Capítulo 45.

Múnich.

Elieth miró fijamente a Karl durante algunos minutos, pensando en qué podía decirle para salvar la situación. Sin embargo, su cerebro le decía que ella no había hecho algo malo, aunque también estaba consciente de que la plática con Schweil Teigerbran se podía malinterpretar, no al grado, por supuesto, de asegurar que ella estaba engañando a Schneider con aquél pero sí al nivel de causar molestia en éste.

"Maldita sea, ¿por qué carajos no eliminé esa conversación?", fue lo primero que pensó Elieth cuando vio el teléfono en la mano de su novio. "Aunque no tendría por qué haberlo hecho, no hice algo malo ni fui yo quien comenzó la charla. Además, ¡en ningún momento le dije a Teigerbran que aceptaría salir con él! ¿Por qué rayos está Karl asegurando que lo quise engañar con él?".

En la mente del Káiser, por otro lado, una vocecilla le gritaba que no actuara como un típico hombre celoso y posesivo, que se tomara las cosas con calma y que le diera a Elieth la oportunidad de defenderse. Ya suficiente había hecho con acusarla de serle infiel a pesar de no contar con una prueba que confirmara esta declaración (si Karl era honesto consigo mismo, tendría que admitir que lo que leyó de la conversación no bastaba para acusar a su novia), así que era probable que empeorara la situación si continuaba atacando a tontas y a locas sin una razón justificada.

– ¿Vas a decirme entonces por qué demonios estás engañándome con Teigerbran?.- una cosa era pensar y la otra era hablar, al parecer, la boca de Schneider no estaba enterada del plan que tenía su cerebro y soltó lo que no debía decir.- ¿Y desde cuándo estás haciéndolo?

– ¡Yo no te estoy engañando con nadie!.- Elieth le arrebató el teléfono, furiosa.- Y para empezar, ¿qué carajos hacías leyendo mis conversaciones de WhatsApp? ¡Sólo te di permiso de checar mis contactos, no mis chats!

– Tenías abierto el WhatsApp, fue lo primero que salió cuando desbloqueé la pantalla.- replicó Karl, sombrío.- No hubiera podido evitarlo aunque lo hubiera querido. Ni siquiera te cuidaste de eso, podrías haberlo ocultado mejor.

– No tengo por qué ser "cuidadosa" ni tampoco "ocultar mejor las cosas" porque no es algo que haya hecho a tus espaldas ni fue a propósito. Si ya leíste la plática, debiste darte cuenta entonces de que no te engaño con Teigerbran.- insistió la chica, frunciendo el ceño.- Ni con nadie más, dicho sea el caso. Es cierto que él me invitó a salir, no te lo voy a negar, pero yo le corté la inspiración, le dije muy claramente que no me interesa. ¿Por qué eso no lo viste?

– ¿Quién dijo que no lo vi? Sí lo hice.- Karl, sumamente celoso, se preguntó por qué cuernos Teigerbran decidió poner sus ojos en la misma chica que le gustaba a él, habiendo tantas mujeres en Alemania. ¡Y para empezar, Elieth ni siquiera vivía en Dortmund!.- ¿En dónde lo conociste, por cierto? Él dijo que lo entrevistaste alguna vez. ¿Cuándo ocurrió eso y por qué no me enteré?

– Así fue, después del partido entre Japón y Alemania, el cual por cierto tú jugaste. ¿Ya no te acuerdas de que ese reportaje apareció en Sport Heute o no te interesó porque no hablaba de ti?.- Elieth se sentía muy frustrada y no podía evitar ser tan cortante. Detrás de ella, los bagels comenzaron a quemarse.- Si leíste completa la conversación, ¿por qué aseguras que te estoy engañando? No sé por qué para ti el decirle a alguien que no me interesa es sinónimo de traicionarte.

– ¿Por qué no le dijiste que estás saliendo conmigo?.- quiso saber Schneider, ignorando la mayoría de los reclamos.- ¡En ningún momento se lo mencionaste!

– ¡Porque no había necesidad!.- respondió Elieth, apagando el horno para evitar que se activara la alarma contra incendios.- Un hombre tiene que respetar cuando una mujer le dice que no está interesada en él, sin que ella necesite aclarar que ya está saliendo con alguien más.

– ¿Eso realmente te ha funcionado alguna vez?.- soltó Karl, enojado.- Lily constantemente dice lo mismo pero no veo que le haya servido con Ëkdal, no sé por qué habría de resultar contigo.

– Eso es porque Ëkdal es un imbécil de cabo a rabo, del tipo de gente que sólo entiende a golpes y amenazas, ya lo viste ayer.- Elieth puso los ojos en blanco.- A mi parecer, Teigerbran no está en ese nivel y en todo caso primero debo intentar mandarlo de paseo de manera cortés antes de soltarle al macho tarado que tengo por novio.

– ¿Y cómo sabes que Teigerbran no es como Ëkdal? ¿Lo has tratado acaso?.- replicó Karl, sin dar su brazo a torcer.- ¿O es que saliste con él antes de conocerme y por eso ya conoces su personalidad?

– No tergiverses mis palabras, Karl Heinz Schneider.- bufó la francesa, apretando los puños.- Ya te dije que lo conocí cuando lo entrevisté después del partido entre Alemania y Japón, y en ese entonces me pareció que él es una persona más decente que Ëkdal, se comportó muy cortés y no dio muestras de ser un patán. Y ése no es el punto, el punto es que me invitó a salir y le dije que no, por lo que no estoy poniéndote el cuerno con él. ¿Quieres dejar de hacer escándalo por algo que no tiene importancia, por favor?

– Tienes razón, el punto no es si Teigerbran es un idiota o no, porque queda claro que lo es.- el alemán trató de no alzar la voz.- El punto es que, cuando él te invitó a salir, debiste haberle dicho que "no" porque ya tienes pareja, pero no lo hiciste.

– No hemos hecho pública nuestra relación, ¿cómo quieres que le suelte a un desconocido que tú y yo estamos juntos?.- Elieth se quitó el delantal púrpura que llevaba puesto y lo arrojó.- ¿Qué no has aprendido nada de lo que le pasó a Genzo y a Lily, a Bárbara y a Kaltz? Dar información privada a alguien que casi no conoces y que, de entrada, no estás seguro de saber quién es, puede ponerte en el ojo del huracán.

– Ese infeliz de Blind no volverá a molestarnos después de lo de ayer, estoy seguro.- replicó Karl, moviéndose justo a tiempo para evitar que el delantal lo golpeara.

– Ajá, pero eso pasó ayer, Teigerbran me habló hace algunos días y en ese momento no teníamos ni idea de en dónde estaba ese idiota de Blind ni quién sería su siguiente víctima.- Elieth estaba cada vez más furiosa.- ¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar, maldita sea?

