Devil: Muy buenas a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo cap de este fic.

Sé que muchos estaban esperando otras actualizaciones… pero esto es lo que salió.

Recuerden que siempre pueden mandarme un PM con los fics que quieren que actualice y yo haré lo posible por hacerlo.

Pero bueno, dejando de bromas he comenzado a leer las novelas y me gustaron, por lo cual tengo una mejor comprensión de su universo.

Pero bueno, vamos al capítulo y no olviden dejar reviews.


Bell estaba feliz.

El joven pudo una expresión satisfecha mientras sus características demoníacas se desvanecían dejando las humanas acompañado de su característico pelo blanco pero su cola aún estaba presente.

Esta ultima la dejó ya que le ayudaba con el equilibrio para no caer, mientras usaba sus manos con garras para quitar los restos carbonizados de las plantas que crecieron en el techo hasta que finalmente este estaba limpio.

Con una sonrisa el joven bajo del techo antes de continuar con su labor.

-Maltitas plantas.- Maldijo con estas enredaderas del techo ya que tenía que tener cuidado de no arrancarlas muy fuerte o podría dañar el muro y no podían gastar demasiado dinero.

El joven continuó arrancando las plantas una por una mientras su cola se balanceaba sin problemas demostrando que estaba relajado y alegre.

No estaba muy preocupado que alguien lo viese usando sus poderes ya que absolutamente nadie vendría a esta zona y si así fuese el caso él podría detectarlos gracias sus sentidos demoníacos, además una pequeña mentira sobre habilidades podría disuadirlos.

Estaba totalmente seguro que no habría nadie que podría tomarlo por sorpresa.

-¡GAH!

Bell se congeló de manera repentina cuando sintió que alguien lo tomaba por la cola, si bien su cola no era sensible ni nada por el estilo fue la sorpresa que lo dejó petrificado.

Lentamente se giró para ver quien lo estaba agarrando y al hacerlo quedo completamente petrificado mientras su corazón subía hasta su garganta pues quien lo estaba tomando era nada más ni nada menos que La Princesa de la Espada.

Aiz Wallenstein.

Ella tenía su expresión tranquila de siempre mientras miraba con curiosidad el apéndice entre sus manos, los cuales iluminaron sus ojos con un brillo casi infantil ignorando completamente al dueño de la misma.

El joven demonio miraba a aventurera de primera clase con ojos abiertos ya que ella lo había descubierto, ¿Había sido demasiado despreocupado de que alguien lo descubriese? ¿O no había considerado la idea de que alguien lo estuviese buscando?

El peliblanco debió juntar la voluntad para forzar unas palabras de su garganta para salir de su boca.

-Disculpa... ¿Podrías soltar mi cola?- Preguntó Bell.

Aiz parpadeo unos instantes antes de permitir que el apéndice se deslizara de entre sus delgados dedos mientras que la expresión como desilusionada adornaba sus facciones, como si alguien le hubiera quitado un juguete muy divertido.

-Devilman, ¿eh?- Dijo Aiz mientras miraba al joven.

Bell sintió que sus mejillas se calentaron por unos segundos por la repentina vergüenza ante su alias, lo había dicho casi cada vez que se había transformado, pero no era momento para esto.

Su secreto había sido revelado, pero no podía hacer nada en estos momentos, un paso en falso y su secreto será revelado al gremio.

Pero poco o nada le importaba a Bell lo que el gremio hiciese con él, no le importaba el dolor o las heridas en su cuerpo, no le importaba ser expulsado de Orario.

Pero no podría soportar lo que le ocurría a Hestia.

La sola idea de lo que el gremio y los dioses pudiesen hacerle a su diosa hacia que le formase un nudo en su garganta. Esos pensamientos hicieron que su estado se volviese mucho más cuidadoso con relación a la llegada a la joven.

-¿Por qué estas aqui?- Preguntó Bell en un tono cuidadoso.

Aiz asumió una posición de cuidado por unos instantes antes de volver a una posición más calmada nuevamente, ella se había preparado para este momento desde que había descubierto la verdad.

Ella había aprendido que si quieres acercarte a un animal no debes demostrar o miedo o mala intención, tenía que hacerlo de forma tranquila.

