Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Perdón, nunca quise hacerte mal, pero siempre que me acerco al fuego, se me escurre el diablo. Siento que me voy a morir, contemplando la membrana azul. De tus ojos fulminando el tiempo y el espacio. Siento que me voy a hundir que mis labios no funcionan más, y que tus lágrimas de laser desintegran mis palabras... - Dead, Zoé
Planeta Zerk
Abrió los ojos desorientada, los rayos del sol entraban por la ventana a raudales, sentía su cuerpo aún pesado, adormecido. Trató de levantarse pero tal vez el movimiento fue demasiado rápido pues un mareo la golpeó. Ella jadeó al sentir el movimiento de todo el lugar. Sin duda aún necesitaba tiempo
para recuperarse.
«¿Donde estoy?»
Trató de enfocar su vista, por momentos seguía viendo todo doble. Permaneció sentaba lo mas erguida posible. Puso todo su esfuerzo en mantenerse estable... Su mirada se paseó por la luminosa y hermosa habitación. Todo en colores claros, jamás había estado en una habitación tan lujosa y eso que ella era hija de los dueños de un emporio en su planeta, así que verse impactada por el lujo del lugar era algo sorprendente.
La rubia alzó una ceja en señal de estar impresionada. Se quedó sin aliento al ver ese falso cielo de tono dorado en colores pastel que mostraba nubles llamativas, que se proyectaba el techo de la recámara.
Su mente seguía un poco extraviada, le costaba recordar que había pasado antes y porqué se hallaba ahora acostada en esa lujosa habitación...
«¿Acaso tomé de nuevo con Jaco? ¡Argh maldita sea! Le dije a ese tonto que no me dejara beber nada extraño... ¿Ahora con quién me enredé? »
La rubia trataba de enfocar su cerebro intentando recordar algo, pero seguía tan en blanco como cuando abusaba del alcohol.
De pronto la puerta del lugar se abrió y una mujer muy hermosa entró a la habitación — Veo que por fin ha despertado señorita— Tights se quedó sin aliento al ver a tan bella mujer, antes de poder decir nada y cuando intentaba levantarse, la preciosa y enigmática mujer habló de nuevo.
— No intente levantarse por favor, aún debe estar un poco débil, soy Alana, seré quien la atienda. Iré a requerir su desayuno y a notificarle al príncipe que por fin ha despertado.
Tights asombrada dijo en voz alta y con clara confusión —¿Príncipe? ¿Has dicho príncipe?—
Alana la vio en forma gentil, ¡Oh por favor no se estrese! Debe de tener sus pensamientos revueltos ahora, pronto vendrá a visitarla el príncipe y le explicará todo para su tranquilidad.
La hermosa mujer desapareció rápidamente por la puerta. La rubia frunció el ceño. Era cierto, no recordaba nada de lo que había pasado, como si una bruma espesa nublara sus memorias. De pronto se alteró:
«Acaso estoy en la tierra de los saiyans...»
El miedo se apoderó de ella, no recordaba mucho pero su mente guardaba la información de los feroces Saiyajines, la habitación fue abierta y un guapo mesero entró con la bandeja de comida.
«Ella mencionó a un príncipe... entonces por fin conoceré al famosísimo Vegeta...»
Algo llamó poderosamente su atención y que no había reparado antes, «Es extraño, no tiene cola... supongo emplean otras razas para que los sirvan...»
Después de quedarse a solas de nuevo comenzó a observar con detenimiento la exquisita comida servida. Sin nada más que hacer y sabiéndose retenida hasta no hablar con el misterioso príncipe de ese lugar, decidió comenzar a comer.
Cuando había acabado casi todo el alimento, la puerta se abrió de nueva cuenta, revelando la magnífica figura de un hombre, la rubia se quedó sin aliento.
Era el hombre más apuesto que había visto en muchísimo tiempo, parecía un ángel, comenzó a considerar qué tal vez hubiera fallecido y se hallara en el cielo.
— Me alegra ver que hayas despertado, estaba ansioso por conocerte, Tights. Espero ya no te sientas tan mareada. — Se sorprendió cuando él dijo su nombre y sintió sus mejillas enrojecer, el tipo era condenadamente hermoso, sentía un fuerte impulso por tocar su cara y ver si él era real.
Antes de poder decir algo, él continuó — Mi nombre es Sekket, soy el príncipe de Zerk, un placer por fin conocerte. Lamento la forma poco convencional con que comenzamos a conocernos, Bulma me ha hablado mucho de ti...
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Planeta Vegita
Le costó mucho descifrar el sitio exacto al que se referían en la conversación, así como determinar el horario del encuentro. Salió desde antes, no sin primero dejar a Caulifla a cargo de su hijo, pues Radditz había salido al encuentro con su hermana antes.
"...El corazón de la ojiazul latía con fuerzas, trató de verse normal para que la saiyan no sospechara nada raro en su actuar. En forma inverosímil los planetas se alinearon y curiosamente en ese momento Pargaus, Kale, Nappa y Vegeta habían salido a visitar planetas de otro sistema solar para destruir a varios mercenarios espaciales que se habían acercado demasiado a lo territorios de los saiyajines.
Los demás saiyajines estaba ocupados también y nadie le prestó atención. Respiró profundo, solo necesitaba despistar a la saiyan, entró al área de entrenamiento proyectando esa seguridad que la caracterizaba, mientras Trunks caminaba a su lado. El Pequeño se rehusaba a ser tomado de la mano por su madre, ahora estaba en la etapa de decir que era un niño grande, ya no quería que los demás Saiyajines vieran como lo tomaban como si fuera aún un bebé.
—¡Ahhh así que aquí estas! – Le dio una cálida sonrisa emocionada, necesito que te hagas cargo de Trunks para que pueda avanzar en algunos pendientes, Radditz había dicho que lo llevaría a un río cercano como premio por haber entrenado tanto, pero ¡Al muy bruto se le olvidó! Y ahora Trunks está muy triste.
El pequeño no sabía a qué se refería su mamá pero no tuvo chance de opinar nada pues Caulifla emocionada se acercó y se agachó hasta estar a la altura del pequeño saiyan. —¡Ahhh! Pobre de mi Trunks, ¿Ese Radditz malo no te dio tu premio?
Usualmente el pelilila jamás lloraría pero esta era Caulifla, quién a pesar de ser una saiyan era una hembra y aunque fuera saiyajin resultaba ser un poco más sentimental que los demás, así que aprovechando que su mamá le conseguiría un premio gratis humedeció sus ojitos.
—Si Califa, Additz se fue...— La debilidad de la saiyan era el hijo de su príncipe, lo adoraba. El niño entrenaba con las más brutales exigencias de Nappa y Radditz y de su propio padre, así que ella trataba de equilibrar y darle esa parte al infante que a los otros se les olvidaba.
