Atención: este capítulo contiene escenas violentas que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Ya no puedo darte el corazón, iré donde quieran mis botas y si quieres que te diga qué hay que hacer, te diré que apuestes por mi derrota. Sé que ya nada va ocurrir pero ahora estoy contra las cuerdas y no veo ni una forma de salir, pero voy a apostar fuerte mientras pueda... – Apuesta por el rock & roll, Héroes del Silencio.

Llegué desde antes de que los insectos arribaran a su encuentro con las chatarras, llevaba largo rato observándolos, para ver en primera fila como ejecutaban el "pseudo plan" que tenían los guerreros de pacotilla para acabar con las tostadoras esas.

A decir verdad, la escena no era el reflejo de una pelea real entre dos fuerzas similares, más bien era algo dantesco, era una carnicería.

Si su intención era acabar con los androides cansando los puños de estos últimos por medio de las brutales palizas que estaban recibiendo entonces si iban por buen camino.

Como no quise ser involucrado en sus ridiculeces, mientras hacían el "famoso plan" me salí a investigar más de esos seres, después regresé más tarde a la CC para poder hablar con la terrícola y obtener toda la información que necesitaba...

Aunque todos tenían el estricto protocolo de mantenerse dentro del búnker, que estaba bastantes cientos de metros bajo tierra, Bulma necesitaba subir a su laboratorio ya que, en su apuración había olvidado varias cosas ahí que iba a necesitar, entre ellas el radar del dragón.

A pesar de ser ella misma quien había impuesto el estricto protocolo, sabía que era la misma persona que lo rompería.

Sin embargo, no quiso por nada del mundo exponer a su pequeño hijo, le pidió a Launch y a Milk que lo cuidaran mientras rápidamente se escabullía rumbo a su laboratorio.

Una vez que tomó lo que le faltaba, aprovechó para pasar por un juguete que era el favorito de Trunks y que por las prisas no agarró. Solo serían cuestión de minutos.

Acababa de guardar los juguetes de Trunks y algunos lindos trajecitos en una cápsula, cuando de pronto sintió que era observada.

Comenzó a sentirse nerviosa, pues sabía que todos los guerreros incluido su Saiyajin estaban donde los androides, salió de la habitación de su hijo y antes de emprender el regreso, recordó que dejó varios planos de importantes armas en una cápsula en su cuarto.

No quería ser pesimista, pero ante la incertidumbre era mejor estar prevenidos, entró rápidamente a su habitación, tomó el estuche con cápsulas, estaba por salir cuando de pronto fue apresada en medio de unos fuertes y varoniles brazos.

—Así que, humana aparte vulgar eres mentirosa. Les exiges a todos que se queden en tu cueva fabricada varios metros bajo tierra prohibiéndoles salir, pero tú te escapas ¿No?

Fue lo que, en un susurro peligroso, casi animal le dijo al oído el Saiyan, mientras la pegaba más a su cuerpo.

—Vegeta...

Fue todo lo que la científica fue capaz de decir antes de que sus labios fueran apresados salvajemente por ese fuerte guerrero.

–¿A qué carajos has salido?

Exigió demandante él, una vez que terminaron el apasionado beso.

—Sólo he venido por algunas cosas que olvidé ya iba de regreso.

Fue todo lo que en forma inocente pudo decir Bulma al haber sido pillada por él.

De alguna forma la ponía nerviosa que él la hallara fuera del escondite, sabía que el saiyan no se lo diría abiertamente pero ese reclamo le sonaba a preocupación por ella.

Solo lo miró mientras nerviosa se mordía el labio inferior. Sabía que no era el momento, pero esa mirada felina en la cara del hombre la excitaba.

El saiyan aspiraba el olor de la hembra mientras lentamente con su nariz recorría el suave y terso cuello de la mujer hasta llegar al delicado mentón, donde decidió darle una pequeña mordida que generó un suave jadeo por parte de ella.

Sonrió malvadamente, la mujer era endemoniadamente sensual —No te creo...

Fue todo lo que en un suave y peligroso ronroneo le dijo al oído mientras las pegaba más a su fornido pecho y daba suaves lengüetazos sobre la oreja de la mujer, degustando su embriagante olor.

El sabor de la mujer era exquisito, sus manos sin pretenderlo se habían escabullido ya por debajo de la blusa de ella y comenzaba a hacer pequeños círculos con la yema de sus dedos sobre su delicado abdomen, mientras poco a poco iba palpando más de esa nívea piel que iba encontrando con su tacto, pero que aún no veía.

Se sentía mareado, embriagado por el olor de la hembra, le encantaba agarrarla desprevenida y tomarla a su antojo, ella era su presa favorita...

Y aunque a Vegeta le estaban dando unas ganas terribles de olvidarse de los androides y perderse en los labios de la mujer del cabello azul, no era algo que realmente fuera a hacer. Cómo buen guerrero su cuerpo clamaba por sangre, lo llamaba a una salvaje batalla.

Después de hacer que la científica le indicara el plan que los fracasados guerreros crearon, se sintió más que estafado. Literal, eso no era un plan era una forma de hacer tiempo y prolongar lo más posible la agónica vida de los guerreros antes de pasar al otro mundo. No cabía dudas, sin Kakaroto esas sabandijas estaban perdidas...

