Han pasado menos de 1 hora desde que ambas diosas del panteón griego, Hestia y Hefestos, salieron de la fiesta con relativa rapidez y discreción. Todo esto causado por un comentario que le dijo la primera a la pelirroja, que desde un principio sabía que podría causar esta reacción.

En este momento ambas cabezas de familia estaban sentadas en el despacho de la diosa de la herrería, está sentada detrás de su escritorio y Hestia se mantenía de piernas cruzadas en una silla frente a la otra diosa.

-Hestia, ¿Estas segura de lo que estás diciendo?- Pregunto Hefestos de forma seria mientras sostenía en sus manos una taza de té, la cual ya se había enfriado ya que no podía dejar de mirar a su amiga ni para beber.

La diosa de la familia no demoro en responder

-Hefestos, sé que puede ser difícil y admito que yo misma me he tratado de convencer para negarlo...- Comenzó Hestia con un suspiro mirando la taza en sus manos antes de ver a su amiga.-... Pero los demonios están regresando.

Hefestos finalmente bajo finalmente su taza dejándola de lado.

-Hestia, tu, al igual que yo estamos entre los dioses más antiguos que siguen vivos y sabes por culpa de quien.- Dijo la pelirroja seria.- Al igual que la razón de la creación de la torre de Babel.

-Mantener aprisionado a Satán.- Dijo Hestia de forma seria.- Si, no he olvidado los días de guerra.

Hefestos asintió solemne.

-Entre todos creamos esa torre para sellar a los demonios y tapar el agujero, la formación de la mazmorra fue algo que no previmos, pero aun así. Ganamos.- Hefestos intensifico la mirada con su amiga antes de relajarse por un momento y recordar esos días.- No quisiera ni pensar si es que alguno de ellos llegase a escapar.

Por un momento ella se estremeció.

-En especial...

-Hefestos.- Dijo Hestia en un tono serio que pocas veces usaba.

Ambas diosas se miraron sin apartar la mirada de la otra, justo antes de que la pelinegra hablara.

-Bell, mi hijo... Se ha fusionado con Amón.

Crack

La taza de té se resbalo de la mesa por culpa de la diosa que busco repentina ayuda para mantenerse de pie por la sorpresa, la fina creación de porcelana cayó al piso mientras se quebraba en muchos pedazos pequeños y el frio te empapaba el piso.

Hestia vio con algo de tristeza como su amiga comenzó a respirar erráticamente mientras que su ojo se abría con asombro y miedo. Ella incluso fue tan lejos como para acercarse y tomarla por los hombros aplicando un poco de presión.

-Estas bromeando.- Dijo Hefestos recobrando un poco la compostura.

-No bromearía con algo como eso.- Respondió seria.

-¿Tienes idea de lo que implica eso?- Pregunto la pelirroja.- ¿Cómo puedes estar segura de que es el mismo?

Hestia respondió sin vacilar convencida hasta la medula de la identidad de su hijo, y tal vez demasiado rápido para el gusto de Hefestos.

-Estoy segura de que es Bell.

-Estamos hablando de Amón, Hestia.- Reclamo la diosa de la herrería muy seria y con algo de veneno en sus palabras.- Estamos hablando de la razón por la cual quedan tan pocos dioses.

Amón, el guerrero más poderoso de la raza demoniaca. El ultimo Héroe del Infierno.

Un Asesino de Dioses.

Hestia se vio incomoda al recordar varios de los títulos que se le atribuyeron a ese Señor de la Guerra, pues eso solo alimentaba más el miedo que sentían ante su mero recuerdo, incluso pese a tanto años, este seguía fresco como el día que lo vieron en la lejanía.

-Entiendo tu preocupación.- Dijo Hestia dejando su taza en la mesa.- Pero...

-¿Pero...?- Pregunto Hefestos, como si esa palabra le diera un mal sabor de boca en esta situación.- ¿Por qué hay un "Pero"? ¿Por qué tratas de protegerlo siquiera?

-¡Porque él siempre me protege!- Le respondió Hestia.

Hefestos la miro con sentimientos encontrados pero la dejo continuar.

-Cada día veo como Bell crece y se vuelve más poderoso, como se abre camino con sus manos desnudas, cambio tanto, por la influencia de ese demonio que algunas veces tengo miedo.- Dijo con la voz algo quebrada mientras apretaba los puños.- Pero cuando me sonríe y me abraza, ese miedo desaparece… Porque sé que es mi Bell.

La diosa de la herrería vio en Hestia el fuego que tenía en su mirada, uno que no había visto en mucho tiempo. Incluso detrás de las lágrimas que amenazaban con caer de la emoción que sentía.

-El me da todo lo que necesito y más mientras que yo no le puedo dar nada.- Continuo incluso algo avergonzada por si misma.- Así que si tengo la más mínima oportunidad de pagarle lo que ha hecho por mi lo hare. Yo también voy a protegerlo.

Hefestos dejo que las palabras de su amiga la empapen completamente, le resultaba difícil creerle.

Difícil, más no imposible.

-¿Le has dicho a alguien más?- Pregunto la pelirroja luego de un minuto de silencio.

-Solo a ti.- Respondió la pelinegra mientras se limpiaba unas pequeñas lágrimas.

Hefestos suspiro suavemente antes de sonreír suavemente.

