Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Nunca me sentí tan solo, como cuando ayer de pronto lo entendí mientras callaba, la vida me dijo a gritos que nunca te tuve y nunca te perdí y me explicaba que el amor es una cosa, que se da de pronto en forma natural lleno de fuego, si lo fuerzas se marchita sin tener principio llega a su final... -Que lloro, Sin bandera

Yamsha se encontraba en su lujoso apartamento tomando un fuerte vaso de whisky en las rocas.

No era asiduo bebedor pero definitivamente lo necesitaba, sobretodo después de enterarse de la horrible noticia de que el amor de su vida, esa hada azul de cuentos de fantasía estaba embarazada y cargaba en su ser un hijo, no... un monstruo que le drenaba la energía, producto de la relación de ella y de ese maldito alienígena loco. Se tomó de sopetón todo el contenido del vaso para evitar así la fuerte arcada que quería subir - ¡Maldita sea! – Gritó y golpeó la mesa, pues a pesar de eso la amaba...

Ese día que fue a verla, todo iba de maravilla ella estaba contenta escuchando sus maravillosas anécdotas... ¡Ah! Por un momento todo fue idílico, como en los viejos buenos tiempos cuando eran novios. Pero de pronto no pudo resistir más, la curiosidad lo mataba y decidió expresar la duda que lo carcomía - ¿No siento el ki de Vegeta por ningún lado, acaso ha decidido marcharse al fin? - Fue su nada inocente pregunta y con eso el encanto se rompió.

Una Bulma acostada en su cama pensaba en la situación que se había vivido horas atrás con su exnovio... Después de su abrupta pregunta supo que la conversación que estaba evitando, se daría más pronto de lo esperado. Recordó el malestar que sintió al escuchar la pregunta del beisbolista -Tuvo que ir a ver a sus compañeros, pero estará aquí en no más de dos meses- Fue su tranquila respuesta.

Yamsha al escuchar esa respuesta pensaba que tal vez el tipo le dijo eso para abandonar a su exnovia. Por un lado, eso lo hacía feliz pues ya sin ese maldito simio mercenario cerca, sus oportunidades de reconquistarla aumentaban. -Bueno linda y si no volviera no pasa nada- dijo el restándole importancia. No contaba con una hormonal peliazul que no tomó nada bien su comentario y a pesar de querer evitar a toda costa ese tema no pudo evitar mostrar su enfado.

-Va a volver Yamsha, te guste o no él volverá- Dijo la científica cruzando los brazos en señal de clara molestia. Claramente Yamsha podía entender la reacia respuesta de la mujer. No era fácil siquiera suponer que te abandonaran con tal débil excusa. -Vamos Bul no fue mi intención incomodarte- Le dijo su exnovio a modo de disculpa.

Ella iba a seguir presionando cuando de pronto apareció su madre con su habitual taza de té. -Bulmita hora de tu té querída mía- Le dijo su amorosa madre. Ya estaba más que acostumbrada a tomarlo. Vegeta se había más que asegurado de que nunca se le pasara en tomárselo en las horas correctas, al indicarle a su madre. La señora Brief podría ser una madre amorosa y comprensiva, pero con respecto a la salud de su nietecito era una mujer inamovible.

Bulma suspiró resignada extendió el brazo y comenzó a tomar el brebaje. Ese hecho tan simple llamó de sobremanera la atención de su exnovio. La conocía hacía más de 10 años, sabía lo voluntariosa y caprichosa que era, sobre todo si no le apetecía tomarse algo, cuantas veces no la había visto hacer un berrinche descomunal a su preocupada madre por el simple hecho de negarse a tomar un medicamento o alguna bebida para su salud que ella no quisiera, ¿Y ahora de buenas a primeras decidía hacerle caso a la señora Brief y tomarse algo que claramente no la hacía feliz y que tenía un olor nada agradable y un aspecto que tampoco convencía? Mmmm algo no estaba bien y empezó a tener dudas porque simplemente ese no era el actuar normal de ella.

- ¿Vaya Bulma, de cuando acá obedeces? - le dijo provocándola, ella solo volteó a darle una mirada de claro fastidio. -Oh Vamos Yamsha- Dijo la Sra. Brief -No la molestes de por sí no está nada feliz con hacerlo, pero sabe perfectamente que es necesario para la salud de ella y de mi nietecito – Decía una risueña Sra Brief.

