior para salir a la superficie.
PLAF
De su espalda brotaron dosenormes alas de murciélago al tiempo quesus nuevos tatuajes en la espalda dejaban de brillar asumiendo el color negrode siempre, cuando estos se calmaron Bell quedó inconsciente y cayó al pisorendido volviendo lentamente a su forma humana antes de ser auxiliado por unadiosa y una diablesa.
