Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Llevo tu voz en mi voz grabada con aerosol, tu beso fantasma pegado en mi labio inferior y el mapa de tu desnudez. Llevo el prisma de tus ojos en mi casco de astronauta y la tímida aurora de tus células. Y todas las noches bajo la vía láctea parecen eternas si tú no estás. Y todas las noches desde mi ventana conjuro tu nombre inmortal... -Vía Láctea, Zoé
Planeta Freezer 10 años atrás...
Vegeta estaba en la habitación de la base del planeta Freezer, tenía poco que habían regresado de una purga y dado que la lagartija de dudoso sexo no estaba en la base podía gozar de algo de tiempo para descasar sin tener a ese lagarto sobre él, molestándolo.
Los otros dos idiotas ni bien regresaron se fueron a la taberna que existía en la base, para descargar un poco sus instintos carnales pues la libido de un saiyajin se incrementaba después de las cruentas batallas de las purgas.
No pensó que fuera a verlos pronto, Radditz había ido a buscar a sus prostitutas favoritas para pasar el rato y Nappa había ido a ver a la mujerzuela actual con la cual intentaba, por veinteava vez tener un crío. Esta vez el experimento iba con mayor progreso que las veces anteriores, o eso pensaban.
De pronto un furioso Nappa entró a la habitación del príncipe sin anunciarse, eso era nuevo. Ellos sabían que no podían presentarse y menos así frente a él sino querían recibir una paliza.
—¿Qué carajos crees que haces sabandija?— siseó molesto el príncipe.
—Nadie te dio permiso de entrar a mi habitación escoria, estoy de buen humor así que ¡lárgate! y por esta vez lo dejaré pasar— Cerró los ojos y le dio la espalda olvidándose ya de la interrupción del calvo saiyan.
—Lamento importunar príncipe, pero necesito que me apoye yendo a entrenar conmigo ahora- Fue todo lo que el otro saiyan comentó.
Vegeta se le quedó viendo, analizándolo. Cualquiera en su sano juicio pensaría que Nappa había perdido la razón y estaba cometiendo suicidio.
Se le quedó mirándolo fríamente y a pesar del semblante serio y falto de emociones del otro saiyajin, el príncipe pudo notar rastros de dolor y culpa en el rostro de su compañero.
Al parecer el pensar que Nappa si estaba buscando una paliza adrede, no era una idea descabellada después de todo.
Fueron a una de las tantas áreas de combate, a esa hora estaban desiertas, ya que todos los guerreros de la base se hallaban cenando o emborrachándose en las tabernas de la base.
Con el poco valor que representaba la vida de los soldados de Freezer y lo efímera que era la misma en ese lugar, lo mejor que podían esperar era beber alcohol y fornicar en sus ratos libres. Así que, a esa hora de la tarde-noche no había nadie en rededor que presenciara el entrenamiento entre ambos saiyajines.
Después de la brutal golpiza en la cuál se vio sometido el grande y calvo guerrero y viendo que el coraje y el dolor había podido ser menguado, el príncipe fastidiado preguntó —Ahora sí insecto ¿Me puedes decir porqué interrumpiste mi descanso para que te diera tremenda paliza?
Nappa estaba tirado en el piso del lugar y después de escupir un poco de sangre producto de los golpes de Vegeta, solo rió amargamente —no soportó el embarazo, murió— fue todo lo que con pesar le dijo.
Vegeta sabía a qué se refería el calvo guerrero, a la última mujerzuela con la que intentó procrear.
Cuando el Planeta Vegita fue destruido y fueron notificados de la terrible tragedia por el malnacido tirano, también fueron notificados que solo quedaban ellos tres como únicos ejemplares de su especie, siendo colocados de acuerdo con las palabras textuales de la lagartija afeminada en una "especie en peligro de extinción".
Ninguno de ellos dijo nada del tema a partir de ese momento. Sin embargo, en la cabeza del calvo se metió la obsesión de generar más guerreros sino puros, al menos híbridos que continuaran con su especie y su legado.