—Yo te llevaré a conocer un río hermoso que Kyabe y yo descubrimos cerca de aquí— resuelta comentaba mientras le despeinaba su lila cabellera. Trunks emocionado alzaba sus manitas para ser cargado por la saiyan a quien le encantaba consentirlo y sin el resto de saiyan varones cerca, el pequeño feliz se dejaba.
Lo alzó como si no pesara nada, Bulma detuvo un resoplido, su hijo a sus tres años era ya lo suficientemente grande y pesado como para que ella pudiera cargarlo, y ahí estaba la saiyan cargándolo con una mano como si nada. Quiso regañar a Trunks pues se sintió celosa de que a ella no la dejara ni agarrarle la mano, mientras que a la saiyan lo dejaba consentirlo y tratarlo como un bebé, si no fuera porque estaba a nada de obtener su cometido, hubiera reclamado al infante.
Los ojos emocionados de la peliazul refulgieron — Muchas gracias Caulifla— la saiyan tomó a Trunks en sus brazos y antes de irse sonrió — Kyabe y yo cuidaremos de Trunks, no te apures — mientras Trunks emocionado se despedía feliz con sus manitas que si bien ya no eran regordetas, seguían Siendo las de un infante.
Mientras veía a Caulifla y a Trunks desaparecer ella emocionada se retiró para seguir con sus planes..."
Salió de ahí con el corazón latiendo a mil por hora mientras se escabullia a otro lado y tomaba un aerodeslizador pequeño en el cuál sobrevoló hasta llegar al punto donde usaría la pequeña nave espacial que había logrado ocultar en una de sus cápsulas de mayor capacidad de almacenamiento.
Escogió ese lugar alejado de la base para evitar que detectaran su partida, lanzó la cápsula y apareció la aeronave de una plaza, como las que usaban los saiyajines cuando llegaron a la tierra. Respiró hondo y se subió en ella.
—Con suerte no notarán mi ausencia — Se decía en un mantra a ella misma, estaba asustada y emocionada por partes iguales, sabía que estaba haciendo una locura, pero era demasiado curiosa y a pesar de que en sus planes seguía siendo prioridad el alejarse en cuanto pudiera de Vegeta, eso no significaba que dejaría que lo traicionasen de esa manera. Ella necesitaba asegurarse que su hijo y ella estarían seguros en ese lugar hasta poder escapar, y eso solo lo podría garantizar si Vegeta estaba en el poder, esa es la excusa que se dio así misma para continuar con su insensato plan.
—Solo es interés por el bienestar de mi hijo y nada mas...— fue lo que se aseguró a sí misma en voz alta, fue lo último que dijo antes de caer en el sueño inducido que las naves personales tenían.
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Asteroide RX-8
Mi corazón latía con fuerza, sabía que había algún saiyajin que estaba por traicionar a Vegeta y no pensaba permitir que eso pasara. Con mucho miedo llegué al planeta una hora antes de lo acordado por las voces, escondí mi aeronave y me fui a un m especie de árbol frondoso cercano para treparlo, desde ahí vigilaría, activé las libélulas espías que volarían cerca dejándome escuchar lo que hablaban sin ser descubierta, ventajas de ser una hermosa genio.
A partir de aquel encuentro con Vegeta en Zerk, me di cuenta que, de alguna forma él busca acercarse a nosotros, aunque no quiero dejar que mi mente se cree falsa expectativas, me recuerdo a mí misma que hablo de ese maldito egoísta que me trajo con engaños a ese lugar.
Reconozco que para mi pequeño el tiempo que ha estado pasando con él es algo bueno, pues hasta ahora he podido evitar que él note que su traicionero padre y yo ya no estamos juntos, y no miento si digo que por momentos también me dejo llevar por la ilusión de que somos una familia, sobre todo a la hora de desayunar o de cenar mientras la charla fluye entre nosotros, a ratos pareciese que nada ha cambiado.
Además después de que paramos en aquel planeta solitario, algo cambió entre nosotros, si bien es cierto que no lo he dejado acercarse demasiado, le he dejado que duerma con Trunks y conmigo. Y a pesar de que no hacemos nada más que dormir en forma inocente, hay días que amanecemos abrazados y cada vez me cuesta más no sucumbir a él.
Estaba perdida en mis pensamientos llenos de ese traicionero saiyajin, cuando escuché unos pasos acercarse, de pronto ví algo que me dejó helada.
—Esto debe ser una maldita broma —Siseé molesta. Frente al árbol en donde estaba escondida, se hallaba parado aquel saiyan traidor, ahí estaba el cobarde que estaba fraguando algún plan a espaldas de Vegeta.
Si bien sabía que podía ser cualquiera de ellos, lo que me dejó helada y sumamente molesta es que "El traidor" no era otro que el mismísimo hermano de Vegeta: Tarble.
—¡Con un demonio! – Quise gritar pero lo dije en voz baja tragándome la bilis y el coraje, además de incredulidad.
—¿Acaso lo traicionero lo traen en la sangre estos desgraciados? — Aquello es inverosímil, debe ser un maldito malentendido. Intento respirar tratando de no entrar en pánico, y decido escuchar lo que dicen entre susurros — Tranquila Bulma, talvez te estas adelantando y ese hijo de puta no está traicionando a su propio hermano...
Tratar de engañarse a si mismo es una estupidez lo sé pero... Seguía impactada, si el muy hipócrita hasta intentó hacerse mi amigo... Me centré en tratar de captar esa conversación...
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—¡Viniste! pensé que no te vería — Fue lo que una dulce voz femenina decía, desde el ángulo en el que estaba, Bulma no podía ver con quién hablaba el saiyajin.
—Te prometí que lo haría, yo... Yo te extrañaba —dijo Tarble bajando la voz a casi un susurro, la peliazul agradeció a Kamisama el haber desarrollado sus libélulas espías, uno de sus inventos más útiles, las había dotado de un audio receptor de sonidos bastante Bueno.
—¿Entonces crees que ese plan funcione Tarble? — preguntó la voz femenina.
—Honestamente no lo sé, pero lo intentaré, es nuestro boleto de salida, no voy a dejar que nadie nos separe, ¡Ni siquiera mi hermano! Y si tengo que pelear contra él... ¡Esta vez lo haré! —Decía resuelto el saiyajin.
De pronto, como si hubiera captado algo, Tarble sintió que había alguien observándolos, sus instintos se activaron y en un rápido movimiento lazó una bola de ki a la base del árbol donde pensaba que estaba escondido el espía.
Puso detrás de él a su acompañante y le puso una capa para que no pudiera ser descubierta y le pidió que se quedara ahí en lo que iba a investigar.
