Por los oscuros pasillos de la Mazmorra una figura solitaria se encontraba avanzando como si fuese una sombra, oculto de la vista de todas aquellas personas que pudieran verlo.
Incluso a estas altas horas de la noche las posibilidades eran escasas pero no inexistentes.
Pese a su gran tamaño se movía con bastante rapidez pasando con facilidad entre los enjambres de monstruos que eran más como un montón de insectos pequeños para su poder, una molestia momentánea.
Y aquellos que no se quedaban atrás y lograban entorpecer lo suficiente su camino se encontraban con su espada, por ende un final muy abrupto.
El aventurero que empuñaba tal arma no se molestaba ni siquiera en mirar las piedras mágicas de estos monstruos, mucho menos se tomaría el trabajo de recogerlas, todo lo que le importaba en estos momentos era realizar el trabajo que le encomendó su diosa.
El camino fue bastante largo o algo más largo de lo que podía recordar, no había bajado a la mazmorra en varios días ya que organizar una expedición que lo necesitara requería varios días de antelación.
Finalmente esta montaña llegó al piso 16 encontrándose con algunos Lobos de Fuego, nada realmente preocupante, una pasada era más que suficiente para enviarlos contra una de las paredes de piedra y acabar con su existencia.
Una bola de fuego pasó muy cerca de su cabeza teniendo que esquivarlo, esto hizo que su capucha se moviera de lugar revelando unas pequeñas orejas en la parte superior de su cabeza.
Ottar gruño por un instante antes de acabar con el animal usando solamente su pie como si aplastara un insecto.
-(Que molesto).- Pensó viendo los restos del animal reducirse a cenizas.
Con eso terminado avanzó sin más contratiempos hacia el piso 17, el lugar conocido como una sala de Jefe, donde se genera el Monstruo Rex Goliath.
Ahora frente a su vista se alzaba el tan conocido por todos los aventureros de nivel medio como La Gran Muralla de Dolor donde esta criatura se generaba cada dos semanas.
Pero actualmente era bastante seguro estar aquí ya que la Familia Loki lo había acabado cuando bajó realizando su expedición, como máximo quedaban unos días antes que vuelva a aparecer y antes de que eso ocurra tenía que actuar en cumplimiento de los mandados de su diosa.
Ottar saco del interior de su manto la pequeña caja decorada que su diosa había guardado detrás del librero, le resultaba sumamente curioso el actuar de su diosa Freya, pero no era su lugar cuestionar.
Siguiendo las instrucciones dadas abrió la pequeña caja para que dé su interior emane un brillo casi segador que lo obligó a entrecerrar los ojos, al cabo de unos segundos este pareció reducir al punto de poder apreciar su contenido.
Una pluma.
Eso es lo que había dentro de la caja en esencia.
Pero decir que esta era una pluma ordinaria era como decir que una espada era simplemente un cuchillo grande, era ridículo y hasta insultante.
Este objeto que no pesaba más que una moneda de cobre y cabía perfectamente en la palma de su mano parecía estar hecha de una mezcla de oro y luz, emanaba su propio espectro luminoso que le recordaba a la luz sagrada de los dioses.
Incluso alguien como Ottar, tragó al estar en presencia de tal objeto ya que pudo sentir perfectamente la divinidad que emanaba de esta pluma, una divinidad que los propios dioses habían abandonado por estar con sus hijos en el mundo mortal.
Pero un objeto de esta clase no pudo haber salido del Cielo... ¿A que dios pertenece esta pluma?
Miro la pluma por un instante, no era su papel hacer esta clase de preguntas, no ahora siendo que ya estaba por terminar el encargo.
Y tal como era esperado avanzó hasta estar frente a la Gran Muralla en la que podía verse reflejado, acercó la pluma a este y por extraño que parezca la pluma pareció haber sido absorbida.
De pronto toda la habitación pareció encenderse como nunca antes con una luz completamente segadora, era como ver la luz del sol luego de una eternidad de sombras.
Fue tal que el aventurero tuvo que cerrar sus ojos y cubrirse para no quedar ciego.
Pero al final esta luz fue reducida nuevamente a la habitual dejando al aventurero con más preguntas sin respuestas. Al ver esto solamente pudo hacer lo que se esperaba, suspirar e irse de la Mazmorra.
El paso del equipo de Bell Cranell era constante pero bastante rápido contando con que solamente eran 3 de ellos encargándose de todos los monstruos que venían de casi cualquier dirección con el único objetivo de acabarlos como era tan habitual.
La formación era simple, siendo Bell quien iba al frente mientras que Welf se ocupaba de la retaguardia y de Lily la cual se quedaba en medio ocupándose justamente de ser el apoyo de ambos con su ballesta u otros artilugios que había preparado para esta aventura en especial.
Unas pequeñas bombas de humo, segadoras y unas bombas de olor, solo por si la situación resultaba demasiado para manejarla.
Lily tenía que decir que pese a que sabía que Bell era mucho más fuerte no quería dejarle todo el trabajo, ya que ni ella estaba totalmente segura del límite de su fuerza actual, pese que ascendente, el morder demás ha traído consecuencias nefastas para los aventureros.
Ella lo ha visto suficientes veces.
A medida que avanzaban intentaban no descuidar las piedras mágicas que caían o cualquier objeto raro que encontrasen, tanto en los monstruos como en el ambiente. Ya luego decidirían que van a hacer con ellos, si venderlos o dárselos a Welf como materia prima.
Aunque este último no estaba prestando especial atención a los materiales ya que, a ojos de Liliruca, estaba jugando con su nueva arma.
-¡Jaaaaa!
FLUSH
Welf manejaba hábilmente la espada a dos manos que empuñaba, cortando con facilidad contra la dura piel del minotauro y rompiendo sus huesos por el peso propio del arma.
