Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
En tu planeta me quedé, fue por un tiempo y nunca fue mi plan. Pero mi nave se averió y ahora estoy perdido aquí en mañanas con tres soles, y múltiples visiones, montañas transparentes, anémonas de luz, partículas de amor y recuerdos de ti... —Love, Zoé
Bulma estaba sentada en la nave espacial, revisando el tablero de navegación, a pesar de que ya había viajado al espacio antes, jamás lo hizo por el tiempo tan prolongado que haría esta vez, y siempre había sido por alguna urgencia y no porque así lo decidiera ella.
El saiyajin tardó casi 6 meses en volver, dos meses más de lo que habían previsto, lo cuál estuvo perfecto para que la científica pudiera terminar todos los arreglos pendientes que aún tenía.
Ahora, mientras terminaba de revisar el tablero de control después de que se pusieran en curso, rememoraba la felicidad que le embargó cuando escuchó la nave que aterrizaba en el jardín y que traía a su guerrero devuelta a ella.
—Bienvenido nuevamente príncipe— su sonrisa se ensanchó al decirlo, mientras la negra y penetrante mirada la recorría entera.
Le costó cada onza de su autocontrol no salir corriendo desbocada a abrazarlo, tan pronto bajó de la nave. Simplemente los halló allí, a ella y a Trunks esperando por él con una franca sonrisa en su rostro.
Como ya todo estaba prácticamente arreglado, solo le mostró la nueva nave con las adecuaciones que hizo para el viaje tan largo y para que diera el visto bueno, sobre todo a la cámara de gravedad que agregó y que era su orgullo por que incluso era más poderosa que la que dejaban en la tierra.
Sus padres fueron los únicos que estuvieron para despedirlos, ella ya se había despedido del resto de sus amigos previamente y prefería mantener al saiyajin alejado de todos ellos.
—¡Oh querida que emocionante es todo! Cuida al pequeño Trunks y trata bien al joven y apuesto Vegeta, no lo hagas enojar tanto, ¡Ah por cierto! te agregué lencería sexi a tu maleta, seguramente le sacarán buen provecho— Alegre como siempre, su madre le guiñaba el ojo.
—!Mamáaaa!— Sonrojada por lo que su madre decía se quejó.
Su padre solo se rió de las ocurrencias de su esposa.
—Cuídate mucho hija; y tú mucho muchacho, cuídala muy bien, que es mi bien más preciado— fue todo lo que el científico dijo dirigiéndose a Vegeta quien solo hizo un asentimiento con la cabeza, para después ingresar a la nave y despegar.
En ese momento mientras viajaban, el saiyan se hallaba entrenando en la cámara de gravedad en el piso inferior de la nave.
Se quedó perdida en sus pensamientos. Hasta ahora no se había atrevido a pensar en, qué hubiera pasado si su guerrero no hubiera aceptado su plan alternativo, si en un acto de soberbio orgullo hubiera preferido atacar directamente a los androides...
No quería pensarlo pues un dolor le recorría el pecho de tan solo imaginarlo, hubiera sido catastrófico.
A pesar de lo mucho que lo amara, y que confiaba en sus habilidades no era ciega a la realidad. Recordaba que había podido ver de primera mano el terrible poder de los androides, cuando destruían la costa Oeste mientras viajaban en su aeronave de regreso a la CC.
Sabía de sobra que él no se hubiera rendido sin luchar y que hasta el último aliento de su vida hubiera sido tan fiero y aguerrido como siempre. Y sin embargo tenía una horrible certeza de que, de haber luchado contra ellos, hubiera perecido.
Con un escenario así de apocalíptico, difícilmente ella hubiera podido sola conseguir las esferas del dragón, pues era seguro que, si su guerrero perecía en batalla, sus amigos hubieran corrido la misma suerte.
Y sin poder conseguir las esferas, el porcentaje de probabilidad de que Gokú muriera hubiera sido extremadamente alto...
