Capítulo Diecinueve
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Advertencia: Yuri explicito. Si no es de su agrado, está dividido por algo así: -0-0-0- para que se lo salten.
"You travel in the night
Disappearing from my side
And no matter what I do
I can feel the Innocence in you"
Aunque le costaba admitirlo, Fou se encontraba especialmente pendiente de los alrededores y la entrada de la rama asiática. Ya que le intrigaba bastante la actitud de Kanda al respecto, y también presentía que algo estaba por pasar. Es solo que le resultaba un tanto extraño tener presentimientos de ese tipo. No era muy común que le pasara, y honestamente no le gustaba del todo.
Trataba la manera de no resultar muy perspicaz, pues no tenía ganas de explicarse ante Bak, y tampoco de decirle que lo hacía porque estaba en una especie de complicidad con Kanda Yuu. Nadie creería algo como eso y si lo hacían, llegarían a la conclusión de que ambos se habían vuelto locos.
Gracias a que se encontraba al pendiente, rápidamente se dio cuenta cuando alguien se acercaba con bastante prisa al lugar; pero fue una presencia que le dio un escalofrío en la espalda y la hizo mirar con desconfianza a la persona que se acercaba.
Esa presencia le resultaba muy, muy extraña. Puesto que; aunque oculta gracias al entrenamiento y habilidades naturales, la energía de Fou y la de Hevlaska no se podía detectar con facilidad, pero era bastante parecida a la de esa chica que caminaba con decisión al cuartel. Era por eso por lo que no le daba buena espina. Sobre todo, porque parecía que sabía dónde estaba la entrada, y eso tampoco era de conocimiento público.
Mientras analizaba a la persona, tarde se dio cuenta que ya se había acercado por completo al lugar más acertado de la puerta.
Alzando la voz lo más que podía, Emilia hizo lo posible por que se dieran cuenta de su presencia.
—¡Hola! ¡¿Hay alguien aquí?! —jadeó un poco, tomó aire y volvió a gritar. — ¡Vengo del Cuartel General! ¡Estoy buscando a alguien, por favor déjenme entrar! —esperó un poco, pero nadie le respondió… al menos con palabras.
Allen se había encargado de enseñarle a Emilia detectar intenciones hostiles, amenazas y ataques sorpresa con bastante precisión. De tal manera, que de inmediato notó que había alguien detrás de ella con una postura no muy amigable. Y se hacía una idea de porqué.
Se dio vuelta lentamente, y se encontró con una persona bastante curiosa parada no muy lejos de donde estaba. Al verla detenidamente, decidió que lo mejor era no mostrarse en guardia ante la... chica. Quien podía decir, que no buscaba ocultar su posición alerta y la desconfianza hacia ella.
—Hola, mi nombre es Emilia Galmar. Soy una buscadora del Cuartel General, y…
—¿Desde cuándo la Orden recluta gente tan extraña? —Fou habló con bastante dureza, para que esa chica Emilia se diera cuenta que no la dejaría entrar tan fácilmente; de ser posible no lo haría y que no bajaría la guardia solo porque no se mostrara a la defensiva.
Ya que la guardiana sabía que, por lo regular, la gente peligrosa tendía a hacerte creer que no lo eran con una actitud tranquila. Justo como la que intentaba tener la chica frente a ella en esos momentos, pero seguía estando un tanto… inquieta, por lo que no lo pensó demasiado y se lanzó al ataque sin vacilar.
Se sorprendió bastante, cuando esa niña de apariencia frágil evadió su ataque inicial con bastante rapidez, agilidad y fuerza de admirar. Evadir a Fou no resultaba tan fácil en general. Así que la volvió a atacar, esta vez con sus manos transformadas para no dejarla escapar.
—¡E-Espere! No estoy aquí para lastimar a nadie, yo…
—¡Dime quién eres en realidad! —Mientras lanzaba cortes hacia Emilia, hizo sonar la alarma azul, que indicaba intrusos en la entrada. Con lo cual alertó a todo el mundo, incluidos los exorcistas.
Kanda no se alteró cuando la alarma sonó, y ni siquiera se movió de donde estaba. Pues se hacía una idea de lo que estaba pasando y quería esperar para ver los resultados. Y también, para que Fou entendiera más tarde a lo que se refería en cuanto a las cosas extrañas que rodeaban al brote de habas.
Marie y Daisya compartieron el presentimiento de Kanda, pero a diferencia de él, se apresuraron para ver lo que pasaba junto al resto del personal de seguridad.
Alma y Tiedoll se encontraban haciéndole compañía a Allen cuando escucharon la alarma, pero no se apresuraron a dejarla sola por si era necesario movilizar la camilla o, en dado caso, defenderla. En su lugar, se pusieron de pie, y caminaron hacia la puerta de la habitación al ver que todo el mundo estaba corriendo hacia la entrada.
Fue debido a eso que no notaron cuando, en medio de su inconsciencia, el ceño de Allen se fruncía y empezaba a respirar con dificultad, pero no había indicios de que fuera despertar aparte de eso. Era más bien como una reacción involuntaria, y natural de su cuerpo; mientras sus labios se movían con un murmullo ahogado que no fue muy audible.