-Bien, confío en ti. Y si tu confías tanto en el yo también lo hare.

Hestia no oculto su sonrisa al oír eso.

-¡Hefestos!- Dijo con alegría mientras iba a abrazar a su amiga.

Hefestos correspondió el gesto, pero mientras lo hacía puso una mirada pensativa.

-(Un Medio Demonio, ¿Eh? No hemos visto un Devilman en cientos de años.)- Pensó ella antes de negar con la cabeza.- (¿Que harás a continuación, Bell Cranell? ¿Serás un Héroe para los Humanos o para los Demonios?)

Héroe, puede definirse como una persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor.

Pero claro, todo es relativo y depende del punto de vista del espectador. Amón era un héroe para los demonios, pero un terror para sus enemigos.

Ahora le toca a Bell decidir, que clase de Héroe será... y para quien.


La mañana siguiente de la fiesta llego a Orario y como era usual en cada mañana cierto medio demonio estaba cambiando hacia la mazmorra, la diferencia era que esta vez estaba acompañado por la rubia que portaba su lanza.

-Yawww~- Bostezo el pelinegro, uno piensa que con el tiempo uno se acostumbra a levantarse temprano, y es cierto.

Pero hay días en los que parece que simplemente no puedes levantarte de la cama.

-Se te nota cansado.-Comento Sirene viendo a su compañero.

-No he dormido muy bien desde que me convertí en esto.- Comento antes de mirarla.- ¿Tienes alguna idea de lo que pasa?

La mujer vio el cielo por un instante pensativo antes de responder.

-Siendo realistas puede que nadie realmente sepa lo que te esté pasando más allá de algunas historias.- Comento recordando algunas de esas.- No ha habido otros Devilman en cientos de años.

Incluso ahora luego de las explicaciones la mujer miraba a su compañero con una cierta inseguridad, pese a que ha demostrado ser inofensivo para la gente a su alrededor, las historias que se cuentan del Ultimo Héroe del Infierno son muchas y algunas muy terribles.

La sociedad de los demonios valora la fuerza, en un principio esta era la única forma de mantener controlado a los más salvajes mientras que el peligro de una revuelta era latente.

Eso fue hasta que con el pasar de los años muchos de las primeras comenzaron a morir y el riesgo de la revolución fue disminuyendo al tiempo que la razón comenzaba a abundar, sin dejar de lado el aprecio por el poder.

Eso fue lo que elevo el estado de aquel demonio al punto de contar sus actos de una manera modificada para asustar e inspirar a las nuevas generaciones.

-Yo pienso que solo necesitas relajarte.- Comento la rubia mirando.- Para un guerrero el descanso es necesario. Por lo que tengo entendido han sido tiempos muy turbulentos para ti.

-No tienes idea.- Comento antes de tronarse el cuello.

Sirene suspiro.

-En estos momentos me gustaría poder ir a las aguas termales.

Este comentario llamo la atención del joven.

-¿Aguas termales?- Pregunto.

La demonio lo miro.

-Puedo ser una guerrera, pero también soy una chica.- Defendió ella ya que también le dedicaba un poco de tiempo a los cuidados básicos.

-Me refería a que no sabía que había unas por aquí cerca.

-Oh.- Comento pensando en que se refería a otra cosa.- Si, hay una en el Subsuelo, una cueva especial donde el agua brota de las piedras, es muy relajante.

-Eso suena bien.

Sirene desvió la mirada por un momento insegura pero hablo nuevamente.

-Si quieres puedo llevarte cuando vayamos ahí.

Ella había estado nerviosa por un tiempo, pero ahora se sentía un tanto mal por haber pensado tan mal de su actual compañero, ya que las historias ahora solo eran eso, historias.

-Te lo agradecería.

-¡Oye! ¡Chico de pelo blanco-nya! ¡Necesito un favor-nya!

Ese comentario detuvo al joven y miro en varias direcciones hasta ver a una de las camareras de La Dama de la Abundancia, la que era mitad gato, llamándolo fervientemente para atraer su atención.

-¿Huh?- Pregunto Bell dándose vuelta y acercándose seguido por la rubia.

-Ah, Buenos días.- Dijo la chica gato antes de inclinarse en modo de saludo.

-Buenos Días.- Fue la respuesta de Bell.

Esta saco de entre sus ropas un monedero de color morado con el broche en dorado y se lo extendió a Bell.

-Quiero que le lleves-nya esta cartera a la despistada de Syr-nya.

-¿Me lo podrías repetir?- Pregunto Bell ya que solo entendió la mitad de lo que dijo, pero más que nada fue por ese tic verbal.

Pero para su suerte, la ayuda llego en forma de una elfo rubia.

-Anya.- Dijo Ryuu llegando con una canasta con ropa.- No le explicaste bien. Cranell-san está confundido.

-Que tonta eres Ryuu-nya.- Dijo la gata castaña- Debería entender que quiero que le lleve su cartera a Syr-nya. Luego de que la olvidara por saltarse su turno para ir a Monsterphilia-nya.

-A eso se refería.- Dijo la rubia al joven.

-Ya veo.- Dijo con más tranquilidad al entender lo que le pedían.

La mazmorra estaba en esa dirección, por lo que hacerles un pequeño favor no estaría demás luego de todos los problemas y percances que han ocurrido en el restaurante.