¿Qué hubiera pasado con ella, con Milk y los demás que estaban escondidos en el búnker varios kilómetros debajo de la CC?
¿Hubiera sido ella capaz de vivir en un mundo sin él? Nuevamente sintió una punzada en el pecho, de solo imaginarlo le dolía.
Vio a su pequeño hijo que dormía al lado en la silla de copiloto de la nave. Le acarició su suave cabello y aspiró su dulce aroma a bebé, mientras depositaba un suave beso en su cabecita peli lila. Su dulce Trunks.
«¡Qué locuras piensas Bulma!»
Tuvo la plena certeza de que, si por algún motivo su guerrero hubiera perecido aún cuando el dolor la consumiera, ella no se hubiera podido rendir y aunque morir fuera lo único que quisiera no hubiera sido una opción... Por Trunks.
Sabía que, por él hubiera encontrado fuerzas para vivir... Y ayudar a su hijo a que creciera fuerte mientras peleaban contra esos androides... Y tal vez, hubiera investigado hasta conseguir la cura del mal que aquejaba a su amigo, aunque ya hubiera muerto.
Y quien sabe, con lo inteligente que era, posiblemente hubiera buscado una oportunidad para ellos desarrollando una máquina del tiempo que le permitiera viajar al pasado y crear un mejor futuro para todos, para su hijo... por su hijo.
¿Por qué no? ella era la gran Bulma Briefs, se conocía tan bien que se hubiera sentido presionada en llegar a esos límites de la locura con tal de cambiar ese sombrío futuro...
Trunks despertó regresándola al presente; sonrió y meneo la cabeza disolviendo esos funestos pensamientos de un futuro post apocalíptico. No dudada que, de haberse necesitado ese hubiera sido el curso a seguir, afortunadamente su guerrero decidió escucharla y eso fue lo que hizo la diferencia entre un futuro y otro.
El saiyajin estaba feliz entrenando en su nueva y mejorada cámara de gravedad. Estaba más que impresionado y bastante satisfecho con la nueva creación de la científica.
Aun así, cuando ella le mostró la cámara y la nave, solo miró todo sin decir nada, recordó cómo emocionada le contaba de esta:
"... —¿Y bien Vegeta? Que te parece la nueva cámara de gravedad y la nave que construimos?, ¿No son fantásticas? — sus orbes azules refulgieron emocionados.
—He visto mejor tecnología pero para este planeta de quinta es decentemente aceptable, supongo— Se encogió de hombros mostrando su clara indiferencia y poca emoción por el tema.
Sabía lo que provocaría con ese tipo de contestación, hacerla enojar le encantaba.
—¡Huy Vegeta eres insufrible!— exclamó molesta, dispuesta a retirarse de ahí.
Ella tenía un carácter de cuidado y se volvía doblemente apetecible cuando la hacía rabiar.
Una sonrisa malvada apareció en el varonil rostro, y en un rápido movimiento la atrapó jalándola hacia su fuerte pecho y sin darle tiempo a reaccionar la besó..."
Había decidido que no irían directamente al planeta base al que el resto de los saiyajines llamaban nuevo Vegita, no había prisa.
El resto de ellos entrenaban duramente y él seguía en contacto con todos por medio de Nappa. Además, él sabía que al llegar le deparaba una pelea con la terrícola en lo que aceptaba su nueva realidad.
Quería disfrutar de ella más tiempo, antes de tener que llevarla allí. Tenía sus propios egoístas deseos y primero quería satisfacerlos antes de llegar.
Sabía que en un principio ella se enojaría y pasarían tal vez semanas hasta que pudiera hacerse a la idea y lo dejara yacer nuevamente a su lado.
Tenía la plena certeza de que él dominaba el carácter y la voluntad de la científica y que, aunque al inicio tal vez no iba a estar contenta, tarde o temprano se resignaría a su nueva realidad.
