Devil: Muy buenas a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo capítulo de este fanfic.

Antes que nada les cuento que tenemos página de Facebook, busquen "thedevilzero" pero el que dice escritor, es allí donde subiré las imágenes notas y otros elementos como avisos, ya que hay veces que no me dan las ganas de subir aquí.

Pero bueno, volviendo al capítulo en cuestión casi no lo subo esta semana. De pronto tuve ganas de actualizar esto.

Así que vamos a los Reviews.

herob2301: Tienes razón en todo sentido.

Nechroz: Por supuesto.

zaraki999: you are welcome.

Zigred: Pues, aquí esta.

Zaraki Kempachi: you are welcome. You can see the armor on our facebook page.

Esos son todos los Reviews que contestare, así que sin más preámbulos… AL CAPITULO!


Era media noche y un manto estrellado cubría la ciudad de Orario haciendo que las luces de las farolas sean casi innecesarias, era una noche tranquila.

O eso pensaba.

Bell estaba pensativo vestido con sus ropas normales que se había quitado antes de transformarse, sentado en el borde de la fuente que daba a la mazmorra justamente el lugar donde había conocido a su Apoyo, la cual había salvado de unos imbéciles de su propia Familia.

Con las manos cruzadas en una forma de triángulo, no dejaba de darle vueltas al asunto.

Sabía que podría haber algo de rivalidad entre los miembros de una misma Familia, pero este no era el caso, había malicia y completo dolo, por lo cual se preguntaba sobre el estado de su Apoyo.

Sabia de buena fuente que la Soma Family no sufría problemas de dinero y que contaba con muchos miembros, aun así, no llegaba a la conclusión de su actuar.

¿Qué es lo que impulsaba a esos aventureros a actuar así?

Algo egoísta sin duda, pero... sentía que algo estaba obviando.

-Bell.

Pero fue gracias a la ayuda de Welf que finalmente el joven pudo enviar esos pensamientos hasta el fondo de su cabeza para evitar pensar demasiado en ellos, no debía olvidar la razón por la cual seguía aquí.

El aventurero miro al herrero que estaba vestido con ropas oscuras, con una correa de cuerpo en su espalda que sujetaba una espada de buen tamaño y claro, su pañuelo azul atado en el brazo.

Además de una pequeña bolsa con algunas herramientas.

Sonriendo un poco por la noche que aún les espera, Bell tomo el pomo de su arma antes de patear el otro extremo, gracias a la fuerza aplicada este viajo desde el suelo hasta descansar en el hombro del demonio.

-¿Comenzamos?- Pregunto el aventurero antes de comenzar a liderar el camino.

Ambos se adentraron en la mazmorra y rápidamente notaron las diferencias que no eran tan claras como el día y la noche, más pudieron sentirlo en los pelos en su nuca que se erizaban después de un rato.

El aventurero sabía que Welf podría cuidarse perfectamente, mas era de noche y no estaba seguro hasta cuán profundo tendrían que ir por los materiales.

Los monstruos rápidamente comenzaron a aparecer, por lo que ambos comenzaron la cacería de estos haciendo todo lo posible por obtener algún objeto o elemento de estos.

Poco más de una hora había pasado cuando llegaron al piso 8, luego al 9 y así al 10 hasta llegar al 12 con un total de casi 3 horas ya dentro de la dungeon.

Bell ha estado considerando la idea de comenzar a retirarse, en situaciones normales no tendría problemas con continuar e ir incluso más lejos, pero ahora no estaba solo y su misión era protegerlo.

-¡Bell!

El llamado de Welf alerto al medio demonio volviendo su atención a que en este piso comenzaron a aparecer unos cuantos Hard Armored, un monstruo de armadillo que tiene un caparazón duro pero débil por dentro.

Normalmente no tendría problemas ya que su capacidad ofensiva era algo escasa, más su defensa era algo de considerar, usualmente separaba a los bichos de su caparazón con sus propias manos.

-¡AHHHH!

El medio demonio uso su Kenabo para destrozar el duro caparazón del monstruo con pura fuerza, este quedo reducido a una masa sanguinolenta luego de algunos ataques.

Por su lado Welf estaba haciendo un magnífico trabajo manteniendo a raya a un Hard Armored e incluso algunos Imps.

RAAAAAAHG

De pronto entre la niebla del piso apareció un temible Infant Dragón, midiendo casi 4 metros de altura e irradiando muchísimo calor.

