Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
En medio de la noche, a través de la tormenta con saberte en mi presencia, se me calma en corazón. Porque la luz de tu sonrisa y el amor de tus caricias ponen norte en mi camino y me enseñan el destino. Bastante más que al faro, que me guíe entre la niebla más que el sol que me calienta necesito tu calor, porque sin ti... - Bella, Mijares
Vegeta regresó tan pronto como pudo a la tierra. Su mente estaba desquiciándolo, lo vívido de las pesadillas lo estaba llevando al borde de la locura. Por ese motivo decidió no volver de inmediato a la CC, aterrizó la nave en un lugar muy alejado de la corporación a modo de que la sabandija sin honor, como se refería él a Yamsha, no pudiera notarlo.
Los últimos días estuvo muy ansioso y a pesar de la nueva noticia de su vástago 100% de raza saiyajin, y de que resistió estoicamente las ganas de llamar a la vulgar terrícola; no pudo retrasar más su partida rumbo a la tierra. Las múltiples pesadillas con la científica llegaron a tal grado que, aunque no lo admitiera, quería ver por sus propios ojos que dichas pesadillas no eran más que una estupidez.
Se sentía avergonzado consigo mismo por tener esos sentimientos de posesión hacia esa débil mujer. Pero perdía la cabeza de solo pensar que el insecto pudiera volver a tocar el bello y frágil cuerpo de esa diosa terrestre.
De solo pensarlo le dolía, estaba viviendo un infierno y la única forma de acabar con esta pesadilla, era volviendo a donde ella estaba. Tuvo que tragarse el orgullo, pero a ese punto lo único que le importaba era no demorar y poder llegar a verla cuanto antes.
Cuando regresó, no fue nada de su agrado, ver a ese insecto bueno para nada revolotear alrededor de ella, estaba furioso. Sin embargo, se las pudo arreglar para mantener su ki al mínimo y no lo pudiera llegar a rastrear la sabandija esa. Le costó aún más al ver a la científica, no mandar toda su cautela al diablo e ir por ella, como siempre lucía hermosa.
No fue fácil, pero quería ver hasta donde la sabandija era tan idiota, para intentar acercarse a esa mujer que él hacía mucho consideraba suya. Después de dos días de monitorear que el insecto no se separaba de la científica, decidió aparecerse a las últimas horas del atardecer en la corporación cápsula, iba ya siendo momento de marcar su territorio.
Siendo coherente, lo que el orgullo dictaba era que los eliminara, pero se sabía débil de hacerlo, y ahora gracias a las constantes pesadillas, sentía un constante dolor en el pecho de sólo pensar que ella pudiera volver a favorecer al insecto.
El saiyajin no consideró en ningún momento que su desesperación al espiar a la mujer de los cabellos azules para corroborar que ella se mantuviera leal a él. No eran otra cosa más que su consciencia hablando de su propia falta.
Como siempre la soberbia, el orgullo y su egoísmo no lo dejarían ver todo el daño que estaba realizando. Sentía el pecho dolerle y la incomodidad crecía de solo ver que ese insecto se acercaba peligrosamente a ella. Y que ella, amigable le dedicaba las sonrisas que solo deberían ser para él.
No entendía la incongruencia de su pensamiento con sus acciones, no quería ni pensarlo, solo quería dejar de sentir los constantes pinchazos de dolor y la furia que crecía en sus entrañas cada vez que esa sabandija se acercaba demás a ella.
Bulma había decidido terminar su trabajo en el laboratorio temprano, por alguna razón su hijo se hallaba impaciente y moviéndose más de lo habitual, lo cual la ponía un poco ansiosa.
Para acabar de fastidiar la situación, ella ya había acabado con todas las mejoras a la cámara de gravedad y de los robots de entrenamiento; e incluso hizo las adecuaciones a los materiales usados para los trajes de entrenamiento del Saiyajin. Así que, sin más por hacer, se dirigió a su habitación.
Por alguna extraña razón se sentía observada, se acercó al balcón de su habitación, pero no había nadie. Bulma meneó negativamente la cabeza, el exceso de trabajo de las últimas semanas seguramente estaba pasándole factura y necesitaría descansar más, era solo eso.
Con esa idea en mente, se terminó de desnudar y se fue al baño a tomarse una merecida ducha, sin darse cuenta de que efectivamente, era observada por un emocionado saiyajin que la miraba cual león vigilando a su presa.