El arma atravesó el costado de la bestia que bramo de dolor sujetando rápidamente su costado antes de que sus vísceras y la sangre estallen como un globo a punto de explotar, este pasó su mirada al hombre frente a él que ajustaba su postura.
Welf ajustó su postura antes de infundir magia es su propia espada la cual se calentó al punto del rojo vivo de un segundo a otro, vaporizando la sangre del bovino que se encontraba en la hoja al instante.
El herrero nuevamente cerro la distancia contra el monstruo y su espada pasó como si fuese un cuchillo caliente contra mantequilla desintegrando al monstruo, reduciéndolo a una piedra que cayó al piso.
-¡SI!
El pelirrojo gritó de emoción al ver que su creación estaba siendo un completo éxito en su primera prueba. La cuchilla fue sumamente efectiva por su capacidad de aumentar su propia temperatura sin afectar su estructura, todo gracias a los materiales que le donó Bell, los cuales eran sorprendentemente resistentes al fuego.
Aún era un prototipo, pero se estaba acercando a la creación de un nuevo tipo de arma.
-¡Cuidado!
Welf tuvo que agacharse cuando Liliruca lanzó un grupo de virotes contra otro minotauro que se acercó sigilosamente al herrero, los pernos le dieron directamente en el rostro dejándolo ciego.
Pero fue gracias a esto que Welf pudo esquivar fácilmente su ataque y meterse debajo de su propia nariz para rebanarle el cuello haciendo que se ahogue con su propia sangre.
-Fiu.- Suspiró aliviando antes de hablar con su salvadora con una sonrisa.- Gracias, Lilicuajo.
-Estas siendo descuidado.- Comentó ella con reproche.
-Lo siento.- Trató de disculparse.- Nunca antes he estado tan emocionado con mi nuevo equipo.
Lily suspiró ante esto sabiendo que era casi inútil hablar ya que cuando estaban tan emocionados por estas cosas era una pérdida de energía. Aunque tenía que admitir que tenía curiosidad por su nuevo equipo ya que no podía identificar el material aunque fuese muy resistente.
-¿Cómo le está yendo a Bell?- Pregunto Welf.
-Bell-sama se está divirtiendo.- Comentó Lily apuntando con su pulgar al líder del grupo mientras ella recogía las piedras mágicas del piso.
Welf miró en la dirección donde estaba y no pudo evitar lanzar un silbido de impresión.
Bell estaba metido en una competencia de fuerza contra un minotauro que casi lo triplicaba en tamaño, sus frentes estaban pegadas el uno con el otro como lo harían dos animales salvajes luchando por el dominio del otro.
No se podía saber si su fuerza estaba igualada o bien uno estaba jugando con su oponente, pero este estado pronto cambio cuando el aventurero dejó de oponer resistencia y dejó que todo el empuje de su enemigo lo mandase de frente.
El aventurero se metió debajo de la criatura y expandió la cuchilla de su antebrazo para que con la propia inercia del monstruo este avance por la hoja y se hiciera un corte desde la mandíbula hasta la base del estómago.
No hace falta decir que poco después estalló para dejar solamente su piedra.
Bell miró a donde había estado su enemigo, puede que muchos monstruos los superen en fuerza o tamaño, pero siempre y cuando pueda atacar el cuello o los ojos, será posible vencerlos.
Esa fue la principal razón por la que pudieron llegar con relativa tranquilidad hasta la entrada del piso 17, ninguno sufrió heridas graves más allá de algunos raspones o moretones.
-¿Cómo se encuentran?- Preguntó Bell a su equipo.
-En una pieza.- Comentó Welf descansando su arma contra su hombro acercándose a su benefactor.
El pelirrojo sonrió, nunca había llegado a este piso con tanta facilidad, todo fue gracias a este chico que los estaba acarreando, el solo estaba limpiando casi todos los monstruos hasta aquí.
-¿Que hay más allá de este punto?- Preguntó a la Apoyo.
-Según escuché de algunos aventureros con los que trabaje, luego de este punto está la cámara del Goliath.- Comentó la joven.
Bell pensó por un segundo recordando levemente los comentarios y algunas indicaciones que le dieron en el gremio, sobre los diferentes rangos de los monstruos.
Goliath era un Monstruo Rex, en pocas palabras podríamos decir que es uno de los "jefes" de la mazmorra, es el que marca la entrada a los pisos profundos luego de la Zona segura del piso 18 que es a donde se dirigen.
Por lo que sabían, el familia Loki había pasado hace poco, por lo que el Jefe del piso tardaría en regenerarse. La idea era pasar por el piso sin el monstruo, llegar a la zona segura, avanzar hasta el piso 20 y regresar cuanto antes.
Ese era básicamente el plan del equipo aunque Bell comenzaba a creer que sería mejor esperar a tener a Sirene para intentar ir a dicho piso. Será lo mejor para todos y no forzar la suerte que han tenido hasta ahora de no encontrarse con un grupo particularmente grande de enemigos.
-Intentemos llegar cuanto antes a la Zona segura y volvamos a casa.- Comentó Bell avisándoles del cambio de planes.- No quiero forzar a ninguno más de la cuenta.
Con un asentimiento de cabeza todos dieron su visto bueno al plan y nuevamente comenzaron a caminar hacia el final del piso 17, al lugar llamado "El Gran Muro del Dolor"
En medio de la caminata la Apoyo notó algo raro en el cinturón de Welf.
-¿Qué es eso?- Preguntó la chica apuntando a un extraño frasco con un marco de hierro y un líquido rojo en él.
-Oh, ¿esto?- Dijo mirando el frasco.- Es un "levanta muertos" digamos que es una poción que encontré en mi investigación.
Liliruca inclinó la cabeza pero no preguntó más.
