Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Estabas ahí, deteniendo el momento en que te vi. Estabas ahí, alterando la tranquilidad en mí; tengo que mirar, me pierdo por ti. Tu cuerpo me hace divagar y sin tocarte puedo sentirte sobre mí, me inundan sensaciones, van más allá de mí. Oigo tu voz, nos dejamos llevar; Tu olor es todo el aire que quiero respirar... - Estabas ahí, Moenia.
Vegeta acababa de salir de la cámara de gravedad. Se dio un regaderazo ahí mismo en el baño que tenía la misma, para de ahí solo pasar por sus sagrados alimentos. Era pasado medio día, ya sabía que la rubia loca no estaba, no se sentía su débil ki por ningún lado, así que podía salir y comer a gusto en soledad. Excepto ella, nadie más lo hostigaba. La otra humana se encerraba todo el día en su laboratorio igual que el padre, así que hoy tendría el comedor para él solo, o al menos así lo pensó.
Cuando llegó al comedor se sorprendió de ver a la científica. Iba perdido en sus pensamientos, así que no se percató que ella estaba ahí. Bulma al verlo le sonrió y le dijo – Hola Vegeta, hace muchos días que no te veía, supongo has estado avanzando mucho en tu camarada de gravedad. Imagino vienes a comer, acabo de calentar la comida ¿Gustas que te sirva? - decía la ojiazul dedicándole una amigable sonrisa. El príncipe quien tenía mucho que no la veía a solas, solo asintió con la cabeza, mientras se sentaba a esperar su comida. Bulma le sirvió y se sirvió y se sentaron a comer juntos.
Durante un largo rato comieron en silencio. Realmente no era un silencio incómodo, por el contrario, el ambiente estaba muy a gusto. Ella estaba muy relajada comiendo, aunque sabía que tenía que comenzar la plática, para ofrecer algo al príncipe que lo interesara y le permitiera ganarse su confianza, si quería saber que había pasado entre él y Yamsha. Estaba pensando en eso y como comenzar a abordarlo, cuando para su sorpresa, fue el mismo Saiyan quien habló – Y dime terrícola, ¿cuál fue tu secreto para deshacerte de todas las sabandijas? Los bichos verdes sé que los mandaste lejos con ayuda del nameku con complejo de dios, pero ¿y el otro insecto que nunca se despegaba de ti? - Pregunto sonriendo cínicamente el príncipe.
Ese hombre siempre es un misterio, siempre me sorprende. Justo cuando estaba por hablar del traje y empezar la plática para poco a poco acercarme al tema, el directo y a bocajarro me pregunta, así tan fresco como si hubiera hablado del clima.
Tomé un poco de agua para darme tiempo de reorganizar mis ideas. Lo miré y suspiré antes de contestar – Realmente no hice nada, al contrario, fue él quien hizo tonterías ese día, es un idiota. Fue un día muy extraño ¿sabes? Pero, qué bueno que lo preguntas, haciendo memoria tengo mucha curiosidad de algo que comentó Yamsha ese día- dijo Bulma con la mirada más inocente del mundo.
Vegeta dejó de comer y volteó a verla, asintiendo con la cabeza para que ella continuara –
¿Sabes Vegeta? Ese día después de que salimos de aquí Yamsha estaba realmente enfadado, supuse que se habían peleado como suele hacer cada vez que te ve. Pero esta vez su enojo rallaba en la indignación. ¿Qué fue lo que de dijiste? De verdad se notaba enojado-
Realmente no tengo idea porque decidí preguntar eso a la humana. Acepto que tenía curiosidad, pero no era tanta como para preguntarlo. Tal vez solo era mi aburrimiento hablando por mí, y al final hacía muchas semanas que no platicábamos nada, las veces que la veía estaba con su padre y solo hablábamos de las mejoras de los Robots. El tenerla cerca comiendo me hizo recordar lo cómodo que me llego a sentir hablando o discutiendo con ella. Aun así, me sorprendió con la pregunta que me hizo. Decidí meterme otro bocado de comida a la boca, para hacer tiempo antes de contestar.
Después de que supe que ella era la pareja de ese insecto, decidí investigar más del asunto y me di cuenta de que las parejas en la tierra no son definitivas, aun cuando hagan el compromiso definitivo, éste se puede llegar a disolver. Definitivamente son una raza débil y con falta de palabra, solo son sabandijas. Por eso los detesto, entendí que la fase en la que ellos estaban era previa a la definitiva, así que eso todavía tenía solución. Digo, después de la justa verbal que tuvimos aquel día, me quedó claro que esa sabandija sería una piedra en mi zapato en mis planes para conseguir que la científica trabaje para mí.
Puedo obligar a la humana por la fuerza y esclavizarla, no lo dudo. Pero si algo que he aprendido es que, con las razas débiles y sentimentales más que el odio y el miedo, funciona la manipulación y el chantaje emocional.
Adicional como parte de mi estrategia, había investigado por medio de eso que ellos llaman internet a la humana. Y definitivamente, no mentía cuando me dijo que era una mujer importante en este ridículo planeta. Me enteré por este medio, que ella llevaba un largo tiempo con la sabandija, más de una década. Demasiado tiempo para mi gusto. ¿Como pueden estar en esa fase previa que los humanos llaman noviazgo tanto tiempo sin hartarse? Definitivamente la sabandija era un perdedor. Pero eso también me indicaba que debía pensar bien mi respuesta. Ya que, con tanto tiempo que tenían juntos, no iba ser fácil convencerla de que dejara a ese insecto. No era imposible, no al menos para el príncipe de los saiyajin, pero había que jugar bien las cartas.
