Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Ya lo verás no necesito a nadie más, podré resistir voy a poder seguir. Lo haré por mí será mi gloria personal, nadie ni tú me la podrá quitar, verás... Acepta la verdad: no lloraré por ti, yo sé que así será podré salir. Voy a saltar sin red y no voy a caer. Será mejor sin tí...-Verás, Madonna

Había pasado toda la noche en vela, ahora caminaba agitada, de un lado a otro de la habitación. Las cosas no debieron salir así, aunque le había servido a su propósito: El poder deshacerse de la científica y su bastardo, fue con un alto costo que pagar en caso de que no salieran vencedores, veía a un Tarble realmente asustado, definitivamente ahora sí su cuñado estaba de su lado. Usaría eso a su favor.

—¿Ahora lo ves Tarble? Vegeta se quiere deshacer de nosotros, ¡Nos va a matar! Quiere eliminarnos a Chard y a mí.

La negra mirada siempre segura y arrogante de la fémina no estaba, la saiyan se veía angustiada, vulnerable.

—¡Kale tranquilízate! — Tarble trataba de transmitirle algo de seguridad, mientras pensaba como manejar la escandalosa conducta de su hermano.

—¡No lo conoces Tarble! Le estorbamos a tu hermano. ¡Ayúdame por favor! Tengo mucho miedo— La voz se le quebró a la saiyan.

—Vegeta no va a lastimarte Tienes que tranquilizarte! Y dejar de atentar contra la humana— antes de poder seguir fue interrumpido por ella.

Quién altanera y beligerante contestó: —¿Y que esperabas? ¡Ella comenzó! Ella me insultó Tarble, ¿Por qué no quieres entender que yo no soy la mala? Tu hermano me escogió como SU consorte y ahora le da a "ESA" MI lugar —Se le rompió la voz al final de la oración y se volteó para que él no la viera llorar de dolor.

El joven príncipe quien siempre había sido más blando que su hermano con las emociones, se sintió fatal por su cuñada. Se veía tan triste y vulnerable.

Su hermano había preferido a Bulma sobre Kale que era su mujer de acuerdo a las leyes, realmente entendía el porqué Kale quería a Bulma fuera de ahí. Aunque no comulgaba con sus maneras de intentarlo, si empatizaba con su cuñada y el dolor que de seguro sentía, por esa situación.

—Entiendo tu enojo, pero tienes que ser más inteligente, ¡¿Cómo esperabas que reaccionara Vegeta, si ayer en cuanto llegamos él y yo, estabas atacando con tu ki a Bulma?!—molesto le recriminaba Tarble, mientras la enfrentaba —¿Acaso perdiste la razón Kale?

Quería entender a su cuñada, sin duda el enojo era mucho pero ella le había dicho que Bulma estaría segura y en un arrebato de locura casi la había asesinado.

—Dijiste que nada le pasaría, ella es humana y es frágil y débil, ¡Con tu actuar, solo hiciste que él se inclinara por ella! —Siguió reprochándole Tarble. Ella detuvo su caminar en círculos y enfrentó a su cuñado.

Kale lo miró, pero su cara era impasible, no mostraba rasgo alguno de sentimientos, era lo mejor que podía hacer ya que realmente lo que ella deseaba era mirar con asco al hermano de Vegeta. Tan patético y sentimental como siempre.

—Ella me provocó Tarble, me insultó y me desafió, además yo sabía que esos dos idiotas no dejarían que nada le pasara, ¡Sólo quería asustarla!

La saiyajin era una experta en el arte de la manipulación, y ahora más que nunca aprovecharía la situación para lograr que las cosas se pusieran a su favor.

—La visita al planeta Zerk está cerca — fue todo lo que Tarble comentó. A él también le preocupaba la situación y a pesar de que no tenía nada en contra de la peliazul también creía que lo mejor era que ella se alejara de Vegeta.

Le preocupaba la inestabilidad que había mostrado su hermano. Si de alguien siempre tuvo la certeza que antepondría su orgullo y su raza sobre todo lo demás, era Vegeta. Así que era algo inaudito lo que estaba pasando.

Aún cuando entendía el enojo de Kale, creía que había sido una estupidez lo que había hecho el día anterior, aunque no la podía culpar. A sus ojos su cuñada sufría mucho, era fiel y cuidaba a su hermano y él parecía simplemente querer deshacerse de ella.

Le era difícil la situación, pero buscaría como protegerla. A ella y a su sobrino, cuidando que también Bulma y Trunks estuvieran protegidos.

En su mente empezaba a entender que los más inocentes en toda esa situación era la ojiazul y el pequeño Trunks.

Comenzaba a preocuparse por ellos y se preguntaba si lograría evitar que salieran lastimados dada la situación actual. Meditaría bien cuál sería el siguiente paso para ayudar a ambas mujeres...

Los saiyajines estaban expectantes, la situación en la noche había dejado en claro que las lealtades del príncipe no estaban con su consorte.

—Tenías razón Celery — exclamó dramáticamente Pepper, mientras la otra saiyan la miraba divertida — Usualmente siempre la tengo Pepper.

Vanidosa comentaba la saiyan mientras le guiñaba divertida a la otra guerrera. Quién solo se reía alegre por toda la situación acontecida en la noche.

—Esta vez hubiera sido mejor que no la tuvieras, no es normal que Vegeta siendo quién es haya reaccionado así — decía meditabundo su hermano.

Celery torció los ojos al cielo para luego quejarse — ¿Puedes intentar parecer feliz sólo por esta vez Kyabe? Estoy tratando de disfrutar el momento.

Ya tenemos ganadora y sabemos quién es la que tiene el interés del príncipe.

Molesta comentaba, mientras cruzaba los brazos a la altura de su frondoso pecho y hacia un ligero puchero con su boca intentando hacer ver su descontento.