Pasando por un túnel, el grupo liderado por el medio demonio llegó finalmente al último lugar que los separaba de la ciudad de los aventureros en la Mazmorra, Rivira.
Antes de entrar, Bell pudo sentir como los pelos del cuello se le erizaban, sus sentidos se afiliaron en señal de que algo raro estaba ocurriendo a su alrededor. No sabía exactamente que era, y eso lo estaba molestando, esta actitud no pasó desapercibida por su compañera.
-¿Bell-sama?
Este olfato el aire antes de hablar.
-Hay algo que no me gusta.
Lili miró a Welf el cual se notaba algo preocupado al igual que la Apoyo, pero no sabían cómo podrían actuar para resolver esta extraña sensación.
Finalmente llegaron a la mitad del piso que poseía un techo sumamente alto, todo el lugar era abierto y recordaba vagamente a una arena para combates, lo cual para un Monstruo Rex, era lo ideal.
Pero no para los aventureros, sin lugares para esconderse o para usar como cobertura.
-¿Pueden sentirlo?- Preguntó Bell bajando la velocidad de sus pasos hasta que se detuvo.
Welf estaba a punto de decir que no entendía a lo que se refería cuando fue invadido por una extraña sensación de tranquilidad y paz, fue como si de pronto todos sus pesares fueran desapareciendo mientras más se bañaba con la luz que emanaba del techo.
Soltó un suspiro feliz cuando colocó su mano en su cinturón y miro al Gran Muro del Dolor, esta era la primera vez que lo veía y la verdad dudaba de la razón por la cual se lo nombraba de esa forma, aquí no había dolor, solo plenitud.
Miro al apoyo y notó que estaba de una forma parecida, era como despertar una mañana en un hermoso jardín bañado por el sol.
Un sonido de chisporroteo llamó la atención de los aventureros y vieron como una electricidad recorría desde la base de los pies de Bell hasta los hombros.
Sus pupilas se dilataron y su respiración se volvió entrecortada, todo a su alrededor gritaba peligro, este sensación, era la divinidad en persona.
-Grrrr...
Bell emitió un gutural gruñido cuando su cuerpo fue transformado a su forma demoniaca, su cola se agitaba y no dejaba de mirar al muro.
-¿Bell-sama?- Preguntó Lili.
-Esta presencia...- Gruñó el joven.- Algo está viniendo.
Antes de que cualquiera de los dos pudiera preguntar lo que sea a que se refería, una intensa luz dorada comenzó a emanar del muro hasta el punto que casi no se podía ver, ambos tuvieron que cubrirse los ojos para evitar quedar ciegos.
-¡¿Que está pasando?!- Preguntó Liliruca.
-¡No tengo idea!- Contestó Welf cubriéndose con sus antebrazos.- ¡¿Es el Goliath?!
-¡Imposible!- Dijo la chica.- ¡Se supone que aún falta una semana para que renazca!
Welf como pudo giró para ver a su compañero que no se había movido de su lugar, ahora estaba extendiendo los brazos.
-¡¿Bell?!
Este tenía sus antenas y sentidos totalmente alertas esperando cualquier indicio de lo que sea que esté por ocurrir. Finalmente un recuerdo empujado en el fondo de su mente, uno que no le pertenecía pero lo pudo sentir como si fuera propio.
El joven abrió los ojos, en sorpresa cuando un sudor frío bajó por su espalda y solo un nombre salió de su boca al reconocer esa presencia.
-Satán.
Luego toda la visión de los miembros del equipo fue saturada por la luz dorada.
Tan pronto como esta llegó, desapareció.
El Apoyo y el herrero lentamente bajaron su guardia para mirar al rededor encontrándose que no había nada a su alrededor, aún seguían en el piso 18, quizás esto solo fue un hecho aislado.
-Bell-sama.- Llamó la Pallum.- Tenemos que irnos.
Crack
Una grieta se formó en el Muro del Dolor, fijaron su mirada para ver lo que solo podría describirse como la imagen de una paloma blanca hecha de luz que descendía de los cielos, a través de un cristal que se quiebra a cada instante distorsionando su significado.
CRACK
Finalmente esta luz fue liberada cuando todo el muro de cristal cayó al suelo liberando un ser enorme, el jefe del piso.
Pero había algo diferente en él.
Ellos nunca podrían decir a ciencia cierta ya que nunca lo habían visto en persona, pero lo sabían ya que ningún monstruo podría emitir esta aura.
Un aura divina.
Su piel inmaculada de un blanco que emitía un leve brillo, sus cabellos dorados en su cabeza, la cual elevó hasta pararse en su envergadura total de 10 metros, mostrando sus ojos rojos con la esclerótica negra.
Estos eran los que contrastaban con su cuerpo y que denotaban su verdadera naturaleza de monstruo.
Este al ver al grupo rugió como una bestia.
ROOOOOOOOOOOOAAAAAAR
Su grito sacudió todo el piso e incluso hizo que algunas piedras pequeñas caigan del techo.
La cola de Liliruca se erizo en peligro, su cuerpo le decía que debía correr, este monstruo era demasiado para ellos y morirían en el primer error. Como pudo ella dio un paso al frente y tiró del aventurero demoniaco.
-¡Bell-sama, tenemos que irnos!
Pero el momento que hizo eso, los puños del aventurero se apretaron demasiado, las cuchillas de sus brazos crecieron haciendo que la Apoyo se aparte de su lado.
Un gutural gruñido escapó de entre sus dientes mientras llevaba las manos a su cabeza y la sujetaba con un intenso dolor, y como tal iba a expresarlo.
RAAAAAAAAAAAAH
Un alarido lastimero escapó de las fauces del aventurero, antes de que este también pasase a convertirse en un grito de guerra contra su oponente justo antes de lanzarse contra el.
