Capítulo Catorce
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Explosiones.
Humo.
Caos y la naturaleza perdiendo su esplendor ante tal catástrofe.
En la guerra que libraba la iglesia contra el Conde Milenario, este ambiente era a lo que cualquiera que participaba en ella se tenía que acostumbrar le gustara o no. Se podría decir que era lo normal en la vida de todo exorcista.
Pero no era normal, cuando dicho caos era causado por dos personas que se supone, deberían pelear hombro a hombro para salir adelante en la crisis.
— ¿Siempre se comportan de esta manera? — preguntó Tiedoll en completa calma. Si este caso fuera diferente y estuvieran enfrentando akumas, no lo preguntaría hasta con un poco de diversión en la voz. O tal vez sí.
—Lamentablemente, más de lo que cree, maestro. — respondió Alma con pesar.
—Aunque, a decir verdad, la provocación siempre viene de Kanda, maestro. —aportó Marie. — Además no está presente el calmante natural de Allen. Así que como ve, se ha vuelto de esta manera.
— ¿El calmante natural? ¿A qué te refieres?
Silencio por parte de los exorcistas. Esa respuesta era un poco más complicada.
—Nos referimos a la dulzura que tiene por pareja esa chica, maestro. — Daisya fue quien se atrevió a dar la información.
— ¿Allen tiene novio?
De nuevo silencio. Ninguno sabía muy bien cómo explicar la situación.
—Bueno... no exactamente. Verá... — Marie sudaba frío buscando las palabras correctas.
—Maestro, esa chica tiene pareja. No novio. Y es exactamente lo mismo, pero de su género. Lo que es una pena por completo para la población masculina dentro de la Orden. Y creo que del mundo entero también. — otra vez fue Daisya quien dio la explicación. Mientras suspiraba con pesar.
—¡Jo! Con que es así entonces. — para Tiedoll eso explicaba muchas cosas.
—¡Vaya! — Alma aplaudió. — así que cuando te lo propones eres muy elocuente. Me asombra este descubrimiento sobre ti, Daisya.
—Poseo varias cualidades que desconoces. Así que no me trates como un tonto. — respondió indignado.
—No empiecen ustedes dos también, por favor. — suplicó Marie.
Pero ninguno le hizo caso. Y así comenzó otra discusión entre los miembros del grupo. Con la diferencia que no había violencia involucrada. Por supuesto no lo habría, así que por ese lado nada ni nadie corría peligro.
Tiedoll lo observaba todo con la calidez llenando su corazón. También sin intenciones de intervenir en ninguna de las dos batallas. Además, tenía previsto que una no duraría mucho. Por lo que en lugar de hacer algo por calmar los ánimos, se sentó debajo del árbol en el que se encontraba justo cuando llegaron sus queridos hijos.
Todavía no entendía del todo como habían terminado las cosas así, pero estaba agradecido de tenerlos cerca. Por lo que tomando un pergamino y la tiza que llevaba por la mitad, empezó a bosquejar la escena que tenía enfrente.
A la velocidad que Tiedoll dibujaba, en menos de dos minutos tenía tres bocetos listos. Uno sacado de su imaginación, otro en el que tres de sus hijos que ya no discutían contemplaban el combate, y el último. Un retrato sumamente preciso, de un salto que habían dado los dos jóvenes que llevaban destruido gran parte del terreno en el que se encontraban.
Ese último fue el que más le gustó y lo hizo sentir un poco triste al mismo tiempo.
Pues pudo retratar los ojos brillantes de Yuu mientras buscaba una apertura en los ataques de la única chica del grupo. Siendo una lástima por completo que la mirada de su contrincante solo estuviera llena de condescendencia y burla. Había incluso un poco de diversión y pereza en la manera en la que lo atacaba. Lamentablemente nada más. Y ahora entendía por qué.
Cuando Daisya mencionó "la dulzura" que tenía por pareja, pensó que era un poco raro que usara el término si se refería al novio de la chica. Pero cuando le aclaró como era la situación, todo cobró sentido y de inmediato lo invadió un poco de tristeza por su hijo.
Pues al principio no entendió por completo la actitud de la peliblanca cuando empezó la pelea. En sus ojos pudo ver una furia implacable, que sólo podía corresponder a alguien gravemente afectado por una ofensa a un ser querido.