Aunque probablemente ella había estado leyendo un libro sobre el cuidado de los gatos.

-¡Bell-kun!

El joven no pudo evitar que su oreja se contraiga por un instante cuando escuchó el llamado de su diosa desde dentro de la iglesia pero aun así no apartó sus ojos de la chica de cabellos dorados.

Ella también lo escuchó y tampoco apartó la mirada del joven, pero por ello ambos supieron que debían terminar con esto en este preciso momento.

-Ven a verme mañana en la parte superior del muro cuando despunte el alba.

Con eso dicho ella salió de allí dejando a Bell completamente solo mientras ocultaba sus últimas características demoniacas, y revisaba que no haya nadie más en los alrededores de su hogar.

-¡Ya voy!- Dijo este.

El aventurero gruñó mientras se acercaba a la puerta restaurada de la iglesia, sintiendo la madera recientemente lijada y barnizada por sus propias manos bajo sus uñas, no iba a dejar que nada de esto se perdiera.

Antes de entrar al edificio se giró para ver que no hubiese nadie realmente antes de pasar por el interior reformado, con ventanas cambiadas así como la madera y las paredes rectificadas. La luz que pasaba a través de los cristales bañaba en una suave luz el interior mientras el joven se adentraba en la cámara de abajo.

La cámara había recibido una mejora general, mejor equipada y así mismo el sillón en el que dormía logró cambiarlo por uno que podía hacerse cama, para él y su espalda es una gran mejora.

El joven se recostó por el marco de la puerta mientras veía todo esto y no pudo evitar preocuparse, su vista viajo hasta su diosa la cual estaba preparando el almuerzo usando un pequeño delantal mientras tarareaba una canción, ella rápidamente se dio cuenta del recién llegado y su semblante.

-Bell-kun... ¿Estás bien?- Preguntó ella mientras ponía a reposar el estofado.

-Si.- Dijo distraídamente.- Solo... estoy algo cansado.

Esta no era la verdad absoluta de lo que le ocurría al joven, pero tampoco era una mentira por lo cual simplemente evito decir algunos detalles pero al parecer esto fue suficiente para convencer a su diosa.

Ella sonrió dulcemente mientras se desataba el delantal dejándolo en la mesa antes de sentarse en el sillón e indicarle a Bell que se acerque con un gesto.

Este no lucho mucho contra los deseos de su diosa y se sentó justo al lado de ella.

-Aquí.- Dijo ella mientras palmaba sus muslos.

-Diosa.- Respondió en sorpresa.

Ella hizo un puchero por unos segundos.

-La otra vez me llamaste por mi nombre, sin honoríficos.- Comentó.

-Eso fue una situación crítica.- Defendió.

Ella volvió a palmear sus muslos, pero a diferencia de la primera vez el joven tuvo que ceder por el bien de todos.

Bell recostó su cabeza en los suaves muslos de la diosa mientras cerraba los ojos para poder sentir más a fondo esa sensación, esto más acompañado de las caricias que ella le realizaba... era simplemente algo celestial.

-De ahora en adelante me llamarás por mi nombre cuando estemos a solas.- Dijo ella.- No voy a aceptar un no por respuesta.

Bell solo pudo bufar antes de abrir uno de sus ojos para observar a la diosa de la familia, justo antes de que una palabra escape de sus labios.

-Sí, Hestia.- Dijo cerrando sus ojos nuevamente.

Ella solo sonrió antes de continuar con su labor.

Bell lo había decidió, ahora no tenía ni una sombra de duda, iba a proteger a su familia de todo y de todos...

Incluso de los mismos Dioses.


El cielo aún estaba con una tonalidad violeta que era el resultado de que una mínima fracción del sol se asomara en el horizonte comenzando a bañar a todo con sus rayos a pesar de casi en su totalidad las personas seguían durmiendo.

Salvo por dos excepciones.

En la sima de los altos muros de la ciudad de Orario se encontraban dos aventureros, una es La Princesa de la Espada y el otro era nuestro joven medio demonio. Siendo que la primera vestía su equipo de aventurera y el segundo sus ropas normales ya que su equipo estaría listo hoy.

