Capítulo Quince

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Hace cinco días

Oficina del director, Cuartel general de la Orden Oscura

Cualquiera diría que estaban en el funeral de un criminal. Incluso, no sería raro que en serio hubiera algo muerto dentro de la oficina de Komui. Entre tanto desorden era muy probable que fuera el caso. Pero eso no se sabía a ciencia cierta.

La verdad es que así de pesado era el ambiente que había entre las dos personas y el golem en esa oficina. Aunque el golem se encontraba comiendo tranquilamente unos dangos a la par del director. Por lo que la tensión no venía de él.

—¿Qué pasa, Kanda?,¿no estás feliz de comprobar que tenías razón? — esa pregunta, debería de haber sido pronunciada con un poco más de entusiasmo si se tratara de algo bueno. Pero era todo lo contrario y la voz de Komui lo denotaba.

—Feliz no sería el término que usaría. —respondió. Doblando el papel y volviéndolo a poner sobre el escritorio. —Satisfecho se ajusta mejor. Aunque no puedo decir lo mismo de ti.

Kanda sabía, que la información que había en esa carta estaba ofuscando profundamente a Komui. Además de poder verlo, se le notaba en su semblante.

—Debo decir que esto me preocupa bastante. —suspiró por centésima vez en el día. —En estos momentos no sé qué pensar de ella. Pero todo tiene sentido. Viendo el panorama desde que llegó, puedo darme cuenta que me tomé muy a la ligera las peculiaridades a su alrededor.

—Te confiaste demasiado solo porque te sentiste culpable por las condiciones en las que fue traída a este lugar. —Kanda al menos podía reconocer que, en circunstancias normales, eso no era fácil para nadie. Y entender un poco al director por sentirse así. Aunque... —Pero incluso en esas condiciones, se adaptó demasiado rápido para alguien que en teoría llevaba una vida normal.

—La novedad de una inocencia como la de ella opaco los otros detalles que la rodeaban. —Komui tenía que admitir, que se dejó llevar por su vena científica en ese asunto. —Solo hasta que llegó Emilia, se hizo más notorio que no es una persona ordinaria. Antes de eso creí que era buena en artes marciales por... su apariencia.

Lo dijo con un poco de vergüenza en la voz. Cosa que no pasó desapercibida para Kanda, pues se manifestó de manera notoria a su alrededor.

—¿Cómo pudiste creer semejante estupidez? — no podía creer que una idea tan absurda hubiese justificado eso en la mente de Komui.

—Ya sabes, por defensa propia. Alguien como ella debió ser acosada constantemente.

—No comprendo.

—Kanda, no eres una mujer. Por supuesto que no comprenderías algo como eso. —no era que Komui lo comprendiera por naturaleza tampoco. En casos como ese, era que su complejo de hermana le servía para entender un poco a la población femenina en general. —Pero eso no es lo importante del asunto. ¿Entiendes por qué solo a ti te mostré esto?

Kanda lo había intuido en el momento en el que le pido a los otros exorcistas que dejaran la oficina. Nadie creería en lo que estaba escrito ahí, y esto era algo que se tenía que mantener en secreto.

—La mantendré vigilada.

—Solo no seas demasiado hostil debido a esto. Si resulta que es... peligrosa, ponerla en alerta de la situación empeorará las cosas.

—Trataré. — eso no era muy convincente para Komui. —Solo por precaución, ¿a quienes vas a enviar a... protegerlo? —no hacía falta que dijera en voz alta proteger a quién.

—A la unidad que originalmente sería enviada para ayudar al general Cross. Bookman, Lavi, Lenalee, Krory y Miranda.

—¿No se verá demasiado sospechoso? Son demasiados. Aunque no sé si tienen suficiente poder y debido a eso resulten ser pocos.

—No tengo otra alternativa. Los altos mandos creen que se dirigen a encontrarse con Cross y ayudarlo en la tarea que le fue encomendada.

—¿Y saben a qué van exactamente?

