Capítulo Siete
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—Entiendo. Entonces además de no poder traer la inocencia de inmediato, no hay peligro inminente y ambos están a salvo. Es un alivio. — Kanda no necesitaba ver a Komui para saber que estaba emocionado por todo lo que le acababa de contar. — Y Allen ha logrado controlar de mejor manera su inocencia. Al menos no salió gravemente herida en el proceso. ¿Cuánto tiempo dices que permaneció inconsciente?
—No te lo dije. Pero ya que preguntas solo fue un día.
—Qué bueno. Supongo que incluso en esas circunstancias no lograste ver ni percibir nada en ella, ¿o me equivoco?
—No. Nada de nada.
—Al menos ahora sabemos que, es alguna especie de habilidad gracias al akuma. —Por alguna extraña razón, Kanda no creía que eso fuera algo bueno. Pero Komui parecía opinar lo contrario. — Y tal parece que incluso ni ella sabe eso. Debe de haber otros factores que quedan por descubrir.
—Sea como sea. Incluso cuando tuvo ese... arranque de poder no percibí nada en ella.
—Con el tiempo puede que eso cambie. Por ahora será mejor que esperen a que la muñeca se rompa o algo así. Si no aparecen más akumas no veo por qué no habrían de hacerlo. Cuando eso pase regresen lo más pronto que puedan.
—Como sea.
Komui tenía la sospecha de que Kanda no le iba hacer caso, pero no estaba de más pedírselo.
—Bueno, entonces. Avísenme si pasa cualquier cosa. Y por favor, sé que no tengo que pedírtelo, pero de todos modos te lo recuerdo. No le digas nada sobre lo que te comenté.
Kanda resopló, por supuesto que no necesitaba pedírselo. No era que le interesara, pero...
—Bien.
—Suerte.
Y sin despedirse, desconectó su golem del teléfono del buscador y se lo entregó. Este le miró con duda, cuando se alejó de él para ir a buscar al brote de habas.
Luego de que colocara la inocencia en la muñeca de nuevo, se desmayó y no despertó durante todo un día. Mientras esta se arrastraba al moribundo hombre cerca de ella y empezaba a cantar sin descanso. Y llevaba tres días de esa manera.
No fue necesario que nadie dijera nada. La muñeca ya no era la misma de antes, y no parecía que fuera a detenerse pronto. Cuando despertó, Allen se dedicó a mantenerse cerca de ellos, con tal de que Kanda no tomara la inocencia en un arrebato. No que pensara hacerlo. No tenía las fuerzas suficientes, ni las ganas de empezar una pelea con ella por eso. Entendió que no pensaba cambiar de opinión. Y como particularmente no le afectaba, la dejó ser.
Durante ese tiempo, se dedicó a esperar a que el sello se reparara para que su cuerpo también lo hiciera. Le había costado bastante, y aun se sentía agotado. Estaba agradecido de que la ciudad estuviera desierta y con ellos solo estuviera el buscador, quien no se quedó mucho tiempo en el lugar, y tuvo la gracia de ir a buscarles comida y agua.
Una ducha era imposible por el momento, pero al menos les había conseguido algunas cosas con las que asearse un poco.
Mientras esperaba a que el sello se regenerara, meditó un poco sobre todo lo que había pasado. Fue sumamente extraño. No le había preguntado nada al brote de habas, porque todavía no lograba entender del todo qué había pasado exactamente. Repasó la información que tenía de ella. Según le dijo Komui durante la llamada, había logrado activar su inocencia con aparente éxito, y sin mayor complicación en el departamento científico.
No pudo materializar el fuego, pero le había dado la forma de dos hachas que en las palabras de Komui, se veían sumamente letales y asustaron a más de uno. Para ellos fue una buena señal. Durante la batalla, no había visto casi nada de su pelea con el Akuma, pero este mencionó, que le había sido difícil activarla y darle forma. Aquello no tenía sentido.
¿Por qué en el departamento científico no le había costado, y en la verdadera batalla sí? ¿precisamente el mismo día?
Cuando le preguntó al buscador; qué había pasado mientras no estuvo con ellos, este le dijo que, al separarse de él, además de no haber podido salvar al resto de buscadores, la británica había tenido problemas para activar su inocencia a la primera. Lo que bastó para que la mandaran a volar, y que el akuma aprovechó para matar al resto. No había podido ver mucho, porque cuando la chica había sido aventada contra la pared, le había costado evadir al akuma, por lo que terminó en las mismas condiciones que la exorcista. Todo lo demás era borroso, hasta que se dio cuenta que ella lo estaba arrastrando mientras lo buscaba.