Sentía que debía compensarlos de alguna manera.

-Además, Syr no se saltó su turno.- Mencionó Ryuu.- Se tomó el día libre para ir al festival. Debe tener problemas sin su cartera.

La rubia se inclinó levemente para hacer más fuerte el pedido.

-Por favor, Cranell-san

-¡Por favor-nya!- Secundo la chica gato.

Bell las miro pon un instante antes de girarse para ver a su compañera, esto era algo que le habían pedido con mucha insistencia y sería muy grosero declinar, pero por otro lado Sirene no tenía nada que ver con esto.

Ella vio el pequeño conflicto que se encontraba y lo tranquilizo con su respuesta.

-Ve con tranquilidad, yo me ocupare de la mazmorra el día de hoy, tomate el dia libre.

El joven la miro preocupada por un segundo ya que ella nueva en la superficie y no estaba seguro si sería prudente dejarla sola, pero por otro lado ella parecía motivada a que la dejara hacer esto además de que no iba a abandonarlo en su actual estado.

¿Qué era esto que sentía? ¿Era la sensación de tener alguien en quien confiar?

Desde el inicio en esta ciudad habían sido su diosa y el, ahora podía liberarse un poco de toda la carga.

-Te le encargo.- Dijo mirando a su compañera mientras guardaba el monedero en uno de sus bolsillos.

Sirene asintió antes de despedirse por su cuenta hacia la mazmorra.

Pero aun había un pequeño detalle.

-Por cierto... ¿Qué es el Monsterphilia?- Pregunto Bell. Ya que como no llevaba ni un año en Orario estaba aún un poco perdido con relación a los festivales.

Y estaba seguro que el evento no tenía nada que ver con lo que estaba pensando, ya que...

Monster, significa monstruo y Philia significa amor o afecto hacia algo. Y Bell dudaba que haya alguien que desee tener relaciones a un monstruo de mazmorra.

En ese instante Bell recordó las historias de su abuelo donde algunas veces el héroe era atrapado por Lamias, unos monstruos mitad mujer.

Solo fue hasta que el pelinegro alcanzo cierta edad que se dio cuenta de que el héroe en las historias de su abuelo era atrapado por las Lamias por demasiada frecuencia.


Mientras tanto, en otro lado se estaba llevando una reunión extraoficial entre dos diosas, ambas bastante... problemáticas por diversas razones.

-¿Que tramas esta vez?- Pregunto Loki la cual estaba vestida con una camisa blanca, pantalones negros y botas a juego.- ¿Otra vez te gusto el hijo de alguna familia y decidiste ir tras él?

Detrás de ella estaba Aiz Wallenstein, vestida con un vestido blanco y botas azules. Pero ella solo estaba acompañando a su diosa, la persona a la cual era dirigida la conversación estaba usando una capa que la cubría totalmente.

-Demonios...- Maldijo levemente la pelirroja.- No haces más que causar problemas, diosa adicta al sexo.

La persona bajo esa capa sonrió ante el comentario, se podían notar unos pelos plateados cuando se movía.

-¿Y quién es el hijo que persigues?- Pregunto Loki. No es que le importase ese aventurero, más que nada pregunto por mero morbo.

Freya no tardó en responder.

-Uno tan desamparado que lloraría ante la menor provocación. De un color que nunca había visto.

Loki miro su bebida, la cual estaba girando en su mano. Tenía que admitir que sonaba un poco interesante.

-O así era... hasta que cambio.- Dijo Freya de forma misteriosa.

-¿Cambio?- Pregunto Loki esta vez intrigada.

-No sé cómo explicarlo.- Comenzó Freya-Pero su hermoso color blanco cambio, un profundo negro se hiso presente, pero aun así conservo su esencia.

-¿Ha?- Dijo confundida Loki. No entendió nada de lo que había dicho. ¿Blanco y negro en la misma alma? Esos eran como polos opuestos, nunca había escuchado que ambas estuvieran en la misma sin formar un alma gris las cuales eran las mas comunes.

Prácticamente sonaba como un alma dentro de otra alma.

Freya no lo podía explicar y eso la molestaba de sobremanera. Nunca había un alma que ella no pudiera ver o comprender, pero al mismo tiempo esto la atraía.

Era una rareza en si misma.

Si tuviera que describirlo sería como un mar de blanco puro, pero que en centro del mismo había una mancha oscura tan profunda como la misma noche, pero los límites entre ambos no estaban definidos, es como existiera una simbiosis entre ambos, en este punto ninguno podría sobrevivir sin el otro.

Por su lado Aiz era levemente ignorante de la verdadera naturaleza de la conversación. Al desviar levemente su mirada pudo captar con sus ojos una mata de pelo negro.

Ella vio como Bell se deslizaba entre las personas hacia el festival.

-Lo siento.- Dijo de pronto Freya mientras se ponía de pie.- Tengo que irme.

-No puedes...- Comenzó Loki, la cual ahora estaba intrigada y quería saber más.

Pero Freya no podía.

-Nos vemos después.- Con eso último la diosa de pelo plateado salió del lugar.

Dejando a Loki y a Aiz.

-¿Que se trae?- Pregunto la pelirroja al aire, luego se dio cuenta de algo.- ¿Me dejo la cuenta?

