Advertencias: Todos los personajes son propiedad de Hiro Mashima, cambio a clasificación M por el tipo de contenido que vamos a empezar a manejar, este capítulo contiene violencia y lenguaje no apto para menores.


Una mujer enojada es capaz de hacer cualquier cosa, pero Minerva que podía compararse con la maldad de un demonio sería capaz de asesinar solo porque miraran al hombre del cual estaba profundamente interesada. Había logrado escuchar la propuesta de Rogue y definitivamente en ese instante quería desaparecer a Juvia, sus ojos le regalaron una mirada que le helaron todo el cuerpo, la peli azul se sintió un poco intimidada, pero trató de hacer como si no supiera lo que estaba sucediendo.

Sus ojos azules disimuladamente se deslizaron en un sutil movimiento al profesor, para volver a Rogue, Gray aunque lucia como si no le importaba en lo más mínimo estaba pendiente de lo que estaba pasando en ese momento, así que Juvia debía jugar sus cartas.

La peli azul pensó que ese muchacho era alguien agradable, sus padres eran de una familia acomodada, podría pedirle prestado el dinero, sin embargo, negó con la cabeza, no quería que en la universidad supieran de su situación, que se levantaran rumores, que todos empezaran a tenerle lástima y que luego sacaran provecho de lo sucedido. Además, no era una chica interesada, sabía que Rogue era un buen muchacho, qué tal vez iba a poder darle celos a Gray con él, y volvió a negar porque no quería usarlo, se sentía mal, aunque así lo hizo.

—Me encantaría. -gritos de alegria se escucharon en el salón, Sting inmediatamente chocó la mano del pelinegro para apretarla con fuerza y notable alegria.

—¿Si? -sonrió bastante emocionado, pensó que se iba a negar, de hecho jamás se imaginó que esa chica tan hermosa le pudiera dar una pequeña oportunidad.

—Sí …

—Señorita Loxar, ¿puedo iniciar mi clase? -y un frío le recorrió toda la espalda, podía sentirlo, sabía que Gray estaba completamente enojado.

—¿Y usted señorita Orland va a sentarse o prefiere recibir la clase ahí de pie? -sintió esa mirada asesina sobre su hermoso cuerpo, habían dos personas en ese espacio que se encontraban profundamente enojados con ella y el aura se encontraba bastante pesada. Juvia jamás pensó que sería tan incomoda la situación. —¿Podría cerrar la puerta con seguro? Ya nadie puede entrar a la clase.

—Perdón. -Y había amanecido bastante salvaje el profesor, por lo que Juvia no dudó en pedir disculpas por lo que estaba sucediendo.

—Ya que está tan activa podría hacer un repaso de la clase anterior. -Juvia se sonrojó rápidamente al ver como él le ofrecía el marcador. Con su rostro le negó, ese movimiento que para él podía significar tantas cosas y que en ese instante ignoró porque simplemente estaba completamente enfadado y fuera de sí, sabía que a Juvia no le agradaba mucho llamar la atención, conocía de antemano que los otros hombres la verían porque estaría en frente de todos ellos, pero era su manera de vengarse.

—No se lo estoy preguntando. -inflando sus cachetes se levantó de su lugar, ahora se sentía supremamente avergonzada porque todos los ojos estaban puestos en ella. Su mente estaba en blanco, nada, absolutamente nada pasaba por su cabeza.

—La clase pasada… -mordió su labio inferior algo nerviosa y en ese instante el demonio de cabello castaño la comenzó a grabar con su celular, escondiéndolo del alcance del profesor Fullbuster. Congelada y algo tonta empezó a dudar. — La clase pasada – volvió a repetir.

—¿La clase pasada Juvia vino? -todos rieron al unísono. Meredy golpeó en la puerta, no habría forma de que su mejor amiga la salvara porque había quedado fuera del salón, sin tener idea que estaban avergonzándola.

—Su cuerpo físico se encontraba presente, creo que su concentración y entendimiento los dejo en casa. -y seguían riéndose de ella mientras Minerva disfrutaba y documentaba todo. Pánico escénico, Juvia estaba completamente bloqueada y no podía conectar con toda claridad. Al pasar unos cincuenta segundos de humillación Rogue levantó su mano, dispuesto a salvarla.

—Yo puedo dar un repaso de la clase.

—¡Adelante! -se levantó como todo un héroe, no era su fuerte, no entendía nada, pero al menos podía improvisar y pasar a ser la carne de cañón.

—Señorita Loxar, el tiempo que usa para mejorar su apariencia física podría emplearlo en repasar los conceptos básicos de mi clase, por favor siéntese.

Profesor Fullbuster: Prometió que iba a ir al doctor el día de hoy, no comprendo como una cita es más importante que su salud.

Se arrepintió al enviar el mensaje, no tuvo tiempo de borrarlo porque ella fue mucho más rápida al ver la notificación en la pantalla y subir la mirada a la de él, levantó su ceja como si pudiera juzgarla con esa mirada.

Señorita Loxar: No saldré con Rogue este día, voy a ir al doctor. Gracias por desbloquearme y por la humillación también.

Le dio enviar haciéndole entender que en ese instante lo odiaba con cada una de sus células.

Profesor Fullbuster: Entonces iré con usted al doctor, como le mencioné no me expondré a qué me demanden.

Sus ojos azules se abrieron de par en par, no entendía para nada el comportamiento de ese hombre, pero sonrió, porque pensó que su plan había funcionado.

Señorita Loxar: Me encantaría que me acompañara.

No pasaron muchos minutos, de hecho no fueron más de cinco ya que Rogue no se había sentado nuevamente. Los teléfonos de los presentes empezaron a sonar, desde un número desconocido estaban enviando el video de Juvia, editado, con frases que la catalogaban como una tonta, una cabeza hueca, en los comentarios también mostraba que estaba desesperadamente en busca de un hombre, Juvia quería simplemente desaparecer de la faz de la tierra.

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Todo el día había recibido comentarios acerca de su apariencia física, se arrepentía de haberse vestido así porque ahora los hombres sin cerebro creían que tenían el derecho a acercarse y hacer proposiciones completamente fuera del lugar. Como esos que estaban en frente de ella y le evitaban el paso para que no pudiera irse, ya les había repetido que no quería tener absolutamente nada que ver con ellos, pero por cierto motivó la seguían sin dejarla, maldijo en ese instante que Meredy ya se hubiera ido.

—Por favor déjenme en paz, permítanme pasar. – y cada vez que quería evitarlos se movían impidiéndole el paso repitiéndole cosas horribles que la aterraban bastante.

—Necesitas un hombre, ¿Verdad? Yo soy todo lo que necesitas.

—¡Déjenme en paz!

Sobre sus hombros sintió un peso, él había aparecido de la nada, su figura, aquel hombre fuerte que veía de espaldas parecía que era su ángel guardián, un ser divino y de otro mundo. Había puesto su gabán en sus hombros cubriéndola de esos hombres que tenían malas intenciones con ella.

Estaba dispuesto a golpearse con esas personas, podía acabar con su reputación para defender a la joven de seres horribles como esos.