Vegeta no quiso ni oír hablar del asunto, pero lo dejó seguir con sus experimentos. Usualmente la hembra moría antes de llegar al cuarto mes de embarazo, en formas muy dolorosas y por lo general esto no parecía importar demasiado al saiyajin mayor, salvo por el tiempo desperdiciado en dar seguimiento a la criatura en desarrollo y los esfuerzos en vano hechos.
Por lo cual le llamó poderosamente la atención la actual reacción del guerrero ante este nuevo intento fallido, como todo saiyajin era inmune a los sentimientos o eso pensaba el príncipe, por ese motivo no entendía el estado actual del otro guerrero.
—Busca otra mujerzuela y sigue con tus juegos y ya—Fue todo lo que el príncipe aburrido dijo.
Nappa sentándose pesadamente solo dijo —no es tan fácil Vegeta, era un heshia...
Vegeta solo se rió —Por favor no digas estupideces—replicó al calvo guerrero.
Era cierto que la mujer tenía ciertas características poco comunes a su raza, la conocieron en la purga que se hizo a su planeta, el planeta Yituon.
Curioso lugar con planicies color lavanda, todo en ese planeta parecía pintado de ese color, con cielos color rojizo, que tenía dos soles que ocasionaban el día fuera casi eterno y la noche durara menos de 4 horas, lo cual hacía que el ver la luna de ese planeta fuera un acontecimiento muy agradable, por la corta duración que tenía dicho espectáculo.
Los habitantes de éste eran llamados yituones, humanoides de proporciones similares a los saiyajines pero sin cola, de color de piel café claro, y ojos obscuros y cabello rubio, tenían orejas bastante alargadas y puntiagudas, de consistencia corporal delgada y que tenía alas en la espalda parecidas a las de las mariposas terrestres.
Era un raza hermosa y pacífica así que, cuando llegaron ellos a purgar el planeta fue relativamente fácil hacerlo. Aunque se aniquiló a la mayoría de la población masculina, por ser una raza hermosa, se dejaron una gran cantidad de especímenes femeninos con vida. Los cuáles serían llevados a las diversas bases a que trabajaran principalmente en los burdeles como prostitutas para el entretenimiento de los guerreros al servicio del tirano.
Allí fue donde Nappa la encontró, estaba aterrada y ensangrentada, había logrado escapar de la purga, pero seriamente lastimada y a pesar de estar herida se veía hermosa.
Un espécimen muy singular diferente al resto de la población, pues su piel no tenía el café claro que predominaba en el resto de la población, su tono era blanquecino, como la nieve, sus ojos eran color rojo y el cabello lavanda. Un hembra con características inusuales para el estándar de los yituones.
Al ver al saiyajin y a pesar de su estado tan lamentable le hizo frente intentando dar pelea.
Nappa no supo porqué, pero esa hembra herida se le hizo ideal para hacer un experimento más, tal vez el carácter fiero de la débil hembra llamó su atención y la llevó a la base, la instaló como parte del servicio de un restaurante no como prostituta sino como esclava doméstica, era lo mejor que podían conseguirle.
Cada que Nappa comenzaba un nuevo experimento con una hembra las llevaba a una de las 7 lunas que rodeaban el planeta Freezer, donde vivían la mayoría de los esclavos y a donde las fuerzas especiales, o alguien de alto nivel jamás acudiría, y nadie de los que vivía ahí se atrevería a divulgar nada de un saiyajin.
De esa forma mantenía segura a la hembra en cuestión, mientras intentaba conseguir un híbrido saiyajin.
La yituona no le importaba sentimentalmente, solamente le atrajo su color de ojos y pelo tan exóticos y el olor, bastante delicioso que le hacía agua la boca, así que decidió hacer un intento más de procrear usando a esa débil hembra.
Habían escuchado que esa raza era de consistencia fuerte en su cuerpo así que esperaba consiguiera llevar a término el embarazo.
