Atención️️ esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Y es que has hecho de mí lo que tú quieras, lo que sientes, lo que has deseado. A tu sexo, a tus ganas, a tu entorno, a tus afectos, tú me has moldeado y en todo vives tú... - Noelia, Tú
Después de tan deliciosos orgasmos recibidos por ese ególatra Saiyan; Bulma se sentía demasiado relajada, sentía que perdía la conciencia, quería dejarse llevar al mundo de los sueños en brazos de su ardiente amante, quien ahora igual que ella, descansaba a su lado sujetándola fuertemente de la cintura.
La cabeza de Bulma descansaba sobre ese poderoso pecho. Como pudo la científica abrió sus ojos para ver el perfil regio de su amor, que descansaba con los ojos cerrados cubriéndose los mismos con uno de sus brazos.
¡Kamisama! Como lo amaba, y sin embargo ella tenía pensado en cuanto pudiera reclamarle, entrecerró los ojos recordando que ese infeliz no se había comunicado con ella en todo ese tiempo, dejándola en una incertidumbre total y sin embargo ahí estaba, a su lado como lo prometió había vuelto por ella.
Realmente nada lo ataba a este lugar, y bien podría culminar su entrenamiento donde sus colegas y luego venir a pelear con Gokú. Pero no, de alguna forma ella sabía que se había permeado suficiente en su duro corazón como para considerarla.
Y por ese mismo pensamiento decidió no romper con la belleza del momento con reclamos, decidió disfrutar este preciso momento. Sentía la cola de su amante recorrer su vientre ahora redondeado, mientras suavemente hacía mimos al mismo.
Bulma comenzó a quedarse dormida mientras sentía tales caricias suaves, cuando de repente el Saiyan la abrazó más y la atrajo para sí mismo, metiendo su cabeza en el cuello de la humana, mientras inhalaba la esencia de la mujer y de repente le dijo – ¿Eso es todo lo que tienes que dar humana? Porque yo aún no estoy cansado, pero claro si fue suficiente para ti... puedo dejar que te recuperes- Decía el saiyajin con voz ronca y una sonrisa maliciosa.
Bulma reaccionó de golpe al escuchar el implícito reto en la voz del guerrero. Se sentó de golpe, sonrió y le dijo – Soy yo la que quería dejarte descansar "príncipe"- Decía ella recalcando la última palabra provocando con su rebeldía al guerrero.
Si algo que él sabía bien es que, esa mujer podía volverse puro fuego cuando quería y que jamás se amilanaba ante un reto. Y él quería, en verdad ansiaba que ella lo deseara con tanta desesperación como él sentía que la deseaba, seguir disfrutándose mutuamente después de tan prolongado tiempo separados.
No lo aceptaría ni bajo tortura, pero como la había extrañado, y definitivamente en su mente no estaba volver a separarse tanto tiempo de ella, estaba decidido la próxima vez la llevaría con él.
Se engañaría como siempre diciendo que era por los beneficios que esta hembra le daba, con su tecnología, pero en el fondo él sabía que no lo harían alejarse de la hechicera que lo dominaba, pero muy en el fondo sabía que era la mujer que lo hacía vivir.
Vegeta le dio su mejor sonrisa ladina a la científica mientras la atraía sobre él. Bulma se sentó a horcajadas sobre el príncipe quedando de frente a él, siendo solo separados un poco por esa hermosa pancita que ahora la mujer tenía, rodeó con los brazos el cuello del hombre y se dejó llevar por esas deliciosas sensaciones que la hacían vibrar al sentir los labios del demandante guerrero reclamar los suyos, mientras una mano traviesa del hombre la tomaba de la cintura y la otra exploraba uno de sus sensuales senos.
Yamsha llegó desesperado a la corporación, algo le decía que algo estaba pasando con Bulma y fuera lo que fuera, no le iba a gustar nadita, pero ni en sus más locos sueños o pesadillas, pensó que el motivo del quiebre de la voz de la peliazul fuera el maldito simio extraterrestre. Para Yamsha ese tipo ya estaba fuera de sus vidas, así que ni siquiera se detuvo un solo segundo a pensar en esa posibilidad.