Justo cuando hacía el último trazo del dibujo, recordó cómo había empezado todo cuando se encontraron en ese -ya no tan- bonito paraje en el que los esperaba.
Al llegar, Alma y Allen se estaban quejando un poco por lo difícil que había sido dar con Tiedoll. Allen mencionó que, si cierta buscadora los hubiera acompañado, les habría tomado menos tiempo. Kanda al escuchar eso; dijo que la presencia de esa persona no tendría sentido, y era insignificante la supuesta ayuda que podía dar, y sería más un estorbo y una carga que de utilidad en la tarea.
Demasiadas palabras para alguien usualmente callado como el japonés. Era evidente el desprecio en su hablar; y ante esto Allen ni siquiera se molestó en presentarse primero ante el general, y parándose frente a Kanda con desafío lo retó a repetir lo que había dicho. Él en lugar de eso, se lanzó al ataque directamente sin esperar a que la británica terminara su oración.
Ah, el más lindo de sus hijos era tan obvio en su actuar. Pero dadas las circunstancias no se podía hacer mucho por él. Por lo que, guardando sus materiales de dibujo, decidió que era suficiente de dañar el medio ambiente.
—Segunda ilusión. Dos espadas. — Kanda estaba imprimiendo mucho poder en sus ataques. Y considerando si era mejor pasar a la tercera ilusión. Pero eso ya sería demasiado obvio. Incluso un poco excesivo... ¿o tal vez no?
—Te quejas por no tomarme en serio nuestras peleas. Pero no se puede decir que seas muy creativo con tus ataques tampoco. — con un movimiento de la katana hecha de su inocencia, Allen esquivó los movimientos de las espadas. —Solo estás haciendo berrinche. Pero no me quejo si con eso te puedo golpear un poco por idiota.
Luego lo atacó de una manera ágil que no se veía muy elaborada. Pero después del choque de las hojas, Kanda sintió otros tres golpes en su cuerpo. En ambos hombros y en el estómago. ¿Cómo demonios hacía eso? Además, estaba seguro que le había dado esa forma a su inocencia para fastidiarlo. Esa arma era muy parecida a Mugen.
—Creador del Edén (1). Arte.
Tan pronto como la voz de Tiedoll se dejó escuchar; fueron inmediatamente separados por dos creaciones de la inocencia del general. Allen fue alejada de Kanda, con un poco más de consideración que con la que se le alejó a él de ella.
El resultado, ambos jóvenes amarrados a dos árboles que no estaban muy alejados uno del otro. Con Tiedoll mirándolos con decepción. Esperando pacientemente a que Kanda dejara de forcejear contra sus ataduras, y de soltar maldiciones en su idioma. Allen, por otro lado, esperaba tranquilamente su sentencia. Observando el nido de unas aves, que piaban inquietas por la brusca intromisión a su hogar.
— ¿Podrías callarte de una vez? — dijo Allen. Sin poder soportar por más tiempo las groserías que estaba diciendo Kanda. — Tus ancestros lamentan su descendencia contigo. (2)
—No me digas que hacer. Y no hables de lo que no sabes. — respondió irritado. — Y tú, viejo. Quítame esto de una vez por todas.
—No lo haré hasta que te calmes. — la postura de Tiedoll no cambió en lo más mínimo. Sin molestarse en resaltar algo de lo que Kanda no se había dado cuenta todavía. — Y si sigues así, te quedarás aquí toda la noche.
—En otras palabras, hoy no habrá soba para ti. — se burló Allen.
—Exacto. Y por la mañana te verás en la tarea de averiguar hacia donde nos fuimos.
—Maldita sea contigo. — a pesar de que quería seguir protestando, por fin se quedó quieto y esperó a que el sermón comenzara.
Con esto el general suspiró y soltó a Allen de sus ataduras. Tenía la sensación de que las cosas no habrían terminado así, si hubiera dependido de ella. No obstante, se le quedó mirando mientras se sentaba tranquilamente contra el árbol y le devolvía la mirada. Con una expresión que daba a entender, que reconocía su parte de la culpa en el asunto. Pero ignorando cualquier otro detalle. Causando que Tiedoll también lo hiciera.
Por lo que tuvo que volver a poner en orden sus ideas antes de hablar.
