Devil: Muy buenas a todos, mi querido publico,aquí esta la reescritura del capitulo 3.

fecha de actualizacion:27/02/2020


El astro rey una vez más se eleva desde el horizonte bañando con su calor a todas las criaturas vivientes que habitaban en la superficie desde animales hasta humanos que comenzaban sus actividades mientras que para otros indicaba que era el momento de cesar su actuar para descansar.

Bell se levanto temprano como cada mañana para adentrarse en la mazmorra, aunque esta vez con algo más de dificultad por un dolor de cabeza producto del dolor que sintió el día de ayer por todo lo sucedido.

El joven de cabellos blancos bostezaba tan fuerte que pequeñas lágrimas aparecieron en las comisuras de sus ojos, debió lavarse el rostro antes de salir como mínimo para quitarse todo rastro de cansancio.

Hoy particularmente se había despertado más temprano de lo habitual para poder hacer un procedimiento en el Gremio de aventureros, como el conseguir un arma nueva y por supuesto convencer a su asesora para que le de acceso a pisos más profundos.

Y si eso no fuera poco estaba un poco preocupado de dejar a Hestia y Lilith solas, de alguna forma ambas tenían un cierto poder sobre él. Se preguntaba si esto tenía que ver con la naturaleza única que su cuerpo había adquirido desde esa vez.

De ser así tenía que mantener a la chica demonio aun más cerca pues es la que mas información podría darle. Pero aun así, sin importan las circunstancias, esperaba que ambas se llevaran bien.

Tan metido en sus pensamientos estaba que no noto que alguien trataba de llamar su atención.

-Oye...

Hasta que choco contra ella.

-¡Oye! ¡Fíjate pedazo de..!- Las palabras e insultos murieron en la boca de Bell cuando vio con quien había chocado.

Una chica de su edad con vestido verde y un delantal blanco, un uniforme de mesera básicamente que acompañaba con su cabello de color gris recogido en una cola de caballo. Cualquiera podría decir fácilmente que era una chica bonita con un aura que parecía casi jovial.

-Ah, lo siento.- Se disculpó Bell rápidamente antes de crear problemas o algún malentendido- ¿Paso algo?

-Disculpa, se te cayó esto.- Menciono la chica para mostrar una piedra mágica del tamaño de una.

-¿Una piedra mágica?- Observo al tomarla de la mano de la joven.

Bell miro la piedra con algo de duda. La verdad no era demasiado su valor. Y no le hacía falta en este momento, además estaba en busca de unas más grandes o mejor dicho obtenerlas de presas que hubieran dado más pelea.

-Quédatela - Dijo Bell para pasarle la piedra a la chica, la cual se sorprendió.

-¿Eh? No podría aceptarlo, eres un aventurero, ¿No?- Formulo la chica al ver como estaba vestido- Arriesgaste tu vida para obtenerla.

-No importa, solo conseguiré mas.- Enuncio Bell tratando de sonar genial, pero alguien lo traicionó.

Su propio estómago.

El joven estaba sintiendo algo de vergüenza, por la situación mañanera no pudo desayunar, y por sobre todo no había suficiente para todos y prefería que ellas desayunaran.

Pero volviendo a la situación actual pudo ver como la mesera lentamente comenzó a formar una sonrisa.

-Entonces déjame ayudarte a conseguir más.

Acto seguido la doncella entro en el bar y al cabo de unos minutos volvió con una caja envuelta en un pañuelo.

-No es mucho, pero...

-No está bien llevarme el almuerzo de alguien que acabo de conocer- Menciono Bell, no es que oliera veneno o alguna cosa rara, solo que no era correcto.

-No te preocupes, podré comer algo cuando abra el bar.- Señalo ella señalando la edificación atrás suyo.

Bell pudo ver cómo había alguien que se movía en las sombras, y estaba casi seguro de que vio una cola de gato. Sacudió su cabeza para alejar las posibles teorías para volver al tema actual.

-Aun cuando cambies esa piedra mágica, no sería suficiente para esto.- Señalo el joven levantando un poco el desayuno.

-Puedes devolvérmelo esta noche. Solo tienes que venir y podrías quedarte a cenar.- Dijo ella para luego poner una expresión tierna- ¡Promételo!