—Encontraré la manera de convencerlos de no decir nada. Sé que si tengo el apoyo de Bookman en esto puedo convencer al resto.

—¿Y crees que te lo dará?

—Puede que no quiera. Tiene un interés especial en Allen debido a la profecía de Hevlaska. Pero sé que sabrá darle prioridad a esto. Y si es necesario le mostraré la carta.

—¿Y qué pasará con el general?

—Conociendo a Cross; querrá tener a Allen cerca para evitar que encuentre al corazón. Así que creo, encontrará la manera de ponerse en contacto con el general Tiedoll para que lo ayude. Pero si no lo ha hecho cuando se encuentren con él, adviértele sobre esto.

—Está bien. —con eso, Kanda tenía la satisfacción de que al menos ahora sabía, que no era el único que no se dejó engañar por la apariencia del brote de habas. Pero había algo que también tenía que ser tomado en cuenta. —La enana también debería estar bajo vigilancia, ¿no crees?

—La verdad es que no sé qué hacer al respecto. Tengo entendido que irá a ver a su familia en algún momento. Pero ponerla bajo vigilancia aumentaría la cantidad de personas que se enteren del asunto, y eso no es conveniente. Además, ya nos hemos dado cuenta que Allen siempre sabe lo que ocurre con ella de manera misteriosa.

—Y aun habiendo notado eso antes, ¿no pudiste darte cuenta que había algo extraño?

—Ya ves que todo el mundo creyó que era intuición femenina.

—Qué estupidez. —Kanda puso los ojos en blanco. Solo Komui podía creer algo como eso. —Entonces, ¿qué piensas hacer?

—Nada. Algo me dice que hacer algo alrededor de Emilia, sería lo mismo que hacerlo alrededor de Allen. No quiero dar un paso en falso con eso. Así que mientras no salga de la Orden, puedo mantenerla vigilada personalmente.

—¿Y si sale de la Orden?

—Algo se me ocurrirá. —conociendo al director, era muy probable que eso tuviera algo que ver con sus estúpidos inventos. —Pero por el momento basta con mantener vigilada a Allen. Y también quiero pedirte que esto...

—Yo no fui el idiota, que se tragó el cuento de la intuición femenina. Así que no te molestes en decirme algo que de todos modos no pensaba hacer.

Con eso dio por terminada la conversación y se dirigió a la puerta. Había incluso algo gracioso en ver a Komui indignado por su afirmación. Pudo recrearse en esa estampa al salir de la oficina.

Y mientras se dirigía a la salida de la Orden, tuvo claro cuál era su propósito y su misión a partir de ese momento.

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Actualidad

Algún lugar de camino a Japón.

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El motivo por el cual fue difícil dar con Tiedoll en un principio, también quedó claro para Kanda cuando leyó la carta que el general Cross le había enviado. Afortunadamente nadie más se había dado cuenta de eso. Debido a que todos -excepto Allen- conocían al general, y sabían que no era de los que se quedaba en un lugar por mucho tiempo.

Por lo que tampoco cuestionaron el rumbo que seguía cuando al fin dieron con él.

Kanda estaba listo para usar lo que fuera necesario, para ponerlo en alerta sobre el brote de habas sin que nadie más se diera cuenta. Aunque tratándose de alguien como ella, no esperaba que el general se fuera a poner en guardia inmediatamente. Pero tampoco esperó, que el regañado terminaría siendo el.

"Extraño o fuera de lo normal, no siempre significa necesariamente malvado o peligroso."

Había algo de verdad en esas palabras.

Tenía que reconocer que, además de ser sumamente condescendiente con él, Kanda no podía decir que el brote de habas le hubiera hecho algo malo a alguien en el tiempo que llevaba en la Orden. A pesar de las peculiaridades a su alrededor, y el que no percibiera nada en ella, había que admitir que no era una mala persona.

