Capítulo Doce
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Cerca de Australia, las cosas para los dos exorcistas que peleaban contra una horda absurda de akumas no eran más tranquilizadoras. La misión que tenían que completar no era muy diferente de las anteriores. Se podía considerar que nadie esperaba nada extraordinario del asunto.
Uno de los exorcistas más nuevos, Arystar Krory, definitivamente no tenía mucha experiencia, había pasado relativamente poco tiempo desde que se unió a la Orden. Pero incluso él, con su poca experiencia sabía que lo que les estaba pasando no era normal.
Su compañera exorcista se encargaba más rápido de los akumas de nivel dos, pero extrañamente su rostro se veía más serio de lo normal. Y él estaba preocupado, pues no era solo eso lo extraño en ella.
Justo antes de que empezara el ataque se dio cuenta que, de manera abrupta, se había puesto extrañamente furiosa. Y durante la pelea palideció de la nada. Quería preguntarle qué le pasaba, pero entre tener que chupar la sangre de sus enemigos y evadir sus ataques, no podía articular muchas palabras para expresar sus inquietudes.
Sobre todo, por las extrañas palabras que todos los akumas estaban diciendo mientras los atacaban.
"El preludio de siete mil años ha llegado a su fin. Ahora comienza la nueva melodía, no se pierdan el momento en el que se abra el telón. Ustedes son los actores principales, Exorcistas."
Cuando estaban por terminar con el último akuma de nivel dos, este se detuvo por completo. Con una estrella maldita brillando en su frente.
—Entiendo, Mi Señor. Regresar a Mi Señor cuanto antes.
—No escaparás. Vuelve aquí. —Krory estaba más que dispuesto a seguirlo y acabar con él.
Pero una Allen perturbadoramente cubierta de sangre de akuma, extendió el brazo donde tenía esa extraña arma larga para detenerlo.
—Déjalo, Krory. A esta distancia ya no podemos detenerlo. Además, estamos seguros de que en este momento no causará más problemas.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
—Tú lo escuchaste. Va directo al Conde. Es un presentimiento, pero no creo que se vaya a distraer de camino a su amo.
Con eso logró convencerlo por completo. Aunque no estaba muy feliz con ello. Pero en la condición en la que estaba su amiga, era más importante que ninguna autoridad dudara de la honestidad de sus acciones.
—Por cierto, Allen. —llamó, la chica le volteo a ver sin decir nada, y eso fue suficiente para que se diera cuenta que seguía extrañamente molesta. Por lo que dudó un poco antes de preguntar.
—Desde hace un rato noto que no estás de muy buen humor. ¿Pasa algo?
—No te preocupes. Solo un insecto mal educado.
—¿Un insecto mal educado? —eso no tenía sentido. Además, podía jurar que se rió de manera extraña antes de hablar. Y aquello era una excusa patética.
Prefirió no seguir preguntando. Sabía que Allen no le estaba diciendo la verdad, sus motivos habría de tener. Quiso dejar el tema, pero aun así la chica se preocupó por aclararle el asunto.
—Si, Krory. Un insecto que tendré que aplastar cuando vuelva a la Orden.
Su tono de voz le dio un poco de miedo. Y la sonrisa extraña que persistía, más esa risa escalofriante le daba la sensación de que no era nada bueno. Entendió menos de la situación. Pero su instinto le dijo que era mejor cambiar de tema lo más pronto posible.
—Ese... mensaje que estaban diciendo sin parar era inquietante, ¿Qué crees que significa?
—Definitivamente nada bueno.
—¿Qué hacemos entonces?
—Mmm.
La actitud de Allen seguía siendo extraña; había empezado a caminar sin voltearle a ver y sin preguntar si se encontraba bien, como siempre hacía cada que terminaban una batalla. Eso solo acrecentaba su preocupación. Su amiga siempre se preocupaba por todos, y procuraba que salieran lo menos lastimados que se pudiera.
Pero en esta ocasión parecía estar peleando para sacar sus frustraciones, y no estaba poniendo atención a lo que le decía. Por lo regular, era la primera en analizar las anormalidades y buscarles una explicación a las cosas. Y no había hecho nada de eso todavía.
Krory no tenía idea de lo que le podría estar pasando. Solo la había visto así cuando aquel chico japonés trataba mal a Emilia, o alguien se le acercaba demasiado. Y el hecho de que siempre se enterara sin que nadie supiera cómo, hacía que, de cierta forma, su intuición diera escalofríos. Pero justo ahora, era imposible que algo como eso sucediera.
