Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.Regálame tu corazón y déjame entrar a ese lugar, donde nacen las flores, donde nace el amor. Entrégame tus labios rotos los quiero besar, los quiero curar, los voy a cuidar con todo mi amor. Es raro el amor, es raro el amor, que se te aparece cuando menos piensas. No importa la distancia, ni el tiempo ni la edad... – Labios rotos, Zoé

A lo lejos se escuchaba la alarma de la nave resonar en un pitido insistente, mientras el fuerte llanto de Trunks se oía, pues estaba asustado por todas las sacudidas de la nave y el sonar incesante de la alarma que lo alteraban.

—¡Mamiiii!, ¡Mamiiiiii!— lloraba desesperado el pequeño saiyan, mientras lágrimas caían a borbotones de sus hermosos ojos azules al no entender que es lo que pasaba y solo ver a su madre tirada en el piso, además del ferroso aroma a sangre que inundaba el lugar.

A lontananza escuchó la voz desesperada del saiyajin que le hablaba por el aparato que traía aún pegado al oído.

Escuchaba su llamado desesperado, pero ella no entendía que decía, ni que pasaba ni donde estaba, su vista era realmente borrosa, mientras un fuerte dolor taladraba su cabeza.

De pronto, llegaron retazos de los recuerdos de minutos antes, cuando la nave se sacudió bruscamente y ella salió despedida por los aires.

Un fuerte dolor en el costado derecho de la cabeza le indicaba que tenía un daño severo en esa zona de su cuerpo, eso y que al mirar a donde estaba sentada había un gran charco de sangre que se extendía en el piso.

Se incorporó como pudo y vio que los motores ya estaban 100% restablecidos, puso la secuencia de vuelo e inclinación, mientras otro mareo le llegaba. Escuchó la confirmación del piloto automático de haber restablecido el control de la navegación de la nave y después se hundió nuevamente en la obscuridad...

Cuando despertó, se sintió completamente perdida, se vio en la cama de la habitación que usaba con el saiyajin dentro de la nave espacial. No recordaba gran cosa.

Destellos de recuerdos le llegaban a su mente: perdieron el control de la nave, el saiyajin salió a detener la caída... Controlaron la nave, ella se paró a atender a Trunks y luego todo era confuso, algo golpeó la nave o algo pasó...

Recordaba golpearse fuerte y aún más borroso tenía un destello de recuerdo de haber reactivado el curso de manejo y eso era todo.

Le dolía la espalda... no sabía cuánto tiempo estuvo inconsciente, pero sentía demasiada hambre.

Se levantó rumbo al baño para refrescarse un poco, pero a mitad del camino un mareo la atacó y cayó pesadamente al suelo.

De pronto, la puerta de la habitación se abrió, vió al príncipe de los saiyajines entrar en absoluta seriedad, levantarla en sus brazos en un ágil movimiento y acostarla nuevamente en la cama.

Sintió como esas manos fuertes revisaban con extremo cuidado el lado de su cabeza donde le dolía.

—¿Qué pasó Vegeta?— fue su simple pregunta.

Su voz se escuchaba ronca, producto de no haberla usado en varios días.

El saiyajin, quien no había dicho gran cosa desde que ella despertó estaba más que aliviado de por fin ver esos maravillosos ojos azules abrirse de nuevo.

Sintió un alivio enorme recorrer todo su pecho y le costó un esfuerzo extraordinario detener cada fibra de su ser para no abrazarla fuertemente y no volverla a soltar jamás.

En cambio, sólo acarició su delicado mentón —Eres tan frágil, que te golpeaste la cabeza y estuviste inconsciente 3 días, tu raza es patéticamente débil humana.

Fue todo lo que se atrevió a decir, para contener aquellas emociones que en contra de su voluntad se agolpaban en su pecho y amenazaban con quebrarle la voz y mandar su autocontrol al diablo.

Se quedó perdido en sus pensamientos:

Vegeta recordaba que después de llamarla insistentemente por el comunicador sin obtener respuesta alguna y sintiendo que por fin sus fuerzas le comenzaban a fallar y a ceder ante la fuerza gravitatoria de aquel endemoniado planeta.

