Devil: Muy buena a todos, mi querido público. Aquí su amigo Devil volviendo de sus vacaciones.
Bueno mejor dicho fue la temporada de exámenes en los cuales logre pasar la mayoría, con excepción al último con el cual tuve varios problemas y solo pude pasarlo la semana pasada.
Pero bueno, dejando eso de lado finalmente pase de semestre y volví a escribir y con la segunda temporada de Danmachi no pude evitar emocionarme y escribir.
Finalizando con esto les dejo el capítulo y espero que dejen un comentario.
AL CAP
-(Odio a los aventureros.)
Esto era algo que había estado marcado con fuego en el corazón de Liliruca Arde, desde su más tierna infancia. Antes de darse cuenta ella ya estaba totalmente sola, obligándose a trabajar como un Apoyo para los aventureros.
La explotaban, la golpeaban, pero ella seguía haciendo lo necesario para sobrevivir en esa asquerosa familia donde aquel que tenga más poder y dinero puede beber un sorbo del vino de Soma.
No durarían en hacer cualquier cosa para obtener un poco de eso, incluso sacrificar a los demás.
-(Si, yo odió a los aventureros).- Pensó la Pallum mientras era prácticamente arrastrada por los pisos de la mazmorra por Bell Cranel, un aventurero con el que ha trabajado los últimos tiempos.
La joven hacía lo posible por seguirle el paso mientras su mente vagaba en lo sucedido momentos antes, cuando el joven salió en su defensa de una forma casi animal ante los miembros de su familia.
-(Y sin embargo...)- Pensó ella mientras apretaba sus labios dibujando una delgada línea mientras una pregunta la carcomía por dentro.-(¿Por qué no puedo odiarlo?)
Finalmente se detuvieron en lo que ella pudo deducir por la estructura y forma de los pasillos que era al rededor del séptimo piso, la joven Apoyo chocó contra la espalda del aventurero el cual ni se inmutó por el pequeño golpe.
Ella se quedó quieta unos instantes mientras salía de su estupor momentáneo, en el momento exacto para escucharlo decir una pregunta crucial.
-¿Por qué...?- Pregunto de pronto el aventurero mientras soltaba la mano de su compañera y la encaraba con todas las emociones que sentía.- ¿Por qué no me lo dijiste?
A Lily de pronto sintió una extraña mezcla de emociones cuando sintió la mirada de su contratista junto con sus palabras. Por un lado sintió como se le formó un hueco en el estómago al ver que sabía todo lo que pasaba, pero por otro lado, sintió que todo esto era un mal chiste.
Prácticamente desde que podía recordar los aventureros han sido la causa de su desgracia y desdicha, pero ahora es justamente uno de ellos quien demuestra genuina preocupación por ella, quien le ha demostrado algo parecido a cariño desde hace tanto tiempo.
Ella bajó su cabeza haciendo que la sombra de su capucha sea proyectada sobre la mitad superior de su rostro resultando que sea imposible el ver sus ojos.
-Porque eso no le incumbe, Bell-sama.- Respondió la chica mientras trataba de avanzar a un lado del joven.
Bell apretó su puño en un intento de expresar el remolino de emociones que sentía dentro de su cuerpo, impotencia, frustración, ira, dolor, preocupación, es en este punto que el joven de pelo blanco se preguntaba.
¿Cómo no lo había visto antes?
Deseaba tanto golpearse en la cara así mismo por no haberse dado cuenta de las señales, era dolorosamente obvio ahora que lo pensaba, a pesar de tener y jactarse de tener sentidos súper desarrollados lo pasó por alto.
Desde el primer día, ese olor salado del sudor mezclado con miedo, esos moretones o raspones que podía robar con su mirada cuando un viento salvaje abría la túnica de la chica, todos eran producto de defenderse contra los miembros de su propia familia.
Ella avanzó justo al lado del aventurero y cuando parecía que ella lo rebasaría, el coloca su mano sobre su brazo deteniéndola en el acto, ella no giro para verlo ya que sabía que si lo hacía...
-Por favor, suélteme, Bell-sama.- Dijo ella mientras su pequeño brazo estaba atrapado en un agarre de acero.- Ya le dije que esto no es problema suyo. Si esto le afecta de alguna manera, Lily promete que lo solucionará, siempre lo hago.
Los labios de Bell se levantaron de tal manera de que era evidente como sus dientes estaban apretados los unos contra los otros al punto de que casi se romperían todos y cada uno.