Llegó aterrizando dentro del jardín principal de la corporación, de inmediato buscó el ki de la científica el cual se sentía algo alterado, no detectando ningún otro ki a su lado.
Lo que él guerrero Z no sabía es que el Saiyajin había predicho sus patéticas acciones con espantosa certeza, por lo que en ningún momento dejó que su ki se elevara, para no ponerlo en sobre aviso.
El Saiyajin pensaba que ya iba siendo hora de poner a esa basura humana en su lugar y aunque la humana le había prohibido matar a los de su especie, y por ahora no quería contrariarla, había muchos otros destinos peores que la muerte y la tortura psicológica a la que sometería al infeliz sería mucho peor y talvez la terrícola se arrepintiera de no haberlo dejado que lo matara, ya que el príncipe de los Saiyajin era un maestro en el arte de torturar y quebrar el alma de sus oponentes.
Mientras la besaba vegeta sentía a la mujer retorcerse de placer, comenzó a dejar una cadena de besos demandantes por el cuello de la ojiazul mientras sentía que su virilidad ya había despertado completamente y reclamaba volver a sumergirse en las entrañas de esa ninfa, profanar con su ímpetu el santuario secreto escondido entre las piernas de esa diosa de pelo azul.
Bajó besando y succionando la piel del cuello de la científica, haciéndose camino a sus dulces y apetitosos pechos, atrapó uno con su boca mordiendo juguetonamente su pezón, sacando un gemido escandaloso de la mujer, mientras con una de las manos acariciaba el otro pecho.
La penetró de nuevo, viéndola arquearse de pronto, pegando sus voluptuosos pechos al fornido pecho del hombre. La estocada fue tan de improviso que no le dio tiempo de procesarlo cuando sintió el placer de tener otra vez dentro de ella semejante virilidad que la hacía sentir que se partía en dos. Los gemidos de ella subieron en intensidad mientras lo abrazaba con más fuerza y buscaba los labios de su amante para besarlos con desesperación y adoración.
Estaban en medio de esa lucha sensual de poder y dominación cuando un llamado urgente en la puerta del cuarto de la científica los interrumpió.
Yamsha subió corriendo las escaleras llegando casi sin aliento a la puerta del cuarto de su exnovia. Sentía que el corazón le latía desbocado y más porque a cada segundo sentía el ki de ella fluctuar más y más, fue casi una odisea que lograra tocar la puerta de ella, en lugar de volarla en pedazos como deseaba hacer, pero no quería asustarla, menos sabiendo que una situación así podría poner en guardia al bebé mitad extraterrestre que tenía ella dentro de sí y que podía matarla en el acto.
Tocó como desesperado la puerta, impaciente por que esta fuera abierta, y cuando por fin lo hizo, en lugar de encontrarse con la delicada figura de su exnovia tal vez en camisón de dormir, se encontró con la figura arrogante que salió a recibirlo. Frente a él se le presentaba el orgulloso y altanero príncipe de los Saiyajins completamente desnudo, con los brazos cruzados, alzando una ceja y sonriéndole con desprecio...
Un Yamsha conmocionado veía sin realmente creer la imagen que estaba frente a él, aún estupefacto por la situación irreal que se le presentaba; definitivamente algo insólito para él y difícil de procesar.
Ahí, recargado enfrente de la puerta del cuarto de su exnovia, desnudo, mostrándose en toda su gloria y aún con una erección en todo su esplendor con los brazos cruzados y viéndolo en la forma más arrogante y altanera posible, se hallaba su némesis: El príncipe de los Saiyajin.
- ¿Y bien insecto? - Fue todo lo que dijo en forma arrogante el saiyan. Yamsha como saliendo del estupor de la pesadilla en la que se hallaba metido, logró al fin reaccionar y sisear entre dientes, con todo el desprecio del mundo contenido en esas simples palabras -Vegeta, ¿Qué haces aquí? -
Le tomó todo el autocontrol del mundo al saiyajin no acercarse en forma rápida y arrancarle de un cuajo la cabeza a la pobre sabandija, pero había hecho una promesa y no iba contrariar a la mujer ahora, además matar al insecto sería en detrimento de su propio beneficio, ya que ella no lo tomaría a bien y no lo dejaría seguir disfrutándola como hasta ahora.