El resto era historia. Había muchos huecos que llenar del lapso de tiempo antes de haberlo encontrado y si, rescatado de las garras del akuma. Como, por ejemplo, ¿Por qué cuando lo encontró, parecía estar llorando mientras alejaba al akuma de él?
Por lo poco que había podido ver, llevaba la naginata en sus manos cuando mandó a volar al akuma. Pero no sabía si estaba formada por ambas argollas o no.
Aún no le habían preguntado nada a ella al respecto, pues, parecía ensimismada en sus pensamientos mientras escuchaba a Lala cantar.
Pero cuando se enfrentó al akuma después de haberle quitado el corazón a la muñeca, pudo observar que al principio estaba actuando guiada por la rabia y por instinto. Sin ser plenamente consciente de cómo usar su inocencia. Lo que parecía ser la causa de que sus ataques resultaran poco efectivos.
A excepción de los últimos momentos antes de destruir al akuma.
Cuando se puso de pie, luego de haber sido aventada por enésima vez contra el suelo, había algo en su mirada, que parecía como si por fin hubiera tomado una decisión. Como alguien que sabe exactamente qué hacer. Todo lo contrario de cuando le empezó a atacar. Para después extender sus manos, en donde la inocencia empezó a girar, y de ella salió el fuego que la hizo famosa al llegar a la Orden.
Entre el dolor y lidiar con mantener su mente despierta, apenas pudo distinguir que sus labios parecían estarse moviendo con rapidez, murmurando algo de lo que no logró entender ni escuchar nada. El buscador no lo notó, y él no podía afirmarlo con certeza.
Además, el calor y la luz que desprendía el fuego, le impidieron verla demasiado tiempo mientras hacía eso. No pudo distinguir mucho, pero por un momento le pareció ver que alrededor de ella había algo.
Pero entre tanto parpadeo y que el fuego le impidiera ver bien, no estaba seguro si fue su imaginación o el reflejo de la luz que desprendía su inocencia. Además, cuando empezó a sangrar por la nariz y los oídos, se veía sumamente adolorida. Pero algo le decía, que no era solamente por la liberación del poder de la inocencia.
El conjunto de todos esos eventos y acciones, le hacían sentir desconfianza hacia la chica.
El Vaticano dudaba de Allen por su nivel de sincronización, y porque aparentemente no recordaba nada de la misma. Desde su punto de vista eso era absurdo. Pero ahora, sí creía que deberían tener motivos para sentir aversión hacia ella.
Como sospechó, Komui le confirmó que los altos mandos no solo por lo anterior era que dudaban de la británica. También del hecho de que no pudiera ver nada alrededor de ella. Y era por eso que les habían enviado juntos a esa misión. Le había pedido encarecidamente que no le mencionara nada, y él afirmó que no lo haría, pero ahora él también tenía ciertas sospechas hacia ella.
La manera en la que manejaba las armas que materializaba, no era la de un novato. Tampoco suerte de principiante ni una simple afición aprendida en el colegio. Dudaba que donde ella estudiaba, le enseñaran algo así a los estudiantes.
Según le dijo Komui ella practicaba gimnasia o algo por el estilo. Y esos movimientos no correspondían a una simple gimnasia artística. Y la mirada en sus ojos al atacar. Era una mirada que ya había visto con anterioridad.
Todo eso le daba mala espina. No sabía por qué, pero sentía una incomodidad horrible cuando recordaba esa pelea. La cual todavía no podía sacarse de la cabeza.
Mientras pensaba en todo eso, se acercó al lugar en donde estaba sentada; abrazando sus rodillas y con los ojos cerrados mientras recargaba su barbilla en sus brazos cruzados. Aún estaba un poco golpeada y con uno que otro raspón. Aun bajo la luz de la luna, sus pestañas le hacían sombra en las mejillas, y los mechones de su cabello platinado se mecían con el viento nocturno. Vista así, se veía delicada y frágil. Y también...
Soltó un gruñido, deteniendo sus pensamientos y alejándolos del rumbo que estaban tomando sin su consentimiento. Una bruja. Definitivamente era una bruja. Si, eso tenía sentido.