Bell no perdió el tiempo y fue directamente contra él.

Empuñando su arma a dos manos y apretando la empuñadura hasta el punto que sentía que su arma se estaba a punto de quebrar, y así lo hiso, pero no sin antes acabar con el monstruo.

CRACK

De un poderoso golpe en la cara, el medio demonio había logrado quebrar el cuello del Dragón con un horripilante crujido de huesos que se astillaron cuando el arma contundente golpeó.

El monstruo cayó al piso en un sonido sordo para luego desaparecer dejando unas cuantas escamas, huesos y una piedra mágica.

-Welf.- Llamo el peliblanco al herrero.- ¿Estas bien?

-Si...- Respondió este.

El joven se dio la vuelta para ver a su compañero que estaba sudando un poco, más había derrotado a todos los monstruos, le dedico una sonrisa y un pulgar levantado al peliblanco.

-Mataste un Infant Dragón de un solo golpe, eso fue increíble.- Dijo el pelirrojo.

-Sí, me gustaría decir lo mismo de mi arma.- Mencionó con algo de tristeza.

Su arma, su Kenabo estaba partido por la mitad denotando la madera astillada y el metal retorcido que antes lo componía, Bell quería llorar por su arma, más no podía en estos momentos.

Un sonido hiso que sus orejas se animarán y por puro reflejo no sacó las alas de murciélago en cabeza para percibir mejor su ambiente, habían más monstruos cerca.

Bell colocó lo que quedo de su arma en la parte trasera de su cinturón y se acercó a Welf sin dejar de ver la neblina a su alrededor, terminando con ambos espalda con espalda.

-¿Que paso?- Pregunto el pelirrojo mientras miraba la niebla y apuntaba su espada hacia ella.

-Están brotando muchos monstruos.

Ambos se alertaron con el sonido de pesadas pisadas viendo como aparecían más enemigos, desde un Infant Dragón, como un Wyvern y otros enemigos más pequeños.

Bell maldijo internamente en un lenguaje incomprensible, no tenía arma y estaba en una posición de guardián, sin duda una muy mala situación, solo le ocurría una manera de salir de esta.

Pero al hacerlo se estaba arriesgando de sobremanera.

-Esto no se ve bien para nosotros.- Dijo Welf sonriendo, pero se le notaba el sudor

-Welf.- Llamo Bell.- Se cómo salir de esto.

-Si tienes algo que nos pueda sacar de esta situación, soy todo oídos.- Comento apuntando su espada a un monstruo y luego a otro.

-Promete que no dirás nada.

Welf lo miró como si estuviera loco.

-Te parece que este...?

Welf se quedó callado cuando se giró para ver al joven el cual tenía una mirada completamente sombría, era casi como si mirase su alma y estuviera mas que dispuesto a arrancársela de la forma más dolorosa posible.

El pelirrojo trago duro al verlo, pero aun así asintió y de su boca escaparon las palabras correctas.

-Lo prometo.

Apenas esas palabras llegaron a los oídos de Bell comenzó su plan, fue casi como si dijeran un comando para que un perro amaestrado ataque.

Welf vio con una expresión nerviosa cuando los músculos de su compañero crecían de tal manera que su ropa apenas parecía contenerlos, su cabello se tornó negro al tiempo que se volvían unas alas de murciélago, su piel se volvió verde y dos cuchillas de hueso surgieron en sus antebrazos.

-No puede ser...- Dijo Welf sorprendido y con miedo mientras retrocedía cuanto los monstruos se lo permitiesen.- Tu eres...

-Si.- Respondió con una sonrisa de filosos colmillos antes de lanzarse a los enemigos.- ¡Yo soy Devilman!


-Así que eso es lo que pasó.- Comentó Devilman caminando con una bolsa llena de objetos de monstruos y piedras mágicas.

-Así que eres un... ¿Medio Demonio?- Pregunto Welf caminando a su lado con una bolsa con un contenido similar al de su compañero.

Después de la pelea contra la emboscada de monstruos, Welf apunto su arma contra Bell, claro que este lo ignoró solo para seguir eliminando monstruos pero no dejaba de ser tenebroso en su primer momento.

Le tomó unos minutos separar la ficción de los rumores que había escuchado los últimos días sobre este "Devilman" desde su aparición en Monsterphilia, pero finalmente logró asimilar algo la idea.