Por lo que prosiguió a reírse malvadamente y mientras en forma divertida decía – Más bien que haces tú aquí insecto, creí dejarte claro que la mujer está conmigo ahora, y por si no habías notado estábamos ocupados- Dijo escupiendo veneno en las últimas palabras.
Yamsha en ese momento sintió su cara arder al darse cuenta que las palabras espetadas por el saiyajin recalcaban lo obvio, el tipo desnudo destilaba claramente el olor a sexo y para variar con dolorosa vergüenza se dio cuenta que el muy desgraciado había salido completamente desnudo mostrando su fuerte virilidad claramente para restregarle en la cara lo que habia estado haciendo con ella segundos antes de salir a su encuentro.
Era demasiado para el guerrero Z y aun así humillado como estaba quería en verdad saber que ese animal no había abusado de ella y no la estaba lastimando. Así que se pese a la humillación tan enorme que estaba recibiendo, encontró su voz nuevamente para decirle en forma retadora – No me moveré de aquí hasta ver a Bulma y saber que ella está bien. ¡Bulma!- gritó el beisbolista, con el corazón latiéndole dolorosamente en el pecho.
Vegeta solo cerró los ojos, manteniendo su figura recargada casual en la pared con los brazos cruzados, se río más fuerte y dijo en voz alta -mujer ven- Una Bulma muy sonrojada en bata de baño salió trayendo consigo otra bata para intentar hacer que Vegeta se cubriera lo cual sabía de antemano que sería imposible.
-Yamsha- Fue todo lo que Bulma alcanzó a decir antes de ser interrumpida por su exnovio.
-Bulma ¿estás bien? ¿Porque no contestabas, acaso este infeliz te está lastimando? - Una desesperada y muy sonrojada Bulma no sabía que hacer o decir, sabía que las siguientes palabras le romperían horriblemente el corazón al guerrero Z.
A pesar de ya no amarlo, lo estimaba y quería mucho como amigo y jamás deseó lastimarlo, pero sabía que no había marcha atrás, Yamsha nuevamente se había hecho falsas ilusiones, como ella venía temiéndose desde varios días atrás y ahora no habría forma de salvarlo de este dolor .
– Yamsha estoy bien, es solo que Vegeta regresó hoy y pensaba contarte mañana, por eso te pedí que te quedaras en tu casa- Trató de decirlo lo más suave y delicado que pudo, le lastimaba ver todo el dolor reflejado en la cara del lobo del desierto, quería abrazarlo y consolarlo, pero ¿Cómo hacerlo cuando ella sabía que era la causante de semejante dolor?
Yamsha no quería creer que nuevamente le arrebataban a esa sirena de ojos azules, quería pelear y de repente sintió la mirada de Vegeta sobre él, dolió enfrentarse con esa fría y obscura mirada que lo miraba con desprecio y diversión.
Dolía ver que ese infeliz bastardo se salía nuevamente con la suya -Bueno ya has visto a la mujer y tenemos cosas en las cuales seguir...- Fue todo lo que Vegeta dijo con una sonrisa ladina en el rostro antes de caminar rumbo al cuarto tomando a Bulma del brazo y metiéndola junto con él a la habitación, cerrando en las narices del lobo del desierto la puerta.
Dolía, dolía mucho. Dolía cómo los mil diablos, sin saber cómo, Yamsha salió de la corporación cápsula y se hallaba volando nuevamente como meses atrás con rumbo indefinido, solo tratándose de sacar el dolor que se le había clavado en lo profundo del corazón, al saber que hiciera lo que hiciera ese bastardo siempre le llevaba un paso adelante.
Adentro de la habitación de la científica, un muy alegre saiyajin se apoderaba de los labios de la mujer no dándole tiempo a pensar ni a reclamar nada, ya luego sabría que ella le amonestaría, pero por ahora su única intención era escuchar sus deliciosos gemidos salir de su boca.
Bulma como pudo detuvo el demandante beso del Saiyajin, estaba furiosa con él, pues Yamsha no era mala persona y la forma en la que el Saiyajin lo recibió fue en exceso cruel.
