Atención esta historia está clasificada con contenido Adulto (M), a partir de éste capítulo habrá escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Sobre advertencia no hay engaño.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Bésame, tan extraño es, tienes el sabor de lo equivocado. Debe ser que, desde hace un mes, todo entre los dos, se nos ha mezclado. Y ahora es como si recién te conociera. Eres fresca y en el viento te haces brisa cuando llegas. ¿Como ves? Lo que nos pasó, aunque haga que no, me está preocupando. y a la vez, verte sonreír, tu sonrisa al mil, siempre te distingue. El placer de hacer exacto lo incorrecto. La paródica alegría de oponernos ante el resto... – Yo te diré, Miranda
Ese día Bulma despertó muy feliz, faltaba un mes más o menos para su cumpleaños y quería hacer una fiesta e invitar a todos sus amigos. También quería que en la misma pudiera disfrutar con Vegeta, aunque seguía siendo no oficial lo que entre ellos ocurría, eso no importaba, el hecho de que él pudiera estar la haría feliz. Por ahora no quería pensar demás ni enfrentarse al hecho de lo que pensarían sus amigos si se enteraran que estaba corriendo a los brazos de lo que la mayoría de ellos denominaban el "enemigo". Si alguno de ellos se enterara, tal vez se enojarían y la tacharían en un principio de traidora, pero después se les pasaría. Ella sabía que a pesar de lo que dijeran, el príncipe Saiyajin no era malo. Solo era un alma incomprendida, y la mayoría no quería darle una oportunidad.
Ese día recibió en la CC la visita de Yamsha. En parte le alegraba ver al Lobo de desierto, ya se veía más calmado y recuperado y eso la hacía sentir mejor. A pesar de todo, ella le guardaba mucho cariño y odiaba ser la causante de su tristeza. Se seguía viendo muy guapo y se veía un poco apenado, ella para hacerlo sentir más cómodo lo hizo pasar y le ofreció té.
Una vez sentados y acomodados, fue Yamsha quien decidió empezar la plática – Bulma, sé que las cosas no acabaron bien la última vez que hablamos, y antes de que digas algo, quiero que sepas que no vengo a imponerte nuevamente mis sentimientos. Sé que fui un idiota, un canalla y que por imbécil te perdí, pero no quiero simplemente que nos alejemos como dos extraños, por el mismo amor que todavía te tengo quiero que seamos amigos. No me digas nada ahora si no quieres, pero sé que ese tiempo que me diste fue para no hacerme más difícil la situación, ¿cierto? - Bulma estaba impactada, su exnovio definitivamente la conocía más de lo que pensaba. - Yamsha yo...- Fue interrumpida por el Lobo del desierto – No, Bulma no te excuses, déjame terminar. No vengo a pelear ni a abogar por mí. Sé que Vegeta y Gokú se dieron un plazo de casi tres años para entrenar y desafiarse, y aunque confío en Gokú y tu pareces confiar demasiado en ese simio espacial, yo me sentiría más tranquilo si también entreno. Me gustaría poder entrenar algunos días aquí en tu casa, si me lo permites, no será diario, puesto que tengo los entrenamientos con el equipo. Pero quiero estar preparado en caso de ser necesario-
Sabía que las intenciones de Yamsha no eran malas, y tampoco podía culparlo por no confiar en Vegeta, siendo sincera con ella misma, el príncipe era un ser difícil y voluble y realmente Yamsha solo había visto el lado arrogante de él, así que entendía su preocupación -Sí Yamsha, sabes que a pesar de todo en mi casa siempre serás bienvenido y de verdad me alegra que me entiendas y me apoyes - decía una feliz peli azul.
Astutamente Yamsha supo que había logrado llevar a cabo el primer paso de su plan, ahora debía ganarse la confianza de ella para que bajara sus defensas y pudiera enamorarla nuevamente. -Tu cumpleaños está próximo, y sé que amas festejarlo a lo grande, dime Bul, ¿Que harás para esa fecha? - ella lo miró alegre -Justamente estaba pensando eso en la mañana, creo que daré una fiesta, sólo con los amigos, hace mucho que no los veo a todos, sí definitivamente eso haré- Decía una muy confiada Bulma.
Quedaron de ponerse de acuerdo en la semana para que Yamsha ahora en su faceta de amigo, la ayudara con las compras y la coordinación de la fiesta. Las cosas realmente estaban saliendo muy bien para ella, y estaba contenta por lo mismo. En una cámara de gravedad, un nada feliz Saiyajin entrenaba, estaba ofuscado porque seguía sin poder convertirse en súper Saiyajin, adicional el maldito insecto se había atrevido a volver.
