Devil: Muy buenas a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil con un nuevo cap de este fic que tanto les gusta.

Bueno, la verdad no tengo mucho que decir. Contestare los reviews en el próximo capítulo, así que vamos directo al baile.

Vamos al cap.


Los pisos de la mazmorra no son un lugar para que los aventureros se pongan a jugar, si bien pueden tomar descansos y demás, no deben nunca bajar la guaria.

-Ahhh, que bien me siento.

Claro, que en estos momentos, Bell era lo más peligroso del piso en el que estaba y nadie lo molestaría por ahora. Y claro que había limpiado el lugar antes de hacer lo que tenía que hacer.

Tomar un baño.

Nuestro querido pelinegro estaba quitándose la sangre de los monstruos de mazmorra en un estanque que estaba en el 6° piso. El estanque era lo suficientemente profundo como para que le llegase a la cintura.

Y el agua era clara, por lo que no vio monstruos en el agua, por lo que era segura. O era clara hasta que Bell se bañó allí.

-Nada como una ducha después de un día de trabajo.- Dijo mientras se quitaba lo último de la sangre de su cuerpo.

Crik

Un pequeño crujido llamo la atención de Bell, este rápidamente adopto una postura agresiva.

-¡¿Quién esta allí?!- Grito con sus uñas afiladas y las puntas de sus cuchillas asomándose levemente en sus antebrazos.

De entre unos arbustos salió cierto demonio.

-¿Lilith-chan?- Pregunto Bell.

-Jeje, hola.- Dijo ella saludándolo con la mano.- No pensaba encontrarte por aquí.

-Yo tampoco tenía la intención de estar aquí.- Dijo encogiéndose de hombros.- De todas maneras, ¿Dónde está Sirene?

-Ella lleva los últimos 3 minutos viendo cómo te bañas.- Dijo Lilith mientras apartaba unos arbustos y mostraba a la rubia.

Esta solo saludo nerviosamente.

-H-hola.- Dijo ella.

Bell la miro antes de que sus mejillas se tornen levemente de rojo mientras se cubría sus partes privadas y ladeaba su cuerpo. Se sentía expuesto... más de lo que debería por estar desnudo.

Bell se undio hasta que solo su cabeza estaba fuera del agua.

-¿Podría pedirles un favor?- Pregunto Bell.

-¿Quieres que lavemos tu espalda?- Pregunto Sirene.

Bell se quedó quieto unos segundos pensando.

-A pesar de que me gusta la idea. La verdad quisiera ropa.

Esto hiso parpadear a ambas demonios.

-¿Qué hiciste con tu ropa?- Pregunto Lilith.- ¿Te transformaste de nuevo? ¿En un piso tan bajo?

-¿No saben nada de lo que paso afuera?- Pregunto Bell.

Sirene fue la que le contesto

-Hemos estado desde ayer en la noche haciendo un mapeado de lugar y eliminando unos monstruos raros.- Respondió ella.

Bell asintió, quizás luego podrían ponerse al día de lo que había pasado. Pero por ahora necesitaba ropa y salir de la mazmorra.


Mansión Crepúsculo, 3 horas después del incidente.

La Mansión Crepúsculo, hogar y sede de la Loki Family, es una estructura grande construida en un terreno pequeño con varias torres que se sostienen entre sí.

Pero ahora nos encontramos en la sala privada de la diosa Loki, ella estaba sentada en un sofá mientras meditaba todo lo que había pasado este día.

-¿Qué demonios pasó hoy?- Se preguntó a sí misma.

Lo que paso hoy no tenía sentido, a su parecer. Y francamente aun no daba crédito a lo que presencio.

¿Un demonio salvando a los aventureros?

Ni en sueños más descabellados, mucho menos tratándose de ese demonio en especial.

Pero después de pensarlo muchas veces llego a la conclusión de que no era el, era imposible, pero aun así la pregunta seguía, ¿Cómo? ¿Por qué ahora? Y principalmente ¿Quién?

Con eso aun en su mente salió de su habitación y se dirigió al área común. En el camino se encontró con el capitán de su familia.

-¿Se encuentras bien?- Pregunto Finn, un niño rubio de ojos azules. Él es el capitán de la Loki Family, pero que su apariencia no los engañe, es más fuerte de lo que aparenta.

Y tiene 42 años.

-¿Eh?- Pregunto Loki antes de entender.- Si, algo así.