—L-Lía…
Mientras que, en la entrada, la guardiana se apresuró a abrir un poco la puerta, para tener refuerzos de los oficiales del Vaticano que había en la sede; todos se dieron cuenta de cómo Fou atacaba sin descanso a una chica castaña con el uniforme de los buscadores. Si la guardiana atacaba, significaba que no había que confiar. Sin dudarlo sacaron sus armas y le apuntaron.
Grave error.
—¡Esperen, por favor! ¡No tengo malas intenciones! — Emilia soltó un jadeo cuando se dio cuenta de algo, pero siguió evadiendo los ataques lo mejor que podía evitando contraatacar. Para no resultar más sospechosa ante su persecutora e impedir que el resto también se uniera contra ella. —¡Deténganse! Si continúan así… — Allen va a… va a… Emilia ni siquiera quería terminar sus pensamientos.
—Si continúo, ¿qué harás? —desafió Fou, sin darle oportunidad a la castaña de escapar. —¿Estás amenazando a esta organización?
—¡No! ¡Déjeme explicarle! ¡Si continuamos así…!
Demasiado tarde.
¡No! ¡Allen!
Toda la sede de la rama asiática se sacudió con violencia. Ante lo cual, Fou por fin se detuvo; los guardias se tambalearon y cayeron al suelo a causa del temblor.
Mientras que adentro, el primero en darse cuenta de que algo pasaba, fue Alma. Pues estaba pendiente lo mejor que podía de Allen pese al ruido de la alarma, pero estaba tan asombrado que no reaccionó a tiempo para alejarse de ella. Tiedoll, por otro lado, cuando notó lo que pasaba, solo atinó a alejar a su aprendiz lo mejor que pudo del peligro.
—¿Un terremoto? —preguntó Alma con miedo cuando Tiedoll lo tiró al suelo, cubriéndolo con su cuerpo para que no le pasara nada.
—No. Esto es… —con dificultad, dirigió su vista al interior de la habitación en donde se encontraba la exorcista.
Alrededor de la británica todo se volvió inestable. Su inocencia estaba reaccionando sin que ella despertara. Respondiendo a un estímulo que era superior al estado en el que se encontraba, y ese era protegerla.
El general y su discípulo vieron con asombro como Allen respiraba con dificultad sin abrir los ojos; su inocencia estaba distorsionada alrededor de ella, formando una burbuja incompleta de fuego que expulsaba pequeñas bolas en todas las direcciones; unas más grandes que otras, esas bolas de fuego se alejaban de la habitación hacia el exterior, mientras otra cantidad se quedaba a su alrededor y se expandía cada vez más, causando que se alejaran para evitar ser consumidos por el calor.
En la entrada, todos los guardias que estaban con sus armas desenfundadas apuntando hacia Emilia, de inmediato fueron atacados por esos proyectiles inflamables que aparecieron desde adentro. Entonces todo se volvió un caos.
Hubo gritos, hubo caídas, hubo descontrol por todos lados.
Fou fue alejada de la chica con violencia por una de las bolas de fuego que habían salido de la nada. Trató de alejarla, pero esta parecía tener vida propia, por lo que le estaba resultando difícil repelerla. Pero cuando notó que estaba hecha de Inocencia, no pudo con su asombro y volteó a ver a la posible causante de todo ese alboroto.
Cuando Marie y Daisya llegaron con dificultad a la entrada debido a la sacudida del lugar; que no duró mucho, pero fue suficiente para asustar a todo el mundo, se dieron cuenta de quién estaba afuera. Se asombraron, pero al instante entendieron la situación.
—¡Emilia!
—¡Joven Marie! ¡Deténgalos mientras llego con Allen!
—¿Qué es lo que…? — no le dio tiempo de terminar su pregunta o siquiera darle forma a lo que iba a preguntar.
Emilia evadió a la multitud que se interponía en su camino; dando unos saltos bastante ágiles para entrar, en tanto el fuego seguía persiguiendo por todos lados a los guardias y a Fou; quien al darse cuenta intentó detenerla, pero no llegó muy lejos, cuando volvió a ser alejada por las llamas.
—¡Alto ahí!
Emilia la ignoró.
Una vez dentro, guiada por su instinto corrió lo más rápido que pudo hasta donde sabía que se encontraba Allen. Era bastante lejos. En el camino también tuvo que esquivar a más guardias, quienes no le pusieron mucha atención. Puesto que, de manera extraña, de la nada había aparecido un incendio entre los pasillos que nadie podía apagar.
Incendio que curiosamente no le hacía nada a Emilia.
Afuera de la habitación de Allen, era como si el infierno se hubiese desatado con toda su furia, y había surgido para hacer pagar a todos por sus pecados.
Bak se había dado cuenta de la situación con la sacudida del lugar, luego de ver a través de las imágenes de los golems lo que pasaba en la entrada con Fou y esa chica que al parecer era una buscadora, y su intuición lo llevó directamente a esa habitación.
Cuando llegó, junto a Wong se apresuraron a activar un talismán, y cubrir a Tiedoll y Alma de la explosión que hubo luego de que esas bolas de fuego terminaran de salir, haciendo que lo que quedó se envolviera alrededor de Allen como una barrera. Sin embargo, el talismán parecía no ser suficiente, pues el fuego chocaba con violencia contra este, haciéndolos retroceder lo más que pudieran sin caer por el barandal.
Estaban por ceder cuando vieron a la chica correr directamente en su dirección. Alma fue el único que la reconoció; para los otros tres era la primera vez que la veían.