Tan pronto como sintió su patético ki, se dio cuenta de que debía investigar. Mientras ellos estaban en la terraza, él se había colocado estratégicamente en el antecomedor de la cocina. Para un humano normal, era una distancia considerable y no escucharía nada. Pero, para un Saiyajin era poca distancia; sus sentidos auditivos eran por mucho, más desarrollados que los humanos así que no era una distancia suficiente como para no escuchar. No tenía el sentido tan agudo como un Namekusein, aun así, tenía las suficientes habilidades para espiar sin ser notado.
Desde ahí había escuchado toda la charla. Sabía que la humana era tan estúpidamente ingenua, que no entendería la doble intención de la sabandija. Pero él, como buen estratega sabía las intenciones del perdedor. Por algún motivo le molestaba que él volviera, aunque sabía que eso pasaría. Se autoconvencía diciendo que, era porque odiaba realmente a un ser tan débil. Así que decidió seguir también su juego de seducción con ella, a modo de asegurar su éxito sobre la hembra.
Las siguientes noches durante la cena, Bulma no dejó un día sin sacar a colación el tema de su cumpleaños y después de varios días le comentó que daría una fiesta. El Saiyajin no era estúpido, sabía perfectamente que era lo que ella quería; que él estuviera en su ridícula fiesta, sin embargo, se hacía el desentendido y solo se reía de sus esfuerzos frustrados.
Faltaba casi poco más de una semana para la fiesta de Bulma, ella ya había enviado a todos sus amigos las invitaciones, e incluso había ido a comprar el atuendo que usaría ese día. Definitivamente se vería hermosa. Ese día por la noche Vegeta no apareció a la hora de la cena de siempre. Cenó sola y se fue al cuarto de TV. Se estaba quedando casi dormida cuando sintió que alguien se sentó a su lado, y le acariciaba suavemente la mejilla.
Cuando abrió los ojos, se encontró mirando el negro profundo de esos ojos que la dominaban. Él le dio un suave beso mientras le decía -Vete a dormir humana, te ves cansada- Como pudo ella terminó de despertar y negó con la cabeza, mientras se sentaba sobre sus piernas. -No quieras deshacerte tan pronto de mí, príncipe- Tan pronto él escuchó eso, de sus sensuales labios, su título nobiliario, sintió la excitación crecer. Esa maldita hembra tenía algo que, tan sólo con su forma de hablar lo prendía al mil. Rápidamente se apoderó de los labios de la mujer. Cómo amaba esa sensación, ella era su maldita droga personal, lo hacía perderse, tirarse de cabeza sin red.
Comenzó a besarla intensamente. Sus manos cobraron vida propia y empezaron a recorrer la suave piel de su abdomen, ella llevaba una blusa ombliguera por lo que las manos del príncipe rápidamente encontraron la piel y empezaron a avanzar hacia arriba por debajo de la ropa. Para no asustarla, hizo que sus pulgares fueran los que empezaran a subir primero, descubriendo excitado esa suave y nívea piel que se escondía aun de su vista; pero que su tacto iba encontrando.
En un punto llegó al inicio de sus bellos senos y empezó a delinear el contorno de los mismos con un toque muy suave de sus pulgares, que sensualmente seguían subiendo hasta hallar la aureola de sus gloriosos pezones, sin poder evitarlo Bulma dejó salir un gemido muy suave, que le quitó al Saiyajin la poca cordura que le quedaba, rápidamente se levantó con ella en brazos y la acorraló en la esquina de la habitación, mientras sus labios empezaban a recorrer ese suave y delicioso cuello. Su cola se enredaba en su delicada cintura y sus pulgares seguían descubriendo lo que su vista aún no.
Bulma estaba más que excitada, se dejó llevar. Sentía que un fuego la consumía. Sintió cuando la cola del saiyan reclamó su cintura; casi desfallece al sentir el tacto tan suave con que el Saiyajin la seducía, adentrándose a la zona prohibida de sus pechos. Sintió un calor enorme encenderse entre sus piernas cuando esos dedos atrevidos rozaban con tanta suavidad y erotismo sus pezones. Tanta excitación le dolía. Sentir los labios del hombre sobre su cuello, bajando rumbo a su hombro descubierto; le hacía perderse en sensaciones que, aunque tal vez en algún momento sintió con Yamsha, no eran iguales, eran mil veces mejores y eso las hacía nuevas.
A diferencia de ella, que era realmente una novata en el tema del amor y la pasión, que aunque muchas veces compartió caricias y besos con su ex, fueron sólo superficiales y solamente había estado dos veces en completa intimidad con el lobo del desierto. El príncipe era un experto amante, que sabía lo que quería y como seducir. Acomodó mejor a la ojiazul contra la pared y metió una de sus piernas en medio de las dos de ella, con su rodilla empezó a rozar la entrepierna de ella. Él sabía lo que iba a lograr con ese movimiento. No era ningún tonto y la anatomía humana era casi idéntica a la de los Saiyajin, hasta los puntos eróticos, con excepción de la cola.