-¿"Que no me incumbe"?- Preguntó retóricamente.- ¿"Que lo solucionaras"?... No juegues conmigo...
-Bell-sama... por favor...
-...
-No se entrometa.- Le dijo ella antes de tener que recurrir a su último As bajo la manga.- Nuestro contrato termina aquí, por favor suelte a Lily.
-Dímelo más fuerte.
Lily apretó sus puños antes de decirle.
-¡¿Es que acaso también esta sordo?! ¡Lily no quiere nada que ver con usted! ¡Ya déjeme sola! ¡¿Que no lo entiende?!
Bell no dijo nada antes de responderle con una sola pregunta.
-¿Eso es verdad?- Le preguntó.
-¡Sí!
-Entonces... ¿Por qué estas llorando?
En ese preciso momento la joven Pallum levantó su cabeza alejando las sombras de su rostro para revelar unos vidriosos ojos de los cuales fluían lágrimas como una cascada que golpeaba con fuerza el suelo de la mazmorra.
En ese momento el medio demonio tomó a la joven por los hombros y la obligó a mirarla a los ojos sin posibilidad de que apartarse la vista.
-¡Respóndeme!... Si estás bien con todo esto, si realmente quieres que no nos volvamos a ver, si realmente quieres que todo este tiempo que pasamos juntos no sean nada más que un recuerdo... ¡¿Por qué estas llorando?!- Preguntó zarandeado levemente a la joven mientras que su voz se quebró por un momento.- Si esto es por tu familia déjame...
Lily rápidamente uso sus brazos para apartarse de las manos del aventurero y estar a un metro de distancia del otro, ella ya no podía contener esta catarata de emociones que sentía en su interior ella comenzó a responderle con una voz quebrada mientras que las lágrimas caían sin soltura.
-¡Esto no le incumbe!- Volvió a decir ella gritándole mientras apretaba los puños.- ¿¡Por qué?! ¡¿Por qué iría tan lejos por alguien como yo?!
-¿Se necesita algo más que eso?
Esa simple respuesta dejo congelada a la chica mientras que el joven daba un paso al frente.
-¿Necesito algo más que ver llorar a mi Apoyo? ¿Necesito algo más que saber que una persona importante para mi está sufriendo? ¿Necesito...- Bell apretó los dientes y tragó saliva antes de decir.- ¿¡Necesito alguna razón pasa salvarte siquiera?!
Ella se encogió momentáneamente por la pasión de sus palabras mientras que las lágrimas se secaban lentamente en sus ojos, ella quería tanto confiar en él, quería tanto poder estar a su lado en una aventura, quería tanto...
Bell rápidamente la abrazó haciendo que su camisa se empara con las lágrimas de la joven Pallum.
-Lamento el no haberte protegido en ese momento con todas mis fuerzas.- La voz de Bell sonaba tan arrepentida y distante, casi como que le estuviera pidiendo perdón por algo que pasó hace tanto, tanto tiempo, pero Arde no se percató de ello solo se quedó allí escuchando las palabras.- Si estas triste déjame traerte alegría, si te falta fuerza yo te cargare, si estas en peligro déjame salvarte... y si crees que todo el mundo está en tu contra entonces yo te defenderé hasta que mi voluntad sea completamente aplastada.
Lily se aferró fuertemente a la camiseta del aventurero mientras que dejaba que sus lágrimas corriesen tanto como quisieran a la par que sus ojos se volvían rojos mientras que liberaba años de sentimientos encerrados.
Bell solo pudo sonreír suavemente antes de levantar su rostro al techo de la mazmorra mirando las luces como lejanas estrellas a la par que cerraba sus ojos y una solitaria lágrima escapaba de sus ojos.
-(Nike...)- No sabía dónde o como sabía ese nombre, no sabía nada de la dueña de ese nombre, y sin embargo, no podía sentir más que una profunda tristeza al recordarlo.
-Bell-sama... es egoísta, malo y un bruto.
-Si.- Dijo este sin más.
Ella solo pudo aferrarse aún más al conejo negro.
-Pero mira qué bonita reunión.
Bell abrió los ojos repentinamente cuando escuchó las palabras del aventurero que había agredido a Lily, lo habían seguido y dl joven no pudo sentirlo por estar prestándole toda su atención a la Pallum. Pero a pesar de no haber podido captar su presencia con anterioridad sus reflejos fueron lo suficientemente rápidos para notar un objeto brillante por el rabillo del ojo que iba dirigido a la chica.