-Casi llegas tarde.- Dijo Aiz.

-Hubiera llegado antes, pero especificaste donde.- Dijo Bell mordazmente.

Ella pareció aturdida por eso.

-¿No lo dije?- Preguntó ella al aire mientras ponía una mano en su mentón.

El joven la miró incrédulamente por unos instantes antes de suspirar y volver a poner una expresión seria recordando lo que realmente estaba en juego aquí.

-¿Por qué me trajiste aquí?- Preguntó.- ¿Qué es lo que quieres?

La aventura de primera clase dejo de lado sus pensamientos y se dedicó a mirar por unos instantes al joven como si estuviera pensando que exactas palabras ha de usar antes de decir.

-Quiero volverme fuerte.- Dijo ella antes de mirar al joven con una nueva determinación.- Quiero saber cómo te has hecho tan fuerte.

Bell se sorprendió por lo que le estaba pidiendo y no pudo evitar tener cuidado, de alguna forma... le estaba pidiendo el secreto de la fusión con los demonios, algo que ni siquiera el comprendía del todo.

-No sé de qué estas hablando.- Dijo desviando la mirada.

-Dime.- Dijo ella dando un paso al frente.

Bell gruño un poco antes de decir.

-¡Dije que no...!

El joven quedó callado cuando la chica desenvaino su espada y la apuntó contra el joven con claras intenciones de blandirla, si él no le decía ese secreto aún podría entregarlo a su diosa como le había pedido.

-Dime, o voy a contarlo todo.

SLASH

Aiz tuvo que dar un paso atrás para evitar dos cuchilladas que iban dirigidas a sus puntos vitales, más precisamente a su cuello... si hubiera tardado tan solo un segundo más salir de ese lugar, su cabeza hubiera caído de sus hombros.

La chica se llevó su mano libre a su cuello por mero acto de reflejo mientras veía al joven.

-¡Atrévete siquiera a pensarlo!- Le ladro Bell mientras sus cuchillas de hueso lucían amenazantes en sus antebrazos mientras arrancaba las mangas de su chaqueta y su pelo se volvía negro.

La joven de cabello rubio no dijo nada mientras asumía una posición de ataque preparada en el momento en que el joven se lanzó hacia a ella.

Bell intentó atacar por debajo, pero tuvo que esquivar el swing de la espada que iba en picada hacia él, a pesar de eso logró acercarse e intentar alcanzarla con su cuchilla de hueso.

En un rápido movimiento ella desvió ese ataque y por la posición forzó a Bell a usar sus garras como una lanza dirigida a la cabeza de la chica, pero a pesar de la distancia logró evitarlo pero no impune.

Un corte apareció en la mejilla de la chica mientras que un hilillo de sangre aparecía del corte y unos cuantos cabellos dorados eran cortados.

Así mismo ella uso esta oportunidad para contraatacar, levantando su rodilla tan alto como pudo, extendió su pierna en su totalidad para lograr asestar una patada al medio demonio que lo forzó a retroceder mientras se tomaba la nariz con su mano derecha.

A pesar del sangrado y el dolor de su nariz, Bell no iba a dar marcha atras, solo le tomó unos segundos que el sangrado se detuviese y la herida se cerraba. Aiz tomó nota de esto y nuevamente se preparó para lo que venía.

De alguna manera, esto se ha convertido en una batalla de desgaste.

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-Haaaa... Ha...

Habían pasado casi 2 horas completas peleando sin ningún tipo de pausa, horas que ya estaban haciendo mella en ambos aventureros, ya que no estaban acostumbrados a los duelos en si, solo a matar monstruos de mazmorra.

Y mucho menos estaban preparados para el estilo de su oponente que de parte de Bell era una hibridación entre los movimientos humanos y los de una criatura de mazmorra, por su parte este nunca se ha enfrentado a alguien con tanta destreza y habilidad con la espada.

Sin duda tenía su apodo bien ganado.

Y es así como llegamos a nuestra situación actual.

-Eres... tan fuerte como dicen los... rumores.- Dijo Bell entre jadeos mientras trataba de recuperarse.