Pepper trato de aligerar nuevamente la situación:

—Al menos por el momento estará todo tranquilo, Vegeta no dejará que los pequeños peleen, son muy jóvenes... — la saiyan no pudo terminar de hablar cuando Kyabe la interrumpió.

—Vegeta es muy listo, creo que solo se está asegurando que el hijo más fuerte lo suceda, el problema es que no creo que Kale se quede de brazos cruzados... — No hallaba otra lógica al comportamiento del príncipe saiyajin.

A pesar de lo bien que le caía Bulma al agradable Kyabe, no podía dejar de considerar la marca que lucía en el cuello Kale y que generaba que el olor del príncipe aunque tenue se mantuviera sobre ella.

Todos ellos sabían de sobra que hacía muchas noches sin lunas que el no tocaba a su consorte, pues su aroma tenue se mantenía sobre ella por esa marca , si ellos estuvieran yaciendo juntos el olor del príncipe saiyajin sería bastante más fuerte en ella.

Le preocupaba mucho esa situación pues aún cuando Vegeta favoreciera a la peliazul, su lealtad le gustará o no estaba con la pelinegra. Y tarde que temprano el vínculo tiraría de su voluntad para inclinarla hacia su consorte.

Kyabe abrazó a Celery —Hermanita, necesitamos entender más lo que está pasando, las cosas están revueltas y es importante saber que está tramando Kale. Es bastante astuta y dudo mucho que se quede de brazos cruzados...Parece tenerte especial afecto; acompáñala, tal vez tengamos más información.

La saiyan asintió en señal de que estar de acuerdo con el plan de su hermano, para después contonear sus caderas en dirección de la puerta, y antes de salir lanzarle un sensual beso a su pareja, quién se mantenía recargado viendo tranquilo sin participar mucho de lo que acontecía.

A Basil en esos momentos se le antojaba más secuestrar a su mujer y escabullirse solos en una habitación. Suspiró resignado, mientras la veía caminar alejándose rumbo a las habitaciones de Kale. Decidió no quejarse, su pareja se veía contenta mientras desaparecía rumbo a su nueva tarea asignada...

Una ola de sentimientos contradictorios golpeaba al príncipe, mientras caminaba rumbo al cuarto de su consorte. Ahora que la ojiazul estaba tranquila, la culpa por su comportamiento errático y llevado por sentimentalismos lo golpeó.

«¿Qué estoy haciendo?»

Se cuestionaba frustrado, pues lo que había acontecido la noche anterior no era el actuar que el "gran príncipe" de los saiyajines debería tener. Suspiró, no se haría el loco en pretender que no perdió la cabeza al ver a Bulma tan frágil y en peligro.

Recordó la ferocidad de la mirada azul al enfrentarse a una oponente muchísimas veces más fuerte que ella.

«La humana tiene bastante valor y carácter»

Sonrió así mismo, mientras su pecho se henchía de orgullo por la bravura y valentía que su mujer terrestre... No, su única mujer, a la que su alma y su cuerpo correspondían y clamaban como suya mientras la veía enfrentarse con la Saiyajin.

Con la fecha pactada casi tres años adelante tenía tiempo de sobra para corregir el error, tenía tiempo para pensar como manejaría lo situación. Iba perdido en esos pensamientos cuando llegó a la habitación de Kale.

Al entrar se halló con la sorpresa de que no estaba sola: Paragus, Tarble y Celery también se hallaban ahí.

— Déjenos solos — fue todo lo que comentó en tono serio. Todos se retiraron sin rechistar, el tono de voz no daba opción a réplica.

Kale lo miró muy enojada, sus ojos le reprochaban su actuar, esta vez el saiyajin sintió el peso de sus acciones. Esperaba un ataque frontal de ella; sin embargo, Kale dejó caer los manos en señal de rendición, algo que jamás creyó ver. Si en algo Kale y Bulma pudieran llegar a parecerse es que ambas eran testarudas.

Con voz suave sin pelear solo acotó:

— Estas rompiendo nuestro acuerdo Vegeta, al poner a esa mujerzuela a mi nivel, o bajarme a mí al de ella. Puedes tener una o varias concubinas si quieres, al final tienes la prerrogativa de tu linaje. Accedí a darte un hijo y ser tu pareja y respetarte, pero tú no estás cumpliendo conmigo…

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Ella me miraba, podía ver el dolor a través de esa mirada chocolate. Suspiré cansado mientras me pasaba la mano en mi cabellera, las cosas estaban en descontrol y necesitaba que se tranquilizara, sabía que no podíamos seguir así.

— Voy a entrenar a Chard, y solo cuando esté fuera del planeta Nappa ocupará mi lugar para entrenarlo — esperaba un ataque frontal por su parte por mi decisión, pero este nuevamente no llegó, simplemente ella asintió con la cabeza, aceptando mi proposición.

La vi mirarme, su mirada no era pretenciosa, se veía cansada y herida, eso me puso nervioso, me confundía, lo de nosotros no era más que un acuerdo... Entonces, ¿Por qué lucía cómo si mis acciones la hubieran lastimado mucho?

—Solo tengo una petición Vegeta, cuando no estés quiero que sea Paragus quien lo entrene, por favor...

La vi tranquila, demasiado calmada. Tal vez eso debería de tranquilizarme, pero no lo hace, me hace sentir que es la calma antes de la tormenta.

Las cargas eléctricas se sentían en el aire a pesar de la relativa tranquilidad, decidí ceder y darle algo que la calmara y le diera seguridad:

—Kale, gane Chard o Trunks, no dejare que el otro crío muera, ambos son mis descendientes — la saiyan solo asintió y se dio la vuelta hacia la ventana cortando de esta forma cualquier intento de charla.

Cuando pensé que no diría más y estaba por retirarme ella solo dijo:

— Teníamos un pacto Vegeta y lo estás rompiendo, yo soy tu compañera y la reconociste como mi igual, eso ¡JAMÁS te lo voy a perdonar!