Casi lo habían logrado, atravesó el sexto mes entrando en el séptimo antes de irse a una nueva purga.
"... —Te traje esta carne, es alta en proteína servirá para que el crío no te quite tanta energía.
Aventó el paquete con carne a la mesa, como si le fastidiara hacer eso por la fémina.
A pesar de no aceptarlo le preocupaba que ella se encontrara mal, él juraba que era sólo por el híbrido que crecía en sus entrañas, aunque en el fondo comenzaba a dudar que solo fuera eso.
—Gracias Nappa, no deberías gastar tu dinero en mí estaré bien— fue la dulce contestación de la fémina, quien sentada en el pequeño departamento que se le asignó como esclava doméstica, se frotaba la enorme panza que ya poseía.
Sin avisarle al saiyajin se acercó a él, —¿Qué pasa? te noto preocupado...— mientras se sentaba en las piernas del guerrero y le hacía pequeños mimos en la cara.
Para Nappa aquello era nuevo, nunca encontró una mujer que por su propio gusto se acercara a él, pero Salak, pues ese era el nombre de la yituona; a partir de que la salvó, sólo tenía gratitud y caricias amables con él, que lo desconcertaban pero le hacían falta cuando la tenía lejos.
Pues incluso cuando la tomó la primera vez y no fue nada amable en el sexo, ella sólo le dió caricias y afecto, pero también le reñía cuando era necesario y no se amilanaba ante el terrible carácter del saiyan.
—Estaré fuera casi un mes, estás entrando a una fase peligrosa del embarazo, la cría que llevas es difícil, es saiyajin— Trató de sonar todo lo más indiferente que pudo, le avergonzaba verse preocupado, le hacía sentirse débil.
Salak sonrío y le dio un profundo beso.
—Voy a estar bien Nappa, solo prométeme venir a verme cuándo regreses, extrañaré verte.
El saiyajin estaba incómodo no sabía que decir, nunca tuvo una pareja y jamás sintió apego por nada ni nadie, sólo procuraba a su príncipe por ser quién era.
Solo gruñó en señal de asentimiento, le pasó un poco de Ki a la fémina y ella lo llevó con cariño a la cama, para poder estar con él antes de que se marchara...
Al regresar encontró la noticia de que la hembra estaba muriendo, de inmediato fue a verla a la séptima luna donde vivía.
Allí fue donde la halló, en su diminuta casa postrada en cama, tratando de hacer lo posible por no rendirse al dolor, pues estaba esperando por él, en cuánto lo vio llegar su cara se iluminó.
—¡Veniste a verme! Cumpliste tu promesa — Su voz reflejaba el esfuerzo que hacía por hablar.
—Guarda fuerzas no hables— fue todo lo que él dijo mientras le transfería algo de ki tratando de evitar lo inevitable.
El médico dedicado a los esclavos llegó a revisarla, al verla decidió hablar con el saiyajin afuera del cuarto para evitar que ella los escuchara.
—El crío es demasiado fuerte para su cuerpo, ha estado lanzando fluctuaciones de Ki que han lastimado severamente sus órganos internos, no hay nada que hacer, en cuestión de horas habrá acabado todo para ella.
Nappa procesó la información, asintió y entró a verla. Con cualquier otra hembra la hubiera dejado ahí agonizando, pero algo en la mujer lo conmovía, y sentía un dolor lacerante jamás experimentado antes.
No tuvo el valor de decirle la verdad. —Descansa, te pasaré un poco de Ki, en breve estarás bien.
Ella sonrió, sus dulces ojos rojos se clavaron en él.
—No mientas lo sé, estoy muriendo. Lamento no darte el descendiente que querías.
Sin saber porque el Saiyajin la tomó en sus brazos, sintiendo un dolor indescriptible al saber que Salak perecería y se quedó con ella el tiempo que le quedaba de vida.
Siendo un guerrero tan fuerte, no pudo hacer más por ella..."