Suspiro el joven al ver esta reacción, sabía que se trataba de un chantaje emocional, su diosa lo había hecho un par de veces y poco a poco había aprendido que difícilmente podría negarle algo. Pero la idea de comer buena comida no sonaba tan mal, en especial ya que iba a necesitar algo más sustancioso.

- Bien.


-Eina-san- Dijo Bell entrando al Salón del gremio.

-Ah, Bell-kun, es una sorpresa verte tan temprano.- Dijo la semi elfo feliz de verlo- ¿A qué debo tu visita?

Bell adquirió una expresión de nerviosismo, mientras que con un brazo se rascaba la nuca, con el otro saco la daga que le habían dado en su primer día para dejarla en el mostrador, la única diferencia era que la hoja estaba completamente derretida.

-¡¿Eh?!- Se alarmo Eina - ¿Es una broma?

Se suponía que estas dagas tendrían que soportar a los monstruos de hasta el piso 2 o 3. Y no recordaba que hubiera algo que pudiera derretir algo así, solo en los pisos más profundos... Un pensamiento cruzo la mente de Eina.

Ella miro a Bell de manera acusadora, este en respuesta parecía que este se encogía ante su mirada, como cuando una madre descubre una travesura de su hijo y no pasaría mucho tiempo antes de reprenderlo.

-¿Has visitado pisos más profundos?- Pregunto ella con un tic en la ceja.

-No...- Dijo Bell tratando de no verla a los ojos.

-Bell, mírame- Esta vez su voz sonaba mucho más preocupada.

Bell sintió como su defensa se quebraba y la miro directamente, pudo ver una gran preocupación y algo de tristeza mezclada en su mirada. Quizás este fue el primer momento que se preguntaba a cuantas personas ha asesorado antes que el.

-Bell, eso es muy peligroso. Tienes suerte de estar vivo.

El pelinegro entendía la preocupación, pero por otro lado le molestaba el hecho de que creyeran que era débil. No estaba seguro de donde nació esta sensación, pero justamente por eso deseaba ir más profundo.

-Sé que estas decepcionada, pero necesito que me creas cuando digo que he cambiado, más de lo que debería.- Dijo este con seguridad.- Soy más fuerte de lo que piensas

La castaña deseaba tanto creerle, pero los antecedentes de sus propias experiencias apuntaban lo contrario. Ella había visto tantos aventureros decir que eran lo suficientemente fuertes solo para que nunca volvieran a poner un pie en el gremio mientras que otra lapida aparecía en el cementerio.

El sabía que tratar de disuadirla con palabras seria una tarea imposible, es por ello que si de pruebas se tratase, le daría las suficientes para que vea que no estaba mintiendo.

-Necesito que veas algo- Comento el joven haciendo un claro gesto de suplica para que vayan a otro lugar.

Eina vio esto y asintió antes de guiarlo a un rincón desocupado del gremio donde no había aventureros y solamente estaban algunos pocos funcionarios, allí el joven se deshizo de su chaqueta y le dio la espalda mientras se remangaba la camisa en la zona de la espalda.

-¿Qué estas queriendo lograr?- Pregunto ella.

-Solo míralo.

Ella soltó un suspiro pensando ver exactamente las mismas estadísticas del otro día, normalmente cuando comienzan los aventureros reciben un buen aumento de sus habilidades porque obviamente son sus primeros pasos y el techo de nivel es bajo siempre y cuando maten suficientes monstruos.

Pero cuando poso su vista en las intrincadas formas del tatuaje en la espalda sintió un nudo en su estomago, como cuando alguien ve algo familiar retorcerse y corromperse a niveles de pesadilla.

El tatuaje ahora abarcaba casi la totalidad de la espalda, el diseño había cambiado de una flama que representaba a la familia Hestia, a un diseño mucho más tribal y salvaje.

Comenzando desde la base de la columna, el tatuaje está compuesto por unas vertebras con puntas espinosas, esta va hasta la base del cuello donde cerca de allí se separaban para dar lugar a unas alas bastante siniestras.

La elfo inmediatamente se acerco para ver más de cerca las inscripciones a fin de encontrar algo que la ayude a entender lo que estaba pasando, una gorda gota de sudor bajo por su sien cuando se percato que no podía leer casi nada de lo que decía.