—Por las buenas les pediré que se vayan si no quieren tener problemas. -el demonio de la universidad, no solo era odiado por sus estudiantes, muchos tenían repulsión y envidia por su hermosa apariencia y su espectacular presencia.

—¿Es tu perra acaso? -Se sintió completamente pequeñita, solo quería que la tragara la tierra.

—Es una mujer y no permitiré que le pongan un dedo encima.

—Está buscando desesperadamente que la fo… —Me provocan repulsión. -y sintió una suave mano sobre a la suya, Gray estaba tan furioso que iba a levantar su mano en contra de esas alumnos, pero fue detenido rápidamente.

—Vamos, no pierda su tiempo con esta gente despreciable. -temblando aun asi tuvo la fuerza necesaria para arrastrar a Gray fuera de ese lugar, ya que hubiera sido catastrófico para el Fullbuster verse involucrado en una pelea con sus estudiantes.

Al estar muy lejos Juvia sintió como sus ojos se ibundaban de lágrimas.

—Perdón, no me volveré a vestir así. -se sentía culpable, como si la responsabilidad de ser atacada fuera de ella.

— No tiene porque pedir perdón, usted no hizo nada malo. Cada ser humano tiene la elección de vestirse como desee, usted podría estar desnuda frente a mi y mi estupido ego no debe concluir que lo hace para mi, desafortunadamente en este mundo hay personas malas señorita Loxar, solo espero que se cuide, porque me aterra el pensar que no puedo protegerla todo el tiempo. -¿Cómo no caer profundamente enamorada del profesor con esas palabras tan dulces? La estaba cuidando y eso para Juvia era tan especial.

—La culpa jamás será de la mujer, ni de cómo iba vestida. ¿Entiende? -ella asintió, abrazó al Fullbuster sorprendiéndolo, sabía que estaba un poco afectada, asustada por lo sucedido, fue una suerte él habérsela topado en el camino. Suavemente deslizó su mano por su cabello azul, respirando hondamente.

—No necesita vestirse de esa manera para llamar la atención de nadie, usted tiene las capacidades de cautivar a cualquier hombre con esto. -le golpeó tierna y suavemente en la cabeza al separarse y ella se sonrojó, Gray era tan suave cuando no se encontraba en la universidad.

—Aunque todos creen que soy una idiota por lo qué pasó esta mañana en su clase. -Apretó sus ojos haciendo lo que estaba a su alcance por detener las lágrimas que querían salir.

—Usted es inteligente, capaz, responsable y bastante hermosa, nunca dude de sus capacidades, jamás se deje intimidar por su profesor ni por nadie, debió haberme cerrado la boca con su conocimiento, pero en vez de eso se bloqueo completamente.

—No es fácil para mi. -sus mejillas bastante rosas agradecían todos los halagos que el profesor le profesaba.

—Soy duró y exigente con las personas de las que espero mucho. Por favor cuídese. -odiaba que Juvia estuviera en peligro, si le hubiera pasado algo se hubiera arrepentido toda su vida.

—Gracias por protegerme.

—No tiene porque agradecerme. Vamos, la escolto al doctor. -Juvia sonrió mientras sus fosas nasales se deleitaban con el perfume tan exquisito que desprendía la prenda, esa que olía a él. Estaba segura que jamás le devolvería esa gabán, se lo quedaría para siempre para recordar como había sido salvada por su hermoso profesor.

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No comprendía porque tardaba tanto en salir y porque ya había pasado por varios consultorios, estaba cansado y bastante ocupado y no comprendía como habia terminado allí.

Se levantó para estirar sus piernas y vio como ella salía, una sonrisa se dibujó en su mente porque su rostro era mayormente inexpresivo.

—¿Por que tardó tanto?

—Porque estaba tomándome todos los exámenes y las revisiones necesarias, a su correo le llegarán los resultados de mi prueba de VIH y de los controles que acabo de tomar, donde me dicen que estoy en perfecto estado para ser la madre de su hijo.

Gray negó con la cabeza dándose por vencido, igualmente seria información que consideraría valiosa. La llevaría a su casa para esperar ansiosamente toda la información, su sangre debía no representar ninguna inconsistencia con la de él, cada detalle debía evaluarlo y le agradecía a la jovencita lo que había hecho sin siquiera pedírselo, Juvia siempre iba un paso adelante.

Rogue: Me preguntaba si hoy querías dar una vuelta al centro comercial. Se que no fue un buen día y creo que sería bueno que te distrajeras.

Sus ojos grises vieron que Juvia se había concentrado en la pantalla de su celular.

Número desconocido: Por tú bien, aléjate de Rogue, los dos amigos que te envié fueron una advertencia, si me provocas puedo hacer cosas peores, como dañar ese hermoso rostro de tonta que tienes o hacerle un favor y de una vez por todas enviar al infierno a tu hermano enfermo.

—¿Todo bien? -Juvia asintió, no tenía la menor idea quien le había enviado semejantes palabras llenas de odio y amenazas, pero por su bien haría caso, no se entrometería.

Juvia: Actualmente tengo muchos problemas en mi vida para cargar con uno más, veo a Rogue como un gran amigo, así que puedes quedarte con él.

Juvia a Rogue: Lo siento, hoy trabajo. Gracias por preocuparte por mi, pero podríamos salir otro día.

Sus ojos se dirigieron a Gray, había sido un día bastante terrible, lleno de emociones, al menos su piel estaba siendo acariciada por aquella prenda fina y que le pertenecía a él.

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De nuevo Juvia lo espero afuera de su salón a que saliera de clases, los encuentros con él eran cada vez más frecuentes, cosa que le molestaba sobremanera a Briar, ya que no soportaba el acercamiento que Gray tenía con la peli azul. Ya no era normal verla todos los días que tenía clase allí y detestaba profundamente que esa peli azul existiera.

En su mansión con una copa de vino en su mano hizo una llamada que consideraba muy importante. Tratando de encontrar una solución para acabar con su problema de raíz.

—Hola, Mika ¿Querida cómo estás?

—No puedo atender tu llamada, estoy en medio de algo importante. -quejidos de dolor se escuchaban al otro lado de la línea.

—Lo sé, se que siempre estás ocupada, pero creo que debes saber algo de suma importancia con relación a tu hijo Gray.

—¿Qué? Déjame adivinar ¿Juvia Loxar? -los ojos de Briar se abrieron grandemente al saber que la mujer ya conocía de antemano de lo que ella le iba a hablar. —Lo sé, se mejor que nadie sus intenciones con mi hijo, conozco a su familia, a sus amigos, a qué horas sale de su trabajo, cuantas veces parpadea, se su ciclo menstrúal, que es terriblemente hermosa y que mi hijo está bobamente idiotizando por esa niñita… ¿Tienes algo más que decirme?

—No, solo que ella no es buena para Gray y quiero que la desaparezcas.

—Querida, ella va a hacer que Gray vuelva a mis pies nuevamente, pidiéndome ayuda, rogando de nuevo por mi poder. No le haré daño hasta que dé a luz.

—¿Qué? ¿Está embarazada?