Bulma nunca previó esa acción del saiyajin ni que la hubieran descubierto, de un momento a otro sintió el árbol tambalearse, se sostuvo de la rama lo mejor que pudo cuando éste cayó. Cómo pudo salió de dentro de los escombros, el saiyajin aun no la había visto. Se escondió tras una roca y sacó una de sus armas. Moría de miedo, pero lo enfrentaría.
Esa arma la había probado con Vegeta cuando aún estaban en la tierra, gracias a él pudo desarrollarla así que sabía que su invento podría ser perfectamente letal para los saiyajines que no fueran tan fuertes como el príncipe. Y desde lo que pasó con Paragus, siempre traía esa arma consigo misma.
Estaba aterrada, respiró hondo y decidió salir a encarar al tío malvado y traicionero que tenía su pequeño hijo, le demostraría que ella no le temía y por mucho que las cosas no estuvieran bien con el desgraciado de Vegeta, ella no iba a permitir que nadie intentara dañarlo.
—De todas las personas que creí que podrían traicionar a Vegeta, jamás pensé que tú lo harías —dijo con enojo y desilusión en la voz mientras le apuntaba a la altura del pecho. Tarble la miró confundido —¿Bulma, que haces aquí? — fue todo lo que dijo mientras la veía con recelo apuntarle a la altura del pecho.
—¡Eres un maldito cínico Tarble! y no sé si eso venga de familia, y a pesar de que podría merecérselo no voy a dejar que dañes a Vegeta, ¿Creíste acaso que podrías tener encuentros en secreto y evadir mi seguridad? ¡JA! ¡Te equivocaste principito!— Dijo la peliazul apuntando aún contra el pecho de Tarble.
El saiyajin se dio cuenta que la peliazul había escuchado su conversación y que posiblemente estaba haciendo deducciones peligrosas y erróneas, trato de buscar la forma de quitarle el arma, si bien no creía que esta pudiera dañarlo, si podría ser peligrosa para su acompañante.
—Bulma todo es un malentendido, venga baja esa arma vamos a hablar —trató de razonar.
—¡No soy tonta Tarble! Ahora mismo te pones estas esposas y entonces hablaremos — fue lo que ella dijo con toda frialdad. De pronto, sin que él pudiera predecirlo, Bulma lanzó un disparo de su arma a una montaña lejana.
—Por si piensas que estoy jugando, te las pones o el próximo disparo lo haré hacia dónde está tu acompañante —fue lo que en tono serio dijo. El saiyan miró asombrado a la montaña a la que había disparado, viendo que la misma ahora tenía un enorme hoyo atravesándola.
Entendiendo que la única forma en que iba a poder hablar con ella era ponerse esas extrañas esposas se las puso. Tan pronto lo hizo sintió un mareo llegar a él.
—Olvidaba decírtelo Tarble, esas esposas drenan tu energía, si intentas atacarme solo lograrás desmayarte.
La pequeña alien esta viendo todo escondida, estaba muy asustada, Tarble había sido esposado y esa mujer se notaba peligrosa, tenía miedo de que le hiciera daño, pero él le había pedido que lo dejara manejarlo —Tarble... — fue todo lo que dijo en un susurro.
—Bulma no es lo que crees, déjame explicarlo... —Fue lo que serio dijo el saiyan, estaba nervioso no quería que llegara a descubrirla y que por lo nerviosa que estaba en un error la lastimara.
—Te escucho ¡Maldito hipócrita traidor! Intenta convencerme de que no eres un espía —Fue todo lo que la peliazul dijo escuetamente sin dejar de apuntarle. Él la miró preocupado — Voy a contarte todo solo por favor mantén la calma y no hagas ninguna locura— la voz del hombre se escuchaba preocupada.
El saiyan respiró y comenzó a contar el secreto que venía atormentándolo —Como te conté mi hermano me encontró en un planeta en donde estuve viviendo largo tiempo, unos años antes de que él llegara comencé a desarrollar sentimientos fuertes por alguien que conocí, oriunda de ese lugar, cuando Vegeta llegó tenía poco que me había armado de valor y le había pedido ser mi pareja, tenía la intención de emparejarme con ella, pero... — Detuvo su diálogo mientras respiraba profundamente, como si lo próximo que fuera a decir le generara pesar— la raza saiyajin no se debería mezclar con otras razas, menos con las débiles — dijo esto bajando la mirada y la voz.
La peliazul sintió un dolor punzante, —Continúa— fue todo lo que comentó viéndolo fríamente. El saiyan siguió hablando —No podía decirle a Vegeta de ella, sabía que si se enteraba, él me consideraría una mayor deshonra de la que ya soy para la familia real, por mi bajo nivel de pelea.
—¿A que juegas Tarble? — Lo interrumpió la ojiazul enojada —¡No creo nada de lo que dices! Has demostrado ser demasiado astuto, ahora entiendo porque de pronto quisiste hacerte mi amigo, querían dañar a Vegeta y te diste cuenta que sería mejor manipularme a mi y a Kale para lograr tu objetivo ¿Cierto?
El saiyan la vio frustrado —¡Las cosas no son así Bulma! Déjame seguir explicando. — Ella le dió una profunda y dura mirada, él no se inmutó y continuó — Cuando conocí a Kale ella me contó de ti, de una mujer advenediza, venida a menos, débil y sin un ki de pelea que pudiera justificar el encaprichamiento de Vegeta hacia ti. Eso me generó mucha intriga, no lo entiendes Bulma pero eres algo extraordinario. Mi hermano, el más fuerte príncipe que la raza saiyajin haya tenido, el ser más orgulloso de este universo desarrolló algún tipo de sentimiento de pertenencia por alguien ajeno a su raza. ¡Incluso tuvo un descendiente contigo! Y a pesar de activar su vínculo ¡Sigue considerándote! Eso me dio esperanza que tal vez mi caso no estaba perdido y tal vez no era necesario renunciar a ella — fue lo que Tarble ilusionado dijo.
—¿Quién es ella? — preguntó demandante Bulma, en parte para alejar la conversación del rumbo que tomaba. —Gure ven por favor—Dijo Tarble.
De pronto, una pequeña alienígena salió detrás de unas rocas, venía encapuchada, cuando por fin se quitó esta y la peliazul la pudo ver, vio que era realmente pequeña, le llegaba apenas al pecho al saiyajin, corrió a los brazos de Tarble quien aún seguía esposado.