Mientras una alarmada Bulma sentía casi atragantarse con el té. Yamsha aun estático, sentía que se había vuelto de piedra, de manera clara se notaba que no había escuchado correctamente lo que su exsuegra había dicho - ¿Ni...nietecito? – preguntó el desconcertado Lobo del desierto, después de un breve silencio donde nadie habló, el beisbolista se soltó a reír fuertemente – Jajajajajaja que buena broma Sra. Brief, jajaja por un momento le creí- Decía riéndose y mientras se limpiaba una lágrima que le salía del ojo de tan fuerte que se rio.

De pronto la Sra. Brief dijo algo que lo condenaría para siempre y que lo mandaría al quinto infierno – Oh, pero no es ninguna broma querido Yamsha, mi hija está esperando a mi nietecito y su padre es el adorable Joven Vegeta- en una sencilla oración la Sra. Briefs había acabado con la felicidad y todos los planes que el guerrero había albergado al atreverse a ir nuevamente a esa casa.

Bulma sintió que todo era tan surreal que empezó a creer que tal vez solo se había quedado dormida en el laboratorio y esto era una pesadilla. No entendía como su madre podría soltar algo así de buenas a primeras a su exnovio, claramente él no lo iba a tomar de la mejor forma posible. No sabía si su madre era muy despistada o inteligente.

Veía la cara del que alguna vez fuera el amor de su vida, paso del blanco a ponerse de todos los colores posibles. Se paró, camino en círculos, se volvió a sentar y por fin pudo hablar – ¿Es...es.. cierto eso que acaba de decir tu mamá Bulma?- Su voz sonaba pesada, cargada de dolor y amargura.

La Sra. Briefs no era ninguna tonta mucho menos despistada, sabía que era un trago amargo que pasar y mejor hacerlo ahora y ayudar a su hija a dar ese paso, a que su pequeña tuviera que enfrentarlo sola y en su estado los enojos fuertes podían ser letales. Tomó la bandeja con el té y fue a la cocina por más, en lo que les daba un poco de espacio, para que tuvieran en privacidad esa plática nada amena que debían poner sobre la mesa. Así estaría lo suficientemente cerca por si las cosas se salían de control, pudiera apoyar a su hija.

Al ver que su madre se retiró Bulma suspiró, sabía que no había marcha atrás y deberían justo ahora tener esa conversación incómoda que hubiera preferido no tener; volteó a ver a su atractivo exnovio, quien la miraba con dolor, los ojos del lobo del desierto le decían todo lo que su boca callaba; le pedía a gritos que desmintiera eso, ¡Dios, como lo había amado en tiempo antaño!

Al ver esa mirada herida pudo ver toda su historia correr enfrente de ella, esa boda de ensueño que no tendría, esos niños adorables tan parecidos a él que nunca llegarían. Y que no podría jamás ser, porque su corazón decidió seguir un camino menos transitado, su corazón decidió seguir al príncipe no de sus sueños, pero el que fue quien la hizo descubrir los colores del día e hizo vibrar a su dormido corazón.

De pronto esa imagen frente a ella donde veía pequeños niños tan parecidos a su antiguo amor corriendo alrededor de ella mientras Yamsha reía a su lado, se desvaneció. Lo sintió y vio en el fondo de su mente, a ese ser que sin conocer aún ni poder ponerle un rostro real, una cara, sentía vibrar adentro de ella y que la envolvía en el más profundo amor.

Abandonó ese otro futuro por ellos, por ese príncipe esquivo y por ese indefenso, aunque poderoso ser que crecía en su interior. No tuvo más dudas ni temor. -Es cierto lo que mi madre ha dicho Yamsha, estoy esperando un hijo de Vegeta- Con esa simple oración la científica termino de clavar un puñal invisible en el corazón del beisbolista.

Tan pronto Puar escuchó como Bulma confirmaba lo impensable, se dio cuenta de que un pandemónium se desataría. Sabía cuántas esperanzas había puesto su mejor amigo en esa visita. Tenía meses sumamente dolido y muy mal emocionalmente. Hasta la fecha no le había contado ni siquiera a él, como su mejor amigo, qué le había pasado o que había visto para deprimirse de tal forma. Entonces esta noticia no sería tomada nada bien.