En estos momentos Bell, o mejor dicho Devilman, le estaba comentando lo que podía recordar de su nacimiento en la mazmorra. Había tenido que mantener su forma demoniaca ya que no tenían armas y esta era la mejor manera de contraatacar en caso de emergencia.

-Podría decirse.- Comentó.

Welf asintió antes de hablar.

-Ahora entiendo por qué querías que use con tanta insistencia esos elementos que trajiste contigo.- Comentó.- ¿Son partes de ti, no?

El medió demonio asintió tímidamente.

-Tenía la esperanza de que una armadura o traje forjado como eso pudiera ayudarme con... esto.- Bell hiso una seña refiriéndose a su forma demoniaca y a su ropa la cual hacia lo posible para cubrirlo.

Welf puso una mano en su mentón antes de hablar.

-Lo que pides, probablemente necesite magia.- Comentó distraídamente antes de fruncir el ceño.- ¿Recuerdas cuál es mi apellido?

El demonio dejo de caminar antes de girar para ver a Welf que tenía una expresión seria.

-Crozzo.- Respondió.

-Sí, Welf Crozzo, originario de Rakia, el usuario de la habilidad Crozzo Blood, la cual me permite crear armas mágicas.

Bell abrió los ojos ante lo que decía.

-¿Puedes crearlas?

-Sí, pero... las odio.- Sus palabras de pronto adquirieron un tono de veneno.- Son objetos que corrompen al usuario, ya que siempre se separaban y dejarían al usuario atrás.

Bell ya tenía una idea de a dónde iba su conversación.

-Si no quieres forjar la armadura está bien, yo... buscaré otra manera.- Le dijo.

-Confiaste en mi.- Dijo de pronto Welf.- Así como yo se tu secreto, tu protege el mío.

Bell asintió antes de extender la mano.

-Te lo prometo.

Welf estrecho su mano.

-Puede que odie las armas mágicas, pero si debo usar mis habilidades, lo haré.- Le dijo con seguridad antes de poner una sonrisa.- Además, ¿Quien más podría fabricar algo en tu estado?

El demonio burlo un poco.

-Bueno, hay muchos herreros en Orario.- Dijo en broma.

-Pero yo soy el único que sabe lo que necesitas y para que.- Le respondió.

-Me atrapaste.

Así ambos compartieron una pequeña risa antes de hacer lo posible por salir de la Mazmorra, hablando de las ideas que tenían sobre el equipo que Welf tendría que forjar.

Bell agregó a la orden una nueva arma para él, el herrero no tuvo problemas para recibir dicha petición, ahora con estos elementos en sus manos estaría más que feliz de pasar horas junto a su forja.

El herrero ya tenía unas cuantas ideas ya que había podido ver de cerca el estilo de pelea de Bell estando en su forma demoniaca.

Mañana por la mañana tendría algo listo para él, justo a tiempo para que Bell pueda ir a la mazmorra totalmente renovado.


De vuelta al tiempo presente…

-¿Podrías bajarme?- Pregunto Bell a Ottar.

-No.

El aventurero más joven suspiró mientras jugaba con sus nuevos protectores en sus antebrazos en un intento de distraerse hasta llegar al piso designado al cual estaba siendo secuestrado.

Eran dos placas de metal forjado de color negro con un borde plateado, con un diseño simple de unas ondulaciones parecidas a unas alas pero había dos cosas más interesantes en este equipo.

Uno de ellos era que poseían unas coreas autoajustables las cuales no se saldrían aun si se convertía ya que se ajustarían a su nueva forma. Y lo segundo es que poseía una especie de goma o algo que Bell no podía identificar en medio, una especie de lámina o algo de ese estilo.

Este era un mecanismo por el cual las cuchillas de hueso de Bell podrían surgir sin ningún problema, ya que las pintaba o daba la ilusión de que eran cuchillas de metal.

Bell tuvo que darle mucho crédito a su herrero ya que había pensado en esta idea en unos minutos, por lo que había visto, Welf llego de la mazmorra y se puso a trabajar, eso explicaría su estado cansado esta mañana.

Click

Con un leve sonido, la cuchilla de hueso de Bell salió de su antebrazo y adquirió una tonalidad plateada cuando paso por su equipo de protección, sin duda engañaría a cualquiera que no sepa de sus habilidades.

Pero como todo, ya se estaba aburrido de esto, ¿Que tan alto estaba su diosa?