-¡Bell/Bell-sama!- Gritaron sus compañeros preocupados.
El Devilman corrió cerrando distancia contra el monstruo Rex del piso, este divisó al pequeño enemigo que venía hacia él y con ambos brazos levantados realizó un golpe de martillo contra el suelo levantando una gran cortina de polvo.
El demonio apenas pudo esquivar las manos, pero no pudo evitar la presión de aire o las rocas que se levantaron, esto resultó que cayó de espaldas contra el piso y rodo hasta ponerse en una posición muy bestial.
GRRRRRR
Bell estaba gruñendo como una bestia, simplemente estaba atacando sin pensar realmente.
El Goliath abrió la boca para que dé su interior se genere una luz cegadora, los músculos de su garganta se contrajeron antes de que ésta energía reunida sea disparada como un rayo de luz que destruía todo a su paso.
Apenas pudo evitarlo, y solo porque logró rodar a tiempo a diferencia de su cuchilla derecha, la cual entró en el haz de luz y desapareció por completo dejando un corte limpio.
Bell nuevamente gruñó y se lanzó directamente contra la criatura en una guerra sin cuartel, usando la fuerza de sus piernas saltó tan alto como pudo con el puño levantado.
Pero no esperaba que esta criatura fuese tan rápida que logró atraparlo en medio del vuelo.
RAAAAAH
El demonio se retorcía en la mano de su enemigo, pero no iba a dar tregua, como pudo usó sus propios dientes para morder toda la piel que estaba a su alcance y comenzó a rasgarla a mordidas.
El monstruo gritó de dolor y levantó a su enemigo con toda la altura de su brazo antes de bajarlo para estamparlo contra el piso.
Una mancha de sangre apareció en el suelo, pero esto no fue suficiente para el Goliath ya que lo tomó nuevamente y lo lanzó contra el otro lado de la arena.
El demonio voló a una velocidad impresionante antes de estrellarse contra el muro de piedra.
CRACK
Un horrible sonido resonó en los oídos de sus compañeros que no sabían si provino del muro quebrándose o fueron los propios huesos de su amigo.
-¡Bell-sama!
Liliruca fue la primera en ir en su ayuda y lo revisó sin importar el peligro inminente, estaba inconsciente, posiblemente con una contusión cerebral pero aún respiraba, eso de por sí ya es un milagro.
-¡Tenemos que sacarlo de aquí!- Gritó Welf poniéndose en frente de ella y el herido con su espada levantada.
-¡No podremos volver a la salida en este estado!- Contestó ella.
El pelirrojo maldijo por un instante mirando a su enemigo que estaba juntando nuevamente luz en su boca.
-¡Toma esto!- Gritó el herrero lanzándole su frasco reforzado lleno de líquido rojo.- ¡Si aún puede pelear esto debería ponerlo de pie para poder salir!
Liliruca dejó su mochila a un lado y cargó con Bell en su espalda pese a la diferencia de tamaños. Pudo ver como Welf no se estaba acercando a ellos pese a que tenían que huir.
-¡Welf!
-¡Les conseguiré algo de tiempo!- Gritó corriendo y divisando a lo lejos el arma de su compañero que se le había caído cuando lo golpearon.
-¡No puedo dejarte!- Gritó la chica.
-¡Si te quedas morimos todos!
Ella se tragó sus palabras, contuvo las lágrimas y comenzó a acarrear el cuerpo del aventurero hasta la entrada del piso donde podrían hacer algo.
FLUSH
La criatura lanzó su rayo luminoso y Welf como pudo rodo para desenvainar su espada mientras hacía todo lo posible por esquivarlo, pero la envergadura era demasiado grande, haciendo que por puro instinto se cubra con la cuchilla.
-Ahhhh.
Para su sorpresa, la cuchilla resistió el haz de luz pero es el aventurero quien no podía seguirle el ritmo al empuje de este haciendo que cada vez más le sea más difícil acercarse.
-Por favor, por favor, por favor.
La Pallum estaba rezando a cualquier dios que lo esté escuchando para que le concedan un milagro y que puedan salvar al aventurero que la había salvado.
Su desesperación solo aumentaba cuando vio como una gota de sangre comenzó a caer de la nariz del demonio.
Ella tomó con ambas manos la cabeza del demonio y la acomodó, la ansiedad la estaba sobrepasando, el frasco en sus manos casi se le cae pero aun así retiró la tapa del mismo.
Bell no podría tomarse este elixir por su cuenta ya que podría ahogarse.
Estaba en una situación tan delicada que incluso su propia salvación podría matarlo.
La joven quería llorar por ver a la persona que tanto quería en este estado.
Se llevó el borde del frasco a los labios, el sostuvo todo lo que pudo en su boca antes de besar al demonio y forzar todo el contendido hacia su garganta.
Con las mejillas rojas y con grandes marcas de lágrimas, ella solo podía pensar.
-(Por favor, Bell-sama, tienes que vivir).
Estaba en la oscuridad, podía sentir como se hundía cada vez más en lo frio y profundo, su cabeza y todo su cuerpo le dolía, deseaba descansar.
¿Donde estaba?
De pronto una nueva sensación llegó.
Alguien lo estaba besando.
Algo estaba bajando por su garganta.
Su cuerpo estalló en llamas, todo a su alrededor comenzó a ser consumido por el fuego.
En ese momento abrió sus ojos.
Welf estaba luchando por mantenerse de pie, su traje estaba comenzando a desgarrarse debido a los constantes ataques de la criatura, había logrado mantener la distancia y lo obligó a usar el ataque de rayo el cual podía soportar gracias a su espada.
Pero esto no podía continuar por mucho más. Sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que terminase muerto, este caso era un anómalo, estaba aprendiendo, era más listo que cualquier monstruo que ha visto hasta ahora.