-Pero que carajos, ¡como pudiste ser tan estúpida Bulma de quedarte embarazada de ese tipo! - Fue el grito de reproche que Yamsha hizo a la peliazul, una estupefacta científica lo escuchó y no le dio tiempo a responder cuando él siguió su retahíla -Sabía que te estabas revolcando con ese mal nacido, pero jamás pensé que podrías llegar a hacer semejante estup...- Yamsha no terminó de hablar cuando una fuerte cachetada se estampó en su cara callándolo antes de que pudiera terminar de decir el improperio que pugnaba por salir de su herido ser.

-¿Como te atreves a hablarme así? Ni Vegeta ni yo tenemos que darte explicaciones de nuestras acciones- Fue lo que una herida Bulma contestó; él la miró aun con el enojo, diez largos y malditos años había esperado hasta que ella le permitió dos veces, solamente conocer dos veces el cielo prometido. Y en ambas veces le constaba que se cuidaron de todas las formas posibles, incluido el hecho de que él tuvo que usar condón. ¡Diez años, carajo!

Y ahora le decía que ese asesino no necesitó más que unos meses para meterse no solo en la corporación, también en su cama y plantarle un descendiente. Sentía de pronto que ese hijo que ella gestaba no era sino otra maldita afrenta que ese maniaco hizo para fastidiarlo directamente a él.

-Dime porqué Bulma, 10 años te esperé ¿Y me dices ahora que no solo me dejaste por quien me asesinó, a mí y a varios de tus amigos, sino que ahora juegan a la casita y tendrán un hijo? – Fueron las palabras llenas de dolor que Yamsha dijo.

Ella sabía que, aunque ya no estuvieran juntos, él tenía el derecho de sentirse traicionado, pues de todos los seres que existían en el universo ella tuvo que fijarse en quien fue el asesino de su exnovio que, aunque directamente no lo mató fue quien liberó a los Saibaman para que eso pasara.

Entendía el enojo y el dolor de su exnovio y que tardaría en que él lo aceptara, pero no estaba dispuesta a aceptar que alguien ajeno a ella misma le cuestionara la relación que tenía con el príncipe de los Saiyajines, eso solo les concernía a ellos dos.

Una muy enojada Bulma trato de hablar lo más tranquilamente posible -Entiendo que estés molesto Yamsha pero simplemente las cosas sucedieron así, no fue planeado y no tengo porque darte explicaciones de mi vida y lo que hago. Hace mucho que tú solo perdiste ese derecho- Le dijo en forma fría y tajante la ojiazul.

Por más que quería calmarse sentía la molestia crecer en ella, sintió como su pequeño despertó al sentir la agitación tan fuerte de su madre, sintió como el ki del bebé comenzaba tenuemente a elevarse pues comenzaba a sentir un calor en su vientre.

Bulma entendiendo el peligro de que su pequeño estuviera alerta, comenzó a tranquilizarse más, todo estaba saliendo bien con el proceso de tranquilizarse, cuando un aun molesto y dolido Yamsha dijo -Sé que te falle de mil formas, sé que no merezco tu perdón pero realmente crees que ese maniaco te ama, Bulma por favor abre los ojos, ese malnacido en cuanto se enteró de tu embarazo decidió huir con el pretexto de sus colegas, te dejo sola y embarazada, ¿no lo entiendes?- Decía un descorazonado Yamsha quien en su desesperación cometió el grave error al agarrarla de los hombros.

-Bulma, por favor no puedes seguir con eso- Dijo Yamsha en un intento desesperado de hacerla entrar en razón. Tan pronto la ojiazul sintió el rudo contacto de su exnovio sobre sus hombros y sobre entendió lo que el sugería con respecto a su embarazo de terminarlo antes de tiempo, sintió su sangre bullir y se soltó de inmediato a la defensiva.

-Suéltame ahora mismo Yamsha- decía arrancándose de su agarre. - ¿Cómo te atreves a hablar así y a opinar? Aún si mi relación con Vegeta no funciona, mi bebé y yo seguiremos, no tienes ningún derecho a meterte en mi vida- respondió una alterada Bulma mientras lanzaba otra dura bofetada al rostro de su exnovio.