– ¡Yo le hubiera dicho a cualquier persona que intentara invitarme a salir que ya estoy con alguien!.- reclamó Karl, aunque de inmediato la vocecilla de antes lo llamó "mentiroso", al recordarle la cena que tenía pendiente con Hedy Lims.

– ¿Sin importarte que hubiera la posibilidad de que alguien creara un chisme grande sobre nosotros?.- Elieth lo confrontó.- Como te acabo de decir, ni siquiera hemos hecho público que estamos juntos, ¿realmente quieres que la gente se entere a través de un medio fraudulento y amarillista, como les pasó a Genzo y a Lily?

– ¡Eso es sólo una suposición!.- Schneider sabía que ella tenía razón pero él no estaba razonando, su "macho mode" había entrado en acción y, por tanto, la parte racional de su cerebro había quedado definitivamente desconectada.- ¡No tenías por qué tomar tantas precauciones sólo por una suposición!

– ¿Tu enojo viene entonces del hecho de que no le dije a Teigerbran algo de lo que sólo están enteradas unas pocas personas, las más allegadas a nosotros?.- Elieth, una vez más, tuvo ganas de abofetearlo pero se contuvo.- ¿No te basta con que le haya dicho un rotundo "NO" cuando me invitó a cenar?

– Exactamente ése es el problema.- la expresión de Karl parecía decir: "¡Al fin estás comprendiendo!".- No fue suficiente para él que le dijeras que no, siguió insistiendo y al despedirse aseguró que volverá a buscarte. Si le hubieses dicho que estás conmigo, Teigerbran habría entendido que no estás disponible.

– Creo que no vamos a llegar a ningún lado con esta discusión.- la rubia decidió que ya había tenido suficiente, Schneider no estaba razonando y ella aún estaba muy cansada como para intentar convencerlo.- No pareces entender que un hombre debe aceptar un "no" por respuesta, sin insistir en que la mujer cambie de parecer, independientemente de si ella está soltera o no, así como tampoco vas a aceptar que hice bien en no contarle a alguien que no conozco algo tan personal como lo es el tema de nuestra relación. Ya tuve suficiente de esta pelea, Karl Heinz Schneider, será mejor que te vayas para que pienses en lo que has dicho y hecho hoy, antes de que decida aventarte los bagels quemados a la cara.

– ¿Yo soy el que tiene qué pensar en lo que hice?.- Schneider puso cara de incredulidad.- ¡Soy el que tiene derecho a estar enojado!

– ¡Tú no tienes derecho a nada!.- estalló Elieth.- ¡Para empezar, ni siquiera deberías de haber leído mis conversaciones privadas!

– Si no lo hubiese hecho, ¿en algún momento tú me habrías dicho que Teigerbran te invitó a salir?.- quiso saber el muchacho. Su expresión seria indicaba que, de acuerdo a la respuesta, sería su siguiente paso.

– ¡No lo sé!.- exclamó Elieth, alzando los brazos en señal de derrota.- Quizás no, pero no porque temiera decírtelo sino porque no considero que sea algo importante.

– ¿No consideras que el que te busque otro hombre sea algo importante?.- cuestionó Karl, enojado.

– ¡No considero que Schweil Teigerbran sea importante!.- gritó Elieth.

"¿Por qué no te das cuenta de que eres tú el único que me interesa, maldita sea?", pensó ella.

– Bien, como dices, no vamos a llegar a ninguna parte con esto.- Schneider regresó a la habitación de Elieth para tomar su teléfono y la ropa que usó la noche previa.- Voy a ver a mi familia.

Quizás, si Elieth hubiese dicho en voz alta su último pensamiento, él se habría calmado lo suficiente como para razonar la situación y darse cuenta de que sus celos eran injustificados, pero la francesa, fiel a su costumbre de callar sus verdaderos sentimientos, no quiso mostrarse tan vulnerable frente a su novio en esa situación tan tensa.

– Como quieras.- Elieth suspiró, derrotada.- Cuando se te pasen los estúpidos celos que te nublan el pensamiento, me llamas.

– Eso nunca va a suceder.- replicó Karl, con acidez.

El joven cerró la puerta del departamento con más fuerza de la necesaria, tras lo cual Elieth soltó un grito de frustración. ¿Por qué carajos ese alemán tenía que ser tan terco y orgulloso? La francesa estuvo a punto de borrar la conversación de WhatsApp que mantuvo con Teigerbran pero al final se arrepintió, pues debía tener una prueba que mostrara su inocencia, Schneider podría quejarse más tarde con Lily o con Wakabayashi sobre eso y Elieth no quería tener a ninguno de los dos reclamándole cosas que no eran ciertas.

No habían pasado ni diez minutos desde que Karl se marchó cuando el timbre del departamento sonó; pensando que se trataba del alemán, quien tal vez había olvidado alguna de sus pertenencias, Elieth apretó el botón del intercomunicador para mandarlo inmediatamente al carajo.

– ¿No que nunca ibas a cambiar de parecer, Schneider?.- soltó ella.- ¿Ya te diste cuenta de que actuaste como un completo estúpido?

– ¿Y a ti qué rayos te pasa?.- fue Leo Shanks quien contestó.- ¿Te has peleado con tu nuevo galán o qué?

– ¡Ah!.- Elieth saltó, asustada.- ¡Leo! ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que eras…

– Sí, ya me imagino quién pensaste que era.- la cortó él.- ¿Estás bien, Peque?

– No lo sé.- confesó Elieth, tras lo cual soltó el botón del intercomunicador para abrirle la puerta a su hermano.- ¡Karl Heinz Schneider es un imbécil también!

– ¿Qué te hizo?.- preguntó Leo, muy serio.- Si se atrevió a lastimarte, lo va a pagar caro.

– No, no me lastimó.- aclaró Elieth, haciendo un puchero.- Y deja de actuar como hermano tonto y sobreprotector, ¿quieres? Que no es para tanto, lo que ocurre es que Karl se pasa de celoso, posesivo e intransigente, ni con pruebas claras quiere entender.

– Yo tampoco estoy entendiendo.- Leo frunció el ceño.

– No tienes por qué preocuparte por eso, Leo, en verdad.- Elieth quiso restarle importancia al asunto.- Son peleas de pareja, nada más, no es necesario que te enteres de los problemas que tengo con el Káiser. En fin, ¿qué te trae por aquí?

Leo lo pensó un momento, preguntándose si debía insistir o dejar que su hermana menor resolviera sola sus líos. Es cierto que todas las parejas tienen problemas, pero Gino y Erika no discutían tanto y sobra decir que Leo tampoco se peleaba tan frecuente con Gwen. Quizás era un problema de personalidad, Karl tendía a ser sobreprotector y Elieth era demasiado terca e independiente, tal vez por eso ellos reñían tanto. Sin embargo, y a pesar de lo que dijera su hermana, Leo Shanks decidió que le haría una visita a Schneider en Säbener Straße para recordarle que más le convenía no pasarse de listo con Elieth o se lo haría pagar.