La dominaría como siempre lo hacía, estaba seguro de conocer el carácter de la mujer. Para su amargo desencanto descubriría tardíamente que las cosas no eran realmente así.
La primera parada fue en el asteriode XZ-110, un asteroide de considerable tamaño ubicado en el cinturón de Voltek, un cinturón de asteroides a mitad de camino entre el sistema solar donde se hallaba la tierra y la zona norte de la galaxia. Era un punto altamente concurrido por estar dentro de la ruta comercial que más seguían los viajeros.
El saiyan estaba preocupado mientras meditaba como resolver una situación que se le escapó de su siempre fría y analítica mente y que no previó con anticipación.
—¿Cómo carajos no me percaté antes de ese problema sino hasta aterrizar?, ¡Maldita sea! — golpeó la pared de la cámara de gravedad.
El saiyan seguía ensimismado intentando encontrar una solución, se había acercado a la zona de desembarque de la nave.
«La atmósfera de este lugar es 8 veces el de la tierra, no es un problema para mí, es más con entrenamiento tampoco sería para el crío pero para la humana definitivamente lo será...»
El saiyan seguía cavilando en cómo resolverlo cuando de pronto se paralizó aterrado al verla irresponsablemente abrir la compuerta para asomarse al exterior...
Estaba emocionada por salir a conocer ese nuevo y misterioso asteroide donde Vegeta decidió que nos detuviéramos.
Muy alegre por la aventura que vivíamos, abrí excitada la compuerta de la nave mientras con el otro brazo sostenía a mi dulce bebé, no pude dar ni medio paso fuera cuando sentí una corriente de aire y cuando me di cuenta me hallaba fuertemente aprisionada entre los brazos del saiyajin dentro de la nave, quien me daba una fúrica mirada de reproche.
—¿Acaso perdiste completamente la cabeza terrícola?— siseaba furioso mientras respiraba pesadamente, podía ver que estaba intentando por todos los medio calmarse.
—Solo quería ir a fuera a conocer el lugar— fue lo que confundida contesté a modo de defensa, no entendía la actitud de él.
—No sé cómo carajos sobreviviste tanto tiempo sola mientras viajabas con los inútiles de los insectos terrícolas, pero si das un paso fuera de esta nave, serás aplastada por una gravedad 8 veces la de la tierra— espetó más que enojado.
Bulma sintió una calidez embargar su corazón, ahí estaba ese rudo saiyajin que jamás le decía con palabras que le importaba, pero que siempre con hechos como ese se lo demostraba.
Le dio una cálida y gran sonrisa, que lo hizo enfurecer más.
—Ya sé que la atmósfera es 8 veces la de la tierra Vegeta, venía preparada para eso— le dijo mostrando en su brazo derecho y en el de Trunks, un brazalete color negro.
—Esta preciosura que tengo aquí, invento de la gran Bulma Briefs, me permite soportar hasta 100 veces la gravedad de la tierra sin afectar a mi cuerpo— Dijo una satisfecha ojiazul, mientras lo veía alegre.
El príncipe de los saiyajines estaba impresionado, por primera vez no sabía cómo responder ante la inteligencia de la mujer así que para romper el momento solo comentó:
—No quería tener que soportar solo a ese molesto crío cuando fueras aplastada como cucaracha, por ser tan débil— mientras sacaba una sonrisa de superioridad.
Salieron al lugar a recorrerlo. A pesar de que ya llevaba bastante tiempo que Frezzer había sido derrotado, la moneda del imperio se mantenía.
Esto debido a que de esta forma se estandarizó una sola moneda común en los diversos lugares comerciales lo cual era muy práctico para el intercambio comercial.
El asteroide no tenía mayor vegetación, solo un poco de tipo de musgo amarillento que crecía muy al ras del suelo; el pueblo estaba hecho de un material extraño que se asemejaba al concreto, pero de un color ocre, dándole al lugar una sensación de abandono.