Cuando Bulma sintió esa fricción tan suave y sensual de la pierna del príncipe sobre su zona más sensible, supo que estaba en sus manos, la sensación empezó a generar mucho calor y sensaciones placenteras se expandían desde su centro de placer como ondas por todo el cuerpo. Su mirada se ruborizó y su boca traicionera dejaba escapar leves y sensuales gemidos, ella pensó que las cosas no podían ponerse más candentes cuando el sin previo aviso, dejó de besar los hombros; la miró a los ojos mientras una sonrisa perversa se desplegaba en su rostro, y sobre la blusa que traía, en la cual ya había comprobado que ella no traía sostén, mordió a través de ésta sus pezones. Bulma sintió desfallecer lanzando un gritillo de placer. El príncipe le estaba dando un momento tan erótico y sensual que jamás creyó que podía vivir, Kami de seguir así se quemaría viva, de tanto calor que sentía en su interior.
Vegeta estaba más que excitado, y le estaba costando mantener el autocontrol para no tomarla ahí mismo. La humana era jodidamente deliciosa y ese aroma lo tenía atontado. Sentir, aunque sea a través de la blusa los pezones de ella, era algo sublime. No cabía duda, ella era exquisita y debía asegurarse que fuera suya. De repente incrementó el movimiento de su rodilla contra la entrepierna de ella. Vio los ojos de esa ninfa dilatarse, su pulso y gemidos crecieron y de repente la sintió estremecerse entre sus brazos. Sintió que el aroma de ella se incrementaba. Sabía que había conseguido llevarla al orgasmo, sin siquiera penetrarla. Sin embargo, no contó que el aroma de la hembra pudiera hacerse aún más potente. Logrando que él perdiera casi de momento el control completamente al sentir las manos de ella sujetándolo fuertemente por los cabellos.
Como pudo se separó de ella y su boca reacia tuvo que soltar esos duros y deliciosos pezones que había estado degustando a través de la blusa mordisqueada; La pegó más a él, ella se sonrojó al sentir la dureza de su sexo que clamaba por salir de sus pantalones y adentrarse en ella. Besó nuevamente esos deliciosos labios y acercándose a su oído, con la voz aún ronca por toda la excitación que lo consumía, y dándole un último mordisco a su oreja, le dijo – Huye ahora caperucita, no confíes en mi... o te comeré - ella lo volteó a ver... ¡kami! esa mirada tan intensa la mataba - No me importa lobo feroz, no quiero huir – contestó, él la miró, se veía exquisita, tan sensual. Tenía los labios rojos e hinchados, producto de los salvajes besos que le había dado, algo despeinada y con un sonrojo enorme, sus ojos suplicaban por sentir más de él.
De verdad quería tomarla, pero aún no era el momento. Recobrando el autocontrol, retiró lentamente su cola de la delicada cintura femenina y le susurró al oído - no confíes en mi caperucita, un día no me voy a detener - acto seguido el príncipe se paró y se fue, directo a la cámara de gravedad.
Ella se quedó todavía unos minutos ahí estática, recuperando la respiración. Volteó a verse en el espejo que colgaba en una pared de la sala de TV y se dio cuenta de la imagen que presentaba en esos momentos: Si alguien la veía, se daría Inmediatamente cuenta de lo que había estado haciendo minutos antes. Despeinada, sonrojada, desaliñada y con la blusa a la altura de los pezones mordida, era una imagen demasiado erótica, hasta para ella misma.
Corrió a su cuarto puso la tina de baño, se desvistió y decidió por primera vez en su vida masturbarse, pensando en el príncipe. Con una mano se tocaba dándose placer, mientras con otra acariciaba sus pezones rememorando la sensación que había sentido al tener la boca del Saiyajin en esa zona de su cuerpo.
Dentro de la cámara de gravedad un turbado Saiyajin había tenido la misma idea, estaba dentro de la ducha de la cámara, dándose placer, para tratar de acabar con el fuego que se había prendido por culpa de la científica, pequeños gruñidos escapaban de su garganta mientras se autocomplacía.
Maldita mujer, era demasiado sensual, pensaba en ella y en lo exquisito que sería cuando la hiciera suya y fuera su esclava.
Una Bulma muy excitada tenía un segundo orgasmo mientras gemía extasiada en su bañera, pensando en las caricias del príncipe; mientras tanto un muy excitado Saiyajin derramaba su semilla en la mano y saboreaba con anticipación el momento de hacerla suya...
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Uff! Pero que calor me dio jajajaja, tal vez esperaban un lemon al 100, pero aún no es el momento ;)
Es la primera vez que me atrevo a empezar con el contenido adulto así que espero haya sido de su agrado. Sin más déjenme saber cómo van sintiendo la historia , saludos!