Sabía que ella estaba dolida, tenía razón en lo que había dicho, el amor nunca estuvo en nuestro pacto, pero éramos compañeros y yo había fallado a mi palabra en ese aspecto, aun así, no pensaba ceder. Busqué darle seguridad.

Me acerqué a ella, la giré y la tomé del mentón con delicadeza, inhalé su aroma, y me sentí culpable, debería desearla...

«Pero no lo hago...»

— Tu lugar siempre ha estado asegurado — Antes de poder seguir ella me interrumpió — El de Chard no.

Alcé una ceja y solo dije — ¿Entonces crees que Trunks es más fuerte que él? — hasta donde sé el ki de Chard es el más alto.

Kale solo me dio una larga mirada que por más que quise no supe interpretar, para después sin preámbulo alguno simplemente abrazarme, pude sentir como ella se pegaba más a mi cintura y enterraba su cara en mi pecho, mientras la escuchaba inhalar profundamente.

Mi instinto me pedía alejarla de mí en forma violenta, me costó contenerme para no hacer eso, no sabía el motivo de mi fuerte desagrado a su cercanía pero así era, suspiré; eso solo empeoraría las cosas entre nosotros.

Pensé que simplemente nos quedaríamos ahí abrazados pero antes de poder retirarme, ella decidió romper el silencio.

—No estuviste conmigo en el embarazo y lo acepté, ¡Soy tu compañera y no te importó! Y llegas después con esa mujer, ¿fue por estar con ella que no estuviste cuando más te necesitaba?

La voz siempre segura y altanera de Kale se rompió, cerré los ojos, esta vez no tenía nada que decir, su reclamo era válido, es mi compañera, la saiyajin que elegí para reinar a mi lado y sin embargo no era la mujer que quería tener conmigo.

Me maldije internamente, jamás me importó nadie, ¿Por qué de un tiempo para acá no podía contener mis reacciones por la humana? ¿En que momento empezaron a cambiar los papeles?

«Si mi Padre me viera se avergonzaría de mí, ¿Qué pensarán los Saiyajines de mi actuar?»

Resoplé molesto, seguramente debieron sentirse avergonzados por mi patético espectáculo. Sentí el cuerpo musculoso y tonificado de la mujer que a ojos de mi pueblo es mi esposa pegarse más a mí. Buscando un consuelo que no podía darle.

Por primera vez me avergonzaba de mi actuar, no podía negar que su reclamo era justo, pero no voy a aceptarlo, aunque sepa que tiene razón. Ella sabía desde el principio que lo nuestro era solo un trato y nada más.

—No estuve porque tenía una pelea pendiente que realizar, la humana no tiene nada que ver.

Y a pesar de mi seguridad en la voz decidí no verla a los ojos. La escuché suspirar antes de contestarme.

—¿Sabes que ella nunca aceptará solo ser la otra verdad? Y tu palabra me la diste a mí, tú deber es conmigo, algún día deberás dejarla ir.

Miré por la ventana, el viento azotaba las planicies de ese rojizo planeta, la luz solar que irradiaba era color naranja, casi rojiza pues su sol era una estrella roja. La luz se esparcía por todas las llanuras dándole un aspecto desolado, casi sombrío, cómo mi humor en esos momentos.

¿Qué estaba haciendo? ¿En qué momento todo se complicó?, recuperé mi semblante arrogante de siempre. Y la separe de mí.

—Ella hará lo que yo le diga que haga, cuando el momento llegue. Y no sólo ella; ambas acatarán mis órdenes Kale, ¡No me interesa seguir divagando en tonterías! Lo importante ahora es eliminar al resto de los mercenarios espaciales que surgieron del ejército de freezer a la muerte de éste y que están provocándonos, están saqueando a los planetas con los cuáles ya hemos llegado a un arreglo.

La escuché resoplar molesta. — No puedes tapar el sol con un dedo Vegeta, te guste o no es la verdad ella jamás podrá reinar a tu lado y lo sabes. Salvo que decidas matarme a mi y a mi hijo.

Una risa gutural salió de mí mientras movía lentamente la cabeza negando sus palabras. — las cosas serán como yo indiqué Kale, te he dado mi palabra y si no quieres tomarla es tu problema...

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Kale vio a Vegeta acercarse nuevamente a ella, algo en su andar y en esa seguridad que de pronto reflejó la asustó realmente, quiso hacerse hacia atrás, poner distancia entre ellos pero fue imposible. El la tomó del mentón, en forma firme aunque sin hacerle daño y le dijo en voz suave pero peligrosa:

— Te di mi palabra, que te protegería y serías reina y cumpliré, pero si tocas un solo cabello de Trunks y Bulma, daré por terminado nuestro acuerdo y te mataré ¿He sido claro? — El agarre sobre el mentón de la fémina se hizo más firme mientras la obligaba a verlo de frente.

La saiyan pudo ver a través de los ojos negros que la traspasaban, sabía que el príncipe no mentía, debería hacerle creer que acataría su orden pero su furia pudo más que su prudencia.

— ¡Me equivoqué no la pusiste a mi nivel, ahora esa ramera esta sobre mí! ¡Me amenazas A MÍ cuando ella es la que me provoca! Aleja a tu prostituta de mí, no seré la primera en atacar pero contestaré si ella me insulta de alguna manera.

La mirada indignada y beligerante de Kale le indicó que no jugaba, que atacaría a la peliazul de ser provocada, pero al menos le había dado su palabra que no comenzaría una pelea.

Después de eso, el príncipe salió de la habitación de Kale, ya nada tenía que hacer en ese lugar, no había nada más que hablar...

Nappa fue reasignado a entrenar a Trunks. A decir del calvo saiyan estaba aliviado en dejar en manos del príncipe el entrenamiento del pequeño heredero, con el reto impuesto no quería ser él quien llevara al pequeño niño a los límites que seguramente debería ser llevado para lograr lo avances.