Había muchísimos locales comerciales y por entre estos pululaban por todos lados alienígenas de diferentes razas, algunos más llamativos que otros, algunos más grotescos y otros más bellos estéticamente hablando.
Y aun así y muy a su pesar el saiyajin tuvo que aceptar que de todos los seres de bella estampa que paseaban por ahí, la terrícola destacaba gratamente, no sólo porque visualmente era hermosa, su maldito olor era demasiado seductor.
Se hallaba a una distancia prudente de ella recargado en la pared de un negocio, mientras la veía feliz, observando todo.
De repente se percató que 3 sujetos con no muy buena pinta, que parecían humanoides, pero más alargados de extremidades de un color verde, parecidos a la rana fea que era Zarbon en su transformación, aunque con rasgos más grotescos.
Vio como con lujuria mal disimulada recorrían lascivamente, el cuerpo de diosa que tenía Bulma.
Esto molestó en exceso al peliflama que estaba en ese momento a punto de aniquilar a esos insectos por siquiera atreverse a posar sus asqueroso ojos en las curvas de la fémina que le pertenecía.
De repente vio que le cerraron el paso a la mujer, antes de intervenir para aniquilarlos, la firme voz de una ojiazul enfadada lo sorprendió y lo detuvo un momento.
Bulma estaba molesta, cuando dejó de ver el aparador que tenía enfrente e iba a avanzar, le cerraron el paso por delante a ella y a su bebé que llevaba en brazos.
La ojiazul pidió de buena manera que le dieran permiso para seguir caminando, pero empezaron a molestarla hablando en un idioma que no conocía. De pronto su mirada pasó de ser dulce y cálida a una mirada colérica que los veía altiva y con desdén.
Vegeta estaba asombrado. Si bien esperaba el mínimo movimiento de ellos contra la científica para atacarlos, le llamaba poderosamente la atención que ella no estaba ni tantito amedrentada, teniendo enfrente de ella a esos 3 enormes sujetos con pinta de mercenarios.
—Déjenme pasar ¡AHORA!— gritó una Bulma muy enojada, y a pesar de tener el ki tan débil, ella imponía.
Veía como los 3 tipejos le mantenían una mirada grosera, maliciosa, libidinosa, contra la de desdén de ella y la de enojo de la cría que traía en brazos, sin creer lo que sus ojos atestiguaban, pasó lo imposible para él: Los mercenarios se hicieron a un lado y la dejaron pasar para su atónita sorpresa.
Vio como a pesar de que la deseaban y querían llevársela no le tocaron un solo pelo, es más se quitaron tan pronto habló de la misma forma despectiva en que lo haría el saiyajin.
Aún así, tan pronto ella pasó de largo entrando a un comercio, él se encargó de golpear casi hasta la muerte y a la vista de todos, a los 3 tipejos dejando en claro sin necesidad de más explicación lo que le ocurriría a quien se atreviese a molestar a la fémina, con ese simple hecho el mensaje fue claro para todos: Nadie se mete en los asuntos de un saiyajin. Y la hembra quedaba claro le pertenecía.
Había mil y un singularidades que ver en ese lugar: comidas, trajes, telas y metales preciosos, Ella parecía que estaba en una juguetería. Y eso lo calmaba, ver la sonrisa de satisfacción y felicidad de la hembra.
Habían estado visitando varios planetas menores y asteroides, todos muy cercanos a las rutas comerciales. Por lo cuál eran lugares de paso concurridos.
A pesar de que esos lugares eran aburridos y sin ningún atractivo para él, pero sabía que serían de gran curiosidad para ella. Asi que sólo por ella y ver la hermosa sonrisa que le dedicaba, hizo el "sacrificio" de complacerla.
Bulma estaba ajustando el curso de la ruta trazada por el saiyajin, de acuerdo con la ruta oficial programada, estaban a menos de un cuarto de distancia del planeta base. Sin embargo, veía que, en la última programación de la ruta, esta se salía de la inicial y tomaba otro rumbo, no entendía el cambio de ruta hecho por el hombre.