—Yuu, Allen. Sus acciones han sido excesivas, los motivos no muy claros y las consecuencias desastrosas. Sobre todo, tú, Yuu. — miró a Kanda significativamente. — Soy consciente de que la pasas mal de vez en cuando. Pero lo que has hecho hoy sobrepasa lo absurdo. Me siento decepcionado.
Cerró los ojos y sacudió su cabeza con pesar.
—Por otro lado, Allen. Te dejaste llevar muy fácilmente por sus provocaciones. Y la mayoría de los árboles talados fueron obra tuya.
—Lamento las molestias, general Tiedoll. Pero no puedo pasar por alto que Bakanda hable de lo que no sabe sobre alguien a quien no conoce. Ya no, por lo menos.
—Según entiendo, es la ofensa a tu... pareja, lo que hizo que reaccionaras así. Por lo tanto, la culpa de todo esto es de Yuu. Así que te pido disculpas en su lugar, pero espero que no vuelvas a caer en sus provocaciones tan fácilmente. Tienes que tener más control sobre ti misma.
—Así lo haré, general. Estando usted presente tendré en cuenta con más certeza que Bakanda ya no tiene arreglo.
—No hables de mí como si estuviera defectuoso. — reprochó el mencionado.
—Es que, de hecho, creo firmemente que estás defectuoso.
—Tú... — Kanda empezó a luchar nuevamente para liberarse. Esa mujer...
—Allen, por favor. Entiendo si todavía no lo perdonas. Pero tampoco lo provoques. — Tiedoll decidió que era mejor detener una nueva discusión. Y también que tenía que aclarar ciertas cosas en privado. — Por el momento será mejor que vayas con los demás. No muy lejos de aquí está el lugar donde pensaba pasar la noche. Pueden ir pidiendo comida mientras llego. Solo tienen que seguir caminando hacia allá.
—Como diga, general. — Allen se puso de pie y empezó a caminar hacia donde estaban los otros tres exorcistas. Pero repentinamente, pareció haber recordado algo y se volvió hacia el general de nuevo. — ¡Ah! Lamento mucho mi descortesía. He notado que ya lo sabe, pero de igual forma me presento. Mucho gusto, mi nombre es Allen Walker.
Se inclinó ligeramente de manera muy educada y con una expresión más tranquila. Tiedoll le sonrió y le devolvió la inclinación. Después de eso empezó a caminar de nuevo sin esperar su respuesta. Entendiendo que no era necesario que lo hiciera. Vio como conversaba ligeramente con sus hijos y después empezar a caminar en la dirección que había indicado.
Esperó a que se alejaran un poco más para volver a mirar a Kanda. Sabía que también estaba esperando ese momento. Pero no pudo evitar cierto impulso que estaba conteniendo desde hace rato.
—Yuu, tienes que ser más sincero contigo mismo. Esa no es la manera de atraer la atención de una chica. — empezó. Sabiendo de antemano lo que venía a continuación.
Kanda lo miró con asombro y desconcierto por unos instantes, para después fruncir el ceño y empezar a temblar ligeramente de ira.
— ¿Cómo demonios puedes creer algo como eso? No es así. — Tiedoll estaba sumamente emocionado con lo que decía. Lo conocía lo suficiente, para hacerse una idea de lo que estaba pensando. — No malinterpretes las cosas.
—Puede que no tenga tanta experiencia como Cross con las mujeres, pero sé lo básico. — fingió llorar con sus siguientes palabras. — Y tienes que hacerte a la idea de que has perdido. Lo siento mucho.
—Maldita sea. Qué no es eso. — lo vio "llorar" amargamente por unos instantes, ignorando sus quejas por sus ideas extrañas. — ¿Puedes dejar de fastidiar con eso? Te repito que no es lo que estás pensando. ¿Qué no te das cuenta que esa mujer es extraña?
—Con el tiempo, estoy seguro que encontrarás a la persona indicada.
—Por una mierda. — gruñó y lo dejó llorar un poco más. No valía la pena intentar convencerlo de lo contrario.
Afortunadamente no duró mucho su lamento. Dejó de llorar y se limpió las lágrimas. Pero seguía desprendiendo los colores distintivos de la felicidad y la esperanza a su alrededor. Y su postura indicaba, que creía firmemente en lo que le estaba diciendo.
Que fastidio. Él no sentía nada más que apatía, desconfianza y otras cosas negativas hacia el brote de habas. Pero en este punto, se dio cuenta que era imposible que alguien le sacara al general esas ideas absurdas de la cabeza.