El enfrentamiento había sido casi a muerte y decimos casi ya que ambos seguían vivos, desechos, pero vivos.

Al joven medio demonio tenía cortes en brazos, piernas y rostro, su camiseta había sido reducida a un trato que hacia lo posible por cubrirlo mostrando heridas abiertas pero que no sangraban, además de eso la punta de la cuchilla de su brazo había sido cortada mientras que su otro brazo colgaba inútilmente debido a que la chica le había cortado los tendones.

-Eres... fuerte.- Pudo decir ella en un estado similar.

La punta de su espada había desaparecido dejando un borde plano, así mismo había desaparecido el protector del cuello y uno de sus guanteletes, su ropa al igual que sus botas estaban cortadas por distintos lugares dando un vistazo a la pálida piel de la joven que fue perjudicada con finas lineas de las que brotaban pequeñas cantidades de carmesí.

Ambos sabían que esto estaba muy cerca de terminar, este era el clímax de la pelea que había durado tanto tiempo, el ganador sería decidido en el próximo golpe siendo el sol el único testigo de la pelea.

-¡Haaaaaa!- Grito Bell mientras se lanzaba al frente siendo correspondida por un asentimiento de Aiz antes de dar una zancada.

El sonido de la carne siendo atravesada y la ropa rasgada fue totalmente audible para dar lugar al silencio.

Ambos aventureros habían quedado en un punto muerto, con Bell gruñendo de dolor por la espada clavada en su hombro izquierdo mientras trataba de forzar lo que le quedaba a su cuchilla derecha hacia el cuello de la joven, mientras que esta tenía su mano derecha aplicando presión sobre su espada que atravesaba de lado a lado al joven mientras que su mano izquierda estaba tratando de frenar la cuchilla.

Aiz tenía mucho nivel y habilidad, era una aventurera de primera clase por supuesto, pero por su parte Bell no se quedaba atrás con su regeneración y su poder crudo.

Un suave viento soplo en la sima de la muralla haciendo que las nubes se alejaran justo antes de que ambos colapsasen del cansancio quedando uno al lado del otro.

Los minutos pasaron mientras que ambos quedaron simplemente en silencio mientras intentaban recuperarse poco a poco, Bell deshizo sus características demoníacas mientras que con su brazo bueno metía su mano en el bolsillo de la mochila de su pierna y sacaba una poción curativa de baja calidad.

Este se la ofreció a la chica la cual lo tomó sin pensarlo 2 veces y se la bebió, sabía que no era veneno ya que estas pociones tienden a cambiar de color cuando se les agrega algo.

A pesar de eso ambos se quedaron en esa misma posición varios minutos mientras simplemente dejaban que el viento los relajase.

-Básicamente...- Comenzó Bell.- Yo no puedo vencerte y tú no puedes matarme.

-Hum.- Asintió la rubia.

Esto era básicamente lo que acababa de pasar y lo que les tomó varias horas a ambos descubrir, debido a que la pelea debía ser en secreto no podían usar todo su poder, gracias a esto la aventura de la Loki Family solo podía usar su habilidad y Bell contaba con su increíble regeneración.

Aunque en el fondo, Bell sabía que iba a perder.

-¿Lo declaramos empate?- Preguntó el joven.

-Empate.- Declaró ella.

Así ambos volvieron al silencio una vez más.

Ninguna de sus heridas era de gravedad por lo cual se quedaron en esa posición un poco más, el joven desvió su mirada a su brazo herido e intentó moverlo, pero un no podía, aunque logró un espasmo en sus dedos.

-Sabes, ni siquiera yo estoy del todo seguro de cómo me volví tan fuerte.- Comenzó Bell ganando la atención de la rubia.- Y a decir verdad no se siquiera si alguien más podría cumplir las condiciones... o tener la misma surte o la falta de ella.

Aiz solo pudo mirarlo antes de preguntarle.

-¿Dices que fue un accidente?- Preguntó.

-Eso creo... ya que dudo que esto sea un capricho de los dioses.- Comentó cerrando los ojos por unos momentos antes de ver a la joven.- Francamente lo que soy, no me importa siempre y cuando mi diosa este bien.