Desde que su madre escuchó el tono alterado de Yamsha, se dio cuenta que la conversación sería más difícil de lo esperado, así que rápidamente llamó a la casa de los Son para explicarle la situación al mejor amigo de su hija y viniera de inmediato. Por lo que a mitad de la acalorada discusión entre Bulma y Yamsha un alarmado Gokú apareció, alcanzando a presenciar la bofetada de bulma y se dio cuenta con gran preocupación del rápido incremento del ki del bebé. Su aparición sorprendió a ambos.

-Gokú...- Fue todo lo que dijo Bulma antes de que Yamsha la interrumpirá. -Gokú que bueno que apareciste tienes que decirle que no puede continuar con esa locura de tener un hijo con ese genocida...- Su amigo no lo dejo terminar cuando un Gokú que siempre había sido amigable le dijo en forma autoritaria callándolo -Basta Yamsha este no es el momento- acto seguido el Saiyajin volteó a ver a su amiga - Bulma tienes que tranquilizarte es muy peligroso para ambos y lo sabes, Vegeta te lo advirtió- terminó de decir un preocupado Saiyan.

En eso Yamsha pudo darse cuenta finalmente de un ki poderoso que emanaba de su amiga y volteó a ver aterrado a Gokú quien le explicaba -los bebés Saiyajin no miden su fuerza y si se sienten amenazados pueden elevar su ki considerablemente, Bulma al no ser Saiyajin puede salir gravemente lastimada, así que Yamsha no es el momento de discutir vete por favor- Yamsha al escuchar eso se aterró aún más. Lo sentía, aun siendo un neonato se alcanzaba a sentir un ki poderoso, si considerábamos que era aún un bebé en gestación. Eso lo preocupó más, y más alarmado que antes y preocupado por la que fuera su novia, dijo imprudentemente -Con mayor razón Gokú no la dejes seguir con esta locura- No alcanzó a decir más cuando sintió el golpe que su amigo le dio en la boca del estómago. Y acto seguido se encontraba junto con el Saiyan criado en la tierra en su departamento.

-Lamento haberte hecho daño Yamsha, le decía Gokú apenado, pero ahora no es el momento de hablar, volveré tan pronto estabilice a Bulma. No vuelvas a la corporación cápsula hasta que no hallamos hablado- Tan pronto el saiyan noble dijo esto y sin darle chance a replicar nada, se teletransportó de nuevo a casa de la científica.

Gokú llevaba una semilla del ermitaño con él, pero no quería usarla a menos que fuera realmente necesario, tampoco quería pasarle energía al pequeño no sabía cómo funcionaría. Sabía lo territorial que era ese pequeño y pudiera ponerse más a la defensiva. En el caso extremo tendría que buscar el ki de Vegeta e ir por él.

-Escúchame Bulma tienes que tranquilizarte- le decía un tranquilo Gokú. Una alterada Bulma no lo escuchaba solo se agarraba el vientre mientras repetía, -mi bebe no es un monstruo- Gokú al verla aun en shock tuvo que alzar la voz para captar su atención -¡Bulma!- fue lo que dijo su amigo en tono más autoritario captando la atención de la ojiazul - Tienes que calmarte de lo contrario el ki de tu bebe seguirá incrementándose y me veré forzado a traer a Vegeta de regreso. ¿Sabes lo decepcionado que estará de que tan pronto te hayas puesto en peligro? – decía en tono más sereno el saiyajin y sin darle oportunidad de contestar siguió -Además cuando se entere de que el causante de tu estrés fue Yamsha, lo matará. Sabes que él no quiso decir eso, él jamás te haría daño- tan pronto escucho esto último, Bulma recobró la cordura.

Sabía que su amigo tenía razón, simplemente para su exnovio fue demasiada información. Además, no podía culparlo de reaccionar así cuando el padre de su mismo bebé en un inicio sugirió que no lo tuviera por el mismo temor de que no llegara a término el embarazo, llevando a la muerte a ambos.

Bulma cerró los ojos debía tranquilizarse, había visto a Vegeta varias veces hablar con su pequeño por medio del ki, ella no tenía esa habilidad, pero podía hablarle con el corazón. Puso sus manos sobre su incipiente vientre y comenzó un diálogo con su bebé, hasta tal punto de sentir mucha paz, cantó una canción de cuna mentalmente mientras la tarareaba.