Y la enana, era bastante elogiada entre los buscadores y el resto del personal, por ser alguien que siempre buscaba colaborar durante las misiones. Había escuchado entre los pasillos, que se preocupaba mucho tanto por los civiles, como por sus compañeros y los exorcistas.

Lenalee le había comentado que durante la misión que compartieron, se jugó el pellejo por unos niños que estaban siendo asediados por el enemigo. Eso fue algo que le recordó la actitud de la peliblanca de cierta forma. Y según ella, de no haber sido por la buscadora, Miranda no habría podido proteger la inocencia que encontraron en esa oportunidad. En aquella ocasión, sabía que la exorcista se lo había contado en un intento inútil para que dejara de tratarla mal. Aunque está de más decir que él no lo hacía por eso.

Y ahora, tenía que reconocer, que el brote de habas había hecho un excelente trabajo con esa barrera que se encontraba alrededor de ellos en esos instantes. Pues de no ser por eso, no estaba seguro de lo que les habría hecho esa mocosa de los Noé; quien según lo que entendía, podía entrar en las mentes de las personas.

Y por la forma en la que encontraron al general Yeager, eso no era nada bueno. Kanda no quisiera que hicieran eso con él.

Los Noé habían aparecido frente a su maestro. Y al encontrarse en esa situación, era mejor -por el momento- darle las gracias que intentar averiguar cómo fue que los sintió antes que él.

Aunque se hacía una idea del porqué no los sintió. Pues estar frente a ellos, era otro caso similar al de las pocas veces que se había topado con gente difícil de distinguir y de tratar. No sentía la energía ni el aura de ninguno de los dos Noé. Podía ver sus emociones, de las cuales sobresalía la arrogancia, el odio y el desprecio, pero nada más.

—Me disculpo de antemano por responder a tu pregunta con otra pregunta. —dijo Tiedoll, dirigiéndose al sujeto que, adicionalmente, desprendía una sed de sangre descomunal. — Pero... ¿Interrogaste de la misma manera a otro general antes de mí?

Tyki sonrió antes de hablar.

—Si se refiere al general que solía ser profesor, déjeme decirle que no fui yo quien trato directamente con él. —con esas palabras Road se rió. —Por lo menos al principio.

—Bueno, supongo que esos detalles no importan ahora, general Tiedoll. —dijo la Noé, sin una pizca de interés por el general fallecido. —Y ya que por el momento no podemos jugar con usted como lo hicimos con él. ¿Por qué no averiguamos que tan resistente es la barrera de esa chica bonita?

Después de la última frase, su mirada se centró en Allen mientras se relamía los labios. Eso hizo que todos se inquietaran. Pues la mirada de Tyki se tornó nublada cuando también puso sus ojos en ella.

—Tienes razón. Veamos qué tanto la puede mantener. —entonces ordenó a los akumas iniciar un nuevo ataque. Logrando que la barrera de Allen se sacudiera al recibir los primeros impactos de sus habilidades. Algunos empezaron a acercarse, pero al hacerlo, las criaturas eran envueltas en llamas y explotaban.

Eso sorprendió a ambos Noé. Aunque no se notó en su semblante, pues sus ojos seguían fijos en la exorcista.

Al notar eso, Tiedoll se paró a la par de Allen con una expresión más seria en su rostro.

— ¿Allen, que tan resistente es tu barrera? —le preguntó, considerando las opciones que tenía para reforzarla.

—Lo suficiente, general. —sus palabras no sonaban muy seguras y había un poco de temblor en su tono. Al escuchar su voz, el mayor recordó que su nivel de sincronización tal vez no era el adecuado para mantener esa barrera.

—No te fuerces demasiado. Puede ser peligroso para ti.

—Puedo mantenerla por un rato. Y el que ustedes se encuentren aquí adentro, no significa que no puedan atacar. —suspiró. Ese suspiro se escuchó más como un jadeo de cansancio para todos. —El espacio es un poco estrecho, pero es suficiente para que podamos defendernos. Así se reducirá la cantidad de poder que uso.