—Dime, Yuu. ¿Recuerdas a la primera persona que encontramos con la cual no pudiste sentir su energía?
—Si. — respondió con una mueca. Recordar eso no era nada grato.
— ¿Y recuerdas a la primera, con la que no pudiste sentir su aura?
— ¿A qué vienen esas preguntas?
—Piensa un poco. ¿Cuál era el perfil de esas personas y las que vinieron después?
Maldición.
Kanda no podía decir que hayan sido muchas. Pero todas tenían una cosa en común. Y eso era que ninguna era estable mentalmente. Era lo que más destacaba a pesar de que tampoco tenían las manos limpias. Además, su aura era extraña, y quien los había detectado instantáneamente había sido el general, al menos las primeras veces. En aquel entonces Kanda no tenía mucha experiencia, por lo que se le dificultó notar la diferencia de inmediato.
Tiedoll volvió hablar cuando la respuesta no articulada quedó clara en los ojos de su hijo.
—Yuu, yo no tengo la ventaja de ver ni sentir lo que tú percibes. Y quiero que sepas cómo fue que me di cuenta antes que tú de la diferencia que había en esas personas.
—Ese no es el punto del asunto. Deja de darle vueltas a tus ideas extrañas y pon atención a lo que te quiero decir.
—Sé que es lo que intentas decirme. — su afirmación lo dejó sorprendido momentáneamente. —Pero primero quiero que entiendas una cosa. En aquel entonces, detecté en un instante a esas personas por una sencilla razón. Sus ojos estaban opacos. Apagados y marchitos debido a la locura que los consumía y la sangre que manchaba sus manos. Además, su forma de comportarse y hablar también los delataba. Y a pesar de que no puedes ver nada en Allen, tengo la certeza de que no es como ellos. No hay nada de eso en su mirada, y si peleó contra ti fue porque la provocaste.
» Me he enterado de los motivos por los que asignaron a Allen a esta unidad, en lugar de la que corresponde al haber sido Cross quien la encontró. Me queda claro que no eres el único que desconfía de ella, y cada día crece el número de personas que lo hacen. Pero quiero que entiendas una cosa, Kanda.
El general lo miró con seriedad. A pesar de que seguía feliz, se le sumó una firmeza que no se presentaba muy a menudo en él. Y lo llamó Kanda. Eso era suficiente para hacer que se tomara en serio lo que estaba por decirle.
—Extraño o fuera de lo normal, no siempre significa necesariamente malvado o peligroso. Y eso depende de qué lado de la justicia se encuentre una persona.
— ¿A qué te refieres con eso?
—Kanda, esta guerra está entrando en un punto crucial. Tú estás aquí por un motivo en especial. Y no tienes que perder de vista tu objetivo principal, y el por qué te has tomado esta tarea en serio.
—Por supuesto que no he olvidado porqué participo en esta guerra.
—No estoy diciendo que lo hayas olvidado. Es solo que estás tan enfrascado haciendo las cosas a tu manera, que no te has puesto a pensar, que la aparición de Allen justo ahora puede no ser un peligro. Así como lo están creyendo los altos mandos y tú.
—Pero es sospechosa y está ocultando cosas. Ella y su... pareja actúan de manera...
—Misteriosa y sus habilidades están por encima de las de una persona normal. — terminó por él. Pero la forma en la que lo dijo, no sonó como algo sacado de una historia de terror. —Noté que por eso la provocaste en primer lugar. ¿No es así? Querías que me diera cuenta que te supera en habilidades de combate.
Kanda guardó silencio. Sabía que Tiedoll lo había notado. Pero no esperaba que lo hiciera sonar como sí que el equivocado fuera él.
—No solo es por eso. Esperaba que pudieras identificar la técnica y darme una pista de dónde podía provenir.
—Tenía golpes resonantes y los sentías uno o dos segundos después del choque de armas, ¿Verdad?
—De manera simultánea, sí. ¿Sabes de dónde proviene o cómo lo hace exactamente?
El general guardó silencio y se cruzó de brazos.
—Honestamente no. Pero es una técnica hermosa si te soy sincero.
Ahora el que se quedó en silencio fue Kanda. Por su postura y sus colores, quería creer que le estaba diciendo la verdad. Lastimosamente, Froi Tiedoll era una de las pocas personas que no sabía cómo "leer" con certeza. En ese aspecto se parecía un poco al brote de habas.