No parecía estar dormida a pesar de tener los ojos cerrados. Su flequillo solo ocultaba el lado izquierdo de su cara. Tenía el ceño fruncido y los labios apretados en una línea.
—Si te resulta demasiado doloroso, apaga la muñeca. Esa ya no es Lala, ¿no? —dijo mientras se sentaba lejos y de espaldas a ella.
—Su promesa consistía en que solo Guzol podía apagarla. Así que no voy a hacerlo.
—Sabes que es imposible.
No le contestó, solamente se encogió de hombros. Estaba por empezar a discutirle, cuando empezó hablar de nuevo. Causando que la mirara de reojo.
—Así que eso es lo que hace ese tal Conde Milenario. — su mirada era sombría y se notaba apagada. Casi triste. — Corrompe el alma de las personas, para convertirlas en algo que no mide sus acciones, con tal de matar a los demás y destruir la inocencia.
Entonces lo recordó. Esta era la primera vez que se enfrentaba a Akumas estando consciente. Esta niña antes era una persona ordinaria, que no tenía idea de nada y llevaba una vida tranquila. La realidad de eso le golpeó con fuerza. No dijo nada mientras ella seguía hablando.
—Me cuesta entender todavía, cómo es que una criatura que antes era humana, se divertía tanto causando dolor y destruyendo todo a su paso.
Empezó a temblar y ocultó su rostro en sus brazos. Kanda no sabía que decirle, parecía haber estado pensando mucho en ello durante todo ese tiempo. Tenía tantas dudas, tantas cosas que quería preguntarle respecto a lo que pasó, pero olvidó todo por completo con sus siguientes palabras.
—Dudé. —su voz se oyó ahogada, pero pudo distinguirla claramente. — Al principio, dudé. Vi al akuma mientras evolucionaba, y una parte de mi fue lo suficientemente estúpida, como para creer que aún había algo humano en esa cosa. Por eso no lo ataqué de inmediato.
Se rió sin una pizca de gracia. Parecía estarse riendo de sí misma.
—Me costó entender que, para llegar a ese estado, ya había matado a un montón de gente. Y por un momento, no pude creer lo que mis ojos veían. La forma en la que mató a esos buscadores me llenó de rabia. Y mi vacilación, le bastó para mandarme a volar y acabar con los que quedaban. — tragó, mientras el temblor en su voz se hacía más evidente. — Fui una estúpida por completo. Mis dudas causaron la muerte de mucha gente, y por eso mi inocencia sufrió fricciones mientras intentaba activarla.
Tal parecía, que fue por eso que cuando lo encontró estaba llorando.
—Nuestro papel como exorcistas consiste en destruir, no somos salvadores de nada. Nosotros...
—En estos momentos, debería de estar en el colegio. —le interrumpió, aparentemente sin haberle puesto atención a sus palabras. —Haciendo cuentas, tendría que estar presentando mis últimos exámenes. Pero en lugar de eso estoy aquí. En un pueblo fantasma en medio de la nada, destruyendo criaturas creadas a partir de las almas de los muertos. Escuchando la canción de una muñeca que se movía y pensaba como un ser humano. Que incluso, se permitió amar a alguien; al punto de querer estar con esa persona hasta su último aliento.
Otra vez se quedó en silencio. De nuevo sin saber qué decir. Pero su confusión fue grande cuando esta vez la risa sonó un poco más sincera.
—Y la verdad es que, no puedo evitar darme cuenta que en realidad nací para esto.
Le vio ponerse de pie, mientras el viento soplaba con más fuerza, y la voz de la muñeca se dejaba de escuchar. Observó cómo se daba la vuelta, con la espalda recta y la frente en alto, caminando como si tuviera un propósito, al lugar donde estaba la inocencia dentro de la muñeca y el anciano muerto.
Dudó por un momento antes de seguirle, no entendía para nada a esa mujer. Por un momento, le pareció que se lamentaba por todo lo que había pasado. Había creído que hasta estaba odiando haberse convertido en exorcista, y extrañaba su antigua vida. Y de un momento a otro, hasta se veía feliz de haber resultado compatible con la inocencia. Dando a entender que, más que aceptar su destino con resignación, se alegraba de ello.
No solo era el hecho, de que no podía ver ni sentir nada en ella. Su actitud y sus acciones, cambiaban de un momento a otro de manera abrupta, y su instinto le decía que ocultaba algo.