Estaba buscando desesperadamente una alternativa, pensaba lanzar un rayo de ki a la nave para hacer que se elevara por la fuerza de empuje de éste, dándole así algunos segundos para poder regresar al interior y reactivar él los motores ante la falta de respuesta de la hembra.

El plan era arriesgado porque si usaba energía demás, podía comprometer seriamente la seguridad de la nave, rápidamente su mente buscaba el mejor lugar a donde lanzar el rayo de ki, estaba a punto de hacerlo cuando de improviso, los motores se reactivaron y comenzó la nave a elevarse.

Viendo el problema resuelto ingresó a una velocidad increíble dentro de la nave, sintió su estómago encogerse ante esa imagen de pesadilla que encontró: El crío berreaba desesperado extendiendo sus manitas, tratando enloquecido de llegar a su madre, quien se hallaba desvanecida en el suelo, con demasiada sangre a su alrededor.

Pudo adivinar lo que sucedió, la hembra no estaba sentada cuando impactó el material que salió del núcleo del planeta, debió lastimarse seriamente. Veía los controles de mando ensangrentados. Con todo y la herida que tenía, ella hizo su parte, eso le estrujó más el corazón.

«Mujer...»

La alzó de inmediato y antes de irse, dando una helada mirada al pequeño niño y con firmeza en la voz dijo —¡Basta Trunks! Un saiyajin no llora.

El pequeño híbrido detuvo su llanto, guardando para sí los sentimientos de miedo que tenía al ver a su madre lastimada.

Al notar que el crío dejaba de llorar, se fue a atender a la delicada mujer que llevaba entre sus brazos.

Quiso darle una semilla del ermitaño, pero no logró hacer que esta fuera tragada por la mujer. Al haber sido un mercenario de freezer conocía perfectamente como curar heridas desde las más superficiales hasta las más serias y complejas. Cuando iban de misión no había nadie que lo hiciera por él, así que sabía qué hacer.

Con delicadeza curó la herida en la cabeza de la fémina. Estaba pálida, había perdido mucha sangre. Sabía que ella había llevado bancos de sangre para sí misma, en caso de extrema urgencia.

Suspiró, no esperó tener que usarlas tan pronto en ella, tomó una bolsa y comenzó la transfusión de sangre.

Mientras hacía esto, delineó con sus dedos el perfil hermoso y delicado de la ninfa azul que yacía ante sus ojos lastimada.

Era perfecta, Como una flor tan frágil, tan pura, tan indefensa. No entendía como un ser tan vulnerable como ella podía volverse todo fuego y pasión cuando estaba despierta. Siendo tan débil era tan poderosa.

Aspiró su olor seductor que siempre lo embriagaba. Apretó los puños con fiereza y tensó la mandíbula, se sentía impotente por verla lastimada y no poder hacer más por ella y se culpaba así mismo por su estúpido descuido.

«¡Imbécil! Si hubiera estado atento... habría detectado a tiempo la llamarada y esquivado el impacto en la nave...»

Sus puños se cerraban con furia, por su tremendo descuido. No dejaba de culparse, era tan frágil que, cuando la halló desvanecida en el suelo envuelta en un charco de su propia sangre sintió que de un golpe se le escapaba todo el aire.

Siendo un mercenario espacial que había arrebatado miles, tal vez millones de vidas, y que jamás sintió nada aparte de indiferencia al ver alguien muriendo.

Sintió por primera vez el terror, al pensar en esa muerte que le producía una sensación de vacío dentro de él; no supo lo asustado que se hallaba ante la idea de que estuviera muerta hasta notar que ella seguía respirando, solo entonces pudo exhalar con alivio el aire retenido.

Una vez que se encargó de las heridas de la fémina y cuando por fin sintió que ella estaba estable, fue a curarse sus propias heridas rápidamente, sentía su cuerpo debilitado por haberse expuesto en ese ambiente tan tóxico pero no le dio mayor importancia y se fue en búsqueda del crío, quien seguía sentadito en la silla donde lo habían dejado.