Y no quería reconocerlo abiertamente, pero le emocionaba volver a entrenar a Trunks, además de esta forma podía custodiar más de cerca a la científica, a pesar del acuerdo él sabía que en cuánto Kale pudiera la mataría.

Con el pasar de los días, el enfrentamiento que hubo entre la consorte y la concubina del príncipe generó diversos sentimientos entre los saiyajines. Para desgracia de la consorte la mayoría de ellos se percató en secreto que prefería definitivamente a la humana.

No lo hacían por malas o mezquinas razones, simplemente tenían más cercanía con la peliazul y

sin querer en la psique colectiva de los saiyans ya habían aceptado en forma inconsciente a Trunks al mismo nivel que a Chard, y para ellos sin que alguno lo hubiera notado, veían a ese pequeño mestizo como un hijo legítimo de Vegeta, así que el saber que ambos cachorros eran considerados legítimos no generó mayor protesta en todos ellos.

Cuando Nappa vio a Bulma, la peliazul supo que no se escaparía de una buena reprimenda por su forma temeraria de actuar el día anterior, en ese estúpido enfrentamiento entre ella y Kale.

Le miró y pudo ver a través de esa negra mirada un profundo mar de decepción en ellos. Ella se sentía responsable, el saiyan había roto una promesa y le había contado cosas que solo Vegeta y él sabían, como el hecho de que Trunks era el más fuerte. Y ella se había aprovechado de esa información.

Se sintió sumamente culpable, intentó darle una de sus miradas de arrepentimiento para tratar de ablandar un poco la dureza en la mirada del saiyan

—¡No me mires así humana! No vas a convencerme, sigo muy molesto contigo — Su voz salió más dura y áspera de lo que pretendía. La ojiazul agachó la cabeza, de verdad estaba arrepentida...

—Nappa de verdad lo lamento yo... — Pero él no la dejó seguir, el calvo saiyan se hallaba realmente enfadado pero el enojo que sentía no era más que una forma en que sus sentimientos se camuflajeaban, realmente la estimaba mucho, no en un plano de amor o sexual, sino en una forma paternal.

Se le quedó viendo a la ojiazul largo rato, la mujer era hermosa de muchas formas, ¿Cómo explicarle que su instinto le exigía cuidarla pues era muy frágil? ¿Cómo explicarle que esos instintos de protección no eran algo que debiera considerar un saiyan? La lealtad del saiyan no debía ser para ella.

Ellos eran saiyajines, una raza guerrera y como guerreros que eran debían mantener a raya los sentimientos.

Le recordaba tanto a "ella", ¿Cómo decirle que él ya había conocido a una mujer como ella antes? ¿A una mujer indómita, que se creaba así misma?

Y a pesar de lo grandiosa que su heshia fue, no había sobrevivido a ese mundo salvaje y cruel donde los saiyajines habitaban. Lo más preocupante era que la ojiazul estaba con Vegeta, lo que reducía sus posibilidades considerablemente.

Mujeres como ella, y como Salak, eran difíciles de encontrar. De razas débiles, pero de carácter indomable, que por desgracia terminaban marcadas con un funesto final al cruzarse en el destino de los saiyans.

Ese era el pensamiento aciago de Nappa, quién estaba más que seguro que de seguir ahí, la ojiazul terminaría teniendo un destino tan trágico como la heshia que lo atrapó.

Era demasiado noble, demasiado pura, buena y frágil... Y tuvo la mala fortuna de enredarse precisamente con él, con el príncipe de la raza guerrera más sanguinaria, un líder que no podía tener debilidades, y por lo que había visto el día anterior, con horror entendía que ella podría llegar a serlo.

Decir que conocía al príncipe, era una falacia, Vegeta era en sí un enigma. Y sin embargo, el comportamiento normalmente estoico del príncipe saiyajin, últimamente había sido un poco errático a lo que esperaría de él.

Antes de que Vegeta aceptara enfrente de todos que Trunks sería considerado hijo legítimo. Ya le había planteado esa posibilidad a él. Y en su momento Nappa había considerado eso como una locura, por mucho que quisiera a Trunks, no era algo prudente de hacer.

Pero lo más escandaloso de todo era el hecho que él había puesto a la terrícola al mismo nivel de Kale. Incluso con lo poco que Nappa y Kale se soportaban, el mismo guerrero sabía que no podía ser así. Kale era compañera de Vegeta. Eso lo intrigaba, la saiyan tenía la mordida de Vegeta, el vínculo se había activado, por mucho que no fuera completa la unión la lealtad para con Kale debería estar sobre cualquier concubina.

El nunca dudó que Salak fuera una Heshia... ¿Y si Bulma también lo era? Necesitaba saber que pensaba Vegeta, entender que lugar ocupaba la peliazul para él. Pero era más fácil decirlo que lograr saberlo. Con el peliflama todo era complicado.

No, definitivamente él no estaba enojado con ella, estaba preocupado, y no sabía cómo ayudarla porque ella ignoraba la tormenta que había creado con lo que hizo la noche anterior, sin saberlo había fragmentado la frágil estabilidad entre los saiyajines.

—Bulma, a pesar de que Vegeta haya prohibido a todos que te dañen, a ti y a tu cachorro, en algún momento Kale intentara deshacerse de ustedes. ¿Lo entiendes verdad?

La científica vio preocupación genuina en los cansados ojos del calvo saiyan. A diferencia de Radditz que era transparente en lo que pensaba o preocupaba, Nappa era difícil de interpretar, así que si él le estaba mostrando su preocupación en forma abierta, era grave.

—¿Que me propones que haga Nappa? — El saiyan se hallaba dividido, quería decirle que lo mejor era que huyera. Bien sabía él quién sería la que iba a vencer en ese duelo entre ellas dos, Kale era la consorte y eso jamás cambiaría.