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Genzo abrió los ojos, sintiéndose más descansado y relajado de lo que lo había estado en los últimos días. Como cayó rendido la noche anterior, no recordaba con detalle los minutos previos a que se quedara profundamente dormido, pero sí sabía que Lily estaba ahí con él, era imposible que eso se le olvidara. Él percibió su cuerpo tibio junto al suyo y al girarse la encontró, con el cabello revuelto sobre la almohada; su respiración ligera le hizo saber al portero que ella no dormía profundamente así que decidió despertarla.

– Buenos días.- murmuró Lily, sin abrir los ojos.- ¿Dormiste bien, Gen?

– Perfectamente.- contestó Genzo, con suavidad.- Aunque lamento haber arruinado tu noche al prácticamente obligarte a que me acompañaras hasta acá para sólo dormir.

– Si Ëkdal no arruinó la noche, tampoco lo hiciste tú.- replicó Lily, abriendo un ojo.- Y de todos modos pensaba dormirme temprano, definitivamente fue mejor haberlo hecho a tu lado. Te extrañé más de lo que crees, Gen.

– Así como yo te extrañé a ti, Yuri.- Genzo le acarició con ternura la curva de la mandíbula.

– Me gustaría decirte más cosas cursis pero es muy temprano para ponernos tan sentimentales.- suspiró la mexicana.- Hay temas importantes de los que debemos hablar.

– Lo sé.- aceptó él, resignado.- Pero podría esperar un poco a que hagamos otras cosas más interesantes, ¿no te parece?

– ¿Qué tienes en mente?.- Lily se incorporó a medias.- Algo en tu tono de voz me dice que estás pensando en situaciones no aptas para un público infantil.

– ¡Qué bien me conoces, doctora!.- Genzo esbozó una sonrisa maliciosa.

– Eres perverso, Wakabayashi, pero creo haberte prometido ayer que no habría sexo.- comentó la doctora, soltando después una risa avergonzada.

– Pero eso fue anoche, hoy es un nuevo día.- Genzo le acarició el cabello.- ¿Qué dices si nos damos un buen baño juntos, Yuri?

– Es muy tentadora la oferta.- dijo Lily.- Me parece que voy a tener que aceptarla.

Así pues, la pareja se dispuso a recuperar el tiempo perdido y le dieron rienda suelta a sus impulsos sexuales, jugueteando bajo el chorro de agua caliente que no hacía más que avivar sus deseos contenidos. Durante esos cuarenta deliciosos minutos que transcurrieron tan lentamente que parecieron horas, Genzo y Lily olvidaron los problemas que los estaban esperando afuera de la ducha y se dedicaron a amarse con locura. Cuando satisficieron sus ansias por el otro, Lily salió primero para darle a Genzo la oportunidad de relajarse un momento en la bañera (de acuerdo a las costumbres que tenían en su país y que continuó haciendo aun estando en Alemania); la chica aprovechó para revisar su correo electrónico, feliz de la vida, mientras iniciaba el largo proceso de secar su abundante cabellera. La mayoría de los mensajes eran spam o correos del Bayern Múnich que no eran urgentes, por lo que iba a cerrar la cuenta sin poner más atención hasta que le pareció ver el nombre de Aizawa Hana en uno de ellos. Creyendo que leyó mal, Lily echó un vistazo detallado y se dio cuenta de que sí, Hana Aizawa le había enviado un email.

– Válgame.- musitó Lily, preguntándose si se trataba de una broma.- ¿Será un virus? ¿Un correo con un link a una película porno o a un disco de Ricardo Arjona? ¿O será otra trampa de Blind?

El título del mensaje decía "Para la doctora Del Valle Lily", lo cual aumentó la confusión de la muchacha pues eso significaba que Hana no buscaba enviarle un correo a Genzo a través de su novia, como pensó Lily de primera intención, sino que Hana quería comunicarse directamente con ella. La joven pensó en esperar a que Genzo saliera del baño para preguntarle qué podría estar sucediendo, pero algo le dijo a Lily que era probable que él tampoco supiera qué rayos se traía Hana entre manos. La doctora, tras mucho cavilarlo, decidió abrir el correo porque de cualquier manera no se sintió capaz de borrarlo sin saber de qué iba la cosa, era mucha su curiosidad. El mensaje estaba escrito en un inglés impecable en varios párrafos, con un estilo tan formal que Lily sintió que no iba dirigido a ella.

"Estimada doctora Del Valle:

De antemano me disculpo por estarla incomodando con un mensaje mío. No nos conocemos en persona pero he escuchado hablar mucho de usted y, a estas alturas, es altamente probable que usted haya escuchado hablar de mí. Me llamo Aizawa Hana y soy la asistente del entrenador Kozo Kira. Me habría gustado conocerla en una situación más amena pero no quiero que haya malentendidos entre usted y Genzo Wakabayashi por culpa mía…".

– Caramba, chica, tómatelo con calma.- musitó Lily, aguantando las ganas de reír.

"Quiero que sepa que entre Wakabayashi y yo sólo ha habido una sincera y pura amistad, basada en el hecho de que nos conocemos desde niños gracias a que tenemos una pariente en común. No entiendo por qué los medios de comunicación japoneses, y algunos alemanes, sacaron de contexto las fotografías en donde aparecemos juntos ni por qué dieron por hecho que soy la nueva novia de uno de los "dioses protectores de Japón", pero todos han cometido un error. Voy a ser sincera: sí estoy interesada en un "dios protector de Japón", aunque los medios señalaron al equivocado. En otras palabras, no es Wakabayashi quien despierta mi interés sino otro de los porteros, con quien mantengo una relación desde hace muchos años… Ken Wakashimazu es su nombre, puede preguntarle a Wakabayashi y él comprobará que es verdad lo que acabo de afirmar... Realmente me ha dado mucha vergüenza admitir esto pero estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para que usted me crea cuando le digo que entre Wakabayashi y yo sólo hay sentimientos de amistad. Si requiere de fotos o de alguna otra prueba, no dude en pedírmela pero, por favor, no se enoje con Wakabayashi, que él y yo sólo somos amigos…".

El correo finalizaba con una despedida igual de formal, dando la impresión general de que Hana había enviado un memorándum más que un mensaje personal. Lily no pudo evitarlo y soltó la carcajada, tanto por lo bizarro del email como por el hecho de que Hana Aizawa le había revelado, sin necesidad, un detalle muy personal.

– ¿De qué te ríes?.- Genzo apareció en ese momento, con la bata de baño del hotel cubriendo su cuerpo.

– Me ha escrito tu novia japonesa.- contestó Lily, de buen humor.- Y lo hizo de una manera tan formal que siento que tendré que mandarle mis reverencias en la contestación.

– ¿Mi novia japonesa?.- Genzo arqueó las cejas, confundido.- ¡Ah! ¿Hablas de Aizawa? ¿Se ha puesto en contacto contigo? ¿Estás segura de que es ella?