En su infantil rostro todavía se notaban rastros secos de las lágrimas derramadas y a pesar de seguir sintiendo temor mostró su mejor ceño fruncido para que su padre lo viera fuerte, eso hizo sonreír al saiyan de raza pura.

Agregó el nuevo destino a la nave mientras se alejaban de ese planeta, sacó al cachorro de su silla y lo bajó al piso, volteó a verlo y solo le dijo —Vamos a comer— y se adelantó. El pequeño semisaiyan siguió a su padre a paso tambaleante hacia donde iba.

A diferencia de su madre a quien le encantaba desafiar, seguía dócilmente a ese fiero guerrero al que adoraba con él alma y admiraba en demasía.

Vegeta se hizo cargo del pequeño niño mientras la humana seguía inconsciente, a pesar del desagrado inicial de tener que pasar tiempo con su cachorro como él le llamaba, se dio cuenta que el pequeño híbrido tenía gran potencial y sorprendido descubrió que, no se hallaba realmente incómodo de pasar ese tiempo con él. Irónico puesto que con su futuro heredero no quiso pasar absolutamente nada de tiempo...

Aunque el mismo ya había comprobado el gran potencial de Trunks, el orgullo no le quería dejar reconocer abiertamente cuán orgulloso del crío se comenzaba a sentir, en vez de ello justificaba su asombro:

«Si Trunks tiene este potencial, mi heredero será increíble...»

Así que, aprovechando que no podía dedicarse de lleno a su entrenamiento, ingresó con él a la cámara de gravedad, le quitó el brazalete que la terrícola le había puesto para protegerlo de las gravedades más fuertes que las de la tierra.

Ajustó la gravedad de la cámara a 2 veces la del planeta terrestre, el cachorro se tambaleó casi cayendo por lo pesada que era ésta ahora para él.

Su padre se alejó y le dijo:

—¡Vamos! demuéstrame que tienes sangre saiyajin.

Una firme y fiera mirada se reflejó en el apuesto rostro de Trunks, ciertamente el parecido con su padre era intimidante y el saiyan de raza pura sonrió orgulloso al descubrirlo...

¡Vaya, vaya! El crío cuando se enoja reta con la mirada, es bastante insolente, tanto como yo lo era a esa edad. Me gusta saber que a pesar de no ser 100% saiyajin el cachorro es poderoso. Pues, si él siendo un híbrido alcanzó esa fuerza... qué no deparará el futuro para mi heredero.

Por un momento pensé decirle en voz alta lo bien que me sentía por él, pero la voz no me salió, ¿En que estaba pensando? Me ruboricé al entender que actuaba cómo las sabandijas humanas que todo le celebran a los críos. Respiré profundamente y saque de mi cabeza las palabras aprobatorias que por un momento tuve la intención de decirle... Soy un saiyajin, esa clase de debilidades no van conmigo...

Aunque al inicio le costó al pequeño un par de caídas, en menos de media hora ya dominaba ese nivel de gravedad.

Vegeta siguió ajustando ésta, cada vez que el crío se adaptaba a la gravedad asignaba una más arriba hasta llegar a 10 gravedades terrestres.

Lo cuál era excesivo para un infante no habituado a eso. Aun así, el pequeño Trunks no se quejó, ni lloro las veces que se cayó y se lastimó, aún cuando solo recibía crueles risas burlonas de su padre, en lugar del suave y confortable abrazo de su madre.

Con todo y esos desplantes, era el mejor momento del año y medio de vida que tenía, nunca antes había pasado tanto tiempo junto a su padre. Ese mismo día recibió el primer abrazo de su progenitor horas antes, cuando abrazó a ambos a Trunks y a su madre, y ahora le prestaba algo de atención.

El pequeño infante estaba feliz, atesoraría esos momentos que estaba pasando con su padre en lo más profundo de su corazón.

A pesar de su orgullo excesivo, el saiyajin se daba cuenta del potencial del crío, pero no aceptaría ni para él mismo el poder considerar que su primogénito tuviera potencial para ser también su heredero.