Pero su lealtad para con Vegeta era inalterable y le impedía decir tal cosa a la humana. Internamente decidió que lo mejor era entender más los sentimientos de Vegeta antes de dar un paso en falso.

—Que te mantengas alejada de Kale y de los problemas, y aunque te provoque no respondas. Intentaré ayudarte, pero antes necesito pensar bien las cosas.

El corazón de Bulma latió dolorosamente en su pecho.

«¡Kami! ¿Acaso él me ayudará a escapar?»

Estaba emocionada pero no quería adelantarse, solo lo miró con esperanza.

De pronto el le acarició con ternura la mejilla —¿No te meterás en más problemas cierto? — fue todo lo que tranquilo dijo Nappa, mientras su cabeza revolucionada intentaba idear un plan para poder saber que sucedía con Vegeta y de alguna forma ayudar a la terrícola.

—Te prometo no volver a meterme con Kale, Nappa — decía la peliazul mientras le daba un puñetazo juguetón en el hombro a modo de cerrar el trato.

En otro lado de la base se hallaba un saiyain meditabundo. Kyabe no sabía porqué el hecho de que Caulifla no le hablara le molestaba tanto. Después de que la detuvo durante el enfrentamiento entre Kale y Bulma; cuando el encuentro acabó, la saiyan solo se soltó de su brazo rudamente y se alejó de su lado sin dirigirle la palabra.

Había supuesto que estaba enojada, pero él había hecho lo correcto, de lo contrario Kale la tomaría contra ella. Cuando Celery regresó de estar con Kale tomaron una decisión:

"... —¿Entonces que nos conviene hacer? — Pepper intrigada preguntaba, Celery les había contado que a pesar del enojo de Kale la angustia se reflejaba, lo que los ponía alerta porque si ella no estaba segura, existía una mínima posibilidad de que Trunks pudiera vencer a Chard.

Kaybe decidió interrumpir las cavilaciones de cada uno —¿Ha alguno le importaría realmente que la consorte de Vegeta fuera la humana? — Celery y Basil se miraron a los ojos y dijeron al unísono —No nos importa, mientras haya seguridad y certeza.

Voltearon a ver a Pepper, ella realmente se empezaba a sentir a gusto ahí — Me tiene sin cuidado quien sea la mujer de Vegeta.

Kyabe sonrió, el consenso estaba hecho, hacía falta simplemente corroborar con los otros Saiyajines.

—De acuerdo, buscaré con los otros saiyans su opinión, eso nos garantizará que cualquiera de ellas que Vegeta decida tomar como consorte, no nos generara una división..."

Kyabe siguió caminando mientras seguía perdido en sus cavilaciones. Sí, ellos solo querían certeza y desde que llegaron a vivir con el resto de saiyajines, por primera vez no se sentían solos. Se sentían en casa.

Volvió a enfocar su pensamiento en Caulifla, realmente le generaba un sentimiento fuerte de irritación y frustración la actitud actual de la saiyan ¿Por qué le rehuía? Él solo había intentado evitar que Kale la tomara contra ella.

Lo peor de todo es que no entendía, ¿Por qué le importaba siquiera el bienestar de Caulifla, o su opinión? Era irritante no saber precisar la causa exacta y lo peor de todo, comenzaba a generarle un desasosiego.

Decidió salir a sobrevolar a los alrededores, necesitaba mantener su mente distraída. Ese planeta le gustaba, realmente él no recordaba a su anterior planeta, era muy pequeño cuando fue destruido, y sus padres y ellos se hallaban fuera, en un asteroide de la ruta comercial cuando se enteraron de la tragedia, eso fue lo que los salvó.

Su madre acostumbraba a narrarle durante horas enteras historias de su planeta, así que a través de aquellas historias, veía una semejanza de este nuevo planeta con el que perdieron. Le gustaba. De pronto, en la lejanía se halló con alguien que no esperaba encontrar.

Sentado en lo alto de una de las pocas colinas que había cercana a la base, se hallaba Vegeta. Sabía que esta sería una estupenda oportunidad para conocerlo más, decidió probar suerte.

—¿Buen día para salir a despejarse no? — el tono de Kyabe era amistoso, cómo todo él.

Vegeta realmente nunca había sido afecto a estar cerca de más saiyajines, sintió cuando Kyabe se acercaba a donde él estaba sentado, bien pudo el príncipe salir volando de ahí, pero decidió quedarse. Por algún extraño motivo ese peculiar saiyajin le simpatizaba y no le molestaba tener un poco de plática con él.

— Este es un buen lugar para pensar, necesito afinar el plan para seguirnos expandiendo —comentó tranquilo el peliflama. Ese saiyajin le caía bien, definitivamente, era más de lo que usualmente platicaba Vegeta.

Kyabe viendo que la suerte estaba de su lado y el príncipe estaba de buen humor, decidió tomar esa suerte. Sería una jugada muy arriesgada, esperaba salir victorioso y no ser golpeado por su osadía.

—Me sorprendió ayer la situación que sucedió. Ambos críos son fuertes, podrían ser ambos príncipes muy buenos para ayudar a que crezcamos más, ambos nos agradan.

Vio la sonrisa ladeada en el rostro del peliflama, esperaba en cualquier momento ser golpeado, para su buena suerte realmente Vegeta estaba de buen humor —Son muy jóvenes aún, a su tiempo veremos quién de ellos será el que me suceda, falta mucho para eso.

Kyabe solo asintió, sintió que ya había abusado demasiado de su suerte y era momento de ir a buscar a Caulifla y enfrentarla.

Antes de marcharse solo dijo —Sea lo que sea que decidas, te apoyaremos. Nosotros creemos en ti — El príncipe le dio una mirada divertida pero no contestó, aunque ambos sabían que le había escuchado.

Kyabe decidió seguir con su camino, en búsqueda de la rebelde saiyan, aunque le costara una buena pelea hablarían...