—Tienes que tener alguna pista, maldición. Además, la buscadora tiene una energía y aura muy parecida a la de ustedes los generales. No es una persona compatible, y sin tomar en cuenta sus habilidades en batalla, no posee nada extraordinario. Eso tampoco es normal.
—Ya te lo dije, Yuu. Extraño no significa peligroso exactamente. —volvió a decir con paciencia. —Así que déjame hacerte otra pregunta: ¿Acaso alguna de las dos es hostil, o ha mostrado signos de querer perjudicar inocentes en esta guerra?
—No exactamente, pero hay algo que no te he dicho. El general Cross le envió una carta a Komui...
—También recibí una carta de Cross. Y podría apostar que dice casi lo mismo que la que le envió al director.
Sacó un papel algo arrugado de su chaqueta y se lo entregó. Solo hasta ese momento, se molestó en bajarlo del árbol para que leyera el contenido de la carta.
Después de leerla se dio cuenta de que sí. Decía casi lo mismo. Pero no tenía la ubicación del corazón, y le pedía que vigilara a Allen de cerca y no se fiara del todo de ella. Dando los mismos argumentos que dio en la carta de Komui. Después de leerla se la devolvió enojado.
—¿Y después de leerla, no crees que hay que hacer algo al respecto?
—Siendo objetivos, hay que tomar en cuenta que Cross tampoco es una persona cien por ciento confiable. Es poderoso, sí. Y aunque no cuestiono que su determinación en esta guerra es de las más firmes, nunca se sabe lo que está pensando, y no es muy diferente de los altos mandos, cuando se trata de algo que no entra en sus planes o puede manejar como una marioneta.
—El general no puede tener mala intención con esto.
—Puede que Allen y su novia tampoco. —argumentó. Haciendo que Kanda lo mirara ceñudo de nuevo. — Es cierto que todos sabemos que están guardando secretos. Asimismo, puede que no hayan dicho la verdad por completo, pero no creo que estén mintiendo. Puede que tengan motivos bastante sólidos para hacer las cosas como lo están haciendo.
—¿Cómo puedes creer tan ciegamente en personas que no conoces en lo absoluto?
—Nadie tiene derecho a cuestionar los secretos de otros, basados solamente en la sospecha de que puedan ser peligrosos. Si no mal recuerdo, tú querías mantener en secreto tu habilidad por tus propios motivos. Tu habilidad es extraordinaria, y definitivamente no es algo malo. Es cierto que no sabemos mucho sobre ellas, pero por el momento están de nuestro lado y debemos confiar en que no están aquí para perjudicar a nadie.
— ¿Entonces, por qué crees que Cross no quiere que el brote de habas sepa dónde está el corazón?
—Ya te lo he dicho, Cross es desconfiado por naturaleza también. Estoy seguro que tendrá sus motivos al respecto. Pero no por eso debemos tratar a Allen como a un criminal.
—No me gusta esto para nada.
Tiedoll soltó una risa antes de hablar de nuevo.
—Sospecho que a ti lo que más te molesta, es que sea más hábil que tú. Y que, al enfrentarse a ti, no lo haga en serio. Pero siendo honesto contigo mismo, ¿no estás ocultando tu verdadero poder también?
—Contra ella peleo con todo lo que tengo. —respondió con furia.
—No me refiero a eso. Pude notar que contra ella peleas con toda tu fuerza y habilidad. Pero sé que eres perfectamente capaz de pasar el punto crítico y sin embargo no lo has hecho. Si lo hicieras tal vez podrías igualarla. Por otro lado, ¿el que ella se contenga, no debería ser signo de que no es mala y no tiene malas intenciones?
—Ella solo me subestima.
—O no quiere hacerte daño en realidad.
—Eso es lo mismo.
—Claro que no. Si te subestimara no pelearía contra ti con esa técnica.
—No puedes afirmar eso.
—Puede que no. Es solo que algo en mi interior me lo dice.
Y ahí estaba de nuevo la esperanza absurda a su alrededor, junto a la felicidad y un toque de diversión, y al mismo tiempo un poco de tristeza y decepción. Maldito viejo romanticón y fantasioso.
—No es lo que estás pensando.