Cuando Bulma salió de la ducha, seguía en toalla, acostumbraba a ponerse un sensual camisón, aunque durmiera sola. La pancita ya era un poco más notoria, como un pequeño bultito en su vientre bajo que ya comenzaba a definirse bien.
Esa mañana había visto a Yamsha; últimamente él se la vivía colmándola de atenciones y halagos, solamente esperaba que el guerrero Z no se hiciera falsas ilusiones.
Su mente divagaba en esos obscuros pensamientos, acababa de ponerse su camisón, cuando unas manos sensuales y fuertes junto a una traviesa cola apresaron su cuerpo – Mujer- fue todo lo que esa voz que había añorado escuchar las semanas anteriores le decía al oído.
El corazón de Bulma comenzó a latir en forma desesperada, volteó a verlo mientras su voz delatando el entusiasmo que sentía dijo- Bienvenido a casa- mientras pasaba sus brazos rodeando el cuello de Vegeta.
Un Saiyajin muy ansioso no pudo resistir más e inhaló desesperado el dulce y seductor aroma de la mujer, se dejó llenar por ese aroma, se dejó atrapar y seducir por tan exquisito olor y a pesar de querer evitarlo fue atraído por una fuerza sobrecogedora hacia ella.
De la misma forma que la tierra y la luna se atraen gravitacionalmente, conectó su penetrante y obscura mirada al diáfano azul que lo miraba con el más profundo amor, no pudo evitarlo más y por fin realizó el acto que llevaba largo tiempo deseando, casi temblando la atrajo hacia él y saboreando de antemano ese dulce sabor se inclinó suavemente a ella y por fin la besó...
Un beso. Un simple, puro y casto beso. Un beso que sabía a poesía, un beso que sabía a la más inefable verdad, a la certeza infinita de que esos labios, esos ojos, ese aroma, ese ser tan indefenso y efímero a la vez solo le había entregado a él sólo a él la pureza de su amor, a él que era el demonio encarnado en saiyajin. Y a pesar de que muy en el fondo de su ser sabía que él no merecía ese cielo, su corazón latió con fuerza dentro de sí disfrutando de ese beso.
Pudo sentir las manos de esa suave y delicada fémina abrazarlo y aferrarse a su azabache cabellera.
Mantuvo el ritmo suave y cadencioso del beso que marcaba la hembra, con lo desesperado que estaba de ella hubiera querido apurarlo y hacerlo más fogoso.
Pero algo en su ser estaba disfrutando gratamente de ese delicado beso, la pego más a su cuerpo y sus manos temiendo que fuera un evento onírico mas que real no quisieron adentrase más allá de la delicada espalda de la mujer.
Sus manos recorrían esa delicada espalda y aún sin despegarse de tan delicioso y suave beso le mordió el labio suavemente para después continuar con el mismo.
Y sin soltarla hizo mas profundo el beso, su lengua por fin deseosa de profanar una vez más ese etéreo y delicado santuario que era la boca de la Ninfa terrestre lo invadió, escuchando un leve jadeo por parte de ella que lo llevó de inmediato al séptimo cielo, por tan solo tener acceso a besar tan delicados labios, de profanarlos al hundirse en el manjar que era su boca y explorar cada recoveco de la misma.
Y así un simple beso, solo eso bastó para que la científica borrara de la mente del Saiyajin, los besos, sabores, olores y sensaciones vividas por él con la futura reina de Vegita. Con un simple beso borró todo lo que él intentó sentir por otra mujer, instalándose definitivamente en el corazón del príncipe.
Bulma no resistió más, comenzaba a quemarse cual carbón en la hoguera. Vegeta comenzó a besarla, primero suave y lentamente, degustando sin prisas esos labios rojos y afilados, su corazón demandante se regocijaba, todo él temblaba mientras por medio de esos suaves besos enaltecía a la diosa lunar que en estos momentos le exigía alabarla y adorarla y el siendo solo un débil mortal no podía ante ese embrujo por lo que ofrendaba por medio de esos besos cuanto podía para hacer feliz a esa diosa.
Olvidándose así de todo lo demás.
Poco a poco los besos se hicieron más demandantes y agresivos. El saiyan no quería aceptarlo, pero cómo le hicieron falta eso suaves labios, dulces y apetitosos, que le daban todo lo que él necesitaba, se acercó más al cuello de la mujer e inhaló su delicioso aroma.