Según sabía la novia de su amiga estaba en Dinamarca con... Oh, mierda. Pero era imposible que Allen supiera cómo se estaban dando las cosas allá, ¿no? ¿Tal vez su intuición era muy buena? Aquello hizo que Krory se sintiera impresionado, eso era prueba del profundo amor que había entre ellas.
Aunque era una relación poco ortodoxa, definitivamente era admirable el alcance de sus sentimientos. Y eso le daba un poco de envidia. Aún había días en los que la extrañaba. Preguntándose si todo lo que hubo entre ellos fue mentira. Y quería creer que no era el caso.
Pero pensar en todos los acontecimientos de recién, no lo llevaría a ningún lado si lo hacía solo. Por lo que, inevitablemente, su mente volvió a ese lugar tormentoso en el que se sumía de vez en cuando.
Eliade.
—Ry...
¿Su adorada Eliade de verdad lo había amado?
—Ory...
¿Todo lo que había pasado entre ellos era falso?
—¡Hey, Krory!
Quería creer que no.
—¡Arystar Krory Tercero! —gritó Allen cerca de su oído.
Solo hasta ese momento, se dio cuenta de que se había perdido en su mundo.
—¡Allen! Lo siento. Me distraje. ¿Me decías algo?
—Vaya, sí que estabas en las nubes, Krory. — por su expresión, su estado de ánimo había vuelto a la normalidad y ahora era Krory quien actuaba extraño. —Te decía que deberíamos buscar un lugar para contactar al cuartel. No creo que vayamos a encontrar Inocencia aquí.
—Tienes razón. Debemos informar de lo ocurrido, y advertir sobre el mensaje de los Akuma.
—Si. Sonaba raro. ¿Qué crees que significa?
Krory no sabía si seguirle la corriente, o recordarle que ya había planteado el tema y ella estaba muy extraña para ponerle atención. Aquello podría traer de vuelta su molestia anterior, y volverían al punto de partida. Definitivamente no quería eso. Y por lo que entendía, sus respuestas también habían sido olvidadas, o se referían a otra cosa.
—Allen, creo que deberías asearte un poco. Das un poco de miedo así.
—¡Oh! ¿No te han contado? Tengo experiencia con este atuendo. —se rió divertida. Su risa ahora era más normal. — Además, el traje es negro, con que limpie mi cabello un poco bastará.
—Es cierto. La historia de tu llegada a la Orden todavía es famosa.
—¿Lo ves? comparado con eso, estoy mucho mejor que en aquel entonces.
—¿A dónde vamos, entonces?
—Vi un río cerca de aquí. Sólo limpiaré mi cabello, mi rostro y la chaqueta, no creo que me lleve mucho tiempo. Luego buscaremos una posada para contactar a la Orden.
—Entonces vamos.
Caminaron por un sendero diferente por el que habían llegado. Afortunadamente, no se desviaban mucho de su camino inicial. Era más conveniente si buscaban las áreas menos concurridas. En su condición actual, podría malinterpretarse su discreción.
Cuando llegaron al lugar que Allen mencionó, la chica saltó directamente al agua sin contemplaciones ni avisos. Dejando que el río, se llevara todo efecto secundario y perturbador sobre su apariencia que hubiera dejado la batalla.
Se sumergió y cuando volvió a salir, su cabello ya no estaba trenzado, y la chaqueta la tenía en sus manos mientras la restregaba para quitar los rastros de mugre. En todo momento se mantuvo de espaldas a Krory. No es que él tuviera intenciones de espiar, o hallara algo raro en que ahora estuviera empapada.
Siendo honesto consigo mismo, Krory veía a Allen como una hermana pequeña. Por lo tanto, se mantuvo a una distancia prudente mientras hacía lo mismo con sus ropas. Y vigilaba que no se acercara nadie para espiar a su amiga. Cualquier extraño aprovecharía la oportunidad para importunar mientras estaba allí. Incluso alguien del personal de la Orden, no dudaría en hacer algo nefasto.
Aunque sin resultados óptimos, claro está. Allen sabía defenderse muy bien, y ni siquiera perdía ventaja contra ese sujeto bonito que la molestaba de vez en cuando.
Escuchó el agua salpicar, y vio como la peliblanca extendía sus brazos para que le diera el sol y el aire contribuyera a su secado.
—Krory, deberías sumergirte un poco. El agua está fresca.
—No lo creo, con esto es suficiente.