Loki agarro el trozo de papel donde estaban especificados los precios de las bebidas que pidieron. Al girarse vio que la rubia tenía su mirada fija hacia fuera del edificio.

-¿Que pasa Aiz?- Pregunto.

La rubia se recompuso

-Nada.


Por otro lado, no muy lejos del coliseo de la ciudad nuestro pelinegro estaba en un espacio entre los puestos de comidas viendo a la multitud pasar.

-Vaya.- Dijo impresionado por la cantidad de gente que movía el evento.- Es tal como dijeron.

Los festivales que se hacían en su pueblo no se podían comparar con algo de este tamaño.

-Sera difícil encontrar a Syr...- Pensó en voz alta viendo la cantidad de gente, en especial ya que la imagen que recordaba de la camarera le resultaba un poco difusa, se preguntaba dónde podría estar.

-¡Bell-kun!

El llamado de su nombre llamo su atención, al girarse vio a su Diosa corriendo en su dirección. Bell ya sabiendo lo que ella pretendía extendió los brazos para atraparla, la levanto unos segundos antes de ponerla en el piso de nuevo.

-¡Diosa! Estoy feliz de verla.- Dijo mientras se apartaba un poco.- Pero ¿Que hace aquí?

La pelinegra sonrió dulcemente.

-¡Pues te extrañe y vine a verte!- Respondió ella pese a que solo paso un día como mucho.

-Ah...- Comenzó Bell pensando que no era toda la verdad, pero sería descortés no responder de la misma manera.- Yo también la extrañaba.

-Esplendido, definitivamente tenemos un lazo muy fuerte.- Dijo la Diosa antes de tomar la mano de Bell y estirarlo fuera del espacio entre puestos.

-¿Diosa?- Pregunto Bell mientras era arrastrado por los puestos de comida.

Ella se giró y le dedico una linda sonrisa.

-¡Tengamos una cita!

Un leve rosa apareció en las mejillas del pelinegro, esta era la primera vez que una chica lo tomaba de la mano y decía esas palabras, cualquiera con poca experiencia reaccionaria de una manera similar.

Pero incluso pese a eso, no olvido la tarea que tenía que cumplir.

-Diosa, me gustaría tener esta cita tanto como a cualquiera, pero tengo que entregar algo primero.- Dijo Bell tratando de posponer la cita.

-¿Enserio?- Pregunto ella interesada, pero no iba a ceder tan fácilmente.- Puedes buscarlo mientras tenemos nuestra cita.

El joven casi suspira por la insistencia de su diosa.

-No creo que sea buena idea.- Dijo este sabiendo que probablemente lo olvidaría.

Rápidamente ambos llegaron a un puesto de comidas, el cual era el que Hestia estaba buscando.

-Señor, dos crepas, por favor.- Dijo Hestia al tendero.

-Salen dos crepas.- Dijo el tendero preparando dos crepas.

-Diosa... Está bien.- Suspiro Bell al saber que en este punto no podría negarse a su diosa y será mala idea contradecirla.- Pero solo un rato.

Cuando sus crepas estaban listas buscaron un lugar para sentarse. Encontraron un lugar agradable cerca de un árbol, una vez cómodos comenzaron a comer.

Bell se recostó contra la sombra del roble y pudo sentir como Hestia hacia lo mismo pegándose a su lado derecho usando su hombro como almohada mientras disfrutaba de su bocadillo.

El joven suspiro mientras dejaba que el dulce postre alejaba sus preocupaciones por unos instantes, quizás esto era lo que necesitaba, simplemente olvidarse de todo por un rato.

Sentirse como una persona normal.


En un oscuro lugar, lleno de celdas donde estaban encerrados distintos tipos de monstruos de diversos pisos. Una figura encapuchada estaba caminando entre ellas con intenciones desconocidas.

Rahhhh

Algunos monstruos gruñían y emitían sonidos desde el fondo de la garganta.

Pero de pronto Freya se detuvo frente a una de las jaulas, una de las más grandes del lugar.

-Tu eres perfecto.- Dijo con una vos suave que se deslizaba como la seda a los oídos de la criatura.

Esta emitió un sonido animal.

-Eso no está bien... pensaba en vigilarlo, ver como crecía, pero ha crecido de manera muy extraña... y eso a mamá no le gusta.


Afuera del coliseo el dúo de diosa y demonio estaban visitado otro stand de comida, una simple bocadillo no sería ni remotamente suficiente para poder hacer sentir cosquillas al estómago del medio demonio

Después de un rato Bell consiguió contarle a Hestia la razón de por qué estaba aquí.

-Así que buscas a una chica, ¿eh?- Pregunto la pelinegra de forma retorica con unos trozos de carne asada en un palo en su mano. Ella puso una sonrisa pícara al mirar a Bell.- No puedo quitarte la vista de encima.

-Solo tengo que entregarle su monedero.- Contesto el joven pero sabía que no iba a ganar esta discusión con su diosa.

Es por eso que sería mejor torcer un poco los hechos para que esto acabe rápido por lo que tuve una idea.

-Busquémosla y luego podremos ver el show juntos.- Dijo con una sonrisa.

-¡Pudiste haberlo dicho antes!- Menciono emocionada Hestia.

Pero por desgracia, esto no iba a ocurrir...