—¿Estás bien? — preguntó Gure angustiada a su saiyan. Él solo la acarició protectoramente antes de decirle a la peliazul —Te lo prometo Bulma jamás traicionaría a mi hermano, solo estamos buscando una forma de poder decirle y que él acepte a Gure. Después de conocerte comencé a tener esperanza de que eso podría ser realmente posible, en algún punto. No te voy a mentir al inicio dudé de ti, creí todo lo que Kale dijo que eras, te aborrecí y quise encontrarte no apta para estar al lado de Vegeta. Pero al conocerte más, ví que eres una buena persona y que Trunks es un gran niño y lo mejor de todo, si ambos siguen con vida es porque significan más de lo que Vegeta estará dispuesto a aceptar.
Bulma no quería oír hablar de sentimientos de amor y de ese traicionero príncipe saiyajin en la misma oración, Kamisama sabía que lo seguía amando, no iba a dejar que su corazón se hiciera falsas ilusiones de nuevo.
—No te hagas ilusiones Tarble, tu hermano solo me retiene aquí por mi inteligencia y Trunks solo ha sido un medio para evitar que yo escape.
Sin dejarse amilanar por la respuesta de la peliazul, el saiyan dijo —No Bulma, pensé lo mismo, yo mismo exigí a Vegeta liberarte, pero cuando tú y Kale se enfrentaron y ella te atacó... Jamás he visto a mi hermano tan fuera de si como lo ví ese día. Vegeta ha sido llamado de muchas formas a lo largo de su vida pero vulnerable jamás. Ese día conocí su verdadera debilidad: Tú. — Tranquilo comentaba.
La peliazul no quiso escuchar más le irritaba que ese traidor quisiera verle la cara de esa forma, apuntó con su arma al pecho del saiyan, —Bulma te estoy diciendo la verdad —Trató de razonar con ella mientras interponía su cuerpo entre Gure y la científica, sabía que la humana estaba nerviosa y le apuntaba con un arma peligrosa.
No pondría a la pequeña alien en peligro. Gure vio a la furiosa mujer que blandía esa peligrosa arma, estaba muy asustada y no quería que lastimaran a su saiyan, si algo le pasaba a Tarble se moríría de tristeza con él. Ya una vez lo había perdido, y a pesar de que él no quería que ella se expusiera, esta vez ella suplicaría si era necesario para tratar de mantener al saiyan a su lado.
—Por favor no lastimes a Tarble, ¡Yo te contaré lo que quieras saber! — Asustada decía la menuda alien. —Él te dice la verdad, cuando su hermano fue por él a mi planeta, habíamos quedado que él iría primero con su hermano para explicarle nuestra situación y después el vendría por mí cuando ya hubiera hablado con él... Habíamos decidido que el no me marcaría hasta que no hubiera platicado con el príncipe Vegeta. Pero las cosas no salieron como esperábamos...— la voz de Gure se hizo tan suave que fue difícil oírla.
Con el pecho comenzándosele a estrujar la peliazul preguntó — ¿Qué fue lo qué pasó?— La mirada de Gure se veía perdida, se notaba que se hallaba sumida en sus tristes recuerdos, intentaba modular su voz y acompasar su respiración, intentando hacer menos doloroso lo que tenía que contar — Esperé varias semanas desde que el se fue, no era fácil para Tarble poder comunicarse, poco a poco las llamadas comenzaron a ser menos cada vez, aún así yo esperaba para saber de él, aunque en el fondo yo presentía que las cosas iban mal, poco a poco los silencios eran mayores que lo que hablábamos en nuestras sacadas llamadas, hasta que un día él...—su voz se quebró un poco pero en forma valiente Gure siguió su relato —él se comunicó por llamada por última vez y terminó conmigo...
Bulma se sentía dolida e indignada con Tarble —¡Eres igual de despreciable que tu hermano! Por eso lo defendiste ¿Cierto? ¡Igual de cobardes! — la peliazul estaba roja del enojo.
— Te avergonzó que tu hermano supiera de ella, ¿De una linda mujer que te amaba y que estaba dispuesta a dar todo por ti? —el corajé abrasó la garganta de la científica, sentía arder el pecho, mientras las lágrimas llegaban a sus ojos, parpadeó para echarlas hacia atrás no se quebraría. A pesar de sentirse proyectada y claramente identificada con la historia de Gure.
El saiyajin cerró los ojos, estaba avergonzado, jamás se perdonaría su forma poco honorable de actuar, jamás se perdonaría el daño que le ocasionó a Gure con sus acciones — ¿Crees acaso que no me lo reproché cada vez que cerraba los ojos? No lo entiendes porque tu cultura es tan diferente, ¡No me juzgues si no entiendes Bulma! ¡Yo soy una maldita vergüenza para mi raza! Mis padres me mandaron a ese planeta para eliminar a todo ser viviente cuando era un niño de 5 años, solo así podía reinvindicar mi poca valía por mi vergonzoso ki.
Tarble la miraba enojado, —Y a pesar de que fracasé porque no maté a la raza que vivía en ese planeta, mi hermano decidió aceptarme, así que debía estar a su altura, luego conocí a Kale en la nave, una saiyajin fuerte y entendí lo que se esperaba de mí. No podría deshonrar la memoria de mis padres, ¡No podía decepcionar de nuevo a Vegeta!
Bulma rió con sorna —¡Claro! Unos padres tan amorosos que enviaron aun pequeño niño de 5 años solo a un planeta extraño donde podría morir, ¡Padres del año! — el sarcasmo inundó el tono de voz de la científica.
—¡Entiende que nuestra cultura es diferente!— Enojado golpeó una roca, intentó calmarse, debía tratar de razonar con ella, perder la compostura en nada le ayudaría.
— Cuando me enteré por medio de Kale que existías pensé que eras alguien advenedizo, al conocerte finales, te odie, me irritaba tu presencia, me recordabas mi propia falta. Y cuando ví la reacción de Vegeta cuando Kale te atacó lo supe... Había estado todo este tiempo equivocado, aún existía una esperanza para Gure y para mí...
Bulma estaba furiosa, estaba harta de los malditos saiyajines —¡Eres un hipócrita Tarble! ¡No te mereces que esa mujer te ame! Eres igual que Vegeta, unos malditos cínicos que pretenden excusarse en sus tradiciones barbáricas. Que pretende justificar su falta de palabra, ¡Que se puede esperar de asesinos como ustedes! — Indignada lo acusaba.
—¡No te atrevas a juzgarnos Bulma! Mi raza no es como la tuya y no tienes derecho a creer que si las cosas no se hacen como en tu planeta entonces estamos mal, por que no es así. ¡Somo unas raza guerrera! ¿Qué esperabas? No tienes derecho de quejarte ni de mí y menos de Vegeta, ¿Acaso no sabías quien era Vegeta cuando lo conociste y decidiste meterte con él? — Enojado rebatía Tarble
—Jamás me dijo cómo era en realidad — enojada rebatía la ojiazul. El saiyan la miró burlón.