No aceptaría eso, hasta mucho tiempo después, que ese crío con sangre mezclada, que ese híbrido que lo avergonzaba por su aspecto poco saiyajin, tenía el potencial para ser considerado como un digno descendiente de reyes, de la raza guerrera a la que pertenecía.

En esos momentos, el potencial que le veía apenas lo hacía tolerable a sus ojos por su falta de porte y parecido saiyan, al menos así cubría un poco la vergüenza de verse tan "humano".

Por el momento para él la existencia del crío solo resaltaba el deshonor cometido por el príncipe de los saiyajines, por sentir cierta inclinación por la débil terrícola y que fue lo que hizo que no se deshiciera de la deshonra de cachorro que tuvo con ella, quién no había podido ni darle un descendiente con más parecido a los de la raza guerrera y en lugar de aniquilarlos a ambos había permitido que siguieran con vida.

En su soberbia y orgullosa actitud no quiso aceptar que ese híbrido, ese niño mezcla de sangre de dos razas tan diferentes era el digno descendiente que esperaba con ansias. Pasaría mucho tiempo antes de que su orgullo desmedido le dejara aceptar esa simple verdad.

Escucho la voz de Bulma llamándolo, regresándolo a la realidad, trayéndolo de vuelta de entre sus memorias.

—¿Donde está Trunks, Vegeta?— vio esos diamantes azules expectantes aguardando una respuesta.

—El cachorro está bien mujer, ahora abre la boca—Fue todo lo que dijo mientras seductoramente se acercaba a ella.

Lo tenía tan cerca que le hizo latir fuertemente el corazón, era tan guapo que siempre lograba hacer que la peli azul olvidara respirar.

Cuando ella abrió la boca obedeciéndolo, el ingreso en una forma sensual y sugerente una semilla del ermitaño en la boca de la fémina para en el acto ser comida.

Tan pronto Bulma tragó la semilla, se sintió como nueva. Su corazón palpitaba fuertemente, por ese duro guerrero que, sin jamás decirle que la amaba le mostraba de mil maneras distintas que lo hacía.

—No debiste gastar una semilla en mi príncipe— fue la forma amorosa en que lo reprendió, ciertamente eso la había recuperado al 100%, pero sabía que estarían un largo tiempo fuera de la tierra y su ración de semillas era limitada, bien podrían ser usadas para alguna ocasión más importante que un simple golpe en la cabeza.

De repente en un acto muy raro de ternura, lo vio delinear con sus pulgares el bello perfil que ella tenía. Esos duros ojos color ónix, brillaban y transmitían como nunca fulgores resplandecientes como carbones al fuego.

—Eres tan frágil mujer— susurraba el saiyan acercándose peligrosamente a sus labios, ambos sentían el deseo y la atracción crecer, como imanes que se acercaban al polo opuesto. Con una suavidad dolorosa comenzó a besarla.

El saiyan no quería aceptarlo, se rehusaba a admitir que ella era quien hacía acelerar su corazón y que, desde que esa fogosa, alegre, caótica mujer hecha de contradicciones llegó a su vida todo su mundo y creencias tembló.

Todavía recordaba el vacío que sintió cuando la vio lastimada en el suelo con mucha sangre a su alrededor, lo hizo vivir el infierno en vida.

Y precisamente ese miedo de perderla que por momentos atenazaba a su corazón, es lo que lo hacía más violentamente rechazar su amor por ella.

Aun así, le quedaba tiempo a solas con la terrícola antes de llegar al planeta base y tomar sus responsabilidades como futuro rey.

Sabía que las cosas cambiarían en ese momento, pero no quiso pensar en el futuro, por primera vez quiso solo disfrutar y pensar en el presente.

El beso comenzó a dejar de ser suave para convertirse en uno de pasión y deseo, mientras sus manos y su cola acariciaban lentamente todos los recovecos de ese cuerpo de diosa que lo atraía, que lo embrujaba.

Amaba el dulce sabor de la boca de la hembra, y perdía la cabeza por beber de ese dulce néctar que emanaba de entre sus piernas.

Decidió disfrutarla sin prisas, el crío estaba ahora dormido después del fuerte entrenamiento que le había dado, la ruta al próximo planeta estaba ya asignada e iban en curso.