-Llegamos.

Bell se animó ante esto, justo antes de que fuera lanzado hacia el centro de una sala con una alfombra donde su cara fue a parar.

El aventurero emitió un gruñido animal mientras se levantaba y miraba de mala manera a Ottar, el cual mantenía su expresión seria.

Después de eso, Bell pudo mirar a su alrededor dándose cuenta de que estaba en una sala finamente amueblada con varias estanterías llenas de libros y lo más impresionante de la sala era el cristal que daba una perfecta vista de Orario.

-¿En qué piso estoy?- Se preguntó el joven mientras se acercaba a la ventana y ponía una mano sobre el cristal.

-Es el último piso de Babel.

El joven se dio cuenta de la presencia de otra persona en la sala y se giró para ver lo que solo podría ser descrito como una diosa, pues eso era, ni más ni menos.

Vestida con un traje negro que se pegaba a su figura dejando muchos espacios donde se podía observar una piel de porcelana con una silueta con más curvas que una pista, la diosa de la belleza Freya se acercaba con un paso calmo al joven.

-Mis aposentos.- Complemento ella antes de dirigirse al capitán de su familia.- Gracias, Ottar, puedes retirarte.

Este asintió y se fue por el elevador como le había indicado su diosa, dejando completamente solos a ambos.

Freya soltó una suave risa, una risa coqueta que de alguna manera le erizo el pelo en la nuca al aventurero, haciendo que pose su mirada sobre ella, justo como quería.

Ella caminó lenta y sensualmente poniendo énfasis en el movimiento de caderas para que el joven lo vea, sus movimientos fueron elegante que derramaban sensualidad, una totalmente celestial.

Finalmente ella se sentó en una especie de trono donde cruzo las piernas en un claro intento de provocar al joven, y con un solo movimiento de dedos la diosa le indico que se acercase.

Y el así lo hiso, manteniendo una distancia prudente de 1 metro de ella.

-Me interesas, Bell Cranel.- Fue lo que dijo la diosa.

Debido a la cercanía las fosas nasales del aventurero fueron invadidas con un suave perfume con un aroma floral, era como una brisa.

El joven tuvo que negar con la cabeza fuertemente para que sus sentidos no se vean sobrepasados por este bombardeo de informaciones que lo invitaban a los pecaminosos desenlaces.

-¿Qué es lo que quiere de mí?- Pregunto directamente a la diosa.

Ella sonrío.

-Directo al grano, ¿eh?- Pregunto ella mientras se levantaba de su asiento y se acercaba lentamente.- Eso me gusta.

Bell no supo por qué pero sentía que algo estaba yendo mal, por instinto dio un paso hacia atrás.

-"¿Qué es lo que quiero de ti?" Preguntas...- Ella se acercó lo suficiente para que el joven pudiera sentir su aliento en su nariz provocándole un cosquilleo.- Quiero que dejes a tu patética diosa y vengas a mi...

Ella se acercó hasta el punto que ella también podía sentir el cálido aliento del joven sobre sus carnosos labios celestiales.

-Yo quiero todo de ti.

Ella cerro los escasos centímetros que los separaban y conecto sus labios con los del joven, ella sintió de inmediato un escalofrío que recorrió su espina dorsal, nunca había sentido algo como esto.

Ese sabor salado, esa electricidad en el ambiente, esa luz, esa oscuridad, ese poder que desprendía, esa... esa...

-¿Terminaste?

Esa Indiferencia.

Freya abrió los ojos sumamente sorprendida, rompiendo por primera vez en mucho tiempo su faceta de poder, pues ante ella estaba pasando algo que nunca habría concebido en sus sueños más salvajes.

Una mirada totalmente sería totalmente ajena a la que esperaba por a sus acciones adornaba los rojos ojos de Bell mientras se limpiaba con el dorso de su mano el beso de la diosa.

-Le gusta que sea directo, ¿no?, Diosa Freya… pues lo seré.

Las palabras de Bell poco a poco ganaron cada vez más poder hasta el punto que Freya comenzó a temblar haciendo que oculte su cara.

En cambió el joven llamó al ascensor que a los pocos segundos llegó al último piso.

-No me gustaría enemistarme con usted... ¡Pero vuelva a insultar a mi diosa...!- Bell tuvo que controlarse para no mostrar sus colmillos ni otra facción demoniaca.- Créame que lo lamentará por el resto de su inmortal existencia.