Aun así, no lo cuestionaría, sus motivos tendría. Solo un comentario inocente le hizo, para intentar deducir el cambio de ruta.
—La nueva ruta se mira interesante— Lanzó ella.
El saiyan adivinando sus intenciones solo asintió con la cabeza antes de decirle:
—Vamos a próxima Omega, una estrella de mediano tamaño, con un sistema solar de 4 planetas, iremos a éste — indicó señalando un gigante planeta gaseoso de colores vibrantes: azul, rojo, verde que mostró la la pantalla. Fue todo lo que él dijo antes de irse a su preciada cámara de gravedad.
El viaje duró una semana hasta llegar a próxima Omega y el sistema solar esperado. Horas antes de llegar Bulma había estado presionando al saiyan a que pasara tiempo con su hijo. Pues por ratos parecía que lo mejor que podía hacer el guerrero era tolerar su presencia.
En cambio, Trunks en su año y medio de vida, se desvivía por mostrar a su padre que era un niño grande. Las pocas veces que le dedicaba una somera mirada, el pequeño semi saiyan aprovechaba para mostrar algo que impresionara a su padre.
Ya caminaba y corría por toda la nave, ocasionándole algunos sustos a su madre, justo acababan Bulma y el saiyajin de tener una plática casi discusión por el poco apoyo que ella recibía de su parte.
—Tienes que pasar más tiempo con él— decía molesta la científica. —Trunks necesita de su padre también.
Él sólo la miró de soslayo antes de responder —¿De qué hablas mujer? El cachorro es un maldito saiyajin, lo estas sobreprotegiendo demasiado, él no necesita eso— replicó molesto Vegeta
—Los saiyajines incluso los de bajo poder eran enviados a conquistar planetas al tener no más de 4 ó 5 años de edad. Ellos desde que nacen pasan poco tiempo con la madre y nada de tiempo con el padre, para que aprendan a ser fuertes. No necesito pasar tiempo con el crío. Se puede cuidar solo— decía el saiyan, mientras se recargaba en la pared cruzando los brazos en una pose típica de él.
Resignada a que, con apelar al instinto paternal, que por lo visto no tenía el condenado saiyajin no llegaría a nada, la ojiazul decidió cambiar de estrategia.
Sin que él lo anticipara se acercó en demasía a él abrazándolo a traición, colgándose de su cuello y dándole un fogoso beso, que lo tomó con la guardia baja.
Mientras seguía besándolo con sensualidad, pegaba más sus voluptuosos pechos al hombre mientras seductoramente le decía al oído:
—Si pasas tiempo con Trunks te prometo que esta noche estaré a tu entera disposición para que cumplamos esas fantasías de cuando estuvimos en Namek que sé que siempre quisiste cumplir...—sentenciaba sugestivamente ella mientras le acariciaba la oreja al príncipe con su excitante lengua.
Vegeta dejo salir un ruido de la garganta, mitad gruñido, mitad gemido.
«¡Maldita hembra Vulgar!»
Repetía en su mente. Y sin embargo el embrujo de seducción de la terrícola había hecho efecto en él.
Un sonrojado saiyajin pasó la ultima hora haciendo que él pequeño entrenara mientras veía que la mujer estaba ahí cerca de ellos observando el progreso.
A su modo, pero pasó tiempo con él. Mientras la científica atenta a todo se mantenía al margen, veía como su pequeño niño se esforzaba por golpear las palmas de las manos de su progenitor, con la mirada fiera concentrada en él.
Y a pesar de tener la misma mirada de enojo ambos, en su pequeño ella veía ese brillo de emoción de sentirse notado por su padre.
Al poco rato el piloto automático de la nave anunció que estaban por entrar a la atmósfera de Demark. Ése era el nombre del planeta gigante al que iban llegando.