El piso comenzó a temblar levemente, los ojos de Bell se abrieron y los pelos se le pusieron de punta comenzando a entrar en un estado de alerta, esto fue rápidamente notado por su diosa.

-¿Bell?

-¡Ahhh!- Grito una persona corriendo.

El joven aventurero se puso frente a su diosa intentando verificar de donde provenían los gritos y protegerla del peligro que se avecinaba.

Después del grito inicial muchos le siguieron, todos estaban viniendo del coliseo, no paso mucho tiempo antes de que los dueños de esas voces salgan despavoridos.

-¡Un Monstruo!- Grito el ultimo antes de que una enorme criatura saliera de las sombras.

Era un enorme gorila de pelaje blanco, el cual tenía grilletes con cadenas en las manos que hacían juego con el bozal completo en su cabeza.

-¿Un Monstruo?- Preguntaron algunos antes de correr.

Bell se interpuso entre el monstruo y su diosa.

-Persigue a ese pequeño.

Una voz le susurro al SilverBack. Este bajo levemente su cabeza y se centró directamente en Bell. Aunque, desde la perspectiva de los más pequeños, parecía otro el objetivo.

-Be-Bell-kun, ¿Me está mirando?- Pregunto Hestia algo nerviosa viendo al monstruo que se estaba colgando del borde del coliseo.

El aventurero maldijo, es posible que pudiera manejar a este monstruo si pudiera transformase. Pero no podía hacerlo aquí afuera, con todas estas personas alrededor, su secreto quedará expuesto.

Gruñendo por tener que hacerlo emprendió una retirada.

El pelinegro cargo a su diosa en su espalda, esta se aferró como pudo mientras que el aventurero comenzó a correr tratando de poner toda la distancia posible entre ellos y el monstruo.

RAAAAH

El SilverBack los seguía de cerca, a pesar de que Bell era rápido, la diferencia de tamaños lo compensaba.

-¡¿Por qué un monstruo te persigue?!- Pregunto Bell a Hestia mientras esquivaba puestos, cajas y demás cosas con una agilidad increíble.

-No sé, nunca lo había visto.- Respondió la pelinegra mientras se agarraba al pelinegro, en otra ocasión disfrutaría ser llevada por Bell. Pero ahora tenía que agarrarse para no salir volando y evitar pensar en otras cosas.

El medio demonio se deslizaba entre las calles hasta que llego a un callejón. La bestia gruño cuando no pudo seguirlos, pero lo haría por arriba de los edificios y los atraparía por el otro lado.

Tampoco podían quedarse aquí, no iba a esperar a que se encargasen de él, eso le molestaba.

A penas tenían unos segundos, Bell uso ese tiempo para orientarse e idear una nueva ruta de escape.

-¿La calle Dédalo?- Pregunto el mencionado antes de que oyera algo detrás de él.

Se le había acabado el tiempo.

Nuevamente comenzó a correr hacia dicha calle seguido de la criatura.

El pelinegro vio como cada persona en el lugar se ocultaba y fingía que no los había visto. Algunos de ellos eran incluso aventureros, pero no podía culparlos, ninguno tenía la fuerza suficiente ni para hacerle cosquillas al SilverBack.

El cual estaba a punto de alcanzarlos.

El mono extendió su mano sin dejar de perseguirlos, listo para atrapar a Hestia.

CRASH

Bell tomo una de las lámparas que colgaban en las paredes y se lo lanzo al monstruo directo en la cara.

RAAAA

Este grito en dolor.

Pero a Bell poco le importaba, estaba más preocupado por su diosa. No podía luchar en estas condiciones.

El poder atacar a un enemigo sin contenerse era algo que podría hacer, el poder defender es algo que requiere un nivel de poder y control que aún no posee, en especial tomando en cuenta cuanto significaba la persona a proteger.

Al poco tiempo llego a una plaza en la cual había una pequeña fuente, fue allí cuando vio lo que estaba buscando. Corrió hasta uno de los bordes de la plaza y bajo a su diosa de su espalda.

-¿Bell-kun?- Pregunto la Diosa.

Bell no respondió en ese momento, si no que empujo a su diosa a través de una puerta de hierro y luego la cerro.

-Lo siento, Diosa.- Se disculpó Bell.- Pero no soy lo suficientemente fuerte como para poder protegernos a ambos.

Hestia agarro son sus delicadas manos los barrotes de la puerta.

-Por favor, ve a casa.- Dijo Bell mientras apretaba los puños.

-¿Que estás diciendo?- Pregunto la diosa asustada por sus acciones, ella no iba a dejarlo. Aun si fuera en contra de su voluntad.- ¡Abre la puerta ahora, Bell!

Un fuerte golpe resonó contra metal cuando el Medio Demonio golpeo ambas manos contra la puerta.

-¡Por favor, Hestia!- Grito Bell.

La pelinegra abrió sus ojos con asombro. Esta era la primera vez que Bell la llamaba por su nombre, sin honoríficos ni nada parecido, le estaba hablando directamente a ella.

No como una superiora, si no como alguien muy importante para él.

-No quiero perder a nadie más de mi familia.- Las palabras de Bell estremecieron a la diosa, el levanto la mirada y estas se cruzaron.- Déjame lidiar con esto.

La diosa solo pudo asentir ante las palabras de su hijo.