—¡Emilia, ten cuidado!
A pocos metros de llegar, la francesa vio lo que estaba pasando y jadeó de asombro al ver todo el fuego descontrolado que salía del lugar.
—¡Por Dios! ¡Allen! —cubrió su boca con sus manos por la sorpresa, pero no perdió más el tiempo y se apresuró a entrar.
Lo que pasó después, fue lo más extraño y asombroso que cualquiera de los cuatro tras la barrera habían visto.
Cuando la buscadora dio un paso hacia las llamas, estas se dividieron frente a ella. Como dándole la bienvenida, acogiéndola y recibiéndola con los brazos abiertos. En un momento, fue visible cómo Allen se sacudía levemente de un lado a otro en la cama; aún con los ojos cerrados, apretando la mandíbula y con el ceño fruncido.
Con eso el fuego soltó otra explosión, pero a diferencia de momentos atrás, se elevaba desde el suelo como un río turbulento que iba en una espiral ascendente. Gracias a eso, fue que pudieron ver cuando Emilia se acercaba hasta Allen, sin ser alejada como le pasaba a todo aquel que intentaba tal cosa y era repelido en el intento.
Emilia apoyó una rodilla en la camilla cerca del estómago de Allen; de tal manera que aún apoyaba un pie en el suelo para mantener el equilibrio y no caer sobre ella; pasó el brazo izquierdo por su espalda y la alzó un poco hacia su cuerpo. Al tenerla lo más cerca que pudo, unió sus labios a los de Allen con fuerza y cerró los ojos.
Entonces todo se detuvo de golpe. Como si nunca hubiese pasado nada. Todo el caos de repente se convirtió en calma absoluta. Tanto así, que algunos creyeron que eso había sido una alucinación colectiva.
Las reacciones de parte de los que vieron aquel beso entre las dos chicas fueron variadas.
Alma se sonrojó y apartó la mirada. Tiedoll cerró los ojos, con un tic nervioso en sus cejas. Wong y Bak desencajaron la mandíbula por el impacto de esa visión. El supervisor en específico, sintió que algo en su interior se desinflaba.
La francesa mantuvo un poco más el contacto hasta que sintió una reacción de parte de la británica. Solo entonces se alejó un poco de ella, pero no la soltó y contempló cómo sus ojos se abrían lentamente a causa del cansancio. Estaban un poco nublados. Las arrugas entre sus cejas no se terminaban de relajar del todo. Lo primero que Allen dijo fue la prueba de que había terminado de reaccionar.
—¿Q-Quién carajos te-e atacó? ¿E-Estás…? —Emilia puso un dedo sobre sus labios con un siseo bajo y suave.
—Shhh. Estoy bien. —la meció un poco entre sus brazos y la abrazó un poco más. Ahora estaba medio sentada y Allen medio inclinada. —Estoy bien. —repitió. —No me pasó nada. Estoy bien. Estoy aquí.
La peliblanca soltó un gruñido, pero se dejó abrazar y no dijo nada más.
Cuando la castaña sintió que su respiración era más normal, la volvió a acostar por completo. Acomodó su cabello lejos de su rostro, compuso la almohada, y soltó un suspiro tembloroso mientras se acomodaba en una posición sentada más cómoda. Pero no soltó su mano mientras la miraba dormir.
Esa era la señal de que ya no había peligro.
Alma se acercó con más confianza hacia la cama, viendo con curiosidad a las dos mujeres.
—Emilia, ¿qué fue eso?
—Joven Alma, ¿se encuentra bien? —preguntó la chica en voz baja. —Lamento todo el alboroto. Supongo que el director Komui no se puso en contacto para informar que salí a buscar a Allen.
—No, no lo hizo. —la respuesta vino del general al ver el disgusto hacia el director en el rostro de Alma. —De haber sabido que la estabas buscando, habríamos enviado por ti. O avisado que estabas llegando para que no se te negara la entrada.
La chica contuvo un resoplido. Se hacía una idea de porqué el director no había dicho nada. Pero se lo guardó para más tarde y le dio una leve sonrisa al general.
—Supongo que es el general Froi Tiedoll. Mi nombre es Emilia Galmar. Buscadora de la Orden Oscura. —hizo una pausa antes de sus siguientes palabras, con un sentimiento que ocultó muy bien de las personas a su alrededor. —Soy la novia de Allen. Es un gusto conocerlo al fin.
Sus palabras fueron perfectamente escuchadas por la guardiana de la sede, y las otras tres personas que se iban acercando. Con eso, Fou volteó con rapidez en dirección al pelinegro que caminaba tranquilamente por el pasillo. Kanda fue el único que no se alteró ni hizo nada durante todo el alboroto. Y cuando notó la mirada de Fou, le dio un asentimiento discreto que esta entendió a la perfección.
La conmoción fue bastante obvia en el rostro del rubio detrás del general y el hombre que le acompañaba. Por su parte, Tiedoll contuvo su risa al escuchar el ligero énfasis en la frase de la chica. Pues solo un tonto, no notaría la forma en la que casi todos miraban a Allen la mayoría del tiempo. Esa chica debe haber previsto las reacciones hacia su novia.
—El gusto es mío, Emilia. He oído hablar de ti por parte de mis alumnos.