—En serio no se donde está el dinero, no sé quién lo tiene, no me golpeen más. -pudo sentir un frío recorrer su espalda, escuchar al fondo a ese pobre hombre como era golpeado.

—No me agradas para Gray, querida. Así que si molestas a Juvia sabes de lo que soy capaz. ¿No es así? -Briar escuchó cómo cortaba la llamada, pasó toda la saliva que tenía en la boca mientras trataba de asimilar todo, no podía creer que la pequeña peli azul estuviera embarazada o bueno esa fue la conclusión a la que había llegado por las palabras de Mika Fullbuster.

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Se encontraba comiendo en un restaurante bastante costoso con su mejor amigo, el peli rosa de ojos jade y sonrisa encantadora, su boca se abrió grandemente cuando vio una cabellera azul cruzar la puerta, con el más hermoso vestido que mostraba su perfecta y blanquecina piel. Últimamente esa mujer era una diosa para él.

—¡Diablos! ¿Qué hace ella aquí?— ese lugar estaba fuera de su alcance presupuestal. Sabía que era una de sus muchas técnicas por seguirlo y convencerlo, Juvia se estaba convirtiendo en una pesadilla, pero él más que nadie sabía que era un sueño poder compartir tiempo con ella.

Un pequeño silbido salió de sus labios. No tenía que ser adivino para darse cuenta que ese hermoso cabello azul era por el que babeaba su mejor amigo. Estaba seguro que jamás la había visto en vivo y en directo, Gray le había enviado unas cuántas fotos de ella y cada vez que visitaba a Lucy jamás había tenido la oportunidad de encontrársela, así que no iba a desaprovechar aquel momento.

—¡Hola Juvia! Aquí estamos. -totalmente sorprendido se tapó la cara ya que no podía creer que su mejor amigo estuviera avergonzándolo y haciendo tales cosas. Sus ojos se abrieron con sorpresa, ella había inventado millones de excusas para poder estar en ese lugar de casualidad y poder acercarse a Gray y ahora Natsu le estaba facilitando todo el trabajo.

—¿Tienes cinco años? ¿Qué haces idiota? -Dijo entre dientes aún sin podérselo creer, Juvia saludó con un movimiento de su mano viéndose completamente hermosa y de esas chicas inalcanzables, el joven se escurrió en la silla con su rostro totalmente enrojecido. —¿Qué haces? No puedes decirle que venga.

—¿No? Solo quiero conocer a tu ángel, Gray. -vió directamente a la Loxar elevando una plegaria al cielo para que ella no hubiera alcanzado a escuchar eso.

—¡Profesor Fullbuster, que sorpresa! -Gray levantó su ceja totalmente incrédulo, sabiendo que mentía en cada una de sus sílabas.

—¿Qué hace aquí?

—Estoy esperando a Meredy y a Lyon. Vamos a cenar juntos.

—¿Lyon? Mi primo esta en Margarett. -y sus lindas mejillas se tornaron rosas, maldijo en su mente al pensar que fue una tonta por lo que había pronunciado sin conocer la verdad de antemano, no se llegó a imaginar que el muchacho en cuestión estuviera en otra ciudad, tanto que imaginó su coartada, había empleado tanto tiempo en eso que se sentía fatal, completamente.

—¿Van a venir? Espéralos aquí con nosotros. -y el Dragneel le regaló una hermosa sonrisa para permitirle sentarse, corriendo la silla para que ella estuviera en su misma mesa, salvándola de su mentira. Peligro, los ojos de Gray le estaban advirtiendo a Natsu que no debía, pero no le importaba ahora en lo más mínimo los mandatos de su mejor amigo.

—Creo que no nos han presentado apropiadamente. -con un movimiento de su cabeza obligó a Gray a hablar.

—Ella es Juvia Loxar, mi estudiante. -Estirando su mano tomó la de Natsu, su sonrisa le generó alivio y demasiada confianza, tenía un aliado y lo supo inmediatamente.

—Natsu Dragneel. -Juvia abrió sus ojos con gran sorpresa.

—Tú eres el padre del bebé de Lucy. -y su sonrisa desapareció al instante, Juvia mordió su labio inferior entendiendo que fue muy imprudente al preguntar eso.

—Ella es mi vecina.

—¿Te ha hablado sobre mi? -Preguntó ilusionado, con un ligero toque de preocupación.

—No mucho, pero he escuchado algunas quejas de "tu papito Igneel" -una sonrisa en los labios de ella siempre le provocaba las más hermosas sensaciones en su interior, lo sabía, Natsu era como su hermano, pero en ese instante detestaba que con solo hablar unos cuantos segundos ya hubieran conectado inmediatamente, lo conocía mejor que nadie, su mejor amigo casi hermano no se metería con "su mujer", pero su humor cada vez que imaginaba que podían quitársela cambiaba sin su consentimiento.

—No conozco su relación, pero todo tiene solución. -susurró sabiendo que ya no podía meterse en temas tan personales..

—Lo sé, es complicado ...¿Este hombre es un monstruo contigo también? -La mirada azul se cruzó con la gris, ella negó con la cabeza.

—No, el profesor Fullbuster es una persona admirable, para su corta edad es extremadamente inteligente y bastante impresionante. -Natsu sonrió para ver como las mejillas de Gray estaban coloreadas de un rosa no muy habitual en el temido demonio.

—¿Te gusta? -ahora fue la señorita que tornó sus mejillas de un rosa claro ante la pregunta del joven.

—Sí, yo … -y el profesor sentía como se detenía su corazón al escucharla decir eso. —Me refiero a su clase. -agregó el Dragneel bastante risueño. Gray le regaló nuevamente una mirada a Natsu, en la que contenía que deseaba que parara sus comentarios, pues haría que cualquiera de los dos se desmaye.

—Por su puesto a eso Juvia se refería. -afirmó bastante sonrojada porque entendía que Natsu estaba diciendo cosas para sacarle información con sus "inocentes" comentarios.

—Es cierto que hablas en tercera persona cuando estás nerviosa.

—¿Quién se lo dijo? -la joven cubrió su boca algo avergonzada.

—Gray, él no hace si no hablar de ti. -un pequeño gesto de dolor se expresó en la cara del peli rosa, por debajo de la mesa Gray había lanzado una patada para que se callara de una vez por todas, acción que Juvia no pudo percibir.

—¿Desea ordenar algo? -la mesera se acercó a la mesa, Juvia estaba muy desorientada, ahora deseaba conocer a qué se refería con esa frase. Vio a su alrededor, los jóvenes y estaban terminando sus comidas. Gray no se atrevía a mirarla, no con su amigo avergonzándolo con sus frases.

—¿Quieres un postre? -preguntó Natsu. Ella asintió.

—Una bola de helado de vainilla.

—¿Algo más? -negó para ver cómo enseguida se iba la mesera.

—¿Entonces quieres tener hijos? -Gray quería morirse de la vergüenza, pero Natsu siempre sabía exactamente qué decir para molestarlo.

—Sí, me gustaría tener un hijo con una persona con un futuro muy estable, inteligente.

—Gray, Juvia es una muy buena candidata.

—¡Basta Natsu!