-¡Lily!
Bell no dudó ni un segundo antes de cambiar lugares con la chica sorprendiéndola antes de que el sonido de la carne siendo rasgada fuera oído, ella abrió los ojos y levantó su rostro solo para que unas gotas carmesí cayeran sobre su pequeño rostro.
El joven de cabellos blancos apretó los dientes mientras trataba de soportar el dolor que sentía en estos momentos, pero la sangre que se le escurría de sus labios salpicaron a la joven que protegía cuando su estómago se contrajo produciéndole una tos y obligándole a caer levemente al frente siendo sostenido por la chica.
Solo en ese momento la chica se dio cuenta de lo que estaba pasando realmente, ella sostuvo el cuerpo del joven dándole así una vista de su espalda en la cual se alojaba la empuñadura de una daga con la hoja azulada.
Ella abrió los ojos con miedo al comprender lo que pasó y gritó tan fuerte como sus pulmones le permitieron.
-¡BELL-SAMA!
-Lily... corre, te alcanzare.- Le dijo el joven mientras se apoyaba en una rodilla y luchaba contra la estática que le producía la herida, posiblemente una daga mágica del tipo eléctrico.- Debes irte ahora.
-¡No diga esas cosas!- Dijo ella rápidamente tratando de evitar esa clase de destino.- Solo siga despierto.
Ella se quedó congelada cuando sintió repentinamente una mano grande sobre su pequeño hombro, lentamente casi como si estuviera oxidada se giró para ver a Canoa Belway sonriéndole dulcemente.
-Yo, Arde.- Dijo este antes de separar a la chica y patear a Bell de tal manera contra el muro de la mazmorra que el cuchillo encantado que estaba enterrado en su espalda se activó.
GAAAAH
El aventurero Raccon sonrió con satisfacción cuando vio como un montón de rayos nacieron de la daga y dañaron al joven que lo había humillado, por su parte Lily solo pudo cubrirse la boca al ver semejante acto barbárico.
-¡Bell-sama!- Llamo ella preocupada antes de intentar quitarse la mochila que llevaba.
-Oh, no.- Dijo el aventurero mayor antes de levantar a la chica por su ropa como si de piel se tratase, casi como lo harían a un cachorro.- Tu no te iras a ningún lado.
El Raccon le lanzó la mochila a uno de sus secuaces mientras que otro intentaba sacar la daga eléctrica de la espalda de Bell.
-Esta atorada con un hueso.- Dijo este.
Canoa solo le dijo lo siguiente mientras ignoraba completamente los inútiles intentos de la chica por zafarse de su agarre.
-Déjalo, ya volveremos por el.- Comentó como si no fuera nada antes de sonreír.- Será más fácil cuando toda la carne sea arrancado de sus huesos.
Crik
Como si fuera una señal las paredes cercanas comenzaron a grietarse mientras que el eco del lugar se convertía en ruidos de monstruos del piso comenzaban a aparecer, tales como Killer Ants y demás.
-Nos vamos.- Dijo el líder mientras se alejaba y dejaba al moribundo aventurero a su suerte.
-¡No!- Protestó la chica mientras era llevada a los pisos superiores, ella solo pudo extender un brazo hacia el joven como si quisiera alcanzarlo.- ¡Bell-sama!
El grito de preocupación resonó por los pasillos hasta llegar al oído del joven, el cual abrió los ojos mostrando una expresión de rabia mientras que sus facciones cambiaban.
Liliruca fue lanzada contra un muro del 5to piso de la mazmorra mientras que un aventurero con rasgos orientales le desgarraba su túnica revelando su equipo.
-Mira nada más.- Dijo este con una expresión asquerosa.-¡ Incluso tiene un arma magica! Se nota que has estado ahorrando.
-Qué bueno, de lo contario esto no había valido la pena.- Dijo el Raccon antes de sonreír en broma.- Estoy mintiendo, valió la pena solo con saber que ese estúpido mocoso está muerto.
Desde su posición en el suelo, la chica apretó su puño mientras que esas palabras le llegaron de la peor manera, ella quería llorar nuevamente pero esta vez no lo iba a hacer.
-¡No se burle de Bell-sama!- Dijo la chica antes de ser callada por el oriental con una patada en el rostro.
-¡¿Te atreves a levantarme la voz, Apoyo de mierda?!- Dijo antes de darle otra patada.- Tienes surte de que no te hayamos matado ya, solo por lo que vales.