La chica asintió en reconocimiento. Luego se dirigió a las personas paradas en la puerta. De las cuales no se había dado cuenta nadie más.
—Joven Marie, joven Daisya, pido disculpas por actuar de manera precipitada. Pero era urgente que llegara con Allen.
—No te preocupes. Puedo entender que la situación lo ameritaba. — respondió Marie con calma. Daisya solo volteó la mirada.
—Muchas gracias por su comprensión. —inclinó la cabeza en agradecimiento. Luego se dirigió a la otra persona. —También lamento el malentendido de la entrada, señorita...
—Fou, soy la guardiana de este lugar.
—Señorita guardiana, espero que nadie esté herido.
Fou la seguía evaluando, hasta que reparó en que su silencio llamaba la atención de todos. —Nadie está herido. — fue su respuesta. No quería dirigirle mucho la palabra.
—Y... —Emilia miró a Bak lentamente. —Supongo que usted es el encargado de este lugar. ¿Se encuentra bien?
—Si... —respondió el supervisor, todavía vacilante debido a la calma de la chica dormida en la cama. —Ejem... gracias por la preocupación.
La castaña no dijo nada después de eso y volvió a ver a Allen mientras dormía, todavía sin soltar su mano, e ignorando de manera deliberada a las personas alrededor de ella; evitando con eso responder a las preguntas que colgaban en el ambiente.
Pero Bak no podía más con el silencio.
—Señorita Emilia. —llamó, y se pudo dar cuenta que obtuvo la atención de la chica de mala gana. —Yo… —de repente se sintió un poco nervioso, y no terminaba de entender por qué. —Permítame presentarme adecuadamente, mi nombre es Bak Chan. —recibió un asentimiento como respuesta, y lo tomó como un incentivo para continuar. —Yo… la verdad es que no entiendo lo que pasó…
El resto era deducible.
—Supervisor Bak Chan, lo que pasó recién no es muy complicado en realidad. —empezó con cautela, viendo de reojo a la guardiana que la veía desde una esquina. —Allen siempre me ha cuidado de todo y de todos. Al sincronizar con la inocencia, se volvió más intuitiva en cuanto a lo que me pasa. —antes de continuar, miró directamente hacia la guardiana. —Me han dicho que mi energía suele ser diferente a la del resto. Pero no es algo que realmente haga a conciencia, y de lo cual tampoco tengo el control. Sin embargo, considero que no es peligroso y tampoco un motivo para atacarme sin más.
Para ellos, que estaban acostumbrados a lidiar con eventos extraños, esa explicación sonaba... razonable.
Se movieron un tanto inquietos tras ese entendimiento. Ya que habían visto cómo fue atacada a través de las cámaras de los golems (1). Si era tenida en alta estima por alguien como Allen, no era de extrañar que eso trajera consigo un desastre.
La conclusión llegó con mayor rapidez a la mente de las personas que estaban más familiarizadas con la exorcista. Y también a la mente de Tiedoll, al recordar la pelea que tuvo la chica contra Yuu y la causa de ello.
Pese a eso, Kanda no era alguien que se conformara con eso.
—El que no puedas controlarlo, no significa que debamos aceptarlo sin más. —le replicó a la chica con enojo. Haciendo que el resto de los exorcistas y el general se inquietaran por el tono que usó.
—Joven Kanda…
—Puede que te quieras hacer la víctima en esta situación. Pero aquí eres la única que no salió afectada, y eres la causa del desastre. —dio un paso al frente con un aire amenazante. —¿Cómo diablos encontraste…?
Antes de que continuara, se movió con rapidez, esquivando algo afilado que le fue lanzado de repente. Algo afilado y pequeño que además estaba hecho de Inocencia. No había necesidad de adivinar a quién pertenecía.
—Déjala en paz. —dijo Allen entre jadeos, inclinándose en la orilla de la cama, pero sin importarle el desequilibrio o el que estuviera a punto de caer. —Déjala tranquila, maldición.
—Allen, no te levantes. —Allen sostuvo a Emilia cerca, pero no le hizo caso y siguió mirando a Kanda con rabia.
—No puedes verla sin empezar a cuestionarla o atacarla verbalmente. Me tienes harta.
—Allen…
—Y aquí viene su salvadora eterna… —de nuevo se vio interrumpido con la mano de Tiedoll en su hombro. Kanda detectó de inmediato la advertencia del general.
—Yuu, es suficiente. —Tiedoll no necesitó decir más para que Kanda no siguiera hablando.
El ambiente se volvió incómodo cuando se hizo el silencio en el lugar. Esta vez fue Wong quien rompió la tensión.
—La señorita Allen necesita descansar. Dejemos que lo haga tranquilamente.
Con eso Tiedoll le dio una mirada a Marie, que entendió de inmediato y tomó a Kanda del brazo para sacarlo de la habitación. Sabiamente todos se empezaron a alejar con incomodidad, hasta que solo quedaron Tiedoll, Bak y Wong junto a las dos chicas.
Bak volvió a tomar la palabra luego de aclararse la garganta.
—No me he presentado cómo es debido. Soy Bak Chan. —se iba a acercar, pero al ver que Allen no tenía intenciones de soltar a su novia ni de verlo, no lo hizo. —Un gusto conocerte Allen Walker. Supongo que te has dado cuenta de que estás en la rama China de la Orden Oscura.