Cuando ella asintió, el pelinegro pudo soltar un suspiro de tranquilidad que no sabía que estaba conteniendo. Y le dio a la chica que tenía frente a él una sonrisa.

-Cuando esto termine, tengamos una cita.

Hestia se quedó en su lugar unos segundos antes que unas pequeñas lágrimas de alegría se le formaran en las comisuras de los ojos.

-Bell-kun.- Dijo ella impresionada. Antes de limpiarse las gotas salinas y responder.- ¡Sí!

RAAH

Este lindo momento fue cortado cuando el SilverBack apareció por donde ellos habían entrado aquí. No estaba para nada feliz con mechones de su pelo chamuscados y estaba gruñendo audiblemente en dirección de ambos.

-Corra.- Ordeno Bell a su diosa.

Ella asintió y comenzó a correr en dirección a su hogar.

-(El volverá, me lo prometió)- Pensó ella mientras corría.

Por su lado Bell ahora tenía su cabello oscureciendo su mirada. Aún seguía en la misma posición en la que había hablado con su diosa. Le estaba dando la espalda al enemigo, un suspiro de concentración escapo de sus labios al asegurarse que nadie estaba viendo.

(Devil: Coloque su Ost de preferencia)

Lentamente Bell se alejó de la reja y miro directamente a la bestia que tenía enfrente un gruñido animal escapo desde el fondo de su garganta.

El SilverBack respondió de la misma manera golpeando su pecho en señal de desafio.

-Te atreviste a tratar de lastimar a mi diosa- Dijo Bell mientras comenzaba a acercarse a la criatura y su piel comenzaba a cambiar de color.

Rápidamente se desgarro toda su ropa, al mismo tiempo que un par de antenas y alas aparecían en su cabeza, sus músculos crecieron y las cuchillas en sus brazos nacieron, terminando su transformación.

El monstruo gruño pero no se dejó intimidar tan fácilmente.

Bell se lanzó contra su oponente, esquivando los enormes puñetazos y cadenas que usaba su enemigo, usando la diferencia de tamaño como ventaja.

PAM

Uno de los golpes casi atina, pero logro esquivarlo con un salto en el último momento y subirse por su puño. Sin perder tiempo, Devilman corrió y usando el hombro tomo impulso para darle una patada en toda la cara.

RAAAAAH

El monstruo rugió cuando las garras en los pies rasgaron su piel, pero fue una mejora que estas le quitaran su bozal. La criatura escupió la barra de hierro entre sus dientes y rugió de rabia.

Bell no tuvo mucho tiempo para relajarse cuando el monstruo comenzó a atacarlo nuevamente, esta vez usando sus cadenas como si fuera un látigo.

Una horrible combinación de silbido y tintineo se producía cada vez que las lanzaba.

Bell siseo de dolor cuando en más de una ocasión logro rozarlo. Los cortes y moretones comenzaban a acumularse, pero estaban lejos de afectar su voluntad como para detenerse.

-¡Te tengo!- Rugió Bell cuando atrapo una de las cadenas enfrascados en un tira y afloja.

RAAAG

La diferencia de tamaño se volvió a notar cuando la criatura estiro repentinamente la cadena atrayendo hacia el a su enemigo.

PAM

Devilman recibió de lleno el golpe y cerró los ojos un segundo por el dolor a la par que un rápido gruñido, pero aun así no soltó la cadena. El monstruo nuevamente trato de repetir el proceso pensando que volvería a tener suerte en asestar un golpe tan directo.

Cuando abrió los ojos de nuevo, el aventurero giro su cuerpo para deslizarse sobre el puño del mono con un impulso.

Y aun con cadena en mano uso la fuerza del vuelo para dar una vuelta sobre la cabeza del simio, haciendo que el objeto de metal quede alrededor del cuello del monstruo para así poder comenzar a ahorcarlo.

El demonio estiraba con todas sus fuerzas en un intento de acabar con la vida del simio, un rugido de esfuerzo escapo de sus labios haciendo que algunas personas abrieran sus ventanas al escuchar un grito diferente al que esperaban.

El simio gruñía, pero Bell igual. Cada vez apretaba más la cadena para matar a la criatura.

CRACK

El SilverBack mordió su cadena con tal fuerza que la rompió.

Con un movimiento repentino de hombros atrapo a Bell y lo lanzo contra una de las paredes de la plaza.

Apenas tuvo tiempo para sisear de dolor y tratar de orientarse. Y cuando lo hiso vio al monstruo tratando de escapar en la dirección que había huido Hestia.

Este logro saber por el olor que ambos eran cercanos, lo suficiente para que se preocupen como una manada iba a usar al eslabón débil para someter al líder.

-¡No!

Bell extendió sus alas para alcanzar al monstruo, el cual al notar que lo seguían comenzó a lanzar todo lo que tenía a su alcance, desde cajas hasta puestos enteros.

El joven perdió valiosos instantes antes de poder recomponer su vuelo y seguir al simio. Aleteo más fuerte sabiendo lo que estaba en juego.

Llegando a la otra plaza vio como el mono estaba corriendo hacia su diosa.

No necesito nada más para lanzarse en picada como una bala contra el simio.

PAM

Una tacleada por la espalda fue suficiente para derribar al SilverBack.