– Si no es ella, es una persona que está usurpando su nombre, aunque dudo que alguien pueda imitar un estilo tan formal.- explicó Lily.- Sin embargo, algo de lo que dijo me ha desconcertado bastante: ¿Es cierto que ella tiene una relación con uno de los porteros suplentes?

– ¿Qué?.- Genzo se acercó a la mexicana.- Déjame ver el mensaje.

El portero leyó el correo por encima del hombro de su novia y se echó a reír, tal y como lo hizo ella. Genzo estaba sorprendido por el hecho de que Hana hubiese encontrado la forma de contactar a Lily ya que él no le dio ningún dato sobre ella que pudiese serle de utilidad.

– Creo que es bastante chismosa y entrometida, tal vez anduvo preguntando por ahí hasta que encontró a alguien que por casualidad tiene mi correo, o quizás halló mi cuenta de Facebook, yo qué sé.- expresó Lily.- Lo que no entiendo es por qué se tomó la molestia de escribirme para aclararme que entre ella y tú no hay más que amistad, Gen.

– Porque es una buena chica y cree que es su responsabilidad arreglar los problemas de las personas que le agradan.- suspiró Wakabayashi.- Tú misma lo dijiste: es muy entrometida. Lo mismo hacía con el entrenador Kira y eso le valió ser contratada como su asistente, supongo que creyó que evitaría que terminaras conmigo si intervenía. No sé si considerarlo como uno de sus peores defectos o como una de sus mayores virtudes.

– Depende de la situación.- Lily se encogió de hombros.- Le voy a decir que controle sus impulsos porque no necesito que una chica me aclare que me eres fiel, con que tú me lo digas es suficiente.

– No pensabas eso ayer mientras curabas mis heridas, Yuri.- señaló Genzo, con cierta acidez.- Aún me arde la cara.

– Eso fue porque desapareciste sin dejar rastro, no porque creyera que me estabas engañando.- Lily le mostró la lengua.- Al menos tenía que cobrártelo.

Ambos se echaron a reír antes de que Lily suspirara y cortara bruscamente el ánimo del momento, pues quería saber de una vez por todas qué fue lo que dijo Akira Wakabayashi en la famosa entrevista que tuvo con su hijo menor.

– Lo siento, pero no aguanto más el suspenso. Y no quiero más excusas, Wakabayashi, necesito saberlo ya.- sentenció Lily.- Sé que es malo pero estoy preparada para ello, además de que es mucho peor estar a la expectativa.

– De acuerdo.- Genzo suspiró.- No voy a ocultarte ningún detalle, aunque de cualquier manera no me serviría de mucho hacerlo, estoy seguro de que tú ya sospechas cómo estuvo el asunto.

El portero le narró a la doctora lo que había sucedido durante su corta estancia en la mansión Wakabayashi, incluyendo la breve charla que mantuvo con su madre. Genzo le hizo saber a Lily que, aunque su madre no compartía el rechazo de Akira hacia el hecho de tener un nuera extranjera, su opinión realmente no haría una diferencia porque ella siempre hacía lo que su marido quería, así funcionaban las cosas en Japón y más tratándose de un matrimonio de personas influyentes y con dinero. Lily se sorprendió al notar que la noticia no fue tan impactante como creyó que sería, quizás porque ya la intuía y por tanto estaba preparada para ella, aunque sí la decepcionó el saber que su suegra potencial no tenía el poder de hacer cambiar de parecer al intransigente Akira.

– Así que, básicamente, has roto relaciones con tu padre.- señaló la joven, apesadumbrada.- Lo siento, Gen…

– La culpa no es tuya, no tienes por qué disculparte, Yuri.- negó Wakabayashi.- Yo tomé la decisión de estar contigo y al final es lo único que va a importar, pues no es con mi padre con quien estás saliendo.

– Por fortuna, no.- Lily rio, sin poder evitarlo.- Supongo que tienes razón pero sigue siendo descorazonador el saber que nunca seré aceptada por tu familia.

– En realidad sí eres aceptada por mi familia.- la contradijo Genzo.- Mi padre no ha sabido ser la familia que necesité durante mucho tiempo, así que su opinión no cuenta. Sin embargo, la persona a quien siempre he considerado como un auténtico padre está dispuesta a apoyarme en cualquier decisión que tome, a él no le importa que seas extranjera e incluso me ha dicho que quiere conocerte.

– ¿Hablas de Tatsuo Mikami?.- Lily sabía que, si había alguien a quien Genzo veía como a un verdadero padre, ése era Mikami.

– Del mismo.- Wakabayashi sonrió, complacido.- No hubiera cambiado de parecer con respecto a nuestra relación aun cuando Mikami no hubiese estado de acuerdo, pero saber que contamos con su apoyo me hace profesar por él mucho más aprecio del que ya le tenía. Siendo honesto, no esperaba menos de Mikami.

– Ya veo.- Lily esbozó, a su vez, una sonrisa de alivio.- Yo también tengo deseos de conocerlo en persona, considerando que es alguien muy importante para ti.

– Si Mikami no viene pronto a Alemania, lo conocerás cuando te lleve a Japón.- señaló Genzo.- Es algo que acordé con él cuando nos separamos en el aeropuerto de Haneda.

– Me parece muy bien.- aceptó la doctora.- Tendrás que enseñarme costumbres y modales japoneses para saber cómo debo comportarme con él.

– No te preocupes por eso.- replicó el portero.- Bastará con que seas tú misma.

– ¡Qué cursi se oyó eso!.- exclamó ella, risueña.- Pero espero que tengas razón.

A pesar de que no le agradó el tener que darle malas noticias a Lily, Genzo sintió que ya había superado uno de los tragos amargos que le esperaban en Alemania. Sin embargo, al guardameta aún le quedaba soportar el peor golpe de todos, pues no sabía todavía si la directiva del Hamburgo iba a dejarlo marchar sin problemas o si le pondría más obstáculos a una posible futura transferencia.

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Tras haber acudido a una evaluación médica exhaustiva y haberse realizado un par de radiografías que permitieran analizar su mandíbula, Rudy Frank habló con su abogado y acudió a una estación de la Landespolizei para interponer una denuncia contra el reportero de Blind, una vez que Bárbara Schmidt se encargó de averiguar su nombre completo y de proporcionar el vídeo que tomó la noche anterior (irónicamente, Karl no necesitó buscarla pues fue la misma Bárbara quien se puso en contacto con los Schneider). El entrenador y su hija menor pasaron gran parte de la mañana encargándose de ese asunto y al finalizar él se sentía tan cansado que decidió regresar a casa para reposar.

– Por fortuna, el próximo partido será en dos días.- suspiró Rudy Frank, mientras su hija y él se dirigían hacia a su automóvil.- Espero estar repuesto para entonces, ya mi cuerpo no es tan joven como antes.