Los demás exorcistas no perdieron el tiempo, y empezaron a atacar desde adentro de la red de Allen. Logrando que los Akumas no se acercaran demasiado a la barrera.

—Esto no garantiza que nos vayan a dejar en paz. —apuntó Daisya sin dejar de atacar. —No podemos quedarnos aquí y desperdiciar energías, esperando que se aburran y se vayan.

—Daisya tiene razón, general. —estuvo de acuerdo Alma. —Y mientras más tiempo nos lleve, las fuerzas de Allen no podrán seguir protegiendo nuestras mentes de esa Noé.

—¿Allen, hay alguna forma de que el maestro pueda reforzar tu barrera? —esa pregunta vino de Marie. Quien se había dado cuenta que el rostro de Allen se estaba llenando de sudor. —Recuerda que el maestro tiene el poder defensivo más fuerte de la Orden.

—Aprecio el reconocimiento, Marie. Pero mi defensa no se especializa en la protección mental. —respondió el general con preocupación. Notando también el aspecto de la chica, quien se mantenía con los brazos extendidos y una postura firme. Pero no sabía que tanto iba durar su firmeza. —Allen, si esto te agota demasiado...

—No se preocupe por mí, general. — le interrumpió. Volvió su rostro hacia él, en sus labios había una sonrisa tranquila. Y cuando sus ojos se encontraron con los de Tiedoll, se sorprendió un poco. Estaban serenos y brillantes, y pudo hacerse una idea de lo que estaba por decirle. —Por favor guarde su fuerza para más tarde. —articuló sin mover mucho los labios.

No supo exactamente por qué, pero decidió que era seguro confiar en ella al contemplarla tan segura de sí misma. Por lo que esperaría para saber qué era lo que planeaba.

Mientras los exorcistas se encargaban de los Akumas desde dentro de la barrera de Allen, los Noé no apartaban los ojos de la chica de cabello blanco y facciones llamativas. Esa exorcista era hermosa de una manera peculiar.

—Tyki, esa chica... —había en la mirada de Road algo que Tyki no había visto antes. Y comprendía a la perfección el sentimiento. —Es bastante hermosa, ¿no crees? Además, todavía no logro entrar en la mente de nadie gracias a ella.

—¿Cómo crees que lo hizo? Nunca había visto a ningún exorcista que lograra algo como eso.

—Estoy pensando en cómo lo podemos averiguar. —Road empezó a contemplar las posibilidades. Y mientras analizaba al grupo que aún peleaba dentro de la barrera, notó algo de lo que no se había dado cuenta. —Pero al parecer tenemos premio doble. ¿Ya te disté cuenta quién está ahí?

—¡Je! Que observadora.

—Creo que esta noche podremos matar dos pájaros de un tiro. —compartieron una mirada significativa y una sonrisa maliciosa.

—Encárgate de los detalles. —tras eso Tyki retrocedió, desapareciendo entre las sombras de los árboles.

Entonces Road hizo que el ataque cesara. Con eso se pudo dar cuenta, que a pesar de mantener firme la protección alrededor de sus compañeros, se le empezaba a notar el cansancio a la peliblanca. Y al contemplarla con mayor detenimiento, se dio cuenta que era la mente que más quería invadir.

Pero antes...

—General Tiedoll. —al detener a los akumas, obtuvo la atención de los exorcistas de nuevo. —¿Por qué no nos facilitamos las cosas y dejamos de perder el tiempo? Tengo una propuesta para que todo esto termine rápido.

—No estoy dispuesto a aceptar ninguna propuesta tuya. —el general hablaba con el mismo temple calmado. —Pero, aun así, hazla. Tengo curiosidad por saber qué planeas.

Road frunció el ceño un poco antes de hablar.

—No debería apresurarse en declinar. —su tono era relajado. Pero amenazante. —Entrégueme a su aprendiz que puede ver las emociones de la gente. Y los dejaré ir.

Ante lo propuesto por la Noé, todos dentro del círculo de Allen se sorprendieron. Pero curiosamente, la creadora de la barrera se rió.

