Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Nunca creí que te vería remendando mis heridas con jirones de tu piel. De ti aprendió mi corazón, no me reproches que no sepa darte amor. Me has enseñado tú; tú has sido mi maestro para hacer sufrir, si alguna vez fui mala, lo aprendí de ti, no digas que no entiendes cómo puedo ser así, si te estoy haciendo daño, lo aprendí de ti... — Aprendiz, Malú.
Después del extraño encuentro con Celery decidió ver de inmediato a Nappa, para revisar los avances de los críos y así poder irse descansar, el reporte no le hizo nada de gracia.
— ¿Cuál es el avance de Chard y de Trunks? —Preguntó escuetamente, mientras sus negros ojos se clavaban en el calvo saiyan.
Nappa estaba resignado, sabía que le costaría una buena paliza su falta de resultados positivos —Chard ha logrado un buen avance con respecto a su desempeño, ya domina mejor los ejercicios pero no he logrado que incremente su ki — Vegeta lo miró molesto.
—Tsk— siseó entre dientes mientras en forma cruel espetaba — Tal vez Kale tenga razón y no tengas lo necesario para sacar el potencial de Chard. A partir de mañana lo entrenaré directamente.
Lo que más lo estresaba es que él sabía que los avances de Trunks eran prometedores, lo cuál le generaba mayor presión.
Tenía sentimientos encontrados. Aún no se explicaba cómo era posible que Trunks siendo solo un híbrido, hijo de una mujer tan débil fuera el hijo con mayor potencial. Le generaba sentimientos confusos, pues le emocionaba saberlo y le frustraba a la vez, pues eso no debería estar pasando.
Con su regreso, Nappa y Radditz ya no tenían que custodiar la nave; él volvería a dormir con ellos, esperó ansioso a que Bulma saliera del laboratorio, para ir juntos a la nave.
Él estaba feliz al verlos aparecer, caminaban tranquilos al lado de Nappa, su mirada se iluminó mientras contento sentía su corazón acelerarse tan solo verlos nuevo.
Le costó mucho no acercarse inmediatamente a su encuentro y esperarlos a que llegaran donde él estaba. Había soñado con ella y con el crío todas las noches que estuvieron alejados y ahora sentía la necesidad cada vez más fuerte de poder estar a su lado.
Ella al verlo esperarlos para ir juntos a la nave, se sorprendió. No lo esperaba ahí, confiaba que al volver de su viaje con su mujercita, no quisiera separarse de ella.
Le dolía lo fácil que los había dejado atrás nuevamente, solos en esa base. Y que a la menor oportunidad hubiera preferido irse de viaje a "solas" con su mujer.
Radditz le dijo que fueron a cazar piratas espaciales, pero para ella era solo una excusa barata para pasar tiempo a solas con esta tipa y tener la luna de miel que seguro les faltó.
Sabía que no debería dolerle, pero ¡Kami! Cómo seguía doliendo saber que esa maldita Saiyajin era la mujer de Vegeta, lo que ella con todo su corazón había querido alguna vez ser.
Lo miró de frente, con la mayor indiferencia que pudo y le dio una fría y formal reverencia, misma que fue replicada por su hijo.
— Bienvenido Majestad— fue su cortante recibimiento mientras una mirada carente de emoción por parte de ella se posaba en el saiyan al saludarlo.
El guerrero sintió su corazón encogerse al ver que ella era tan distante de él, el dolor se hizo más profundo al escuchar las palabras del crío, que no esperó jamás escuchar y que lo sacaron de balance.
— Enas noches, Pade maestad— el pequeño pelilila replicó lo que su mamá decía, haciendo la misma reverencia.
Eso lo descolocó y lo destrozó, algo se rebelaba en él, no quería eso. Quería ver los ojos de amor de ella al verlo llegar, verla enfurecer por lo poco que él se cuidaba, que lo insultara y amenazara por no ser más consciente de él mismo y sentir su preocupación.
Muy en el fondo quería escuchar la risa infantil de Trunks cuando en la forma más humana y menos saiyajin posible que había, le llamaba papá y corría feliz a su encuentro a intentar abrazarlo a pesar de nunca corresponderle.
Vegeta no sabía lo difícil que era para madre e hijo portarse tan formales frente a él. Trunks cual inocente niño no lo entendía, pero su madre había prometido que su papá estaría muy orgulloso de él, si aprendía a comportarse como saiyajin.
"... —¿Extrañas a tu papá mi amor?— la peliazul preguntó mientras bañaba a su pequeño niño.
Trunks quien se hallaba en ese momento jugando alegre en la bañera mientras su mamá intentaba lavarle la cabecita, detuvo su juego. Normalmente nunca decía si extrañaba a su papá o no. Pero con su mamá era imposible mentir.
—Sí mami, mucho—fue todo lo que dijo antes de ponerse a jugar de nuevo.
—Tu papá va a regresar pronto, ¿Quieres hacerlo muy feliz cuando regrese? — preguntó la científica.
El pequeño emocionado simplemente contestó —¡Sí! — mientras su manitas todavía un poco regordetas comenzaban a aplaudir feliz y contento dejaba de lado sus juegos para prestar atención a lo que le diría su mamá.
Su papá era su mayor héroe y él quería ser de grande como él, quería por tanto ver el reconocimiento y la aprobación en los ojos del peliflama al momento de mirarle.
Bulma se sentía terrible por usar el deseo de Trunks de ser reconocido a los ojos de Vegeta, pero era la única forma de lograr su cometido. Respiró y continuó su plan.
—Cuando tu papá regrese, enfrente de todos le llamarás Padre ó majestad, en lugar de papá ó papi. Y haremos una reverencia.