Y a pesar de que a ninguna le dedicaba ni una mirada de tristeza con esa hembra fue diferente, había sido extremadamente satisfactoria en la cama, resistió lo embistes de un guerrero egoísta como era Nappa, era muy agradable con él, se preocupaba por su bienestar y lo curaba cada vez que llegaba con heridas por las batallas; le reñía y lo retaba cada vez que no estaba de acuerdo con él, lo provocaba. Además, estuvo por darle un descendiente, fue la que más se acercó a eso.
De haberlo logrado él la hubiera marcado, pues esa era su intención una vez naciera el crío.
—Era solo una ramera más— fue todo lo que el príncipe hastiado exclamó.
—Una maldita heshia eso era príncipe, de haber sabido no me hubiera acercado a ella — replicó amargamente el calvo
—Déjate de estupideces esos no son más que cuentos para mocosos que los saiyajines de tercera clase contaban para tener algo en que entretener a los críos.
Nappa miró curioso al príncipe y no pudo evitar decirle —un día puedes toparte con una y sabrás lo difícil que es cuando se pierde.
El príncipe lo miró con desdén y desprecio —No digas estupideces, no puedo creer que mi padre te considerara un guerrero de primera clase con las idioteces que crees, eres tan ignorante como los de tercera clase — dijo con desprecio el saiyajin más joven.
—Príncipe las heshias existen, por tu sangre incluso corre su sangre, tu abuela era una.
Fue lo último que Nappa alcanzó a decir, antes de ser azotado brutalmente en el suelo por un muy enojado príncipe saiyajin
—No quise ofenderte Vegeta ¿Es que acaso no lo sabes? —trató de decir el calvo guerrero mientras seguía siendo golpeado por el saiyajin más joven sin piedad
—No dices más que sandeces, ¿Me has hartado, últimas palabras?
Vegeta sonreía malévolamente mientras creaba una esfera de ki en su mano.
—¿En verdad no lo sabes? — insistió Nappa quién en el estado de desolación en que se encontraba no se hallaba a disgusto de ser eliminado.
—Jamás hice caso de rumores baratos de sabandijas.
Fue la despectiva réplica de Vegeta antes de lanzarle la esfera de ki, que si bien no mató a Nappa si lo dejó en un estado deplorable.
Aun así, el príncipe estaba aburrido y no tenía nada mejor que hacer así que en un acto de excelsa gentileza le dijo al calvo guerrero:
—¡Habla ya escoria! Y explica tus absurdos cuentos de hadas. De todas formas, no hay nada mejor que hacer y una basura como tú no es rival para mí y ya me harté de azotarte.
Nappa buscó las palabras correctas para explicar la historia sin ser interrumpido por el impaciente príncipe.
—Cuándo tu abuelo buscaba a la futura reina se convocó a las mejores guerreras del reino, pero ninguna satisfizo su gusto. Tu abuelo era un gran guerrero poderoso, ganó cruentas batallas con mínimas perdidas militares, gracias a él se consolidó nuestro prestigio en el universo.
La expectativa de toda la población era que contrajera nupcias con una fuerte y atractiva guerrera saiyajin: Xera.
Era el ejemplo a seguir, una típica y hermosa representante de nuestra raza. Pero el destino aguardaba algo más al futuro rey. En ese tiempo se corrió el rumor que en el bosque que rodeaba a las aldeas de segunda y tercera clase, vivía una heshia 100% saiyajin, algo nunca antes visto.
De acuerdo con las antiguas leyendas saiyajines, se dice que las heshias son seres elementales transformados en seres vivos, seres encargados de quebrar las almas de los guerreros.
Creadas cada determinado tiempo para tentar a los feroces guerreros, desviarlos del camino. Son hembras muy peculiares que destacan por su carácter, por lo general provenían de razas distintas a la nuestra, tan diferentes al estándar de nuestra raza que, de no tener el cuidado suficiente generan sentimientos poco aceptables para un buen saiyajin.