El pelirrojo tuvo que usar nuevamente su espada como escudo cuando un nuevo rayo casi impacta contra su persona. Logró resistir, pero por cada paso que avanzaba retrocedía otros cinco.
Necesitaba cambiar las mareas aunque sea por un miserable instante.
Divisó el arma de su compañero tirada en el suelo, puede que no tenga ninguna inscripción, pero era más grande y pesada que la suya, por lo cual, era una medida desesperada.
Un nuevo rayo estaba siendo cargado.
El herrero levantó su espada y gritó mientras aceleraba en dirección al monstruo.
-¡Haaaaaaaa!
El haz de luz mortal fue disparado, el pelirrojo se ocultaba bajo la escasa sombra de su arma que le brindaba protección pero también lo hacía muy lento.
Apenas el rayo terminó, lanzó su arma hacia las alturas atrayendo por unos momentos la atención del monstruo logrando su cometido.
El Crozzo corrió más rápido de lo que nunca antes lo había hecho, corrió por su vida y por sus compañeros para ganarles todo el tiempo que podía.
Tomó en sus manos el arma que había forjado con las suyas, en el calor de la fragua que construyó con su esfuerzo. Por un instante el peso inicial del arma casi lo hace desplomarse, la diferencia era demasiada.
Pasó mucho tiempo de su vida escapando del hecho de poder forjar las espadas mágicas, el hecho de ser un Crozzo era un lastre que impedía que lo vieran por como era realmente, lo que el deseaba ser y hacer.
Ahora se estaba sacrificando con cada paso que daba cada vez más cerca de ese monstruo.
¿Y por qué razón?
¿Unos extraños que conoció hace unos días?
No.
-(Son mis amigos).- Pensó levantando el arma usando la agarradera secundaria.
Podía recordar cuando ese chico con el pelo blanco llegó con la extraña petición, una armadura que ningun herrero convencional podría hacer. Una armadura orgánica, cuando la creo fue uno de los momentos más felices de su vida.
Logró crear algo completamente nuevo, creó aunque sea por un momento un legado más allá de su apellido.
El legado de Welf, el herrero.
Así que mientras sus amigos vivan, él también lo hará.
-Haaaaaaaaaa!
El pelirrojo dio un salto y con todo el peso del arma se lanzó contra el pie derecho de la criatura.
El dedo meñique del pie salió volando por un tajo decisivo.
-Haaaaaaaaaa!
Welf no le dio tregua ni respiro ya que siguió levantando y empujando el arma cuanto sus brazos le permitieran, sus ropas oscuras comenzaron a mancharse de sangre del monstruo.
Este grito desde el primer ataque contra su extremidad, pero cuando pudo reaccionar ya había comenzado a destruir los otros dedos. El gigante levantó su pie y pisó fuertemente produciendo una onda de choque que mandó al aventurero lejos y rodando.
Welf tosió por el polvo que entró en sus pulmones, quizás incluso puede que toda su espalda tenga hematomas, puede que haya alguno interno.
Levantó el rostro y vio al monstruo levantando ambos brazos para un golpe destructor.
Había resistido cuanto había podido.
-Maldición... me hubiera gustado forjar un poco más.
RAAAAAAAAAAAAAAAHHH
(Devil: You're gonna go far kid - The Offspring)
Justo cuando los puños estaban por bajar un par de bolas de fuego impactaron contra el rostro de la criatura haciendo que su cabeza sea desplazada por unos centímetros.
Este se giró úrico contra su atacante, Welf por su parte hizo lo mismo y casi rompe a llorar.
Allí se encontraba ese Demonio que tanto dolor de cabeza le había causado,.
-Lili, te encargo a Welf.- Dijo sin dejar de mirar al Goliath que estaba preparando un nuevo ataque de luz desde su boca.
Bell sonrió mientras levantaba sus brazos para cruzarlos sobre su cabeza y bajarlos rápidamente para que allí se formen una esfera de fuego en cada una. El demonio luego las junto frente suyo y lanzó una bocanada de fuego que solo hizo crecer y crecer la bola hasta ser tan grande como un minotauro.
RAAAAAAHHH
El Goliath lanzó su haz de luz desde su boca, el demonio respondió de la misma manera lanzado su ataque. Ambos colisionaron creando una enorme pantalla de humo haciendo que ninguno dentro del piso pudiera ver exactamente qué pasaba.
Pero con su percepción de demonio, era lo último que necesitaba.
Corrió a través de la cortina de humo como si esta no estuviera allí, de un salto con toda su fuerza se elevó hasta estar casi frente al monstruo. Este intentó como antes tratar al demonio con sus manos, pero a diferencia de aquella vez, no funcionó.
RAAAAAAAAAAAAAAAH
Bell lanzó una llamarada desde su boca, directamente al rostro del monstruo haciendo que perdiera la percepción por un instante, cosa que el aprovechó para sacar sus alas y de un solo impulso retrocedió hasta el suelo nuevamente.
El monstruo Rex gritó en furia y lanzó un puñetazo directo al engendro al que se enfrentaba, pero este ya lo esperaba ya que con una voltereta hacia atrás esquivó el ataque y le permitió gracias a su posición agachada tomar impulso nuevamente.
Subió por el brazo del Goliath antes de que pudiera siquiera balancear su brazo sobrante. Se paró solo por un instante lo más cerca del hombro que pudo para tener un ángulo cercano y atacó.
PAM
El Devilman con el puño recogido lanzó un golpe directo a la quijada del monstruo, los otros dos aventureros pudieron ver como de la boca de dicho anómalo eran disparados varios de sus dientes.
El Goliath miró directamente a su oponente con una expresión que mezclaba la furia y la sorpresa en una sola, este mostro su dentadura en un intento de intimidar, pero debido ahora a la falta de algunos de estos y la nariz sangrante, solo daba pena.