– Aún eres fuerte, papá.- negó Marie, con una sonrisa.- No dudaste ni un segundo en defenderme.

– Siempre voy a proteger a mi familia, sin importar la edad que tenga.- replicó Rudy Frank.- Aunque después tenga que pasar varios días comiendo batidos de salchichas wurst.

– Me parece que el doctor dijo que debías cuidarte de los embutidos, papá, y ese golpe en tu mandíbula te ayudará con eso, así que nada de salchichas wurst para ti por un tiempo.- lo regañó cariñosamente Marie.- ¿Quieres que conduzca para que no te agotes?

– Puedo hacerlo sin problemas.- protestó Rudy Frank.- Sólo estoy herido, no soy un viejo inútil.

– Yo no dije eso, sólo quiero que te relajes un poco.- insistió Marie.

– Ya descansaré llegando a la casa.- replicó el entrenador, aunque estaba tan agradecido de que ella lo hubiese perdonado que acabó por ceder y le tendió las llaves.- Si veo que rebasas el límite permitido, te haré cambiar de lugar inmediatamente, ¿queda claro?

– Muy claro, papá.- la chica tomó el puesto del conductor, muy alegre; sin embargo, al sentarse hizo una notoria mueca de dolor que no pudo ocultarle a su padre.

– ¿Te duele mucho?.- preguntó Rudy Frank, preocupado.

– Un poco.- admitió Marie, al tiempo que arrancaba el auto.- Pero no es algo serio, recuerda que el ultrasonido no reportó problemas y el doctor Stein dijo que me dolería durante algunos días, es lo normal.

– No hemos hablado sobre eso, por cierto.- el entrenador soltó un suspiro.- Fuiste valiente al enfrentar a ese hombre pero también fue muy arriesgado, pudo haberte hecho más daño.

– Lo mismo me dijo Karl, que debí avisarle a alguien en vez de ir sola, pero ya me cansé de que me traten como si fuera una inútil.- Marie frunció el ceño.- Lo que más rabia me da es que al final sólo conseguí que te lastimaran también, papá.

– Ya te lo dije, haría lo que fuera por protegerte.- Rudy Frank desvió la mirada.- Aunque tengo que admitir que no soy el único que lo haría. No esperé, sinceramente, que Del Valle interviniera así para encarar a ese reportero.

– Leonardo es más valiente de lo que crees.- Marie estaba orgullosa.- Si te tomaras el tiempo necesario para conocerlo a fondo, verías que es un buen hombre.

– Sé que lo es.- reconoció el señor Schneider.- No lo traté a nivel personal pero sí en el ámbito laboral y puedo constatar que es una persona que se esfuerza por dar lo mejor de sí mismo.

– ¿Entonces por qué tienes tan mal concepto de él?.- quiso saber Marie, tratando de ocultar su frustración.- ¿Tiene que ver el hecho de que no tenga una carrera establecida?

– Influye, sí.- Rudy Frank hizo una mueca.- Aunque no es eso lo único que me molesta, sino que también esté interesado en ti. Si supiera que ya tiene un empleo estable, o que por lo menos es de tu edad, quizás no le tendría tanto rechazo.

– Ahí vas de nuevo con el asunto de la edad.- protestó Marie, al tiempo que esquivaba un automóvil.- ¿Qué tiene de malo que Leonardo sea mayor que yo? ¡Es de la edad de Karl, no es como si me llevara diez años! Y aunque así fuese, ¡ya soy mayor de edad!

– Ten cuidado, hija, por favor.- Rudy Frank estuvo a punto de mover el volante pero se contuvo.

– Lo tengo todo bajo control, papá, tranquilízate.- Marie no se inmutó, a pesar de que el otro conductor hizo sonar la bocina.- ¿Vas a responderme?

– La verdad es que no sé qué decirte, hija, supongo que esperaba que te fijaras en alguien de tu edad.- contestó Rudy Frank, aunque después se rectificó.- No, eso también es una mentira, en realidad esperaba que nunca te interesaras en alguien.

– Eso es poco menos que imposible.- Marie se cuidó de no acelerar demasiado.- Tengo que crecer, no voy a ser una niña por siempre, algún día me casaré y te daré nietos.

– Lo sé, pero esperaba que eso ocurriera cuando cumplieras los cuarenta.- Rudy Frank suspiró teatralmente.

– ¡Papá!.- protestó Marie, tras lo cual ambos echaron a reír.

La joven se detuvo ante un semáforo en rojo, al tiempo que volvía a hacerse presente el silencio. Marie intuía que algo en su padre había cambiado con respecto a Leonardo pero no quería presionarlo a que lo confesara así que se armó de paciencia, esperando que al final fuese algo que valiera la pena.

– Me alegra haber hecho las paces contigo, Marie.- dijo Rudy Frank, después de un rato.- Sé que abusé de mi autoridad al haber despedido a Del Valle sin una razón válida, no debí haberlo hecho. He querido disculparme directamente con él pero se ha negado a hablar con cualquiera de la directiva, lo cual no me sorprende.

– Es bueno saber que te has dado cuenta de que actuaste mal, papá.- Marie sonrió.- Pero Leonardo no te ha hablado porque esté enojado sino porque ha estado muy ocupado con sus estudios para ser paramédico.

– Algo me comentó Margus, que se negó a volver al club porque ya tenía otros planes.- el entrenador respingó al ver la poca distancia que conservaba Marie con respecto a otros vehículos.- ¿Es verdad entonces? ¿Está estudiando una carrera?

– Sí, ambas cosas son verdad, así que no te preocupes porque no va a demandar al Bayern por despido injustificado.- se mofó Marie, ignorando los gestos de susto de su padre.- Está demasiado ocupado ahora como para perder el tiempo en eso.

– Es bueno saberlo.- él estuvo a punto de pedirle que cambiaran lugares.

– ¿Sabes? La idea de hacer las paces contigo fue de Leo.- señaló ella; notando el estrés de su copiloto, Marie decidió ser más cuidadosa al conducir.- Es decir, es obvio que algún día te iba a perdonar, como por allá del año 3000, pero él me convenció de hacerlo un poquito antes ya que me aseguró que me iba a arrepentir de seguir enojada contigo y tenía razón.

– ¿Un poquito antes? Ya veo.- a pesar de su estrés, el hombre rio.- Sí que me sorprende que él haya influido en tu decisión.

– Ya te lo dije: Leonardo es un buen hombre.- Marie por fin entró en la calle que llevaba a su hogar.- Y me gustaría que tú pudieras ver eso.

Rudy Frank no contestó, quedándose en silencio hasta que Marie y él ingresaron en su casa. Ella estaba a punto de preguntar si habría alguna posibilidad de que Leonardo pudiera ir a la casa para hablar con él, pero se toparon con Karl en la cocina y él cortó la opción de hacer cualquier pregunta. Lorelei intentaba consolar a su enfurruñado hijo de algún problema que había tenido y Rudy Frank inmediatamente se distrajo con él; Marie supo entonces de que el tema Leonardo Del Valle estaba liquidado, al menos de momento, pero se dijo que él tenía que saber que su padre al fin estaba tratando de aceptarlo como un yerno potencial.