—Realmente es una lástima que ya tenga a alguien. Habrían hecho una linda pareja. —el general volvió a llorar, dándole la espalda y empezando a caminar para alcanzar a los demás. Mientras en su interior esperaba haber dado algo de paz a su discípulo.
—Deja de decir estupideces de una vez por todas. No. Es. Así. —habló exasperado.
—Allen definitivamente es una persona amable, si no te ha matado todavía por como tratas a su novia. Es bonita y además bastante fuerte. Yuu, aunque no tengas posibilidades deberías tratarla mejor.
Siguió hablando sin molestarse en que Kanda estaba por usar a Mugen para callarlo. En otras circunstancias, estaba seguro que ni siquiera habría contemplado la posibilidad de atacarlo. Pero eso para Tiedoll solo era otra muestra de que no quería admitir sus emociones. Por lo que, sin tomar en cuenta el peligro, lo siguió molestando un poco hasta llegar a la posada.
Estaban cerca cuando vieron a Alma salir del lugar. Cuando los vio, corrió lo que faltaba para estar frente a ellos. Y cuando se acercó los miró con una expresión un tanto confusa.
—Vaya, parece que la conversación fue bastante seria. —dijo con un poco de diversión.
— ¿A qué te refieres? — preguntó Kanda confundido.
—Cuando el maestro te habla en tu idioma, significa que el asunto requiere de tu máxima comprensión. — apuntó con normalidad. — ¿Ya sé te pasó la rabieta contra Allen?
Solo hasta ese momento, Kanda se dio cuenta que todo el tiempo habían estado hablando en su idioma natal (3). Miró al general, recordando que incluso mientras lo molestaba durante el camino, no habían dejado de hacerlo. ¿Exactamente en qué momento comenzó?
—¿Por qué no me habías dicho nada? —le reprochó. ¿Y por qué el mismo no se había dado cuenta?
—No era importante. —se encogió de hombros. —Y Alma tiene razón. Hay veces en las que necesito de tu máxima comprensión.
—¿Eso significa que incluso...?
El general se volvió a reír, interrumpiéndolo. No era necesario que terminara la pregunta.
—El Japones de Allen es bastante fluido. —comentó con normalidad. Y no dijo nada más al respecto. Siguió caminando cerca de Alma, y juntos entraron a la posada riendo ligeramente.
Al ser un lugar que se encontraba en una zona con poca concurrencia, sólo había alrededor de unas diez personas. Contando al dueño del lugar y su familia. Cuando entraron, se sentaron en la mesa que compartía el resto del grupo. Dejando a Kanda afuera aun asimilando lo que pasó.
¿Había más cosas que agregar a la lista de misterios del brote de habas? Aunque era lo menos extraño, era aún más extraño que Kanda no lo hubiera notado. Pues en este punto de su vida, distinguía a la perfección el acento de un extranjero al hablar en su idioma. Y ella no lo tenía. De lo contrario, no se explicaba cómo es que no se dio cuenta antes.
Ahora entendía que no debió ser muy complicado para ella ponerle el apodo que le tenía. Maldita sea, cada vez era más complicado comprenderla. Pero de momento, decidió que era mejor adoptar -aunque de mala gana- un poco de la doctrina que le había impartido Tiedoll.
Extraño no es precisamente malo... o algo así.
Aferrándose a esa idea empezó a caminar de nuevo para llegar al lugar. A pocos pasos de llegar se puso en alerta. Por lo que corrió el tramo que faltaba, y abrió la puerta con brusquedad. Entrando justo a tiempo, para detener al akuma que estaba por empezar a dispararle a Marie.
—Inocencia, Regreso al apocalipsis. —el destello de Mugen llegó a tiempo para evitar el ataque. —Primera ilusión.
— ¿Qué demonios? —al mismo tiempo, Daisya se levantó abruptamente cuando también detectó un movimiento sospechoso detrás de Alma.
Luego todo fue un completo caos dentro de ese pequeño lugar. Causando que los únicos humanos que se encontraban ahí, salieran corriendo para ponerse a salvo.
A excepción del general, el resto activó su inocencia y vieron como todos los que quedaron se empezaron a transformar.
—¿Quién hubiera dicho que estábamos rodeados? Todo parecía tan normal. —comentó Alma, mientras se paraba a la par de Marie y se ponía en guardia.
—Ni tanto, ya se me hacía raro que nadie más estuviera comiendo. — dijo Daisya.