—Te has vuelto popular, Bakanda. —a pesar del humor, su voz se escuchó más jadeante en esta ocasión. —¿No te alegra tener una admiradora?

El comentario solo había sido gracioso para ella. Quien, a pesar de estar jadeando ligeramente, mantenía una sonrisa tensa en su rostro. Mientras que el resto contempló como a pesar de estarse riendo aún, permanecía con los ojos escondidos por su flequillo.

Pero el silencio luego de ese mal chiste se hizo considerablemente más pesado. Pues el general y el resto de exorcistas tenían otra cosa perturbando sus mentes. ¿Cómo era posible que aquello ya fuera de conocimiento de la familia Noé? Ya que sus prioridades eran otras debido a la discusión del mencionado con el director de la Orden, no había analizado a fondo lo acontecido en su última misión, y tampoco se lo había comentado al general.

Pese a eso, Kanda seguía empeñado en ignorar el sarcasmo de la chica. Todavía no tenía muy claro su concepto definitivo de ella y prefería seguir posponiendo el tema. Por lo que estaba por responder por su cuenta, sin una pizca de diplomacia a Road, cuando Tiedoll lo detuvo.

—No pienso entregarte a ninguno de ellos. —no hacía falta mencionar, que también se refería a la persona que no dejaba de mirar a pesar de su petición. —Sin embargo, me gustaría saber cómo es que sabes de la habilidad de mi discípulo.

El humor oscuro no desaparecía de las facciones de Road. Aún sin quitarle los ojos de encima a Allen.

—Tengo entendido, que el general es de los más creyentes dentro de la Orden. Y déjeme decirle, que esa no es toda la información que poseo sobre usted y los exorcistas que le acompañan.

—Tienen infiltrados entre nosotros. —no era una pregunta, y la voz de Tiedoll, por fin se escuchó más dura.

—Déjeme decirle, general, que no es muy difícil encontrar a alguien que le guste negociar con nosotros.

—Puedo imaginarlo.

—Por lo tanto, no se sorprenda demasiado. General, solo quiero que dejemos de perder el tiempo, y de cansar a esa chica. Puedo ver que cada vez le cuesta más mantener la barrera.

Eso no era necesario que nadie lo dijera. Allen estaba cada vez más jadeante y el sudor en su frente ya no era tan discreto. Tiedoll contemplaba las posibilidades. No podían quedarse demasiado tiempo con ese conflicto, solo por temor a que les frieran el cerebro al desaparecer la red de Allen.

Estaba por pedirle nuevamente que se detuviera, cuando ella volteo verle levemente otra vez. Se detuvo en el acto. Y entonces se volvió a la Noé de nuevo.

—¿Por qué estás tan interesada en Kanda? —miró de reojo al pelinegro. Advirtiéndole no intervenir. — ¿Acaso su habilidad tiene algún beneficio para ustedes?

—Ese es un tema que no puedo discutir con usted. Pero le alegrará saber que si me lo entrega no le pasará nada. —hizo una mueca divertida. —Al menos por ahora.

—Eso no significa, que nos vayas a dejar ir tan fácil.

—Puede ser. Pero no dudo, que los akumas actuales no representan tanto problema para usted. Mas no así para los exorcistas que le acompañan. —sus ojos volvieron a enfocarse en Allen. —Entréguemelo y por hoy habremos terminado.

Allen volvió a reírse con la afirmación.

—Bakanda, se han enamorado de ti. —su risa seguía siendo cansada.

—Es curioso que digas eso, cuando a la que sigue viendo es a otra. —respondió Kanda.

—Eso no es tan... — a media frase su expresión cambió de repente.

Antes de que alguien pudiera notar algo extraño, saltó. Causando que la red desapareciera y su inocencia regresara a sus manos. Junto al movimiento repentino, se produjo un temblor debajo de ella. Luego una grieta de la cual salió Tyki Mikk.