El dialecto escrito parecía que compartía una raíz con el lenguaje elfico, pero hay momentos en los que sentía que estaba leyendo la lengua de los enanos… ¿Qué clase de idioma era este?

Y no solamente esto, incluso podía oler un leve olor a cerne quemada si se acercaba lo suficiente.

-¿Qué es esto?- Pregunto de forma retorica estudiando incluso el sector de las alas donde había algunas palabras pero estas estaban borradas, pero no era como si alguien las hubiera ocultado, más bien parecían erosionadas casi olvidadas.

Ella rápidamente bajo la camisa del joven ya que nadie podía ver los tatuajes en su espalda. Las estadísticas han aumentado de manera exponencial pero no era eso lo único que le preocupaba, si no la seguridad misma de Bell.

Una vez que ella se aseguro que nadie los vio, acorralo al joven en busca de respuestas.

-¿Qué te paso?- Pregunto sabiendo que él no sería capaz de cambiar sus estadísticas con mala intención luego de la explicación del primer día. Por lo cual solo quedaba la explicación de que algo le había pasado.

Pero aun así, ¿qué es lo que podría llegar a ocasionar un cambio tan grave? Si el gremio se enterase, no solo Bell estaría en problemas, si no la diosa Hestia y puede que muchos otros.

En especial que ya no se podía leer su nivel en ningún lado, solamente la denominación "Marques".

-Para ser totalmente sincero ni yo estoy seguro.- Comento desviando un poco la mirada. Esto claro era una pequeña mentira blanca ya que sabía perfectamente lo que le había pasado, su cuerpo se fusiono con un demonio prisionero en los muros de la mazmorra pero conservo su corazón y mente humanos.

Pero no podía revelarse tan fácilmente, no ahora que siguen pensando que los demonios están extintos y en relativos malos términos.

-Lo que si se es que el secreto detrás de mi cambio se encuentra en la mazmorra, es por eso que necesito ir más profundo.- Comento el joven intentando desviar la atención de su asesora para que lo deje avanzar sin hacer más preguntas que no podía responder por el momento.

Ella se tomo un largo momento de silencio y solamente volvió a hablar una vez que soltó un suspiro a la par que se agarro de los pelos por unos instantes.

-Supongo que no tengo otra opción.- Menciono ella con desgano, pero para alegría del joven.

-Muchas gracias.- Respondió con sinceridad.- Pero aun necesito un arma.

-Veremos algo.- Menciono ella.

Bell tuvo que dar internamente las gracias a que Eina tuviese otras cosas que hacer antes que su propio problema, o bien por su salud mental lo dejaría para otra ocasión.

Ambos regresaron al mostrador donde igual que el primer día donde la empleada del gremio saco una serie de armas básicas para los aventureros novatos, desde dagas hasta espadas y un martillo de guerra.

-¿Qué es exactamente lo que buscas?- Pregunto ella pensando en que quizás esta vez elija un arma diferente a la daga y así fue.

Bell miro cuidadosamente todos los elementos sobre la mesa y pensando los pros y los contras. Realmente no necesitaba nada de corte, sus garras y cuchillas eran más que suficientes para enfrentarse a la mazmorra, pero por el bien de su cuartada necesitaba algo para despistar, que le sea de utilidad.

Los agudos sentidos de Bell captaron una conversación cercana que llamo su atención.

-Disculpe señor, no aceptamos armas, eso tendría que negociar con un tendero.- Fue el comentario de una de las empleadas del gremio, a unos metros de allí la cual estaba diciéndole a un aventurero más antiguo que Bell que solo cambiaban las gemas mágicas y algunos objetos, lo demás no.

Pero fue el arma que llamo la atención de nuestro protagonista.

Un báculo de madera, uno de los extremos recubierto con hierro y tachuelas del mismo material, estaba andada en la parte del mango con una tela roja. Sin duda un arma de golpe y desgarre sumamente peligrosa en manos correctas.

Un kanabo.

-Disculpe.- Llamo el joven al aventurero mayor.- ¿Cuánto por el arma?

Eina vio preocupada la interacción sabiendo que esa arma era muy pesada, pues era usada para moler armaduras y romper los huesos, pero no había muchos que la pudieran usar.