El pequeño niño la vio confundido, no entendía por qué debía cambiar su forma de hablar a su padre.
Inocente sólo dijo — tú mami y Papá es papá... Papá es pincipe, mami pincesa y tunks pincipe.
Ella lo miro con ternura, veía la confusión en sus hermosos ojos azules, cómo endurecía su mirada concentrado en entender por que del cambio.
—Eso hará feliz a tu padre, Trunks.
— Es papa no maestad— frunció su ceño, el no entendía porque de debía de llamarle de esa forma a su papá.
— Por favor Trunks, hazlo por tu papá y por mí, los dos seremos felices.
Seguía sin entenderlo, pero si eso era lo que se necesitaba hacer para que su papá lo viera con orgullo,entonces lo haría.
—¡Si mami!
Terminando de bañarse aprendió a replicar el saludo formal que hacían el resto de los saiyajines..."
A pesar de la molestia tan grande que se removía en su pecho, por la forma en que ambos se comportaban con él, tan fríos, tan distantes, se obligó a callar. Él no dijo nada al verlos reverenciarlo, no podía enfrente de todos los saiyajines que estaban ahí demostrar que le importaba, tenía que protegerlos.
Maldijo internamente la situación, mientras sentía una revolución en su interior y una agonía crecía en él, simplemente avanzó junto a ella rumbo a la nave mordiéndose la lengua para no suplicarle que dejara de tener esa actitud con él.
Le dolía la forma en que ella se mostraba tan fría e indiferente con él, pero por primera vez, se avergonzaba de sus acciones recientes y no podía mirarla de frente.
Le asombró el darse cuenta que no podía sostenerle la mirada a los ojos, la culpa lo golpeaba y sentía que si la miraba directamente ella leería su vergonzoso actuar con la saiyajin.
Se horrorizó porque de enterarse sabía que la lejanía se incrementaría hasta hacerse, tal vez infranqueable.
Al entrar a la nave, la voz de la fémina lo saco de su estupor.
— No necesitas estar acá — en forma escueta confirmó ella. —Ve a dormir con tu familia — él solo la miró, le dolía la forma en que ella lo rechazaba, quería acercarse pero algo en su mirada lo paralizaba.
— Cenaremos juntos — fue lo que Vegeta dijo tratando de esquivar el hecho de que ella lo corría de su lado, de que claramente le decía que no lo quería ahí.
— Trunks ya cenó Vegeta, iré a acostarlo y yo no tengo hambre, hay comida en el refrigerador puedes servirte si tienes hambre, Trunks despídete de tu padre— la voz fría de la peliazul lo dejó nuevamente paralizado.
Bajo al pequeño de su regazo y éste se acercó a su papá, Trunks estaba confundido, para él no se sentía nada bien hablarle de esa forma a su papá, pero su mamá dijo que eso lo haría feliz.
— enas noches maestad — su vocecita infantil trato de sonar seria y replicar la reverencia que su mamá le había pedido aprender.
Vegeta miró con horror lo que Trunks hacía y estaba por protestar, Bulma pudo ver el dolor en los ojos negros, pero las cosas eran como debían ser.
— No hagas eso Bulma, las cosas no tienen que ser así, tenemos que hablar — Su voz no era un mandato, intentaba sonar suave al pedirlo.
El saiyan estaba decidido a buscar que ella lo escuchase, a confesarle cuánto la necesitaba, poco a poco comenzaba a resquebrajarse su fachada arrogante, y comenzaba a preguntarse si habría forma de que ella le dejara acercarse de nuevo.
Ella se quedó un momento callada. Trunks no sabía que pasaba pero veía la cara angustiada de su padre al tratar de hablar con su mamá y la mirada vacía de ella al enfrentarse a él.
Vegeta lo intentó nuevamente — Por favor Bulma, hablemos...
La voz grave del varón había bajado su tono aún más, la súplica se escuchaba en ella.
—Su familia lo espera majestad, nada tenemos que hablar.
Fue todo lo que la ojiazul dijo, indiferente a la súplica con que él había prácticamente rogado tener una conversación con ella.
Trunks estaba confundido, no entendía porque su mamá se portaba así con su papá, ellos eran su familia, ¿Porque su mamá decía eso?
Pero antes de que el saiyan pudiera reaccionar, ella cargó a su pequeño en brazos rápidamente antes de decir:
— Que pase buenas noches Alteza — y se fue sin darle tiempo a contestar...
Kale estaba más que furiosa a su regreso, detestaba a Nappa y creía que su forma de entrenar al pequeño no era la adecuada, encontró que Chard tenía muchos moretones debido al entrenamiento tan fuerte al que lo sometía, la saiyajin decidió que ya había tenido suficiente de sus mediocres y burdos entrenamientos y que ya iba siendo hora de tomar cartas en el asunto y cambiar la estrategia. Tenía claro que necesitaba a Nappa fuera del camino de Chard. Hablaría con Vegeta.
En otra parte de la base, un grupo de saiyajines estaban sentados en el cuarto de Pepper analizando los planes que tenían.
—¿Y bien? ¿Qué te pareció la humana? — ansiosa cuestionaba Pepper a Kyabe.
El resto de los saiyajines lo miraba expectante – Muy agradable, ella realmente me gusta es muy amable, creo que sería una excelente pareja para Basil por lo hermosa que es. Una pena que no sea saiyajin —sintió de pronto el golpe certero de Celery a su cabeza.
—muy gracioso — decía la hermosa saiyan mientras resoplaba exasperada por las bromas de mal gusto de su hermano. Basil decidió vengarse de la última vez que su pareja lo hizo pasar un mal rato.
