Capítulo dieciséis

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Después de sus palabras, Allen apretó ligeramente el cuello de la Noé. Cosa con la que la niña se sobresaltó, pero no hizo nada mientras le devolvía la mirada de forma ausente; sin poder asimilar por completo lo que estaba pasando.

El asombro debido a eso no era menos para ninguno. Incluso para Tyki, quien tenía la certeza de que las barreras de sueño de Road, no eran algo fácil de lo qué escapar.

Más esa energía extraña que había sentido antes de que Road la atrapara, era otra cosa que le inquietaba. ¿Es que acaso...?

No pudo procesar por completo sus suposiciones. A pesar de que se había dejado obnubilar por la belleza de esa exorcista, no podía seguir tomándoselo a la ligera. Y tenía el presentimiento de que debía alejar a Road lo más pronto posible de esa mujer. Así que no perdió el tiempo y aprovechando que todavía no se había movido, se apartó del otro exorcista para rescatarla.

Pero antes de poder acercarse lo suficiente, la chica levantó la vista hacia él. Esos ojos produjeron en su interior una sensación de alerta. Y antes de que procesara del todo el sentimiento, le vio mover el pie izquierdo un paso hacia delante. Al tocar el suelo una línea de fuego fue lanzada hacia él, deteniéndolo. Pero no lo tocó. Como una advertencia para no acercarse.

Superando la sorpresa se quedó quieto, mientras la miraba con furia.

—Suéltala. —le ordenó. Pero la chica solo inclinó ligeramente la cabeza hacia un lado.

—Ella intentó atraparme primero. —sus compañeros exorcistas y los Noé se inquietaron por la extraña calma en su voz. —La consecuencia es lo que ves.

—Tyki...

Road intentó decirle algo a su compañero, pero Allen apretó más su cuello, callándola. Al ver esto Tyki se enfureció. No podía permitir que eso continuara.

—No tienes idea de las consecuencias que te puede traer lo que estás haciendo. —A pesar de la amenaza, no sabía muy bien cómo proceder para hacer que soltara a Road.

—Ustedes mataron al general Yeager, ¿cierto?

¿Así que era eso?

—¿Intentas vengar la muerte de un compañero? —Tyki soltó una risa. —Eso no te será tan fácil como crees.

—Ni siquiera lo conocía. —se encogió de hombros, pero sus ojos estaban todavía viendo a la chica que mantenía retenida de manera contemplativa. — Pero me interesa saber... ¿lo disfrutaste?

La pregunta había sido dirigida a Road. Quien sintió que la mano que tenía en el cuello se volvía ligeramente más fría. A pesar de esa peculiaridad, la pregunta le causó un poco de gracia. ¿Lo había disfrutado?

—Fue divertido. —respondió con una sonrisa, sabiendo que la situación actual no le duraría mucho a la exorcista. —si lo que te preocupa es si sufrió... Déjame decirte que le di la oportunidad de que no fuera así, pero se negó.

La mano que estaba alrededor de su cuello se aflojó ligeramente. Pero no la soltó. Con eso la invadió la satisfacción de haber perturbado la calma de su supuesta captora, haciendo que se relajara. Ya no tenía prisa por librarse de su cautiverio.

Ante el silencio de Allen, Tyki también se relajó. Al parecer lo que implicó la muerte de ese general le había afectado. Solo quedaba la cuestión de esperar el momento justo para alejar a Road de ella.

—Ya veo. —fue lo único que dijo, ocultando sus ojos de nuevo con su cabello.

Durante el tiempo que duró la discusión, los exorcistas y el general estaban teniendo un gran conflicto entre si intervenir o no.

Sobre todo, Kanda, quien empezaba a cuestionar lo que Tiedoll le había dicho hace poco. ¿De verdad ella no era peligrosa? Su actitud en esos momentos era extraña, y a pesar de que anteriormente todavía no tenía una decisión concreta en cuanto a que pensar de ella, la balanza se estaba inclinando nuevamente al lado negativo.

Tiedoll, por otro lado, tampoco sabía exactamente qué hacer. ¿Debería intervenir o esperar? Él tenía la certeza de que Allen no era una mala persona. Algo en su interior creía firmemente en eso. También intuía que la chica planeaba algo; o esperaba algo. Si estaba en su poder la ayudaría, aunque temía que, en la situación actual, Yuu decidiera que era peligroso confiar en ella e hiciera algo imprudente.