—¿Qué? Solo decía. ¿No crees que Gray es un buen candidato para ser el padre de tus hijos? -No supo en qué momento la conversación se tornó tan incomoda, pero intuyó que el peli rosa ya sabía de las intenciones del profesor de tener un hijo y que ella era la candidata.

A gran velocidad trajeron el helado, interrumpiendo la conversación que se había vuelto bastante inusual.

—Provócalo. -sus ojos se abrieron de la sorpresa, negó notablemente apenada. Llevó sus ojos a Gray para darse cuenta que estaba concentrada hablando con la mesera.

—¡Pon de tu parte! -La exhortó y vio como Gray volteaba a verlos y ellos actuaban como si no estuvieran hablando o tramando algo en su contra.

Pensó en cómo podía provocarlo, era fuera del lugar que le dijera eso en un lugar público, pero sabía que él conocía mejor que nadie a Gray y que si le decía algo era porque tenía una razón de peso.

Inocentemente vio la cuchara, cerró los ojos y los abrió para empezar a lamer el helado, no estaba haciendo un esfuerzo sobre humano, tampoco estaba siendo vulgar, pero el Fullbuster perdió la razón al verla, su mente comenzó a volar imaginando esa lengua siendo usada para su entero placer.

Verla era una tortura, que estaba dispuesto a disfrutar, embobado e hipnotizado la veía mientras escuchaba a Natsu hablar de temas que no eran importantes y él peli rosa mejor que nadie sabia que Gray no le estaba poniendo absolutamente nada de cuidado.

—¿Quiere profesor Fullbuster? -Lo que más deseaba era esa lengua en cierta parte de su anatomía, negó, viendo como un hilillo de helado resbalaba por su boca y barbilla, su traicionera mente lo asociaba con su líquido que resbalaba de ella después de que se corriera en su boca. Sí, Gray a veces no tenía pensamientos muy puros cuando se trataba de ella.

No estaban en la universidad, debían ser cuidadosos, pero por instinto tomó la servilleta para limpiarla alejando la tentación, Natsu abrió sus ojos impactado, ella estaba logrando su cometido, estaba manipulando al Fullbuster.

Y nuevamente otro lengüetazo en el helado, pero esta vez vio a Gray con esa mirada que expresaba picardía e inocencia. Llevarla a su apartamento, tomarla fuertemente por sus acciones y así corregirla, si deseaba en ese instante más que nadie reprenderla.

—Gracias. -su mirada involuntariamente bajó a los pechos de la Loxar, era un caballero, pero no dejaba de ser hombre y se imaginó esos atributos dándole placer.

—Si me permiten, tengo que ir al baño. -Huir, debía correr, salir de ese incómodo momento y bajar un poco la calentura.

—¿Qué esperas? Ve tras él. -la peli azul trató de entender las palabras del Dragneel, conocía mejor que nadie a su mejor amigo y sabía que en el estado en el que se encontraba iba a ceder a cualquier cosa.

—¿Qué quieres que haga? ¿Qué me le meta al baño y lo seduzca? -lo dijo en broma, pero la ceja levantada de Natsu la hizo entender rápidamente que no se encontraba mintiendo y que eso era exacto lo que quería que ella hiciera.

—No pierdas la oportunidad. -y gradualmente el rostro de la joven empezó a colorearse, no tenía ni la menor idea porque ahora el amigo del Fullbuster estaba haciendo todo esto para ayudarla, pero Natsu solo quería darle una mano a su amigo.

—No puedo hacer eso. -El pelirosa se llevó su mano a la frente en total frustración. Una cosa era seguirlo y convencerlo, otra muy distinta era ir directo al grano.

—¿Qué? ¿Cómo que no? … Juvia solo acércate a él y dile que lo deseas, el resto lo harán tus piernas y eso que tienes ahí. -Juvia intentó cubrirse los pechos avergonzándose mucho más.

—¡No puedo! -cerró sus ojos totalmente avergonzada. Gritando tiernamente, balanceándose de un lado a otro a punto de lanzar humo por las orejas.

—¡Claro que puedes! Hacer al mocoso ese no les tomará mas de diez minutos. -y esa conversación era bastante horripilante y más porque jamás en su vida había hablando con Natsu, la hacía sentirse muy incómoda aunque él hablara con total naturalidad. Adicionando, que perdería su virginidad en un baño, aunque le sumaba puntos la persona con la que deseaba perderla.

—¡Aquí no! -susurró viendo en todas direcciones rogando porque nadie más estuviera siguiendo la conversación que estaban manteniendo.

—Si no vas, te haré pagar la cuenta. -y no dudaba porque Natsu era el mejor amigo de Gray, él también era medio demonio, la muchacha se levantó tan rápido que lo asustó por el movimiento no sin antes tomar todo el contenido de la copa de alcohol de Gray en un movimiento brusco, necesitaba un motor y aquel fuerte líquido la hizo cerrar los ojos, apretar las nalgas y levantarse como toda una valiente, caminó con gran velocidad sintiendo como si todo el mundo la estuviera mirando, el pasillo para el baño fue el lugar más alejado para ella del mundo.

Al estar frente a la puerta lo dudó, vio en todas direcciones comprobando que no hubiera nadie a los alrededores, percibió como él con un gesto de su mano le indicaba que debía entrar. La joven suspiró profundo y siguiendo el impulso de idiotez patrocinado por Natsu Dragneel agarró con fuerza la manija y entró.

Gray alzó de inmediato la mirada al escuchar el ruido en la puerta, se encontraba limpiándose el rostro con una toalla de papel, pues estaba perdiendo tanto el control que había decidido mojarse el rostro con agua para volver a ser él.

—¿Qué hace? -susurró con notable sorpresa. No creía que fuera posible, debía ser una de sus muchas fantasías.

—¿No es el baño de mujeres? -fingió inocencia.

—¡Por supuesto que no! -pronunció algo alterado. Ella sonrió, ya no había marcha atrás, cerró la puerta tras de sí completamente para echar el pestillo y asegurarse así de que nadie fuera a entrar y molestarlos.

—¡Señorita Loxar, vuelva a la mesa! -trató de ordenarle, pero ahora él se sentía como el conejo, la indefensa presa, el pequeño animalito que estaba acorralando esa mujer que caminaba hacia él, con hermosos cabellos azules que se movían al contornearse sus caderas.

—Solo quiero discutir con usted algo de suma importancia. -en ese momento le estaba mostrando lo terriblemente sensual que podía ser, Juvia se estaba jugando el todo por el todo, ya que al siguiente día podía perderlo y terminar con una orden de restricción para jamás acercarse a él.

—Ju..Loxar. -ya había perdido hasta la noción de cómo nombrarla, era mucho más alto que ella, pero en ese momento esos ojos azules tenían el control, ese vestido le daba todo el poder. —Vuelva a la mesa, no es el lugar para hablar.

—No necesitamos hablar. Podemos discutirlo de otra manera. -ya se había acercado a él, esa noche la chica lucia terriblemente hermosa.

—¡Basta! ¡No me haga usar la fuerza! -se puso su mano en el puente de la nariz, buscando autocontrol de alguna parte, pero su cerebro no era capaz de buscar una solución a lo que se estaba enfrentando.