—Es hermosa no cabe duda, me acercaré a ella y veamos que pasa... — la mirada de la pelinegra le advirtió que dormiría en el suelo. Mientras él se hacía el desentendido y le sonreía inocentemente.
Mientras el resto de los saiyajines se reían de los celos de Celery, la otra saiyan no pudo resistir expresar su duda —Mejor dinos que descubrieron tú y Basil con Vegeta — interrumpió el momento agradable Pepper al preguntar, estaba ansiosa por saber eso.
Kyabe no tenía dudas, había visto a Vegeta con Kale. A sus ojos la relación de ellos era sólida. Seguía asombrado por el hecho de que él tenía un crío con la terrícola, las veces que había hablado con ella parecía no existir nada más entre la científica y el príncipe saiyain, e incluso los había visto interactuar a ambos y nada denotaba que hubiera algún otro tipo de relación entre ellos.
—Vegeta no cedió, Basil no tuvo que intervenir, pasó de mí —tranquila comentaba Celery. Pepper feliz se apresuró a confirmar — Entonces es como imaginamos la relación con Kale es sólida... — se sorprendió al ser interrumpida por la risa de Celery
— ¡Para nada! Me hizo saber lo poco que le importaba Kale, pero cuando mencione a la científica su cara cambió de inmediato, él no se percató de eso, pero yo sí. — Kyabe y Pepper la miraron impresionados —No te creo hermanita...— fue todo lo que dijo Kyabe antes de ser interrumpido por Basil.
—No solo no le hizo caso, la alejó de él como si su presencia lo insultara... coincido con Celery, los intereses de Vegeta no están sobre Kale — La mirada de Kyabe era pensativa estaba analizando la situación era un giro inesperado. Sus cavilaciones fueron interrumpidas por Basil.
— Es eso o Celery ha perdido su toque... — Malicioso añadía el fuerte guerrero mientras una Celery molesta lo golpeaba.
—Esto se vuelve interesante — añadió Pepper —te estas preguntando lo mismo que yo ¿No? — preguntó directamente a Kyabe quien solo asintió con la cabeza y expuso sus pensamientos.
—De ser así no tardaría mucho tiempo en que una confrontación entre Kale y la humana se diera, y la cuestión es cómo reaccionará Vegeta...
—¡Pero eso debería ser imposible!, ¿Se les ha olvidado acaso que Kale tiene su marca? Incluso si la unión no es completa no debería ser así — Expresaba frustrada Celery.
— Es correcto hermanita, esta situación es muy extraña, o la unión es más débil de lo que creíamos cuando no es completa o algo estamos pasando por alto — Kyabe meditaba.
— Sólo hay una forma de averiguarlo. Intentemos que esa confrontación se dé a la vista de todos, para ver donde estamos parados. — Basil confirmó. Ellos lo sabían la situación era inestable y necesitaban la estabilidad.
—Pepper, investiga más de la humana con Tottepo y Tooma, son más proclives a hablar que Nappa y Radditz. Mientras yo me encargo de averiguar más con Caulifa — alegre comentaba Kyabe.
Pepper solo torció los ojos, lo conocía demasiado bien y sabía que Kyabe estaba teniendo un mayor interés a solo investigar con Caulifla. Lo tomó del brazo para salir de ahí y darle un poco de intimidad a los otros dos. Sin duda Celery le haría pagar a Basil sus bromas.
— Andando galán, finge que tu interés es solo por averiguar más y ve a ver a Caulifla — Fue todo lo que Pepper dijo mientras tomaba a un confundido Kyabe del brazo y salían de la habitación...
Kale estaba furiosa, Paragus por fin se había armado de valor y le había contado la verdad acerca de su error con la científica. No entendía que tenía la estúpida zorra para llamar la atención de todos, pero si algo le quedaba claro es que Paragus había cometido una tontería por sus estúpidos celos enfermizos.
— Eres un imbécil —siseó de mala manera la fémina — No puedo creer que pongas todo lo que hemos hecho en riesgo por culpa de tu pobre resistencia. Me repugnas, mira que aventarte como animal a fornicar con esa zorra.
Un dejo de asco rodeaba las palabras que escupía la saiyan. Mientras se alejaba de las manos del guerrero quien desesperado quería explicarle el motivo de su falla.
—¡Las cosas no debieron salir así! Bebí demasiado y todo se salió de control, ella no me interesa Kale, beber fue una estupidez de mi parte — Reconoció el saiyan, tratando de esta forma de detener el enojo que seguía creciendo en Kale.
—¡Me das nauseas Paragus! ¡No me toques! — la mirada cruel y fría de ella lo estremecieron, por un momento creyó imaginar que tal vez la actitud de la hembra era por celos.
—Fue un error de mi parte que no volverá a ocurrir, nada me importa más que tú y Chard — intentó suavemente tomarla de los hombros mientras ella seguía de espaldas a él.
— Perdí la cabeza, estaba celoso por lo que me dijiste de Vegeta — admitió avergonzado Paragus. La saiyan le dio la sonrisa más arrogante y altanera que tenía al voltear a encararlo.
— Solo dije la verdad, te guste o no, él es el padre Chard y yo su mujer de acuerdo a nuestras leyes —
El dolor y los celos se activaron en él.
—¡Ese malnacido jamás será su padre! Y me encargaré de que muera pronto, no volverá a ponerte un dedo encima — un gruñido salvaje salía del guerrero mientras abrazaba y besaba desesperado a Kale.
Cuando por fin pudo calmar sus celos y posesividad, ella solo lo veía entretenida, como si le divirtiera el dolor que le infligía al varón, cada que mencionaba a Vegeta.
