Sin poder mirar, mirandote (Editado)

Angielizz

Primer día en la escuela


—Despierta, dormilón –un minuto antes estaba nadando en un océano colorido y ahora estaba de regreso en mi habitación, con Emmet sobre mí.

—De acuerdo, sólo dame diez minutos —la desventaja de ir a la escuela era madrugar, siempre escuchaba a Emmet y Jasper quejándose sobre esto.

—Apresúrate, que se nos hace tarde.

—Diez minutos —repetí poniéndome de pie.

Me tardé menos de ese tiempo, y pudo haber sido todavía menos si no fuera por la dificultad que representaba aún abrochar debidamente las agujetas. Hice un recuento: cinturón, cartera, zapatos, mochila en mano y listo. Alice estaba esperando fuera de mi habitación con impaciencia, incluso un poco más que la mía, fue ella quien se cercioró que todo en mi vestimenta estuviera en orden, un último detalle para parecer normal: unos lentes oscuros.

Parecer normal no era lo mismo a serlo, y sinceramente no creía que alguien en Forks para esta hora del día no supiera de la incorporación de un Cullen al Instituto de Forks. Por lo que había escuchado antes entre las conversaciones de mis hermanos, mi existencia era todo un misterio para el alumnado, mi ceguera no era un secreto para nadie que llevará más de un par de semanas viviendo en Forks, aunque asumía que lo que de verdad causaba intriga era mis motivos para mantenerme alejado de la sociedad y haber sido tan obstinado para mantener mis clases particulares durante todos estos años.

Los lentes oscuros no eran una clase de disfraz, pero pensaba que era más sencillo tener una conversación si mis ojos no terminaban mirando hacia las paredes o en dirección opuesta a la persona con quien conversaba.

Sentí una mano tomar la mía y apretarla, supuse que sería Alice a mi lado nerviosa, si conocía a alguien que se quejaba de lo discriminantes que solían ser los chicos aquí en la escuela, esa era Alice.

—No se van a meter contigo Edward, no hay porque estar nervioso – la voz de mi hermana me hizo sonreír.

—Creo que aquí la única nerviosa eres tú, Alice, no tengo duda que si alguien se mete conmigo entre clases se den un susto al conocer al duende que tengo como hermana.

—Y al musculoso hermano que tienes, de eso no te olvides. – Emmet, parecía más ansioso de dar una buena pelea y claro si alguien se metía conmigo sería muy bien visto que mi hermano me defendiera, aunque yo y mi familia supiéramos que él solo quería buscar un pleito y nada más, aún así esperaba no darle motivos suficientes para que hiciera uso de su fuerza bruta.

Se creó un silencio tenso y agudo de pronto, tardé unos segundos en entender el motivo, pero lo confirmé cuando el carro dejó de estar en marcha: habíamos llegado a la nueva escuela.

— ¿Estás listo, Edward? – el tono de Rosalie me sorprendió, esperaba que ella fuera la más tranquila en todo esto pero compartía los miedos y nervios de Alice.

—Sí –intenté llenar de falsa valentía.

Alice tomó mi mano con más fuerza y me jaló hacia ella para indicarme que era momento de bajar del carro. Una vez que me encontraba parado al lado del automóvil de Rosalie, la mano de Alice vuelve a darme un apretón. Mi primer clase, también la primera de Alice, Historia.

Asumí que las murmuraciones a nuestro alrededor eran del resto de nuestros compañeros, y no había que tener un sentido del oído desarrollado como el mío para entender lo que decían: "Ya vistes al chico nuevo" o "Es un Cullen", "Es guapísimo" "Definitivamente debería de darle mi numero" o también "guau" y "oh", me pregunte si mis hermanos en verdad eran tan influyentes como solía decir Emmet, pero quizás era que solo era el chico nuevo, prefería esas murmuraciones a las otras menos agradables "Pobre chico", "Dicen que era un niño cuando pasó", "Es una lástima".

Me enfoqué en dejar de prestarles atención y concentrarme en mis pasos, esperaba que me tomara unos cuantos días memorizar el recorrido a cada aula para no depender de mi hermana menor.

La primera clase fue justo lo que temía, una incómoda y larga presentación por parte del profesor donde se aseguró de decir las palabras ciego e incluyente una decena de veces al menos. No bastando con ese innecesario discurso sobre como la escuela estaba a la vanguardia para educar a todo "tipo" de estudiantes, le recordó al resto de la clase que debían tener "consideración" conmigo y ser "amables".

Imbécil.