Si Bulma habia creído que la situación con Nappa había sido difícil definitivamente no había contado con la furia de Caulifla.

La pelinegra estaba furiosa mientras la regañaba —Acaso te volviste loca humana? ¿Dime la verdad querías morir?

La científica se sentía terrible, estaba apenada por que sabía que su impulsividad la había puesto a ella y a su hijo en peligro, pero al menos había logrado balancear las cosas para ella y para Trunks. Y a pesar del enojo que los saiyajines pudieran tener por su imprudente actuar no se arrepentía.

—No era mi intención asustarlos Caulifla, no podía dejar las cosas así... — No pudo seguir pues la saiyan la abrazó asustada. Era tan frágil, no entendía que Kale podía matarla en un solo movimiento y ninguno de ellos podría hacer nada.

—Simplemente ¡Deja de hacer tonterías! — Irritada decía la saiyan, tratando así de camuflajear la preocupación tan grande que sentía por Trunks y por Bulma.

De pronto, una voz las sacó de su discusión —Caulifla tiene razón, fuiste imprudente. Kale podría acabar contigo, nos simpatizas a todos y tienes el favor de Vegeta deberías ser más inteligente.

Kyabe entraba al laboratorio y le daba una mirada de simpatía a la peliazul. Lo dicho por el saiyan no era palabrería vana, realmente ella y el crío le agradaban.

A diferencia de Kale que casi no permitía a Chard estar con los saiyajines, ellos habían tenido oportunidad de estar con Trunks, había acompañado a Radditz y a Caulifla al entrenamiento del pequeño y su desempeño a pesar de que solo era un entrenamiento muy básico pues era muy pequeño aún, era impresionante.

Después de una breve charla Bulma y de disculparse muchas veces por su insensato actuar siguió trabajando, pues ella y Suzuke tenían que terminar de adecuar varias naves, al parecer pronto varios de los saiyans saldrían de misión.

Kyabe iba caminando al lado de una silenciosa Caulifla, si bien mientras hablaron con la ojiazul parecía que la guerrera estaba inclinada a hablar con él, eso había cambiado tan pronto se quedaron solos. Y eso no le gustaba para nada a Kyabe, esa sensación de desesperación que no había conocido antes no le agradaba, detuvo su caminar y detuvo con su brazo a la saiyan quien a pesar de todo le daba la espalda y no hizo amago de querer voltear a verlo.

—Solo traté de protegerte de la furia de Kale, ella es más fuerte que tú — fue lo que el saiyan dijo a modo de explicarse no quería pedir una disculpa. Como todo orgulloso saiyajin el disculparse no era algo que existiera en su vocabulario.

La saiyan se soltó de su agarre y volteó furiosa a enfrentarlo — Bulma es más débil ¿No lo entiendes? Con tan solo darle un golpe con poca fuerza podríamos matarla. Si Kale decidía castigarme solo iba a terminar adolorida, ¡Pero a ella podía asesinarla!

El la miró, se dio cuenta que realmente Caulifla estimaba a la humana, por un momento sintió un poco de envidia y de celos, deseaba que ella se preocupara por él de esa forma. La idea lo abrumó.

—¿Realmente te importa la seguridad de ella? — La saiyan por fin volteó a verlo a la cara, tras escuchar su pregunta, aun no decidía si era amigo o enemigo, Kyabe y sus compañeros eran ambiguos y no terminaba de decidir si estarían con Bulma o con Kale.

Pero si él quería seguir siendo su amigo debía saber de qué lado estaba ella y si su lado era contrario era mejor saberlo desde ahora.

—Me trató con respeto y me brindó su amistad, Kale no ha hecho más que humillarme — Altiva contestó.

— Pero es la consorte de Vegeta y en un futuro será la reina — presionó Kyabe, quería entender mejor a la saiyajin.

Ella solo lo miró altanera — Eso no fue lo que escuché ayer y hasta que él no se decida protegeré a Bulma con mi vida. Es mi amiga y nunca tuve una, no dejaré que la lastimen y ¡Eso te incluye!

Kyabe miró a la saiyan, no entendía que le pasaba con ella, si analizaba correctamente ella no era ni la mitad de hermosa que Pepper pudiera ser, no era una saiyajin de clase alta, era ruda y poco femenina. Pero algo en ella le atraía.

—Entonces cuidemos que la situación no vuelva a pasar y mantengamos a la humana segura — Fue todo lo que dijo dándole una sonrisa cómplice a Caulifla y confirmándole su apoyo...

Algunos días después se hallaba Bulma haciendo el desayuno en la nave, mientras Trunks jugaba y hacía monerías para entretener se jugando con su padre.

La científica no lo hubiese creído de no haberlo visto con sus propios ojos pero ahí estaba el príncipe de los saiyajines sonriendo, mientras jugaba con Trunks quién intentaba quitarle a la cola de su padre la nave que ésta le había quitado de las manos y que el pequeño crío intentaba entre risas recuperar.

— ¿Te vas a rendir ya mocoso? Ya te dije que no eres rival para mi cola— alegre sonreía el peliflama, le encantaba molestar a su cachorro.

Bulma veía divertida de reojo como el pequeño niño, estaba concentrado intentando atrapar la cola de su padre que se burlaba de él, mostrándole frente a sus narices la nave de juguete que no le dejaría recuperar.

—¿Te rindes entonces? Serás un cachorro de tercera si no me la quitas… — Retó de nuevo el peliflama.

Trunks contestó mientras extendía sus manitas intentando infructuosamente de recuperar su juguete — ¡No papá! Tunks cacholo de pimela.

Decía el pequeño para después lanzarse cual kamikaze sobre la cola de su padre al grito de guerra — ¡AHHHHH! — cayéndose de la silla en el acto pero aterrizando en el suelo con el juguete en mano.