—Elegiste un mal momento para ser castigado, Bakanda. — se burló Allen. —Al menos acabé con mi cena a tiempo. Pero arruinaste la del general.
Una gota de sudor resbaló por los rostros de sus compañeros con su comentario y su risa. Pero poco les duró el humor, cuando Kanda habló de nuevo. Ignorando el comentario de Allen.
—No es seguro quedarnos aquí más tiempo. Vienen más desde varias direcciones.
—¿Tus sentidos por fin se desbloquearon? ¿Sacudiste tu nariz? — Allen parecía hacer un esfuerzo sobrehumano, por aligerar el ambiente burlándose de Kanda. Pero este no le hizo caso. Por lo que sus compañeros más antiguos, pensaron que la plática con el general había funcionado mejor de lo esperado.
—Es mejor irnos cuanto antes. Mientras más tiempo nos quedemos, los dueños correrán más peligro. —dijo Marie. Demostrando nuevamente que era el más centrado y maduro de todos.
Debido a esa demostración de sabiduría nadie lo cuestionó. Se apresuraron a salir para evitar que los pocos humanos presentes se vieran afectados. Y justo como pensaban, la persecución de los akumas los persiguió lo poco que lograron alejarse del lugar. Pero no por eso cesaron la batalla.
Lograron alejarse bastante, cuando de repente Allen se detuvo. Con una expresión seria y viendo hacia un punto en específico del bosque que los rodeaba. Ante su quietud, Tiedoll se le quedó mirando extrañado; causando que los demás también lo hicieran.
—No puede ser. — fue un susurro que nadie logró distinguir por completo.
—¿Qué sucede, Allen? — le preguntó el general, dándose cuenta que todos los akumas se habían quedado quietos también.
Entonces una risa extraña se dejó escuchar y el viento sopló con más fuerza. Haciendo que también miraran en esa dirección. Ante el sonido de la risa, Allen corrió parándose frente a todos y extendió las manos hacia adelante; tomando el arma de inocencia que había materializado con ambas manos. Causando que la miraran con más extrañeza todavía.
—¿Allen, que...?
—Inocencia. Desbloquea nivel dos. —ordenó con firmeza.
Con eso su inocencia se extendió entre flamas alrededor de todos como una red. Creando un perímetro no muy extenso, en el que solo había espacio suficiente para moverse unos cinco pasos entre sí.
—Barrera Bendita. Red de sangre. — dijo cuando terminó de tomar forma.
Solo hasta entonces todo quedó claro. La inocencia de Allen ahora se encontraba protegiendo al grupo de lo que sea que se estaba acercando a ellos.
—Vaya, eso se ve resistente. —la voz de un hombre se dejó oír aun en la oscuridad. No era la misma que se había reído hace poco. Pues la risa que sonó, se oyó como la de una niña. —Me pregunto si de verdad lo es.
—Interesante, ¿no crees, Tyki? —esta vez una voz más infantil se dejó escuchar. Y todos supieron que era quien se había reído antes. —No puedo entrar en la mente de ninguno dentro de esa red.
—Oh... ¿Es así? —con esas palabras, el hombre por fin se dejó ver. Vestía un traje negro bastante elegante con un sombrero de copa. Era bien parecido, sus ojos dorados examinaron al grupo con diversión.
—Si. La colocó justo a tiempo. —en ese momento la silueta de la niña fue visible también. Al igual que el hombre se encontraba bien vestida. Pero a diferencia de este, estaba sentada sobre la rama de un árbol no muy lejos de su acompañante. —¿Crees que sea posible que tampoco la puedas atravesar?
—Eso lo podemos averiguar. —respondió mientras ajustaba su sombrero.
—Vaya, vaya. Parece que por fin aparecieron. —dijo Tiedoll. Aún con un tono calmado, pero internamente estaba bastante preocupado por sus hijos. —Nos protegiste a tiempo, Allen. Eso estuvo excelente.
Pero Allen no contestó. Miraba con intensidad a las personas frente a ellos. Su postura tensa y alerta.
—¿General, ellos son...? —preguntó Alma con un poco de temor.
—Es muy probable. —respondió con un suspiro. Siendo consciente de que, si estaban ahí, no les esperaba nada bueno. — Puede que sean de la familia Noé.