Abrazó a la mujer delicadamente mientras le quitaba la suave bata de seda que le había puesto mientras estuvo inconsciente.

Ella no llevaba nada abajo, trago fuerte al recordar con qué delicadeza la desnudó cuándo estaba inconsciente y como si de vidrio estuviera hecha, la tocó con suma delicadeza mientras limpiaba todo su bello cuerpo de la sangre que lo manchaba por todos lados.

Tragó fuerte nuevamente al ver tan deliciosa y escultural obra maestra al abrir la bata. Esos senos suaves, firmes, apetitosos lo llamaban a probarlos.

Bulma tenía un intenso sonrojo en la cara, se sentía cohibida al sentir como esa profunda mirada tan negra como la noche la traspasaba, se sentía tan expuesta ante él, pero se sabía suya como jamás había sido de nadie, su corazón, su alma le pertenecían.

El saiyan no esperó para tomar con delicadeza el cuerpo de ese ser elemental, de esa heshia. Bulma se sorprendió con la dulzura con la que él la tocaba, esperaba un arrebato de pasión por parte del hombre.

En cambio, empezó a sentir como comenzó a quemarla lentamente a través de deliciosas caricias, de dulces palabras dichas con cariño en otra lengua, él le daba besos, lamidas y mordidas suaves, se apoderó de sus dulces labios.

La naturaleza del saiyajin era salvaje, insondable, pero ella lo dominaba, calmaba sus demonios. Aspiró esa seductora esencia de la mujer mientras le daba besos en el cuello y hacía pequeños moretones al succionar levemente la piel con sabor a mil lunas.

Ella lo miró y se dio cuenta que él se sentía perdido, sintió su miedo por ella, lo abrazó y lo recostó en la cama, esta vez sería ella quien le diera la certeza que el alma atormentada del saiyan buscaba desesperadamente

Escuchaba los gruñidos de él cuando presta comenzó a besarlo, se colocó encima suyo y empezó en un suave recorrido, primero con sus dedos al delinear los ojos de su amante, luego la afilada nariz, los masculinos labios y empezó a bajar las yemas de sus dedos por ese fuerte cuello rumbo al musculoso pectoral. Mientras sus traviesas manos cuál palomas seguían bajando, y sus suaves y gloriosos labios comenzaron a morder traviesamente ese mentón masculino.

El saiyajin volaba en un mundo de placer, esa ninfa solo lo tocaba y sacaba acordes musicales en su cuerpo, se sentía gruñir y gemir sin poder evitarlo.

Sintió cuando las blancas palomas que tenía por manos esa luna hecha mujer, bajaron por su cuerpo hasta su viril miembro, mientras le daban caricias hechas poesía, sintió como la boca seductora besaba con dulzura su cuello y sintió el roce suave, sugestivo de los pezones de la hembra tocar sutilmente sus pectorales.

El saiyan no pudo controlarse más, sentía su cuerpo arder en las brasas del deseo, tomó en sus manos las deliciosas caderas de la mujer, comenzó a recorrer rumbo arriba a esa diosa. Mientras su traviesa cola recorría las piernas de ese ser elemental.

La científica que seguía teniendo al saiyan acostado mientras ella estaba a horcajadas sobre él, sabía que el guerrero no resistiría más. Y antes de perder el control de ese sensual pero delicado encuentro, decidió dejar de torturarlo con esas sugestivas caricias.

Bajó a la altura de la ingle del hombre, acarició con sus dedos la endurecida virilidad para después recolectar en un suave y erótico beso en la punta del miembro, la gota reluciente de la semilla que salía de él.

Al sentir el contacto de esa caliente y suave boca sobre su miembro, el saiyan gruñó y cerró sus manos en puños para evitar agarrar la boca de la mujer y meterle de golpe su erecto miembro en ella

—Argh mujer, deja de torturarme...

Fue todo lo que en un gruñido mitad súplica, mitad gemido se le escapó al guerrero.