Con eso último el joven dejo el lugar y a la diosa en la misma posición.

Minutos pasaron y ella seguía en esa posición, temblando de vez en cuando ella comenzó a emitir unos pocos movimientos.

-Haaaa~

Ella levanto su rostro mostrando que estaba feliz más allá de lo posible en esta situación, sus palabras, el poder que emitió, casi la hicieron llegar al orgasmo.

¿Que se iba a rendir?... Jamás.

Ahora lo quería más que nunca, había visto de cerca el color de su alma, nunca había visto nada igual, tan... salvaje.

Tan solo pensarlo la hicieron sentirse sumamente feliz, ese olor la lleno de una sensación que la calentaba por dentro.

Sus suaves manos se posaron en sus labios que lo habían besado y recorrieron sus suaves curvas pasando por sus turgentes pechos hasta detenerse en su intimidad.

Era como un lobo salvaje que lucha con todo para deshacerse de su collar, y ella... era la dueña de este perro... y lo iba a domesticar.


-¿Quien se cree?- Pregunto entre gruñidos un indignado Bell el cual salía de los ascensores hecho una fiera.

No quería nada que ver con la Freya Family, sabía bien que era una de las familias más grandes y poderosas de todo Orario… y que había rechazado una oportunidad que muchos aventureros habrían dado un brazo por la mera ocasión de hablar con esta diosa sobre unirse a su familia.

Pero Bell no estaba interesado, tenía todo lo que podría querer junto con Hestia y las chicas en su hogar, además, de alguna manera esa diosa le daba mala espina.

Pero nuevamente suspiro.

Sabía que los dioses eran seres sumamente codiciosos y sobre todo, caprichosos, definitivamente no sería la última vez que cruzaría palabras con ella.

-¿Bell-sama?

El mencionado se giró para ver a Lily cargando su mochila más que lista para la exploración de la mazmorra, sin darse cuenta, el joven había llegado a la plaza que quedaba frente a Babel, solo cuando llego su Apoyo se dio cuenta de la hora que era.

-¿Se encuentra bien?- Pregunto la chica.

-Si.- Fue su distraída y ajena respuesta.- Vamos.

Ambos comenzaron a caminar hacia la torre y de allí las profundidades de la Mazmorra, pero a medida que caminaban, Lily se dio cuenta de que el humor de su contratista esta hecho una porquería, además de eso no veía su arma.

No llegaron ni hasta el segundo piso cuando Lily hablo preocupada.

-¿Bell-sama...?- Pregunto nuevamente la joven.

-¿Si?- Pregunto este con fastidio.

-¿Ha pasado algo? ¿Fue culpa de Lily?

Bell gruño de frustración antes de golpear su cabeza contra un muro de la Mazmorra y quedarse allí unos segundos, finalmente cuando el frio y duro muro lo ayudo a pensar mejor le contestó a la chica.

-No fue tu culpa.- Dijo en un tono de disculpa.- Solo he tenido una mala mañana.

-Sé que es mal momento... Pero Lily quería pedir el día libre para mañana, hay una reunión de mi familia a la cual no puedo faltar.

Bell se rasco la cabeza, había olvidado ese detalle.

-Creo que nunca establecimos tus días libres.- Mencionó con algo de vergüenza.- Claro.

-Muchas gracias.- Dijo claramente con pena.- Aceptaré cualquier castigo que me imponga.

-Olvida eso.- Dijo Bell.- Mejor vamos a desayunar, la verdad no estoy de humor para ir a la mazmorra a pesar de que quería probar estos bebes.

Esto último lo dijo mostrando sus nuevos protectores.

-¿Probar?- Pregunto Lily confundida.

El aventurero solo sonrío antes de desenfundar sus cuchillas que brotaron desde los protectores.

-Genial, Bell-sama.- Dijo Lily.- Con su vieja arma no habrá quien lo detenga.

-¿Eso crees?- Pregunto en forma retorica.- Es una pena que se rompiera, me gustaba ese garrote.

Después de decir eso el joven comenzó a caminar mientras Lily se quedó congelada unos segundos procesando lo que había dicho. Ella había visto esa arma cada vez que su contratista iba a la mazmorra, y por resistirá la fuerza aplicada... definitivamente era un arma de una gran calidad.

-Bell-sama.- Llamo Lily.- ¿Cómo se rompió?

-Fue cuando fui a la mazmorra por la noche.

