Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Besos de ceniza, alma quebradiza,
ojos de inocente, corazón que miente.
Como los bandidos se deslizan
besos de ceniza, alma quebradiza
Ojos de inocente, corazón que miente.
Todo de repente se hace trizas... - Besos de Ceniza, Timbiriche
Entré llorando hecha una piltrafa a la casa. No me importó venir chorreando agua, producto de la lluvia a cántaros que caía fuera. Ni siquiera me importó la facha actual que traía, no sólo por lo empapada que estaba, sino porque mi cara era un caos; con todo el rímel y maquillaje corrido. Venga, ni siquiera me importó que me viera en semejantes fachas el "principito de la nada". Yo sólo quería poder llegar a mi cuarto y poder llorar a solas mi miseria. No puedo creer aun cuánto se torció todo, ¿en qué momento pasó esto? En un minuto todo era risa y felicidad y acto seguido todo cambió para convertirse en el infierno de dante de la divina comedia.
Terminé de arreglarme 20 minutos antes de la hora acordada con Yamsha. Y estaba en mi cuarto solo dándome pequeños retoques cuando mi madre me informó que el apuesto Yamsha, como ella suele llamarle, ya estaba en el recibidor esperándome para mi cita. Bajé muy apurada y emocionada, pero ya para llegar frente a él, caminé delicada y lentamente (no hay que dejar que ellos vean nuestra emoción por la cita).
Llegué al recibidor, y ahí estaba él tan galante como siempre. Simplemente lucía fenomenal, me acerqué a saludarlo con un tierno beso en la mejilla y pude oler la fragancia que traía puesta; fue la que le regalé en su cumpleaños pasado. Acabábamos de despedirnos de mis padres, cuando por casualidad vimos pasar al principito gruñón, es decir a Vegeta, pero realmente no le presté mayor atención; fui por algo que olvidé en mi cuarto, regresé al lobby volteé a ver a Yamsha y admiré lo guapo que lucía, él me dio su brazo del cual me sostuve y nos subimos a su deportivo rumbo a nuestra tan esperada cita.
Todo era perfecto, íbamos escuchando "A thousan miles" en la radio, ¡Kami, amo esa canción! Era la canción perfecta para nuestra ida en el deportivo; mientras veía la radiante sonrisa que me dedicaba mi novio. Llegamos al lugar era un restaurante realmente precioso, tenía en el centro un lago y las mesas alrededor del mismo, espaciadas con pequeños y hermosos jardines al estilo clásico japonés; rodeando las mesas, generando un ambiente realmente romántico y dando privacidad al mismo tiempo. Todo era perfecto, su risa, la conversación, los fabulosos besos que me daba mientras me tomaba delicadamente las manos; la cena a la luz de la luna con velas y enfrente de ese romántico lago ¿Qué más podía pedir? ¿Acaso tanta perfección podía ser cierta? Sé que ahora estarán confundidos y se preguntan, si todo era maravilla ¿Cómo fue que todo terminó en desastre? Pues dicen por ahí, nada es para siempre y esa perfección solo era una bella ilusión...
Dentro de la plática que por "error" escuché del profesor y la loca mayor, alcancé a oír que la sabandija esa que tiene por pretendiente la loca de cabello azul, llegaría por la noche, ¿Qué hora exacta dijeron? Ah sí, ya recuerdo, a las 7 pm. Minutos antes estuve monitoreando el ki de la terrícola, cuando sentí que comenzó a bajar al primer piso, me sentí confuso y algo defraudado, pues no había algún ki nuevo en la casa, solo el usual del insecto debilucho ese, que de vez en cuanto venía de visita. Pero él no contaba, era débil e insulso uno más de los autonombrados guerreros Z. ¿Guerreros? ¡Ja! Mis pamplinas, salvo el guerrero de tercera clase que era Kakaroto, su mestizo y tal vez el nameku, no había algún otro que pudiera llamarse propiamente como guerrero en este lugar polvoroso. Aun así y picado más que todo por la curiosidad (debo admitirlo además estaba muy aburrido y sin nada más que hacer) bajé y me acerqué al vestíbulo, caminé por ahí como si no supiera que ahí estaban, entonces los vi... la vi...
¿En qué momento el sueño se volvió pesadilla? Traté de recapitular y analizar a detalle todo lo que paso en las previas horas, tratando de tener una pista de qué fue lo que llevó a Yamsha a cometer semejante tontería. Recuerdo que, cuando lo vi en el vestíbulo, mientras me esperaba, platicando con mi padre, mi corazón latió fuertemente, que guapo se veía, lo saludé con un tierno beso en la mejilla. Sé que ya no somos jovencitos, pero siempre he sentido respeto por mis padres, así que no quise darle un beso en la boca en su presencia. Mi madre, como para darnos nuestro espacio le pidió a papá ayuda y acto seguido se despidieron de nosotros y fueron rumbo a la cocina.
Antes de irnos me di cuenta de que no traía mi cartera, y aunque sabía que Yamsha pagaría; nunca me ha gustado irme sin dinero de la casa. Justo cuando iba a decirle a mi adorado novio que iba por mi cartera apareció vegeta y se quedó ahí como si nada, parado tomando agua con desinterés. Creo que estaba aburrido y simplemente se le hizo entretenido ver que hacían los demás. Así que, no presté más atención a su presencia y le pedí a Yamsha que me diera unos minutos, ya que había olvidado algo y acto seguido fui rápido en busca de mi cartera.
¿Cuánto habré tardado? No creo que más de 3-4 minutos, el caso es que cuando regresé Vegeta tenía en su cara pinta de estarse divirtiendo. Yamsha se veía serio, y el ambiente estaba cargado, cuando pregunte - ¿Está todo bien aquí? - Inmediatamente mi adorado novio volteó, y casi como por arte de magia, me ofreció una de sus magníficas sonrisas, y en un dos por tres el ambiente tenso se diluyó. Hasta dudé que en verdad algo haya pasado.
Me ofreció galantemente su mano y salimos cual artistas en alfombra roja. Dentro del coche mientras íbamos ya rumbo a nuestra merecida cena, le pregunté qué había pasado en mi ausencia. Por un segundo su vista se obscureció, pero fue tan rápido y después volvió su maravillosa sonrisa, me vio a los ojos dulcemente y solo me dijo -No pasó nada hermosa, ya conoces como es ese tipo de gruñón, nada que no pueda yo solucionar con él- Me tomó la mano y se la llevo a sus labios dándome un suave y seductor beso mientras manejaba a la luz de las estrellas. ¡Kami! De solo recordarlo me vuelvo a sonrojar. -Ah- suspiró bulma – entonces, ¿Qué fue lo que salió mal? ¿En qué momento todo se fue al demonio?