Cuando le alcanzó, la encontró con la muñeca en brazos. Tomando con cuidado la inocencia en su interior, y después recostarla con delicadeza al lado del anciano muerto. Se desconcertó, al ver la pequeña sonrisa en su rostro y las lágrimas en sus ojos.
—Puede que tengas razón en eso de que somos destructores. — peinó con cuidado los cabellos de Lala, tomó su mano y la entrelazó con la de Guzol. —Pero como te dije, siempre buscaré la manera de salvar a quien lo necesite. Y si eso me convierte en un mal exorcista, no me importa. No voy a cambiar mi forma de hacer las cosas.
Se puso de pie, sin apartar la mirada de los cuerpos tendidos en el suelo.
—Seguiré caminando y no me detendré. No lo haré, hasta destruir al Conde Milenario.
Entonces rompió en un llanto descontrolado. Y Kanda, solo le pudo observar en silencio.
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XXX
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Las sombras de las nubes, ocultaban la luz de la luna, dándole al camino un aire sombrío que espantaría a cualquiera, y hacía pensar al más valiente de los hombres dos veces antes de adentrarse a él.
No parecía el ambiente que alguien en sus cabales cruzaría por cuenta propia. Pero no era el caso de la figura de mediana estatura y cabello violeta. Aquella que se veía frágil y saltaba de un lado a otro, con un paraguas en su mano izquierda y con una piruleta en la derecha, degustando su dulce como si paseara por un campo de flores, en lugar de una ciudad repleta de Akumas.
—Road, ya casi es hora de la cena. Si no te apresuras, el conde se va a enojar.
—Skinn, fui a conseguir unos dulces para ti. Y de paso jugar un poco con un par de akumas.
Con jugar, no se refería exactamente a juegos de mesa. Había sangre en la mejilla de la niña, y Skinn no estaba en mejores condiciones.
—Parece que te divertiste bastante. —Tyki salió de entre las sombras. Uniéndose al par que empezó a caminar con dirección al castillo en el centro de la ciudad.
—Y tu parece que también estuviste ocupado, ¿no Tyki? — a diferencia de ellos, el hombre parecía más bien haber salido de una pila de escombros. —Si no te cambias, el Conde se va a enojar.
En un instante, su apariencia dio un giro de ciento ochenta grados.
—Solo pasando el rato.
—Ya. —Road se rió. Esa clase de entretenimiento, no le iba a durar mucho a su compañero.
Cuando llegaron al castillo, había varios carruajes en la entrada iluminada elegantemente de la edificación.
la alfombra que adornaba la entrada, también estaba llena de gente entrando y saliendo. Todos humanos, algunos con una copa de licor en la mano, y otros tantos, solo fumando sus habanos caros. Las mujeres, finamente vestidas con vestidos apretados y reveladores, se apegaban a los hombres, con sus cuerpos presionando partes que dejarían escandalizado a cualquiera.
Pero ese parecía ser el ambiente normal en el lugar. Nadie se veía para nada preocupado especialmente, porque todo el lugar estuviera rodeado de criaturas extrañas, que normalmente estarían descuartizando a cuanta persona se le ponía enfrente. Lastimosamente, tenían órdenes de no atacar. Y observaban con hambre, a toda la gente que andaba por ahí.
Por supuesto, no todos ahí eran humanos comunes y corrientes.
Cuando se abrieron paso entre la multitud, inmediatamente se abrió para ellos el camino que les conducía al punto más alto del salón. Sus vestimentas y apariencias, habían cambiado por completo y ya no había signos de que momentos atrás, estuvieran haciendo algo que involucraba muertes de personas inocentes. A excepción de uno, claro está.
Dentro del salón, a diferencia de la entrada, todos tenían una máscara que combinaba con sus vestimentas. Y cada que alguien entraba, le era entregado un accesorio similar para que todos estuvieran en las mismas condiciones. Nadie parecía tener problemas para identificar a cada persona, pues había grupos de hombres y mujeres platicando amenamente por todo el lugar.
Las únicas personas con el rostro descubierto eran ellos, y eso se debía a que eran los anfitriones de la reunión. Y ese castillo, podía ser considerado su casa. Una casa que querían abandonar a brevedad, pero que, por el momento, no era posible que lo pudieran hacer.
—¡Oh! Por fin están aquí, me estaba empezando a preocupar. ¿Qué les entretuvo tanto, Tyki, Road, Skinn? —fue el saludo del hombre disfrazado de payaso con un sombrero de copa, sentado en una mesa acompañado de otras cuatro personas, que no lucían extrañadas por la apariencia del hombre.