—Aún tenemos una oportunidad de deshacernos de ella sin intervenir directamente — soltó la fémina tranquilamente, mientras Paragus le daba una mirada interesado.
Kale le contó del planeta Zerk y del príncipe Sekket. Pero él la miraba escéptico.
— ¿Crees que Vegeta dejará que ella se vaya? Está encaprichado con su juguete Kale, no se deshará de ella tan fácilmente.
La saiyajin le lanzó una mirada de claro fastidio —Cada día me sorprende más tu estupidez Paragus, ¡Por supuesto que no se deshará de ella! Lo que me interesa es que ella obtenga la atención del zerkiano. Vendrá la próxima semana como prometió, no vamos a quitarle a su juguete a Vegeta — La mirada del varón se paseó por la mujer que deseaba más que todo, mientras la atraía hacia él y la sentaba en sus piernas.
— ¿Qué es lo que pretendes hacer? — Preguntó con clara intriga.
Ella se acercó a él, mientras rodeaba juguetona su cuello con sus brazos, una hermosa sonrisa se desplegaba en ella que la hacía lucir hermosa y radiante, como una diosa hecha de bronce y canela.
— Le mostraremos que tan barato es su juguete y lo accesible que es para cualquiera que decida tenerlo. Pero todo a su tiempo... todo a su tiempo, esta visita de Sekket nos servirá para despertar el interés de él en la mascota de Vegeta...
Vegeta estaba cansado, definitivamente necesitaba un descanso. Seguía horrorizado después de ver a Trunks reverenciarlo. Le dolió ese hecho, y estaba más que frustrado pues las cosas simplemente no mejoraban con la peliazul.
Sin embargo independientemente de que las cosas estuvieran en un punto muerto con ella, él no iba a permitir que las cosas con Trunks se torcieran más, no se sentía nada bien y a cada momento sentía como si una espina estuviera clavada dentro de él que le dificultaba respirar.
Organizó todo para que el resto de los saiyajines fueran a las expediciones; necesitaba tiempo para estar con ellos, para aclarar las cosas con ella y con el crío, estaba desesperado por dormir cercano a la peliazul y a Trunks, de por fin tenerlos para él.
No quería admitirlo, pero le comenzaba a asustar la idea de que, cada día la lejanía entre ella y él se incrementaba y no sabía cómo lidiar con los extraños sentimientos que claramente empezaba a agolparse en su pecho en contra de su voluntad y que lo dejaban indefenso.
Le aterraba que sus pesadillas comenzaban a convertirse en realidad, y empezaba a sentir que la perdía realmente, cada vez que pensaba eso un dolor extraño se instalaba en su pecho y la garganta se le cerraba, quería gritar, quería pedirle que lo escuchara, pero no sabía cómo reconectar de nuevo con ella y cada día la perdía, a cada momento ella se alejaba más y más de él. La brecha se comenzaba a hacer infranqueable y no solo con ella ahora también con Trunks.
A pesar de todo el Saiyan conservaba una leve esperanza que no quería dejar ir, pues aunque ella no le dirigía la palabra directamente, tampoco se mostraba grosera con él, al menos no frente a Trunks, tal vez después de todo aún pudiera encontrar la forma de lograr que ella volviera a él...
Varios días después, Bulma estaba debajo de una nave individual exploradora la cual tenía ciertos fallos, tenía la mitad del cuerpo debajo de esta, mientras analizaba entre el revoltijo de cables. Cuando ella se metía en su trabajo nada la perturbaba, se aislaba en su propio mundo.
No se percató de la llegada de Tarble al laboratorio, ni del hombre que lo acompañaba, quien curioso veía la mitad del cuerpo de alguien que lucía delgado, enfundado al parecer en algún overol de trabajo.
Suzuke al ver llegar al príncipe menor con la importante visita, detuvo lo que estuviera haciendo y fue a saludarlo. No así Bulma, quién una vez que se centraba en el trabajo se olvidaba del resto del mundo.
— ¡Hola Bulma! ¿Me permites un momento?
Tarble educadamente la llamó, pero fue como hablarle a la nada, insistió nuevamente, pero ninguna respuesta le llegaba. Así que tuvo que alzar la voz para hacerse escuchar y jalarla de debajo de la nave para que le hiciera caso
—¡Bulma te estoy hablando! — Se quejó Tarble, quién a pesar de que seguía manteniendo distancia con ella por simpatía y lealtad con su cuñada, no podía evitar empatizar con la científica también, con quien llevaba una cordial y agradable relación que cada día mejoraba más y más.
—¡Ay! ¿Qué demonios quieres Tarble? Sino acabo pronto el fastidioso de tu hermano ¡Va a estar quejándose de mí! — La peliazul estaba molesta, mientras iracunda levantaba su puño en señal de reclamo, estaba muy enojada, pues se encontraba muy cansada debido a las pocas horas que había dormido pues el no poder lograr solucionar el problema que tenía esa nave le había dado insomnio.
Por tanto se había metido en el trabajo a profundidad, y que de pronto la sacaran de su concentración la hizo perder los estribos y no le importaba que fuera Tarble, o el mismísimo Vegeta, ella necesitaba que la dejaran en paz para acabar con el problema que tenía que solucionar.
No se percató del otro hombre que estaba al lado del joven príncipe. La peliazul estaba centrada en Tarble y lo mucho que quería patear su principesco trasero por fastidiarla así.
El Zerkiano estaba anonadado. En todo el tiempo que llevaba en expediciones había encontrado de toda clase de seres, pero nada como el espécimen que tenía frente a él. Su vista no lo engañaba, parecía una de las bellezas de los planetas acuáticos, pero con dos piernas en vez de cola.