-Has estado actuando rara desde que volviste del festival.- Dijo Finn.- ¿Paso algo?

Ella abrió la boca para responder pero rápidamente la cerró, esto era algo que los otros dioses tendrían que saber si es que no estaban informados ya. Pero llevaría un par de días preparar una reunión con los dioses.

-Reúne a la familia que este en la Casa Crepúsculo.- Dijo ella mientras comenzaba a caminar a cierto lugar.- Tengo que informarles algo.

Finn asintió dejando lo que estaba haciendo antes de buscar a los demás.

La pelirroja se dirigía hacia la habitación de Aiz, ella no solo sería el respaldo de su historia, si no que la ayudaría con su opinión.

La diosa abrió la puerta de la habitación de la rubia sin importar lo que estuviera haciendo su habitante.

-Aiz, tenem-

Las palabras de la pelirroja de pecho plano murieron en su boca cuando vio varios dibujos en la habitación de la rubia. Pero era el que aparecía en esos dibujos quien hiso callar a la diosa.

Era cierto medio demonio.

La diosa giro su cabeza y escaneo la habitación, habían dibujos por varias partes, así como una papelera llena de bolas de papel.

-¿Paso algo?- Pregunto Aiz viendo a su diosa desde un taburete junto a un caballete el cual tenía un dibujo del día de hoy de Devilman.

Loki quería decir unas cuentas cosas, pero se calló ya que no sabía cómo expresarse en estos momentos o no sabía que sentir sobre esto.

-Tendremos una reunión en unos minutos sobre lo que paso hoy en el festival.- Dijo la Diosa.

Aiz asintió en señal de que ya iba para allá.

La pelirroja dio un último vistazo a la habitación antes de cerrar la puerta. Pero tomo uno de los dibujos que estaban allí, sin que la rubia se diera cuenta.

Aiz se levantó de su lugar y antes de salir de su habitación le dio una última mirada a su dibujo más reciente. Si podía decir ella misma, había mejorado bastante con sus dibujos.

En este se mostraba al medio demonio mirando fijamente al frente con la torre de babel a sus espaldas.

Desde el primer momento en que se cruzaron este había causado un gran impacto en Aiz, esto se convirtió en curiosidad a medida que pasaban los días. Y podía estar segura que había algo detrás de él y de lo que lo rodeaba.

Y ella descubriría lo que era.

/

-No hay nadie.- Dijo Lilith mientras salía primera de la mazmorra y verificaba que no hubiera nadie o al menos que no hubiera mucha gente.

En vista de la falta de ropa de Bell ellas tuvieron que conseguirle algo para cubrirse, unos shorts y una camiseta hecha de la piel de un jabalí monstruo.

Era de lo más simple y no era perfecta, pero serviría a su propósito.

El trio de demonios se deslizaba por las calles evitando a la mayor cantidad de personas posibles, su objetivo era llegar a su hogar.

Fue una suerte que lograron llegar a la zona y a lo lejos vieron la iglesia con cierta diosa esperando en la entrada.

-¡Bell-kun!- Grito ella al ver a su hijo y correr hacia él y sin importarle las otras chicas salto para engancharse a su cuello.

El pelinegro sintió el pequeño cuerpo de su diosa restregarse contra el suyo gracias al abrazo. Pero tenía que controlarse, estos shorts que tenía puesto lo delataría.

-Diosa.- Dijo Bell.- Por favor entremos, tengo frío.

Ella a regañadientes se separó y permitió que todos entrasen. Y así, después de que el medio demonio consiga un cambio de ropa, comenzaron a intercambiar historias de lo que había pasado.

Al cabo de unos minutos, Lilith frunció el ceño. Ella podría parecer solo una niña, pero era la más centrada.

-Esto es malo.- Dijo mientras se mordía levemente la uña del pulgar.

-¿Tan malo es que me hayan visto?- Pregunto Bell a la peliblanca. Había escuchado un poco de la historia de Orario y los demonios, dioses, etc.

Pero no entendía que tenía malo.

-Las relaciones entre dioses y demonios siempre fueron malas.- Comento Sirene.- Por no decir inexistentes además de la guerra.

-Hasta donde los dioses sabíamos, los demonios estaban sellados sin posibilidad de escapar.- Acoto Hestia.- El que te mostrarás así demostró que lo que sabíamos estaba errado, es una surte que no hiciste nada que pueda considerarse hostil.