Por un lado, Piccoro se hallaba agonizante, con la mitad del cuerpo destazado, el androide no. 17 se encontraba más que complacido con el desmembramiento que estaba haciendo del Namekusein.

—Recuerda nada de matarlos o pierdes- le dijo la mujer de rostro angelical, su intención era hacerlos agonizar hasta que llegaran al límite de sus fuerzas, para que cuando ya no pudieran más, ellos mismos pidieran clemencia y les dieran la muerte añorada.

El chico de cabellos negros y mirada azul aventó a un lado el cuerpo desmembrado del namek, mientras volvía su atención al pequeño Semisaiyan que, aunque lastimado, le había gritado que se detuviera de lastimar al señor Piccoro y lo enfrentara.

Gohan, aunque fuerte no era rival realmente contra el androide no. 17, algún día lo sería; sería un gran guerrero, valiente y formidable que llegaría a igualar la fuerza de su padre e incluso superarla. Pero ése no era este momento; el joven de cabellos negros y mirada glacial comenzó la brutal paliza al pequeño, no importándole que prácticamente fuera un niño, que apenas entraba en la pubertad.

Lo pateó hasta cansarse, el pequeño híbrido le lanzó ráfagas de ki, eso emocionó al androide que decidió hacer el sufrimiento del niño más prologado, que viviera el infierno en vida.

Golpeó al semi saiyan fuertemente, cuando estaba por arrancarle su extremidad superior derecha, sintió el golpe certero de un Kame Hame Ha del maestro Roshi; mientras un muy lastimado Tenshin han y un muy malherido Krillin trataban de mantener ocupada a la hermosa y letal Rubia.

El androide 17 comenzó a pelear sonriendo contra el maestro, a quien si bien le estaba dando una golpiza brutal, por ratos le sorprendía pues cada vez que el androide trataba de volver sobre el niño para torturarlo más, el maestro tortuga sacaba fuerzas de algún lugar desconocido haciendo que el androide siguiera atacándolo a él y de esa forma evitar que se le acercara al bastante mal herido semisaiyan.

El Príncipe de los saiyajines veía con incredulidad la masacre que estaba sucediendo, analizó la situación con frialdad y aunque si bien él podría fácilmente vencer al androide no. 19 y acabar con Maki Gero, los otros 3 androides eran otro asunto. No les temía, soberbio cómo sólo él podía ser, se sabía superior a esas chatarras, pero los números jugaban en su contra y tenía muy presente lo que la científica de ojos azules le había dicho durante su charla previa a este momento.

Él podría con los tres androides restantes sí, pero no al mismo tiempo y por lo que veía, ellos no tendrían piedad. Era cierto, las malditas chatarras esas tenían reserva de energía ilimitada, cosa que ni los propios saiyajines tenían. Si bien su capacidad física era mucho mayor a la de la débil raza terrícola, no dejaba de tener también una energía finita; estaba en desventaja en ese punto.

Estaba molesto consigo mismo, si al menos ya fuera super saiyajin, sabía que podría con todos ellos al mismo tiempo o si por lo menos, aparte de él hubiera otro saiyajin de raza pura podrían con los 5 androides, pero el semi saiyan aún no tenía la dureza de carácter ni la destreza en batalla para poder hacer frente a uno solo de ellos, así que no le servía de mucho.

Aunque moría por enfrentarse a ellos y acabarlos, debía reconocer que el plan alternativo de la científica era la mejor opción.

La maldita hembra era bastante buena negociado habría que reconocerlo, apegarse a la propuesta de plan de ella, le traería más beneficios que contras.

Además, si todo fallaba existía su propio plan alternativo, y aunque ni eso le garantizaba la victoria, sacar al Ozaru al menos le daría una oportunidad de igualar las fuerzas entre él y las chatarras.

Se sentía molesto, su sangre hervía y quería pelear, todo su ser le exigía entrar a la batalla, bueno sí haría caso a la estrategia que pactó con la científica, pero eso no quitaba que pudiera divertirse también un rato ¿Cierto?

De un momento a otro, mientras no. 17 y no. 18 seguía bestialmente masacrando a los guerreros Z. Un rayo de ki atravesó a no. 19 enviándolo muchos metros lejos, esa acción por fin atrajo la atención del resto de los androides, una risa macabra se escuchó en el ambiente antes de que una voz demandante y soberbia dijera:

—¿Qué pasa chatarras, ya están listas para ser enviadas al otro mundo?

Los androides voltearon a la dirección de donde la voz venía, vieron a un guerrero de cabellos en forma de flama, ojos fieros y sonrisa despectiva bajar de los cielos y llegar a donde estaban ellos: El príncipe saiyajin hacía por fin su aparición...

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Bueno esto cada vez se pone más obscuro...

¿Que Plan traerá entre manos Bulma? ¿En verdad Vegeta se apegará a este? ¿Y cómo piensan vencer a los androides?

Un caluroso saludo a Belen y a Karenina. Bueno karenina. Acertaste con lo de la entrada triunfal y espero Que este cap les haya dado un poco más de claridad.

Aprovecho para desearles un Feliz Año Nuevo