—Mi querida Road. Por fin estás aquí. — Sheril Kamelot, se levantó con entusiasmo para abrazar de manera efusiva a su hija. La niña se dejó hacer, mientras reía encantada por molestar al paraguas en sus manos.
—Sentimos la demora, Conde Milenario. Solo unos pequeños pormenores en el camino.
—No me imagino que pudo haberlos detenido. — eso era sarcasmo, él por supuesto sabía dónde habían estado. — Pero ya que estamos todos, llegó el momento del evento principal.
Con dramatismo extendió sus brazos, y las velas que iluminaban el lugar, empezaron a hacer su flama más pequeña. Poniendo el ambiente más oscuro, y haciendo que todos prestaran atención a la mesa, que ocupaban los miembros de la familia anfitriona del lugar.
Cada uno de los presentes, encaminó sus pasos hasta crear un semicírculo alrededor de ellos. Sabiéndose con la atención que deseaba, la persona conocida como Adam, inició con su acto. Aquello que se llevaba a cabo una vez a cada seis años. Y que se consideraba, un evento que determinaba las acciones a tomar conforme a la época.
—Damas y caballeros, queridos amigos y apreciada familia. Gracias por acompañarnos en esta cena tan importante. Sean bienvenidos a mi humilde hogar. Me alegra especialmente que este año, la audiencia sea mayor.
Todos prestaban atención a sus palabras. Los aplausos después de su discurso de apertura, no se hicieron esperar.
—Como todos saben, solo una vez a cada seis años, podemos llevar a cabo este evento de suma importancia. Algunos de los aquí presentes, tienen el honor de no ser la primera vez que se encuentran aquí. Y es para mí un placer anunciarles, que esta es la última vez que realizamos este evento en este lugar. Con suerte, podremos llevar a cabo el siguiente en una mejor y más manejable ubicación.
Ante sus palabras, algunos se mostraron confundidos. Unos pocos, que sí entendían a lo que se refería el Conde con "manejable", aplaudieron. Celebrando que su amo pudiera deshacerse por fin de esa casa maldita.
—También me llena de alegría anunciarles que, entre ustedes, están aquellos que han heredado las memorias de los miembros de mi familia que faltan. Y su despertar está más próximo de lo que imaginan. Así que quiero brindar en honor a aquellos, que están por formar parte oficial de esta mesa dentro de poco.
Todos alzaron sus copas haciendo el brindis correspondiente. Y de nuevo, solo algunos sabían que aquello era otro evento que se aproximaba, y sabían exactamente a qué se refería. Pero a la vez eran conscientes, de que no sería revelada la identidad de dichas personas, por una precaución adicional del Conde. Y más que todo, porque le gustaban las sorpresas y era amante de los juegos retorcidos. Aquello era más diversión personal que precaución.
—Bueno, ya que he dado todos los anuncios que tenía que dar. ¿Road, serías tan amable de empezar?
—Con gusto, Conde Milenario.
Delante de la multitud, y ante los ojos impresionados y asustados de aquellos que estaban ahí por primera vez, la apariencia de la niña y todos los integrantes de la mesa. volvió a cambiar. Su piel se volvió grisácea, y una fila de cruces se formó en su frente.
Road, caminó dando saltitos a la cortina que se encontraba detrás de la mesa, la atravesó sin revelar lo que ocultaba, y se hizo la expectación en el lugar.
Del otro lado, su verdadera forma se materializó, y juntando sus manos frente a sí, invocó aquel objeto por el cual todos estaban ahí. Entre el parpadeo del humo que salía de sus manos, una esfera de no más de treinta centímetros, empezó a emerger.
Cuando terminó de tomar forma, cayó de manera lenta sobre el pedestal que estaba preparado para ella. Solo hasta ese momento; la cortina cayó, y la esfera, junto con la apariencia infantil de nuevo en su lugar, fueron vistas por todos los presentes.
Los integrantes de la mesa, que aguardaban a que cayera la cortina, se pusieron de pie y rodearon el objeto, quedando el conde en el centro de la fila que formaron. Con el paraguas que antes tenía Road, tocó la esfera y esta empezó a formar una pequeña tormenta en su interior.