Bell quedo hablando por unos minutos con el aventurero, era un hombre de una edad un poco avanzada con canas en la cabeza. Sus rasgos y pelo negro fácilmente lo delataban que era del oriente, muy lejos de Orario, resulta ser que solo vino a la ciudad para comparar técnicas de herrería con algunos miembros de la familia Hefestos.

El herrero del oriente le vendió el arma a un precio bastante barato, mucho más de lo que Bell estaba esperando pagar, casi tuvo que pedirle que se lleve unas monedas extras por la molestia de haberla cargado por la ciudad buscando un comprador.

Finalmente luego de terminar la transacción el aventurero finalmente se adentro en la mazmorra, descubriendo la efectividad del arma, era simple su uso pero tremendamente efectiva especialmente gracias a su nueva fuerza.

Digamos que Bell nunca antes se había divertido tanto en le mazmorra.


Más pronto que tarde la hora habitual de salida para los aventureros se hiso presente para desilusión del aventurero que estaba probando por todos los medios los límites de su nueva arma, la cual ha sido de especial utilidad para quebrar los caparazones de todo monstruo que se encontraba, insectoide o no, simplemente desaparecían luego de aplastar sus cabezas.

Fue el viaje al piso 5 más divertido que ha tenido.

Por otro lado también estaba aliviado de que sus habilidades naturales como la velocidad de los cortes con las cuchillas de sus brazos no hizo más que incrementarse, siendo ahora mucho más natural el sentimiento.

Su alivio no hizo más que aumentar cuando volvió a Lilith y Hestia jugando un juego de cartas para esperarlo, fue bueno ver que no tuvieron muchas diferencias pese a ser un demonio y una diosa.

Hoy era un día un poco diferente ya que deseaba ver la actualización de sus estadísticas y estaba seguro que había conseguido un montón de experiencia matando a todos esos monstruos. Por lo cual luego de los saludos se pusieron manos a la obra.

-¿Que dice aquí?- Pregunto Hestia a Lilith.

-Eso dice fuerza- Respondió la chica, luego fue su turno de preguntar- ¿Que dice allí?

-Dice habilidades.

El trabajo de la actualización de estados del joven ha adquirido cierto nivel de dificultad ya que los grabados de su espalda estaban en un orden diferente al original, eso y que ahora está escrito en un dialecto diferente, una combinación del dialecto demoniaco y la lengua de los dioses.

Por lo cual solamente Hestia con ayuda de Lilith podrían descifrar a profundidad los que decían las inscripciones sobre el cuerpo del aventurero.

Título Nobiliario: Marques.

Bell miro intrigado esto sobre los otros pocos elementos que podría comprender, sabía muy poco sobre títulos en la nobleza ya que vivió toda su vida en un pueblo, pero aun así tenía una idea general sobre el asunto, aunque nuevamente no estaba del todo seguro como se usaban en la Demonología.

-Pensar que se tornaría tan extenuante leer las inscripciones de tu espalda.- Dijo Hestia, pues algunas cosas habían cambiado y solo reconocía la mitad.- Tengo que admitir que sin Lilith sería mucho más complicado. Gracias.

La demonio miro sorprendida a la diosa por esas simples pero significativas palabras, esta era quizás la primera vez que un dios le daba las gracias a un demonio, un acto casi sin importancia o insignificante, pero esto solo es la primera piedra para una convivencia armónica.

-No fue nada.- Comentó la demonio en respuesta.

Bell se acomodo nuevamente sus ropas antes de mirar el reloj de la pared, dándose cuenta de que la hora de la cena estaba increíblemente cerca y nadie había comenzado a preparar nada o siquiera tener el plan.

-¿Qué tal si vamos a ese bar en la avenida principal?- Comento Bell sin pensar en las consecuencias.

En el momento de decir eso a su diosa le brillaron fuertemente los ojos, casi como si fueran dos linternas en la oscuridad adornadas con una sonrisa. Este era lo que tanto había esperado, una genial y increíblemente romántica cita.

-¿Es buena idea?- Pregunto Lilith.

De inmediato los ánimos de la diosa bajaron ya que se había olvidado por un segundo de ella, lo cual significaba que ella y Bell no estarían solos esta vez. Pero por otro lado la diosa suspiro ya que quizás estaba siendo un poco egoísta con relación al estado de Bell.