Solo entonces, todos se dieron cuenta que Road los estaba distrayendo para que no notaran la ausencia del otro Noé. Mientras este buscaba la manera de irrumpir en la barrera. Curiosamente, el agujero en el suelo no era muy grande, pero había provocado que los demás exorcistas dentro de la red se sorprendieran y saltaran hacia atrás.

Al salir de la tierra, Tyki extendió el brazo para atrapar a Allen del cuello. Cosa que no logró por poco. La exorcista había saltado bastante alto, y con un movimiento rápido lo pateó lejos de ella. Pero el haber protegido la mente de sus compañeros le salió caro. Por lo que su ataque no tenía la fuerza suficiente.

—¡Oh! Te diste cuenta. —cuando terminó de salir del suelo quedó justo frente a la chica.

—Era de suponerse. De repente desapareciste. —Allen se paró junto al resto. Haciendo que adoptaran de nuevo una posición de combate.

—Ahora podemos jugar en serio. —entonces se lanzó contra ella directamente.

Al ver eso, Road notó algo que no creyó que fuera posible, y ordenó a los akumas atacar de nuevo. Dejando que se encargaran del resto mientras Tyki los ignoraba para pelear con la peliblanca.

—¡Allen!

Esta vez Tiedoll por fin se sumó a la pelea. Pero sabiendo que era el más problemático de todos, la mayoría de los akumas se lanzó hacia él, impidiendo que interviniera en la pelea del Noé contra Allen. No podía extender demasiado su inocencia, porque también podría afectar al resto de exorcistas. Y algo le decía que debía conservar su fuerza.

Los demás estaban igual de asediados, por lo que nadie podía hacer nada para ayudar a la chica. Quien se veía sumamente cansada y buscaba alejarse del hombre. Pero notando que, pese a su cansancio, se defendía bastante bien a pesar de no tener su inocencia activada.

Tiedoll y Kanda se dieron cuenta que esta vez Allen no estaba atacando. Únicamente saltaba de un lugar a otro para evitar que Tyki la alcanzara. El hombre no tenía una buena técnica en cuanto al combate, pero era bastante fuerte y rápido. Además, de tener ventaja por el hecho de que el bosque no representaba obstáculo alguno para él. Allen ponía entre ellos árbol tras árbol para mantener distancia, pero el Noé solo los atravesaba. También tenía en sus manos unos artefactos extraños que usaba como espadas. Se estaba apoyando en ellos para ganar ventaja.

La chica también era rápida; Tyki se estaba divirtiendo demasiado pese a eso. Road se dio cuenta, que estaba disfrutando de perseguir a la exorcista de un lado a otro. Como un gato acorralando a un ratón. Y el cansancio y desgaste de hace poco, empezaban a mermar en ella.

No podía esperar para divertirse también con ella. Quería jugar un poco, y descubrir que escondía esa mente que todavía no podía esculcar a pesar de la falta de la barrera anterior. Solo tenía que esperar el momento adecuado para intervenir. Sabía que pronto tendría la oportunidad. El resto de exorcistas empezaba a tener ventaja gracias a la ayuda del general. Miró con disimulo al exorcista que se había librado por fin de su parte y estaba más cerca de ellos.

Tyki estaba por alcanzar a Allen cuando una espada se interpuso en su camino. Distracción que Allen aprovechó para saltar hacia la rama de un árbol, alejándose de los hombres que mantuvieron conectadas las armas un momento antes de saltar para atrás. Se mantuvieron en guardia mientras Kanda miraba de reojo a la británica.

—No interfieras. —advirtió el Noé con molestia. El japonés lo ignoró.

—¿Qué necesitas? —le preguntó a la chica en cambio.

—Solo un poco de tiempo.

—Hecho. —dicho eso reanudó el combate con el Noé.

Esa extraña interacción entre ellos confundió un poco al resto de exorcistas y al general, quienes seguían ocupados con los akumas. Kanda al parecer había dejado de lado su hostilidad y entendido, al igual que Tiedoll, que Allen planeaba algo. O por lo menos eso esperaban.