Allen no dijo nada, solo lo miró levemente sin moverse demasiado; todavía sosteniendo a Emilia cerca de ella.
—Mucho gusto. —dijo al ver que al parecer el rubio esperaba una respuesta.
—Ejem. Si no es mucha molestia, Allen, me gustaría hacerte algunos exámenes…
—Justo ahora no es recomendable para Allen, supervisor Bak. —lo cortó Emilia inesperadamente con un tono firme. —Allen está cansada. Todo el ajetreo no la tiene en las mejores condiciones. Esos exámenes pueden esperar a que recupere fuerzas.
El general se sorprendió un poco por la actitud de la castaña. Hace un momento, no estaba tan a la defensiva incluso cuando Kanda le habló mal. Por lo visto, esas chicas se cuidaban mucho entre sí.
—E-Está bien. Sí, tienes razón. —Bak se movió incómodo por la mirada que estaba recibiendo de Emilia. —Entonces será después. En ese caso, nos retiramos.
Por fin dejaron la habitación en silencio y entre tropezones. El general les dio una última mirada antes de cerrar la puerta. Era bastante clara la devoción que había entre ellas. Con esa confirmación, sintió todavía más tristeza por su huraño aprendiz.
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Una vez que no hubo nadie más dentro de la habitación, Allen no perdió el tiempo y jaló a Emilia con ella hacia la cama con bastante prisa. Invirtió las posiciones en las que se encontraban; prácticamente acorralando a la chica, para después besarla con bastante fuerza, impidiendo cualquier réplica o comentario de su parte.
Emilia sabía que algo así iba a pasar, así que no opuso resistencia y dejó que Allen la besara hasta magullarle un poco los labios, dejándola sin aliento y sin ganas de nada más. Soltando un jadeo, la británica atacó su cuello, comenzando a quitarle la gabardina y metiendo sus manos bajo la blusa.
—A-Allen, espera un poco…
—No.
—Alguien p-puede escu… ¡Ah! —Allen la mordió con bastante fuerza en la clavícula, dejando un ligero enrojecimiento. Siguió bajando hasta toparse con el contorno del busto de Emilia. A esas alturas ya había terminado de sacarle la chaqueta y la blusa estaba por desaparecer. —Al menos deja que ponga algo en la puerta.
Levantándose un poco, pero solo con el fin de deshacerse de la chaqueta de exorcista y no de dejarla ir, Allen le dio una mirada oscura antes de responder. —Ya lo hice.
—¿Qué?
Tratando de asegurarse de que era verdad (2); y al notar que sí lo era, a la castaña no le quedó de otra más que colaborar ante esa afirmación cuando sus labios volvieron a ser atacados; también entendió que Allen la necesitaba demasiado. Por lo que empezó a participar con mayor entusiasmo con ella.
Se levantó lo suficiente para quedar sentada y así ayudar a Allen con su ropa. Una vez las prendas exteriores estuvieron fuera, continuó con los pantalones, tomándose su tiempo para acariciar la piel de su espalda y caderas con ternura. Fue bien recibida y sintió cómo le eran devueltas las caricias. Pero con un poco más de prisa y fuerza de lo normal.
La peliblanca estaba muy ansiosa. Y sabía por qué.
Se rindió en el intento de hacer que Allen se tomara las cosas con calma, y dejó que fueran al ritmo que ella necesitaba. Por lo que pronto sintió que su ropa interior era casi rasgada al ser removida con prisa, pero sin lastimarla o causarle incomodidad por eso.
Las manos de su novia le acariciaron la cintura entre besos, que repartía por sus hombros y cuello. Luego el vientre, descendiendo hasta su cintura, para luego entrar en contacto con sus piernas. El movimiento y la presión se iban haciendo presentes por todo el contorno hasta aventurarse al interior de los muslos. La caricia fue cambiando un poco, cuando Allen pellizcó sin mucha fuerza las zonas sensibles y más cercanas a esa área que empezaba a reclamar atención.
Con esas caricias no podía controlar mucho su voz, pues entre los movimientos de sus manos, la británica había atrapado entre sus labios uno de sus pechos, succionando con fuerza, usando los dientes y la lengua para recorrer todo el contorno que le fuera posible. Luego lo jaló lo suficiente para arrancarle un quejido de placer por la presión de su boca.
Repitió el proceso con el otro, haciendo que le fuera completamente imposible controlarse cuando sintió que sus manos empezaban a acariciar más cerca de los pliegues de su entrada. Había un lugar un tanto cosquilludo ahí. Cosquillas de las que Allen gustaba aprovecharse cuando quería que Emilia perdiera el control. La torturó un poco más, impidiéndole sentir sus dígitos adentrarse y darle lo que necesitaba por su culpa. Por sus provocaciones. Por hacerla responder a sus necesidades.
—Allen...
—Mmmm. — saboreó el logro de hacer la suplicar con un murmullo de satisfacción, que resonó en el lugar que su boca todavía no dejaba. Dio una lamida más antes de hablar. —Tengo que hacer uso de ciertos trucos para hacer que me dejes oírte.
—No es justo.
—Lo que no es justo, es que contengas tu voz por temor a que nos escuchen, cuando sabes perfectamente que me encanta. Sobre todo, cuando ya me encargué de eso.