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Lo primero que hizo Bárbara al día siguiente de la fiesta de médicos del Bayern Múnich fue publicar el vídeo de la agresión del reportero de Blind en Facebook, en Twitter y en Instagram, en donde abrió una cuenta específicamente para subirlo. La joven añadió además un mensaje en donde recalcaba la actitud prepotente del tipo y prácticamente llamó idiotas a las personas que habían creído sus reportajes, a pesar de lo cual el vídeo no tardó en capturar la atención de la gente. Nela, Débora, Lily, Elieth y Gwen fueron las primeras en compartir el vídeo, pidiendo a sus conocidos que hicieran lo mismo.

"Hay que hacer esto viral", fue lo que posteó Elieth. "No podemos permitir que personas como éstas arruinen la noble profesión del periodismo, somos muchos los que intentamos sacar adelante una labor que en los últimos años ha decaído y que este sujeto se esfuerza por acabar de arruinar".

No pasó mucho tiempo antes de que el vídeo se hiciera viral y fuese compartido por miles de personas en las redes sociales. Pronto empezaron a aparecer comentarios que censuraban la actitud del sujeto y condenaban la patada que le dio a Marie; fueron tantas las quejas y agresiones que recibió la página de Blind que las personas que se hacían cargo de su administración se vieron obligadas a cerrarla por un tiempo, aunque las críticas continuaron lloviéndoles en las redes sociales. Gracias a un simple vídeo, una revista que gozó durante mucho tiempo de la popularidad de gran parte del país comenzó a caer rápidamente en picada, recibiendo tanto desprecio por parte de sus lectores que muchos se preguntaron si sería capaz de recuperarse de ese tropezón.

– Hierba mala nunca muere.- le dijo Bárbara a Kaltz.- Esto les va a afectar pero pueden seguir con buenas ventas gracias al morbo de la gente.

– No juzgues tan severamente a nuestros compatriotas, Babs.- Kaltz esbozó una sonrisa irónica.- La gente al fin va a darse cuenta de que Blind es pura basura.

– Perdona si no me muestro muy entusiasta al respecto, mi amor.- suspiró la alemana.- Pero nuestros compatriotas se encargaron de demostrarme la clase de personas que pueden llegan a ser y prefiero desconfiar.´

Internet, como es bien sabido, puede llegar a ser un arma de doble filo porque, si bien puede ayudar a condenar a los culpables, también puede ayudar a hundir a alguien inocente y Bárbara era muy consciente de esto último. La pelirroja estaba decidida a acabar con el reportero de Blind: así como él había querido destruir su reputación, así ella iba a destruir la suya; no le importaba cuánto tiempo le tomara, iba a cobrarle todas las humillaciones que el infeliz les hizo pasar a ella y a sus amigos. Al menos, Bárbara tenía más que acusaciones sin fundamento ni pruebas, el vídeo que tomó era la clave de todo y se había cuidado de grabarlo lo mejor que pudo, dadas las circunstancias. Así pues, pasó gran parte de la mañana buscando a alguien que pudiera darle información verídica sobre el reportero, una proeza que no fue tan difícil de conseguir gracias a los contactos que tenía Elieth, los cuales no tuvieron reparo en delatar a ese sujeto. El hombre se llamaba Gunther Schäfer y llevaba trabajando para Blind relativamente poco tiempo, aunque lo interesante con él es que fue despedido de dos periódicos de renombre por su costumbre de alterar la información de sus artículos. Una vez que tuvo toda la información necesaria, Bárbara se la pasó a los Schneider para que éstos pudieran levantar una denuncia en toda regla; Kaltz al principio se preocupó un poco al ver la ligera obsesión que tenía su novia por el asunto, pero después aceptó que Bárbara tenía todo el derecho del mundo a realizar un contraataque contra el responsable que consiguió que ella fuera tan cruelmente ofendida, de forma injustificada, durante varios días y por muchas personas que no la conocían.

– Yo te apoyo en cualquier cosa que decidas hacer.- fue la respuesta que Kaltz le dio cuando Bárbara le contó sus planes.- Si quieres que vayamos y arrojemos bombas molotov a la casa de ese tal Schäfer, pues iremos entonces.

– Creo que esto es menos radical y tendrá menos repercusiones legales para nosotros.- Bárbara se echó a reír.- La idea es que el de los líos legales sea él, pero si no funciona mi plan, no tendré reparos en apegarme al tuyo.

– Bien, entonces démosle duro en las redes sociales.- señaló Kaltz, quien ya había compartido también el vídeo.- Y es seguro que el viejo Schneider no permitirá que lo que ese imbécil le hizo a su padre y a Marie quede impune.

– No creas que me voy a quedar en esto.- añadió Bárbara.- Ya decidí que voy a demandarlo también por difamación y daño moral. Nela me dijo que ella y Débora se dedicaron a tomar capturas de pantalla de las notas de Blind que hablan sobre mí y el padre de Gwen, que es abogado, me ha asegurado que con eso bastará para dejarle caer a ese tipo una jugosa demanda por muchos euros. ¿Qué te parecería irnos de vacaciones a las Bahamas?

– Eres de temer, ¿eh?.- Kaltz se echó a reír.- No me queda duda de que tú sola pudiste haber puesto en su sitio a los tres tipos que te estaban acosando el día en el que te conocí, Babs.

– Por supuesto que sí, Hermann, pero entonces no estaríamos aquí.- ella le sonrió con tanto amor que él se ruborizó.

Sin embargo, quien habría de darle a Blind el golpe de gracia sería el Bayern Múnich, cuando a través de su página oficial de Facebook anunció que se emprenderían acciones legales contra Blind debido a la agresión que sufrió el entrenador Rudy Frank Schneider y una de sus hijas a manos del reportero Gunther Schäfer. El anuncio iba acompañado de un memorándum especial, firmado por el mismo Karl-Heinz Rummenigge, dejando en claro que el Bayern estaba hablando en serio. Por si esto no fuera poco, los futbolistas Karl Heinz Schneider y Shunko Sho, conocidos jugadores del equipo muniqués, acusaron al reportero de haberlos amenazado y ambos aseguraron que también emprenderían acciones legales contra la revista. A partir de ese momento, Blind no volvió a dar la cara en ninguna red social y comenzó a correrse el rumor de que el reportero causante de tanto lío había sido despedido pero no se pudo comprobar esta teoría. Otras personas aseguraban haberlo visto tomando un avión con rumbo a las Bermudas, pero Bárbara casi estaba segura de que eso era mentira porque el inútil seguramente no tenía ni en qué caerse muerto, a juzgar por la manera en la que recogió los billetes que Genzo Wakabayashi le arrojó la noche anterior. Lo que podía decirse con toda seguridad es que había comenzado la caída de Blind, con el escándalo que se hizo era poco probable que alguien volviese a creer en sus notas falsas.