Aiz asintió ante eso.

-¿Fue por eso que me atacaste en un principio?- Preguntó retóricamente.- Ya que si revelo tu secreto ella estará en aprietos.

El joven no intentó negarlo.

-Somos una familia pequeña, es una forma elegante de decir que solo estamos ella y yo... no sé qué pasaría si llegásemos a separarnos.- Comentó con algo de pesar sus palabras.

Aiz simplemente continuó escuchando y pensando sus palabras, ella quería hacerse más fuerte pero por lo visto el método que uso este joven seguirá siendo un misterio... y hablando de misterio.

Gracias a esta pelea ella pudo tener una mejor comprensión del autoproclamado "Devilman" el cual no era malo como su diosa lo pintaba, lo cual lo hace preguntarse si estaba ignorando algo o bien su propia diosa no le estaba diciendo algo.

-No voy a decir nada.- Prometió la joven.- Tu secreto está a salvo.

Bell solo pudo regalarle una sonrisa.

-Gracias.- Dijo con sinceridad.- Je, sabes un día de estos te voy a invitar a comer.

-Dentro de pocas semanas mi familia va a realizar una expedición a lo profundo.- Comentó ella.- Hasta entonces me gustaría volver a enfrentarte... como un entrenamiento.

-Guardaste mi secreto, creo que puedo cumplir tu petición.- Comentó Bell antes de hacer fuerza en su brazo bueno antes de ponerse de pie y sacarse como pudo la espada de su hombro.

-¿A dónde vas?- Preguntó la joven.

El solo le sonrió.

-Tengo que ir a recoger mi equipo.- Levantó como pudo su brazo herido y se despidió.- Nos vemos mañana.

Aiz asintió antes de simplemente cerrar sus ojos y descansar unos cuantos momentos dejando que simplemente los rayos del sol bañasen todo su ser y el viento acariciase su piel y jugase con su pelo.

Ella quedó en esa posición hasta que finalmente fue capaz de levantarse, tomar su espada y caminar por su cuenta, así ella bajo el muro y uso caminos poco concurridos para llegar a la Casa Crepuscular, el hogar de la familia Loki, no dudó en entrar incluso si atraía la atención de los guaridas.

La primera en recibirlo fue Tione, una joven amazona de cabello corto que normalmente vestía un top blanco con unas telas de color verde con dorado en la parte baja además de sus accesorios de oro.

-Oh, Aizu, has-

La joven amazona se quedó completamente de piedra al ver el estado de su amiga, con varios raspones, sangre seca y su espada cortada.

-¿Que te paso?- Preguntó ella acercándose a la rubia.

-Tuvimos... una charla.- Dijo la rubia antes de poner una pequeña sonrisa y subir a su habitación.


-Ah~ maldición.- Dijo Bell mientras apretaba su muñeca derecha mientras recuperaba poco a poco su movilidad y sensibilidad.

Podía decir con seguridad que esa espada era de buena calidad, trabajo de la Hefestos Family sin duda, podía recordar el querer sentir tan buen el acero entre sus dedos, aunque fue su carne quien la probó primero.

Pero al menos esta vez tendría algo bueno entre sus manos en cuanto encuentre a su herrero.

El joven había bajado del muro y usó las callejuelas de la ciudad, había decidido comenzar a moverse más y más fuera de la vista o por lo menos tener conocimiento de todas las calles y trazar un mapa en su cabeza. El hecho de que Aiz lo enfrentara había abierto la posibilidad de una retirada táctica, no podía estar seguro de que la próxima vez sus atacantes estarían solos.

Finalmente el joven había llegado a la pequeña forja de su amigo de pelo rojo y pañuelo azul.

-¡Welf!- Grito Bell golpeando la puerta.- ¿Estás ahí?

La pregunta en si era algo estúpida ya que podía escuchar perfectamente el sonido del metal siendo golpeado dentro de la casa y así mismo el humo saliendo de la chimenea.

Con eso en mente el joven comenzó a abrir la puerta lentamente preparándose para lo que sea, pero cuando finalmente entró no pudo evitar notar un par de cosas.