—Tú…
La chica se rió. Volvió a su tarea, besando nuevamente uno de los pechos de Emilia y hundiendo por fin dos dedos dentro de ella. Cosa con la que arrancó un grito que sabía, le encantaba escuchar.
Se entretuvo bastante con su busto; con su cuello; se encargó de darle la atención necesaria a esas áreas sensibles con sus labios y la mano que no estaba ocupada en su interior. Se tomó su tiempo en ello, articulando su satisfacción por sus reacciones ante sus caricias.
—Lía.
Había cierta desesperación en la voz de Allen al llamarla, mientras continuaba torturando su interior con su mano. Emilia entendió el llamado, por lo que trató de bajar un poco de la nube de placer para moverse, y permitir que se acomodara en la posición que necesitaba.
Se encargó de terminar de quitarle las bragas, para así poder acariciar esa parte que también palpitaba de necesidad. Acarició un poco el exterior, sintiendo la humedad que ya era abundante, aprovechándola para que se les facilitara la entrada a sus dedos.
Escuchó con gusto el gemido de Allen con el movimiento, y aprovechó para contemplar su expresión satisfecha por el estímulo. Pero quería más. Necesitaba más. Su amante se dio cuenta de sus intenciones y lo que le pedía sin necesidad de hablar.
Retiró los dedos de su interior, se acomodaron sobre la cama para que Emilia se colocara sobre ella, solo que en una posición diferente, que garantizaba un mayor placer para ambas. Abrió las piernas mientras se colocaba sobre ella dándose la vuelta, para dejar que su cadera quedara en el rostro de Allen y viceversa. Hizo lo propio con los muslos de la otra, separándolos para acomodarse lo mejor que podía y poder usar también sus dedos para complacerla.
Ahogó un gemido llevando su boca a la vagina de Allen cuando ella hizo lo mismo con mayor ansiedad. Disfrutó sentir su sabor, su calor. Había algo que se llenaba de satisfacción al usar esa posición. Usó su lengua para recorrerla de arriba para abajo. Mordiendo un poco. Succionando. Llevando sus dedos lo más profundo que podía para llegar a ese punto que la hacía retorcerse y gemir con más fuerza.
Agudizó el oído para no perderse los sonidos que salían de la británica. Era una cosa mutua el gusto por escuchar los murmullos de placer. Por los gemidos ahogados. Por saberse la causa de ese disfrute.
Aceleró los movimientos al sentir la ansiedad de Allen por acabar. Lo cual entendió cuando ella también chupó con más fuerza y los movimientos de sus dedos se ralentizaban por segundos. Estaba cerca. Así que la complació y usó su lengua para hacerla llegar al clímax.
Y no se hizo esperar. Ambas soltaron un gruñido bastante fuerte cuando sintieron esa espiral ascendente de placer. Saboreando los residuos que eso les dejó junto a los espasmos en todo el cuerpo.
Emilia besó delicadamente una de las piernas de Allen con cariño antes de levantarse, para hacerle saber que la amaba.
Terminó de acomodarse a la par de ella. Notando que estaba un poco menos inquieta y sus ojos ya no estaban tan nublados. Le dio un beso suave en loa mejilla para llamar su atención. La obtuvo de inmediato luego de terminar su caricia.
—¿Todavía no hace efecto? — Un movimiento negativo con la cabeza fue su respuesta. —Lo siento. No pude beber lo suficiente por la prisa.
Los brazos de Allen rodearon su cintura y la atrajeron de nuevo para otro beso. Esta vez un poco más subido de tono. Como diciendo que estaba bien, y clara señal de que aún la necesitaba.
Por fin habló luego de perder un poco el aliento.
—Esa gente tenía en su sistema algo demasiado sintético. Fue difícil hacer que no me afectara. La cantidad que me diste fue suficiente. (3)
Pocas veces Emilia se enfadaba con los demás. Pero no podía evitarlo cuando dañaban a Allen de una u otra forma.
Emilia la cuidaba tanto como Allen lo hacía con ella.
—Averiguaré al respecto. ¿Solo es eso?
—La pelea fue un tanto complicada. Esa Noé de los sueños tiene bien escondida su verdadera forma. Además, no estuve en contacto con ella por mucho antes de que ese sujeto apareciera y... — titubeó un poco antes de continuar. —Puede que notara algo.
—Por él no te preocupes. De cualquier forma, tarde o temprano lo iba a hacer.
De repente el rostro de Allen se puso un poco rojo. Con eso Emilia supo que la charla había terminado.
—Continuemos. Creo que no me detendré en toda la noche. —dijo. En un tono de amenaza, con una sonrisa pícara y los ojos un tanto nublados.
Emilia sintió un poco de miedo por eso. Mas no se negó cuando Allen la volvió a besar. Puede que nunca lo fuera decir en voz alta, pero no era, que no disfrutara de las consecuencias de los descontroles de Allen.
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En tanto se alejaban de la habitación, no se dieron cuenta que Fou solo fingió dar una vuelta alrededor y después regresó; completamente dispuesta a captar algo pegando su cabeza a la puerta. Pero contrarió a lo que esperaba, durante todo el tiempo que estuvo intentando escuchar algo no oyó absolutamente nada.
Por más que la guardiana intentó escuchar si decían algo importante del otro lado, no obtuvo otra cosa que silencio. Un silencio absoluto y demasiado pesado. Al parecer esa exorcista de verdad estaba descansando y no pensaba revelar nada de manera descuidada.