Todos juntaron sus manos en puños, mientras pequeños relámpagos hacían su aparición en el interior de la bola de cristal. Entonces de su interior empezó a salir un extraño humo, que inmediatamente, inundó el lugar con un desagradable olor a azufre.
Mientras los minutos pasaban, de entre la niebla, se empezó a formar un cuerpo formado de sombras. Cuando terminó de tomar una forma indescifrable para los ojos humanos, el ser que emergió abrió sus ojos rojos y sonrió con malicia. El Conde le dirigió la palabra.
—Querido oráculo, te pido que disciernas, lo que nos queda por hacer hasta que tu sabiduría nos vuelva a alcanzar. Dinos qué caminos debemos tomar, y qué rumbo deben tomar nuestras decisiones.
La criatura contempló a la multitud con mirada crítica. Solo cuando terminó de recorrer el salón con sus ojos voraces los volvió a cerrar, como meditando en lo que estaba por decir.
Para sorpresa de todos, el ente parecía consternado mientras su cuerpo empezaba a temblar ligeramente.
—Ha aparecido. — Abrió de nuevo los ojos, y su voz sonaba como la de miles de personas a la vez. Lo cual espantó a algunos de los presentes. Mientras otros, parecían más bien asustados de sus palabras. —¡Arg! Ha aparecido. El corazón ha aparecido, y está por despertar. El defensor también ha despertado. La peor desgracia de todas. Hay que darse prisa en cumplir el objetivo. El camino para los tres días de oscuridad debe empezar a prepararse. Ya es hora. Podemos acabar con el corazón, si se hacen las cosas como deben ser. Su defensor no podrá hacer nada si lo atacamos con astucia. Podemos volver a erradicarle. Si, se puede lograr.
Volvió a quedarse en silencio, mientras la rabia y el miedo inundaban el ambiente. Maldición, otra vez ese inconveniente. El corazón, no podía haber aparecido en un peor momento.
—¿Qué es lo que mis ojos ven? — Se veía confundido, y sus extraños ojos se movían de un lado a otro con velocidad. Como viendo demasiadas cosas a la vez. —¿Qué es eso? ¿Quién es esa persona? No es el corazón. Tampoco el defensor. Pero es peligroso para nuestra causa. Su voluntad y su poder son devastadores.
Eso volvió a confundir a todos los presentes. Y la alegría de saber que el corazón no era indestructible, se esfumó. Pero sus palabras no habían terminado.
—Esa persona. No, ese enviado. ¡AGH! —gritó, parecía sufrir con lo que veía. —Su poder es tan grande y la protección que le rodea tan poderosa y antigua, que me impide saber de dónde viene y qué piensa hacer. ¡AGH! No puedo, no puedo ver quién es. Va a destruir todo. Debe... debe... debe ser detenido cuanto antes. Ya está aquí, ya está aquí.
Así como había empezado a hablar, se detuvo. Estaba agitado, y no era precisamente por sus primeras palabras. ¿Qué era eso?
La consternación en los presentes, y sobre todo en la familia principal, eran grandes. Eso no era lo que esperaban que les fuera a ser revelado. El oráculo se había detenido en su profecía, sin una aparente solución para su mal augurio. Pero, el show debía continuar, solo quedaba hacer la ofrenda para el ente.
—Tu advertencia es bien recibida. Oh, sabio de las tinieblas. — el Conde y su familia se inclinaron en un gesto de agradecimiento. —Ahora, toma lo que desees de entre nosotros. Es nuestra ofrenda por tu mensaje.
A pesar del dolor que parecía consumirle, el demonio extendió unos tentáculos que salieron de su espalda. Y de entre la multitud, tomó a aquellos que estaban en ese lugar por primera vez. Para luego, arrastrarlos entre gritos al humo que había en la esfera y desaparecer.
Estratégicamente, todos aquellos que fueron llevados por el ente, fueron dejados en el centro del lugar. Todos los que asistían a esa reunión cada que se llevaba a cabo, sabían cómo hacer las cosas. La multitud estaba llena de gente, que había hecho tratos con el conde para llegar a las posiciones privilegiadas en las que estaban.
—Ahora, mis queridos amigos. Esto no tiene que ser motivo de angustia para nadie. Hallaremos la forma de evitar, que nuestro objetivo se vea truncado.