-Vegeta basta, que carajos te pasa porque tuviste que hacer semejante escena a Yamsha. No tenías que ser tan cruel- fue lo que la peliazul molesta le dijo.
El Saiyajin la miró divertido, alzó la ceja y contestó -Fui amable con ese insecto, debí matarlo pues le había advertido antes que se mantuviera alejado de ti y no lo hizo- fue su simple explicación.
Bulma estaba más enojada aún-Eres un idiota, a pesar de lo que digas Yamsha ha sido un buen amigo, al menos estuvo atento a mi y mis necesidades y las de tu hijo mientras tú, maldito desgraciado no fuiste para comunicarte una sola vez conmigo, ni siquiera para saber si seguíamos con vida- Fue el fuerte reproche de la peliazul a quien al final la voz se le quebró por el dolor escondido en las palabras.
A pesar de que le gustaba hacerla rabiar, Vegeta se sintió incómodo con un sentimiento de culpa que de pronto se instaló en él. Le dolió saber que de alguna forma la lastimó, pues él mismo tuvo que luchar desesperado contra sí mismo para no marcarle mientras estuvo fuera y eso fue lo más difícil que tuvo que hacer para no sucumbir ante ella y sin embargo toda su lucha fue en vano ahora tenía esa certeza.
-Regresé tan pronto pude, Kakaroto dio su palabra de estar pendiente de ti, nada tenía que hacer esa sabandija rondándote, y ahora he regresado no me moveré de aquí hasta que el crío nazca mujer-
Fue lo que en voz suave el saiyan le dijo, muy a su pesar odiaba contrariarla. La acostó con suavidad sobre la cama antes de abrirle la bata que cubría su sensual femineidad, ya habría tiempo para reclamos, ahora era tiempo del amor y pensaba reclamar cada gemido, cada suspiro, cada orgasmo de la mujer.
-No Vegeta debemos hablar ahora- decía una todavía molesta peliazul, mientras el saiyan haciendo caso omiso de sus reproches comenzaba a besar con suavidad el cuello y sus hábiles manos acariciaban con extrema delicadeza su abdomen ahora redondeado. La ojiazul se perdió en las sensaciones que el saiyan le generaba, no logro articular palabra alguna.
Por más que quiso seguir amonestándolo no pudo, las delicadas caricias que el guerrero dedicaba a su cuerpo la dejaron fuera de combate y su mente por más que trataba de hilar una oración coherente no pudo. Se rindió momentáneamente a las caricias del hombre...
Vegeta no quería aceptarlo, pero las pesadillas constantes que tuvo durante su tiempo fuera de la tierra lo llevaron casi al borde de la locura, tenía celos de lo que soñaba, no medía que fue él quien faltó a su promesa, y que era ese cargo de consciencia lo que lo hacía tan desesperadamente apoderarse de cada beso, suspiro y gemido de esa ninfa etérea. Sin saberlo en el fondo de su ser temía perderla y que ella se alejara de él. Lo cual irónicamente podría ser el resultado de sus erradas decisiones.
Bulma sintió que era arrastrada en un torbellino de sensaciones, ese hombre la dejaba indefensa, terminaba haciendo lo que él quisiera, la tenía atrapada, y ella temía que él lo supiera. Ella no quería admitirlo, pero le aterraba pensar que aunque sentía que Vegeta le correspondía no sabía hasta qué punto y que talvez ella fuera la única fuertemente enganchada en esa relación, ya que si lo admitían abiertamente estaba demasiado enamorada de ese orgulloso guerrero.
Después de una maratónica noche de sexo, que fue desde la lujuria hasta el amor suave, estaban ahora descansando dormidos plácidamente. Cuando por fin el guerrero pudo reaccionar se dio cuenta que ya hacía varias horas que había amanecido y que lo que lo despertó no era otra cosa que el hambre tan brutal que sentía. Miró hacía la cómoda al lado de la cama y el reloj indicaba las 11 y media de la mañana.