-¡Bell-kun!- Grito Hestia aliviada.

-Lamento el retraso- Dijo Devilman.

Pero duro poco cuando el simio se levantó sumamente enojado. Rugió en dirección de ambos antes de que les lanzara una caja que estaba cerca.

Bell tomo a su diosa y rodo junto con ella para evitar todo el daño. Sin perder más tiempo acuno a su diosa en sus brazos para tratar de alejarla de la pelea.

Pero...

WHIP

-AAAAAAH

Bell grito de dolor cuando la cadena le dio un latigazo en la espalda. Su carne se separó dejando que su sangre roja caiga al piso, por un instante tuvo que usar su brazo libre para evitar caer de bruces contra el suelo.

Gruño de dolor pero aun así se levantó dejando de acunar a su diosa cuyo vestido comenzaba a salpicarse de sangre.

El simio intento atacar de nuevo con la misma estrategia, pero el Devilman ya lo estaba esperando y con las cuchillas de sus brazos corto las cadenas antes de que los toquen.

RAAAAAAAAH

El SilverBack rugió de ira antes de correr hacia Bell y usar ambos brazos como martillo para aplastarlo.

El coloco sus brazos hacia arriba para cubrirse del golpe.

PAM

Devilman recibió el golpe con toda su fuerza, pudo sentir temblar sus rodillas y como el suelo bajo sus pies se rompió como el vidrio.

-¡Bell-kun!- Grito llena de angustia mientras que lagrimas se escapaban de sus ojos.

PAM

El simio volvió a golpear.

Pero Devilman solo le dio una sonrisa mezclada con la sangre que escapaba de sus encías y su frente, que solo se hacía cada vez más grande.

Era una sonrisa cansada, algo retorcida pero que intentaba por todos los medios hacer que ella no se preocupe.

-Te lo prometí, ¿No?- Le dijo a Hestia.- Que nunca te abandonaría.

Lo primero que ella noto fue como dos inscripciones nuevas aparecían en la espalda del aventurero, palabras por completo en lenguaje demoniaco pero que estaban difuminadas y manchadas por sangre.

Luego eso la diosa vio como todas las heridas del Devilman comenzaban a cerrarse a un ritmo acelerado.

PAM

El monstruo lanzo nuevamente un golpe de martillo. Pero a diferencia de antes, Bell atrapo ambas manos del SilverBack, este trato de alejarse pero no podía escapar de su agarre.

-No me importa si es un monstruo, un humano, los mismos dioses, todo Orario, el mundo entero puede ser mi enemigo si asi lo desea!.- Bell miro directamente al simio, pero las palabras impactaron en la diosa.- Voy a estar a tu lado, pase lo que pase.

Devilman comenzó a inhalar mucho aire mientras que vapor y azufre comenzaban a salir de sus fosas nasales.

ROOOOOOAAAAR

Lanzo una bocanada de fuego que quemo toda la cara del simio, dejándolo expuesto.

Bell no le dio tiempo, lanzando con fuerza los brazos de su enemigo lo dejo expuesto a los ataques, se lanzó con una serie de golpes y cortes con sus cuchillas.

El pelaje blanco se tiño de rojo.

RAAAAAH

El simio recupero los sentidos, su cara estaba quemada y su pelo calcinado. Pero aún no estaba acabado.

Usando ambas manos realizo un aplauso con la intención de aplastar al Devilman.

Pero este detuvo ambas palmas justo antes de que se cerraran. El demonio sonrió al monstruo mientras extendía sus cuchillas.

SLASH

RAAAAAH

Bell rebano ambas manos y dedos del simio, estos cayeron al suelo antes de volverse cenias acompañadas de un grito de dolor. Una de las últimas cosas que pudo ver fue como el demonio le lanzo un gancho impulsando con toda la fuerza de sus piernas

PAM

El simio se levantó unos centímetros del suelo a la par que sus dientes volaban de su boca.

Devilman se impulsó con sus alas para tomar aún más altura que el simio para luego extender sus cuchillas a toda su envergadura mientras un grito de guerra escapaba de su garganta y caer directamente sobre él.

SLASH

Bell cayo un segundo después directamente sobre el simio en el que se pudo ver un corte transversal cuando cayó, el Devilman extendió sus alas sobre si mismo y Hestia.

Cayó una lluvia de sangre sobre ellos, pero ninguna sola gota cayó sobre su diosa. A unos metros de allí una piedra mágica se incrusto en el suelo.

(Devil: Detener la música)

Hestia aún seguía afectada por las palabras que le había dicho Bell hace solos unos segundos, todo paso tan rápido que ella no se había dado cuenta de lo que paso.

Solo reacciono cuando estaba nuevamente en los brazos de Bell.

El medio demonio retiro sus alas, las cuales aún goteaban sangre del SilverBack y se separó un poco de su diosa.

Este era la primera vez que lo veía de esta manera.

La luz caía sobre Devilman de modo que una sombra se proyectaba sobre su rostro. Sus alas como un murciélago goteaban sangre las cuales producían un sonido al caer al suelo.

Era un demonio, de eso no hay duda, el más poderoso de su raza.

Pero Hestia no veía solo eso. Eso ahora mismo era solo una pequeña parte de un todo.

Después de todo, ella veía la pintura completa.

Ella veía a su amado, Bell-kun.