Ella paseó su lengua delicada y seductora por la fuerte virilidad, se sentía poderosa al tener a semejante hombre a sus pies domado por sus caricias, sopló un poco en la punta del glande y otro gemido salió de el, y decidió hacerlo volar al introducir el portentoso miembro del saiyan completamente en su boca.

Lo haría convulsionar de placer, el hombre desesperado por tratar de evitar empujar la boca de la mujer sobre él , llevó sus manos a su propia cara, apretándose esta mientras sentían los torturadores labios apresarlo.

Era la sensación más placentera que había conocido, mientras ella trataba de no ahogarse por el tamaño que aún ahora le costaba manejar.

Bulma amaba su sabor, su olor, su textura, sus gruñidos, el sentir a tan poderoso guerrero temblar por ella, sabía que se estaba conteniendo.

Así que con una mano acarició los testículos del hombre mientras con la otra daba suaves caricias a la cola y su boca seguía dando caricias potentes al miembro del saiyan. Éste no pudo contenerse más ante tal ataque y sin poder evitarlo un gruñido gutural salió de él, mientras entregaba su semilla a la boca de esa endemoniada hechicera.

Sintió la delicada lengua de la mujer dar pequeños toques sobre la punta de su muy sensible miembro y como si de toques de electricidad se trataran lo hacían retorcerse de placer. Pues, después de expulsar la semilla estaba muy sensible en esa zona de su cuerpo y ella lo aprovechaba para seguir torturándolo.

La jaló hasta su pecho para abrazarla, mientras ella le acariciaba el cabello dándole unos minutos para reestablecerse antes de un nuevo encuentro.

Comenzó a sentir las manos del hombre recorrer su cuerpo, ella seguía sonrosada.

El príncipe comenzó a besarla en el cuello y fue bajando lentamente, amaba sus hermosos senos y decidió enaltecerlos correctamente, mientras por un lado su ávida boca tomaba por asalto el suave pezón rosado derecho, chupando, jalando, succionándolo, su mano acariciaba el pecho izquierdo dándole caricias igual de intensas.

Bulma gemía con fuerza, no entendía como esas suaves caricias la llevaba a ese estado, de pronto la cola de guerrero empezó a acariciar lentamente su intimidad, sentía que iba a estallar de seguir así.

El saiyan la sentía retorcerse de placer, siguió repartiendo besos sobre su estómago y siguió bajando lentamente, a la altura del ombligo, embistió éste con su poderosa lengua, quería apoderarse de cada recoveco de la mujer que se retorcía bajo sus ardientes caricias.

Siguió bajando hasta llegar a ese santuario que la ninfa azul abría solo para él. Ella le vio darle una mirada cargada de lujuria antes de acomodarse entre sus piernas para ver semejante espectáculo.

Bulma se sentía cohibida, pero el saiyan no movía un dedo para tocarla, solo separó las piernas de la hembra que aún seguían cerradas, negándole el acceso al paraíso y colocó sus cabeza entre estas.

La mirada de deseo que el guerrero tenía la traspasó, esa penetrante mirada obscura la atravesó la hizo suya, era increíble que con solo mirarla ella sintiera caricias y cosquilleos en ese punto de su cuerpo.

El saiyan estaba embelesado nunca se iba a cansar de verla, la femineidad de la hembra era algo sublime, aspiró ese aroma marino que emanaba de entre sus piernas, delicadamente acarició con sus dedos los suaves pliegues rosados de la intimidad de la ojiazul.

La sintió retorcerse al sentir sus delicadas caricias sobre ese punto tan sensible, podía oler la caliente y deliciosa humedad que emanaba de ella, el fuego abrasó su garganta y decidió calmarlo bebiendo de ella.

Un escandaloso gemido salió de la ninfa y de inmediato arqueó la espalda y abrió más las piernas al sentir el contacto de esa fiera lengua en su punto mas sensible.

Lo volvía loco saber el efecto que sus caricias tenían sobre aquella diosa, profanó una vez más ese templo escondido, su lengua sedienta se enterraba en la húmeda femineidad de la mujer.

—Agg Pri... ¡príncipeeeee! — gemía desesperada. El título de él era un mantra que salía de esa seductora boca agitada.