La primera que todo estaba desordenado, habían papeles y esquirlas de metal por varios lugares, así como toda una pared del taller estaba llena con diagramas cintas de colores y anotaciones.

-¿Qué demonios...?- Se preguntó Bell.

-¡Finalmente llegas!- Le dijo Welf

El joven se giró para levantar una ceja cuando vio a su herrero usando su pañoleta en su cabeza, además de unos lentes para proteger sus ojos mientras sostenía una cadena que estaba unida a un sistema de poleas que sujetaban una espada grande que estaba al rojo vivo suspendida sobre un barril de algún líquido oscuro.

-¿Welf?- Preguntó el joven para asegurarse de que era el.- ¿Estas bien? ¿Qué paso?

Welf solo rio ante esa pregunta.

-¡Gasté casi todos mis ahorros en menos de 3 días!

-¡¿Qué?!- Preguntó Bell.- ¿¡Por qué harías algo así?!

-¡Todo sea por mi investigación!- Dijo antes de soltar la espada haciendo que esta caiga en el barril son un sonido chisporroteante que generó una nube de vapor.

Todo el lugar se llenó del vapor.

El joven tuvo que agitar su mano frente a él, para evitar quedar abrumado por dicho elemento, pero al hacer eso no pudo evitar que su amigo se acercase y lo tomara de los hombros notando que tenía unas profundas ojeras.

-Oh, por los dioses.- Comentó Bell la ver a su amigo, era idéntico a un panda.- ¿Hace cuánto no has dormido?

-En 3 días solo he tomado 4 horas de descanso.- Le comentó el pelirrojo.- Pero no lo necesito, no podía dormir gracias a lo que descubrí, encontré la clave.

-¿Qué cosa?

Welf le palmeo la espalda.

-Tu, mi amigo, fuiste la clave.

-¿Yo?

El herrero se alejó de su amigo y comenzó a explicar mientras metía unas cosas en una caja de madera.

-Hacer tu arma fue sencillo una vez que descifre tu estilo de pelea, lo complicado vino cuando traté de crear tu armadura y equipo, no hay nada parecido actualmente.- El colocó la caja debajo de su brazo derecho mientras levantaba un libro.- Fue por eso que tuve que recurrir a los registros y libros de recetas algo antiguos, pero nada de eso me sirvió.

Luego el lanzó el libro al otro lado de la fragua antes de apuntar a un libro que estaba abierto sobre la mesa de trabajo.

-Hasta que me encontré con este libro de historia, donde en ella en los capítulos más viejos en letras casi ilegibles y páginas amarillentas logré encontrar información de una raza que una vez vivió en la superficie de la tierra... los demonios.

Bell tragó duro cuando escuchó eso.

-En ella se describían a seres que portaban armas que no se desgastaban con el uso de sus poderes como las Armas Mágicas... eso sin duda llamó mi atención y no comprendí como... hasta que me diste esto.- Dijo mostrando una minúscula cantidad de pelo y otros elementos de Bell.- Tuve que ser muy metódico para usar lo necesario para hacer el encargo y mis experimentos, pero finalmente lo entendí.

Welf le dio al joven dicha caja en la cual estaba su equipo antes de apuntar al barril con el arma que se enfriaba poco a poco antes de acercarse al mural con recortes y golpear con la palma de su mano dicho mural.

-No eran armas en sí, eran catalizadores con la forma de armas, catalizadores con un único hechizo gravado la cual hacía menos mella en el arma.- Continuó haciendo gestos.- Incluso aplicando una mínima cantidad de Mana serian usables... ahora vístete.

Bell solo pudo sentir ante todo, estaba abrumado en realidad y no sabía con exactitud a lo que se refería pero el parecía feliz... o algo así, y le terminó el pedido, por lo cual se encogió de hombros.

Al cabo de unos minutos comenzó a cambiarse los retazos de ropa que tenía por el nuevo equipo, que debía decir le encantaba.

Unos pantalones negros con placas del mismo color que recordaban vagamente a unas chaparreras, metidas dentro de dos botas del mismo color de un material extraño que no reconoció, sujetados por varios arneses.