La científica sintió su corazón palpitar al escuchar la risa fresca y relajada del saiyan. Después de lo ocurrido no habían hablado más del tema, pero él se aseguraba que ella estuviera siempre bien protegida, ya sea por él, Radditz o Nappa.

Vegeta estaba feliz, hacía demasiado tiempo que había deseado tener de nueva cuenta este grado de complicidad con la peliazul. Si bien no le permitía aún acercarse demasiado a ella, y no le había dejado dormir nuevamente a su lado, ahora lo incluía en los desayunos y las cenas que eran las que tomaban en la nave y le permitía estar más cerca de ella y de Trunks.

Y por ratos sus ojos volvían a brillar para él. No era siempre, era difícil que se pudieran dar esos momentos, donde sus ojos refulgían solo para el peliflama y esa sonrisa diáfana volvía a alegrar su día, pero cuando llegaba a pasar, valía la pena la espera y los desplantes que aun a ratos ella le hacía.

—Mujer, pronto saldremos de viaje. Y necesito que prepares dos naves de buen tamaño, con las mayores comodidades posibles pero también con el

armamento necesario para poder defendernos en caso de emboscada.

La científica se sorprendió con la noticia, no esperaba que tan pronto él tendría que salir, había escuchado que algunos Saiyajines saldrían fuera varias semanas pero nunca pensó que el peliflama sería uno de ellos.

—¿El viaje durará muchas semanas? — Hizo la pregunta con una inocencia que encubría la malicia verdadera con la que había hecho la misma.

— Estaremos fuera por varias semanas, iremos a Zerk, sin duda uno de los planetas más avanzados y por eso son nuestro aliado principal; prepara todo para que nada nos haga falta, posiblemente sean unas 7 u 8 semanas.

La peliazul estaba emocionada, con lo que acababa de escuchar, el haber sido notificada por Vegeta que él y otros Saiyajines harían un viaje a un planeta bastante avanzado tecnológicamente, la llenaba de entusiasmo. Cuando ella escuchó el "iremos por varias semanas" asumió que Vegeta hablaba de él y varios Saiyajines, la realidad es que el príncipe estaba informándole que ella iría con él.

El la vio contenta creyendo que le alegraba ese viaje juntos, y ella estaba feliz porque ese viaje que tendría al príncipe saiyajin fuera, le permitiría por fin avanzar en sus planes y poder contactar a quién la ayudaría a escapar de ese lugar.

—Necesitaré de un material especial, es parecido al metal, pero sus propiedades se parecenas al mercurio y es igual de maleable que este, si se tiene que hacer un viaje largo debemos de mejorar el recubrimiento de las naves. Hay varios planetas cercanos donde recolectarlo.

Explicó con una inocencia fingida, mientras el príncipe saiyajin simplemente aceptaba, le daría la autorización con tal de verla sonreír como lo hacía ahora.

— Selecciona el planeta que sea más conveniente mujer, te acompañará Nappa o Radditz, el saiyan que se quede aquí, deberá de quedarse cuidando de Trunks— fue la sencilla réplica del saiyan.

Emocionada supo que había llegado el momento de poder acordar un punto de encuentro, decidió que sería Radditz a quién se llevaría. Odiaba jugar con los sentimientos del saiyan, últimamente veía que él se portaba más amable con ella, usaría eso para poder tener una oportunidad real para llevar a cabo ese encuentro que había postergado tanto y de esta forma evitar ser descubierta.

El encuentro sería en un planeta enano de un sector lo suficientemente cercano para no levantar sospechas, pero también lo suficientemente lejos para mantener ese encuentro en completo secreto. Ahora lo más difícil sería convencer a Radditz de mantenerse callado.

Estaba nerviosa, analizó el planeta que había seleccionado, Uris-120. Era un pequeño planeta de hielo, pero tenía un tipo de mineral que no hallaba en otros planetas fácilmente y ahí había grandes yacimientos. El pretexto perfecto para poder demorarse y que no generara mayor tema.

Observó el planetoide, iba vestida con un abrigo especial, además de llevar activa su pulsera que compensaba la gravedad y le ayudaba a mantener por medio de un campo de iones el calor en su cuerpo, evitando que se congelase.

Miró al saiyajin que la compañaba, Radditz como cualquier otro guerrero saiyajin parecía inmune a las inclemencias del tiempo, lo había obligado a usar un abrigo que se puso de mala gana.

Liberó a sus robots que comenzaron pronto a mapear el lugar para poder trabajar en la recolección de los minerales y materiales que necesitaban, caminaron a la zona donde se verían.

Observó el agreste paisaje, un planeta de hielo, su manto terrestre estaba cubierto por varias capas de hielos perpetuos. A lo lejos se alzaban grandes cristales que parecían semejarse a cuarzos enormes. Era un lugar magnífico, un helado reino. El sol de ese sistema solar estaba alejado y la luz que llegaba era realmente débil, dándole al desolado lugar un ambiente nostálgico, como si siempre fuera el crepúsculo.

Observó al saiyajin de reojo, sabía que estaba enojado

—¡Por favor Radditz, quita esa cara! Parece que te obligué a venir— la mirada de la ojiazul se suavizó tratando de mostrarse dulce y comprensiva.

El saiyan resopló molesto — No parece, ¡Me obligaste a venir humana del demonio! — indignado le contestaba.

La ojiazul le dio una mirada exasperada — ¡Ya no seas tan delicado! Nada va a pasar...

El pelinegro estaba furioso, se sentía ofendido y lo peor de todo que no sabía en qué momento había aceptado ayudarla. Esa mujer era peligrosa y parecía no tener un instinto de supervivencia y si Vegeta se enteraba los mataría. Al menos a él si lo despacharía al otro mundo.

—Esto no es buena idea Bulma —sonaba preocupado, —Vegeta nunca nos dijo que tuvieras permitido ver a nadie más, ¿Quién es esa persona? ¿Por qué quieres verle? Si intenta algo raro o si tu cometes una tontería le mataré. ¿Entendiste humana?