El príncipe de los saiyajin frunció los ojos, tenía demasiados meses que no se despertaba tan tarde, específicamente desde que no estaba con ella, ya que durante los meses que estuvo fuera apenas si podía conciliar el sueño por sus constantes pesadillas. Otra cosa que lo hizo sorprenderse, no solo había dormido a pierna suelta, además no recordaba haber tenido malos sueños. Eso le estrujó un poco el pecho pues curiosamente solo cuando descansaba al lado de esa vulgar mujer las pesadillas desaparecían.
Él lo había relacionado al sexo, pero eso no fue cierto ya que con Kale las pesadillas siguieron. Volteó a ver a la menuda mujer que descansaba a su lado. Su cuerpo frágil con un nivel de pelea risible y aun así era capaz de enfrentarse incluso a él, sabiendo que la podría matar en cualquier momento.
Descubrió el cuerpo de la mujer, y al ver ese perfil que se pegaba a su fornido cuerpo buscando su calor corporal; podía ver como el hermoso cuerpo se veía ligeramente más hinchado, y con una pancita que comenzaba a hacerse prominente, fruto del crío que la hembra gestaba.
Un hijo suyo, pensó orgullosamente y no sabía porque a pesar de que debería sentir rechazo por ese cuerpo con un crío en gestación, eso lo atraía más, lo cual era inexplicable para él, ya que con Kale no aguantó ni 3 días antes de sentirse hastiado y harto de ella y en cuanto se enteró del embarazo de La Saiyajin sintió repulsión total y ni siquiera quiso compartir la cama para dormir.
No entendía como sucedía lo contrario con la científica. El seguía pensando que era una bruja que lo tenía hechizado, no encontraba otra explicación. La deseaba desesperadamente, y el hecho de tener ese crío gestante en ella, un descendiente de él lo hacía desearla con más desesperación. No lo entendía, rechazaba a la saiyajin pero su cuerpo exigía con imperiosa necesidad a esa efímera hada de ojos azules.
Comenzó a besar el cuello de la científica quien aún dormía, y que en cuanto sintió el contacto de su amante dio un suave gemido mientras comenzaba a salir de su sueño. Cuando por fin ella pudo despertar se dio cuenta que estaba siendo apresada por esos fuertes brazos que comenzaban a seducirla. Ella sonrió y le devolvió el fogoso beso al hombre mientras le decía -Buenos días príncipe, linda forma de despertar- mientras se dejaba seducir por su pareja una vez más...
Después del regreso del príncipe los meses seguían pasando; Bulma no había sabido nada de su exnovio desde el incidente en su habitación y en parte estaba agradecida de no saber de él pues estaba muy apenada por toda la situación.
Se sentía hasta cierto punto responsable y esperaba poder seguir con su amistad, aunque por ahora entendía lo mejor era la distancia hasta que el dolor menguara y él pudiera verla sin reflejar este en sus ojos.
Vegeta tan pronto regresó, empezó un entrenamiento endemoniadamente duro. Ella sabía que él se estaba exigiendo demasiado, pero entendía que el tiempo pasaba y que tan solo unos meses después de que naciera su hijo llegaría el momento de la verdad del enfrentamiento entre Gokú y el Príncipe saiyajin, lo cual la tenía ansiosa, ella no quería que ninguno de los dos saliera lastimado y menos que muriera, pero era algo en lo que realmente dudaba tuviera poder de decisión.
Por su lado Vegeta monitoreaba a cada momento el embarazo de la mujer mientras entrenada en la cámara de gravedad. Le agradó regresar y ver todas las mejoras que la científica había hecho a la cámara, de alguna forma había puesto un recubrimiento especial que evitaba que el poder de él se mostrara fuera de la cámara de gravedad por lo cual difícilmente Kakaroto y sus patéticos amigos podrían rastrearlo. Y sin embargo eso no obstaculizaba que el pudiera sentir los ki que había alrededor de la corporación cápsula y por tanto no obstaculizaba su seguimiento del ki de la científica, que para él ya era algo tan natural como respirar.
Vegeta estaba feliz no solo por esas mejoras, adicional la mujer había creado robots de entrenamiento más hostiles y resistentes y ambientes más duros donde entrenar dentro de la misma cámara, con lo cual estaba más que complacido entrenando. Y por si fuera poco le había hecho trajes más resistentes y elásticos y ligeros que eran como una segunda piel, que lo protegían mejor en la batalla.