—¡No quieras mentirme! Sé perfectamente que lo conociste en Namekusein, Nappa me contó y sé que mató a varios de TUS amigos, sabías que trabajaba para Freezer y a pesar de todo, de saber que era un asesino y que había asesinado a gente que estimabas lo invitaste a quedarse en TU casa, ¿Nosotros somos los hipócritas Bulma? Sabías que mi hermano era un mercenario que quitó la vida de millones de seres en diferentes planetas ¡Y aún así decidiste meterte con él!, ¿Quieres juzgarlo y juzgarme con respecto a tu moralidad terrícola? ¿Qué me dices de ti Bulma? ¿Que dice eso de ti? Que decidiste escoger como padre de tu hijo a un asesino, a un príncipe de una brutal raza guerrera — Bulma lo miró boquiabierta, estaba fría, no podía negar que los reclamos de Tarble eran ciertos, aun así ella jamás lo usó y su hermano a ella sí. O al menos ese era el argumento bajo el cual ella justificaba sus acciones.
Gure intentó calmar los ánimos abrazándose a él, jamás había visto a su saiyan tan enojado. Lo escuchó hablar, ella lo conocía y a pesar de querer disfrazarlo había dolor y amargura en su voz.
—Dejé a Gure atrás y no me arrepentí, cerré todo mi ser para no sentir nada, pero todo fue en vano al darme cuenta de que tal vez podría tener una oportunidad, aún así intenté cerrarme ala idea de ser feliz a su lado, luego ella me llamó y todo mi intento de negarme fracasó...
Gure intervino para completar la información con su suave voz – A pesar de todo, cuando él dijo que todo acabó, prometimos informar si alguno se comprometía con alguien más. Yo le marqué porque... Porque acepté el compromiso con un guerrero de una posición elevada en mi planeta. Ambos debíamos continuar y era mejor si yo daba el primer paso...
Tarble gruño y Bulma se sorprendió por un momento sus facciones se endurecieron tanto que fue como ver a Vegeta, lo vio caminar desesperado de un lado para otro, se detuvo mientras se pasaba la mano por su cabellera e inhalaba fuertemente antes de hablar.
—Cuando ella me dijo perdí la cabeza, yo... Tomé una nave y dije que iría a un planeta a revisar una posible alianza, pero me dirigí directo al planeta tech tech para verla. Quería matar al sujeto, lo desafié, por muy débil que sea soy un saiyajin mi fuerza es superior — Bulma lo miró horrorizada,
—dime que no mataste a alguien Tarble.
La mirada oscurecida y hambrienta de venganza del joven saiyan la asustó. —¡No lo entiendes Bulma mi instinto actuó! Se supone que era uno de los guerreros más fuertes dese planeta — un sonido de desprecio salió del saiyan — No fue rival mío, tendría su sangre, de no ser porque Gure intervino para que no lo matara...—Molesto comentaba Tarble, su voz no mostraba un ápice de arrepentimiento.
—Entiendo a Vegeta más de lo que crees, y también te entiendo a ti, no te pido que le perdones lo que hizo solo que dejes de juzgarlo como un humano porque él no lo es ni jamás lo será...
Bulma se quedó atónita y no supo cómo reaccionar, la pequeña alien se movió y quedó en frente de Bulma —Por favor no dañes a Tarble, él no es malo, nos amamos.
Sin contestar directamente la ojiazul le quitó las esposas, no sabía que haría pero ahora con esa información compartía un secreto con Tarble que la unía en complicidad con su cuñado. Pero sobre todo, veía el inmenso amor que la pequeña Gure le profesaba al saiyan, y de alguna forma éste miraba a la diminuta alíen con infinita ternura y trataba de transmitirle confianza, era impresionante lo mucho que podía el saiyan transmitir si se le permitía.
La voz del saiyan la sacó de su ensimismamiento — Jamás traicionaría a Vegeta, es la única familia que me queda, después de que desafié al guerrero Tech Tech las cosas no han sido fáciles para Gure allá.
No pueden correrla ni lastimarla sin desafiarme, pero eso no significa que sea bienvenida en su planeta, estábamos ideando la forma que ella viviera en la base...
— Te creo— fue todo lo que ella dijo. Bulma volteó la vista a otro lado, Tarble había recapacitado, tarde pero lo había hecho, su hermano en cambio la arrastró al infierno. Nuevamente la vía del príncipe menor la sacó de sus cavilaciones.
Ahora que habían aclarado eso, era el joven saiyan quien se veía molesto e incrédulo — ¿Acaso perdiste la cabeza Bulma? ¿Porque demonios se te ocurrió venir sola? Si creías que alguien estaba traicionando a mi hermano, ¡Fue muy peligroso lo que hiciste! ¿Y si en verdad hubiera sido un enemigo conspirando contra mi hermano? ¿Que pretendías hacer? ¿Qué hubiera pasado si te hallaban? ¡Pudieron lastimarte o matarte! ¿Es que acaso no meditas lo qué haces?
Una mirada de culpa se dibujó en los profundos ojos azules de la fémina terrestre, ahora que Tarble lo decía veía ko riesgo e imprudente de su acción, si el hermano de Vegeta la descubrió casi desde el principio, seguramente los demás Saiyajines hubieran hecho lo mismo. Aún así prefirió evadir las preguntas acusatorias de Tarble.
—Lo tenía todo bajo control, además ese no es el punto ahora Tarble, lo importante Es que debemos hacer un plan creíble para que Gure pueda entrar a nuestra base y se pueda quedar a vivir ahí — el príncipe menor le dio una última mirada de reproche, sabía que la peliazul había esquivado sus preguntas, pero ahora necesitaba enfocarse en un plan para ingresar a Gure a la base, ya después volvería a cuestionar a esa humana insensata...
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Radditz llevaba largo tiempo esperando, y no tenía ninguna señal que la rubia fuera a aparecer pronto. Se paró y paseó en círculos y se volvió a sentar. Igual que las veces anteriores llegó antes del tiempo acordado, pero la hora de la cita había llegado y el tiempo seguía corriendo y la humana seguía sin aparecer.
Miró el reloj en su localizador, llevaba ya 15 minutos de atraso, volvió a caminar en círculos, se miró en una superficie lisa reflejante y se acomodó su mata de cabello negro para verse avasallador, también se acomodó el traje de combate que llevaba puesto. Se veía gallardo e imponente, por eso había seleccionado esa ropa.
El saiyan no quería aceptarlo y tal vez no lo hacía en forma consciente pero estaba preocupado por verse bien, quería causar una gran impresión cuando la viera. Todo el tiempo que estuvieron en Zerk estuvo buscando exorcizar a la endemoniada humana de su cuerpo.