A pesar de que él abrió la pauta para preguntar, me sentía nerviosa por su respuesta. Y a pesar de sentirme preparada para todo, no esperé lo que contestó. – Mmm, ese día realmente no hablamos mucho. La sabandija esa estaba molesta porque se me ocurrió estar allí- Dijo el príncipe con tono de indiferencia, jamás me imaginé que dijera las cosas tan tranquilo sin ningún dejo de emoción – ¿Te dijo algo? – le pregunté queriendo saber más, Vegeta solo me miró y sonrió antes de decir -Sí, cuando te ausentaste un momento del lugar, me preguntó que qué hacía ahí, que solo molestaba, que estaba ¿cómo dijo? Ah sí, de arrimado estorbándoles- Terminó de decir Vegeta mientras comía. Yo estaba asombrada por la respuesta tan franca y sin dejo de emociones del Saiyajin, lo miré mientras se metía otro bocado a la boca. Pude ver en sus ojos que las respuestas eran sinceras, aun así, tiré un poco más de mi suerte en hacerle la pregunta que me quemaba en la garganta – Supongo que eso te molestó, ¿cierto? Tú... ¿lo amenazaste vegeta? - Pregunté con la boca seca por la expectativa de conocer la respuesta y entender más lo que sucedió.
Volteé a verla después de esa última pregunta. Por lo que he estudiado de los humanos y sus emociones sabía que ella estaba ansiosa, y al parecer mi pequeña diversión ese día con el insecto en verdad afectó las cosas con la humana, sabía que debía ser muy inteligente en cómo manejar la información para que ella confiara en mí – Mmm, en un inicio lo ignoré y solo me reí de él, pero el insecto no se lo tomó muy bien y me siguió molestando así que decidí acercarme y asustarlo un poquito, talvez exageré un poco cuando le dije que te esclavizaría a ti y a toda la humanidad, pero en el momento se me hizo divertida su expresión, luego te escuche bajar así que regresé a mi lugar, eso fue todo-
Veía a Vegeta mientras hablaba, él es muchas cosas, pero mentiroso no lo es. Me di cuenta de que era sincero en sus respuestas, de todas formas ¿Qué ganaría él mintiendo? realmente le importa poco lo que pensemos y lo ha demostrado antes, y lo que le dijo a Yamsha no es como algo nuevo que no me esperara; es más yo pensé que de verdad lo había lastimado. Me quedé ensimismada un momento analizando lo que me decía Vegeta, pero algo me molestaba, yo sabía que Yamsha me amaba, pero debió haber algo más que lo molestara tanto para perder el control y la cordura e hice una última pregunta que me daría la clave para entender ese día. – ¿Vegeta, dime por favor... tú lo amenazaste a él de alguna forma? -
Por un momento creí que había logrado que ella creyera en mis palabras, decidí que lo más lógico era decirle la verdad, a mi modo, pero decirla. Al final si ella hablaba con el insecto y decidía también cuestionarlo, no podría decir que yo mentí. Había decidido obviar partes de la conversación como lo de los saibaman o mi referencia a hacerla mía, sin embargo, esa humana es demasiado inteligente. Su pregunta me descolocó por un momento, sin embargo, sabía que el único rumbo a seguir, era decirle la verdad y jugármela con un movimiento muy arriesgado.
– Mmm, el intentó provocarme diciendo que era un mantenido, cuando que yo recuerde soy un huésped invitado por ti en este lugar, así que solo por fastidiar le dije que después de vencer a Kakaroto mandaría a mis Saibaman a que acabaran con él; no pensaba mancharme las manos- Vegeta sonrío con una de sus tan conocidas sonrisas arrogantes - Deberías agradecérmelo humana, me porté muy bien, he matado a muchos por menos de eso, pero como dije soy un huésped con honor y mantengo mis modales y nuestros acuerdos, me pediste no dañar a nadie físicamente y eso hice, pero no podías evitar que me divirtiera un poco a costa del insecto jajaja-
Nuevamente Vegeta me sorprendió con su sinceridad, intenté encontrar en su mirada si mentía, pero puedo decir que él era sincero, y le creo no tiene ninguna necesidad de mentir, siempre ha sido arrogante sí, pero me queda claro que nada lo obliga a mentir. Comprendí que la referencia a los Saibaman pudo hacerle perder los estribos a Yamsha, al final no debió ser grato morir a manos de ellos y debe ser un recuerdo muy desagradable para él. Ahora entiendo más porque estaba así ese día. Aun así, no justifica sus actitudes ni acciones. Pensaba la peliazul.
-Gracias por tu sinceridad Vegeta- Dijo Bulma mientras le respondía con una franca sonrisa al príncipe de los Saiyajines. Él solo volteo a verla y cerrando los ojos sonrío arrogante– jajaja me da igual lo que digas, solo asegúrate que tu mascota no me moleste cuando vuelva a rondar por aquí- decía el príncipe mientras se levantaba de su asiento y salía del lugar.
- ¡Uf! Eso salió mejor de lo que esperé- Se decía así misma Bulma. – Aclarado ahora el misterio de la conversación de Yamsha y Vegeta, necesitaba hablar con él. - No sé si pueda perdonar lo que me hizo, pero necesito saber sus motivos. - Se decía Bulma muy decidida, mientras se preparaba para llamarle a su aún Exnovio.