-(Sin ella estaría perdida con su estado)-Pensó la diosa antes de hablar.- Claro, ahora tendrás que acostumbrarte a vivir aquí y no puedes estar todo el día encerrada.

Lilith sin embargo se sintió un poco temerosa ya que sería la primera vez que estaría en un lugar con tantos humanos, sentía que esto no sería una buena idea al final de todo. Pero ella sintió una mano sobre su hombro y giro para ver al joven sonriendo mostrando sus filosos colmillos.

-Vamos.


Los tres salieron de la antigua iglesia rodeados por la oscuridad habitual de la noche, Bell iba ligeramente más atrás mientras ambas manos estaban en los bolsillos de su abierta chaqueta, este estaba sonriendo sin saber el porqué, aunque su sonrisa de dientes afilados parecía de alguna manera maliciosa.

No les tomo mucho tiempo para ´poder llegar hasta el lugar, al igual que el aventurero la diosa ya había oído sobre este lugar y había querido venir, solamente que ahora tenía una excusa para hacerlo.

-La amante Benévola...- Comento Bell viendo el cartel de madera fuera del establecimiento, podía decir estaba mucho más animado que en la mañana ya que después de un agotador día de trabajo nada era mejor que una cerveza.

Con su desarrollado olfato pudo recoger algunos olores agradables como hiervas y la carne cocida… y otros olores que no disfrutaba tanto.

-¡Eres el aventurero!- Pronto la voz de la misma joven de esta mañana se oyó, seguida de su dueña.- ¡Viniste!

La misma joven de la mañana salió para recibirlo con una sonrisa la cual al momento de ver a las otras dos personas cambio solo un poco de su habitual aura jovial.

-Veo que has traído a más personas.- Comento ella antes de recordar algo.-Oh, disculpen. No me había presentado, soy Syr Flover.

-Nosotros somos la Familia Hestia.- Presento la diosa mientras se aferraba fuertemente al brazo de Bell y sonreía a la chica.- Y el es mi hijo Bell Cranel.

Syr solo pudo poner una sonrisa mientras asentía y mirando a la última persona faltante la cual estaba un poco nerviosa y se escondía detrás del aventurero, el cual la saco al frente.

La demonio había usado un poco de magia para cubrir sus rasgos demoniacos como lo eran las escamas, cuernos, alas y cola. Por lo cual ella parecía perfectamente normal a los ojos de cualquiera sin demasiada experiencia, y aun así hubiese algo raro no sería nada importante para sacar conclusiones erróneas.

- Ella es Lilith, es nueva en la familia.- Comento Bell.

-U-un gusto.

-El gusto es mío.- Respondió con alegría al ver a la joven.

Luego de eso la mesera los llevo hasta la mesa donde podrían hacer sus pedidos, donde pidieron un gran plato de pasta como guarnición y luego cada uno pidió algo diferente con relación a sus gustos, al cabo de unos minutos los pedidos les fueron entregados.

Antes de poder hincarle el diente a la pata de cerdo rostizada que tenia frente suyo, el aventurero miro a sus acompañantes viendo que estaban disfrutando de la comida, lo cual así mismo lo reconforto a él.

-(Quién hubiese que podría ser capaz de disfrutar algo así)- Pensó mientras le invadió por unos breves instantes un extraño sentimiento como de tristeza y añoranza.

Esto simplemente paso a una sonrisa suave antes de comenzar a comer su comisa, esta vez usando los utensilios y siendo mucho mas recatado en ese aspecto a diferencia del día anterior con Eina.

De pronto una camarera anuncio unos nuevos clientes.

-¡Llegaron los clientes que tenían reservación!- Anuncio de repente una mesera mitad gato y de cabellos castaños.

De las puestas salió la Familia Loki terminando un día bastante productivo en lo que a eliminar monstruos se refería. Toda la atención del bar fue transferida a ellos mientras hacían comentarios sobre lo increíbles que son.

Los aventureros no fueron los únicos, ya que le diosa Hestia miraba fijamente a Loki tratando de ocultar su rostro con el tarro de cerveza y Lilith los miraba de reojo tomando nota de lo fuerte que eran.