—Si tú lo dices. Pero si quieres hacerlo puedo esperar. No creo que... —guardó silencio cuando el viento sopló de manera extraña.
Al mismo tiempo se dieron cuenta, que había algo anormal en el ambiente.
Se pusieron en guardia, cuando escucharon un extraño sonido de explosiones viniendo de alguna parte del bosque en el que se encontraban. Al otro lado del río y no muy lejos de ellos, se podía distinguir un destello, y un sonido rítmico que perturbaba la relativa calma del lugar.
—¿Qué diablos es eso? —preguntó Krory cuando la tierra se sacudió levemente.
—No creo que sean personas normales, será mejor que echemos un vistazo. Tengo un mal presentimiento.
Sin decir nada más, corrieron en la dirección de donde provenían los temblores; que cada vez se iban haciendo más fuertes conforme se acercaban a la fuente de todo.
No fue necesario que corrieran por mucho tiempo. Ambos se detuvieron en seco, cuando un akuma de nivel tres impactó contra el suelo y después explotó. Ambos activaron su inocencia, cuando se dieron cuenta que estaban rodeados de muchos akumas de nivel dos y tres. ¿Qué no se habían deshecho de todos los akumas antes?
Sin pensar demasiado en el asunto se sumaron a la batalla, dándose cuenta al instante, que en realidad no eran muy requeridos que digamos. Varios destellos pasaban alrededor de los akumas, y los hacían explotar sin esfuerzo alguno. Krory se dio cuenta, que los destellos provenían de un punto en específico del bosque que estaba en relativa calma.
Parado a la sombra de un ser de apariencia femenina que desprendía un aura extraña, estaba un hombre que disparaba sin pausa un arma blanca con patrones dorados. A pesar de tener una pose tranquila, se notaba que estaba en guardia y no cesaba en sus ataques.
—Así que era él. —escuchó a Allen decir.
Cross Marian. Como solo él, quien era capaz de estar en una calma absoluta, mientras a su alrededor todo era un completo caos donde reinaba la muerte. No se veía perturbado mientras su cigarrillo era consumido sin prisa.
Ese hombre le debía dinero. A pesar del panorama, fue lo primero que le vino a la mente a Krory al distinguir por completo de quien se trataba.
Tan absortos en el espectáculo sangriento que protagonizaba el general, no se dieron cuenta que ya no quedaba nada por destruir. Salvo uno, y estaba por pasar lo mismo, que les había pasado cuando estaban por terminar con el último Akuma. Con la diferencia que este no logró alejarse demasiado del pelirrojo, cuando una bala lo alcanzó y lo destruyó antes de que terminara de recibir la orden de retirada del Conde.
Eso fue un poco humillante para ambos. Dándose cuenta de la abrumadora diferencia de poder y experiencia, no les quedó más que observar en silencio al general; hasta que este se percató por fin de la presencia de sus espectadores.
—Vaya, pero si son mis aprendices inútiles. — fue su saludo descortés, mientras la mujer desaparecía y enfundaba su arma.
—General Cross. —saludó Krory a pesar del insulto.
—No soy tu aprendiz. —fue la respuesta de Allen en cambio. —Y tampoco soy inútil. General idiota.
—Yo te encontré, y hasta que no se demuestre lo contrario, soy tu maestro. —terminando su cigarrillo por fin se les acercó. Mientras que, con una mirada inquisitiva, recorría a Allen de arriba a abajo.
Krory se incomodó demasiado con la mirada que le estaba dando. De manera protectora se paró frente a ella, logrando que cesara su escrutinio, a la manera en la que se pegaba la ropa mojada al cuerpo de Allen.
—Él no se queja del título. Así que hazme caso. Soy tu maestro. —dijo Cross. Haciendo una mueca divertida al darse cuenta de la postura del rumano. — Y ya que se dio esta casualidad, aprovecho para recordárselos.
—Con todo respeto, general. Tampoco me considero su aprendiz, a pesar de que por causa suya sincronicé con la Inocencia. —le recordó Krory.
—Con más razón, deberías estar agradecido. —sacó otro tabaco y lo encendió. —Seguirías cuidando plantas si no fuera por mí.
—¿A qué te refieres con eso? Krory, no estoy entendiendo. —reprochó la chica, sin entender para nada de lo que iba la conversación.