La expectativa y el silencio por parte de todos no duró mucho. Tyki quería aprovechar y distraer a la exorcista para librar a Road de su agarre, y así hacerle pagar su atrevimiento.

—Si dices que no lo conocías, ¿Por qué te afecta tanto? — la chica lo miró. —¿Por qué actúas como si te importara?

Antes de responder le dio una sonrisa. Era una sonrisa tan fresca y tranquila, que desentonaba por completo con el ambiente de esa conversación. Fue bastante difícil para todos imaginar el porqué de ese gesto.

—¿No es natural, entristecerse por la pérdida de un compañero tan especial como lo era el general Yaeger? — sus palabras manifestaban lo contrario de su expresión. Dando a entender más de lo que había afirmado anteriormente. Cosa con la que confundió en gran medida a sus compañeros exorcistas. Pero estos continuaron viéndola, ahora con más inquietud que antes. —Supongo que tu reacción no sería buena si le pasara algo a... —miró a Road, como contemplando algo. — Ella.

Ante eso la expresión del hombre se volvió a distorsionar. Eso no le gustó.

—Aunque en mi caso, yo no me divertiría de esa manera al matar a alguien. —volvió a ejercer presión sobre su cuello levemente. —No como ella lo hizo... O planea hacerlo.

Con esas palabras, Road se intrigó más que sorprenderse. Se oía, como si la chica supiera lo que estaba pensando.

—Tú...

—Pero eso no es lo importante, ¿verdad? —la expresión de Allen volvió a cambiar. —Ustedes y nosotros estamos en guerra. Matarnos unos a otros es lo que hacemos aquí.

Con eso se instaló un mal presentimiento en el interior de Tyki. Por lo que no lo pensó más y le ordenó a los golems Teasy atacar sin piedad.

Ante el movimiento que se produjo detrás de ella, Allen ni siquiera parpadeó. Se quedó tal y cómo estaba, dejando que Tiedoll se encargara de esas cosas.

El general alejó a los golems con una de las creaciones de su inocencia. Y aprovechando la distracción, Allen se movió velozmente para cambiar su ubicación junto a la Noé. No se movió mucho, pero si lo suficiente para alejarse más del resto de exorcistas y de Tyki. La inocencia de Tiedoll prácticamente las envolvió por completo, creando un círculo que se encargó de alejar a esas criaturas de la exorcista.

Estando dentro de la burbuja creada por la inocencia del general, Allen cambió la posición en la que se encontraba, aún con una mano alrededor del cuello de Road. Pero esta vez la niña no sentía el contacto directo con la fría piel de la exorcista. Y a diferencia de momentos atrás, por fin la tenía de frente.

Los ojos de Road se agrandaron cuando tuvo cara a cara a la chica de cabello blanco; hubo algo que definitivamente no le gustaba de esos ojos grises. La inocencia en su mano izquierda se alargó para aprisionarla como si de cuerdas se tratasen. La de la mano derecha se expandió cuando la inocencia del general desapareció, reemplazando la barrera y creando un perímetro rodeado por llamas, que se elevaron hasta por lo menos cuatro metros del suelo.

Evitando con eso que alguien más se pudiera acercar. Causando que los otros exorcistas y el general se sorprendieran y se alejaran a causa del calor; todavía sin saber exactamente qué hacer. Dándose cuenta también que la distancia a la que ahora se encontraba, no era la misma de hace unos momentos. Por lo tanto, acercarse se veía imposible sin salir calcinado en el intento.

El calor no era tanto, pero había algo dentro de ese círculo, con lo que la Noé sentía que se le iba el oxígeno, su mente estaba dividida entre llevar aire a sus pulmones y ver esos ojos amenazantes que tenía enfrente. La vio mover los labios, pero solo eso. Sus oídos no registraron lo que había dicho, más algo en su interior supo cuáles fueron sus palabras; su mente se empezó a sentir confundida de repente. Mientras que todo lo que las rodeaba, estaba iluminado por la luz que desprendía el fuego de la inocencia de Allen.

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XXX

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Todo daba vueltas, el calor era demasiado. El sentimiento de intranquilidad; junto a la inquietud que sintió por la distorsión de su mente, y la preocupación en su corazón por la fuerza que estaba utilizando, se instalaron como una roca en su interior.

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XXX

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En la mente de Road fluían recuerdos que había enterrado hace mucho tiempo, queriendo que sus sentimientos no interfirieran en sus ideales, y en la misión que tenía ahora para con el Conde.