Pero esperaría su momento, por ahora lo mejor sería retirarse para hablar seriamente con su cómplice. Afortunadamente no tuvo que buscarlo mucho, pues la estaba esperando a unos pasillos de distancia.
—Supongo que por fin entiendes a lo que me refería. —se podía notar el disgusto en la voz de Kanda. Ahora entendía, que ese era tan solo otro de los tantos factores extraños en esa mujer. —Supongo que no pudiste escuchar nada tras la puerta. Y mejor no te esfuerces, nunca he podido hacerlo.
La guardiana resopló un poco al verse descubierta.
—Y yo supongo que esa es otra de las cosas a las que no se les halla explicación.
—¿Qué piensas de la energía de la enana?
Fou apretó los puños y siguió caminando. Por el momento no quería ponerle nombre a lo que había vivido gracias a esa chica. Había algo que quería escuchar antes de planteárselo al exorcista.
Kanda la siguió en silencio, haciéndose una idea de a dónde iba.
Cuando llegaron a un pasillo algo apartado, Fou abrió una puerta que estaba perfectamente camuflajeada entre las paredes. Caminó por un pequeño pasillo hasta que llegó a una esquina y movió una pequeña trampilla de metal. Del otro lado se escuchaba a la perfección la voz de Bak. Y por lo visto era una llamada con imagen hacia el director del Cuartel General.
—¿Entonces solo querías comprobar si llegaba por su cuenta? ¿No te parece que era mejor, por lo menos avisar que podría aparecer? ¿Acaso tienes idea de los daños que hubo aquí?
Komui trató la manera de ocultar la ligera diversión en su voz al responder.
—No creí que las cosas se saldrían de control. Por otro lado, ¿no crees que Fou al menos pudo dejarla hablar?
Para ese momento, el peli morado ya contaba con las grabaciones de lo acontecido.
Al menos hasta el momento en el que se produjo el temblor. Después de eso, la mayoría de los golems habían sido destruidos por las llamas. De ahí en adelante no había registros, pero Bak ya se había encargado de contarle al respecto. Komui no podía hacer más que estar por partes impresionado, por partes intranquilo, confundido e intrigado con todo lo que había escuchado.
En especial por la explicación que había dado Emilia respecto a la percepción de Allen hacia ella. Sonaba creíble, pero seguía dejando muchas incógnitas y la sensación de que no era tan simple.
Mas al escuchar eso, la guardiana tuvo problemas para no romper la pared y replicar por ello. Pero tenía que reconocer que era cierto. Komui volvió a hablar con un tono más serio.
—Además, creo que tuvimos suerte de que nadie resultara gravemente herido. Y esto nos indica que debemos tener cuidado.
—Y se puede saber, ¿por qué esa actitud hacia ellas? — Esta vez el silencio se escuchó algo pesado.
Kanda sospechaba, que Komui estaba decidiendo qué información dar respecto a lo que sabía lo atormentaba. Se escuchó un suspiro antes de que el director respondiera.
—Las habilidades de Allen en batalla, no parecen las de alguien que llevaba una vida normal antes de entrar a la Orden.
Al japonés le resultó curioso, que el chino hiciera uso de los argumentos que él había planteado incontables veces y que nadie escuchó.
—De las de Emilia solo he escuchado al respecto. Pero se dice que son comparables. Es decir que ambas son muy fuertes en combate físico. Y eso... no es del todo normal. De momento están de nuestro lado, por lo que deberíamos confiar en que en realidad no planean nada extraño. Sin embargo, el general Cross tiene… ciertas dudas hacia Allen.
—¿Qué clase de dudas? y, ¿a qué te refieres con: sus habilidades en combate?
—Puedes ver que Emilia se defendió muy bien de Fou. ¿Eso no te da una idea?
Bak por fin tomó en cuenta, que eso no era algo que alguien sin experiencia pudiera hacer. Y ahora tenía más curiosidad por lo que Komui mencionó sobre el general. Pero le conocía lo suficiente, para intuir que lo que mencionó al respecto no era algo de lo que se pudiera hablar sin más.
—De lo que piensa Cross, ¿puedes decirme algo al respecto?
—Si las cosas avanzan como el general lo espera, te lo diré.
—¿Es así de delicado?
—Más de lo que crees.
Bak no insistió. Le dio vueltas a todo lo que había pasado recientemente. Y entonces decidió que podría plantearle una de sus teorías a Komui.
—Creo que hay un factor externo que potencia la fuerza de la Inocencia de Allen. —contrario a lo que esperó, Komui no se sorprendió por su planteamiento.
—También lo he pensado. Es solo que no encuentro registros sobre eso. Incluso se lo planteé a Hevlaska, ella dice que es imposible.
—Es de inocencia de lo que estamos hablando después de todo. Pero la posibilidad no se puede descartar.
—He estado investigando al respecto, continuaré buscando. Porque como has dicho, no se puede descartar por completo. Mientras tanto, realiza los exámenes que querías hacer en cuanto se recupere.
—De acuerdo. También averiguaré en los registros de mi familia sobre eso. Le preguntaré al abuelo. — pensó un poco al decir eso. —Aunque, con los antecedentes de los experimentos de los segundos exorcistas, es muy probable que diga lo mismo que Hevlaska.