—Puede ser tan fuerte como usted quiera. -y la boca del joven se llenó de saliva tragando de inmediato para soportar el comentario.

—No más, por favor entienda. -sus palabras iban en contra de lo que manifestaba su cuerpo, estaba débil, completamente rendido ante ella.

—¿Por qué se me niega profesor? -y esa voz entró por su oído para hacer un terrible corto circuito y desconectar su cerebro. Cuando se dio cuenta su espalda tocó la pared, atrapado, arrinconado, ya no había donde más huir.

—Yo.. bueno… - y empezó a tartamudear como si estuviera totalmente asustado.

—Lo deseo. -solo fueron dos simples palabras, en realidad había sido una de las frases más cortas que había escuchado en toda su vida, pero esa voz pudo con él, su corazón latiendo fuerte, amenazando con salirse de su pecho le provocó una parálisis.

—Loxar, por favor. Pare. -y eso había sido casi una súplica, cerró sus ojos porque si la seguía viendo iba a caer totalmente perdido ante ella, entre sus brazos y piernas.

—Quiero que me toque. -susurró ya a milímetros de sus labios, el Fullbuster sintió su aliento, era su whisky, Juvia había bebido para llegar ante él.

—Se lo suplico, por favor. -los ojos grises con los azules se vieron fijamente, ya no había marcha atrás, no. Aunque Gray le suplicara que no lo hiciera ella continuaría y muy en el fondo él joven quería que pasará.

—No haré nada que usted no quiera. -su labio, Gray quería besar ese labio que sobresalía con inocencia, pero que había pronunciado palabras que habían hecho que su respiración se acelerara. Le estaba advirtiendo, no quería tocarlo, ni besarlo sin su consentimiento, por eso había conservado su "distancia".

Las manos de Gray estaban al frente, tratando de evitar que esos pechos de la joven se espicharan en su torso, no quería tocarla, no podía, más bien no debía hacerlo. Porque su débil carne humana lo haría cometer la peor de las locuras. Estaba descontrolado, ella estaba a punto de vencer, Gray quería que eso pasará. El joven necesitaba que alguien lo salvará, Natsu, pero estaba seguro, completamente, que la chica estaba en ese baño por una muy mala influencia.

—Piense que este es otro de mis castigos y para redimir mi error usted puede tocarme donde quiera. -No tenía ni la menor idea de donde estaban saliendo esas frases, pero estaban funcionando, tanto que Gray estaba a punto de sucumbir a su voz.

—¡Basta! -susurró, pero como Juvia estaba tan cerca de sus labios se rozaron por unos cortos segundos. Al lanzar la cabeza hacia atrás está también se topo con la pared, ya no había donde más escapar.

—Tengo calor. -trató de empujarla, pero ella se lo impidió. Sacando esa excusa para quitarla de encima.

—Tranquilo, eso se puede arreglar. -la joven empezó a soplarle suavemente el rostro, latido, su corazón estaba saliéndose de su pecho.

—¡No me toque! -al intentar quitarle el abrigo, el joven se negó y aunque Juvia pensó que la había rechazado con esa frase, sintió como su frente chocaba suavemente con la de él, se encontraba en una batalla y lucha constante, Gray estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por detener a su cuerpo entero que le gritaba que la besara.

Cerró sus ojos y siguió aquellos labios color rosas que estaban pronunciándose frases que lo estaban haciendo caer. El profesor había sido vencido.

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Se arrepentía por lo que había hecho, aunque si pudiera retroceder el tiempo lo haría de nuevo. Podía recordar el momento exacto en el que la había empujado apartándose de ella trayéndola del paraíso de nuevo al infierno.

Salió del restaurante fuirioso sin querer volver a saber nada sobre ella, sin embargo, Natsu le había dado consuelo a la señorita.

—No puedo seducir a alguien que es gay. -dijo desairada mientras esperaba que trajeran el auto del Dragneel.

—¿Piensas que Gray es gay? -Sonrió para luego poner la mano respetuosamente en el hombro de la Loxar.

—Dile lo que piensas, estoy seguro que gray se confesara al momento que tú le indiques que ya sabes que es gay y le facilitará el hecho de que conozcas su orientación sexual para tener más confianza en la Concepción del mocoso. -sabia de antemano que Gray detestaba con todas las fuerzas de su corazón que lo llamaran gay, fue un apunte con ligero tono de Villanía.

Y la había dejado en su casa, totalmente preocupada, pero sin creerse que había tocado por primera vez los labios del fullbuster, no lo creía, pensaba que era un sueño, una horrible locura. Ahí estaba tratando de llamar la atención del Fullbuster por todo el campus.

—Creo que debo hablar seriamente con el decano, no estoy dispuesto a soportar más su acoso. -Juvia le regaló una mirada de arrepentimiento, de cachorro, tan tierna que provocaba que cualquier persona se derritiera.

—Volvamos a empezar, ¿Si? Olvide el beso. -El pelinegro no había logrado dormir en toda la noche, había saboreado sus labios y estaba completamente seguro que no olvidaría nunca, jamás, ese hermoso instante, esa lengua, la forma en la que él le había estirado el labio con sus dientes tratando de saborear su inferior, el momento en el que casi pierde la razón y se adueña de todo su ser.

—Si usted no deserta de mi clase, haré que se involucre en demasiados problemas.

—¿Me está amenazando?

—No, le estoy diciendo exactamente lo que voy a hacer. No se si tenga conocimiento, pero tengo gran influencia en este lugar y si me place podría acabar con usted si no me deja en paz, le conviene dejar mi clase. -Se asustó porque jamás en su vida lo había visto tan serio.

—Puedo salirme de su clase si eso es lo que quiere, mi intención nunca fue afectar nuestra relación … —¿Nuestra relación? -la interrumpió incrédulo, enfadándose por sus palabras. —Jamás hemos tenido algo que pueda llamarse una relación, usted es una estudiante más para mi y mi paciencia se ha agotado señorita, se lo repito nuevamente no soportaré esta situación.

—¿De verdad desea que renuncie a usted? -Sus ojos grises la vieron detenidamente, por su puesto que no quería que fuera así, si fuera totalmente sincero en ese instante le confesaría que arriesgaría todo por estar con ella, pero no quería sacrificarla, no desdaba ponerla en peligro, él simplemente no era bueno para ella.

—En realidad… -una canción de su banda favorita sonó cortando la frase del pelinegro, llamando la atención de ambos, Juvia sacó su celular y se desconcertó al ver que era una llamada desde el teléfono de su hermano.

—Perdón debo contestar. -Gray quiso descifrar el accionar y las expresiones de Juvia, era como si todo hubiera dejado de tener importancia porque esa llamada ahora era extremadamente importante para ella.

—¿Alo?

—Hola mujer – al escuchar la voz de su hermano sus labios se curvaron mostrando una gran sonrisa. Saltó de la felicidad, pues escucharlo decir palabras enteras con esa fuerza la hizo agradecer automáticamente al cielo.