No quería que su familia sufriera por los errores de su pasado. Pero en su interior, todavía persistía la angustia de ver a esa persona con dificultades. Sufriendo y peleando para sobrevivir.

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XXX

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Sus pasos se tambalearon, la bandeja aún vacía en sus manos se sacudió y cayó al suelo; sus ojos se nublaron. Sintiendo que todo a su alrededor comenzaba a difuminarse. Los colores de las paredes empezaron a manchar a las personas a su alrededor. Haciendo que las náuseas comenzaran, y el dolor en su cabeza fuera como martillazos en sus sienes que resonaban en su corazón.

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XXX

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En sus brazos, la Noé percibió aquello que había sentido al tener ese cuerpo moribundo contra ella. Recordando la rabia, el miedo, la incertidumbre y la impotencia de no poder hacer nada. Más que consolar a quien amaba y esperar la sentencia de su amo.

Una respiración pausada. Un cuerpo dolorido. El tormento de su alma incrementaba con la dificultad de esa persona de llevar aire a sus pulmones; de la misma forma en la que le estaba costando a ella en ese momento. En el fondo de su mente sabía que lo que estaba a su alrededor era el presente, y no el pasado.

Aunque… ¿Qué era el presente? ¿Qué era el pasado? ¿Cómo había llegado hasta ahí?

Tenía noción que quien le hacía revivir ese dolor era… ¿Quién era? ¿Por qué estaba en ese lugar? ¿Por qué el calor a su alrededor la llamaba, como la oscuridad a su instinto?

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XXX

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Escuchó el tono preocupado de la gente a su alrededor. Pero solo sentía la preocupación propia. Sintió la pérdida de sus fuerzas. La interferencia entre la eterna armonía que había entre ella y la persona que amaba. El cansancio en el cuerpo ajeno, el esfuerzo que estaba haciendo. Alguien le estaba causando problemas y haciendo que se cansara de más.

Quisiera estar a su lado, si tan solo….

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XXX

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—Este no es tu cuerpo real, ¿cierto?

Cuestionó Allen con el ceño fruncido hacia la Noé.

Con eso Road por fin pudo conectar un poco de sus sentidos a la realidad. Haciendo que empezara a forcejear en contra de la inocencia que la mantenía aprisionada. Era su peor enemigo; la inocencia y los Noé estaban en guerra por algo. La inocencia era el único punto débil que tenían ellos. A su vez, ellos podían destruirla al aplastarla.

Intentó hacer que sus manos tomaran esa cuerda que la rodeaba, pero al tocarla, un dolor agudo se expandió por todo su cuerpo cuando sus manos intentaron removerla; haciendo que soltara un grito bastante alto. ¿En dónde estaba él? ¿Por qué no venía ya?

Tyki no podía acercarse. Al estar hecho de inocencia, atravesar ese fuego no le era posible. Sus golems seguían apareciendo, pero ese fuego que rodeaba a las dos chicas se encargaba de consumirlos por completo.

Los demás exorcistas también estaban a la expectativa, pues era desconcertante que Allen pudiera hacer lo que estaba haciendo. El estado en el que había quedado por la barrera que colocó alrededor de sus compañeros, parecía ser un recuerdo muy lejano que se había esfumado por completo. Justo en ese momento, se veía completamente capaz de matar a la Noé. Y era inquietante que, además, se viera completamente dispuesta a hacerlo.

Al escuchar el grito de la Noé, comprendieron que sí, estaba por acabar con ella; pero sin saber cómo lo estaba haciendo exactamente. Pues además del fuego que las rodeaba, no había indicios de que la chica estuviera haciendo algo para hacerle daño, aparte de mantenerla suspendida con su inocencia. Ni siquiera la estaba tocando directamente.

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Los enemigos naturales, que han mantenido una guerra llena de dolor y desgracias para aquellos que participan en ella, estaban cansados. Pero no se sabía a ciencia cierta si un lado había sufrido más que el otro. Aunque, tal vez, algunos pensaran que aquellos que llevan más tiempo vagando en la tierra, siguiendo las órdenes de un ser que quería destruir todo; y regresarlo al estado en el que estuvo antes de que todo empezara, eran los más atormentados hasta la fecha. Pero parecía injusto, decir que los del bando contrario habían sufrido menos. Probablemente, el sufrimiento era igual para ambos.

