Los personajes pertenecen al gran Akira Toriyama. La trama del fic es original mía.

"Y vienes desde allá donde no sale el sol, donde no hay calor. Donde la sangre nunca se sacrificó por un amor, pero aquí no es así..."- Aquí no es así, Caifanes.

Quedamos solo algunos especímenes de mi raza con vida: Nappa, Radditz y yo; sabía por Nappa que mi hermano Tarbble seguía con vida oculto en un planeta al que lo mandaron mis padres por ser débil, y sabíamos que Kakaroto hermano de Radditz quien a diferencia de este último era un guerrero de clase baja, seguía con vida en un planeta de bajo valor al que fue enviado cuando nació por ser una vergüenza por su nivel de pelea para su familia.

Sin embargo, nuestra gran sorpresa fue hallarlo en Namekusein donde para nuestro asombro él junto con unos terrícolas, buscaban al igual que nosotros las esferas del dragón de ese planeta.

Al parecer conocían un namekusein en la tierra, el cuál era considerado algo así como un dios para los terrícolas; él los había enviado en una misión de la cual desconozco los detalles. ¡Ja! Pobres diablos tan atrasados para creer que un simple namekusein era un dios. Aun así, me sorprende que, una raza tan primitiva haya podido con su obsoleta tecnología llegar hasta otro planeta.

Radditz, Nappa y yo buscábamos las esferas también; la versión oficial es que las buscábamos para entregarlas a la lagartija; pero la realidad es que las queríamos para que yo pudiera obtener la vida eterna, y por fin ganarle a esa escoria y vengar a mi raza.

La sorpresa fue que nada salió como debía de salir, el imbécil de Kakaroto me quitó toda la gloria al derrotar él a freezer. ¿Cómo fue eso posible? No estoy muy seguro, solamente sé que antes de ser eliminado de la faz de la tierra por el poder de esa maldita lagartija alcancé a ver cómo Kakaroto se transformaba en el legendario súper saiyajin, cuando uno de esos insectos a los que él consideraba amigo era aniquilado por el afeminado ese; quien acto seguido de matar a ese insecto terrícola, eliminó a Nappa y a Radditz y cuando me enfrenté a él, hizo lo mismo conmigo.

Lo siguiente que recuerdo fue haber pasado un tiempo horrible en el infierno. ¡Claro! A dónde más iría después de la larga lista de asesinatos. Lo admito, he sido un genocida y tal vez no me alcance la vida en resarcir el daño que he ocasionado, porque tampoco es que esté buscando a estas alturas de la vida la redención. Pero ¡demonios! Si que fue espantoso el tiempo que pase ahí.

Ahora sé, que no fue más de un par de horas lo que pasé ahí pero para mí fueron siglos. Sí, el tiempo pasa distinto cuando estas vivo y cuando estás muerto. Lo siguiente que recuerdo es que ¡Todos estábamos en la tierra! ¿Cómo carajos llegamos ahí?

Después me enteré de que usaron las esferas del dragón antes de que el planeta de los namekusein desapareciera, para revivir a todos los que habíamos muerto (namekus y guerreros) y nos trasladaron a la tierra. El tercer deseo lo usaron para obtener la cura de una enfermedad que tenía el namekusein que se creía dios en la tierra.

Al verme vivo de nuevo solo empecé a reírme solo, muy fuerte, hasta que ví a Radditz y a Nappa. Se acercaron a mí con cara de confusión y al acercarse lo primero que el idiota de Radditz dijo fue que, era un excelente lugar para hacer nuestra base de operaciones; podíamos someter a ese pueblo de debiluchos fácilmente hacerlos nuestros esclavos y aunque no entendían bien cómo fue que freezer fue derrotado (claro ellos murieron antes de que pasara), creían que podíamos empezar a hacerlo.

Jamás pensaron que su burdo plan no fuera de mi agrado y Radditz, muy seguro de que el idiota de Kakaroto lo seguiría, se puso en pose de pelea e iba a empezar a hacer destrozos cuando les dije - Espera Radditz, no te he dado ningún consentimiento de mi parte- él solo volteó confuso a verme y le dije – Sí, usaremos en su momento este lugar como base, aunque por ahora, quiero que busquen más lugares.

Yo me encargaré de todo en este lugar, ahora quiero que no hagan absolutamente nada y por ningún motivo indiquen a Kakaroto nuestras intenciones.

El no recuerda nada de nosotros y podría tomarnos como enemigo, no es que me preocupe eso, pero quiero que ustedes vayan a otra misión en lo que yo me ocupo de este patético planeta. - Radditz y Nappa sabían que mi discurso era meramente informativo, que no estaba pidiendo su opinión así que solo callaron y asintieron con la cabeza. Antes de que me preguntaran lo que suponía tenían en mente les dije, yo me encargaré de conseguirles la nave para que vayan a la misión; por el momento quédense callados y déjenme a mi actuar.