Por sus tamaño y composición le recordaba mucho a Júpiter, el planeta gigante del sistema solar donde estaba la tierra.
Ella acomodó a su pequeño en la silla destinada a él e inmediatamente fue a sentarse al lado del saiyan.
La entrada a la atmósfera fue un poco ruda, por la fuerza gravitatoria tan fuerte que ejercía el planeta sobre la nave.
La peli azul seguía sin entender porque se dirigían al interior de un planeta gaseoso en donde seguramente predominaba el metano en su atmósfera, haciéndolo altamente nocivo y mortal, al menos para los humanos.
No entendió las intenciones del saiyan ni el espectáculo que quería mostrarle hasta que lo vio.
Una vez que atravesaron la capa exterior de la atmosfera de Demark entraron a un mundo, donde colores como el rojo, el verde y el azul se difuminaban.
Parecía como si estuvieran en un submarino dentro de un lago extraño, y de pronto un paisaje que nunca en su vida se hubiera podido imaginar apareció ante su vista.
Parecían como peces, pero hechos de una sustancia casi etérea, transparente que le daba tonalidades moradas, blancas y que emitían luz luminiscente por sí mismos...
Daban la apariencia de nadar más que volar en ese mundo, que asemejaba más un mundo acuático que gaseoso.
Ella se levantó de la silla en la que estaba, impresionada tomó en brazos a su pequeño y se asomó por la ventana panorámica de la nave, estaba hipnotizada...
Jamás se imaginó que esos mundos extraños y gaseosos rebosaran también de vida. Ella y Trunks estaban perdidos en la belleza de ese extraño lugar, de pronto sintió las manos del saiyajin abrazarla por la espalda y esa traviesa cola sujetarse a su cintura.
—Es hermoso Vegeta— decía con un dejo de emoción en la voz —Gracias...
Él la pegó más a su cuerpo y solo dijo:
—Pensé que te gustaría— Bulma sentía un nudo en la garganta, jamás pensó que él tendría esa clase de atenciones.
Desde que dejaron la tierra se sintió como si estuvieran en la luna de miel que no habían tenido y que tal vez nunca tendrían.
—¿Como supiste de este lugar príncipe?— preguntaba curiosa. Él solo se encogió de hombros antes de contestar.
—En una de las misiones de freezer, tuvimos que hacer un desvío por una lluvia de asteroides que tuvimos que esquivar, eso hizo que gastáramos más combustible del esperado. A diferencia de ti que hiciste esta nave usando energía renovable, nuestras naves tenían un combustible a base de sulfuro y metano, así que al analizar la base de la computadora encontré que este planeta era rico en ambos componentes.
Yo solo venía por eso, jamás me imaginé encontrar esas formas de vida tan extrañas. Y conociendo tu naturaleza chismosa y vulgar, pensé que te gustaría verlas—le dijo con una sonrisa arrogante.
—¡Oye no seas grosero!— le reprendía ella fingiendo molestia, pero hallándose muy divertida y cómoda dentro de los brazos de su fuerte guerrero.
El pequeño Trunks estaba extasiado, jamás había sido abrazado por su madre y su padre a la vez, era algo que lo tenía sumamente emocionado, olvidándose momentáneamente del espectáculo natural que ofrecía ese planeta.
El saiyan decidió que sería mejor sentarse, así que sin soltar a la mujer jaló una silla, se sentó y la sentó sobre sus piernas. Ella se sentía en un sueño, era a su forma caballeroso.
De pronto vieron pasar un espectáculo grandioso como si de medusas se trataran, pero en tonos malva, morados, otras criaturas color arcoíris, todos ellos creados de la misma materia transparente, que brillaba fosforescentemente, era un escenario mágico.
Realmente parecía más el fondo oceánico de un planeta acuático más que uno gaseoso, aún no entendía esas formas tan extrañas de vida que parecían nadar en el aire, en la nada. Escuchó la voz de su pequeño romper la quietud del momento.