Sin poderlo evitar su mirada se paseó por el menudo cuerpo de la científica terrestre, quien estaba en un sencillo y nada bonito overol de trabajo, la cara machada con grasa, seguramente del trabajo que estaba haciendo debajo de la nave, y el cabello revuelto. Mientras furiosa la veía mostrar ese pequeño puño iracundo que izaba frente a Tarble, quien trataba de explicarle que tenían visitas.
Con gran formalidad Tarble comentó —Bulma déjame pre.. — pero fue imposible continuar porque la científica en forma ruda y beligerante lo interrumpió —¡Necesito acabar mi trabajo Tarble! Así que salvo que me digas que hay algo realmente importante, o que estamos siendo atacados y todos vamos a morir, te agradecería ¡No vuelvas a interrumpirme mientras trabajo! — furiosa reclamaba.
Tarble le dio una mirada fastidiada cuando con tono más serio y alto, dijo en la forma más rápida posible, para evitar que ella volviera a interrumpirlo:
— Quería presentarte a uno de nuestros aliados Bulma...
La mirada negra de Tarble se clavó en los ojos de la peliazul. Quién al darse cuenta que, tal vez había hecho un papelón frente de una importante visita para Vegeta, supo que debido a su mal genio ya se había metido en problemas.
Volteó hacia donde se dirigió la vista del príncipe menor y sintió que el infierno se habría a sus pies cuando roja de vergüenza se dio cuenta que en efecto, había insultado a Tarble el príncipe saiyajin menor, enfrente de alguien importante para ellos.
La ojiazul abrió los ojos como platos tan pronto vio al acompañante del saiyan, se quedó sin aliento. Sin duda la palabra hermoso se quedaba corto para describir al precioso espécimen que tenía frente a ella, lo que hizo que su cara se llenara de un hermoso rubor carmesí, por la vergüenza que tenía.
Sin poderlo evitar, su vista se paseó por él. Durante el tiempo que llevaba fuera de la tierra había podido conocer diversas razas, recordaba que durante el tiempo que ella y Vegeta habían visitado asteroides y pequeños planetas que se hallaban en la ruta comercial, había llegado a ver toda clase de extraterrestres, y había algunos sumamente llamativos y bonitos, a los cuáles Vegeta llamaba "razas hermosas".
Sin embargo, jamás había visto a un ser como el que tenía frente a sus ojos. Ella de inmediato pensó que era un ángel de lo hermoso y perfecto que se veía. Vestido con un traje blanco entretejido con colores dorados, con una capa de un blanco impoluto ondeando tras de sí, estaba la criatura más bella que ella hubiese conocido.
Gallardo y alto, su piel era muy blanca y refulgía levemente como si un extraño resplandor saliera de ella, como si estuviera escarchada con diamantes, a pesar de ser un varón era tan extremadamente guapo que la dejó sin respiración, sus cabellos rubios casi blancos atados en una cola de caballo, le llegaba debajo de los hombros, haciéndolo lucir muy varonil.
Sus facciones eran perfectas, y los ojos ¡Kamisama! Bulma no supo en qué momento su mirada se perdió en la de él.
Aquella mirada la sobrecogió por lo hermosa que era, sus impresionantes ojos de un color gris con reflejos acquamarina, parecía que dejaban ver su alma transparente y noble a través de ellos. Simplemente todo él era perfecto.
Tuvo que refrenar el impulso de querer acercarse y tocar las perfectas y hermosas facciones de su cara para ver si era real o solo una alucinación de su mente.
Sekket la miró complacido, la mujer era realmente preciosa, Kale no había mentido era sumamente atractiva, las tonalidades azules de sus cabellos y esos magníficos ojos como zafiros que refulgían, le fascinaron. Además de notar sin asomo de duda que era un espécimen muy inteligente.
Sin perder tiempo extendió la mano y se presentó — Un placer conocerte Bulma, soy el príncipe Sekket del planeta Zerk — la voz del hombre era suave y seductora, todo él rezumaba belleza y galantería.
Tomó la delicada mano de la fémina y le dio un beso sobre la misma, presentando así sus respetos a ella.
Nunca en su vida Bulma se había quedado sin habla, como hasta ahora había pasado. Su cerebro dejó de funcionar, justo cuando más lo necesitaba y pensó que tal vez había muerto mientras trabajaba. El hombre era hermoso, demasiado. Ella pensaba que definitivamente él era una mezcla de un hada y un ángel de las mitologías humanas.
—Mucho gusto — fue todo lo que de sus labios salió, no quería hablar más o su voz traicionaría el estado de shock en el que estaba... El hombre era realmente perfecto.
— ¿Puedo preguntar qué es lo qué haces?— Moría de curiosidad por entender que era lo que tenía a la delicada fémina tan frustrada.
— Las naves cuentan con energía renovables, pero algunas celdas están fallando y no logro hallar la causa de la desconexión, estoy segura que es uno de la paneles que debe estar mal calibrado, pero ya lo hice y sigue sin funcionar.
Exasperaba comentaba
— ¿Ya intentaste usar una frecuencia más baja a la hora de calibrarlo?— Tuvimos un problema similar con algunas naves de nuestra flota e hicimos eso— tan pronto él hizo la sugerencia, ella lo vio emocionada — Es una excelente idea ¡Gracias!
Le dio una abierta y franca sonrisa que la hizo ver más hermosa, fue en ese momento que sin quererlo capturó el completo interés del príncipe zerkiano.