-Que mala suerte que hayan parecido.-Comento la diosa antes de chasquear su lengua, la comida de pronto ya no sabía tan bien de pronto.- Vamos a pedir la cuenta y terminamos de comer en casa.

Bell por su parte no le importaba demasiado la familia, su atención estaba centrada únicamente en su cena ya que debía alimentarse bien para poder mantener en óptimas condiciones sus poderes.

La diosa Loki era alguien que podrías describir como una pequeña pelirroja de pecho plano, lo cual era justamente lo que más le molestaba y lo que le causaba un tremendo golpe en su ego. Pero salvo por eso, es actualmente es la cabeza de una de las familias más influyentes de la ciudad y se ha ganado ese puesto al saber reconocer el potencial en sus niños.

-Oh, vaya.- Comento la diosa al percibir con su vista una cierta cabellera blanca.

-¿Pasa algo?- Pregunto una cierta elfo de pelo verde llamada Riveria Ljos Alf.

-Encontré algo interesante.- Respondió la diosa antes de avanzar hacia la mesa de la familia en cuestión siendo seguido por Aiz.

Al ver esto la diosa Hestia intento desesperadamente el hacer que una de las meseras les traiga su cuenta, pagarla e irse de una buena vez. Pero como muchas cosas en la vida, no siempre los planes salen según lo esperado, esto se vio cuando la pelirroja apareció justo frente a su mesa.

-Hola, renacuajo, no sabía que te gustaban esta clase de lugares.- Comento Loki viendo fácilmente lo incomoda que estaba la diosa de las coletas.

-Hoy fue una ocasión especial, Bell-kun logro llegar a un nuevo piso- Dijo la diosa con una mentira blanca. Los humanos no pueden mentirle a los dioses, pero entre ellos es fácil engañarse o evitar decir algunas cosas.

-Es bueno ver que estas bien, Bell-kun, ¿No tienes resaca?-Pregunto la diosa de las travesuras de una forma muy amistosa.

Como siempre, Hestia no tomaba muy bien cualquier clase de atención hacia Bell por parte de la población femenina en general, pero esta vez le causo una gran curiosidad el momento en que se conocieron.

-¿Acaso ustedes se conocen?- Pregunto.

-¿No te lo conto?- Pregunto burlonamente la pelirroja.- Tu chico noqueo a uno de mis hijos cuando este estaba buscando problemas. ¿No es así, Aizi?

-No puedo creerlo, ¿Es verdad eso?- Pregunto la diosa antes de ver al aventurero que no había dicho nada en un buen tiempo y ahora estaba preocupando un poco a la diosa.- ¿Bell-kun?

No fue solamente la diosa de pelo negro que se estaba preocupando por su hijo, sino también la diosa de pelo rojo que estaba en una situación similar ya que su hija estaba más callada y distante que de costumbre.

La mirada de ambos jóvenes se cruzo y quedaron trabados el uno con el otro mientras se analizaban hasta el más mínimo detalle. Tomando en cuenta una serie de características que ya habían visto con anterioridad, pero sin recordar donde.

Bell fue el primero en darse cuenta de quién era la hermosa joven de pelo dorado, era la misma aventurera que la vio transformado el primer día, o mejor dicho cuando se transformo por primera vez.

Por su parte Aiz quedo mirando al aventurero ya que había algo en el que le resultaba curioso, podía decir que lo había visto en algún lado, pero no había sido en la calle o en alguna tienda, solo tenía que pensarlo más a fondo.

Claramente, el medio demonio no podía darle esa oportunidad para descubrir su identidad, por lo cual comenzó a hacer una retirada forzada.

-De pronto me siento mal, me tengo que ir.- Comentó excusándose al dejar el suficiente dinero en la mesa y haciendo su salida por la entrada principal.

La diosa ni siquiera tuvo tiempo de decir algo con lo rápido que se había ido, mientras que por el lado de Lilith no podía decir nada aun ya que aun era una relativa extraña en todo esto, pero su preocupación por el medio demonio era genuina.

-Voy tras el.- Comento la demonio.

Tanto la diosa como la aventurera vieron como la joven se retiraba por las puertas dejando a la diosa completamente sola.

-Hmm, creo que de verdad no se sentía bien.