Las alas en la cabeza de Devilman se animaron. El giro su cabeza para que el olor al fuego llenara sus fosas nasales. Más monstruos habían escapado del festival.

Devilman frunció el ceño las cosas se complican. Y lo hicieron aún más cuando poco a poco las personas de la Calle Dédalo comenzaron a salir de sus escondites.

Una pequeña multitud se formó en los bordes de la plaza. Había una mezcla se incertidumbre, miedo y curiosidad.

-¿Qué es eso?- Pregunto uno.

-¿Es una persona o un monstruo de mazmorra?

-Me da miedo.

Bell no le importo lo que decía la multitud. No miro a nadie, su vista estaba fijada en el horizonte. Como si fuera ajeno a todo.

Pero aun así murmuro unas palabras para su diosa.

-Hay problemas... nos vemos en casa.

Devilman despego del suelo con un potente aleteo y se dirigió a donde se reunían el fuego... y los monstruos.


SLASH

Aiz Wallenstein había cortado a la mitad otro monstruo. A pesar de que ella tenía una cara estoica comenzaba a notarse la molestia en su cara ya que esto parecía no tener fin, era un día bastante ocupado para ser uno sin exploración de mazmorra.

Este era el sexto Lobo de fuego con el que acababa.

Hace unos minutos, cuando los monstruos en las jaulas para el show escaparon, por increíble que suene también lo hicieron algunos otros de la mazmorra como si hubieran sido atraídos por sus compañeros en la superficie.

Esto era un hecho sin precedentes.

Aún no habían matado a nadie gracias a la rápida respuesta de algunos aventureros preparados y principalmente la familia Ganesha, pero solo era cuestión de tiempo antes de que algo pasara.

Casi todos los aventureros hacían lo que podían para contenerlos. Pero había otros que no podían enfrentarse a esos monstruos por provenir de pisos totalmente diferentes.

-Gahahssss…..

Un sonido extraño llamo la atención de la rubia.

Un grupo de Sombras de Guerra.

Ella preparo su espada.

ROOOOAAAR

FLUUUUSH

El sonido de un aleteo fue seguido por una llamarada desde el cielo que incinero a todas las Sombras de Guerra. Pocos segundos después estas explotaron dejando unas pequeñas piedras mágicas.

Pero la Princesa de la espada estaba mirando otra cosa, su atención se vio total al ser alado que lanzo el fuego, por un segundo lo confundió con un dragón antes de notar que era mucho más pequeño.

Cuando pudo observar la silueta del ser abrió los ojos en sorpresa.

-¡Aiz!- Dijo Loki mientras se acercaba a la rubia.- ¿Que paso aquí?

-Él está aquí.- Fue su respuesta.

Loki no entendió en un principio, hasta que giro su cabeza en la misma dirección que donde estaba mirando la rubia.

Al hacerlo sus ojos se abrieron en total incredulidad.

-Tiene que ser una maldita broma.

La figura alada pronto se dejó caer con un sonido sordo.

Pareciera que ese mero hecho basto para detener toda pelea. Solo el sonido del chisporroteo del fuego fue audible, la gente ni siquiera podía respirar.

Devilman se levantó con toda su altura y extendió sus alas que parecían que absorbían toda la luz. Un fétido olor a cobre húmedo producto de la sangre emanaba de su piel cubierta por la del Silverback y la suya.

Un aura intimidante lo rodeaba, que hacía que los más débiles se encogieran en miedo.

El demonio dio un paso al frente.

GRRRRRR

Los Lobos de fuego rápidamente se tensaron e instintivamente dieron un paso atrás.

Devilman sonrió maliciosamente ante esto y comenzó a caminar hacia el frente, directo a la entrada de la mazmorra.

Los monstruos más débiles comenzaron a correr de él. No lo comprendían, pero en este momento en su mente solo había lugar para el miedo, una primitiva motivación por su supervivencia, escapar del peligro.

Lentamente y con ayuda de los aventureros que recompusieron lograron eliminar/asustar a los monstruos.

A los pocos minutos no quedaba ninguno.

Varios aventureros y ciudadanos, los que se escondieron y los que no, se acercaron para ver la razón de tal conmoción. Reuniéndose en la entrada de la mazmorra a unos metros del misterioso ser, donde estaba parado y aún con sus alas extendidas.

-Apártense.- Dijo Loki pasando entre la multitud hasta estar en el borde, cerca del demonio.

Ella era seguida por Aiz, la cual lo miraba curiosa y analíticamente. Puede que hubiera algo más en su mirada, un genuino interés ya que pese a su exterior terrorífico, no había roto la promesa de lastimar humano alguno.

-¿Cómo es que estas aquí, Amón?- Pregunto Loki al demonio el cual relajo sus alas.

Devilman no le contesto de inmediato. Estaba mirando a la torre, a un punto exacto en lo alto como si estuviera sintiendo la mirada de una persona, pero finalmente se dio la vuelta y encaro a la diosa.

-No soy Amón.- Dijo Devilman.- Respondo a otro nombre.

El demonio comenzó a aletear y se elevó del suelo.

-Respondo al nombre de Devilman y harías bien en recordarlo.

Con eso ultimo dicho, el demonio voló a través de la entrada de la mazmorra y se perdió entre las sombras.