Sin que ella supiera, él hacía el seguimiento del resto de los saiyajines y el entrenamiento duro que les había impuesto, que inclusive la futura reina de los saiyajin tenía que hacer.
También a través de Nappa daba seguimiento del embarazo de Kale y de su futuro heredero. A pesar de esto, él no se sentía para nada tentado a darle mayor seguimiento ni se preocupaba por ella, tampoco sintió la necesidad de contactarla. Sabía que era fuerte y que podría tranquilamente resistir cualquier imprevisto. Cosa diferente a la delicada y frágil mujer que tenía a su lado en ese momento.
Ya casi llegando al último mes de embarazo, Vegeta tenía que pasarle ki a Bulma, hasta 3 veces durante el día. La mujer estaba resistiendo estoicamente y jamás se quejaba. Sin embargo, se veía tan frágil y delicada. En el último mes ya no había podido hacerle el amor y aunque no lo admitiera en voz alta estaba aterrado, ella era tan delgada que le daba pavor ver como se bamboleaba con una enorme panza que parecía abarcarla toda, sentía que en cualquier momento ella explotaría.
Aunque el crío se mantenía relativamente siempre sereno y ella seguía manteniendo su temperamento fuerte y osado, se notaban las ojeras bajo sus hermosos ojos y se veía más pálida y frágil que de costumbre, le aterraba pensar que ella pudiera no resistirlo, era muy frágil para semejante tarea. Por eso Vegeta se la vivía más tiempo fuera de la cámara de gravedad obligándola muy a su hosca manera a descansar y pasándole energía, aunque ella le dijera que estaba bien.
Una noche durante el último mes la peliazul se dio cuenta de que le costaba conciliar el sueño, la gran panza que tenía evitaba que se sintiera a gusto en alguna posición, además su pequeño niño andaba más activo de lo normal, ella se paró despacio y salió al balcón a tomar aire tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar al guerrero.
Tan pronto salió al balcón, sintió esas fuertes manos abrazarla por detrás acariciando cariñosamente su abultado vientre -No te deja dormir...- Fue la simple afirmación del saiyan.
Mantuvo su fuerte mano sobre el abdomen de la mujer mientras le pasaba ki. Después de un rato de sentir energías ir y venir de la mano de su guerrero a su vientre, de pronto el pequeño bebé detuvo sus juego y se quedó tranquilo. La llevó con cuidado a la cama y la acomodó entre sus brazos tratando de que encontrara una postura cómoda para ella, mientras la cola del saiyan hacia mimos sobre el abultado vientre de la mujer, logrando con estos arrullarla y que ella volviera a dormir.
Cuando el momento del parto llegó, él estaba menos que preparado, estaban en la cocina desayunando cuando de repente sintió a la mujer agitarse a su lado, y gemir con dolor, de inmediato volteó a verla - ¿Mujer estás bien? - fue todo lo que alcanzó a decir antes de sujetar su frágil cuerpo. Antes de poder decir nada Bulma sintió la fuente romperse, y una cascada de agua brotó entre sus piernas. Ella aterrada volteó en busca de su madre y solo alcanzó a decir, -Mamá es hora-
Su madre con la tranquilidad del mundo asintió, le pidió a Vegeta llevar a Bulma a la sala médica que habían acondicionado especialmente para ella y su bebé, mientras la rubia salía a avisar a su esposo y a los médicos...
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Hola! Lamento actualizar tan tarde pero esta semana ha sido horriblemente pesada en el trabajo y realmente ni he tenido oportunidad de poder publicar antes.
Aún así aquí está el cap, espero les haya gustado y que me cuenten que que les pareció desde el enfrentamiento de Vegeta con Yamcha... Yo creo que fue muy cruel. Me apenó mucho el pobrecito lobo del desierto... ustedes que opinan?
Y coincido con todas ustedes que realmente Vegeta no esta sintiendo realmente remordimiento aún por lo que ha hecho... Pero poco a poco puede que comience a sentirlo un poco más, esperemos se de cuenta antes de que sea muy tarde.
Además estoy emocionada porque ya va a nacer baby Trunks
Un fuerte abrazo a todos!!!