Sí, ella era su mitad faltante, no quería compartirla con nadie, sentía su corazón latir fuertemente mientras absolutamente todo su cuerpo emocionado temblaba al sentir a esa diosa nuevamente en sus brazos, nunca nadie lo alejaría de ella. Simplemente entendió que su ser entero no funcionaba si ella le faltaba, no quiso luchar más contra ese sentimiento de pertenencia y posesión que tenía cuando se trataba de la mujer de los ojos azules.
Mientras estaban en los besos preliminares, de pronto el celular de la científica sonó, ella no hizo caso, ni a esa ni a las próximas 10 llamadas que recibió, su atención estaba fija al 100% en el monumento de hombre que la tenía en sus brazos, ¡Cómo lo había extrañado!
Sin embargo, aunque ella literalmente ignoró las llamadas sonando, un muy molesto saiyajin no pudo hacer lo mismo; su sentido del oído estaba siento perturbado por alguien y comenzaba a intuir que tanta insistencia solo podría venir de una basura sin dignidad, como lo era el insecto ese.
Detuvo sus atenciones a la humana y le pidió a esta que contestara su celular. Bulma más que perdida en las sensaciones tan placenteras que ese condenado hombre generaba en ella, al principio le costó entender que era lo que su amante le decía. Cuando por fin pudo salir del trance en el que estaba, vio que un muy molesto saiyajin le extendía la mano y le entregaba su ruidoso celular que a estas alturas ya tenía más de 12 llamadas perdidas.
Cuando la científica vio quien llamaba, decidió desviar la llamada y poner el celular en silencio, lo cual terminó de enfurecer al Saiyan. ¿Por qué ella no quería contestar? ¿Acaso le ocultaba algo? los celos comenzaron a devorarlo, su mente traidora le traía las escenas más horribles de ella con el insecto que estuvo presenciando en sus pesadillas a diario.
Con una voz algo hosca y en forma ruda Vegeta le dijo -Contesta ya mujer, entre más pronto contestes más rápido seguiremos en lo nuestro- Ella no entendió la actitud del Saiyajin, sabía lo mucho que él detestaba a su ex. Así que simplemente quería evitar malentendidos.
Sin embargo, al ver la actitud del hombre decidió acabar con cualquier problema de una vez. Dio un largo suspiro, se agarró el puente de la nariz con la mano mientras cerraba los ojos y cuando al fin contestó, la voz de su exnovio sonó aprehensiva.
-Ah Bulma hasta que al fin contestas, ¿Está todo bien? Es raro que no contestes pronto, te hablaba para invitarte a cenar a tu restaurante favorito, pero al ver que no me contestabas, empecer a temer que tal vez algo malo pudo pasarles a ti y al bebé- Bulma pudo notar que la voz de su exnovio sonaba realmente preocupada por ellos, y a pesar de lo mucho que estimaba y seguía queriéndolo, en este momento su corazón solo latía por el hombre que estaba justo a su lado.
Vegeta se dio cuenta perfectamente cual era el plan de la sabandija tan solo con escuchar un poco de la conversación telefónica, y por lo que había estado viendo los últimos dos días mientras observaba toda la situación desde lejos.
La patética sabandija era tan predecible, estaba intentando aprovechar el tiempo que él estuvo fuera para tratar de recuperar a la mujer. ¡Ja! Como si eso fuera posible. Pensaba Vegeta. Vio como Bulma se alejaba unos pasos, como si eso evitara que él con su sensible oído pudiera escuchar todo lo que ese bueno para nada decía.
Bulma se sentó en la cama y trato de decir los más tranquila que pudo y sin dar muchos detalles a su ex que, aunque era una genial idea, ahora ella estaba cansada y prefería dormir. Ya mañana le explicaría al beisbolista acerca del regreso de Vegeta.
Sin embargo, Yamsha no se la estaba poniendo fácil -Vamos Bul, casi no has descansado salgamos a cenar ¿Si? - Bulma solo repitió que prefería quedarse en casa. Así que el Lobo del desierto cambió la táctica y le dijo – Esta bien, si hoy no quieres salir, ¿Qué te parece si paso por la cena y te veo en una hora más en tu casa? - Bulma sentía que la paciencia comenzaba a fallarle con su ex, y más cuando vio al Saiyan tomar asiento a su lado alzando una ceja en señal de no estar muy feliz con lo que sabía que estaba escuchando.