Bell asumió una posición de pelea.
-¡Vamos!
Nuevamente se lanzó de frente a su combate esquivando los puños que caían como meteoritos a sus lados, ninguno llegó a acercarse lo suficiente.
Debido a la cercanía el demonio logró saltar cerca del rostro del Goliath y cortar su mejilla derecha, lo suficientemente profundo para que se pueda ver el interior de su boca dejando sus dientes expuestos.
(Devil: Stop)
-¿Ese es Bell?- Preguntaba Welf tomando una posición de curación sin dejar de ver cómo había cambiado el curso de la batalla.- Wow.
Lili miró preocupada esta escena, hace tan solo unos minutos el demonio había estado luchando por estar consciente y luego de obligarlo a tomar ese extraño brebaje parecía casi imparable. Lo más extraño fue que luego de hacerlo beber, su cuerpo estalló en llamas de un modo literal antes de calmarse.
-No es momento para juegos.- Remarco Liliruca.- Sea lo que sea que haya tenido ese frasco está haciendo que Bell-sama actúe raro.
Ella no podía explicarlo, pero además de las habilidades de fuego que parecían aumentadas y ese extraño tatuaje en su espalda que brilla intensamente, pareciera que la batalla fue lo que ocupó su mente de manera total.
-Está que arde.- Comentó Welf.
La Pallum lo miró enojada.
-Deja de bromear.
-¡Lo digo enserio! ¡Está echando chispas y humo!
La joven se giró para ver la pelea y efectivamente, el aventurero estaba emitiendo chispas como si fuera una fogata embravecida mientras que una mezcla de humo y azufre emanaba de sus conductos respiratorios.
Pero había algo más que llamó la atención de la Apoyo, ella podía saberlo con solo mirar, pareciera que el combate estaba muy igualado, pero poco a poco el Goliath estaba recuperando terreno, Bell necesitaba su ayuda.
En ese momento Welf pudo notar como el monstruo ahora los estaba mirando mientras abría la boca nuevamente.
-Oye, renacuajo.- Llamó el pelirrojo haciendo lo posible por levantarse.- ¡Tenemos que movernos!
La chica lo ayudó como pudo y juntos intentaron escapar del alcance del fuego enemigo.
Tratar de atacar a los miembros más débiles de una manada era una táctica empleada para someter a los más fuertes que deben protegerlos, usando sus emociones en su contra.
-¡Ni creas!
El Devilman se dio cuenta de esto y se lanzó contra el Goliath usando su espalda para escalar, y con su cuchilla izquierda aún intacta la encajó en la otra mejilla para cortar hacía el frente.
Una parte de su espalda estaba brillando intensamente todo este tiempo, saltó hacia el frente juntando fuego en sus manos apuntando directamente a la boca de su enemigo.
Este, debido a que sus mejillas han sido mutiladas perdió mucha presión y control al momento de disparar el rayo, por lo cual no llegaría como se esperaba, pero ganó dispersión y poder en cambio.
Este salió justamente para impactar contra las bolas de fuego generando una onda de aire caliente que aprovechó el demonio con sus alas para impulsarse hacía sus compañeros.
Sin perder momentum, giró contra el piso y corrió hacia sus compañeros. La vista del gigante estaba bloqueada por unos segundos, lo suficiente para casi llevarse por delante a sus compañeros.
Gracias a la diferencia de tamaño en su forma demoniaca logró acomodar a Welf en su espalda mientras que sostenía a Liliruca bajo su brazo derecho y usando el izquierdo para balancearse sin dejar de correr alrededor de todo el muro del piso mientras se reagrupaban.
-¡Confío en que Lili te dijo del plan!- Comentó Bell sonriendo como si todo esto no le preocupase.
Wel respondió.
-Si.- Dijo secamente.- Y déjame decirte... ¡Es una locura!
-¡No tenemos otra opción!- Comentó Lili.
-¡Podríamos correr!- Espetó el herrero.
-Lili tiene razón.- Comento Bell llamando la atención de ambos.- No podemos dejar que este monstruo continúe vivo, posee un elemento divino en él, mi cuerpo... nuestras armas son las únicas que pueden dañarlo.
Welf quería hablar y gritar por esto, quería saber cómo pudo saber todas estas cosas, pero dedujo que con cosas de demonios.
El pelirrojo lanzó un grito de frustración.
-¡Bien!- Grito finalmente.- ¡Hagamos que valga la pena!
Bell sonrió justo a tiempo para que el espeso humo del ataque anterior de disipe y otorgarle nuevamente al monstruo la capacidad para ver.
Con eso comenzó el plan de ataque.
Welf se bajó de la espalda de su compañero y corrió hacía su propia espada que había estado clavada en el piso cuando la dejó, la tomó sin perder velocidad.
El Goliath estaba a punto de lanzar nuevamente un ataque de rayos cuando fue asediado por una lluvia de fuego y virotes de una ballesta de mano que perforaban la piel de sus manos que usaba para cubrirse. Estos al estar cargados con los poderes de Bell lograban atravesar la barrera casi impenetrable de su divinidad.
El herrero apretó el mango de su espada mientras canalizaba lo último de su magia en una parte concreta del arma, no estaba seguro de que funcionaría, pero esta era la única forma de averiguarlo y solo tenía una oportunidad.
-Haaaaaaa!
La hoja se encendió con un fulgor volcánico, una potente llamarada concentrada se concentró en el lomo acerrado de la hoja usando los pequeños resquicios entre los dientes como punto de salida.
La espada pesada casi vuela de sus manos cuando lo logró, pero continuó corriendo cada vez más rápido hasta que juntó toda la energía que pudo y plantó los pies fuertemente para hacer un tajo circular contra los talones del gigante.