No platicaron demasiado rato después de eso, él solo había ido a conocer el laboratorio. Cuando Tarble y él salieron de ahí, el zerkiano evitó que se viera lo mucho que le interesó la científica terrestre.
Sekket se hallaba en la habitación que le habían asignado, dando vueltas, meditando. Miró por el ventanal de la habitación. Era una habitación cómoda y bonita. A pesar de que le llamaban una base, bien podría decirse que era una fortaleza completa y de grandes proporciones, estaba bien distribuida, y la habitación estaban en segundo piso, dándole una vista panorámica a través del ventanal.
Analizó el planeta, era un planeta donde predominaban los materiales ferrosos, lo notaba por el color cobrizo de la tierra, y la luz natural que se generaba.
Reflexionó acerca de lo que sabía de los saiyajines. Una raza guerrera extremadamente fuerte y poco piadosa. Agradecía que a pesar de la reputación del príncipe actual, del que se decía por toda la galaxia que era un ser sanguinario, había estado dispuesto a negociar.
Podía ver en esos obscuros y taimados ojos que Vegeta poseía, lo inteligente y sagaz que era. Sabía que los acuerdos que había hecho era precisamente porque no era tonto y sabía que no podía forjarse un imperio a base de sangre y caos. No si quería lograr erigirse como el emperador de todo y perdurar.
En el fondo lo admiraba, sabía que el príncipe saiyajin era demasiado inteligente. Siguió contemplando las vistas que el planeta le daba desde el ventanal de su cuarto, sabía que de alguna forma se asemejaba al extinto planeta Vegita, y de hecho había escuchado que le llamaban igual, lo habían rebautizado.
Dio un escrutinio a la hermosa habitación, era amplia con una cama bastante grande y confortable y una pequeña sala donde ahora él se dirigía para poder descansar y meditar sus siguientes pasos.
Cerró los ojos y la imagen de una hermosa fémina llegó a él.
«Su nombre es Bulma»
Suspiró, había pocas cosas y personas que lo impresionaran pero ella lo hizo, su falta de pose ensayada y de querer llamar su atención, lo atrapó. La halló en su elemento, como una ondina en el agua, ella le hacía pensar de inmediato en las bellezas que habitaban escondidas en los planetas acuáticos.
Tan hermosas y tan peligrosas a la vez. Nada era tan fácil ni simple como lo parecía. Recordó el semblante amigable de la princesa saiyajin cuando le habló de ella. Y sus formas tan amables de hacerlo coincidir y conocer a tan hermosa mujer.
Sí... algo así de hermoso y sublime no podía ser tan accesible de alcanzar, no podía ser coincidencia que la mujer de Vegeta se mostrara tan amable y alegre en poner en manos de ellos a su mejor científica según las palabras de la misma Kale y de Tarble, después de presentársela momentos antes.
«¿Qué secretos ocultas? ¿Qué peligros escondes hermosa Bulma?»
A pesar de lo que Kale quisiera creer eso, él no era ningun estúpido pelele y sabía perfectamente que algo se ocultaba tras las buenas intenciones de la princesa saiyajin. Aún así no podía negar su genuino interés por la fémina que había conocido tan solo unos breves minutos.
En algo si estaba de acuerdo con Kale, para descubrir qué se escondía detrás de tan enigmática y hermosa mujer como lo era la científica ojiazul que había conocido y cautivado en un instante, lo mejor que podía hacer era tentarlos para llevarla a sus propios territorios.
Vegeta estaba molesto, no quería comer con el zerkiano, pero la etiqueta lo dictaba. Esa insulsa comida lo alejaba de poder ver pronto a la ojiazul
— Mis padres están muy complacidos con los acuerdos y por contar con tan buenas relaciones con la raza saiyajin — la gris y profunda mirada del zerkiano se clavó en el peliflama; quien solo dio un asentimiento de cabeza en señal de respuesta.
—Tenemos nuevas naves que queremos compartir con ustedes, muy rápidas. Sabemos que tienen sus propias científicas, pero creemos que pueden llevar a ambas a mi planeta para que analicen los planos, la velocidad de estas naves es el doble de rápido de cualquier nave actual existente.
Vegeta lo miró desconfiado, nada era gratis en esta vida, sin mostrar un solo rastro de interés solo dijo: ¿A cambio de qué?
—Ya nos han ayudado — contestó tranquilamente Sekket, mientras Vegeta alzaba una ceja en señal de esperar algo más aparte de esa críptica respuesta.
El príncipe de Zerk sabía que, de lo bien que manejara la información se acercaría más a su objetivo real al tener esta visita — la banda de piratas espaciales proveniente de lo que quedó del ejército de Freezer que vencieron hace poco, nos estaba causando demasiados problemas, sé que no lo hicieron por nosotros, pero el que mantengan a los piratas espaciales lejos de este sector nos beneficia mucho y queremos darle una muestra de nuestra gratitud y lealtad.
Tarble miró a su hermano interesado, sin duda esas naves que eran el doble de rápidas les abrían un mundo de potenciales conquistas de lugares en menos tiempo.
—Bien en 2 semanas iremos, pero deberán seguir los protocolos que asignemos — gruñó Vegeta. No quería demostrarlo, pero el saber que tenía que llevar a Bulma lo ponía ansioso. Si por él fuera la metería en una caja de cristal, alejada de todos. No quería arriesgarla de ninguna forma.
Sekket estaba dichoso las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba, con el consentimiento por parte de Vegeta, la tendría en sus dominios.
Se hallaba feliz meditando sus próximas acciones a seguir, siempre se había caracterizado por ser un hombre bastante frío y calculador enfocado a la ciencia, que no se dejaba llevar por sus instintos, en eso era mejor que otras razas, lo sabía y se enorgullecía de eso, sin embargo algo rondaba en su mente, la mujer había hecho una profunda impresión en él.