—¡Mira mami!— decía el pequeño semisaiyan agitando emocionado sus manitas, escuchó a su guerrero gruñir casi riendo por ver la sorpresa reflejada en la mujer y en el crío.
—Gracias por todo esto que haces por nosotros, Vegeta. Te amo— Fue lo que suavemente dijo ella antes de depositar un tierno y sensual beso en los labios del saiyajin. Quien no contempló esta reacción y se sintió profundamente sonrojado aun cuando solo su cachorro como él le llamaba vio la muestra de afecto.
De pronto escucharon un extraño canto que resonaba por todos lados y de repente vieron que pasaban las criaturas más extraordinarias que hubieran visto, parecidas a las ballenas terrestres, pero creadas de la misma sustancia incorpórea luminiscente de la que estaban hechos el resto de los animales de ese lugar.
Tan embelesados en el espectáculo estaban, que no se dieron cuenta que uno de esos animales que parecían nadar más que volar en ese mundo, pasó demasiado cerca de la nave y cuando dio un coletazo para seguir avanzando, generó una corriente de aire que pegó de lleno en la nave haciendo que el piloto automático de la misma perdiera el control y se desactivara.
De pronto, la nave se impactó contra otras de esas criaturas, las cuáles espantadas huyeron del lugar generando vórtices de aire, que no hicieron más que lograr que la nave perdiera todo control y empezara a caer girando hacia el núcleo sólido del planeta que estaba varios cientos de kilómetros abajo aún...
¡Kami! Todo paso tan rápido que cuando sentí la primera sacudida, creí que saldría despedida y me impactaría con la pared opuesta de la nave. Pero unos fuertes brazos de saiyan me sostuvieron a mí y a mi bebé.
—Mujer acomoda al crío debemos recuperar el control de la nave— decía él sin perder los estribos mientras se sentaba a tratar de pilotar la nave y recuperar el control, ya que íbamos cayendo, dando vueltas sin control.
Cómo pude acomodé a Trunks en su silla, le puse el cinturón y me senté en la zona del copiloto. A pesar de no demostrar ningún sentimiento y de notarse serio y calmado, me daba cuenta de que mi guerrero no estaba logrando detener la caída en picada en la que íbamos.
De repente la voz del saiyan me sorprendió:
—Humana, saldré de la nave y trataré de reducir la velocidad de la caída, en lo que reinicias los sistemas, logras recuperar el control de esta y reactivas los motores, para que no nos estrellemos en el núcleo de este lugar. Es un lugar demasiado peligroso y venenoso para un saiyajin, para ti sería mortal— fue todo lo que dijo, antes de dejarme ahí y salir a toda velocidad para abrir la compuerta externa e intentar detener la velocidad de caída en picada que llevaba la nave...
A pesar de no demostrárselo estaba preocupado. Tuve que usar una gran cantidad de energía e incrementé exponencialmente mi ki para tratar de contrarrestar el peso de la nave y evitar que siguiera cayendo sin control, sin hacer caso del aire enrarecido por la falta de oxígeno y que el metano estaba afectando seriamente mis pulmones, me mantuve firme.
Esta situación estaba resultando un excelente ejercicio, me había puesto un comunicador en la oreja por medio del cual hablaba con ella.
Aproveché para provocar a la mujer pues ya casi habíamos controlado la nave.
— Tu tecnología obsoleta casi nos mata mujer, si no fuera por mí ahora estaríamos chocando al fondo de este lugar, te dije que tus chatarras no servirían mucho y terminaríamos muriendo por culpa tuya— dije maliciosamente.
—Ash vegeta, yo no tengo la culpa de que esos animales aventaran la nave.
Me reí antes de molestarla de nuevo.
—Esto no me pasó con las naves que usaba cuando estaba con Freezer, acepta tu incompetencia mujer.