-Oh, hablando de eso.- Comentó despreocupadamente Belway antes de lanzarle una bolsa grande al oriental.- ¿Qué tal si dejas todas tus cosas también?
Este lo miró sorprendido unos segundos antes de abrir la bolsa que le habían lanzado, solo para lanzarla al piso al notar que había en su interior.
-¡¿Una hormiga asesina?!- Pregunto antes de mirar a su compañero.- ¡¿Estás loco?! ¡Eso atraerá a más como ella!
-Es por eso que dejarás tus cosas y te irás mientras tengas una oportunidad.- Le dijo con una sonrisa.
-¡Maldición!- Dijo este antes de mirar a la chica que se arrastraba tratando de huir. -¡¿A dónde crees que vas?! ¡Estamos aquí por tu culpa y la de ese estúpido!
El oriental tomó a la chica y la levantó a la altura de los ojos contra la pared de la mazmorra haciendo que ella tuviese que agarrarse de su puño para evitar ser ahorcada, pero a pesar de eso, a pesar de los golpes ella logró abrir uno de sus ojos ya que el otro estaba morado y le dijo.
-¡No hable así de Bell-sama!- Dijo ella.- ¡Él es amable y es mucho más hombre que todos ustedes juntos!
El hombre rabio y levantó su puño para golpear a la chica.
-¡Pequeño pedazo de...!
Crack
Pero el golpe nunca llego ya que todos quedaron totalmente sorprendidos cuando una mano brotó de la pared y detuvo su puño cuando estaba por impactar contra el rostro de la chica.
Rápidamente esta misteriosa mano aplicó tanta presión contra el puño del hombre que se escucharon varios crujidos repentinos, como cuando alguien aplasta el caparazón de un insecto. El hombre rugió de dolor y se alejó mientras sostenía su puño desecho, haciendo que la joven caiga al piso mientras veía sorprendida lo que pasaba ante ella.
Crack
Pronto la grieta donde salió el puño se agrandó y a este le siguió un brazo y luego otro, unas piernas hasta que finalmente había un joven parado frente a la chica.
-Bell-sama.- Fue lo único que pudo susurrar la chica al verlo ahí mientras se ponía entre los aventureros y ella.
En un primer momento ella no pudo creerlo ya que él estaba dos pisos más abajo y sería imposible que los hubiera seguido hasta aquí. Pero todas las dudas de la identidad del recién llegado fueron contestadas cuando vio como de la parte superior de su espalda aún estaba la daga eléctrica, esto solo hizo que ella soltara unas lágrimas mientras un quejido escapaba de sus labios.
Pero el alivio de una es la preocupación de otros, los 4 aventureros estaban totalmente pasmados por que acaban de ver, literalmente un joven que debería estar muerto había salido de uno de los muros de la mazmorra con total tranquilidad y no se veía contento de verlos.
-¿C-como..?- Preguntó el oriental mientras le apuntaba.- No... ¿Qué demonios eres?
Bell sólo emitió una risa completamente sarcástica y sin humor antes de tronarse el cuello produciendo un crujido que sobresaltó a los maleantes.
-Esa fue una excelente pregunta.
Pronto la daga que yacía en su espalda cayó al suelo con un tintineo que fue como el repicar de la campana de una iglesia en los oídos de los aventureros mientras que la chica había visto como la daga fue empujada desde adentro hacia afuera solamente con los músculos antes de caer al piso sin dejar un rastro de que allí había una herida además de la sangre que allí residía.
-Pero como sabes, no estoy obligado a responderte.
El oriental no tomo esto de buena manera, usando su mano sana para desenvainar su espada y la apuntó contra el recién llegado antes de realizar un swing.
-¡Maldito hijo de...!
SLASH
GAAAAAAAH
El corte de la espada nunca llegó, en su lugar la mano del aventurero había sido totalmente separada de su cuerpo por un corte limpio producto del rápido movimiento de la cuchilla que había salido del brazo de Bell.
El sujeto rápidamente se arrodillo ya que hiso lo que pudo con su mano ya lastimada para tratar de frenar la hemorragia que amenazaba su vida gravemente, lentamente y entre lágrimas levantó su cabeza solo para ver al joven que lo miraba de la misma manera que miraba a un insecto.
Pero la mirada de Bell rápidamente cambió de objetivo al recordar que aún había otros 3 enemigos justo en frente suyo.
-Realmente me hicieron enojar.