Ese dolor ya lo conocía, pero hace mucho tiempo que no lo sentía. Y anhelaba con todas sus fuerzas que todo estuviera bien. Que su propio dolor y preocupación, no le causara más problemas, que la lejanía no fuera mucha, que la fuerza no le faltara. Sus sentidos le estaban advirtiendo del peligro que se avecinaba alrededor de ella. Alguien le quería hacer daño; alguien estaba por levantarse; alguien que tal vez pudiese hacerle frente. Alguien…

—Arriba de ti.

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XXX

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En un instante, solo fue visible como el cabello blanco de Allen se soltaba de su trenza para extenderse libre por su espalda. Debido al movimiento repentino, fue lo que más destacó cuando se alejó por completo de Road. Su inocencia volvió a sus manos y el fuego se apagó. Mientras que ella se mantuvo unos segundos más en el aire, debido a la fuerza que utilizó para alejarse lo más pronto posible de la persona que se interpuso entre la Noé y la exorcista.

Un traje parecido al de un viajero que va por el mundo recolectando experiencias; un sombrero que cubría una cabeza para evitar que los cuernos fueran visibles por otros. Eso fue lo que estuvo frente a los exorcistas y el general, sosteniendo un cuerpo pequeño que momentos atrás fue atormentado por los recuerdos de su pecado. Cuando el otro Noé notó esa presencia, se apresuró a su lado para comprobar que la niña estuviera bien.

El Conde, miró con detalle a la chica de cabello blanco y belleza que opacaba a muchas que hubiese conocido hasta la fecha. Esa exorcista quitaba el aliento solo por su apariencia. Pero parecía ser solo el distractor para evitar que se notara la fuerza, la destreza y la letalidad que conformaba toda la melodía de su ser.

Además de…

—Buenas noches, soy el Conde Milenario. Mucho gusto. Lamento aparecer sin avisar, pero no podía dejar que hicieras lo que querías hacer. Pues todavía necesito a Road para una misión muy especial.

Fue el saludo del Conde, viendo con curiosidad como los demás exorcistas rodeaban a la chica para darle soporte al ser muy notable su cansancio; pero sin tocarla cuando al caer en tierra firme, lo hizo con una rodilla apoyada en el suelo para evitar quedar completamente hincada, sosteniendo su pecho y poniéndose de pie rápidamente pese al agotamiento que se reflejaba en su rostro. Pero no podía bajar la guardia solo porque pareciera que estaba por desmayarse.

—Es la primera vez que nos conocemos. — siguió hablando. —Pero tengo la sospecha de que no eres cualquier persona. Yo ya me he presentado, me gustaría mucho saber tu nombre, señorita exorcista.

Ignoró por completo la presencia de alguien que, según sabía, era más fuerte que ella por su alto nivel de conexión con la inocencia. Asimismo, al resto que probablemente también tenía una sincronización más alta.

Por su parte ellos estaban al pendiente de lo que sea que tuviera pensado hacer el Conde, mirando de reojo la reacción de Allen ante el cuestionamiento y el evidente interés hacia su persona. Era por lo menos la tercera vez que llamaba la atención de esa manera en lo que iba de la noche y la batalla. Eso sin tomar en cuenta, que también había sido el tema principal entre la plática entre Kanda y Tiedoll.

Por otro lado, la interrogada se mantenía con un semblante calmado, pero cansado. Todavía sin responder a la pregunta y la solicitud de presentarse cordialmente. Y antes de hablar, soltó un resoplido que pretendía ser una risa.

—Estimado Conde, ¿usted sabía que, en algunos lugares del mundo, se considera tabú decir el nombre propio sin más? —sonrió de lado al ver la expresión del Conde. —Sin ánimo de ser grosera, prefiero reservarme la presentación en estas circunstancias.

—Vaya, vaya, además de hermosa, conocedora y prudente. Ahora siento más curiosidad.

—Hace un momento se presentó como Allen Walker, Conde. — intervino Tyki. Llamando la atención del Conde.

Su intención era perturbarla lo suficiente para que se enojara y bajara la guardia de alguna forma; sin embargo, se dio cuenta que fue completamente inútil al ver que la expresión de la exorcista no cambió en lo más mínimo, y solo obtuvo una reprimenda de parte del Conde con su intervención.

—Tyki-pon, no es bueno intervenir en una conversación ajena sin autorización. — a pesar de que sonaba a un regaño, en realidad su tono de voz al decirlo no denotaba enfado alguno. —Aunque agradezco la información. Así que… Allen Walker.

—Diría a su servicio, pero honestamente no tengo intenciones de tal cosa. — dijo Allen con una sonrisa en apariencia educada.

—Una lástima. Eso hubiese sido interesante.