Tyki por otro lado no estaba nada feliz por la interrupción. Tenía la sensación que esa bella exorcista era habilidosa, y quería averiguar qué tanto. Pero ese chico asiático interfirió e iba a tener que encargarse antes de él.

Road al ver eso, aprovechó para acercarse por fin a su más reciente objeto de interés. No pensaba darle el tiempo que había pedido a su compañero. Pero no logró acercarse mucho, cuando esta se dio cuenta de lo cerca que se encontraba de ella. Con rapidez, saltó hacia otro árbol para poner distancia entre las dos.

—No seas tímida, solo quiero que nos conozcamos un poco. —le dijo después de una risa al ver su actitud. —Yo ya me he presentado. Y he oído que el general te llamó Allen. Bonito nombre a pesar de ser usado mayormente por hombres, pero... ¿cuál es tu apellido?

—Walker. —le respondió secamente.

—Allen Walker. —saboreó el nombre al repetirlo. Allen hizo una mueca. —Todavía no puedo proyectar nada en tu mente. ¿Cómo es eso posible?

—No es asunto tuyo.

—Desafiante. Me gusta. —volvió a intentar acercarse, la chica cambió de árbol nuevamente. —Sin embargo, estas cansada. ¿Por qué no dejas de correr y conversamos tranquilamente?

—No tengo nada que hablar con algo como tú.

—¿Algo como yo? —eso no le agradó del todo a Road. —¿Qué te hace pensar que soy "algo" y no "alguien"?

—Es como es. —la Noé frunció el ceño por su sonrisa de obviedad. —Para mí es lo que eres.

—Te equivocas, chiquilla. —esa afirmación hizo que Road se enfureciera. Al parecer, su intento de ser amistosa no valía la pena. Así que se encargaría de enseñarle a esa exorcista quien era ella. Por lo que, controlando su expresión, volvió a sonreír. —Soy tan humana como tú.

La joven soltó una risa ligera luego de un resoplido. Con eso Road volvió a ponerse seria. Por lo que sus siguientes palabras salieron más duras de lo que tenía planeado.

—Puede que te creas demasiado debido a lo que sea que te hayan dicho en la Orden Oscura. Pero déjame decirte que se equivocan. Ustedes no son los apóstoles elegidos por Dios. —al decir eso, se dio cuenta que el rostro de la chica se oscureció. Volvió a sentirse satisfecha. —Nosotros, la familia Noé, somos los verdaderos apóstoles elegidos. Los primeros y...

—¿Apóstoles elegidos por Dios? —le interrumpió Allen. Bajando del árbol en el que se encontraba con una expresión todavía más oscura. Causando que la niña callara al ver la dureza en sus ojos.

Todo alrededor de ellas seguía siendo un caos. La pelea de Kanda y Tyki se mantenía sin ningún avance. Mientras que el resto de exorcistas y el general, por fin estaban terminando con todos los akumas. Aún sin detenerse y con dificultad, pusieron atención a la interacción entre las dos chicas. Sintiendo extrañeza, al darse cuenta de la mirada afilada de Allen mientras volvía a levantar los brazos a sus costados.

—Blasfemia. —dijo. Con los dientes apretados mientras las argollas en sus muñecas empezaban a deformarse en sus manos; respondiendo al enojo que se reflejaba en su rostro. Su inocencia estaba por terminar de activarse de nuevo, mientras a su alrededor se empezaba a formar lentamente un círculo de fuego.

Ante eso la pelea entre el Noé y el japonés se detuvo también. Los exorcistas por fin terminaron con todos los akumas, y pusieron atención a lo que estaba por pasar con expectativa.

—¿Pero qué...? —los ojos de Tiedoll se expandieron con sorpresa ante lo que veía. Mientras el resto, no sabía si acercarse a ella o no.

—Lo que has dicho, no es más que una vil blasfemia. —la voz de Allen era baja, pero curiosamente todos escucharon lo que había dicho.