Demasiado tarde, quizás, a alguien se le ocurrió decir que tal vez lo que se había inventado sobre Bárbara Schmidt y Lily Del Valle era falso, así como que Genzo Wakabayashi y Alder Ëkdal en realidad podrían no haberse peleado por causa de la doctora mexicana. Muchas de las personas que habían atacado a Bárbara empezaron a retractarse, asegurando que nunca estuvieron totalmente convencidos de que Blind estuviera diciendo la verdad, mientras otras aseguraron que era una vergüenza que se jugara así con la reputación de dos jugadores profesionales del Hamburgo que nunca habían dado problemas.

"No cabe duda, la gente es hipócrita y de moral floja", pensó Bárbara, con fastidio. "Ahora resulta que nadie se creyó las mentiras de Blind. ¡Qué cínicas y desvergonzadas son esas personas!". Sin embargo, ella tenía que admitir que, si no fuese por el reportaje de Blind (y el regaño que Genzo Wakabayashi le dio como consecuencia), quizás ella y Kaltz no estarían juntos.

"Siempre se puede sacar algo muy bueno de lo malo, sólo es cuestión de aprender a ver por encima de la mierda".

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Tokio.

Taro Misaki leía, con aparente desinterés en lo que ocurría a su alrededor, la revista deportiva que acababa de recibir. En ella, entre tantas noticias sobre otros deportes, se hablaba de las victorias que estaba cosechando Tsubasa Ozhora en el Barcelona y el largo camino que estaba siguiendo Kojiro Hyuga en Italia para tratar de consagrarse como estrella goleadora, ahora que la Juventus ya lo había cedido en préstamo al club Reggiana. También se hablaba brevemente de Shingo Aoi y de Akai Tomeya, los otros dos japoneses que buscaban abrirse paso en el Calcio italiano pero que causaban menos entusiasmo que el Tigre Hyuga, al menos entre las fans. En la Bundesliga alemana, los rumores sobre Genzo Wakabayashi y su situación con su aún club, el Hamburgo, seguían siendo eso, meras especulaciones sobre lo que sucedería con él para la segunda mitad del torneo, pues la primera mitad estaba llegando a su fin y era obvio que el entrenador Zeeman no iba a volver a incluirlo en alguna alineación. Como el portero no se había pronunciado al respecto, era difícil definir en qué equipo estaría jugando para la próxima temporada, aunque algunos opinaban que el hecho de que su actual pareja, la doctora Del Valle, formase parte del cuerpo médico del Bayern Múnich influiría en la toma de decisión de Wakabayashi.

"¡Cómo se nota que no lo conocen!", pensó Misaki, divertido. "Wakabayashi no resolvería una cuestión tan importante basándose en dónde se encuentra su novia, se mantendría fiel a ella y a sus propios ideales sin que le importara algo tan insignificante como la distancia. Él es de la clase de hombres que esperaría que la mujer que eligió entienda esta cuestión, así que es altamente probable que esa doctora del Bayern Múnich ni siquiera le permitirá alterar sus sueños por su causa suya".

Al joven le hubiera gustado que su compañero le revelara cuáles eran sus planes a futuro, incluso intentó tantear terreno durante los breves momentos en los que convivieron en la Selección, pero Misaki no tuvo suerte y no consiguió averiguar algo que fuera de utilidad, Genzo era demasiado reservado como para confiarle cuáles eran sus propósitos y Taro era demasiado discreto como para preguntárselos directamente. "Ni modo", pensó Misaki. "Ya me enteraré de cuál fue su decisión como lo hará la gran mayoría, a través del periódico o de una conferencia de prensa del club con el que Wakabayashi escogió firmar contrato".

Delante de él, Eriko se paseaba de un lado a otro, con su Smartphone en la mano, mientras murmuraba por lo bajo en francés, un idioma que solía hablar cuando no deseaba que alguien entendiera lo que estaba diciendo. Taro fingía no prestarle atención pero en realidad estaba al pendiente de todos sus movimientos y palabras, queriendo averiguar qué cosa era lo que la tenía tan enfurruñada. La conocía lo suficiente como para saber que, cuando Eriko andaba de ese humor, lo mejor era dejarla sola por un rato, hasta que estuviera en la disposición de revelarle qué era lo que la molestaba.

– No sé qué rayos es lo que le pasa a Genzo que no se da prisa en hacerlo.- musitó Eriko, en francés, consiguiendo que Misaki encontrara la manera de intervenir.- Mientras más tiempo pase, más difícil será que lo pueda llevar a cabo.

– ¿Qué es lo que quieres que haga Wakabayashi?.- preguntó él, en el mismo idioma.

– ¡Ah!.- ella se sorprendió tanto que se detuvo a medio paso.- Se me olvida que tú también hablas francés, Taro.

– Es curioso que lo olvides, considerando que me hablas en ese idioma cada que puedes.- Misaki dejó a un lado la revista.- Estuve entendiendo todo lo que has estado diciendo desde hace rato pero quería saber a dónde ibas con tanto parloteo. ¿Qué sucede, Eri-chan? ¿Qué es lo que te tiene tan molesta?

– Es Genzo el que me hace enojar.- bufó Eriko.- Se ha tardado en declarar que ha cortado relaciones con esa extranjera. ¿Qué es lo que está esperando?

– ¿Wakabayashi va a terminar su noviazgo con la doctora del Bayern Múnich?.- Taro enarcó las cejas, asombrado.- Es curioso, cuando hablé con él hace algunos días se veía que no tenía intenciones de hacerlo. ¿Cómo sabes que cambió de parecer?

– Bien, no lo sé.- Eriko desvió la mirada.- Él no me ha dicho nada, simplemente esperaba que hubiese entrado en razón.

Misaki suspiró; él realmente amaba a Eriko, había sido su salvación y su apoyo durante sus más difíciles momentos, pero le desesperaba que uno de sus peores defectos fuese el dar por hecho que la gente haría lo que ella deseaba y cuando ella lo deseaba, así que se armó de paciencia para cumplir la promesa que le había hecho a Wakabayashi de convencerla para que dejara de meterse en donde no la llamaban.

– ¿Por qué no permites que Wakabayashi tome sus propias decisiones, Eri-chan?.- preguntó Taro, con suavidad.- Me parece que sí puede hacerlo por su cuenta, no conozco a mucha gente que sea tan prudente e inteligente como él, creo que es perfectamente capaz de decidir con quién quiere estar.

– ¡Pero es que ella no le conviene!.- Eriko reanudó su marcha, furiosa.- ¡Va a quitarle todo su dinero!

– ¿En qué te basas para pensar que así será?.- quiso saber Taro, parándose en un punto medio del camino que ella recorría.- ¿Esa doctora ha dicho algo que te haga creerlo?