-De lo contrario, ¿Quién sabe lo que pasaría?- Dijo Sirene.

Bell se quedó callado mientras absorbía esta información, lo mejor sería mantener un perfil bajo los próximos días. No estaba seguro si alguien en la Calle Dédalo lo había visto transformarse, de ser así tendría que hacer algo.

Lilith soltó un suspiro.

-Necesitamos ayuda.- Dijo ella mirando a Sirene.

-¿Quien podría ayudarnos en esto?- Pregunto Bell.

Lilith sonrió antes de ponerse de pie y apuntar con su dedo directamente a Bell.

-Prepárate, porque en unos días iremos al inframundo a visitar a mi padre.

Bella abrió los ojos, su boca se abría y se cerraba como un pez fuera del agua, solo una pregunta salió de su boca.

-¿Que?


De vuelta en la Casa Crepúsculo...

-¿A qué se debe esta reunión?- Pregunto Garret. Un enano fornido con una barba de color marrón y un casco con cuernos.

Él al igual que muchos otros miembros de Loki Family estaban reunidos en el salón central de la casa, o al menos los que estaban en el edificio, la razón era que su diosa estaba por dar unas informaciones.

-En primer lugar...- Comenzó la diosa.- ¿Cuantos de ustedes saben de lo que paso hoy en el festival?

La mayoría de ellos no dijeron nada, ya que probablemente estaban en la mazmorra o no habían salido de la casa.

-¿No ocurrió un accidente o algo así?- Pregunto Bete. No estaba tampoco seguro de lo paso en realidad, pero eso es lo que había oído.

-Lo mejor será que les explique.

Durante los próximos 15 minutos la diosa había explicado el incidente en Monsterphilia, así como la aparición de este tal... "Devilman".

-Hmmm.- Gerret comenzó a pensar en lo que su diosa les había contado mientras se acariciaba su barba.

-¿Por qué nos cuenta esto?- Pregunto Tione.- ¿Quiere que nos encarguemos del demonio?

A su lado, su hermana Tiona asintió.

-No.- Negó su diosa.- Quiero que lo capturen, pueden usar todos los medios necesarios para ello.

La mayoría de la familia asintió a esto, o al menos los más experimentados, los más nuevos o que no eran tan fuertes dudaron un poco.

Finn se quedó mirando a su diosa, él era muy perceptivo, podía decir con seguridad que su diosa no les decía algo. Quizás... ¿Ella lo conocía?

Rivera, un alto elfo de pelo verde se acercó a su diosa y le entrego una carpeta.

-Oh, ¿Conseguiste lo que te pedí?- Pregunto la diosa feliz revisando la carpeta.

-Tuve que cobrar un par de favores.- Dijo ella.- Espero que sea lo que buscaba.

Aiz curiosa se acercó a ver de lo que hablaban. La diosa al ver esto coloco la carpeta sobre una mesa y la mostro a los interesados.

Finn fue el primero en comentar lo que había en el archivo.

-Oh, es el chico que golpeo a Bete.- Dijo el Pallum rubio.

En respuesta, el mencionado gruño, pero no se alejó ya que pensó que podría haber algo allí que le dé una ventaja sobre Bell.

-Veamos...- Dijo la diosa escaneando la información obtenida.

En medio de los papeles había algo que llamo la atención de Aiz, una punta de un papel de un color diferente que sobresalía de la carpeta.

Ella metió su mano y la retiro para revelar que era una foto de Bell. Pero ella al fijarse en la imagen se quedó congelada en su lugar.

Rápidamente apretó la foto contra su pecho y salió de la sala lo más rápido que pudo.

-¿Aiz?- Pregunto Finn mientras veía que ella se alejaba y subía las escaleras.

La princesa de la espada apretó el paso mientras subía las escaleras y recorría los pasillos hasta que llego a la puerta de su habitación.

Ella entro y cerró la puerta tan pronto como estaba adentro, se recostó unos segundos contra su puerta antes de acercarse a su último dibujo.

Allí ella coloco a su lado la foto de Bell. Y allí, ella comprobó que ambos tenían exactamente la misma mirada y había leves facciones del rostro parecidas.

Finalmente ella concluyo.

-Están relacionados.


Al día siguiente las cosas volvieron a la normalidad, bueno, salvo por algunos ocasionales miembros del gremio que preguntaban a los transeúntes si estuvieron en Monsterphilia.