La hoja infernal atravesó la blanca piel del monstruo como si fuera mantequilla y destruyó los ligamentos dejando una gran brecha por donde pasó.
GAAAAAAAAAAAAAA.
El monstruo gritó de dolor ya que no podía continuar de pie y terminó cayendo de rodillas hacia el frente recibiendo estas todo el peso de la criatura.
Pero su castigo estaba lejos de terminar ya que apenas levantó la cabeza se encontró con la Pallum que fue lanzada por su compañero demonio hasta poder verse a los ojos directamente.
Ella lanzó todos los virotes que tenía, no era una arquera pero tenía una puntería decente, incluso si no acertaba una vez, sabía que de las diez que lanzaría una de ellas debía dar en el blanco.
Uno de ellos logró su cometido cuando al impactar y penetrar directamente contra la iris de la criatura provocando una reacción involuntaria en su cuerpo, el monstruo se cubrió los ojos e intentó protegerlos con ambas manos.
-Ahhhhhh.
Lili gritó mientras caía antes de ser atrapada por Welf.
Sin poder ponerse de pie, sin poder ver y con el cuello expuesto, este era el resultado que había planeado el aventurero demoniaco que estaba parado a unos cuantos metros de la criatura.
En su espalda sus tatuajes brillaban intensamente mientras que en la espalda baja aquellas palabras que parecían erosionadas comenzaban a ser visibles mientras se encendían al rojo vivo.
[Asesino de Dioses]
Antigua habilidad del Héroe Amón, que le permite traspasar la berrera de lo divino y asesinar a los inmortales, cuando entra en el campo de batalla, la línea entre hombre y dios se disipa.
La nueva cuchilla de hueso antes cortada emergió del brazo del demonio, este corrió directamente hacia su enemigo.
Sus alas brotaron de su espalda que le permitió ganar más impulso para el ataque final de esta encarnizada pelea.
La cuchilla derecha creció 5 veces su tamaño antes de acercarse al cuello de la criatura.
Bell aterrizó justo a las espaldas del Goliath, todo estaba en silencio por unos instantes hasta que lo único que resonó en todo el piso fue la caída de la cabeza hasta el piso.
La figura del gigante comenzó a hacerse difusa, como si sus partículas no pudieran mantenerse en su lugar.
Finalmente con una explosión la criatura explotó dejando un gran cristal y otras partes de su cuerpo, pero eso no era lo importante en este momento.
Lograron vencerlo, sobrevivieron.
Las rodillas de Welf finalmente cedieron al punto que tuvo que usar sus manos para que su cara no chocase contra el piso, una vez allí respiró y se sentó para luego levantar sus brazos.
-¡SI!
El grito de júbilo del herrero no se hizo esperar.
Lili por su parte se limpió unas lágrimas por la felicidad de haber sobrevivido. Y dirigió su atención al aventurero demoniaco que seguía de pie en medio de la habitación.
Ella pudo ver como un objeto comenzaba a bajar lentamente donde habría estado el corazón del monstruo, era una pluma que parecía que estaba hecha de luz.
Bell extendió los brazos para recogerla.
Pero un rayo de dolor atravesó su cuerpo.
-¡Gah!
-¡Bell-sama!- Gritó Liliruca preocupada.
Este solo aumentó cuando llevó sus manos a su corazón mientras que comenzaba a autoinmolarse pudiendo sentir el calor de las llamas y el chisporrotear de este.
-¡¿Que le pasa?!- Gritó Welf.
-¡No tengo idea!- Respondió ella preocupada mientras intentaba acercarse pero el fuego era demasiado a tal grado que su cara se le puso roja por el calor.
Una mano detuvo su avance.
-¡Déjame ir, Welf!- Dijo Lili.
-No soy esa persona.
La Pallum se giró para ver a una chica de pelo blanco con cuernos que se notaba muy preocupada.
-¿Quién eres?- Pregunto la Apoyo.
-¡Soy amiga de Bell!- Dijo Lilith.- ¡¿Que le dieron?!
-¡Una poción roja que lo puso así!- Contestó.
La sorpresa en la cara de la chica era aterradora.
-Secumdum Ignis.- Dijo la princesa reconociendo los síntomas de la poción, una variación en la receta la hizo sorprendente potente.- ¡Tenemos que llevarlos a casa, solo ahí podremos tratarlo!
Una poción usada por antiguas criaturas de fuego durante los inviernos, esta aumentaba su temperatura corporal a niveles increíbles. Es como vaciar un bote de gasolina en una fogata de campamento solamente para que esta incendie todo el parque y área circundante.
No había peligros para criaturas de fuego, pero para los otros…
-¡Entendido!
De detrás de Welf llegó una chica de cabello rubio que avanzaba sin preocuparse por nada, el herrero estaba por decirle algo o intentar detenerla cuando su forma comenzó a cambiar al cubrirse de plumas blancas y amarillas.
La Pallum vio con ojos sorprendidos como la demonio usaba las alas en su cabeza para lanzar fuertes vientos en un intento de aplacar las llamas y permitirse al aventurero debajo de estas poder resistir un poco más.
Lilith por su lado corrió hasta la pared del piso en que se encontraban y de su bolsillo sacó un cristal con el que hizo el dibujos de un arco, de inmediato todo lo que estaba dentro de la línea colapsó hacia dentro dejando un hueco con caída libre.
-¡La puerta está abierta!- Gritó Lilith corriendo hasta ponerse nuevamente al lado de Sirene la cual se notaba ligeramente fatigada pero decidida a salvar a tan admirable guerrero.
-¡Lo lamento, pero solo puedo ayudar con esto!- La magia comenzó a surgir de las manos de la princesa, un vapor helado bajaba de estas hasta el piso mientras que escarcha se formaba bajo sus pies.