Fue así como Krory le contó a Allen cómo había conocido a Cross. Y al terminar el relato, se dio cuenta que tampoco se le podía considerar a su amigo como un aprendiz del general. Las circunstancias no se prestaban para ello y francamente era absurdo. Aunque, había que reconocer que tenía parte de razón en que nada de su vida hubiera cambiado si no fuera por el pelirrojo.
Pero eso era un asunto, que no se podía admitir frente al general.
—De todos modos. ¿Qué hacen ustedes aquí? —preguntó Cross luego de que terminaran las explicaciones.
En realidad, poco le importaba lo que los jóvenes exorcistas estuvieran haciendo. Él había terminado con lo que tenía pendiente. Pero resultaba curioso, encontrarse precisamente con su bella y reticente aprendiz Allen Walker luego de terminar lo que estaba haciendo. Aquello bien podía ser casualidad, destino o una clara confirmación de sus sospechas.
—Se nos envió aquí por un reporte sobre la aparición de un supuesto fantasma. —informó Krory, al ver que Allen no estaba dispuesta a dirigirle la palabra al general. No mientras su ropa siguiera mojada.
—¿Y qué pasó con los buscadores?
—Estábamos por reunirnos con ellos, pero no los encontramos. Y mientras buscábamos por dónde empezar, nos atacaron.
—Supongo entonces, que los cuerpos con los que me encontré por el camino eran de ellos.
—¡¿Cómo?!
Ambos exorcistas se sorprendieron por esa noticia. Tal parece, que desde el principio caminaban hacia una trampa.
—No me sorprende que esto haya terminado así. —meditó el general. Poniendo en orden los datos que había recopilado y los hechos recientes. —Dadas las circunstancias, queda claro que el Conde está tramando algo.
—¿A qué te refieres? —preguntó Allen, aun sin moverse lejos de Krory. — ¿Tiene algo que ver con lo que estaban diciendo sin parar?
— "El preludio de siete mil años ha terminado", significa que el Conde ha empezado a moverse en serio. — analizó Cross. —Por la forma en la que me atacaron, querían acabar conmigo, además de estar buscando algo. Aunque hay algo que no me cuadra. No dudo que los demás generales estén siendo atacados de la misma forma justo ahora.
—¿Dijiste algo, Allen? —preguntó curioso Krory, al escuchar la voz de Allen. Había sido casi imperceptible y no logró distinguir lo que dijo. Pero podía jurar que sonó indiscutiblemente lleno de enojo.
—No. No dije nada. —negó, a pesar de que estaba tensa y su hablar lo dejaba claro; estaba preocupada.
—Ya veo. —le dijo. Aunque no sonaba muy convencido de ello.
Cross la miró fijamente. Dejando de lado por un instante que la manera en la que se pegaba la ropa a su cuerpo, daba mucho para la imaginación. Centrándose en lo que era importante, y recordando de dónde venía y lo que había encontrado.
La belleza de Allen era cegadora y atrapante. Pero no dejaba de ser anormal. Alguien que hubiera nacido con el cabello como el de ella, tendría la piel de un tono diferente, un poco más traslúcida, enrojecida y llena de lunares y pecas. Allen no tenía nada de eso. Su piel era demasiado perfecta, y sus pestañas y cejas combinaban excelentemente con su cabello. Sus rasgos eran finos, y no se podía definir de buenas a primeras su origen o de qué lugar provenían.
Aunque aún conservaba las características de su región, había toques que ponían en duda esa convicción. También estaba aquello, que la hacía destacar y que no correspondía para nada, a ninguno de los rasgos de su rostro que podían definir su lugar de origen. Sus ojos. Entre gris y amatista, destacando más el primer color, y haciendo que el segundo solo fuera distinguible a cierta distancia, o bajo ciertos efectos de luz.
Nada en ella era común. Desde su apariencia hasta sus habilidades. De las cuales Cross solo había oído hablar. Pero que hacían que uno se cuestionara la clase de vida que había llevado. Y ponía en duda que hubiera sido normal, como decía la poca información que habían encontrado de ella en la Orden.
Sumado a lo que había encontrado, más esa buscadora que se había integrado hace poco. Y para terminar el kit, aquello que hacía la belleza de su rostro más etérea, a pesar de estar parcialmente cubierto por su cabello y que en teoría debería ser una imperfección. La cicatriz.
—Bueno, dado que todo terminó así, será mejor que busquemos donde descansar. —sugirió Krory. Sacando a Cross de su contemplación a la chica de nuevo, y empezando a caminar para hacer precisamente eso.
—Si, además sería bueno que busquemos algo de alcoh...