—Más bien una molestia. Por lo menos para mí.

Con eso el Conde decidió que era mejor dejarse de juegos y encarar a esa mujer como debía. Por lo que dejando de lado la cordialidad, le dio una mirada dura, observando con atención todo alrededor de ella. Pero decidió que debía actuar con astucia para encontrar respuestas.

—A pesar de esa negativa, me siento en confianza para contarle algo, señorita Allen. Hace algún tiempo, hubo una fiesta muy especial en mi casa. — empezó, haciendo que el resto de los exorcistas se desconcertaran por sus palabras. —Durante esa fiesta recibimos una advertencia bastante peculiar. Sobre una amenaza muy grande que podría hacernos bastante daño. Un "enviado", fue lo que nos dijeron.

—¿Conde…? — Tyki también se mostró sumamente confundido por sus palabras, pero antes de poder cuestionarlo, este le dio una mirada de advertencia.

—Supongo, que se encargó adecuadamente del atrevido que osó irrumpir en su reunión privada con tales amenazas. ¿O no, Conde Milenario? Eso debió ser una falta de educación muy grave. —respondió la inglesa con diversión.

—La verdad es que no me atrevería. La reunión era precisamente para eso.

—Muy extrañas sus reuniones, déjeme decirle.

—Alguien como yo debe estar preparado para todo. En especial, cuando se tienen grandes objetivos que no pueden admitir ningún error. —continuó, ignorando la burla de la chica.

—No puedo imaginarme la decepción por no recibir buenas noticias entonces.

—Yo más bien diría que una advertencia de esa magnitud, es muy valiosa. De esa forma se evitan las sorpresas inesperadas, que tienden a arruinar la armonía de un gran propósito.

—Algunos dirían que una travesía sin sorpresas no es tan divertida, Conde. Y que la espontaneidad contribuye a la experiencia de vida; incluso los accidentes se considerarían de aprendizaje. A pesar de que se oye muy interesante esa teoría, tampoco es lo que yo pienso. — siguió comportándose como si intentara enseñarle a un niño a leer. —Así que en este asunto tengo que estar de acuerdo con usted.

Entonces su expresión por fin se volvió más seria y afilada. Dándole al Conde la impresión de que esa exorcista sabía hacia dónde quería llegar.

—Veo que nos entendemos entonces. Así que déjame preguntarte: ¿tienes idea de quién es el enviado sobre el que se nos advirtió?

El silencio que se formó tras esa pregunta, hizo que todos miraran a Allen con expectación a su respuesta. Sus compañeros exorcistas con gran curiosidad por escuchar lo que diría. En especial el japonés de cabello negro; que casualmente, se mantuvo cerca de ella para estar pendiente de todos sus movimientos. Era muy probable que se ganase una reprimenda de parte de su maestro por su comportamiento.

Allen miraba al Conde con una mirada indescifrable, pero de repente volvió a sonreír con bastante naturalidad. Inquietando a su interlocutor con esa sonrisa.

—No creo que sea conveniente para usted, revelar que tiene una preocupación de esa magnitud a los opositores principales de sus planes. Y encima que no sabe quién representa tal amenaza. Como de interesante es que espere que yo responda a eso. ¿Acaso el Conde no tiene el poder para averiguar algo así por su cuenta?

—No representa dificultad si puedo encargarme del asunto cuanto antes, y acabar con más exorcistas de paso. — respondió, ignorando su última frase.

—Muy despiadado de su parte.

—Creo que tú misma lo dijiste. Ustedes y nosotros estamos en guerra. Matarnos unos a otros es lo que hacemos aquí.

Dándose cuenta de que no iba a obtener la respuesta que esperaba; pero con la fuerte convicción de que sus sospechas eran ciertas, el Conde elevó el paraguas que llevaba consigo sin moverse en lo absoluto, a fin de mantener a Road a salvo mientras se encargaba de atraer una nueva horda de Akumas, para encargarse de los exorcistas. Sin querer darles tiempo para que tuvieran oportunidad de escapar.

Con la llegada de más criaturas que destruir, los demás exorcistas se apresuraron a activar su inocencia para enfrentarse a la situación en la que los dejó sumido el Conde. Reanudando la batalla con todas sus fuerzas, pero sintiendo el cansancio de haber acabado hace poco con una cantidad similar de enemigos. Eso no pintaba nada bien.