—Esa chica... —Tyki también abrió los ojos con asombro cuando miró aquello.

Pero antes de que cualquiera pudiera terminar de asimilar lo que pasaba; y de que Allen terminara de darle forma a su inocencia, Road llegó hasta ella y le dio un ligero golpe a la altura del estómago. Causando que se tambaleara hacia atrás para caer en su trampa.

—¡ALLEN! —gritaron el general, Alma y Marie. Por su parte, Kanda y Daisya no gritaron, pero no pudieron evitar dar un paso hacia adelante en un mero impulso por las circunstancias.

Road se volvió a reír de manera escandalosa, cuando tuvo a la exorcista dentro de una burbuja de energía creada por ella. Con una expresión en blanco y completamente a su merced. Tyki también sonrió ligeramente al ver eso y relajó su postura. La Noé dio un par giros cual ballerina hasta detenerse para ver a los exorcistas de frente. Estos seguían con una expresión preocupada debido a la captura de su compañera.

—La inocencia no es de mi agrado en lo absoluto. —habló mientras miraba al resto del grupo. —A pesar de eso, puedo decir que la sincronización de esta chica no es muy alta. No tengo idea de lo que pensaba hacer. Pero eso no importa, ya que ahora...

Antes de que terminara su discurso se detuvo con un sobresalto. Abrió los ojos con sorpresa, cuando sintió una mano un tanto fría alrededor de su cuello y otra en su hombro, junto al cuerpo de alguien más alto detrás de ella.

Ante esto la expresión de todos cambió otra vez.

Road volvió ligeramente su cabeza hacia arriba lentamente. Sin poder creer lo que estaba pasando. En especial, al encontrarse con unos ojos grises bastante enojados detrás de ella. Involuntariamente, un escalofrío le recorrió la espalda.

La voz de Allen se escuchó sombría con sus siguientes palabras.

—Intentar invadir la mente de otros a la fuerza, es de mala educación.

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Woaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

¿Saben? Este era de los capítulos que más quería publicar desde que empecé con este proyecto loco. Y eso que no vamos ni a la mitad de la historia. Jajajaja

Originalmente, quería esperar un poco más para traerles esta entrega, pero... ha habido cambios y una que otra cosa que me gana en la ansiedad por traer este cap. Pero, no sé si de ahora en adelante pueda seguir adelantando capítulos, pero esperemos que sí.

Ahora entrando en materia, creo que, a partir de aquí, Allen se va a empezar a parecer cada vez al personaje que ya les he mencionado tantas veces en el cual me he inspirado (en parte) para crear esta historia. Así que en serio espero que les esté gustando. Ahora...

Escenas que más quería escribir de este fic: la escena final es una de las que le dio vida y forma a esta historia. Curiosamente, no sé, siempre me imaginaba a Allen en todo su esplendor y tal y como lo conocemos en el manga, teniendo esta reacción hacia Road. No llorando y preguntándose qué carajos hace un humano del lado de los noe. Ahora bien, siempre reproduje esa escena en mi mente, transmitiéndole al Allen de la serie varias... ideas que tengo respecto a lo que pasó en el arco de la ciudad rebobinante en el manga y anime. El reto, fue escribir el inicio y el cómo llegar a ello, pero graciosamente creo que se escribió solo. Jejeje

¿Qué opinan del OOC hasta ahora?

¿qué piensan de Allen?

¿Cómo creen que salió de la ilusión de Road? Con esa última pregunta, déjenme decirle que falta demasiado pa que se pueda saber jajajja. Así que mejor no piensen mucho en eso.

Ahora en el siguiente capitulo, puede que por fin se den cuenta que Allen, no es tan normal que digamos. Aunque eso creo que ya lo intuían. XD es más, pensando mejor en eso, no sé cómo van a tomar el siguiente capitulo. Jejeje y los que vienen.

Bueno, dejando más preguntas que respuestas, y sin nada más que decir...

Gracias por leer. By KNM.