Se volvió a escuchar otra risa de parte de la niña sentada en el árbol. Pero fue el hombre quien habló.
—No me sorprende que nos reconozcan. Pero el Conde siempre dice que debemos saludar adecuadamente. —se quitó el sombrero y se inclinó un poco. —Mi nombre es Tyki Mikk. Miembro de la familia Noé.
Luego la niña habló.
—Road Kamelot. De la familia Noé. —se presentó, poniéndose de pie sobre la misma rama, imitando el gesto de Tyki.
Después de eso la postura de ambos se volvió más amenazante. Y sabiendo que nadie iba a responder el saludo, Tyki volvió hablar.
—General Froi Tiedoll. De casualidad... ¿Tendrá usted el corazón? —preguntó con una sonrisa maliciosa. Esperando con ansias que su respuesta fuera negativa, para poder saciar su sed de sangre.
Sed de sangre de exorcistas.
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(1) Creador del Edén: literalmente, en el manga y en el anime, esto el general lo pronuncia como: Maker of Eden. Traducido esto dice, marcador del edén. Pero la mayoría de los traductores en las páginas de anime lo ponen así. Honestamente lo sentí un poco mejor al estar en español este fanfic.
(2) ¿podrías callar de una vez?: Acá, en teoría, Allen empieza hablar en japones, por lo que después de esa frase, supuestamente la conversación se desarrolló en ese idioma. Literalmente, al principio dice: "Ichido damatte kuremacen ka". Como un dato curioso, quiero decirles que esa frase la truje por mi cuenta xD. El resto si no sabría traducido exactamente.
(3) Hablando en su idioma natal: Como recordaremos, en teoría, el idioma general de la Orden es el inglés. Si no mal recuerdo, Hoshino dice en alguno de los apartados al final del capítulo que todos hablan en inglés, incluso Kanda. Por lo que... supuestamente, en este fanfic todos hablan en inglés y si alguno se desvía es por decisión del autor.
Tomando en cuenta estos tres puntos aclarados. Quiero aclarar una cosa que creo que no había hecho en ninguno de las notas de autor de los capítulos anteriores, y eso es: EN ESTE PERFIL, ODIAMOS EL "JAPOÑOL", EL "CHIÑOL" EL "ESPANGLIS" Y CUALQUIER CONVINACION DE IDIOMAS. Después de todo al final no se entiende si están narrando una historia en inglés y de repente se van a Google a traducir sus frases para fingir que los personajes hablan el idioma.
Debido a eso, aclaro porque en toda la narración no he usado el apodo que Kanda le tiene a Allen. El famoso y conocido "Moyashi", y aquí siempre lo he puesto en español como "Brote de habas". Se que hay varias traducciones para ese apodo. Pero esa es la más acertada hacia nuestro idioma natal. Y si use el "Bakanda" es porque no hay de otra y pos ni modo no podía poner "tonto-Kanda" en toda la narración.
Entrando en ese detalle, es que he decidido que, en esta historia, no hay ninguna de las convinaciones de idiomas anteriormente mencionadas.
Wuuuuuuuuuuuuuuuuu la verdad que emoción haber publicado este capítulo. Lamento mucho la demora y las posibles faltas de ortografía que haya por ahí.
Realmente creo que este capítulo se explica solo. Lo que buscaba aquí, era que se entendiera porque Kanda no tiene tanto protagonismo. Y si les soy honesta, falta demasiado para se expliquen los misterios las intrigas y se entienda porque he narrado todo de esta forma.
No tengo mucho que decir, más que gracias a las personas que se toman el tiempo de leer está loca idea mía. En este cap no hay apartados especiales. Lo que quería decir, ya lo dejé claro... creo. Jejeje, sepan disculparme si no les doy muchas notas. Pero estoy en una etapa muy depresiva, y no quiero que me afecte. Para asi poder entregarles un trabajo limpio en el que se entienda lo que quiero hacer. Jeje. Pero no se si lo logre.
No les quiero hacer partícipes del estado en el que me encuentro ahora. Escribir esta historia es lo único que me da aliento y paz en el tormentoso mundo en el que me encuentro. Tengo muchos problemas que no vienen al caso, no los quiero agobiar con eso y quiero que esta historia siga siendo mi momento de paz.
No se preocupen... creo que estaré bien. Creo...
Así que... sin nada más que decir. Gracias por leer.
Los quiere KNM.