—Gajeel … -ver como ese hombre recibía toda la atención de la joven provocó que todo su interior se llenara de rabia o probablemente de celos, tal vez de ambos sentimientos combinados.

—Me dieron de alta. -se llevó la mano a la boca totalmente emocionada.

—¿Te dejaron salir o te escapaste? ¿Es seguro? -Lo sospechaba, Gray malinterpreto todo y pensó que "el novio" de Juvia había salido de la cárcel.

—Vieron una leve mejoría, mujer, aunque sabes que si no conseguimos un corazón … -la peli azul escuchó a Levy en el fondo regañando a Gajeel porque no le gustaba en lo más mínimo que mencionara una posibilidad de muerte cercana.

—¿Dónde estas? No te muevas, iré ahora mismo por ti. -y la mirada del Fullbuster se endureció, detestaba que Juvia hubiera perdido todo su interés en él porque Gajeel la había llamado.

—En el hospital, Levy está haciendo todo para pagar mi salida.

—Ya voy para allá. -Sin decirle una sola palabra al profesor se fue, dejando a un Fullbuster demasiado confundido y con unas ganas enormes de acabar con ese tal Gajeel, pues entendía que era mucho más importante para ella.

Siguió su camino y trató de no dejarse afectar por lo sucedido, aunque fue inútil ya que se la imaginaba en los brazos de ese hombre y esas imágenes le causaban que su nivel de molestia llegara a niveles inimaginables.

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—Juvia tenias razón, fue muy tonto de mi parte pedir prestado el dinero con semejante interés. -Juvia sonrió aliviada al escuchar la frase de Levy que había salido de su boca casi como un susurro, mirando cuidadosamente a todos los lados con la intención de que Gajeel no fuera a escucharla.

—Fue la mejor decisión que pudiste haber tomado, conseguiremos el dinero. Te lo aseguro. -Juvia sostuvo las manos de Levy para enseguida abrazarla, se sentía extremadamente feliz porque las cosas se estuvieran dando, aunque no en su totalidad, el que ella hubiera devuelto el dinero le quitaba un gran peso de encima.

—Hola. -el mundo de Juvia dio una vuelta entera, escuchar a su hermano y verlo de pie fue un avance, lo abrazó tan fuerte que tuvo que aguantar todas las ganas que tenía de llorar para no afectarle.

Él correspondió a su abrazo mientras a lo lejos Levy escuchaba todas las indicaciones finales.

El muchacho se movía lentamente, su enfermedad no había mejorado en lo absoluto, pero no tenían razones para dejarlo en el hospital cuando aún no aparecía el donante y él ya había superado su decaída de salud.

Con ayuda de Levy se subió y se acomodó en el taxi que acababan de tomar, Gajeel cerró los ojos sintiéndose muy débil, Juvia sonrió al ver a su hermano caminando, lento, pero seguro. Había sido la estancia más larga en el hospital y la Loxar se encontraba totalmente preocupada.

—Mujer, gracias por hacerte cargo. -Juvia sonrió al sentir la caricia en la cara del muchacho, mordió su labio inferior tratando de aguantar todas las lágrimas, habian sido meses bastante duros, habian ocasiones donde se había acostado sin probar bocado, pero todo había valido la pena, er a Gajeel en ese lugar había valido cada sacrificio.

—Te recompensaré cuando me alivie. -la joven asintió tiernamente, no quería ser recompensada, estaría dispuesta a hacer cualquier cosa por él.

—Solo quiero que estés bien. -la muchacha puso su cabeza en el hombro de su hermano mientras este le acariciaba el rostro, Levy vio hacia atrás y sonrió al verlos juntos.

—La comida estaba asquerosa. -riñó, sabiendo que ya estaba harto de las verduras, deseaba profundamente una comida grasosa y que le dañara el corazón o bueno lo que quedaba de él.

—¡Sabes que cuando tengas tu nuevo corazón debes cuidarlo! -Levy lo regañó, pues entre sus tareas debía corregirlo como una madre cuando su novio no hacía las cosas bien.

—Es verdad, pero si todo sale bien y cuando el doctor lo autorice yo misma te invitaré. -Juvia sonrió en ese instante, ver a Gajeel hablando, caminando por sus propios medios, haber superado su prueba, la hacía enteramente feliz, confiaba que el mundo se pondría a su favor y que en cualquier momento conseguirían el dinero y el donante para su corazón, debían atraer meramente cosas positivas.

—¿Cómo va la universidad? -la chica suspiró, por su mente pasó rápidamente su profesor y sus infructuosos intentos por conquistarlo.

—Me tocó con Gray Fullbuster de nuevo. -desairada vio en dirección a la ventana, pensaba que era tiempo de rendirse, tendría que buscar una solución en otra parte ya que era probable que Gray jamás se involucrara con ella y que debía terminar su carrera, no quería arriesgarse a que todo su esfuerzo se viera inútil por las "influencias del profesor".

—Eres un un iman para los problemas, mujer. -En ese momento ella desearía ser un iman para él, pero no estaba segura si le gustaban las mujeres, se había vestido con ropa que jamás imaginó usar y ni con eso había logrado un avance.

—Creo que el grado se pospondrá un semestre más. -Pensaba que Gray la detestaba, las palabras que le había dicho le habían dolido en el corazón, se sentía terrible porque lo había decepcionado.

—¿Te estas rindiendo? -Juvia asintió con la cabeza, ya no tendría sentido pelear por alguien que seguía rechazándola en cada oportunidad, volvería a comprar un raspa y gana con la ilusión de ganarse la lotería. Era para ella en ese instante más probable ganarse la lotería que lograr que Gray la eligiera.

—Todo a tu tiempo, sabes que a veces hacemos una tormenta en un vaso de agua, pero al final nos reiremos de todo esto.

—Te prometo que pasaré esa clase, me graduaré y te haré sentir muy orgulloso.

—Con tal de que pueda ir a tu grado y verte recibir ese diploma valdrá la pena.

—Que sea una promesa. -susurró la joven Juvia, había encontrado para continuar luchando por su hermano.

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Los mensajes, las llamadas, "los encuentros casuales", que ella lo esperará en su universidad, todo se había acabado. Había pasado un mes, desde que él le había pedido que no lo siguiera molestando y ella le había obedecido, ahora lo más importante era su hermano, centrarse en sus propios obligaciones y continuar trabajando.

Se supone que debería sentirse feliz, que ella no estuviera asfixiandolo y pidiéndole ser la madre de su hijo, pero su alma se encontraba triste porque había perdido la cercanía con ella.

Vio como se levantó de su puesto al terminar la clase y como salía con su amiga de cabellos rosados sin siquiera determinarlo. Así estamos mejor. Pensó para alistar sus cosas y salir del lugar.

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Gajeel se encontraba profundamente dormido, Juvia no despegaba sus ojos de aquel muchacho que se encontraba recostado en la cama, era su día de descanso en la tienda, por lo que no dudó en ir al apartamento de Levy para cuidar de su hermano.

Habían hablado por minutos, casi horas, al final cuando el sueño había acabado con él, ella permaneció en ese mismo lugar, sentada con su espalda pidiendo a gritos que descansara, estaba dolorida. No quería volver a su casa, podría ir a la universidad con esa misma ropa el día de mañana, solo quería comprobar con sus propios ojos que Gajeel estuviera bien y que continuara respirando.