La escuché maldecir por lo bajo mientras me gritaba e insultaba, reí más fuerte cometiendo el peor error en una situación así, canté victoria antes de tiempo e hice lo que jamás había hecho, me distraje...
Bulma aprovechando que ya había logrado fijar el curso y viendo que ya no estaban cayendo más, se quitó el cinturón de seguridad para ir a ver a Trunks.
Mientras los motores terminaban de reactivarse y arrancaban al 100%, el saiyajin seguía afuera deteniendo la nave para evitar la caída en lo que se terminaba la secuencia de arranque de los mismos.
Craso error, ya que de pronto una erupción intempestiva que provenía del centro sólido del planeta fue arrojada a gran rapidez y elevación impactando una parte de la nave, haciendo que esta se moviera violentamente.
Bulma, que en ese momento estaba parada al lado de Trunks mientras le pasaba una mamila, fue arrojada violentamente hacia el tablero de la cabina en un brusco movimiento, golpeándose fuertemente la cabeza y perdiendo el conocimiento.
La nave en ese momento indicaba que los motores estaban al 100% reactivados, solo necesitaban poder confirmar la elevación adecuada en el sistema y confirmar la secuencia de vuelo, para que pudieran salir de ahí.
Pero una Bulma inconsciente no estaba en condiciones de hacer nada. La nave ante el movimiento brusco comenzó nuevamente a caer en picada.
El saiyajin quien ya se hallaba agotado y debilitado por el ambiente venenoso y tóxico donde llevaba rato exponiéndose, se dio cuenta de que no podría sostener la nave por mucho tiempo y que la caída era inminente si ella no reactivaba la secuencia de vuelo de forma inmediata.
—¿Mujer qué demonios haces?— Decía el saiyajin con voz molesta por medio del comunicador sin obtener respuesta.
—Los motores ya se activaron, sólo debes presionar el botón verde para confirmar la secuencia de vuelo, ¿es mucho hacer para ti?
Malicioso lanzaba el comentario. Pero ninguna respuesta fue recibida.
—Necesitas activar la secuencia de vuelo— insistía un saiyan cada vez más cansado y debilitado por esa atmósfera tóxica.
La nave seguía descendiendo a pesar de la fuerza que hacía el saiyajin al tratar de detener la caída.
Ya más desesperado al no escuchar respuesta, sintió que algo no iba bien dentro de la nave, una opresión se instaló en su pecho al entender ese presentimiento de que, tal vez durante el impacto del material despedido del núcleo del lugar, algo pudo pasarle a la terrícola.
—¡Mujer contesta!— decía ya más alterado
— ¡Carajo Bulma!, ¡CONTESTA!
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No me maten por dejarlos con el suspenso pero el cap ya era larguísimo tuve que cortarlo aquí, espero me cuenten como les pareció, mil gracias por leerla y dejarme sus comments, lo aprecio muchísimo;
Rápidamente contestaré a sus comments:
@Belen.b189: Ojalá que lo de Nappa ayude, pero hablamos de vegeta que es demasiado orgulloso para aceptar ayuda en nada :(. Con respecto a cuánto tiempo se engañará con respecto a lo que siente por Bulma, bueno en los próx caps resolveremos esa duda para bien o para mal. Lo único que puedo decir es que todas las decisiones tomadas conllevan una consecuencia . Mil gracias x leer y apoyarme siempre :)
XXlalalulu: Jajajaja tus comments siempre me sacan una carcajada, pero coincido contigo debe ser interesante saber más de lo que fue el planeta de los Saiyajines y su éxodo al nuevo planeta y todo por lo que pasaron.
Invitado1 : Que bueno que te gustó el cap anterior y que permitió entender el porqué de la forma de actuar del saiyajin, ese era precisamente el propósito de ese cap.
Invitado2: que bueno que te va gustando la historia!!! Espero la disfrutes mucho :)
nos leemos la próx semana!