— ¿Seguirá en el laboratorio? — habían terminado la Comida hacía poco, pues se extendió demasiado la sobremesa y aunque aún había sol, estaba bajo en el horizonte, dándole a todo un reflejo cobrizo. Calculaba a lo mucho una hora y media más de luz antes de que se obscureciera completamente.
Lo más prudente era quedarse en esa habitación, no era tonto. A diferencia de cuando los Saiyajines los visitaron en Zerk, donde se les dio vía libre para deambular por el planeta, a él no se lo habían dado.
En todo el día había estado acompañado (por no decir custodiado) por el príncipe menor, y al acabar la comida cuando fue acompañado por éste a su habitación, le había pedido que, de querer dar algún paseo le avisara y le había dejado un comunicador para hacerlo. Pero en estos momentos no se sentía tentado a utilizarlo.
Quería ir a ese lugar donde seguramente podría hallarla en su elemento, en la ciencia. Él estaba intrigado y no sólo por su belleza, quería conocerla más a fondo, entender que se escondía detrás de esos ojos azules.
Sabía que no era un movimiento inteligente lo que pensaba hacer, que lo mejor era esperar a verla cuando fueran a su planeta, pero en ese momento se sentía osado.
— Nada va a pasarme, diré que me sentía un poco mal y buscaba la enfermería, que creí que sería fácil hallarla pero me he perdido — Se sintió seguro con la excusa que daría si lo llegaban a atrapar fuera de su habitación y decidió ir al laboratorio con la esperanza de hallar a esa sirena ahí.
Bulma estaba cansada, si bien había podido arreglar la falla con la sugerencia que ese extraño pero atractivo príncipe le había dado, aún le faltaban varias cosas que resolver. Su espalda la fustigó, había estado demasiado tiempo en una misma posición y ahora le dolía terriblemente.
Faltaba casi hora y media para que Nappa volviera con Trunks, Radditz había sido llamado por Vegeta y no sabía cuánto tiempo tardaría en volver. Pero necesitaba un descanso, pues un dolor de cabeza comenzaba a atormentarla y necesitaba distraerse si quería continuar avanzando el día de hoy.
Revisó con un localizador el lugar donde estaban el resto de los Saiyajines, sus kis se notaban lejanos, no había nadie cerca del laboratorio y ella estaba ansiosa por tomar poco de aire fresco.
Existía un pequeño jardín interior con un gran árbol de hojas amarillas y rojas en ese pequeño jardín; no estaba lejos podía ir unos minutos, despejarse y volver.
Se llevaría el localizador, así si veía que alguno de los saiyans se comenzaba a mover rumbo al ala del laboratorio ella podría volver de inmediato a la seguridad que el laboratorio ofrecía.
Dudaba que alguno quisiera hacerle daño pero aún así no confiaba salvo en Radditz, Nappa y Caulifla.
Vio a Suzuke distraída y decidió aprovechar para escabullirse sin que la viera.
Así fue como él la encontró, no había logrado hallar en un principio el laboratorio, y estaba cansándose de dar vueltas sin hallar a nadie a quién preguntar, vio el pequeño jardín con el árbol y decidió ir a sentarse y meditar qué hacer, cuando descubrió a esa ninfa de agua sentada en el suelo bajo la sombra del frondoso árbol, con los ojos cerrados, disfrutando de la tranquilidad del lugar.
Una leve brisa movió sus azules cabellos. Parecía una diosa distante en comunión con la naturaleza.
— Pensé que estarías en tu laboratorio, ¿Pudiste solucionar el problema?
Su voz aunque suave era grave, varonil. Y sin ser su intención rompió el encanto del momento. La peliazul abrió los ojos sorprendida por verlo ahí, por algún motivo el hombre no le generaba miedo, un ligero sonrojo cubrió sus hermosas mejillas sin poder evitarlo.
—Si, esa parte ya la solucioné, ahora estoy terminando de resolver otros problemas y necesitaba un poco de tranquilidad y descanso.
El la miró decepcionado, entendía que ella no quería ser interrumpida, moría de ganas por quedarse pero era un caballero y no la incomodaría. — Entiendo, discúlpame por irrumpir sin ser invitado, no era esa mi intención.
Le dio una pequeña inclinación y estaba por retirarse, cuando Bulma se percató de que él había mal entendido sus palabras.
—Por favor no te vayas, no quise ser descortés, me refería a que salí a tomar aire porque estaba un poco frustrada.
Él la volteó a ver evaluando la situación, moría de ganas por acercarse más, ver a esa misteriosa mujer más de cerca, pero no quería asustarla.
—Por favor toma asiento— señaló la ojiazul con una mirada amigable, a la que él no se resistió.
—No eres Saiyajin— fue su primera observación, se parecía mucho a estos pero no tenía cola y se notaba que estaba hecha de un material más fino, de una consistencia más frágil.
Ella solo encogió los hombros antes de decir, —trabajo directamente para el príncipe Vegeta— A pesar de lo amable que se comportaba, no dejaba de lado que tenía algun tipo de relación diplomática con el saiyan y que era otro príncipe. Aún así tenía curiosidad por saber hasta que punto las relaciones entre esa raza y los saiyans era estable
— ¿Son sus aliados?— Curiosa lo cuestionó.
El enigmático príncipe le dio una profunda mirada antes de contestar — Si lo somos, de hecho en una o dos semanas más estará nuevamente Vegeta junto con algunos de ustedes allá.