"... Era de noche cuando él y Tooma decidieron acudir a una de las tabernas de la metrópoli zerkiana. Nappa iba con ellos, aprovecharon para escabullirse a ese sitio que según les habían comentado en el palacio era uno de los mejores sitios para pasar una estupenda noche llena de satisfacción sexual.
Al llegar fueron recibidos por una hermosa mujer de color púrpura, portaba un largo y suntuoso vestido entretejido que parecía mezclarse con el tono de piel de la mujer. —Bienvenidos Saiyajines— el suave y melódico acento de la fémina era armonioso.
Se sentaron en un reservado bastante glamuroso, se notaba el lujo. La mujer volvió a hablar — Soy akazu, esta noche seré quien les esté ayudando en lo que necesiten, desde el palacio nos pidieron la mejor atención para ustedes— dijo la mujer mientras hacía una profunda reverencia. Los tres saiyans se vieron y sonrieron maliciosos. Radditz de inmediato dijo — Tráenos las mejores mujeres de la casa—
De la nada 3 hermosas féminas de diferentes razas llegaron, todas ella delicadas, con facciones exquisitas. Se fijó en una de ellas, que tenía cabello dorado, tan parecido al de "ella", ojos oscuros cuerpo armonioso, aunque con rostro más anguloso y con una cola esponjosa parecida a la de Los Gatos de angora. Las otras dos acompañantes eran de la misma raza que la chica, todas sonrientes y dispuestas.
— ¿De que planeta vienes? — preguntó galante el Saiyajin, — Vengo de una de las lunas de Okmun en la galaxia de andrómeda mi señor— la tomó de la mano y la llevó a una habitación lujosa, la mujer con paso grácil lo abrazó. Él desesperado le arrancó la ropa y comenzó una danza de besos...
Lo intentó, hizo todo lo posible por perderse en la fémina que tenía en lo brazos, hizo lo mismo que hizo con la rubia terrícola desvergonzada, pero nada funcionó, la mujer estaba sumamente dispuesta a cumplir cada una de sus fantasías pero no tenía la lengua filosa ni el ingenio agudo de aquella descarada humana.
Suspiró profundamente irritado, el sexo aunque placentero no le ayudó a erradicarla de su mente. Lo cuál lo molestaba bastante pues había sido una de las mejores cortesanas con las que había fornicado, muy dispuesta a complacerlo, y sin embargo ahora encontrar su satisfacción egoísta no lo era todo. Se esmeró en hacerla gritar, en sentir a la mujer vibrar y sentirla temblar de placer y aún así algo falto.
«Maldita humana, ni que fueras la gran cosa, ya hallaré otra mujer que fornique mejor que tú...»
Cuando regresó a la mesa principal iba bastante contrariado, vio a los otros dos hombres ahí. Nappa como siempre estaba serio, lo conocía bien, recordaba cómo antes, hace tantos años atrás siempre presumía sus proezas sexuales y como siempre intentaba hallar una raza compatible con la cual reproducirse.
«¿Cuando dejó de ser un presumido parlanchín?»
No estaba seguro de cuándo, o eso pensó en ese momento... de pronto recordó:
«Fue después de la muerte de esa mujer alada»
Recordaba lo hermosa que era pero el calvo saiyan nunca la quiso compartir con él, a pesar de las múltiples súplicas, recordó cómo después de que supo que la mujer murió nunca volvió a verlo presumir de ningún encuentro sexual ni de hablar de descendencia. Parecía como si el sexo solo fuera una necesidad que cubrir pero no había más fanfarronear acerca de este.
—¿Ya terminaste de divertirte?— serio preguntó Nappa, sacándolo de sus pensamientos, sin poderlo evitar Radditz contestó con otra pregunta:
— ¿Qué tal te fue? No luces muy satisfecho...— Nappa le dio una mirada envenenada, —solo son mujerzuelas Radditz, es sexo y ya, no entiendo tu curiosidad.
Tooma los miró curioso, había salido muchas veces con Radditz a los asteroides de placer cercanos al planeta Vegita pero no con Nappa, el saiyan era más reservado en ese aspecto. De pronto Radditz preguntó aquello que venía cuestionándose —Ahora que sabemos que la raza humana es compatible con nosotros, ¿Tomarás una para crear descendencia? — Nappa ni siquiera pensó demasiado — Son demasiado frágiles, ya acabe con eso tiempo atrás, tal vez tu quieras una...— se rió el saiyan.
El pelilargo resopló, — ¿Y meterme en problemas? No gracias— casi se mordió la lengua para no decir en voz alta: "Con ver lo complicada que es Bulma y lo mucho que hace enojar a Vegeta prefiero alejarme de esas hembras".
Era lo que pensaba y en su cabeza se cuestionaba si Tights podría ser ese tipo de hembra para él.
«¡Que no quiero mujeres humanas! Son demasiado frágiles hasta para fornicar»
Se sentía peligrosamente frustrado porque por más que intentaba su mente siempre volvía a esa desvergonzada fémina de cabellos rubios como el sol. De pronto Nappa lo interrumpió de sus cavilaciones — El que me sorprendió fue este idiota— decía el calvo señalando al otro saiyan, cuando regresé estaba aquí enfufurruñado, el pelinegro se sorprendió, recordaba que las veces anteriores que salían Tooma emocionado montaba fácilmente dos o tres féminas distintas, sonrió malévolo para molestarlo.
—¿Que pasa Tooma acaso ya no funciona tu virilidad? Te perdiste de bastante las hembras gritan mucho, no están acostumbradas a ser tomadas por Saiyajines — Ambos: Radditz y Nappa se carcajearon vanidosos con lo dicho por el hermano de Gokú.
Tooma les dio una mirada furiosa, — No es eso, ya le dije a Nappa que no quiero. — bajó el tono de su voz al seguir — Hice una promesa y voy a cumplirla por el bien de mi cola...
Nappa solo se rió más fuerte mientras Radditz lo miraba con duda — ¿De que promesa habla este idiota?— Tuvo que esperar a que el calvo dejara de reírse como poseso para que le contestara ya que Tooma se rehusó a decir nada más.
—A este idiota ya lo tienen de las bolas — se rió más fuerte Nappa —Pepper le juró que si se enteraba que anduvo en algún lugar fornicando le cortaría su cola y no volvería a dejar que se le acercara, al parecer está fornicando con ella y la hembra es territorial — se rió todavía más fuerte el saiyan casi saliéndosele las lagrimas mientras Radditz se unía a la burla.
—¡Idiotas dejen de reírse! — indignado decía Tooma, fue Radditz quien trató de ser razonable — Vamos ninguno de nosotros dirá nada, ve a divertirte— le dolía el estómago de tanto reírse.