En ese preciso momento las facciones humanas comenzaron a abandonar el rostro del joven a la par que su forma cambiaba de manera significativa, garras, colmillos, alas y una cola. La forma humana del joven había sido abandonada dejando a un demonio sumamente enojado en su lugar.
Sin que se dieran cuenta las antenas en la frente del demonio comenzaron a vibrar emitiendo algún tipo de frecuencia que no fue odio por los aventureros, más si por Lily y Canoa.
RAAAAAAAAGH
El joven rugió a la par que activaba una habilidad que había conseguido hace relativamente poco, esta le permitía intimidar a su rival con su rugido posibilitando su huida y bajando sus defensas.
Y al parecer funcionó perfectamente.
-¡Corran!
Así los aventureros corrieron despavoridos fuera de la intersección hacia diferentes pasillos del piso, por la habilidad del joven no les pareció raro que estos no estén llenos de Killer Ants a pesar de haber traído consigo sus cabezas en un primer momento antes de dejarlas en la intersección.
El Devilman contrajo sus alas mientras veía como todos ellos simplemente desaparecían entre las sombras de los pasillos y se quedó allí totalmente estático ya que no sabía cómo continuar. Lily lo había visto todo había visto lo que era realmente y en el fondo el joven se preguntaba como reaccionaria, probablemente con rechazo y miedo.
Lentamente él se dio vuelta para encarar a la chica que lentamente se estaba levantando usando la pared de la mazmorra como apoyo, al ser descubierta ella no se sobresaltó ni hizo nada más que mirar al demonio, esos minutos en los que la Pallum escaneo su figura fueron casi como horas antes de que ella hiciera solo una simple pregunta.
-Bell-sama... ¿Es usted?- Preguntó ella en un tono casi tímido como si tuviera miedo a cualquier tipo de represalias.
El mencionado solo tragó saliva antes de responder.
-Sí, soy yo.
El aventurero abrió los ojos cuando sintió dos pequeños brazos que envolvieron su cintura fuertemente casi con desesperación, pero no era la causada por el miedo a que la lastime, si no por el miedo que se fuera.
-Bell-sama, Bell-sama, Bell-sama.- Repetía la chica una y otra vez apretando al aventurero tan fuerte como podía ya que sentía que si no lo hacia este desaparecería entre sus dedos como la neblina de la mañana.- Lily... Lily... Lily creyó que te perdió.
Una sensación de alivio afloró en el pecho del medio demonio mientras se agachaba un poco antes de envolver el pequeño cuerpo de la joven entre sus poderosos brazos.
-Te prometí que no te iba a abandonar.- Comentó Bell mientras detenía el vibrar de sus antenas.
Ella solo pudo enterrar su rostro en el hueco del cuello de su salvador mientras disfrutaba de la misma calidez que transmitía ya sea hombre, demonio o ambos.
Canoa Belway corrió y corrió mientras que la erizada cola en su espalda baja se agitaba violentamente por el miedo que sentía en una asquerosa armonía con ese sonido que le taladraba sus oídos producidos por las antenas de ese demonio.
Finalmente después de varios minutos de correr se detuvo un momento para pensar la situación con cuidado ya que esto podría resultar a su favor si jugaba bien sus cartas.
Por un lado ahora conocía la identidad del demonio y estaba seguro de que muchos pagarían buen dinero por ella, y no solo eso sino que Arde estaba relacionado con él, podría extorsionarlos a ambos para que no revele el secreto y obligarlos a trabajar para él.
-Sí, sin duda ese es un buen plan.- Se dijo así mismo antes de que sus orejas reaccionan cuando dejó de escuchar ese pitido.
Al mirar hacia atrás vio el pasillo oscuro y totalmente vacío, pero este no seguiría así por mucho tiempo ya que unos ojos rojos se hicieron presente en la penumbra seguidos de chirridos que conocía muy bien.
-No puede ser.- Se dijo al comprender que ese pitido había estado haciendo algo con las hormigas y cuando este se detuvo estas fueron en su caza.
Ahora estaba totalmente rodeado en todos y cada uno de los ángulos por Killer Ants mientras que su única arma en mano era una tonta daga.
-Maldición.
Eso fue lo único que pudo decir mientras que las hormigas se le abalanzaban encima y este producía gritos de dolor los cuales resonaron en las paredes junto con los de sus compañeros antes de que todos sean completamente silenciados.
La mazmorra es un lugar peligroso, todos los días aventureros van y se adentran en ella con la esperanza de ganar dinero, pero muchos de ellos no sobreviven.