Y también dándose cuenta de que el Conde flotaba ascendentemente en el cielo, llevando en un brazo a una Road inconsciente, y con la otra mano sosteniendo el paraguas. Tyki Mikk iba a la par de ellos flotando por su cuenta.

—Conde, ¿Por qué no aprovechó para matarla de una vez? En estos momentos está cansada y…

—No comas ansias, Tyki-pon. Todo a su tiempo. —contempló como los exorcistas se encargaban de sus lindos Akumas con un análisis más profundo. Dándose cuenta de que la única chica del grupo, le devolvía la mirada sin moverse de donde estaba. —Además, lamentablemente, tengo el presentimiento de que eso… puede que no nos vaya a resultar tan fácil.

Con eso, el Noé lo miró desconcertado. Pero no dijo nada más y se concentró en ver a Road con detalle.

Los exorcistas estaban teniendo dificultades debido al cansancio. Pero curiosamente el general y Allen no estaban haciendo mayor cosa, mientras el primero veía con atención a la chica, y esta no apartaba la mirada de donde se estaba alejando cada vez más su enemigo, hasta que desapareció por completo.

—¿Es que piensan quedarse así toda la noche? —preguntó Kanda con irritación. Sin aguantar por más tiempo la pasividad del general y el brote de habas.

—Si seguimos así, de esta sí no nos libramos. — habló Daisya por primera vez en un buen rato. Apoyando el enojo del japonés por la quietud de esos dos.

—¡Maestro! —dijeron al unísono Alma y Marie. Pero sin saber exactamente qué más hacer.

Los cuatro se estaban empezando a inquietar e impacientar al ver que no hacían nada mientras ellos seguían peleando. Tiedoll estaba por hablar, cuando Allen volteó a verlo con una expresión que no sabía clasificar como calmada o indiferente. Siendo un contraste bastante inquietante el que representaba definir eso.

Entonces la chica por fin volvió a hablar antes de que él dijera algo. Dándole una mirada bastante significativa. Pero no fue a él a quien le habló directamente.

—Todos deténganse.

Resultó de lo más curioso para el general, que todos lo hicieran no exactamente por entender el porqué de la petición. Sino por la incoherencia que representaron sus palabras.

Pero al hacerlo, se dieron cuenta que algo extraño estaba pasando con ella. Cosa que también detectaron los Akumas, cuando de repente la tierra en la que estaba parada empezaba a brillar ligeramente, mientras ella tomaba una respiración profunda y cerraba los ojos.

—¿Qué demonios es lo que pretende esa mujer?

—Acaso eso…

—¿Es que intenta forzarse hasta el límite?

—Esto no me gusta.

Fueron las preguntas y suposiciones que se escucharon por doquier de parte de los Akumas ante las acciones de Allen. También sin entender qué era lo que estaba haciendo o planeando.

Repentinamente extendió los brazos, y el ambiente se fue volviendo más caliente de forma gradual, hasta que alcanzó una temperatura que no era tolerable y bastante molesta para todos los Akumas. Tarde se dieron cuenta que la inocencia de sus argollas también estaba brillando de manera extraña, y que, tal y como había pasado con la barrera que creó antes, un perímetro no muy extenso se formó a su alrededor.

—Campana Divina. Resonancia.

Entonces elevó los brazos sobre su cabeza, haciendo que sus argollas chocaran entre sí. Con lo cual causó un sonido bastante claro y alto como el de una campana. Con el eco que se produjo, de inmediato salió un aro de fuego que se elevó desde su posición, y se expandió como una ola para acabar con todas las criaturas que los rodeaban.

Al ver semejante ataque de tal alcance y fuerza, a ningún Akuma le dio tiempo de reaccionar adecuadamente e intentar huir. A los exorcistas, no les quedó de otra que cubrirse para evitar verse afectados de alguna forma.

Las explosiones retumbaron hasta que todo volvió a quedar en completo silencio. Pero de cierta forma, se seguía sintiendo la vibración que causó esa resonancia en el ambiente.

Cuando todo hubo terminado, lentamente los exorcistas empezaron a levantarse con duda, asegurándose de que no quedara algo que les pudiera dañar. Aunque al parecer, ese ataque no afectaba a los seres humanos, pero nunca estaba de más ser precavido.

—¿Qué demonios? — Dijeron Daisya y Kanda al mismo tiempo. Mientras que Alma y Marie no sabían exactamente qué hacer luego de ponerse de pie.