Suspiró de nuevo antes de contestar- La verdad Yamsha es que prefiero estar sola descansando- Fue todo lo que alcanzó a decir coherentemente antes de sentir que el Saiyan se acostaba sobre ella y le mordía a traición un pezón sobre el ligero camisón que aun cubría su hermoso cuerpo.
Le costó cada onza de su voluntad evitar que saliera de sus labios un escandaloso gemido, mientras le enviaba al saiyajin una mirada recriminatoria. Tapó la bocina del celular mientras suavemente le decía al príncipe en voz muy baja -¿Que carajos haces?-
Vegeta volteó a verla divertido mientras seguía atacando su pezón con pequeños modiscos que le generaban a la científica espasmos de placer. Bulma aun alterada ante ese contacto a traición del saiyajin le dijo al guerrero Z, tratando de no sonar tan alterada como se sentía – Gracias Yamsha pero ahora prefiero quedarme en casa a descansar por mi cuenta- Fue lo que alcanzó a decir en forma coherente antes de que se le rompiera la voz al reprimir el gemido que casi escapó de su garganta al sentir las fuertes manos del hombre acariciar sus muslos y esa traviesa cola empezar a acariciar en círculos la zona más sensible de su entrepierna.
Al escuchar el quiebre de voz, Yamsha se preocupó y empezó a temer que tal vez Bulma se sentía mal y por no querer preocuparlo se estaba haciendo la fuerte. - ¿Qué pasa Bul? ¿Dime la verdad, te estas sintiendo mal? En este momento voy por ti...- La voz del lobo del desierto se hizo lejana para Bulma, quien ya se encontraba perdida en el mar de sensaciones que ese desconsiderado saiyajin les estaba haciendo sentir.
Aun tratando de no gemir, recuperó el hilo de sus ideas al darse cuenta de que su ex aún insistía en querer venir a verla. Como pudo saco su voz lo más calmada que pudo para decirle -En serio Yamsha estoy bien, quédate en casa y descansa- Fue todo lo que alcanzó a decir antes de sentir que el celular era arrebatado de sus manos y lanzado contra la pared, siendo destrozado en el acto -Vegeta- fue todo lo que ella alcanzó a decir antes de ser callada por los demandantes labios del Saiyan quien al separarse para tomar aire, le dijo mientras la veía con su mirada oscurecida por el deseo -Suficiente de perder el tiempo con esa sabandija, mujer- Acto seguido se apoderó nuevamente de sus carnosos y dulce labios.
Vegeta estaba en el quinto cielo y solo estaba besándola, su corazón latía furioso por el placer de estar al lado de la persona que, aunque le pesara a él mismo hacía latir a su corazón dentro de ese fuerte pecho. Con sumo cuidado ella sintió como el príncipe bajaba por su cuello hasta sus senos, que ahora lucían ligeramente más hinchados de lo que recordaba, lo cual lo excitaba aún más; quitó delicadamente el camisón y la lencería, dejándola completamente desnuda y a su merced. Vio como en su antes plano abdomen ahora se formaba un bulto a la altura de su vientre bajo. Donde sin duda ahora se gestaba ese futuro guerrero, fruto de su fuerte semilla.
Dejando de lado en su mente el hecho de que sería un deshonroso mestizo, un híbrido; no pudo dejar de sentirse orgulloso, ya que su ki aun siendo el de un neonato se sentía fuerte, puso su mano sobre el vientre de la mujer y le envió pulsaciones de ki a su progenie, a fin de evitar de que el pequeño se asustara con su cercanía y lo reconociera de nuevo y así mantenerlo tranquilo.
Continuó besando tan deliciosos labios mientras ella se separaba levemente de él para mirarlo profundamente a los ojos. Esos hermosos zafiros azules le miraban con absoluto amor, el pecho del saiyan se henchía de orgullo, lo tomó de los lados de la cabeza antes de decirle - Te extrañe mucho príncipe- Tan solo escuchar la forma tan suave y sensual en que la hembra terrícola decía su estatus: Príncipe, le erizaba la piel.
No le cabían dudas, la mujer era una hechicera, no quiso luchar contra esa certeza y la beso nuevamente mientras recorría el fabuloso cuello de ella, llegando al inicio de sus suaves montes.
Antes de continuar volteó a verla, por algún motivo de repente se sintió ansioso por saber si continuaba teniendo acceso a ese cielo, se halló esperando aprobación, cuando vio los dulces diamantes de los ojos de la mujer resplandecer y sonreírle entendió que tenía su aprobación para seguir.