-Ya llegué.- Comentó un cansado Bell entrando a la ex iglesia, la cual ahora estaba totalmente remodelada.
Los vidrios rotos, las tablas de madera podrida y los agujeros en el techo se habían ido por completo y no iban a volver, mientras que el sótano se mantenía exclusivamente como un dormitorio, todo lo demás se subió a la planta baja.
Ahora con la cocina cerca de la puerta del dormitorio, un juego de sillones en el centro con una mesita y varios detalles que la misma Hestia, la diosa del hogar, colocó para que esto parezca, bueno, un hogar.
-Bienvenido, Bell-kun.- Comentó la diosa que estaba usando la cocina mientras terminaba de preparar unas croquetas de papa que había comprado crudas de su trabajo.
Ella había querido cocinarlas en el momento para que su querido hijo pudiese comerlas calientes y que este la elogie por ello.
-No te olvides de limpiarte los pies.- Comentó la diosa escurriendo el aceite de las croquetas.
El joven de pelo blanco se detuvo antes de dar un paso más y como dijo su diosa se limpió los pies en ese extraño tapete que habían comprado, el cual tenía unos dibujitos de unos conejos y unos murciélagos.
Cuando finalmente lo hizo el joven dejó caer su cuerpo en el sofá que antes fue su cama, el cómo lograron subirlo desde el sótano es un secreto que solo Welf y Bell saben, pero dejando eso de lado el joven medio demonio estaba emocionalmente exhausto, hoy fue toda una montaña rusa de emociones.
-Aquí tienes.- Comentó la diosa mientras dejaba el cesto de croquetas frente al joven y le entregaba una carta.
-¿Qué es esto?- Le preguntó a su diosa mientras esta se iba a hacer limonada.
-¿No te lo conté?- Preguntó retóricamente la diosa.- Hoy iba a ir con los dioses para darte un apodo.
Bell sabía que los aventureros al llegar al nivel 2 recibían un apodo como recompensa por sus logros y fuerza, claro que el ya había pasado la fuerza de uno hace tiempo. Pero esto le dio un poco de preocupación ya que si bien había hecho lo posible por mantener un bajo perfil sabía que tarde o temprano iba a ser notado.
Pero alejó por unos momentos esas preocupaciones ya que su diosa no se vio preocupada en lo más mínimo.
Bell abrió el sobre y leyó su apodo.
-Debe de ser una broma.- Dijo incrédulo y algo ofendido.
-Nop.- Dijo su diosa con una sonrisa mientras ella se colocaba detrás del joven y lo abrazaba colocando una mejilla contra la suya.- Espero que estés orgulloso, "Diablillo".
Pues, en efecto ese era el apodo de Bell, el cual también se podía interpretar como Imp... la categoría más baja de demonios, los rasos de los rasos, pequeños que solo hacían travesuras.
-¡HAAAAAA!
Al día siguiente Bell y Aiz estaban nuevamente entrenando incluso con la espesa bruma que cubría casi la totalidad de la ciudad, pero claro que este no era ni el más mínimo impedimento para los aventureros.
Bell tuvo que agacharse para evitar una estocada que iba directamente hacia su cabeza pero a pesar de haberlo esquivado la cuchilla le corto algunos pelos rebeldes que no tuvieron mucha suerte, sin importarle eso en lo más mínimo uso este acercamiento para atacar de cerca a la chica.
La princesa de la espada apenas tuvo tiempo para poder poner su brazo izquierdo con un protector para poder cubrir la cuchilla de hueso del brazo de su rival, pero a pesar de haber absorbido dicho ataque ella logro usar una pierna para frenarse y usar la otra para dar una patada que los separó nuevamente.
La respiración de ambos era pesada y visible por el aire frio de la mañana, en el caso de Bell era más visible ya que hilos de vapor escapaban de casi todo su cuerpo denotando todo el calor que emitía su cuerpo.
Pero justo cuando iba a asumir nuevamente su postura, fue detenido por su espectadora.
-¡Increíble, Diablillo-kun!- Dijo Tiona Hiryute una de las gemelas Amazonas de la Familia Loki.
Una hermosa joven de pelo corto negro con algunas cuentas y con la tez bronceada, un top que cubría su pecho mientras que llevaba una falta y brazaletes dorados en sus muñecas y tobillos.
Bell sintió que su ceja se contrajo antes de que le dé un leve espasmo al ser llamado así, pero a pesar de que este le gustase a su Diosa o el hecho de que no era particularmente malo, no hacían que le gustase ser llamado así.