—Lo mejor sería que regresemos de inmediato a la Orden. —Allen interrumpió los planes que estaba por plantear el general. Los cuales eran adecuados, aparentemente, solo para dos de ellos. — Así que después de ponernos en contacto, deberíamos ir a la estación a esperar un tren para llegar hoy mismo.
—Allen, tal vez es mejor si...
—Krory, ya te lo había dicho. Hay un insecto que tengo que aplastar.
Por un momento Krory no entendió a lo que se refería, hasta que recordó lo que había pasado justo después de que terminara la primera batalla del día.
—Mi querida aprendiz, no es bueno que te sobre esfuerces de esa manera. Siempre existe el momento para matar insectos.
Pero Allen no le contestó, parecía más que dispuesta a ignorarlo. Tanto así, que ni siquiera volvió a discutir su título autoimpuesto de ser su maestro.
—¿Es realmente urgente eso que dices, Allen?
—Si.
—Bueno, entonces vamos.
Caminaron de regreso al pueblo, escogiendo los caminos más soleados, para que Allen ya no llamara tanto la atención por su ropa mojada. Estaban por llegar a una posada para hacer la llamada, cuando Cross volvió a hablar.
—Yo sigo siendo de la idea de que debemos relajarnos. Aunque temporal, la victoria es algo que festejar. —dijo mientras jalaba a Krory en la dirección de una taberna cercana. —Supongo que tú si me entiendes, ¿no, Arystar?
—No arrastres a Krory para que te pague la cuenta, Cross.
—Sucede que en esta ocasión no quiero beber solo, además, no he dicho que él vaya a pagarme la cuenta.
—No te creo. Tú pareces ser de los que gustan más de beber con mujeres.
—No te hagas un concepto equivocado de mí.
—No lo hago. Estoy segura de ello. —el tono de Allen sonaba contundente.
¡Ajá, con que sí!
No fue exactamente lo que Cross esperaba escuchar, pero era suficiente.
—Para todo hay una excepción. Pero ya que insistes, dejaré el asunto por la paz y me iré por mi lado. Ustedes pueden volver a la Orden, si quieren. Yo volveré después. —agitando la mano mientras les daba la espalda, se alejó y por fin lo perdieron de vista.
—Ese sujeto es insufrible. Krory, espero que no hayas tenido intenciones de seguirlo.
—N-no para nada.
—¿Estás seguro? Tienes cara de que te dañé el plan.
—No es eso. Es solo que... que... creo que me dio hambre. — dijo Krory mientras le daba la espalda a Allen. —S-sí, sí, me dio hambre. Pero, de todos modos, no quería comer con él. Así que... ¿Qué tal si comemos en la posada antes de irnos?
—¿Krory qué...?
—¿Tú no tienes hambre, Allen? Si no mal recuerdo, comes igual o más que yo.
—Bueno, un poco. Pero Krory tu...
—Vaya, ya puedo sentir el olor de la comida. —dijo mientras se alejaba con una risa extraña y la espalda tensa.
Escuchó de nuevo la voz de Allen llamarlo preocupada. Pero a Krory lo único que le importaba, era alejarse de ella hasta que encontrara la forma de no parecer muy sospechoso y se le pasara el nerviosismo.
No había visto venir para nada la actitud del general. Y cuando menos se quiso dar cuenta, tenía en su gabardina algo que no debía ser visto por su amiga. Y no sabía si tampoco por él. Krory no era el mejor para guardar secretos, pero algo le decía que esta vez tenía que hacer su mejor esfuerzo.
Mientras el general Cross discutía con su amiga, e intentaba "arrastrarlo" con él para beber, con sus dedos había escrito sus instrucciones en su hombro, a una velocidad que en realidad le dificultó el entendimiento. Pero todo quedó claro cuando colocó, sin que Allen se diera cuenta, un objeto redondo en el cuello de su capa. El objeto resbaló y ahora estaba oculto en su bolsillo interior.
La inquietud que sintió con lo que implicaba la tarea que le habían encomendado de manera secreta, lo sobrepasaba. De cierta forma sentía que le estaba mintiendo a Allen, y eso no le gustaba. Sin embargo, por alguna razón que no terminaba de entender, tenía más peso lo que había pedido el general.
"Dale esto a Komui. No dejes que Allen lo vea."
No lo entendía y definitivamente no le gustaba. Pero... lo iba hacer. Aunque no sin aclarar qué era eso que se removía inquieto en su bolsillo oculto.