-Oh, cállate, Loki.- Respondió Hestia.


Bell salió lo más rápido que pudo del bar, esa vez había sido muy estúpido al mostrarse con tanta facilidad o sin algún tipo de precaución, no podía permitir que una familia rival conozca su identidad por ahora.

No estaba seguro de la razón de porque pero podía escuchar como alguien lo seguía, las pisadas eran ligeras, rápidas y cortas, por lo cual pudo distinguir que posiblemente una mujer, ¿Acaso Aiz lo había descubierto?

De ser así tenía que hacer lo posible por evitar un enfrentamiento directo ya que la diferencia de niveles era muy grande, o lo que es peor, no conocía los límites de su propia fuerza si es que era débil ante algo o bien cuánto daño puede soportar.

Se adentro en la mazmorra a fin de que pierdan su rastro, cubriendo su cuerpo entre las sombras y cambiando sutilmente a su forma demoniaca lo que le daba un aumento considerable de todas sus capacidades físicas.

Pero cuando él estaba llegando ya al final del primer piso, Lilith llego hasta la entrada de la mazmorra buscándolo.

-Bell, ¿Dónde estás?- Pregunto la demonio yendo nuevamente a buscarlo por los alrededores.

Mientras por su lado, el aventurero ahora convertido en Devilman estaba avanzando sin restricciones en la mazmorra. En un principio su objetivo era escapar, pero como era de esperarse los monstruos intentaron acabar con él, por lo cual pensó que sería productivo practicar un poco sus habilidades.

Las cuchillas de hueso de sus antebrazos estaban extendidas mientras que con una gran velocidad cortaba a todos los monstruos menores a su paso dejando casi una estela de piedras mágicas, algunas sin un rasguño y otras divididas perfectamente por la mitad prueba del filo de sus armas.

Las alas surgidas desde su espalda le daban impulsos de velocidad, mas aun le costaba coordinarse por el movimiento constante, quizás en unos días podría volar de manera apropiada y luego poder usar esta nueva habilidad para cazar monstruos de manera más efectiva.

Otra piedra mas cayó al piso cuando rebano una sombra de guerra con sus cuchillas y a otro más lo desgarro con sus propias manos, esta sensación era intoxicante para su persona. En un principio la dificultad había opacado todo sentimiento al momento de enfrentarse a los monstruos, pero ahora casi podía decir que había adquirido un morbo por la violencia.

Pero a medida que avanzaba se percato que no había tantos monstruos como debería, poco a poco comenzó a reducir su velocidad mientras que su ceño se fruncía ante la posibilidad de que algo este yendo muy mal.

-(¿Un aventurero o un anómalo acaso?)- Pensó ante la posibilidad que lo segundo sea más probable ya que muy raras veces los aventureros se adentraban en la noche a la mazmorra.

Un monstruo anómalo era una rareza, más aun así posible. Una criatura que cazaba a otras para alimentarse de su piedra mágica en busca de más poder y fuerza para crear un monstruo diferente.

Finalmente el medio demonio llego a una habitación bastante grande con neblina y árboles secos, este era el piso 10 de la mazmorra cuyo techo se alzaba muchos metros sobre su cabeza. Desde la entrada el medio demonio realizo un gran salto hasta que termino en medio del terreno, estaba muy silencioso.

Sus alas se desplegaron y creó un vendaval con los aleteos para dispersar por unos instantes la espesa bruma. Cuando esta se retiro lejos del demonio revelaron unas grandes y profundas marcas de garras que formaban una X doble sobre el suelo de roca, junto con varias piedras mágicas.

-(Huele a cerdo, definitivamente alguien o algo elimino a los orcos)- Pensó mirando con cuidado la escena del crimen, las marcas le recordaron a algo que vio en su pueblo natal, eran iguales a las marcas que dejaría un ave.

Un repentino escalofrió invadió su espina dorsal mientras sus orejas se animaban al percibir una perturbación en el ambiente, sus ojos se abrieron cuando se percato que se trataba de una trampa, había caído redondo en ella.

Devilman rodo varias veces para evitar un ataque en picada que seguramente le habría arrancado su cabeza si no lo hubiera esquivado a tiempo, pudo saber eso fácilmente por la nube de polvo que se genero y los pequeños pedazos de piedra que volaron por todas partes.