Vio la cara de la mujer mientras seguía bebiendo de ella, la mirada extraviada, el sonrojo a tope, los labios hinchados y entre abiertos y todo su cuerpo temblando al sentir lo embistes de su lengua.

Sintió cuando ese hermoso capullo entre los pliegues de la fémina, ese hermoso botón que era su clítoris se hinchó y comenzó a latir, la respiración entre cortada de ella que salía entre gemidos y las manos de la mujer, empujando la cara del saiyan a su centro, le decían que ella estaba por convulsionar en tremendo orgasmo.

Lamió, mordió, bebió más fuerte de ella mientras sus dedos embestían la suave y caliente femineidad de aquel ángel que se convulsionaba para él y por él.

La escuchó gritar mientras el estallido del orgasmo la descontrolaba completamente y el saiyan recibía su premio al sentir la esencia de la hembra salir de ella en abundancia para ser bebida hasta la última gota...

La dejó descansar unos minutos, sabiendo que el orgasmo producido la había dejado exhausta, la acomodó encima de su pecho, pero no pensaba aún parar, necesitaba sentirla, fundirse con ella, volverse uno y derramar su simiente en ella y sólo en ella.

Cuando por fin sintió que las fuerzas volvían, la ojiazul se acomodó encima de él dejando la masculinidad del guerrero cerca de su entrada, sugestivamente acariciaba con delicado vaivén la punta de ese viril miembro que se encontraba más que erecto y que clamaba, suplicaba adentrarse en las profundidades marinas de la hembra lunar.

Ya no aguantando más tan terrible agonía, el saiyan se semi incorporó quedando sentado frente a frente con ella, tomó con delicadeza ese blanquecino cuello y a la atrajo fundiéndose en un beso suave y seductor.

Mientras él la distraía con el encanto de ese beso, la otra mano del saiyajin acomodó ágil y sutilmente las suaves, perfectas y deliciosas caderas de la mujer, logrando por fin acortar la distancia entre sus sexos, permitiéndole al fin sumergirse en esa suave esencia marina que tanto amaba.

Sintiéndose cautivo de ese fuego abrazador que lo envolvía, que lo apretaba como cada vez que la tomaba, comenzaron suavemente ambos a mover sus caderas, amoldándose en ese suave vaivén acompasado.

Esta vez él no quería dominarla, solo quería sentirla y que ella lo sintiera, sin dejarse de besar sentía los brazos de la mujer rodear su cuello.

Sentía esos exquisitos senos aplastándose suavemente a sus pectorales, mientras sin dejar de moverse con la hembra sobre él, la penetraba una y otra vez, oía sus dulces gemidos acompañaban las estocadas, mientras la esencia secreta de la fémina envolvía todos sus sentidos.

Sin dejar de besarse ni gemir, comenzaron a sentir el calor encenderse cual hoguera voraz, a pesar del ritmo suave y cadencioso con que se movían. Sintió a esa hada de cuentos vibrar y gemir alto apretándolo fuerte, envolviéndolo en completo fuego reclamando su preciada semilla para ella.

Cuando el sensual encuentro terminó él la abrazó fuertemente, ella sentía al hombre temblar en sus brazos. Sin decir nada le transmitía todo. Su corazón estaba en contacto y en sintonía con el del guerrero, para desgracia de éste...

Ya quedaba poco tiempo de viaje, solo un planeta más que visitar antes de ir rumbo al planeta base, así que él quería aprovecharlo.

Olvidarse de quién era, de las responsabilidades que pesaban en su espalda de dar continuidad a su linaje con un heredero y una reina de raza pura, de su futuro imperio.

El haberla visto lastimada removió algo dentro de él. Activó esa parte de su consciencia que cada vez empujaba más y cuestionaba si lo que estaba haciendo podría ser perdonado por ella.

Decidió obtener y recibir todo el amor de ella y entregar ahí en esos momentos en esa travesía lo que después no le podría dar más.

Que esos instantes, esos momentos que pasarían en el último planeta le permitieran a la científica saber y entender que ella y su vástago le importaban que, aunque no los escogiera a ellos para ser parte de la familia real, siempre velaría por ellos.

