Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Déjate de argumentos, las pláticas no te van, si estás por mí demuéstralo ya. Tan sólo un beso sería un motivo para volver; Engánchame , o suéltame de una vez ... - Desátame, Monica Naranjo.

Ha pasado largo tiempo desde que vi aquel insecto por aquí, tal vez por eso me he sentido tan a gusto y a mis anchas. Más ahora que los bichos verdes por fin se largaron. Dejándome el lugar y la atención de los humanos para mí y mis necesidades. En general me siento cómodo en este lugar, la madre de la humana es demasiado fastidiosa, pero la tolero bien porque al final me atiende como el príncipe que soy y hace mis alimentos. El científico y la humana se la han pasado haciéndome diferentes robots y mejorando mi cámara de gravedad ahora que esos ridículos bichos verdes se largaron.

Patéticos, seguramente lo hacen para evitar que los mate después de que acabe con Kakaroto. Que ni crean que les perdonaré la vida, ni a ellos ni a este ridículo planeta ¡ja! Pobres diablos.

¿Desde cuándo no veo a la sabandija esa? Ahora que lo pienso fue desde que salieron en su dichosa cita. Cierto, ese día me extrañó que la humana llegó hecha un torbellino. Yo estaba cenando solo, como me gusta, cuando la escuché llegar. La vi pasar como un bólido rumbo a su habitación. Iba a soltarle una pesadez, pero me percaté venía hecha un desastre, empapada de agua y llorando. A pesar de la curiosidad que me dio, preferí seguir cenando mi deliciosa cena en ese momento.

¿Qué le habrá pasado? Argh, no sé ni me importa, supongo que se peleó con el insecto ese, y por eso no lo he visto por aquí. Da igual, lo único que me interesa es que se ha dedicado con más esmero en mis necesidades, como debe ser.

Después de la partida de los Namekusein, me he encerrado a trabajar como loca en mi laboratorio, tanto en mis proyectos personales como en mejorar la resistencia de los robots que usa ese maniaco de Vegeta para entrenar. Más tardo yo en entregárselos que él en destruirlos.

Debería ser más cuidadoso, pero ¿A quién engaño? Es el principito creído, y la última vez que le sugerí no fuera tan brusco, me salió con la pesadez de que ni siquiera podía hacer eso bien.

¡Ush! Maldito arrogante, ¿cómo se atreve a hablarme a mí así? A la científica más bella de este planeta.

Los pensamientos de Bulma se ven interrumpidos ya que su celular empieza a sonar de nuevo.m; Mira su celular con tristeza, está a punto de contestar cuando se arrepiente y lo mete en un cajón para no verlo.

Es él nuevamente, lleva un mes marcándome a diario. Incluso se atrevió hace unos días a venir a buscarme. Mis padres, aunque no han preguntado, presienten que algo muy malo ha pasado y sin preguntarme le indicaron que no estaba ahora en casa, evitándome verlo por el momento. Sé que no me puedo esconder eternamente pero aún no en encuentro la fuerza para enfrentarlo. No soy una cobarde, solamente esta vez siento que algo dentro de mí realmente se rompió.

Suspiro y veo de nuevo mi celular, la pantalla dice 8 llamadas perdidas. Aunque no quiero recordarlo porque me hace mucho mal, rememoro ese día. Sigo teniendo la duda de que fue lo que paso entre él y Vegeta, para que él perdiera así el control; No es excusa a su comportamiento, pero quiero saberlo. Mi única opción es preguntarle al arrogante principito, sin embargo, lo conozco, me soltará una pesadez. No solo puedo llegar y preguntarle, debo idear un plan.

Bulma iba caminando rumbo a su cuarto pensando cómo hacer para abordar de la forma más inteligentemente posible a ese arisco Saiyajin, cuando se encontró a su madre en el camino – Bulmita, hija, ¿puedes ayudarme a llevar la ropa sucia al cuarto de lavado? Se me ha hecho tarde y debo ir a una cita que hice en el salón de belleza- decía su mamá, mientras el entregaba el cesto de la ropa sucia -Claro madre no hay problema, ¿hay algo más en lo que necesites ayuda? - Preguntaba Bulma. -Mmmmm creo que no- Decía la rubia intentando recordar – Oh si ya sé, solo evita ponerle mucho suavizante a la ropa de Vegeta-

Bulma se sorprendió de que su madre hasta en eso consintiera al Saiyajin -Madre deberías dejarlo que él se encargue de eso, suficiente haces con toda la comida que le preparas - Su madre la miro cariñosa y sonriendo contestó – Vamos cariño, el pobrecito se la vive entrenando muy duro a diario, además recuerda que de donde viene era un príncipe, y lo tuvieron mucho tiempo en lugares incómodos. Nosotros no tenemos problema de darle un poco de comodidad, además a lo mejor así termina quedándose aquí y te encontramos nuevo novio- decía la sonriente rubia.

Bulma se quedó boquiabierta, de donde sacaba su madre sus ocurrencias. Fue con la ropa sucia al centro de lavado de la casa, cuando vio las armaduras del príncipe, estaban muy rotas y maltratadas mmm, definitivamente no resistirían mucho tiempo más.

Definitivamente necesitaba nuevas armaduras, pero con lo arrogante que sabía que él era, no pediría ayuda. Típico de él. - ¡Eso es!, ya se cómo llegar y abordarlo- pensó la ojiazul.

Una sonrisa se extendía por el rostro de Bulma mientras ideaba un estupendo plan.