Así que mientras Allen hacía la llamada, y con la excusa de que necesitaba ir al baño antes de comer; lo sacó de sus ropas para inspeccionarlo. Pero no contó con que el objeto saldría volando fuera de su alcance, para después dar varias vueltas a su alrededor hasta marearlo.
Resultó en el suelo a causa de eso. Hasta que esa cosa parecía haber tenido suficiente de atormentarlo.
—¿Qué diablos eres? —preguntó. Aunque después de un poco de análisis, le pareció que era similar a algo que él mismo tenía. ¿Eso... eso era un golem?
Aunque completamente diferente al suyo, el golem dorado mostró una hilera de dientes puntiagudos hacia él. Y como comprendiendo su pregunta no articulada, se movió de arriba hacia abajo, un gesto muy parecido a un asentimiento un poco gracioso.
—¿Eres el golem del general? —el golem volvió a asentir. —¿Por qué no querrá que Allen te vea? —esta vez se movió de izquierda a derecha, negando. Krory no sabía si interpretar aquello como que él tampoco sabía, o como si no se lo quería decir. Si es que podía. —Bueno, siendo así, ¿puedes volver a esconderte?
Levantó su gabardina y dejó que el golem se volviera a esconder. Sintió como si estuviera acurrucándose y después se quedó quieto. Eso le arrancó otra risa.
Luego de eso volvió a donde Allen estaba y se sentó frente a ella. Sobre la mesa ya había comida servida, y por lo visto, la peliblanca no lo había esperado para empezar a comer.
—¿Ya te sientes mejor, Krory? Hace rato estabas extraño.
Eso era un poco irónico viniendo de Allen.
—No te preocupes, estoy bien. ¿Pudiste hablar con la Orden?
—Si. Tenemos órdenes de volver inmediatamente. Así que cuando terminemos de comer, iremos directamente hacia allá.
—De acuerdo.
—En cuanto a Cross. No hay necesidad de esperarlo. Komui dice que hablará directamente con él.
—Entiendo. Entonces démonos prisa. —contestó con inquietud. No sabía cómo haría el supervisor, para comunicarse con el general si no llevaba su golem.
Aunque después de todo lo que había pasado, Krory se dio cuenta que de verdad tenía hambre. Y aunque lo que tenía entre manos todavía lo incomodaba, era mejor si no pensaba mucho en ello. De esa forma no se delataría.
Ya más adelante, pensaría en cómo entregar el golem sin que Allen se diera cuenta. No tenía que ser muy difícil. Pero esperaba estar haciendo lo correcto con eso.
Y se podía decir que sí. Aunque eso dependía, de qué se consideraba correcto en el bando en el que se estaba en esa guerra.
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Nuevamente en este capítulo no hay mucho que aclarar. xD
Pero quería que supieran que la perspectiva de Krory era necesaria. Tenía que narrar los acontecimientos que vivía Allen desde un tercero. De momento no podemos extendernos mucho en lo que ella piensa. Así que espero que les esté gustando.
Dicho eso entramos a la sección de las notas de autor...
Curiosidades generales de esta historia: Quiero que sepan, que en la actualidad la historia está redactada hasta el capítulo dieciséis. Con el diecisiete en progreso. Peeeero... hay ratos en los que me bloqueo sobre cómo hacer que pase lo que quiero que pase. Cuando eso se da en mi cabeza, lo que hago es escribir las escenas o capítulos que sí sé cómo hacer que pasen sin tanto problema.
Por lo que en realidad digamos que ya llegué a la parte de las revelaciones. Así que hay por lo menos unos ocho capítulos adelantados. xD jajaja No se alteren que tratare la manera de procurar darles una buena trama a lo largo de esta historia. Todo tendrá sentido más adelante.
¿Así que... les está gustando? Haciendo esa pregunta es que quiero comentarles que mi OTP de la serie está bien reflejada entre mis listas de lectura. Y si saben a lo que me refiero entonces, por favor tengan un poco de paciencia. Pues de momento no poder volver a publicar hasta cerca del fin de mes... Lo siento.
Estas notas son un poco más cortas, porque en realidad mientras las escribo la cabeza esta por estallarme. Jee... últimamente pasa mucho. Pero Don't worrie. Eso no es impedimento para escribir esto. jeje en los siguientes capítulos si tengo varias cosas que aclarar, así que disfruten de estas notas cortas. Las siguientes no lo serán. jajaja.
Sin nada más que decir. Mil gracias por Leer. By. KNM.