La ojiazul estaba intrigada realmente, si Vegeta los tenía de aliados, significaba que algo podían aportar, su curiosidad pudo más que su mesura.
—¿Cómo es tu planeta?— El vio los hermosos ojos azules que expectantes esperaban una respuesta a su pregunta. Se notaba la curiosidad en ellos y una chispa de emoción brillaba en lo profundo de estos.
—Zerk es hermoso, las tonalidades que predominan en el relieve de mi planeta es el tono dorado y azul, hay grandes valles y al menos en la zona de la metrópoli es lo que predomina, aunque en zonas más alejadas de la capital se pueden divisar grandes cadenas montañosas.
Su mirada refulgió con orgullo y amor al hablar de su planeta natal. —No se cuánto del universo hayas conocido antes de llegar a trabajar aquí, pero nuestras ciudades son muy diferentes a la mayoría de las que hayas visto en otros planetas. Mi raza es conocida por nuestra capacidad tecnológica, ya luego las verás.
Ella se sorprendió de que Sekket diera por hecho que ella iría, pensó qué tal vez él creía que ella tenía algún tipo de status en ese lugar. Nada más lejos de su realidad, pero no iba a sacarlo de su error.
— Si alguna vez puedo ir a tu planeta, estaré encantada de conocerlo— una sonrisa amable se mostró en el rostro de la científica.
El zerkiano se tuvo que morder la lengua, ardía de ganas de comenzar a preguntar muchas cosas acerca de ella y cómo había terminado trabajando para Vegeta y de qué lugar provenía.
«Todavía no es el momento, tendré más libertad cuando la lleven allá...»
Consciente de que, tal vez ya había abusado de su suerte, decidió que era momento de volver a su habitación, antes de que notaran su ausencia.
Se paró y delicadamente le dio su mano para ayudarla a levantarse y la acompañó hasta la puerta del laboratorio.
Estando de frente a este, hizo una profunda reverencia para después tomar la mano de la fémina y darle un delicado beso sobre su grácil mano.
—Si alguna vez vas a Zerk, estaré encantando de mostrarte todas las hermosas cosas que existen ahí y y será un honor mostrarte de primera mano todas las delicias que Zerk puede ofrecer.
La voz del príncipe sonaba peligrosa, dejaba entrever deseos ocultos tras esa nublada insinuación.
Ella se sonrojó al sentir esos cálidos labios sobre la suave piel de su mano, sintió un calor invadirla y un fuerte estremecimiento la sacudió cuando notó que él deliberadamente, dejó un poco más de tiempo de lo necesario sus labios sobre la delicada piel de su mano, mientras conectaba su hermosa y enigmática mirada a la de la ojiazul.
Las pupilas de la científica de pronto se dilataron al entender el doble significado que esas palabras podrían tener.
Sin darle tiempo a contestar él decidió marcharse...
Algunos días después de la visita de Sekket, se encontraba Kale tratando de dar el próximo paso de su plan: Lograr que el resto de los saiyajines la aceptaran. Desde su perspectiva, los 4 nuevos saiyajines no eran el problema sino el resto de ellos.
Decidió aparecerse a la hora en que comían los saiyajines, comenzaría a ser más empática con ellos para ganarse su confianza. Odiaba hacer eso pero era importante lograr que estuvieran de su lado.
«Les dare el honor de tenerme comiendo a su lado algunos días»
Segura de sí misma caminaba alegre, encontrándose para su desgracia con una desagradable sorpresa que la tomó con la guardia baja al llegar al comedor.
Para su amargo desencanto, la prostituta personal del príncipe y su bastardo, cómo ella les llamaba a Bulma y a Trunks, se hallaban ahí, conviviendo como si nada con los demás.
Cómo si ella fuera la futura reina y no Kale, eso la enfureció, la cegó en enojo y deseos de venganza y decidió que tendría que hacer algunos ajustes a su plan...
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¡Hola a todos! Espero estén teniendo una fabulosa semana. ¿Qué les pareció este capítulo?
Después del trago amargo que les hice pasar, creo la mayoría verá con bueno ojos los que ha estado osa di en este cap.
Y quería aprovechar para avisarles que la próxima semana estaré de nueva cuenta fuera de mi lugar de residencia. El exceso de trabajo es muchísimo, por desgracia esta vez no tengo la certeza de poder tener chance de publicar el miércoles.
Intentaré aunque no es una promesa hacerlo el lunes o martes de la próx semana ( O sea antes) pero no puedo garantizarles que pasará. Peor de los casos publicaré en domingo (cuando ya vuelva a casa)
Lamento esto pero a veces la realidad de la vida y el trabajo nos superan.
Déjenme saber sus comentarios y pasen una fabulosa semana.
Rápidamente contesto comentarios:
Beccamarins: ¿Te he dicho cuánto amo tus análisis? Realmente me encantan y me hacen reír min montón, jajaja me hiciste carcajearme con eso de ponerle pausa a su película para adultos. Con respecto a tus teorías: Esos malentendidos pueden afectar mucho, cuanta falta de comunicación qué hay entre ellos. Con respecto a tu segunda teoría acerca de Kyabe, excelente cuestionamiento ;)
Calay: Jajaja ya se todos me odiaron pero no, afortunadamente no fue a mayores entre esos dos, lo que si es que tienes razón Bulma se anda ganando a los Saiyajines ;)
Invitado Mila: Ahh no te aflijas el Karma ya comenzó y poco a poco irá sintiéndolo más el buen príncipe saiyajin.
Invitado 2: La interacción de Trunks y Vegeta creo que será difícil, recuerda que Bulma está a la defensiva así que veamos que tanto logra acercarse a ellos ;)