Cuando por fin la científica sintió a su bebé quedarse quieto, supo de alguna forma que se había quedado de nueva cuenta dormido y abrió sus bellos ojos azules; encontró la preocupada mirada llorosa de su madre y la amistosa y cálida mirada de su amigo. Él le sonrió confirmándole lo que ella ya sabía, logró calmar a su pequeño, estaba fuera de peligro.

Se sentía profundamente agradecida con su amigo, había actuado de una forma que jamás pensó verle. Fue maduro cuando ella, la científica más inteligente de este planeta no lo fue. De cierto modo se sentía avergonzada.

-Gracias Gokú- Le dijo dándole una franca y cálida sonrisa que él le devolvió. Decidieron que lo mejor era que él hablara con el alterado Yamsha, le explicara la situación y le pidiera por seguridad de la científica se mantuviera alejado de ella, al menos hasta que estuviera calmado.

Yamsha y Puar estaban en el departamento sin decir nada, en este momento Puar no sabía que podría decir para hacer menos doloroso el infierno que estaba viviendo su amigo. De pronto Gokú apareció de nuevo y le explicó la situación a Yamsha.

Realmente veía apenado a su amigo, quien por primera vez explotó en su contra – Todo esto es tu culpa Gokú si no le hubieras perdonado la vida a ese miserable, trayéndolo de vuelta con las esferas del dragón, nada de esto hubiera pasado- Le gritó por primera vez un muy enojado Yamsha.

Hasta cierto punto Gokú entendía los sentimientos de Yamsha, sabía lo mucho que él seguía queriendo a su amiga, eso sin contar el comportamiento pasado de Vegeta y su actual forma de ser, no era fácil asimilar lo que estaba pasando -Lamento esto Yamsha, pero por seguridad de Bulma, necesito pedirte que te mantengas alejado de ella hasta que no te tranquilices, otra discusión así podría ser mortal - Yamsha quiso gritarle mil cosas más a su amigo, pero comprendió que él no era culpable, estaba furioso con el maldito príncipe de los monos, pero su amigo no tenía realmente la culpa. -No te preocupes Gokú, no volverá a pasar- Su amigo asintió y acto seguido se despidió para teletransportarse a casa.

Fue así como Yamsha se encontró sentado en la barra tipo bar que tenía en su apartamento, con Puar a su lado, bebiendo whisky en las rocas. Se limpió las lágrimas de la cara. Estaba más que preocupado por su exnovia. Realmente la seguía amando y le quemaba el alma saber que ella ahora más que nunca le pertenecía al imbécil de Vegeta, y ese híbrido que la científica llevaba gestando era la prueba más que fehaciente de ese amargo hecho.

Al día siguiente Yamsha despertó con una cruda terrible, el siempre fiel de Puar se había encargado de comprar un suculento desayuno para que el beisbolista pudiera comer bien y descansar y reponerse de esa tremenda resaca. A pesar de verlo decaído, algo había cambiado en el semblante del lobo de desierto. Se había resignado a que su ninfa azul tendría el hijo de otro hombre, pero él seguía creyendo que ese imbécil se había largado para no volver. Así que, en su mente empezó a imaginar que todavía podría hacerla volver, cuando ella se diera cuenta de que el mono ese no volvería, estaría ahí él, apoyándola y siendo de nueva cuenta su soporte.

El tener que aceptar y criar al hijo de ese malnacido mono, era un precio que estaba dispuesto a pagar con tal de tenerla de regreso, además llegado el momento lo educaría y entrenaría para que lo viera a él como su verdadero padre, de esta forma no habría nada que temer.

Una sonrisa cruzó el rostro de Yamsha, todavía había oportunidad y no desaprovecharía la situación. Tendría que mover bien sus fichas y pronto...

/

La situación se está complicando en ambos lados, Yamsha está más decidido que nunca a recuperar a su exnovia, y las cosas del lado del saiyajin se miran turbias también...

Quiero agradecerles todo el apoyo que le han dado a la historia, sus votos y comentarios me ayudan a saber como se va percibiendo, así que de corazón gracias y si también coincido con ustedes esperemos que el Príncipe no haga una tontería.

Aprovecho para informarles que haré un especial de Halloween de dragón ball . Será un two shots y los invito este 30 y 31 de Octubre a leerlo. Ojalá les guste