El príncipe lo interrumpió con una sonora carcajada.
—¡Qué patético eres Nappa! No sabía que escuchabas historias inútiles que hablan de sentimentalismos baratos, eso no es propio de un saiyajin, menos de uno de clase alta como tú—dijo con desprecio en la voz.
Sin caer en provocaciones el guerrero calvo continuó.
—Jamás se creyó en ese cuento popular hasta que ella apareció, al parecer por su apariencia tan diferente al de nuestra raza, tan "poco saiyajin"siempre se mantuvo alejada de la población, pero un día la mujer a la que denominaba madre enfermó así que tuvo que comenzar a frecuentar a los poblados próximos al bosque.
Los saiyajines de tercera clase esparcieron rápido el rumor, algo imposible de creer: Existía una heshia saiyajin.
Rumor que llegó a los sirvientes del castillo y por azares del destino llegó a los oídos del futuro rey.
Más por curiosidad y por aburrimiento decidió acudir al mencionado bosque y en medio de éste halló la casa donde ésta vivía.
Cuándo llamó a la puerta fue recibido por la saiyajin más extraña que sus ojos hubieran conocido, no cabía duda que era saiyajin su cola lo confirmaba, pero su color de piel en lugar de tener el tono bronce que nos caracteriza, era blanco como la luna, sus ojos y cabello en lugar de negros eran color rojizo como el cielo de nuestro planeta.
No era una saiyajin de clase baja, su fuerza era bastante alta, pero no era la mejor. No era la más sobresaliente y sin embargo tu abuelo la escogió como su reina.
Poco se sabe del pasado de tu abuela, la mujer que la cuidaba, a la que ella llamaba madre le contó que la halló en el bosque cuando apenas era una cría, posiblemente fuera abandonada debido a su vergonzoso aspecto tan falto de apariencia saiyajin.
Se dice que cuando el combate entre las mujeres que aspiraban a ser esposa del rey se dió, Xera peleó con tu abuela y la venció, pero en el combate final de Xera contra el rey, donde debía vencerla y reclamarla, éste la mató.
Y cuando le tocó pelear contra tu abuela, hizo algo que jamás había sucedido en toda la historia de la realeza: Él se rindió ante ella, generando gran revuelo. No era algo que se pudiera creer que podría pasar. Para todos no hubo duda, ella era una heshia.
Jamás se ha aceptado a una mujer que no sea de raza saiyajin para ser parte de la realeza, muchos sugirieron por los rasgos poco comunes de tu abuela que ella no era 100% saiyan.
Aunque tampoco jamás lo dudaron frente a tu abuelo o frente a ella.
Tu padre obtuvo el color del cabello de tu abuela la reina Ralia. No era negro como sus predecesores era rojo y a diferencia de tu abuelo, él se volvió más estricto con respecto a las supersticiones, pues odiaba que dijeran que su madre la reina era una heshia.
Odiaba que pensaran en la debilidad de su padre, tu abuelo. Pues era impropio el acto realizado al escoger a su reina.
Tu abuela cayó enferma algo inusual para nuestra raza, en el tiempo en que Freezer comenzó a acercarse a nuestra raza para someternos, tu padre aunque joven le hizo frente a tu abuelo para que acabaran con esa lagartija, pero el rey no reaccionaba a nada, aunque no mostraba emoción alguna no se separaba del lecho de tu abuela hasta que murió.
A pesar de que no reflejó un solo sentimiento de dolor por su pérdida, a las pocas semanas se le halló muerto en su cuarto sin ningún rastro de que lo hubieran asesinado, cosa inaudita pues un rey normalmente moría en batalla. El veredicto del médico es que se dejó morir, se rindió a la muerte y su corazón simplemente dejó de funcionar.
Tu padre jamás le perdonó a tu abuelo tal muestra de debilidad, pues el pueblo en especial los saiyajines de tercera clase decían que su alma siguió a la heshia. En ese momento la situación era crítica y no podía permitir que el pueblo lo viera blando y se enfrentó junto con tu madre, la reina al tirano. Primero sometiéndose a él para tratar de buscar una debilidad en el lagarto.