Que aún tenía acceso a ese edén. Se entretuvo largo rato masajeando suavemente esos delicados y deliciosos pechos, mientras más que expectante continuaba con su camino de besos en un sendero secreto hacia el sur.
Continuó bajando, besando ese ahora redondeado vientre, se sentía altamente excitado por ver esa pequeñita pancita sobresaliente, el cuerpo de la científica antes perfecto que ahora se redondeaba poco a poco para ir dando paso a su maternidad no hacían más que ponerlo en mayor excitación, saberse responsable de la cría que la mujer gestaba le volaba la cabeza.
Y los cambios en el cuerpo de la mujer realmente lo alteraban, le excitaban, la hacían ver más vulnerable, más hermosa, le hacía sentir la pertenencia con ella más fuerte.
No lo entendía del todo, puesto que cuando Kale notificó por fin de su embarazo pasó lo opuesto, el no sintió mayor apego sólo el orgullo de saber que un descendiente 100% saiyajin venía en camino, pero sólo eso.
Cuado Kale casi al final de su estadía le pidió que la tomara una vez más antes de su partida, simplemente el príncipe no pudo, por algún motivo su cuerpo la rechazaba de la forma más vehementemente posible, decidió salir del apuro insistiéndole que ella debería cuidarse no estaba para tener sexo violento saiyajin cuando tenía dentro de ella al heredero del príncipe y la echó de su cuarto.
La realidad fue esa que todo su ser se reveló sintiendo repulsivo el acto, cuándo curiosamente lo opuesto sucedía ahora con la científica a la que deseaba infinitamente y aún siendo más frágil que la saiyajin, deseaba tomarla desesperadamente.
Beso con ternura y delicadeza ese vientre ahora redondeado mientras la científica dejaba salir aquellos deliciosos gemidos que eran música para los oídos del saiyan, el solo sentir lo labios de su amante sobre su vientre la excitaban demasiado.
El saiya siguió su recorrido hacia la zona más sur de la mujer, para dejar al fin su cabeza a la altura de la entrepierna de la científica, alzó los ojos para ver que una sonrojada mujer lo veía mientras respiraba agitadamente mientras anticipaba lo que ocurriría después.
El saiyan emocionado por volver a probar ese delicioso elixir se sentía sediento. Por algún motivo su corazón latía furiosamente expectante, mientras sus ojos volvían a suplicar y pedir permiso a esa hada azul que le permitiera de nuevo el acceso a su gloria.
Jamás había necesitado de ese permiso, y aún así estaba paralizado, mientras su corazón furioso seguía golpeando esperando que la tan deseada aprobación de la peli azul llegara.
Sentía su garganta arder en llamas. Sentía nervios en demasía, en el fondo sentía miedo de que le negaran el acceso pues muy dentro de su ser la conciencia que él insistía en negar que tenía le hacía saber que él no la merecía. Vio cómo ese cielo azul que eran los ojos de la mujer refulgían y le regalaban el dulce acceso que tanto ansiaba.
Antes de comenzar a besarla, vio maravillado la hermosa flor que la científica guardaba celosamente dentro de sus piernas y que solo era abierta para ser disfrutada por él. Inhalando de llenó su delicioso olor, perdiendo de pronto la cordura y comenzando a besar con desesperación y adoración el centro más sensible de esa ninfa.
Bulma no sabía cuan desesperadamente había extrañado al príncipe, hasta que lo sintió tomándola de forma tan sensual. Los gemidos de Bulma salían sin filtro alguno, lo cual encendía aún más la libido del Saiyan.
Ella sintió un explosivo orgasmo venir, destruyéndola desde su centro, sintiendo el fuego arder desde esa zona esparciéndose por todo su cuerpo y regalándole su preciada esencia al saiyan en abundancia. Quien gustoso bebió cada gota de ese santo elixir que salía de la mujer.
Una vez saciada su sed, Vegeta decidió que era momento de terminar de hacerla suya. Había pasado largo tiempo desde que se perdió entre las piernas de esa hechicera de cabello azul. Y su ser temblaba excitado en anticipación de lo que venía.
Con sumo cuidado subió hasta quedar sobre ella, apresándola entre sus brazos. Comenzó a besar su boca con desesperación mientras se acomodaba entre las piernas de la mujer, acarició dulcemente su rostro. Bulma sintió las manos rudas de su amante volverse suaves como la seda para tocarla con el más sumo cuidado.