Y de ser así, si vieron al Demonio.

Pero ahora no interesaba mucho, Bell estaba vestido con unas ropas normales, este era uno de los 3 pares que le quedaba, necesitaba encontrar a un herrero o comprar ropa por docena.

Estaba en la plaza esperando a Eina, hoy era el día en que ella le ayudaría a buscar una armadura decente, aunque, no tenía que hacerlo en su día libre.

Se sintió un poco mal que ella hiciera esto solo por él. Una determinación de hombría apareció en sus ojos mientras apretaba los puños, le diaria un día de diversión a Eina por tomarse estas molestias.

Las otras parejas del lugar lo miraban curiosas ya que un aura de fuego lo cubrió. Los hombres entendieron ese sentimiento y levantaron su pulgar en señal de apoyo.

-Bell-kun.- Dijo una voz conocida para el aventurero.

-¡Ah, Eina-chan!- Dijo Bell girándose al ver a la Semi-elfo. Pero se quedó sin palabras cuando la vio.

Ella estaba vestida con una falda de color rosa acompañada de una blusa con un moño de color granate, unas botas en sus pies y no tenía sus lentes.

-Wow.- Solo eso pudo decir, era una vista totalmente diferente.

-Buenos días.- Dijo ella con una sonrisa.

-B-buenos días.- Respondió automáticamente mientras seguía escaneando a la castaña.

-Llegaste bastante temprano.

Bell se rasco la nuca tratando de disimular su vergüenza.

-No, acabo de llegar.- Dijo tratando de ser cool. Pero por dentro estaba chillando. -(Siempre quise decir eso)

Ella noto su nerviosismo y quiso jugar un poco con eso.

-Bell-kun, ¿No tienes nada que decir por mi ropa?- Pregunto ella esperando que él se sonroje y no pueda contestar.

-La verdad te ves... muy bonita.- Dijo haciendo lo posible por controlarse. Tenía que decir que ver a Eina con esas ropas era una cambio refrescante y agradable.

Ella sonrió por el cumplido antes de enganchar su brazo con el de Bell. Este no de resistió cuando fue arrastrado por la calle.

-Y bien, ¿a dónde vamos?.- Pregunto Bell.

-Allá.- Dijo la castaña aun enganchada al brazo del aventurero mientras apuntaba a la torre en medio de la ciudad.

-¿A Babel?- Pregunto Bell.

-Si, a la tienda de la familia Hefestos.- Dijo ella sonriendo.

El rostro de Bell se puso azul. Todos los elementos producidos por la Hefestos Family eran de alta calidad, pero así mismo con un altísimo precio.

Ni juntando todos sus ahorros podría comprarse un set de armadura completo. Quizás una rodillera, una, no le alcanzaría para el par.

Eina no pareció notar esto así que continúo arrastrándolo.


Fue una suerte que luego de que llegaron al área donde se exhibían las piezas más caras, Eina le explicara que en otra parte se vendían las piezas que son más accesibles económicamente.

Realmente, ya que solo una de las dagas costaba tanto como para endeudarlo hasta después de la muerte.

-¿Sorprendido?- Pregunto Eina al ver como el admiraba los precios que estaban a su alcance.- Todo esto es de herreros nuevos, al ser barato la ventaja es que la compren y la evalúen. Incluso algunos son muy buenos.

-Increíble.- Dijo Bell mirando en una estantería algunas armas del tipo contundente.

-Bien, vamos.

Asi ambos fueron hacia la parte donde se exhibían las armaduras de todos los estilos y tamaños, algunas tan pesadas que parecían un tanque y otras que apenas si ofrecían protección.

Ese olor a hierro y fuego en el ambiente estremeció a Bell de buena manera, puede que lado de Amón le esté llamando a la pelea.

-Voy a ver que hay detrás.- Dijo como si fuera un niño en una dulcería.

-Cielos.- Suspiro Eina al ver como desaparecía entre los estantes, con un paso más calmado comenzó a buscarlo.

Por su parte, Bell estaba mirando las armaduras y piezas sueltas, esperaba encontrar algo ligero y más importante ver si el herrero estaría dispuesto a hacer algo con él.

El aventurero tomo con una de sus manos una pieza de pecho de una armadura. Quería comprobar que tal era su duración, transformo sus dedos y le aplico solo un poco de fuerza.