Vio los rastros de su té que quedaban en la mesita de noche, ya habían pasado algunas horas por lo que estaba completamente frío y no tenía sentido tomarlo o más bien no tendría el mismo sabor. Se acercó para arropar al joven y le acarició suavemente el rostro.

—Descansa, Gajeel. -Tomó su bolso, iba a ir a la habitación de huéspedes para alistarse para dormir, debía madrugar y así llegar muy temprano a la clase de su profesor.

—Por favor hable más bajo. Mi novio y su hermanita están en la casa. -Juvia ladeó su cabeza, había logrado percibir esa frase y se le hizo sumamente extraño proveniendo de su cuñada.

Juvia había escuchado el timbre del apartamento mientras estaba con Gajeel, nadie en sus cinco sentidos visitaría a la muchacha a esa hora, ya que eran horas avanzadas de la noche. Sus oídos percibieron la voz de un hombre, una voz muy gruesa y que jamás había escuchado con anterioridad en alguno de los amigos de Levy, no conocía a sus vecinos y podía pertenecer a uno de ellos, sin embargo, por alguna extraña razón eso le causaba una mala sensación.

No quería entrometerse, debía respetar la privacidad de Levy, pero, algo dentro de ella le indicó en ese momento que debía salir, así que lo hizo, caminó lentamente por el corredor para centrarse enteramente en escuchar la conversación.

—Señorita, ha sido una muy buena paga. Nos veremos la siguiente semana. -lo entendió, esa simple frase fue suficiente para comprender que Levy no había devuelto el dinero. Se congeló porque la McGarden le había asegurado que lo había hecho, fue impactante descubrir que su cuñada le había mentido descaradamente y la había tratado como si fuera la peor de las tontas, la más manipulable y engañable del mundo.

¿Debía quedarse en las sombras? ¿No salir y mantenerse a salvo? No, debía confrontarla y agarrarla con las manos en la masa, sería la única manera en la que no se lo negaría. Descubriéndola ella misma. Hizo un movimiento que llamó la atención de la más bajita en la casa, Levy desde donde se encontraba sentada le regaló una mirada cuando se dio cuenta que había salido de la habitación y que se encontraba escuchando la conversación, advirtiéndole que tenía que quedarse en su lugar, ella se quedó quieta, entendiendo que podía ser peligroso si se mostraba. Apoyó su espalda en la pared y vio como esa persona se levantaba y caminaba a la puerta.

—Hasta luego.

Juvia mordió su labio inferior aterrada, la persona que acababa de ver tenía su rostro totalmente tatuado. Sus ojos negros haciendo como la sombra de un ojo hueco, su nariz igualmente tatuada y en la boca dientes que marcaban también la parte de sus mejillas.

Nunca había visto a una miembro de Tártaros en persona, sin embargo, tampoco tenía dudas, ese hombre era uno de ellos. Su apariencia casi demoniaca lo delataba. Levy cerró la puerta cuando ese hombre salió, un silencio bastante incómodo reinó en el lugar, ella se quedó quieta sabiendo que Juvia la había descubierto.

No se esperó la visita de Juvia, sabía que Gajeel no se iba a levantar por lo que no le preocupó que el cobrador viniera a su casa, sin embargo, dentro de sus cálculos no estipuló que la Loxar la iba a descubrir y ese hombre no iba a aceptar que no le pagaran su dinero ese día, así que llamarlo para cancelar la cita no era una opción.

—Dijiste que lo habías devuelto. -se encontraba herida. La habían traicionado, su cuñada le había mentido.

—No, no lo hice. -la miro desafiante, como si en ese momento Juvia se tratará de su enemiga y Levy tuviera el poder.

—¿Con que estás pagando los intereses?

—Con el dinero que me prestaron. -Juvia llevó su mano a su frente. Quería asesinarla ella misma en ese instante por no pensar en esos momentos.

—¿No lo entiendes? Ya has gastado la mitad de dinero y ni siquiera puedes cubrir ya la operación de Gajeel. ¿A quien se le ocurré pagar los intereses con el capital?

—Pedí prestado doscientos mil. Si tengo para cubrir el transplante. -Juvia cerró sus ojos totalmente asustada.

—¿Dónde tienes el dinero? -Se rehusaba a hablar, no le iba a contar, no iba a renunciar a su esperanza de salvarle la vida a Gajeel, en ese momento su sentido común estaba totalmente nublado, no le permitía pensar con claridad.

—¿Para que quieres saber eso?

—Porque lo voy a devolver.

—No te lo van a recibir, tu misma lo dijiste, ya he gastado la mitad en intereses. -y eso le hizo estrujar el corazón a Juvia.

—Voy a hacer que lo reciban.

—No lo harás, Keith es peligroso.

—Dime donde está el dinero o ahora mismo voy a despertar a Gajeel y le contaré absolutamente todo. -Y cambió su mirada fuerte a una muy asustada al escuchar que mencionaban a su novio, no quería que Redfox se enterara, no cuando iba a hacer todo lo posible por ocultar la verdad de él.

—¿Cuál es tu plan? Dime, después de que operen a Gajeel ¿Qué vas a hacer? -No comprendía, no tenía ni la menor idea que pasaba por la mente de Levy, por más que intentara pensar en una solución Juvia no veía el punto.

—Voy a huir con él a un lugar donde no me puedan encontrar.

—¿Y yo? A mi serán la primera que me buscarán y me matarán. –no quería decirle en la cara que no había pensado en ella, que prácticamente sólo pensaba en Gajeel y su bienestar.

—Puedes huir con nosotros.

—Tártaros tiene miembros en casi todo el mundo, nos terminarán matando.

—No me importa. Mi Plan es perfecto.

—¿Perfecto? No podrás cruzar ni una frontera sin que ellos lo sepan… ¡Gajeel! – y Juvia hizo un ademán de irse a la habitación con el fin de despertarlo y contarle todo acerca de donde provenía el dinero.

—Espera, Juvia. No lo despiertes, por favor. -se lo imploró con la mirada, claramente sabía que estaba haciendo muy mal las cosas. — ahí está el dinero. -la joven totalmente arrinconada le mostró donde lo guardaba, ese que escondía en un hueco en la pared.

—¿Cuánto hay? -Juvia tenía una mirada que daba miedo, no tuvo más remedio en contestar porque sabía que no le temblaría la voz en llamar a Gajeel y contarle todo y en su situación sería muy peligroso que se enterara de esa noticia.

—Ciento cuatro mil. -definitivamente se había gastado la mitad, ya no era únicamente cien mil, ahora debía conseguir el doble y no tenía ni idea como hacer para que no los mataran a los tres en el intento.

Furiosa tomó la maleta y agarró a Levy de la muñeca casi haciéndole daño.

—¡Vamos con ese hombre!

—¡Suéltame! -le ordenó, pero ella siguió determinada a cumplir su objetivo y salió con la peli azul del apartamento casi arrastrándola, no le importaba que Gajeel las fuera a escuchar, era mejor que se enterará de una vez por todas lo que estaba sucediendo.