Tiedoll, quien era el que estaba más cerca de la británica, se dio cuenta que al parecer su fuerza y energía por fin se habían agotado, pues ahora yacía en el suelo sin reaccionar. Pese a notar eso y sentirse preocupado por su estado, algo lo detuvo de acercarse demasiado espontáneamente, por lo que solo la observó en silencio; recordando algo.

Debido a la pelea el resto se había alejado un poco de ella. Era por eso por lo que ahora se encontraban acercándose. Alma se apresuró a llegar hasta Allen, para comprobar si se encontraba bien al ver que el general no hacía nada. Ante eso Kanda tuvo un presentimiento, pero no logró advertir a tiempo al otro exorcista para detenerlo. Y cuando el peli azul intentó tocarla para levantarla, una flama lo lanzó hacia atrás con violencia. Justo como cuando recién había llegado a la Orden.

—Eso es… — dijo Marie con asombro. Daisya por otro lado solo se quedó con la boca abierta al ver eso.

Fue entonces que todos se dieron cuenta que eso no pintaba nada bien. Y evocando los recuerdos de aquel entonces, al mismo tiempo entendieron, que irse de ahí les tomaría más tiempo al parecer.

—¡Oh! Así que esta es la defensa de la que tanto se habló en la Orden durante su llegada. —dijo con asombro Tiedoll. Incluso se podía decir que con bastante entusiasmo, mientras miraba a Allen atentamente con una mano tocando su mentón.

—No es momento para estar impresionado. — lo reprendió Kanda.

—En aquel entonces nunca pude verlo. — dijo Alma mientras comprobaba que el fuego por fortuna no lo había tocado; su propósito al parecer solo era alejarlo de ella. —Y no me siento particularmente feliz de haberlo visto por fin.

—¿Te encuentras bien? — le preguntó Marie solo para estar seguro, recibiendo una sonrisa tranquila como respuesta.

—¿Y qué hacemos ahora? No sabemos cuánto tiempo le llevará despertar esta vez. —Daisya se oía irritado luego de salir de su asombro inicial.

—Creo que tengo una idea. Pero lamentablemente no podemos llevarla hasta el Cuartel General… Será mejor ir a la sede que tenemos más cerca.

Con las palabras del general, el rostro de Kanda adquirió una expresión completamente amarga y de total disconformidad. Pero no dijo nada mientras veía a su maestro actuar para mover a esa mujer. Con el disgusto recorriendo su ser entero, guardó silencio mientras se dirigían a ese lugar.

En esos momentos, deseaba con todas sus fuerzas pertenecer a otra unidad.

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XXX

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Con pasos apresurados, el director se encaminaba al área de enfermería con incertidumbre e inquietud.

No imaginaba cuál fue la causa del desequilibrio extraño, del que se le informó se vio afectada la joven buscadora que era su principal interés en esos días. Según lo que le dijeron: ella se encontraba tranquilamente en el comedor junto a otra buscadora, esperando su turno para pedir sus alimentos, cuando aparentemente de la nada fue víctima de un mareo y se desplomó con el rostro pálido.

Tenía que asegurarse de que estuviera bien. No solo por lo que representaba para la exorcista de la que más estaba al pendiente últimamente, sino porque tenía el presentimiento de que tal vez, le fuera posible averiguar algo que le ayudara a definir si sus sospechas, miedos y preocupaciones estaban infundados o no.

Cuando llegó a la enfermería, Emilia se encontraba recostada en una de las camas, siendo rodeada por varias enfermeras y otras dos buscadoras y algunos buscadores que se llevaban bastante bien con ella. Notó de inmediato las expresiones de preocupación y como ella intentaba tranquilizarlos. Aunque sí se veía algo pálida.

Aclarando su garganta llamó la atención de todos.

—Chicos, ¿por qué no la dejamos descansar adecuadamente? Los mantendremos informados, no se preocupen.

Todavía con preocupación, le hicieron caso y Komui se acercó a la chica con una sonrisa tranquila, pero sintiéndose internamente muy inquieto y nervioso por tener que enfrentar la situación sin que resultara muy suspicaz ante Emilia. Y a pesar de sus intentos, se sintió bastante expuesto cuando la chica le dio una sonrisa tranquila, más una mirada de entendimiento y después habló.

—Director, por favor no esté tan desconfiado conmigo. — le dijo con calma. —Y tampoco con Allen.

Al escucharla, se tensó y tuvo el presentimiento de que ella sabía lo que inquietaba su mente. Así que, apretando ligeramente los labios, decidió que era mejor no intentar engañarla al respecto.

—Es difícil, cuando en realidad no parecen querer compartir quiénes son en realidad.