El mejor momento fue cuando Alice me llevó a mi asiento. Mis oídos eran capaces de captar cada maldito murmuración de mis compañeros, como si no fuera suficiente malo no ver sus rostros tenía a todos ellos cuchicheando sobre mí. Eran como un zumbido imposible de ignorar. Alice apretó mi mano toda la clase.

La segunda clase tuve un poco de suerte, la presentación se limitó a mi nombre y después el profesor hizo uso de su autoridad para detener las murmuraciones que mi llegada al aula había creado. Su clase fue sobre el Renacimiento, un tema que tenía dominado por placer y del que sabía todo lo necesario desde hace un mes y medio, así que pude pasar de los apuntes y divagar con la comida de Esme para ese día, esperaba que esa comida valiera la pena mi tortura en el instituto.

En la siguiente clase, Trigonometría, el profesor dio un discurso más breve que el primero, aunque usó las mismas palabras una vez "ceguera" y "capacidades diferentes", tacto era lo único que esta escuela no tenía. La increíble incluyente clase fue todo menos incluyente. Alice me dicto al oído los problemas matemáticos para que yo pudiera resolverlos, operaciones fáciles que podía responder mentalmente, era bueno con los números. Cuando no tienes nada para distraerte, aprender a hacer cálculos mentales como si hubiese un pizarrón incluido en mi cerebro.

Sentí alivio cuando llegó la hora del almuerzo. Necesitaba escapar de los profesores, sus falsas simpatías y mis compañeros ruidosos. Aunque el camino hacia el comedor fue un poco más de lo del resto del día:

"Ese es el otro Cullen" El quinto Cullen. Aunque yo era el cuarto en orden por edades, un par de meses antes que Alice.

"Es ciego" maravilloso. ¿Lo sabía por el bastón? ¿Los lentes o los chismes?

"Fue un accidente horrible". Y dolió más de lo que parece.

"Es muy guapo". Al menos Alice y Rose no mentían sobre eso.

—¿Qué es tan gracioso? —me limité a negar con mi cabeza y seguir caminando, estaba acostumbrado a andar sin bastón en casa, pero en un lugar desconocido me sentía torpe.

"Pobre chico"

"Escuché que acaba de volver de un psiquiatra"

¿Volver de un psiquiatra? Espera eso…

—¿Qué tal tu primer día? —Rose.

—Si pudiera tomar un shot por cada vez que he oído la palabra ciego esta mañana, estaría directo a rehabilitación.

"¿Crees que tenga teléfono?" Sí, aunque sólo es para llamadas y agenda.

"Espero que ella aun salga con Jasper y no con él" Arrugué la nariz ante la posibilidad de una relación con Alice, porque aunque no compartíamos un lazo sanguíneo no había nada que me hiciera considerarla algo distinto a una hermana, habíamos crecido juntos, puede que incluso nos hubiésemos bañado juntos de niños, no había nada más imposible que eso.

"¿Tendrá alguna novia?" y aunque la mayor parte de ellos se basaban en mi físico, seguían ahí los comentarios de lástima y vergüenza.

La verdad nunca antes me había tomado como alguien guapo, nunca nadie me lo había dicho aparte de mis padres y hermanas, pero solo eran ellos, y entre la familia nunca importaba realmente el físico. No pensaba que fuese horrible, pero tampoco imaginaba atractiva la posibilidad de tener una cara demacrada por el insomnio, la depresión o las caídas que seguramente habían dejado alguna cicatriz, aunque no pudiera sentirlas.

—Edward, ¿Tan mal va? – preguntó Jasper seguido de un ruido metalico que imaginé se trataba de la silla.

—Bien, solo que no he dejado de escuchar sus comentarios, incluso algunos en los que creen que Alice te cambio por mí, eso suena tonto –bromeé.

—Los Cullen y el incesto, algún día tendrán que superarlo —gruñó Alice a mi lado.

— Bah… Alice, demostrémosles que se equivocan – hubo un silencio de parte de ambos supuse que se estaban besando o algo parecido, agradecí no poder ver– Ahora no creo que digan nada de eso y si vuelve a suceder tendremos que hacer esto enfrente de todos y cada uno de ellos.

— A mi no me importaría recordarles quien es mi novio –le respondió Alice.

—¿Cómo te fue, Edward, qué tan mal te trata la escuela? – la voz de Emmet sonaba divertida pero tenía un punto de frustración, así que de seguro él y Rose se volvieron a pelear, era fácil saberlo. Emmet era hiperactivo y alegre y sólo las discusiones con Rosalie podían provocar lo contrario.

—Aun no me he caído, ni lastimado a nadie… así que eso debe ser sólo bien.

—Eso sí que es raro… — musitó Rose a mi otro lado donde supuse acababa de ponerse.