A partir de que tú padre tomó el poder se aseguró de que ningún saiyajin se uniera a ninguna hembra que no fuera 100% de nuestra raza, o que se mantuvieran con vida saiyajines con rasgos fueran del estándar. Nuestra estirpe debía permanecer sin mancha. Ni que volvieran a hablar de supersticiones ignorantes como él la llamaba.
Tu madre la reina fue prueba de ello, debió vencer a todas las saiyajines elite para ganar su lugar, al lado del rey y fue duramente tratada por el antes de ser vencida y reclamada.
— ¿Y de que le sirvió? Cuando Freezer la mató a mi padre le importó nada— Exclamó con hastío el príncipe.
Nappa miró a Vegeta, el príncipe era muy joven cuando aquello pasó y por error vio algo que no debía, el conoció mejor al padre de Vegeta, siempre estaba a su lado, por algo el rey lo mandó junto con su hijo cuando tuvo que cederlo a Freezer. Y sabía que la muerte de la reina fue un duro golpe al rey a pesar de nunca haber comentado nada a nadie. La madre de Vegeta siempre fue el soporte del rey, pero eso era algo que jamás podría decirle al príncipe.
—Tu padre hizo lo que tenía que hacer Vegeta, no podía mostrarse débil como tu abuelo, no frente al pueblo menos frente a Freezer.
Con ese hecho recuperó el control y el respeto del planeta, tenían un líder poderoso al que no le importaban estupideces como el perder a su compañera, no le afectaba y seguiría liderándolos correctamente.
Todo híbrido mientras existimos como raza, fue tajantemente prohibido, pues entonces no era necesario. El hablar de las heshias se volvió tabú.
El nuevo rey para hacer olvidar a los saiyajines de segunda y tercera clase semejante disparate, ejerció más violencia y prohibió cualquier referencia a sentimentalismos baratos, de esta forma consolidó el respeto de toda la población que vieron en él un líder que reconocía la supremacía saiyajin, en habilidades y genética — terminó de contar Nappa.
—He hizo bien, de lo contrario habría tantos ignorantes como tú contando estupideces— Fue lo que comentó el príncipe con un dejo de asco en la voz.
Nappa a pesar de saber que estaba tentando demasiado su suerte y al ver que el príncipe se preparaba para irse y dejarlo ahí tirado en el suelo solo dijo:
—Existen príncipe, no por nada tu padre se esmeró en matar a cualquier esclava que tuviera características que llamaran mucho la atención sobre todo si tenían rasgos poco usuales a su raza.
Vegeta quien ya había colmado su paciencia ante tanta estupidez e ignorancia le dió una última mirada de desdén antes de irse a su habitación nuevamente.
A pesar de lo dicho a Nappa, el príncipe sí sabía a que se refería el otro saiyan cuando habló de las heshias.
Lo aprendió muy joven, mucho antes de ser entregado al lagarto. Cuándo oyó por error ese término mientras se escondía para tratar de salir del palacio para entrenar por su cuenta y al preguntar a su padre, éste jamás lo dejó olvidarlo.
"... —Padre, ¿Qué es una heshia?— preguntó el pequeño príncipe, intentando sonar indiferente.
El rey lo tomó sin miramientos, y lo alzó en vilo del cuello del traje que llevaba puesto su hijo.
—¿Quién te enseñó esa estúpida palabra niño?
Sus ojos negros escudriñaban al pequeño príncipe quien no se amilanaba y lo retaba con la mirada también.
—Nadie me dijo nada, lo escuché al pasar, no creía que fuera algo importante, tu reacción confirma otra cosa...— Una malvada sonrisa se plantaba en el apuesto rostro del pequeño.
Al rey le encantaba la forma en que su descendiente lo retaba, su hijo siempre había sido su orgullo aunque nunca lo demostrara.