—No se trata de eso, director. Es complicado de explicar, pero no tiene por qué temer al respecto. Allen es una buena persona, a pesar de que a veces es algo huraña con los demás.

Más que huraña, Komui sentía que era completamente cerrada y no dejaba que nadie se le acercara demasiado a Emilia.

—Kanda afirma que es bastante hábil en combate. Pero no me explico… ¿por qué la necesidad de ser tan fuerte?

—Es un talento natural. Y Allen no usa sus habilidades para intimidar a las personas. La mayoría de las veces las usa en defensa propia.

Quería confiar en lo que le estaba diciendo. Emilia se veía mucho más frágil que Allen, y mucho menos cautelosa e inaccesible. Por lo que quería creer que no estaba mintiendo. Y en que no había motivos ocultos en su actitud. Siempre le pareció demasiado dulce, cosa que, al parecer, era la causa de que Allen se comportara como una leona protegiendo a sus cachorros. Aunque tal vez la comparación estaba fuera de lugar. También era difícil mantener una actitud desconfiada ante una mirada tan calmada y brillante.

Estar cerca de Emilia, era como estar cerca de un rio para un sediento. Y eso era algo contra lo que pocos podían luchar.

De repente, se dio cuenta que se la había quedado viendo y ella le sonreía con naturalidad y sin verse afectada por su mirada fija; se veía más bien divertida.

—¿Cómo te sientes?

Esta vez suspiró antes de contestar.

—Tengo que ir con Allen, director. Me necesita. Por favor confíe en mí, sé cómo encontrarla.

Al director no le quedó de otra más que dejarla ir. No pidió muchas explicaciones porque quería confiar en sus palabras y la honestidad con la que le había hablado. Tenía poco de haberse ido, cuando esa misma noche recibió una llamada de Bak.

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Buenas, buenas.

¿Cómo están después de este largo tiempo de ausencia? Sí lo sé, he estado medio perdida durante los últimos meses. Pido disculpas por la tardanza y porque en este capítulo haya más preguntas que respuestas. Jejeje, pero las cosas a partir de ahora irán más por la línea de la emoción y la acción. Así que por favor pido paciencia.

Por otro lado, entrando en materia… ¿qué les pareció el capítulo? Yo, la verdad, la verdad, solo espero que se haya entendido. Y además, espero que le hayan entendido a las letras en negrita xD.

Entremos a las secciones especiales.

Imágenes mentales de la historia: en este capítulo, hay una escena en la que me inspiré desde tiempos inmemoriables para esta historia. En especial para este capítulo. Esa es una escena de "Uragiri Wa Boku No Nanae wo shitteiru". Déjenme decirles que hace este gif del capitulo 8 me costó mucho. Sobre todo, porque a wattpad no le gustan los gifs muy pesados. Hay otros que se semejan bastante. Pero no los pude reducir y pos ni modo, no se los voy a poder poner. Pero si han visto la serie, tal vez sepan que esta serie es un… ¿BL? Bueno, yo creo que si lo es. Pero esta escena es muy parecida a lo que quería reflejar de lo que hace Allen cuando junta sus argollas y mata al resto de Akumas.

Alguien ya relacionó esta escena con alguna de las anteriores. Jejeje, gente bella, hay más ahí de lo que les puedo decir en el presente. Pero tengan paciencia. Que lo que se viene, tengo la esperanza que sea de su agrado y emocionante.

Mi miedo es que se aburran. Y es por eso que me tomó mi tiempo para redacción y corrección. Pues quiero que todo en esta historia les lleve a alucinar jejeje.

Ahora, en cuanto a datos curiosos: creo que ya se habrán dado cuenta que hay una conexión mas allá del amor entre Allen y Emilia. Esto, eso lo que nos va a traer drama más adelante. La hermosa chica beta que me ayuda con esta historia, me ha dicho que se siente la emoción.

Como les habré mencionado, tengo muchos más capítulos adelantados, pero no son en orden cronológico y la hermosa chica que me ayuda ya los está revisando.

Ahora. Mi beta me dijo que en este capítulo y en el anterior, se empieza a cuestionar si Allen tiene su propio bando. Y… bueno, ¿qué creen ustedes? Ella ya tiene el spoiler. Jejejejeje Pero quiero saber lo qué ustedes opinan. Así que no se contengan y hagan sus apuestas. xD

Ahora, sin mas que decir, mil gracias por leer. Nos leemos a la próxima.

By. KNM