—Habla por ti idiota, yo quiero ver cuando le amputen la cola — decía Nappa mientras volvía a reír, para después se puso serio al decirle al otro saiyan:
—No deberías tomarla tan en serio Tooma, tengo entendido que ella es pareja de Kyabe— le soltó tranquilo el calvo saiyan.
Radditz vio sorprendido la cara de molestia del otro saiyan, Tooma molesto decidió contestar — ¡Eso no es cierto! Es mi aroma lo que tiene encima ella, Kyabe tiene interés en Caulifla, ella misma me lo dijo —Nappa solo resopló molesto, pero decidió no seguir con la charla.
—¿Solo fornicarás a una sola hembra Radditz?— curioso preguntó el calvo saiyan, no era normal por lo general esperaba horas hasta que el otro saiyan se cansaba de juguetear con cuánta hembra podía.
El pelilargo se tomó la bebida de un golpe y se paró, no tenía deseos de compartir que su mente estaba llena de una sola mujer a la que quería volver a escuchar gritar de placer debajo de él y precisamente esa hembra no estaba ahí. —Ya vámonos — fue el único comentario que Radditz hizo..."
Regresando al presente por fin admitió algo que había estado evitando deliberadamente aceptar, que esa maldita humana había estado atormentándolo en su mente y había imaginado a esa rubia descarada en cada ocasión que buscó a una hembra para obtener placer.
Miró su reloj, había pasado casi hora y media desde la hora de la cita y ella no se presentó. Quiso enojarse con ella — Me la vas a pagar humana insignificante, nadie me deja esperando.
La verdad es que él estaba preocupado por que las veces anteriores ella siempre fue puntual, preguntaría a la peliazul. Simplemente era mera curiosidad, no quiso aceptarse a sí mismo que estaba enfermo de preocupación y desesperado por saber el motivo real de que ella no llegara a la cita.
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Discutieron por bastante tiempo cuál sería la mejor forma de llevar a cabo todo, — Será difícil que no se den cuenta que Gure está contigo Tarble, ¿Te olvidas acaso la nariz con olfato de perro que todos ustedes tienen?— la ojiazul cuestionó al príncipe menor.
La tersa y blanca piel de Gure se coloreó de un adorable rosa pálido, muestra clara que había entendido la referencia sexual a la que Bulma se refería —Tarble y yo no hemos intimado— la voz de la pequeña alien sonó profundamente tímida y apenada. El saiyan la abrazó posesivo — Aún no... pero espero eso cambie pronto...— en forma suave pero determinada le decía mientras acariciaba ese sonrosado rostro.
—Si quieres que viva deberás mantenerte alejada de ella, incluso ese abrazo podría ponerla en la mira de los demás Saiyajines, Kale no estará feliz de saber que prefieres a una mujer de otra raza ¿No crees?
Tarble preocupado la miró — Me queda claro que ella no estará feliz es por eso que nadie debe enterarse, no hasta que logre convencer a Vegeta... pero al verlo defenderte, me hace tener esperanza de que acepte a Gure. Me he rendido ya no quiero pelear contra mi instinto, la quiero reclamar como mi pareja.
Miró cansando a Bulma, ella lo siguió viendo molesta, suéltala o sabrán que estuvo muy cerca tuyo, el saiyan sonrió, — Gure muéstrale lo que inventaste...— la pequeña alíen sacó una esencia — Mientras él y yo no nos emparejemos puedo cubrir su olor reforzando mi aroma con este sintetizador, eso confundirá la sensible nariz de los saiyans.
Curiosa Bulma preguntó — ¿Y una vez emparejados no podrías cubrirlo? No entiendo porque no... — Fue Tarble quien contestó — es por el vínculo, si la muerdo mi aroma permanece en su torrente sanguíneo, el vínculo permite que parte de mi ADN se transfiera con la mordida, activa cierta células, no estoy seguro cómo ocurre, la unión con el vínculo es algo muy complejo Bulma, pero una vez vinculados es irrompible...— miró con preocupación a la peliazul, pues pudo leer en su rostro el dolor y la aflicción que sus palabras me causaron.
—Tu hermano nunca será libre de Kale, ¿Verdad?— la voz de la ojiazul sonaba dolida al preguntar, Tarble con el mayor tacto posible trató de contestar sin faltar a la verdad — Ella lleva su aroma, el vínculo no está completo porque el no permitió que ella lo mordiera, debería aún así preferirla sobre cualquier hembra al ser quién tiene su marca, pero no entiendo porque no es así, tal vez tiene que ver con que Trunks es su hijo mayor y que tú no eres saiyan... no lo sé, las parejas con razas distintas a las saiyans eran un tabú.
Bulma suspiró, — No hay nada que hacer, iremos con el plan y ahora Gure será mi asistente, yo me encargo de que Vegeta la acepte— decidieron volver en la nave de Tarble que era más espaciosa y Bulma guardo la nave que llevó en una cápsula.
Al volver Radditz estaba furioso, casi le dio un infarto al llegar y no hallar a la peliazul en la nave, por un momento se imaginó lo peor: Que Bulma le había dado adrede un lugar equivocado para huir con Tights, estuvo a nada de llamar a Vegeta cuando Caulifla y Trunks aparecieron.
Al ver a Trunks se tranquilizó, ella jamás huiría sin el — ¿Sabes donde está Bulma?— preguntó tranquilo, la saiyan venía feliz, ella Kyabe y Trunks habían pasado horas nadando y divirtiéndose en un lago cercano. — hace un rato me llamó, salió con Tarble pero ya vienen de regreso, no deben de tardar.
Sonriente ella contestaba, fue interrumpida por un hambriento peli lila — Califfa hambe— casi lloraba el pequeño, habían estado todo el día haciendo mucho ejercicio al nadar y ahora solo quería comer, —Sigan ustedes platicando, él pequeño príncipe y yo nos adelantaremos a comer, ¡Vamos Trunks! — Sonriente decía Kyabe.
Caulifla solo los vio alejarse mientras se reía, le encantaba ver que Kyabe adoraba tanto como lo hacía ella a Trunks, — Quita esa cara de boba, que patética eres— se rió Radditz. — Cállate idiota— lo golpeó en el hombro.
—¿Sabe él que tu y yo solíamos fornicar?— preguntó sonriendo maliciosamente Radditz, — No quiero reclamos después si luego lo confundes y dices mi nombre mientas tienen sexo— se hecho a reír pagado de sí mismo.
—Pffff, ya quisieras pero fuiste tan idiota que no me hiciste tener ni un orgasmo, apenas si duraste lo suficiente para venirte tú, definitivamente no lo confundiría contigo — fue todo lo que Caulifla dijo.