Crack

El peto su quebró por la mitad.

-(Mierda, mierda, mierda)- Pensó el mirando a los lados esperando que nadie lo viera. Rápidamente coloco la armadura en su lugar y la cubrió con otras piezas esperando que nadie se diera cuenta.

Se alejó un poco de allí silbando inocentemente.

Dejo de hacerlo cuando sus ojos se toparon con una caja que contenía una armadura blanca con grietas rojas.

Bell a tomo en sus manos e hiso lo mismo que antes.

Esta vez la armadura no se rompió.

-Esta es muy buena.- Dijo mirando más de cerca la armadura.- Buenos materiales, muy resistente para lo ligera que es.

Bell olfateo la armadura, algunas de estas se hacían con partes de monstruos de mazmorra, el había memorizado el olor de algunos, pero casi no podía olerlos en esta.

Eso significaba que el herrero sabía lo que hacía.

-Welf Crozzo.- Dijo al ver la firma del herrero. Quizás el podría ser el indicado.

-Ah, ahi estas, Bell.- Dijo Eina llegando junto con el.- ¿Ves algo que te guste?

Bell la miro unos segundos.

-Veo algo que me gusta, pero de estas armaduras nada.- Respondió colocando la armadura de nuevo en su lugar.- Creo que sería mejor que vaya a hablar con el herrero. Tengo unas ideas.

Eina sonrió, pero Bell pudo ver algo de tristeza tras su mirada.

-Si vas a la Mazmorra mañana, quisiera que formes un equipo.- Dijo ella.- Harían las cosas más eficientes, podrías contratar un apoyo.

Bell lo pensó, si alguien más que no eran las chicas iban con él a la mazmorra no podría usar sus poderes, pero si se mantenía en los pisos bajos, sería más fácil.

-Lo pensaré.


La tarde había caído cuando Bell y Eina terminaron sus cosas por hacer. Bueno, solo ella ya que Bell aun no había terminado.

Recibió por parte de la castaña un protector de brazo de color verde.

Bell se sentía mal por ella, tener que asesorar y formar lazos de amistad con aventureros que puede que no vuelvas a ver...

Bell le hiso una promesa a la elfa, que no importa lo que pasase, el regresaría.

-Concéntrate.- Se dijo a sí mismo el aventurero. Había caminado hasta llegar a una parte boscosa el cual tenía una casita con una chimenea humeante.

Según le había dicho el vendedor, este era el taller personal del Welf, el que había hecho esa armadura de excelente calidad.

-¿Hola?- Pregunto Bell golpeando la puerta.- ¿Se encuentra Welf Crozzo aquí?

-Si.- Respondió una voz detrás de la puerta.- ¿Quién me busca?

-Mi nombre es Bell Cranell.- Se presentó.- Me interesó su trabajo y en la tienda me dijeron que podría encontrar aquí.

Del otro lado no se escuchó nada. Bell se acercó y puso su oreja contra la puerta esperando escuchar algo.

Pero en ese momento Welf abrió fuertemente la puerta. Haciendo que Bell caiga hacia sus espaldas

-¡Ya les dije que no voy a hacer armas mágicas!- Grito el herrero vestido con ropas negras y un pañuelo azul un su brazo, contrastando su vibrante pelo rojo.

Bell parpadeo unas veces.

-¿Haces armas mágicas?

El pelirrojo maldijo por debajo, Bell no sabía nada de él o de lo que podía hacer, solo era un aventurero normal.

El pelirrojo miro a los lados esperando que nadie lo haya oído.

-Entra.- Dijo ayudando a Bell y cuando ambos estuvieron dentro, cerraron la puerta.

El lugar era lo que se esperaría de una herrería, era espaciosos, con varios martillos y pinzas colocados en una mesa de forma impecable. Y un poco más al fondo una fragua.

El pelirrojo le ofreció al aventurero una silla y este acepto.

-Y bien.- Dijo Welf mientras toma asiento frente al aventurero.- ¿Qué quieres?

Bell sonrió un poco mientras desataba de su cinturón una bolsa de tamaño medio y la coloco frente al herrero, esta estaba llena de sus pelos, colmillos y garras de cuando se transformaba en Devilman.

-Quiero que me fabriques una armadura.


Devil: Y CORTEN

Bueno, eso ha sido todo por ahora, espero que les haya gustado y no olvide dejar un comentario con su opinión de la historia.

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