—¿Qué ocurre? —odiaba las conversaciones en las que se asumía que yo era capaz de notar con la vista de lo que hablaban. Alice aclaró para mí.

— La chica nueva se sentó solamente con Ángela, ayer estaba rodeada de chicos como si fuera miel y ellos abejas obreras, una cosa incomoda de ver… supongo que Edward le ha quitado un gran peso de encima a la chica, toda la atención está sobre ti, no paran de verte –me removí en mi lugar incomodo ante el comentario de Alice, nada peor que no poder ver y ser observado por tantos ojos de extraños.

— Cierto, ella tenía cara de querer desaparecer. Seguro que ahora sólo intenta pasar desapercibida.

— Yo la entiendo, supongo que si pudiera ver ya hubiera salido huyendo de aquí sin pensarlo, para mi suerte no veo nada —mentira, lo peor era escuchar a todos ellos murmurando sin saber a quién pertenecía esa voz ni las expresiones que podrían tener en sus rostros.

— Edward —uso su tono paternal Jasper—, no deberías hablar así.

—Era sólo una broma —me disculpé y mentí. No era sólo una broma, era la verdad.

Sabía que lo que sentía y pensaba también afectaba a mi familia. Sin importar qué tan díficil me pareciera mi vida, seguía intentando no ser un peso sobre la vida ellos. Si era cierto que mi vida había sido injusta y cruel en diferentes etapas, tampoco era capaz de luchar contra ella y salir ganando, solo podía afrontarla y buscar una manera de sobrevivir, un punto al cual enfocarme y ese era mi familia, no tenía una luz inagotable de energía quizás, pero no podía sentir todo el día sólo miserable.

En algún momento mi depresión adolescente, como la llamaba el terapeuta de segunda, debería pasar y yo encontraría mayores motivos para sentirme feliz, ciego o no. ¿Por qué eso fue lo que dijo en la última sesión, no?

—Podría ser amiga de ella, iríamos de compras, tal vez un cambio de look, tal vez solo hacernos las uñas –añadió Alice para cambiar de tema y hacer el ambiente más relajado.

— No estaría mal, también podríamos maquillarla, un corte de cabello y jugar a la muñeca con ella —Rose solo estaba molestando a Alice, aunque después de ese comentario la conversación giro en torno a moda y maquillaje.

Intenté cambiar mi concentración en Jasper y Emmet aunque ellos parecían absortos en su discusión sobre los planes del siguiente fin de semana aunque apenas fuera martes, pero ellos aun así tenían que pensar en si ir a acampar era buena idea o hacer algo los tres juntos como por ejemplo hacer una salida a donde fuera, aunque yo no presté mucha atención a su conversación ya que yo prefería que ellos se divirtieran haciendo algo más divertido que estar conmigo en casa.

Teníamos diecisiete, deberíamos estar en fiestas. Al menos ellos.

Me había acostumbrado a pasar tiempo en compañía de Esme, el piano y el jardín, así que ya fuera que eligieran hacer algo entre ellos o un plan donde mis pocas habilidades visuales lo permitieran, me sentía conforme con el resultado.

Escuché el timbre de la siguiente clase y después el ruido de pasos, sillas deslizandose y charolas de comida vacías siendo arrumbadas una sobre otra. Rosalie señaló que mi bandeja de comida estaba intacta, pero parecía imposible digerir algo de comida cuando estaba tan concentrado en mantener mis nervios al límite. La siguiente clase, biología, no la compartía con Alice; y mis nervios no eran por temor a estar solo en una clase de estudiantes, era porque era una prueba para demostrarme a mí mismo que era capaz de hacerlo por mi cuenta.

—Esta es el aula de biología, yo voy a venir por ti al terminar la clase, suerte—sentí la mano de Alice en mi antebrazo ejercer una mayor presión—. Todavía puedo cambiar mi tira de materias para coincidir contigo.

—Tonterías, nos vemos más tarde.

Escuché unos pasos toscos acercarse a mí.

—Usted debe ser el joven Cullen, es un gusto bienvenido a la escuela, espero que le guste —era el profesor.

— Gracias… ¿Dónde es mi asiento?— esperaba con todas mis ansias que él me dijera donde era mi lugar y me guiara, según Alice, los maestros estaban conscientes de mi situación.

— Claro, es en la esquina, justo allá. –¿De verdad? ¿se suponía que algo en esa indicación tuviera sentido para mí? Maldición, cómo se suponía que iba a llegar a mi lugar si no me guiaban. Puse el bastón frente a mi y lo intenté. Apenas avance cuatro pasos antes de tropezar con alguien y llevarlo conmigo al suelo.

Hasta aquí llegaba mi record de no tirar a nada ni nadie.