—Lo único que debes de saber de ese tema es que los saiyajines jamás hemos de mezclar nuestra sangre con seres inferiores, ¡Eres el príncipe de tu raza! Tu orgullo es ser un saiyajin, no importa lo que pase ¡Jamás debes olvidarlo! ¿Te quedó claro?
—¡Si señor! — Se cuadró el pequeño príncipe..."
Ahora mientras Vegeta descansaba en la base del nuevo planeta Vegita, recordando ese viejo cuento que narraban los saiyajines de clase baja y rememorando aquella plática con Nappa después de golpearlo hacía tantos años atrás, se comenzó a cuestionar si realmente pudiera existir tal cosa. Se rió fuerte de sí mismo.
«Qué patético me he vuelto»
Se quedó pensando nuevamente, ya que a pesar de no creer en esas tonterías, debía reconocer que después de aquella mujer, Nappa jamás volvió a intentar más cruzas entre razas con ninguna hembra.
Aunque tampoco volvió a escucharlo hablar nuevamente de ella, y tardó mucho tiempo antes de volverlo a ver en los burdeles y cuando lo hacía, no solía salir con cara de satisfacción de los mismos como antaño sucedía...
Suspiró.
—Maldita sea, la falta de sueño me hace pensar en disparates...
Pero era extraño que incluso entre los humanos esa mujer destacaba por su inusual belleza, curiosamente su piel nívea recordaba a la luna de ese lugar, y esta cualidad junto a sus ojos y cabello llamaban poderosamente su atención. Además de su carácter y su olor, ese condenado olor que lo enloquecía.
—Ja, ja, ja. No cabe duda me estoy volviendo idiota y débil. Si mi padre me viera, ya me hubiera al menos arrancado la cola por la deshonra tan grande que estoy cometiendo.
Su risa era amarga, pues sabía que mantener a la científica y al crío que tenía era lo opuesto a lo correcto, a lo exigido como el príncipe de la raza saiyajin que era.
No llegaría a nada heshia o no, la mujer lo tenía hechizado y aunque eso lo incomodaba, nada quitaba el hecho de que pronto la tendría completamente para él, lejos de los demás, sí...
Decidió auto engañarse — ella sólo es importante por todo lo que representa. Solo es eso.
Apretó los puños, no dijo en voz alta que el sentimiento que empezaba a colarse era superior a lo que jamás conoció o sintió, su orgullo no lo dejaría aceptarlo en cambio en su mente solo un pensamiento acudió.
«Sólo la mantengo conmigo porque es la clave para mi plan de conquista universal, sólo es eso y nada más»
Hizo caso omiso en forma voluntaria aquellos sentimientos extraños que se removían en forma cada vez más insistente dentro de él...
-/-/-/-/-
Bueno este capítulo que toca el pasado espero les haya dado una mejor perspectiva de la vida saiyajin.
Si bien no avanzó la historia era importante para tener una mejor comprensión de las actitudes del saiyan.
Rápidamente contestó a sus mensajes:
Belen.b189: Me encantan tus reviews :). Jajajaja ya se la mayoría de sorprendió con lo de Paragus, eso sera bastante interesante ;). Y si Yamcha por fin decidió dar la vuelta a la página, y ambos pudieron ahora si ser amigos. No solo tú sufrirás créeme cuando Bulma se enfrente a la verdad pero, veamos cómo pasará, con respecto a tus PD 1 bueno es un vegebul ciertamente así que veremos que pasará para el final ;) de tu PD2: siii soy yo en watpadd.
Karenina2186: Jajaja ya se esa Kale le salió más cab... que bonita al príncipe jajajaja eso le pasa por andar de picaflor le salió una igual... Y si Vegeta atoradisimo aver cuando decide darse cuenta...
XXlalalulu: Solté la carcajada con tu comment jajajaja y literal asi diremos todos ;)
Espero les haya gustado y me dejen saber sus comentarios nos leemos el miércoles