Solo pudo suspirar por la energía de la amazona, en un primer momento cuando Aiz la trajo estaba realmente reacio a siquiera estrechar su mano, más que nada por las circunstancias actuales. Pero luego de que Aiz se disculpara por eso se dio cuenta de que la situación era... peculiar.
La verdad fue casi como que un perro este arrastrando a su paseador a un determinado objetivo, incluso si este no quería. En resumen ella quería ver su entrenamiento y a Bell, y ninguno de los dos iba a evitarlo.
Bueno, no es como si el mencionado pudiese evitarlo, ya que, quiéralo o no aún no podía hacerle frente a la dueña de Urga.
-Gracias por la práctica.- Dijo Aiz en una voz monótona antes de inclinarse levemente y guardar su espada.
-No fue nada.- Comento el joven el cual estaba comenzando a tomarle el gusto a estos enfrentamientos, tenía que admitir que estos le ayudaban a crecer y ganar experiencia.
Y aunque este no lo supiera, así mismo era con Aiz que había aprovechado al máximo sus encuentros.
-¡Ahora sigo yo!- Dijo la chica amazona con su arma en mano.
Bell sonrió antes de guardar sus cuchillas.
-Lo siento, Tiona-san. Pero solo tengo tiempo para este enfrentamiento hoy, tengo un lugar al cual debo estar.- Se disculpó el joven viendo que era la única manera de que esto podría terminar.- Mañana lo resolveremos, ¿Esta bien?
Por un momento la amazona hizo un mojin decepcionada de no poder entrenar y probar los límites de este chico tan curioso, pero bueno no es como que pudiesen estar aquí todo el día.
-Está bien.- Dijo ella.- Mañana a esta misma hora y no llegues tarde.
-No lo haré.- Dijo este despidiéndose y bajando por una de las escaleras hacía la ciudad antes de percatarse de algo.- (Espera... eso sonó como una cita)
Rápidamente negó con la cabeza para olvidar esos pensamientos tenía otras cosas en que pensar.
Por su parte Tiona y Aiz vieron al joven bajar por las escaleras y desaparecer al dar una vuelta en uno de los pasillos de la ciudad.
-¿Así que él es la razón por la cual estabas tan distraída ayer por la tarde?- Preguntó Tiona juguetonamente.- No te culpo, es un chico interesante.
Aiz solo la miro antes de inclinar su cabeza algo confundida.
-¿Puedo jugar con él?- Comento la amazona.
-No.
Bell caminó por los distintos pasillos de la ciudad mientras comía una manzana a modo de desayuno, aunque la verdad se le antojaba algo de queso en este momento.
Finalmente después de algunos minutos de caminata llegó al área central, a la plaza que da al calabozo donde se iba a encontrar con su equipo.
-¡Bell-sama!
A lo lejos pudo ver como la chica Pallum vestida de un modo más informal levantaba su brazo para llamar su atención, justo a tiempo para terminar su fruta antes de lanzarla a un basurero. No pasó mucho tiempo antes de que estos acortaran distancias hasta estar frente al otro.
-Buenos días.- Fue lo que dijo el joven para que ella le sonriera dulcemente.
-¡Hey, Diablillo!
-¡Ugk!
La ceja de Bell se contrajo mientras que tenía un leve espasmo nuevamente al ser llamado así, rápidamente se giró solo para ver a su herrero personal en un estado mucho mejor que la última vez.
-Buen dia, Welf.
-Hey, Bell. ¿Listo para la mazmorra?- Preguntó este con una sonrisa antes de darse cuenta de una chica que se estaba escondiendo detrás del aventurero.- ¿Quién es la enana?
-Lily se llama Lily.- Dijo está molesta.
-Ella es Lily, será nuestra apoyo oficial.- Le contestó Bell.- Pero hoy tendremos que atrasar un poco el ir a la mazmorra, tengo que ayudarla en algo primero.
Welf pareció un poco decepcionado pero entendió que sería lo mejor ya que el día de hoy simplemente quería probar los resultados de su investigación con relación a su arma y de ser posible del traje de Bell.
-Está bien, voy a resolver unos detalles y nos reuniremos aquí más tarde.
-Te lo agradezco, te conseguiré materiales raros en compensación.- Se disculpó el joven.- Por cierto el traje funciona genial, incluso se recuperó luego de que sufrió daños.