Una ventisca surgió de sus manos la cual comenzó a empujar al aventurero hacia el hueco de la pared mientras mitigaban las llamas aunque sea un poco.
Pero como este no entendía lo que pasaba, solo podía sentir que estaba siendo empujado y se resistía como podía para evitar caer.
-¡Oigan!- Gritó Welf acercándose.- ¡¿Van a ayudar a Bell?!
-¡Eso intentamos!- Dijo Sirene.- ¡Tenemos que meterlo a la apertura antes de que se cierre!
-Entonces déjenme darles una mano.
Luego de decir eso, el pelirrojo se lanzó en medio de ambas chicas para taclear a su amigo hacia el hueco para que ambos caigan al vacío.
La demonio pájaro se lanzó apenas un segundo después.
Justo cuando Lilith estaba por hacerlo fue detenida por la Pallum.
-¡¿A dónde lo vamos?!- Pregunto angustiada.
Lilith la tomo por el brazo mientras la jalaba hacia el hueco y caían al vacío.
-¡Nos vamos al Inframundo!
Bell no sabía dónde estaba, se sentía atrapado de alguna manera, no podía controlar o mover su cuerpo más allá de su cabeza por alguna razón. Pero si podía ver y oír lo que pasaba mas no emitir ni un solo ruido.
Era como si fuera un pasajero, como si pudiera ver las historias que su abuelo le contaba, un recuerdo.
Se encontraba en una especie de sala hecha de piedra viva. No, el reconocía este lugar, este es el lugar donde nació por segunda vez, el lugar que vio nacer a Devilman.
Giro su cabeza para ver que sus manos estaban detrás de unas losas de piedra atadas con cadenas con extraños símbolos que envolvían su pecho, del cual no podía sentir nada de ahí hacia abajo.
Unos pasos lo alertaron y levanto su cabeza, sin controlar su boca, esta esbozo una sonrisa.
-Así que finalmente han venido.- Comento en un tono sarcástico y malicioso, como una mala broma.
De las sombras emergieron dos figuras muy diferentes una de la otra.
La primera era un gigante de unos 3 metros de cuerpo musculoso y cubierto de pelo. Sus piernas eran poderosas y recordaban de forma vaga a las de un dragón en su espalda baja caía una cola cuya mitad de esta se dividía en 3 partes. De sus muñecas se extendían a más allá de la altura de los hombros lo que podría describirse como alas.
En su cabeza 4 cuernos rojos se erguían como una corona complementando los dos cuernos que nacen de los lados de su cabeza complementando sus ojos amarillos y su boca llena de dientes afilados.
La segunda figura era de cierta forma más parecida a un murciélago, cubierto de pelo, de no ser por la gran boca cerrada en su pecho, y los otros dos rostros a cada lado del principal.
-Dante.- Dijo nombrando a la primera antes de ver a la segunda.- Zenon.
El primero respiro hondo y negó con la cabeza antes de hablar.
-Sabes que no tenía por qué terminar así, hermano.- Hablo Dante con una voz profunda y poderosa.- Solo tenías que dejar de luchar.
Una gutural risa escapo de los labios de Bell.
-Lo que me pides es casi igual a que deje de respirar.- Comento cerrando los puños.- La guerra es mi vida, la violencia es mi sangre y la muerte es el aire que respiro… es casi como que le pidas a Zenon que deje de ser un lamesuelas.
-Mi devoción por nuestro señor está más que justificada.- Contesto el ser de múltiples caras.- En su eterna amor nos dio este lugar al que podemos llamar hogar ahora que la superficie nos fue negada.
-Eres un tonto.-Dijo sin reparo.- La superficie podría ser nuestra si solo me hubieran dejado acabar con cada uno de los dioses, saben que ellos no podrían detenerme.
Dante suspiro derrotado.
-No, hermano. Nadie puede.- Confeso.- Incluso en este estado mutilado sigues hablando con todo tu poder, tu voluntad de levantarte en batalla era tu mejor cualidad, pero cuando esa tenacidad comenzó a tornarse en terquedad y a buscar pelea en cualquier lugar incluso contra tus propios aliados… ¡Tus propios hermanos!
-¡Peleábamos para ganar!
-¡Peleábamos por un hogar!- Le contesto Dante acercándose lo suficiente para que Bell pudiese ver su reflejo en los pozos amarillos del señor de los demonios.
Mutilado.
Encadenado a una cruz de piedra y con la mitad de su cuerpo cercenado, se encontraba el héroe de los demonios, Amón.
El asesino de dioses, el flagelo en la tierra, el destructor de la Atlantida.
La calamidad viviente.
-Ahora tenemos uno, un pueblo nuevo que necesita todo menos continuar una guerra en la que nadie ganara, nadie excepto tú.
Zenon saco de las sombras una daga y un jarrón, esta fue señal para que Dante hable.
-Con poder conferido a mí por nuestro señor. Yo, Dante, Señor de los demonios te condeno a ser sellado en los muros de la mazmorra por toda la eternidad.
El demonio de múltiples caras se acercó y apuñalo a Amón en su costado, este ni se inmuto cuando corto su carne y la sangre de este comenzó a caer por la empuñadura directo hacia la vasija en el piso.
Amón giro su cabeza para ver a su atacante y solo sonrió.
Esto continúo hasta que la vasija estaba casi rebosante indicando que el demonio finalmente había quedado despojado de su sangre.
Las cadenas de pronto comenzaron a tintinear antes de tensarse haciendo que el objeto al que estaba atado comience a elevarse cada vez más cerca de la pálida piedra de su prisión eterna.
-Nos volveremos a ver, Dante.
Con eso ultimo dicho, Amón fue sellado en la Mazmorra.