Acto seguido me alejé de ellos y me acerqué a Kakaroto, quien no se hallaba solo; sin embargo no presté atención a la persona, sólo me dirigí a él y le dije -¡Kakaroto! tú y yo aún tenemos cuentas que saldar, pero antes necesito una nave espacial ya que Radditz y Nappa irán a otro planeta, y yo los alcanzaré después- El muy idiota me miró confundido, no sabía bien a que me refería yo con cuentas que saldar, maldito insecto ¿Cómo osó robar mi momento de gloria, y todavía se atreve a hacerse el desentendido? No importa, ya llegará el momento.

En eso Kakaroto aún confuso me dijo -Oye Vegeta no sé a qué cuenta por saldar te refieres, pero si es referente a entrenar juntos, estaría más que encantando de pelear contigo; por cierto, mi nombre es Gokú no Kakaroto, por favor dime así- dijo esto sobándose la cabeza y riendo como bobo, como siempre. -Y con respecto a naves, lo lamento no tengo yo una a la mano, la nave en la que fuimos a Namekusein pertenece a Bulma, pero ella es quien nos puede ayudar- En eso volteó hacia la persona que lo acompañaba. Hasta ese momento presté atención, era un hembra terrícola, a juzgar por su Ki era bastante débil.

Para ser honestos aún y siendo solo una vil y asquerosa humana se notaba bastante atractiva, no es que hubiera visto muchos terrícolas, pero se notaba que era una mujer de cuerpo armonioso, y esos ojos azules que hechizaban. Me perdí un momento en ellos, solo un momento, obligándome a mantener la compostura; y la miré con desdén mientras le sonreía altaneramente a Kakaroto - ¿Acaso insinúas que esta hembra es capaz de tener la nave que necesito? - En ese momento sus ojos Azules cálidos cambiaron como un relámpago y se volvieron agresivos, y me dijo - ¡Oye tú! ¿Cómo te atreves hablar así de mí? ¡De la gran Bulma Briefs! - Mientras se paraba altaneramente con las manos en forma de jarrón, yo solo me reí de lado mostrando desprecio por ella.

Mientras Kakaroto con una gota de sudor en la cabeza me decía -No debes subestimar a Bulma, Vegeta ella es sumamente inteligente y sí, es tan lista e intrépida que fue capaz de ir con todos nosotros a Namekusein y salió bien librada- en eso la muy descarada me dijo -Al menos yo no me morí principito- dijo esto último de forma sarcástica, jajaja vaya sí que tiene carácter esta maldita mujer pensé.

Ella me sacó de mis cavilaciones cuando me dijo – Si, tengo una nave que pueden usar tus compañeros- y acto seguido aventó una capsula y de pronto apareció una nave. Puedo decir que honestamente estaba impresionado, no sabía qué clase de magia hizo en ese momento; ahora, ya sé cómo funcionan esas cápsulas, pero en ese momento sentí nervios, y enojo en no saber cómo lo había hecho.

Radditz y Nappa subieron a la nave, subí con ellos y les expliqué los sectores que debían empezar a revisar y a someter, y quedé en estar en contacto con ellos por medio de nuestro comunicadores. Yo los alcanzaría en un tiempo más, tan pronto conocieran más de este planeta y si había algo que me pudiera ofrecer.

Empezaba a poner en mi lista de esclavos a esa humana; sería de bastante utilidad tener una científica a mi disposición. Aunque al juzgar por su carácter, no veía que fuera del tipo de dejarse amedrentar con amenazas. Creo sería mejor intentar convencerla por las buenas.

La nave despegó llevándose a esos dos lejos y Kakaroto estaba ofreciéndome que me quedara con él, en parte, creo que para que no empezara a querer esclavizar a los humanos. Yo estaba por aceptar su oferta, sobre todo para saber más de él y como carajos fue que logró lo que por derecho me pertenecía, la transformación del súper saiyajin.

Estaba por decir que aceptaba cuando esa mujer me dijo -Oye pequeño, si gustas puedes quedarte en mi casa, tengo mucho espacio ahí y si tú y Gokú van a pelear después lo mejor es que te prepares para que puedas darle batalla, para eso necesitarás un espacio donde entrenar en las mismas condiciones que entrenó Gokú para que puedas alcanzar su poder. Porque, aunque seas muy fuerte no estás a su mismo nivel - Estaba a punto de aniquilarla por atreverse a decirme eso cuando miré sus ojos; no lo decía por ser osada, su mirada transmitía empatía.

Luego dijo algo muy interesante -Si gustas puedo acondicionarte una cámara de Gravedad como la que uso Gokú para entrenar antes y durante su viaje a Namekusein- yo me quedé sorprendido al escucharla, ¿de qué demonios hablaba esta terrícola? - ¿Cámara de Gravedad? -Pregunté – Ahh si Vegeta te va a encantar Bulma me hizo una, y ayuda a entrenar con una gravedad mayor que la que hay en la tierra, yo alcancé hasta un nivel de Gravedad 100 veces aumentada- dijo entusiasmado Kakaroto.

En ese momento volví a ver a la terrícola, vaya tal vez después de todo si valga la pena sondear más este planeta...

Y así fue como todo este lío comenzó...