El día de ayer luego de que Bell llegase a su casa quiso componer su nuevo traje con la esperanza de que el daño no sea irreparable, pero grande fue su sorpresa al ver que no había tan daño, tenía la teoría de que este se recompuso cuando se fundió con su piel y su factor de cura se ocupó del resto.
Se preguntaba si Welf había pensado en esto de antemano o si bien había sido una fortuita casualidad, pero de todas maneras sería ideal contarle más tarde.
-Es genial.- Comento antes de abrazar a Bell por los hombros dándole la espalda a Lily.- Pero crees que es buena idea comentar "eso" estando ella presente.
La chica se tomó por aludida y se metió en medio de ellos.
-Si te refieres a "eso" Lily lo sabe perfectamente.- Dijo esta.- ¿Pero cómo es que tú lo sabes?
Welf parpadeo un segundo.
-¿Estamos hablando de lo mismo?- Preguntó antes de detenerse un segundo y colocar la punta de sus pulgares contra su cabeza para abrir sus palmas casi como si fueran las alas en la cabeza de Bell.
-Sí, estamos hablando de lo mismo.- Dijo ella antes de mirar al aventurero.-Pero Lily no entiende como él lo sabe.
El joven se rascó la cabeza antes de comentar.
-Welf es mi herrero personal desde hace unos días y pasaron muchas cosas cuando fuimos a buscar materiales durante la noche...
-¡¿Entraste a la Mazmorra por la noche?!- Le regañó la Pallum a su contratista.
Durante los próximos minutos la joven regañó fuertemente a ambos por haberse metido a la mazmorra por la noche, si este no era ya lo suficientemente peligroso de día, hacerlo por la noche era casi un suicidio.
Bell se preguntó, ¿Como a pesar de ser más fuerte que ella resulto así? ¿Era una habilidad especial de las mujeres?
Pero bueno, no pasó a más luego de eso ya que se despidieron del pelirrojo por ahora y el dúo del aventurero y la apoyo caminaron por las concurridas calles de Orario hasta un sector que Bell nunca había visitado hasta la fecha y que Lily no quería volver.
-¿Estas lista para esto?- Le preguntó Bell mirando a las puertas de la casa de la Familia Soma.
-Bell-sama, si algo malo llegase a pasar, por favor...
-No lo digas.- Le cortó el joven.- Todo saldrá bien.
Ella levantó la vista para encontrarse con la sonrisa colmilluda del joven mientras que este chocaba sus puños transmitiendo una sensación de confianza y seguridad.
-¡Sí!.- Respondió la chica haciendo todo lo posible por responder a las expectativas puestas en ella.
Bell asintió antes de mirar a la habitación donde podía sentir al dios de la bebida.
-Ahora...- Comenzó con una sonrisa mostrando sus colmillos que no hacían más que crecer en excitación mientras se tronaba los nudillos.- Hagámosle una visita a ese Dios de pacotilla.
Mientras tanto...
-Finalmente.- Suspiró Lilith antes de poder acostarse de cara en uno de los sillones de la oficina.
Esta se encontraba en una de las varias habitaciones de su hogar en el inframundo o el bajo mundo donde había venido desde hace ya algunos días para poder concretar una reunión con los altos mandos.
Pero vaya que fue difícil convencer a esos viejos, solo lo logró por ayuda de su padre y del lider indiscutible de todos los demonios.
-Lilith-chan, ¿estás bien?- Preguntó Sirene entrando a la habitación.
-Sí, solo estoy cansada.- Dijo ella.- Se haber sabido que esto sería tan extenuante hubiera traído a Bell-kun de inmediato y sin preguntar.
Sirene solo sonrió suavemente.
-Yo también lo extraño.
La pequeña demonio abrazó un cojín antes de enterrar su cara en el mismo al haber sido descubierta fácilmente por su mejor amiga.
-Solo espero que no haga nada estúpido hasta que volvamos.- Suspiro la princesa de los demonios.
-Es de Bell quien hablamos.- Comentó Sirene.- Además la reunión ya está lista, solo hay que traerlo aquí, ¿No?
Lilith no dijo nada mientras su mente vagaba en algo que le dijo su padre cuando terminó de solicitar la reunión el día anterior.
"Si lo que dices es cierto y el chico demuestra ser digno, entonces yo personalmente le daré la sangre que merece por derecho propio"
-(Bell, Amón o Devilman... ¿Qué vas a hacer?)
Devil: Y CORTEN
Bueno, eso es todo por esta semana y espero que les haya gustado
No se olviden de dejar un buen review.
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