Era lo mejor que podría hacer por la hembra, por esa sagaz y valiente científica a la que, a pesar de negarla con todas fuerzas estaba irremediablemente atado.

Miró esos tentadores ojos que lo perdían en reinos de fantasía desconocidos, la retuvo ahí abrazándola, las palabras se quedaban atoradas en la garganta del guerrero, no sabía cómo expresar lo que sentía en estos momentos por ella.

Haber sido consciente con el golpe que ella se dió de la fragilidad de la hembra, el dolor y la desesperación que sintió al verla lastimada, la culpa por no haber sido más cauteloso, generaron que perdiera el control de lo que hacía mucho sentía por ella.

Lo decidió, le daría todo cuanto pudiera darle en ese viaje, incluido ese amor que lo atemorizaba y que no quería aceptar en voz alta.

Todo, absolutamente todo se lo daría, así como él tomaría todo ella, todo lo que una vez que acabara el viaje no podría darle más. No quería limitarse ni limitarla, quería tenerla a su lado justo ahora, justo en este momento, quería engañarse y pensar que éste duraría para siempre.

Escuchó el estómago de la fémina gruñir de hambre mientras ella enrojecía violentamente ante ese hecho. Se rió suave y la ayudó a vestirse, pasaron por Trunks para ir al comedor.

—¡Mami!— chilló alegre el pequeño saiyan al ver a su madre restablecida, emocionado se aventó a sus delicados y suaves brazos, mientras su siempre serio padre los veía divertido.

—¿A dónde vamos ahora príncipe?— preguntaba la científica curiosa. Él no quería dar mayor detalle porque quería sorprenderla con la belleza del lugar al que iban.

—El planeta se llama Psícora, el lugar de la eterna luna. Su sol está tan alejado que no llega suficiente luz para que exista el día. Aun así, el planeta internamente tiene mucha actividad geotérmica, por lo que no es frío — fue todo lo que el saiyan dijo antes de terminar de comer e irse a entrenar.

Faltaban aun 3 días para arribar a ese planeta y había perdido mucho tiempo con el crío mientras ella despertaba. Así que, era momento de retomar su entrenamiento.

Bulma emocionada esperaba a ver las maravillas que ese nuevo planeta ofrecería. Además, se encontraba dichosa de saber que, después de ahí irían al planeta base a empezar su nueva vida como familia...

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Bueno creo que el susto por el golpe que ella se metió realmente hicieron cuestionarse al saiyajin sus futuras acciones, ¿bastará eso para que él decida hacer lo correcto? Y ¿qué hará Bulma cuando se entere?

Rápidamente contestó a sus comentarios:

Belen.b189: bueno de alguna forma tu deseo se ha concedido el saiyajin no la pasó bien con el susto que se llevó, aunque no creo que baste para hacerlo pagar por sus acciones, pero... en un buen comienzo, no? ;)

Airyisabel: Jajaja si!! Coincido contigo a veces lo amamos con sus acciones lindas para luego odiarlo por cabezadura.

XXLALALULU: jajajaja felices los 4 jajaja, a mi se me hace que el Veggis se cree Maluma baby jajaja pero de que le dirán hasta de lo que se va a morir cuando lo cachen seguramente pasará jajaja.

Invitado 1: que bueno que te gustó! Espero este cap te guste tmb.

Invitado lover: espero el fic sea de tu agrado :)

Artendo: un placer tenerte de lectora en la app que sea de tu preferencia, en ambas actualizo al mismo tiempo :)

Beccamarins: Como siempre un placer leer tus comments, me da gusto saber tus impresiones de los caps pasados 3 tus teorías son geniales pero aún no van a conocerse esas dos aunque falta poco, que bueno que los guiños en caps pasados si te gustaron ;) Como que a medida que se acerca a enfrentar a sus mujeres se va acobardando más el saiyan no? Jejeje

Mil gracias por su apoyo con el fic de verdad me hace muy feliz leer sus comentarios y espero me dejen saber cómo se les hizo el cap y lo que creen que pasará.

Nos leemos el próx miércoles