Nadie se movía, a pesar de que en ocasiones anteriores habían recibido advertencias como la que les acaban de dar. Pero ese "enviado" que mencionó el oráculo, se quedó en las mentes de todos. No les habían dado un indicio de si podía ser erradicado, y ni siquiera el demonio pudo ver quien era. Eso no era una buena noticia en ningún sentido.
Sin embargo, la reunión siguió hasta que el sol empezó a salir. Pero ningún miembro de la familia Noé, se quedó para seguir con la fiesta.
—¿Qué cree que signifique exactamente eso, Conde? —Tyki hizo la pregunta que todos querían hacer.
—No lo sé, Tyki-pon, pero buscaremos una solución. El oráculo dijo que "Debe ser detenido", eso significa que si es posible hacerlo. Solo queda averiguar cómo.
—Y descubrir quién es. —observó Road. Y eso disminuyó el ánimo que el Conde intentaba darse a sí mismo.
—Y descubrir quién es. —Repitió el Conde, nada feliz con que le recordaran el problema principal. — Tú lo has dicho, mi querida Road. Sin embargo, puedo hacerme una idea de dónde empezar a buscar.
—La Orden Oscura. — dijo Lulubell.
—Exacto, la Orden Oscura. Debemos empezar a vigilarlos más de cerca. También al Vaticano. Tengo gente infiltrada que puede darnos la información que necesitemos.
—Mientras tanto, también deberíamos empezar a buscar al corazón. — aportó Sheril.
—Eso también, pero mientras hacemos nuestras investigaciones, también debemos preparar el escenario para el evento principal. El oráculo lo ha dicho; podemos lograrlo si hacemos las cosas bien. Así que hay que empezar a trabajar. A cada uno le será asignada una tarea. No hay tiempo que perder.
Y así continuaron sus planes.
Mientras entre la multitud de invitados, hubo alguien que salió y entró sin que nadie se diera cuenta. Llegó en el momento preciso, y se fue una vez obtuvo lo que necesitaba. La información que traía el enviado de las tinieblas.
Sonrió de medio lado al salir. "Así que... por eso no has vuelto".
La preocupación que sentía antes de llegar de infiltrado a la fiesta, se esfumó en cuanto se dieron las últimas palabras, de ese ser despreciable que se hizo presente. Esta no era la principal de sus tareas, pero era la que estaba esperando terminar desde hace mucho tiempo.
Con el ánimo renovado, retomó su camino.
"Él ha hecho todo apropiado a su tiempo. También ha puesto la eternidad en sus corazones; sin embargo, el hombre no descubre la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin." (Eclesiastés 3:11)
Fueron sus palabras antes de dejar el lugar. Como una advertencia de lo que estaba por venir. Y un recordatorio de algo que había olvidado.
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Bueno, en este capítulo vemos por primera vez a los villanos de la historia. La verdad es que una sensación extraña me recorrió cuando escribía las escenas del oráculo. jeje. Y es que, ¿Cómo no va a pasar eso si se escriben escenas medio macabras a las dos de la mañana? jajajaja definitivamente algo va a pasar aquí.
Pero, como vemos aquí empiezan los misterios de la trama y es, por decirlo así, el inicio de los conflictos y abrimos el telón para las intrigas y los secretos. Detalles, detalles, fíjense detenidamente en la pequeña información que hay por doquier en el capítulo. Las cosas que parecen insignificantes y pasamos por alto tal vez pueden tener sentido o más detalles más adelante.
Pues, como he mencionado con anterioridad (pero no se si aquí) Esta historia es como el bebé planeado de un matrimonio jajaja. Es decir, hay muchos detalles que le dieron vida a este proyecto y llegar a desarrollarlos se volvió un reto y es lo que me impulsa a seguir escribiendo esto.
Así que ¿Qué les pareció este capítulo? ¿Algo que no se haya entendido? ¿Quién será la persona que se infiltro a la fiesta de los Noe?
¿Cuándo subiré el otro capítulo? pues esta última pregunta es la única que no tiene respuesta concreta. jeje. Como saben estoy adelantando trama y por el momento... la historia esta adelantada hasta el capítulo doce con el trece en el horno, cocinándose a fuego lento para que este acorde a lo que quiero para la historia.
Pero... por el momento no quiero adelantarme subiendo los capítulos muy seguido. De un momento a otro me puedo ocupar y no sabría cuando pueda seguir escribiendo. Pero de que sigo, sigo.
Por el momento me despido y espero que me sigan apoyando con sus votos y comentarios.
Gracias por leer. By. KNM.