En su cintura estaba un grueso cinturón de cuero que sostenía una mochila pequeña y otros similares, subiendo un poco más toda su zona media estaba cubierta por una camiseta de manga larga de un color oscuro que se notaba que tenía su pelo, en sus brazos dos guanteletes sin dedos con la misma característica que sus anteriores protectores, solo que estos tenían un diseño como de murciélago.

En su pecho llevaba una placa de un color oscuro que lo cubría hasta la boca del estómago, unida a unas hombreras del mismo color con un borde plateado mientras que en su espalda estaba protegida su columna por una protección unida a su cinturón, su espalda estaba algo desprotegida, pero supuso que era por sus alas.

Y así Bell se transformó.

Vio con asombro como la tela y los otros materiales se fundían con su ser dejando los equipos de protección como unidos a él, mientras que en su espalda sus alas se desplegaron como pudieron en el pequeño espacio sin ningún problema.

Y finalmente probó las cuchillas de sus brazos las cuales ahora no hacía falta ocular el color oscuro que poseían, debido a que estaban creciendo nuevamente el joven pudo ver su reflejo en ellas debido a los fluidos.

No pudo evitar sonreír ante esto.

-(Realmente lo pensó en todo)- Se dijo el joven antes de tomar su nueva arma.

Era un machete con una hoja grande que recordaba un poco a la cuchilla Mezzia Luna, levemente curvada con un espacio cerca de la punta donde el joven podría usar como apoyo para usarla a 2 manos en un estilo violento y salvaje.

El joven no pudo evitar tener una sonrisa mientras volvía a su estado humano al colocar su nueva arma en su espalda y miraba a su herrero.

-Gracias.- Dijo simplemente.

Por su parte Welf solo le sonrió mientras terminaba la nueva versión de su arma, la cual podría describirse como un cuchillo de cacería de grandes dimensiones la cual era de un color oscuro con unos dientes en el lado contario de la hoja curvada que de cierta manera transmitía un cierto calor.

-Vamos, hay que ir a probar este equi...

El herrero pelirrojo no pudo dar más de dos pasos antes de caer al piso por el cansancio.

Bell solo sonrió mientras se rascaba la cabeza antes de tomar a su amigo de recostarlo por unas cajas y cubrirlo por una manta. Welf por su parte estaba tan cansado que no lucho ante la indirecta que debía descansar, abrazó su espada antes de que darse completamente dormido.

El joven salió de la fragua de su amigo no sin antes cerrar la puerta, esperaba que Lily no se haya ido a su casa, esa fue su principal preocupación mientras caminaba hacia la torre de Babel.

Por el camino noto que su nuevo equipo se adaptaba perfectamente a sus movimientos, quizás sea porque parte de el estaba en su armadura. aunque tendría que preguntarle a su amigo sobre sus descubrimientos, lo cual a su vez le hace pensar si los Demonios tienen herrería, deberían tenerla ya que Lilith tiene un martillo.

Sus pensamientos fueron al fondo de su cabeza cuando llego al lugar donde siempre se reuninan.

-¿Ya se habrá ido?- Se preguntó mirando alrededor de la fuente donde era su lugar habitual de reunión.

Bell soltó un suspiro de alivio cuando vio a su compañera a unos cuantos metros de allí detrás de unos arbustos, pero rápidamente ese alivió fue transformado en preocupación y luego en rabia al ver esa escena que se estaba desarrollando frente a sus ojos, sus músculos se tensaron y su mandíbula casi molió sus dientes.

Lili estaba tratando de defenderse del mismo sujeto que la otra noche había intentado robarle su ganancia del otro día, un hombre mapache que el medio demonio había golpeado con suma facilidad aquella noche lluviosa.

El joven demonio estaba viendo en rojo, él sabía que esta ni la vez anterior habían sido hechos aislados, no, ella era constantemente acosada y maltratada por los propios miembros de su familia, no iba a dejar que eso continuase al miembro de su grupo.

No requirió mucho pensamiento para lo que lo que hiso, su cuerpo prácticamente se movía sólo ya que estaba enfocado con claros instintos de hacer daño, tanto que no le importó derribar a otro aventurero con rasgos del oriente que al parecer se había encontrado el otro día, sabia que este tampoco tenia buenas intenciones.