—Eras una bruja que no cooperaba que esperabas, ambos estábamos necesitados — se defendió Radditz. — Sí, si como sea, no eres mi tipo ni yo el tuyo, entonces... eso nunca pasó ¿Trato? — ella lo miró inquisitiva.
Realmente ella le caía bien como amiga así que fue fácil contestar —Trato hecho— no dijeron más pues de pronto llegó la nave donde venía la ojiazul y Tarble...
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Vegeta venía cansado, combatir a los mercenarios espáciales fue fácil, pero su mente seguía divagando en aquel video que le llegó de Bulma... ¿Con quién reía?Su hermano le había comentado que salió con él... ¿Quién y porqué le mandaron ese video? Quería creer realmente que ella había estado con Tarble, había perdido la cabeza cuando lo vio que dejó todas las negociaciones atrás y se fue a Zerk, él no acostumbraba a hacer semejantes arrebatos, y la inseguridad por la hembra parecía seguir creciendo.
Recibió a Tarble tan pronto regresó al planeta. — ¿Cómo les fue? — tranquilo preguntaba el
Saiyan menor — un montón de insectos fáciles de vencer, sin embargo algunos huyeron, Paragus, Kale, Pelper, Celery y Basil los siguieron. Nappa y yo volvimos no pensaba perder mi tiempo con esas basuras — Tranquilo comentaba el peliflama.
—Nos enviaron un regalo por parte del planeta Tech tech, y Bulma quiere quedársela. — Tranquilo comentó, Vegeta levantó una ceja esperando a que le diera más detalles. Tarble continuó — Enviaron a uno de los suyos, su nombre es Gure y es una sanadora, Bulma dice que les ayudaría mucho para el área médica.
El Saiyajin no contestó simplemente avanzó, iría a evaluar a la recién llegada, no confiaría en nadie que él no conociera. Nappa avanzó silencioso a su lado.
El pelinegro se acercó a Bulma una vez que la halló en su laboratorio, su talante mostraba que estaba enojado — Tu hermana nunca apareció, estuve hora y media esperando y nunca llegó — soltó Radditz con todo fastidiado, como si no le importase y su única molestia fuera el tiempo perdido. Bulma lo miró con preocupación, — eso es raro — buscó en su transmisor y halló un escueto mensaje:
'Tuve que salir en una misión con un Kursk, deberías un día conocer alguien de esa raza, son ardientes amantes, no pude avisarte antes, te contacto después.
Con amor T. '
Su hermana solía mandarle mensajes de voz o con video, era inusual esa forma de comunicación, pero no quiso darle más vueltas asunto. Además el mensaje era algo que sin duda su hermana diría, la debilidad de Tights eran los hombres grandes y fuertes. Por un momento llegó a creer que podría haber una chispa entre ella y Radditz pero quedaba claro que no había sido así, ninguno jamás preguntó por el otro.
—Lo siento Radditz, me mandó un mensaje y no lo revisé — El saiyan resopló molesto, ¿Y se puede saber que es tan importante como para dejarme esperando?— la realidad es que estaba ansioso por saber si la rubia estaba bien, las siguientes palabras lo dejaron frío.
— Fue mi culpa Radditz no leí su mensaje — Bulma se echó a reír y le enseñó el mensaje. Nunca en la vida Radditz supo realmente lo que eran los celos hasta ese momento, algo se le clavó en el pecho al leer ese mensaje.
«Que tiene un Kursk que yo no tenga, ni siquiera son tan buenos guerreros, no podría defenderla como Yo podría...»
No entendía porque pero sentía una ira crecer en él, quería gritarle a Tights exigirle que viniera, le dolió el pensar que mientras la rubia lo estuvo acechando en su mente durante todo su viaje, ella había pasado de él sin ningún problema.
—¿Radditz me estás escuchando?— de pronto al escuchar esas palabras se dio cuenta que se había perdido en sus pensamientos y no había prestado atención a lo que la ojiazul decía.
— Lo lamento humana, ¿Que dijiste? — Ella lo miró exasperada, — olvídalo, solo quería agradecerte por ayudarme, a pesar de los problemas que te he ocasionado. Lamento todo el malentendido que hubo anteriormente, lo del beso también fue mi culpa. Pero gracias por no guardarme rencor...
El saiyan puso sus dedos sobre la boca de la fémina deteniendo lo que ella decía — Shhhh ni lo menciones, — decía bajando la voz —estoy avergonzado por mi actuar, no dejaré jamás de disculparme por ese acto insensato— bajó la mirada.
Vegeta estaba atónito, la furia hirvió dentro de él, justamente iba llegando junto con Nappa y alcanzaron a escuchar las desafortunadas palabras que Bulma dijo así como la contestación de Radditz, furioso sintió sus entrañas retorcerse de coraje, ese infeliz insecto admitía que se había atrevido a posar sus asquerosos labios en los de SU mujer, y encima de todo ponía sus patéticas manos sobre los suaves y delicados labios de su futura reina, su mente se nubló y perdió la razón...
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¡Feliz año! Espero estén comenzando este nuevo año con todo. Mi propósito es si o si quede este fic concluido en este año. De ser posible antes de Agosto pero ya veremos, aunque levó un buen avance así que si podría ser.
Ok, este capítulo creo fue bastante intenso en muchas formas, por fin supimos quién era el posible traidor, y vimos que las cosas no eran como Bukma creía, ¿Cómo vieron su discusión con Tarble y lo que él le dijo? Por fin Gure hace su aparición, algunos ya sospechaban.
Y no se ustedes pero se me rompió el cora zona Radditz, y lo peor es que Vegeta escuchó algo que va a hacernos descender al infierno seguramente.
Agradezco a todos los que comentan y votan, realmente eso siempre nos ayuda como escritores a continuar, de verdad gracias, y déjenme saber que es lo que piensan que pasará ahora.
Rápidamente contesto comentarios del cap 87 y 88:
XXlalalulu: Pues esta vez no es Paragus quien tiene si a Tights si no el sensual Sekket... ahora que pasará con Radditz? Eso me preocupa mucho :(
Yenaiv brief : bueno hemos contestado la duda, es Sekket el príncipe que tiene a Tights... eso será bueno o malo... y si ya perdone a mi gatito espero no lo vuelva a hacer jajajaja que es horrible perder un cap :(
Invitado 1 cap 87: espero te haya gustado cooo va avanzando
Invitado dos cap 87: yo creo que vegeta si está buscando la absolución, no crees?
Bealtr: jajaja sii yo tambien sentí feo por Vegeta pero luego me acuerdo de lo que le hizo y se me pasa la pena. Pero al menos ya viste quién es el que estaba tras esa misteriosa llamada, que opinas del cap?
Invitado 1 Mary cap 88: gracias linda espero esté cap te haya gustado :)
¡Nos leemos en dos semanas!