El pelinegro estaba inquieto, se sentía culpable, ¿En qué momento se dejó embaucar por ella?

"Después de la noticia dada por Vegeta, Bulma había buscado a Radditz, de los dos Saiyajines sabía que sería el más proclive en ayudarla.

— ¡Radditz! — Emocionada dijo mientras le daba un amigable abrazo. El saiyan se congeló en el acto, esa terrícola siempre lo hacía ponerse nervioso.

Se la quitó de encima y le dio una mirada mal encarada, —¡Aún sigo molesto contigo humana! No voy a ser gentil contigo, eres muy imprudente — No se había olvidado que debido a su gran bocota, Kale casi la había despachado al cielo y de paso él y Nappa estuvieron a nada de recibir una paliza gratis por parte de esa estúpida saiyajin.

— Deja de estar de gruñón. Vegeta me autorizó a ir a un planeta cercano por material para recubrir las naves que usarán en su próxima travesía ¿Me acompañarás?

Se esmeró en poner su mejor carita de puchero y ojos tiernos, sabía que estaba jugando sucio con el saiyajin, se estaba aprovechando de lo que sea que comenzaba él a sentir por ella. No era tonta, sabía de sobra eso, pero en estos momentos se aprovecharía de las oportunidades que tuviera para lograr concretar ese contacto.

—¿Me acompañarás? — volvió a preguntar la mujer, mientras el saiyan sonrojado asentía..."

Radditz se insultaba internamente, sus malditas hormonas no le ayudaron, y terminó aceptando, se sintió patético, la humana solo necesitó hablarle bonito, le coqueteó un poco, y como imbécil había accedido.

Para colmo nunca le dijo que verían a alguien en ese lugar hasta que habían aterrizado, ahora se sentía un imbécil, y sabía que Vegeta lo mataría en una forma muy dolorosa, si algo le pasaba a la humana.

Bulma vio la preocupación pintada en la cara del pelinegro y trató de calmarlo.

—No tienes de que preocuparte te prometí que no escaparé, solo quiero que puedan contactar a mi familia y le digan que estoy bien. Tiene meses desde él último contacto que tuve con ellos ¡Por favor Radditz! Además, eso me animará después de lo que casi pasa con ese imbécil de Paragus y ahora con la situación con Kale... – la voz de la fémina se rompió, haciéndola ver tan vulnerable y frágil.

Vio como esos ojos azules le suplicaban, y se maldijo internamente, ¿Cuándo se había vuelto tan patéticamente blando? Lo peor es que se sentía culpable por lo de Paragus, así que pese a las maldiciones que estaba lanzando y que sabía que sería un saiyajin muerto donde Vegeta se enterara, decidió apoyarla.

Asintió con la cabeza antes de gruñir—Más te vale que sea rápido.

La ojiazul sonrió emocionada. De pronto un gélido viento empezó a correr, el aire arreciaba, cuando vieron a lo lejos en el cuadrante pactado una pequeña nave descender y aterrizar.

Estaba emocionada. Vieron salir de esta a una sola persona, su frágil silueta le mostraba que no era un enemigo del cual temer a ojos de Radditz, su anatomía era frágil y dedujo que la persona que descendía de esa pequeña nave debía de ser terrícola también, eso lo alivió. No sería un oponente fuerte en caso de necesitar pelear.

Bulma dirigió su azul e hipnotizante mirada a Radditz, pidiéndole que permaneciera ahí mientras ella se acercaba al lugar del encuentro; al no ver mayor peligro el pelinegro asintió con la cabeza y la dejó acercarse.

Sin perder más tiempo ella corrió emocionada y se aventó a los brazos cálidos que ya la esperaban abiertos para recibirla...

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Holaaa a tod@s tarde pero seguro, aún es miércoles en México (acá son las 11 pm)

Fue buen difícil sacar este cap porque literal tuve que hacer edición en 3 días lo cual fue demasiado poco tiempo. Cuéntenme, ¿Qué les pareció el cap?

Aprovecho para comentarle que el peso de la vida adulta definitivamente me alcanzó y tendré que hacer una pausa. Lo que viene en el fic es sumamente complejo en trama así que tendré que poner en pausa las actualizaciones, para no dejarlas tanto tiempo será así:

A partir de hoy serán dos semanas sin actualizar y en la tercera semana publicaré, luego otras dos semanas sin actualizar y en la tercera publicaré y una última ronda de dos semanas sin actualizar y por último ya vendrán las actualizaciones normales.

Lamento hacer eso pero de verdad el trabajo ahora está brutal, muchos problemas en el trabajo por resolver y definitivamente necesitaré tiempo para avanzar a los caps y balancear de nueva cuenta la vida laboral y personal.

Rápidamente contesto comentarios:

Beccamarins: La vez pasada no tuve tiempo de contestar tu review pero me encantó y no fuiste la única que odio la aparición de Sekket pero que le hacemos, el karma viene por Vegeta :(

Airyisabel: En efecto hace dos caps Bulma se vio muy mal usando a Trunks, y luego zas! Acento la carne al asador en el último cap!! Buena pregunta la tuya... lo podrá usar o caerá en sus redes... ?

A.R. Tendo: De acuerdo contigo!! Alguien debería darle una buena tunda a esa Kale

Belen.9: Muero de risa, me encantan tus comments jaja y ya somos dos, igual que tú caí rendido bien rapido con vegeta y también me indigna que el nuevo príncipe se acerque, esperamos no caiga ante él nuestra Bulmita :(

XXlalalulu: Jajaja tal cuál un buen capuccino para aguantar la tensión de ese último cap :P

Invitado1: Yo tambien soy fan de Vegeta y Trunks juntos, es tan tierno :3

Invitado2 de acuerdo contigo Kale se merece lo que le pasó ;)

Agradezco de antemano su paciencia y nos leemos pronto.