Este fue fácilmente derribado por un empujón al suelo, el ruido llamo la atención tanto de Lili como del otro sujeto que al parecer estaba solo, sin sus secuaces... por ahora

-¡Bell-sama!- Dijo Lili sorprendía al ver al joven llegar de pronto.

Este miró furiosamente al otro aventurero demostrando su claro desagrado, incluso llego a gruñirle, antes de tomar la mano de la chica antes de alejarse de ahí.

-Hey, espe- Trato de decir la chica.

-¡Nos vamos!- Dijo sin esperar reclamos ya que quería ponerla a salvo lo más rápido posible.

Lili camino como pudo para estar al día con su contratista, habia llegado justo a tiempo para sacarla de ese aprieto y estaba agradecía por ello... pero una parte de ella estaba temerosa. temerosa por confiar en un aventurero como lo era Bell, ya que todos ellos...

-Oye, mocoso, estamos teniendo una charla como miembros de la misma familia.- Dijo el aventurero de la Soma Family acercándose a Bell, el cual se había detenido un momento mientras que este le daba la espalda, el sujeto sonrió al pensar que había logrado ganarle al joven.

Este puso una mano en su hombro como gesto "amigable" ya que le iba a explicar la situacion y en caso de que no se pudiera, lo haria colaborar con su causa usando a Arde como una mula y asi todos obtendrian ganancias.

-¿Por qué no...-

Lo siguiente que pasó dejó totalmente asombrada tanto a Lili como a los otros aventureros sean pertenecientes a la Soma Family como los que no lo eran.

-¿Por qué no mejor dejas de hablar antes de que te arranque la lengua y la use como carnada?- Preguntó Bell mientras levantaba al hombre por la camisa con suma facilidad, usando un solo brazo mientras que sutilmente su cara se contorsionaba de ira mostrando sus afilados colmillos.

el sujeto se sorprendió rápidamente al no sentir el piso bajo sus pies y comprendió que este chico con el que se había juntado la basura de Arde era un tipo fuerte, por esa razón intento apelar a la razón.

-No tienes...

Bell coloco un dedos sobre sus labios en un gesto de silencio mientras que el rostro del sujeto se ponía azul y un escalofriar recorría su espina dorsal.

-Cada vez que abres la boca solo escucho mas y mas mierda.

El medio demonio no le dio ni oportunidad a que hablase ya que sabía que solo sería basura.

-Lo único que me importa es que unos pedazos de basura estaban atacando a MI Apoyo.- Bell levantó a un más al sujeto de tal manera que tenía su sujetar el puño del joven para no asfixiarse.- Vuelve a intentarlo siquiera... y no habrá lugar seguro en ese mundo del que te salve de mi ira, ni siquiera bajo las faldas de tu dios.

El joven lo soltó haciendo que este caiga al suelo por el trasero mientras tomaba nuevamente la mano de la joven para irse, pero una última vez, este sujeto intentó decir algo.

-¡No juegues conmigo, mocoso!

GRRRRRRRR

Bell se dio la vuelta manteniendo a Lili a sus espaldas mientras que soltaba un gruñido gutural que hizo retroceder a sus enemigos mientras que, por breves instantes, su cara se convertía en la de un verdadero demonio que hizo que salieran de allí.

La Apoyo quedó aturdida por unos instantes, no luchó mientras era guiada hasta la mazmorra, sin saber exactamente en que se había metido.


Devil: Y CORTEN

Bueno eso ha sido todo por el momento y espero que les haya gustado.

Me he comenzado a leer las novelas `por lo que conozco más a fondo los personajes y así también el mundo de Danmachi. Por lo que he tenido que modificar un poco mis planes para este fic.

Y así mismo creo que mi escritura ha mejorado un poco más.

En caso de que tengan dudas, la nueva arma de Bell es el Gran Machete de Yorm de Dark Souls 3, mientras que el arma de Welf es el Par de espadones del caballero anillado del DLC, pero solo uno de ellos.

Y en general estoy emocionado por la segunda temporada de este anime.

Bueno, lo próximo que actualizare será Un Prototipo entre Heroes.

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