– No, ¿pero qué no es obvio? ¿Por qué otro motivo, si no es ése, querría esa mujer estar con Genzo?.- replicó Eriko, sin fijarse en lo que decía.

– ¿Te das cuenta de que eso hace quedar mal parado a Wakabayashi?.- Misaki hizo un gran esfuerzo para no reír.- Él no es tan mal partido, a mi parecer, seguro que en Alemania tiene muchas fans y tal vez también en Japón.

– No quise decir eso.- Eriko se ruborizó y dejó de moverse.- Es decir, precisamente porque considero que Genzo es un gran partido es que creo que ella no se lo merece, simplemente porque…

– Porque Lily Del Valle no es japonesa y punto.- la cortó Taro.- No nos hagamos tontos ni le demos más vueltas al asunto, ya somos lo suficientemente adultos como para pretender que no nos estamos entendiendo. Lo que me decepciona es que no pensé que fueses tan xenofóbica, creí que eras más inteligente que eso, Eriko.

– ¡Oye!.- ella se sintió herida por el comentario.- ¡No soy xenofóbica!

– Pues estás actuando como tal.- suspiró Misaki.- Los extranjeros no son malos, Eri, yo he tenido varios amigos de diferentes nacionalidades y puedo asegurarte que son excelentes personas.

– ¿Amigos? ¿No querrás decir "novias?.- reclamó Eriko, enojada.- No se me olvida que tú también anduviste con una extranjera tercermundista, una francesa de madre mexicana, si mal no recuerdo.

– Si hablas de Rika, eso quedó muy en el pasado.- señaló Taro, ligeramente ruborizado.- Y no tienes por qué expresarte así de ella sólo porque tiene ancestros mexicanos.

– Me expreso así de ella porque es tu ex.- replicó Eriko, frunciendo el ceño.- Y porque continuó buscándote a pesar de que ya estabas conmigo.

– No me buscaba, sólo teníamos amigos en común. ¿Se te ha olvidado que, para ese entonces, Rika ya estaba saliendo con tu amigo, ese engreído modelo ruso?.- el muchacho se veía realmente incómodo.- Pero el punto de nuestra discusión no es mi ex novia sino el hecho de que debes dejar de meterte en la vida de Wakabayashi, él tiene derecho a escoger con quién quiere estar, no es como si pudieras elegirle una novia en su lugar.

– ¿Y por qué no?.- lo contradijo Eriko.- ¿Sabías que la prensa nipona creyó que Hana era su nueva novia? Al principio me pareció hilarante el asunto pero ahora creo que no es mala idea, Hana sería una pareja perfecta para Genzo. Se conocen desde niños, vienen de familias respetables y ambos son parientes míos, en cierto modo es algo que se ve venir. Y sus respectivos padres quedarían satisfechos con el acuerdo, hay que decirlo.

– ¿Y tú sabías que no puedes obligar a la gente a enamorarse?.- Taro la miró fijamente durante algunos segundos y lanzó un suspiro profundo y prolongado antes de continuar.- Hana ama a otra persona, creí que lo sabías.

– Sí, lo sé.- Eriko puso los ojos en blanco.- Pero Hana, como mujer japonesa de la alta sociedad que es, debería de saber que tiene un papel qué cumplir. Su única obligación para con su familia es hacer un buen matrimonio y es claro que esto lo va a lograr con Genzo y no con Ken Wakashimazu. Éste no es mala persona pero no pertenece a una familia de renombre.

– ¿Y tú vas a hacer lo mismo cuando te pidan que me dejes para irte con un hombre "de tu nivel"?.- replicó Misaki, muy serio.- Yo tampoco pertenezco a una "familia de renombre", lo que significa que en algún momento vas a terminar conmigo para casarte con alguien que sí lo sea. ¿Son así las cosas, Eriko? Porque si lo son, es mejor que terminemos nuestra relación y dejemos de perder el tiempo.

Eriko se quedó callada, ante la lógica implacable de las palabras de Taro. Ella, al justificar su deseo de querer emparejar a Hana y a Genzo, no se puso a pensar que con sus ideas se estaba perjudicando a sí misma. Esto no era algo raro en ella, pero precisamente una de las razones por las cuales Taro Misaki tenía tanta influencia en su forma de pensar era porque él era el único que detectaba estas contradicciones y se atrevía a decírselas.

– ¿Y bien?.- insistió Misaki, cruzándose de brazos.- ¿Qué me vas a contestar? Espero que no uses la frase "conmigo es diferente" porque no me la voy a creer.

– Sólo quiero que Genzo sea feliz.- murmuró Eriko, agachando la cabeza.

– ¿Y qué te hace pensar que no lo es?.- Taro le puso las manos sobre los hombros.- A mí me parece que sí es feliz, principalmente porque ha sido él quien ha tomado sus propias decisiones; forzándolo a hacer lo que otros quieren, lo que tú quieres, no va a contribuir a su felicidad. ¿Qué no has visto que los problemas que tuvo con el entrenador del Hamburgo fueron porque éste quería que Wakabayashi jugara un estilo de juego que no lo satisfacía?

– ¿Y qué se supone que debo hacer?.- preguntó Eriko, más para no quedarse callada que por otra razón.

– Déjalo que elija a quien quiera, deja que Hana esté con quien se le antoje y a cambio tú podrás estar con quien gustes, aunque no provenga de una "familia de renombre".- Taro sabía que ya había ganado esa batalla.- ¿Qué dices?

– Digo que ya me duele la cabeza y que necesito recostarme.- respondió la joven, llevándose las manos a las sienes.

– ¿Quieres que te acompañe?.- preguntó él, solícito.

– No, gracias.- suspiró Eriko, separándose de él.- Te veré más tarde.

Ella no lo besó y él tampoco buscó contacto físico, aunque no porque se sintiera herido sino porque sabía que Eriko necesitaba su espacio, siempre era así cada vez que Taro le ganaba en una discusión. Él habitualmente la dejaba salirse con la suya en situaciones sin importancia porque realmente la adoraba, aunque cuando se trataba de cuestiones verdaderamente importantes, como ésta, se imponía con su criterio para evitar un mal mayor. Eriko ya llevaba un buen tramo caminado cuando, sin previo aviso, se detuvo repentinamente para voltear a ver a Misaki.

– Y para que lo sepas, no renunciaría a ti por ningún hombre de "familia respetable".- dijo ella, mirándolo a los ojos.- Primero monto un escándalo antes que permitir que alguien me separe de ti.

– Es bueno saberlo.- Taro la miró con ternura.

La muchacha echó a andar de nuevo y Misaki esbozó una sonrisa de triunfo y satisfacción. Le costó trabajo, pero pudo cumplirle a Wakabayashi la promesa que le hizo de mantenerla a raya.

Notas:

– La Landespolizei es la policía estatal de Alemania, es decir, la que se encarga de los crímenes locales y comunes.