Nuevamente la Apoyo se quedó congelada, había muy pocos aventureros que se aventuraban a ir por la noche a la Mazmorra, no era por el horario para dormir, si no que durante la noche las cosas podrían complicarse mucho allí.

Solo... ¿Qué tan fuerte era Bell?


Un nuevo día había llegado y nuestro querido protagonista estaba realizando una actividad que había estado posponiendo desde hace ya varios días, pero solo ahora había encontrado la oportunidad.

-Más arriba, Bell-Kun.- Dijo Hestia vistiendo unos overoles mientras tenía el pelo recogido en una cola de caballo.

-¿Así?- Pregunto el joven mientras ajustaban la nueva luz de la iglesia.

Así es, este día ambos se tomaron un día libre para poder darle un mantenimiento y reparaciones al lugar donde viven. Mientras que Bell se encargaba de los trabajos más pesados, Hestia se encargaba de la jardinería y otros trabajos como la decoración con su "toque femenino" aunque el joven no tenía idea a lo que se refería.

Tuvieron que cambiar algunas ventanas y en otros casos taparlas, así como cambiar algunos tablones del piso ya que estaban podridos, sin duda un trabajo sumamente agotador para cualquiera.

-¿Puedes quitar las enredaderas del techo?- Pregunto la diosa mientras barría los restos de escombros que quedaron después de algunos arreglos.

-Claro.

El joven salió del lugar al cual ahora llamaba hogar e inhalo fuertemente antes de lanzar un suspiro de satisfacción, estaba feliz.

Pero lo que no sabía el joven era que cerca de ahí había una joven conocida como la "Princesa de la espada", de expresión neutra y cabellos dorados, la cual mantenía una vigilancia sobre Bell.

Desde que Aiz se había dado cuenta de que el hijo de la familia Hestia y este "Devilman" tenían una conexión, ella quería investigarlo.

Pero como aún no tenía pruebas concretas de que estaban relacionados, opto por mantenerlo bajo vigilancia o como había dicho Tiona, "Perseguir a su presa"

Aunque Aiz no tenía idea de a qué se refería.

-Yop.

Un sonido llamo la atención de la joven cuando usando unos binoculares vio como Bell trepaba sin ningún esfuerzo al techo de la casa con sus manos desnudas las cuales tenían unas pronunciadas uñas.

¿Siempre las había tenido así?

-Humm...

Ella siguió observando en especial cuando el joven subió a la parte más alta de la iglesia y se paró en una base donde comenzó a posar de distintas maneras, desde una parecida a una gargola, pasando a una donde parecía mostrar unas alas hasta terminar con una donde ponía su mano izquierda en su cinturón y con la derecha apuntaba al frente.

-Puff.

Aiz contuvo las ganas de reír ante esto y se dedicó a seguir mirando, pero su pequeña felicidad se sustituyó con preocupación cuando el joven perdió el equilibrio y casi se cae de no ser...

¿Por su cola?

La rubia aparto sus ojos del aparato para parpadear un par de veces antes de volver a mirar a través de ellos, y tal como había visto, el joven había evitado caer gracias a una cola que lo había sujetado a la plataforma.

Con ayuda del apéndice y claro de sus manos, el peliblanco logró subirse nuevamente al techo de su hogar y poner una expresión pensativa.

Aiz vio como ponía una expresión feliz antes de que su pelo se volviera de color negro y que formasen 2 alas de murciélago, con cuchillas de hueso surgiendo en sus antebrazos.

Con ayuda de sus poderes, Bell lanzo una bocanada de fuego que carbonizo a todas y cada una de las enredaderas que amenazaban con tragarse su hogar.

-Son la misma persona, no hay duda.- Comentó Aiz pensando su siguiente plan de acción.


Devil: Y CORTEN.

¿Les gusto? ¿Lo odiaron? Déjenlo en los comentarios.

Como pudimos ver, Bell está comenzando a ganar más presencia en varios aspectos, desde lo que se refiere a equipo como entre los dioses.

Tengan o seguro que Freya no se quedara de brazos cruzados.

Aiz ya sabe que es Devilman.

Y Welf no va a dormir hasta terminar la armadura, la cual voy a pasar la imagen en la página de Facebook, recuerden buscarnos como "thedevilzero" la página que dice escritor.

Y bueno, eso es todo por esta actualización.

Nos vemos la semana que viene.

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