—¡Es peligroso! Nos puede matar si lo molestas. Entiéndelo.

—¡Debiste haber pensado en eso antes de meterte con esa gente peligrosa! -la joven observó en varias direcciones, al encontrar a lo lejos a un hombre con ropa similar al que estaba en el apartamento hace algunos minutos, salió tras él.

—Te va a matar por desafiarlo.

—Me va a matar de todos modos si no devolvemos el dinero. -no era buena haciendo recapacitar a la gente, pero en ese momento, en lo único que podía pensar era en entregar ese dinero maldito y liberarse de todo el peligro.

—¡Keith! – Con todas las fuerzas gritó al encontrarlo, tras haber corrido algunas cuantas cuadras, con su gabán y boina volteó al escuchar su nombre o por el apodo como lo nombraban, era bastante terrible su apariencia, lucia como una calavera, un muerto en vida.

—¡Vamos a devolver el dinero! Ya no queremos este trato. -levantó su ceja totalmente sorprendido, desvió su mirada ligeramente para encontrarse con Levy, la mujer con la que había entablado el negocio y no entendía porque Juvia se estaba entrometiendo si no tenía nada que ver. Ya conocía a la mujer, había investigado a cada uno de las personas relacionadas con la McGarden, era lógico que si ella desaparecía con el dinero a la primera que buscarían sería a la peli azul.

—¿Tienen los doscientos mil? -Juvia sintió que iba a desvanecerse en cualquier momento, estaba tan nerviosa, ese hombre si era un asesino, a alguien que no le importaba meterse con mujeres o niños con tal de obtener mucho más dinero.

—No, hay ciento cuatro mil. El resto lo entregaremos después. -Emitió una carcajada, de ultratumba, le heló hasta los huesos con tan solo sonreír, con extraña calma le dio un sorbo a la cerveza que traía sosteniendo en la mano y al cigarrillo de la otra.

—Al momento de prestar el dinero, Tártaros lo entregó completo. No pueden entregar menos, así funciona este negocio.

—Juvia irá a la policía si no los recibe, y les dirá sobre esta estafa. -no sabía de donde estaba sacando el valor para confrontarlo, pero hablar de la policía ya no era si quiera una buena idea.

—¡Basta! -Levy le jalaba la manga para que se callará, nunca debió enfrentarlo, Juvia jamás debió entrometerse.

—¡Deben entregar el dinero completo! No por partes, el interés sigue corriendo día a día de los doscientos iniciales, en este negocio no valen los abonos a capital. -y volvió a reírse porque podía aprovecharse, porque tenía el control, porque la policía no podía hacer nada en contra de ellos.

—¡No lo tenemos, esto es lo que tiene que recibir, maldito delincuente! -Lanzó la maleta a sus pies, ofendiendo a Keith quien se acercó tenebrosamente a ellas.

—No le haga caso, Keith. Conocemos el trato, mi cuñada solo enloqueció. Le entregaremos los doscientos mil más los intereses. -dio pasos hacia atrás, aunque intentó interceder por Juvia sabía que no debían hacer enojar a los de Tártaros, el miedo la hizo alejarse, ya era demasiado tarde.

Bruscamente Keith la tomó de las mejillas haciendo que el alma de Juvia abandonara su cuerpo, la joven estaba completamente aterrada, de inmediato llevó sus manos a la de ese hombre para apartarlo, sin embargo, parecía ser un ser de otro mundo, era muy fuerte.

—Puedes pagar los otros cien mil. -con sus temblorosos ojos lo vio, no entendía a qué se refería. — Tienes el cuerpo para protagonizar unos cuantos videos. -la joven sintió como su estómago se revolvía. Se sentía asqueada al ver como con esos ojos calvericos recorrían su cuerpo.

—Hueles a Virgen. -Juvia mordió su labio inferior tratando de soportar la sensación de repulsión que la invadió en ese momento. Ese hombre le olfateó el rostro y ella solo quería salir corriendo de ahí, se sentía muy vulnerable.

—Pueden darnos más de cien mil dólares por ti. -el hombre le sopló en el rostro lo que provenía de sus pulmones después de exhalar el humo de aquel cigarrillo, la joven tosió, se sentía muy pequeñita, como una pequeña cucaracha, una hormiga, muy desprotegida.

—Prefiero morir. -Juvia llenó su boca con saliva, le escupió y le dio una cachetada para ponerlo en su lugar. Una patada en las bolas iba a darle, pero sus piernas no respondieron a sus órdenes, estaba terriblemente asustada.

—Asqueroso, jamás haré nada de eso. -bien, Juvia nunca debió haberlo tocado, colérico, totalmente enojado la golpeó con la botella de cerveza que tenía en la mano haciendo que todos los cristales cayeran al suelo, devolviéndole el golpe por uno mucho más salvaje.

Desorientada escuchó el grito de horror de Levy que se encontraba impresionada por lo que estaba ocurriendo, con su mano tomó el cigarrillo entre los dedos y lo apagó poniéndolo en la sien de la Loxar, la joven solo pudo gritar escandalosamente por el dolor de la quemadura y sin sentirse mejor con lo que había hecho la golpeó con su puño en el rostro, lanzándola al suelo, dándole patadas en su espalda para acabar con ella.

—¡Basta! Por favor ya entendimos. -entre lágrimas la peli azul se fue a detener la golpiza, estaba segura que sería capaz de matar a Juvia si se lo permitían, no sentía benevolencia alguna, al contrario le encantaba ver sufrir a las personas.

—Que sea la última vez que pasa esto, cucaracha, porque te la entregaré en una bolsa negra, en pequeñas partes. -la amenaza iba claramente dirigida a la McGarden, no lo dudaba, había sido extremadamente cruel.

—La otra semana vendré por lo de los intereses. -Juvia en el suelo sintió como unas cuantas lágrimas se escurrían por su rostro. Sintió sangre caer de su cabeza y tocar su rostro, no estaba segura de poder abrir el ojo con total libertad, nunca en su vida se había sentido tan asustada y jamás había recibido tales golpes tan fuertes, no era alguien que se metiera en problemas.

—Juvia, bienvenida al Tártaros y de aquí nadie escapa. -Se rió porque sabía que tenía poder sobre ellas, Juvia no lo permitiría, prefería robar un banco o morir, antes de conseguir el dinero así como se lo había propuesto ese despreciable ser.

—Ayúdeme profesor, Fullbuster. -masculló con muchas más lágrimas saliendo de sus ojos, aún en el suelo, desesperanzada y con su corazón en mil pedazos, como si él pudiera escucharla, como si se tratase de algún superhéroe que podía venir a rescatarla, sin embargo, al ver en todas direcciones él no apareció. Gray no era su héroe.


Fin del capítulo hermosuras, muchísimas gracias a todos por su apoyo, si quieren dejarme algún comentario, sugerencia, abajito esta la caja de comentarios, muchas gracias y espero que lo hayan disfrutado. Aquí hay dos capítulos, lo siento por demorarme.

Hoy no contestaré reviews, los quiero demasiado.