El negro Ónix de la mirada del saiyan le transmitían calidez, -No quiero hacerte daño mujer- fue lo que un titubeante saiyan le dijo. De pronto para Vegeta se le antojaba que su cuerpo era demasiado hosco y que bien pudiera no ser capaz de detenerse y lastimarla. De pronto sintió temor por ella.
Ella entendió y percibió el miedo y preocupación del saiyan por ella, lo que hizo que su corazón latiera con más fuerza, antes de sonreírle y decirle - Nunca me lastimarías príncipe, confío en ti- El Saiyajin aún temeroso decidió llevar las cosas en extremo despacio, la atrajo con un brazo mientras sentía los suaves pechos de la mujer aplastarse suavemente en su fornido pecho, con la otra mano siguió acariciando su mejilla dándole pequeños y delicados besos distrayéndola, mientras se acomodaba entre las piernas de la científica y comenzaba en forma muy lenta y delicada a invadir su intimidad. Él estaba consciente de su tamaño y del largo tiempo que estuvo alejado de ella, así que no quería lastimarla.
Bulma pudo sentir la delicadeza con la que ese rudo guerreo la trataba. Como si fuera hecha de la porcelana más fina y en cualquier momento se fuera romper. Sintió temblar el cuerpo del guerrero mientras lentamente invadía su cuerpo poseyéndola completamente.
Aun cuando ella gemía, se perdió en los gruñidos de satisfacción que lanzaba el guerrero, mientras poco a poco aumentaba la velocidad del movimiento.
Desde el momento en que Vegeta invadió la caliente y suave cavidad de la mujer; le tomó todo su autocontrol no venirse de una vez. Esa condenada hembra era endemoniadamente deliciosa, además de apretada, así que era la más deliciosa tortura que jamás hubiera pasado.
Esta vez, aunque él deseaba hacerle muchas cosas, sintió la necesidad de hacerlo suave y ser gentil con ella, habían pasado varios meses y además ella cargaba con el híbrido, no quería lastimarlos.
Después de un largo rato de sentirse en el cielo profanando las entrañas de la mujer, sintió como ella llegaba al orgasmo nuevamente al sentir como se contraía y apretaba más deliciosamente a su demandante miembro, haciéndolo venirse dentro de ella, acabando con un largo y masculino gruñido de satisfacción.
Un sentimiento cálido embargó el pecho del saiyajin. Aunque le pesaba y mucho, entendía con amarga desazón que ese sentimiento de plenitud solo podía encontrarlo en ella... era su cielo y su infierno personal.
Cuando Bulma pudo abrir sus ojos vio al orgulloso saiyan viéndola fijamente, mientras le sonreía con una de sus sonrisas más malvadas, a pesar de que jamás lo reconocería el guerrero, en este momento sentía que había vuelto a casa. Tardaría mucho en aceptar esa simple verdad...
Yamcha se sintió mortificado en cuanto ya no escuchó a Bulma, a pesar de que ella le dijo que estaba bien, de repente su voz se escuchaba temblorosa, como si algo estuviera pasando.
Yamsha pensando lo peor, decidió ir inmediatamente a verla, tenía una horrible opresión en el pecho y creía que se debía a que algo pudo pasarle a ella y al bebé. Si hubiera escuchado a Bulma cuando le pidió no ir, se habría evitado la dolorosa humillación que en breve recibiría.
Mientras iba en camino de la corporación cápsula, intentó marcar de nuevo, pero el celular de Bulma estaba ahora apagado y le mandaba directo a buzón.
Sintiéndose más desesperado aceleró el viaje volando. Cuando iba casi llegando a la corporación, él no se percató de que el Saiyajin ya lo esperaba en dicho lugar, para hacer de su vida un infierno una vez más...
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Hola a todos los que continúan leyendo, después de la masacre de corazones que hice en el cap pasado.
Un saludo a Beccamarins, Calay y Belen agradezco sus comentarios y de verdad lamento hacerlas sufrir ;(
Posiblemente no vean con buenos ojos que el Saiyajin tan fresco como la mañana regrese como si nada con Bulma y está lo reciba feliz, solo recuerden que ella sigue ignorante de todo lo que ha hecho el saiyan.
Que creen que tenga pensado hacer Vegeta a Yamsha?