Extendió sus alas de forma abrupta para ver quien lo había atacado solo una palabra llego a su mente cuando la vio mientras unas pocas plumas blancas caían suavemente a su lado.

-Demonio.- Mascullo Bell.

Una figura y rostro hermosos que fácilmente podrían ser confundidos con los de un ángel, de no ser porque las alas nacían desde su cabeza, además, sus manos y pies no eran humanos ya que eran iguales a los de un pájaro.

-¿Dónde está?- Pregunto el demonio pájaro.

El joven no tenía idea de a lo que se estaba refiriendo, y aun si lo supiera no tuvo el tiempo para responder ya que tuvo que cubrirse levantando sus brazos para evitar recibir de lleno una patada alta de su oponente. Con un gruñido de esfuerzo recibió el ataque, pero cuando este término e intento hacer el suyo propio, se encontró con que su oponente podía volar.

-¡Maldita!- Comento Bell viendo que ella podía escapar de la mayoría de sus ataques con relativa facilidad.

Con otro enfoque en mente, agarro uno de los árboles secos del lugar y lo arranco desde la raíz con tal facilidad como cualquier orco del piso antes de lanzarlo como si fuese una jabalina muy grande.

La demonio por su parte logro eludir el ataque con algo más de dificultad el tronco que le fue lanzado, pero gracias a esto ella realizo una maniobra en el aire que le permitió hacer que la niebla vuelva a su lugar habitual y así para camuflarse con ella.

Bell gruño con molestia e impotencia sabiendo que no podría seguirle el juego en el cielo, aun no dominaba por completo sus alas por lo cual una batalla aérea estaba descartada, lo único que podía hacer era traer la pelea a la tierra. Debía esperar el momento indicado para poder girar las tornas a su favor y salir victorioso.

-Haaaa…

Un suspiro escapo de sus labios mientras hacia lo posible por serenarse, necesitaba poder actuar en el momento adecuado y asestar el golpe de la victoria. Concentrando sus sentidos demoniacos pudo ser capaz de oír y sentir las perturbaciones a lo lejos, el aletear de algo entre la bruma y la ligera brisa que lo empujaba.

Sus orejas se animaron cuando captaron una perturbación en el sonido y en el viento, lo cual solo significaba una cosa, se estaba preparando para atacar, y el estaba más que dispuesto a hacerlo.

-¡Ahí estas!

En el momento preciso, Devilman dio un enorme salto mientras su cuerpo se balanceaba hacia atrás esquivando así una embestida del demonio pájaro que la amenazaba. Pero este fue solamente la primera parte de su contraataque, ya que en medio del aire atrapo los pies de la mujer y evito que escapase.

-¡Suéltame!- Grito ella entre sonidos de aleteos intentando por todos los medios zafarse de su enemigo.

-¡Ni creas!- Le respondió Bell hundiendo sus talones en la roca del piso para generar tracción.

Una idea macabra nació en la mente de Bell, usar sus dientes para arrancarle un pedazo de carne a las pantorrillas del demonio, eso definitivamente le causaría muchísimo dolor, seguramente se retorcería como una sucio gusano.

-¡Respóndeme! ¡¿Dónde está ella?! ¡¿Dónde está Lilith?!

-¡¿Lilith?!

Al escuchar el nombre de su nueva amiga Bell supo no debía hacerle daño, mucho en hacer lo que había pensado hace tan solo unos instantes, tenía que calmarla de una manera u otra.

Devilman la trajo más cerca de si de un repentino tirón y la empujo contra el suelo para tratar de inmovilizarla. Agarrando ambos brazos de la demonio los coloco justo a los lados de su cabeza sujetos por los suyos propios.

-¡Ya cálmate, mujer! – Grito el demonio.- Se donde esta Lilith.

Solo en ese momento pareciera ser que la demonio dejo de pelear, su respiración aun estaba agitada haciendo que su pecho suba de arriba a abajo cada vez más lento mientras se calmaba, al menos lo suficiente para que el joven pudiera preguntar.

-¿Quién eres?

Allí la demonio respondió.

-Mi nombre es Sirene, la guardiana de Lilith


Devil: Y CORTEN
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