Con la mención de esos experimentos Kanda apretó los puños. Komui suspiró.
—Ten cuidado con lo que revelas al hacer las preguntas. Es mejor que no menciones nada de lo que te dije sobre el general Cross.
—Como quieras.
Fou podía afirmar, que las cosas estaban más críticas de lo que pensaba. De no ser así, Bak no se comportaría tan obediente con Komui.
Cerró la trampilla por donde escuchaba la conversación, y emprendió su camino de regreso al exterior seguida de Kanda. Quien la miraba con curiosidad por la energía que desprendía. Tenía el presentimiento de que iba a hacer algo arriesgado, o estúpido. Incluso podía ser ambas cosas.
Y de hecho no se equivocaba.
Sin embargo, Fou decidió que no podía apresurarse. Así que cambió de rumbo y se dirigió a la entrada. Para reponer fuerzas y estar preparada para lo que pensaba hacer. Ya que según lo que había escuchado, no iba a ser como algo a lo que estaba acostumbrada.
"Viajas en la noche
Desapareciendo de mi lado
Y no importa lo que haga
Puedo sentir la Inocencia en ti"
.
.
.
(1)A través de las cámaras de los golems: cómo habré mencionado en el cap anterior, hago referencias a cosas más tecnológicas porque creo que la Orden tiene mayor avance en eso. Así que no se sorprendan con eso de la videollamada xD.
(2 y 3) Por si se saltaron el lemon y a quienes fueron valientes y no lo hicieron: A grandes rasgos para quienes no leyeron el lemon; Hay unas conversaciones entre la acción en las que, por si no se entiende, los sonidos dentro de ese cuarto no se oyen afuera, tal y como se menciona cuando Fou espía la puerta. Jajaja, para que quede claro: no, Allen no se movió en lo absoluto para hacerlo. §(* ̄▽ ̄*)§ y si bien es claro que eso no se hace así como así... sobre eso jejejeje falta mucho para se explique cómo lo hizo. Pero sí tiene una explicación.
Y sobre lo que Allen menciona que Emilia le dio: bueno, pues eso... se va a medio explicar en el siguiente capítulo ( ̄y▽, ̄)╭ .
La verdad me debatí mucho entre si escribir ese lemon o no. ¿Por qué? Bueno... jejejeje, si les soy sincera, si quería escribirlo con muchas ganas, muchas, muchas ganas, aunque no estaba muy segura. Peeeeeero, entonces me puse a pensar en algo que solo he mencionado una vez, y eso fue en las aclaraciones al principio.
Verán, si alguien leyó con atención esas aclaraciones, mencioné que este fanfic es un desahogo de todo el cliché que hay por doquier respecto al Allen Fem... incluso de los fics en los que no le cambian de género. Y bueno pues, creo que con esto, aclaro porqué digo que no estaba tan segura que digamos, aparte del hecho de que no sabía cómo me iba a quedar:
La verdad es que mientras buscaba todo el material disponible de mi ship favorita del famdom, me molestaba mucho ver la toxicidad de las tramas. Cosas como violaciones hacia Allen, maltratos, golpes y entre otras tantas, todo el sufrimiento por el que lo hacen pasar.
Entonces, si esas autoras son capaces de escribir esa clase de cosas, ¿Por qué no puedo yo, hacer que tenga relaciones con una persona que ama, consensuadas y que además le traen felicidad y la ayudan con ciertas... ejem, cosas que todavía no puedo mencionar? Eso fue lo que hizo que decidiera escribir ese lemon, aventurándome en el área del Yuri sin censura y todo lo que conlleva. Y honestamente, estoy muy feliz con el resultado y lo que sentí al escribirlo ( ̄︶ ̄)
Así que no pediré disculpas a las personas que shippean a Allen co personaje por haberlo escrito. Y si lo leyeron y les dio cosquillas, lo disfrutaron y les gustó, me doy por satisfecha. Jejeje
Ahora, se preguntarán por qué si tenía ganas de escribirlo, entré en debate en si hacerlo o no. Eso se debe a que... ejee, (〜 ̄)〜 si bien digo que me molesta que hagan sufrir a Allen en los fics... eso no significa que no vaya a sufrir un poquito aquí. Pero solo un poquito. Y la solución a ese sufrimiento es lo que me hizo dudar. Pero no puedo dar muchos detalles sin dar spoiler, lo siento (*3)╭
Por otro lado, creo que ya es bastante obvio que Allen tiene ciertas habilidades y otros tantos "talentos" y misterios que se han ido anunciando desde antes. (∩^o^)⊃━ , no tienen idea de lo mucho que me muero porque se aclare todo, pero por el momento y a lo largo de algunos cuantos caps, solo vamos a ir viendo destellos de esas habilidades. Trataré de que se entiendan las escenas cuando las narre. Así que si sabrán cuando haga uso de ellas, pero de momento la explicación para ello todavía no puede ser dada. Pero espero que valga la pena la espera para ustedes cuando se sepa toda la verdad. (^U^)ノYO
Otra cosa, como una anécdota personal, este cap, y en específico este lemon, me hicieron recordar una lección de vida que hace rato no ponía en práctica: No dependan de la gente cuando están en debate consigo mismos, ni esperen que todos tengan la paciencia o el tiempo de escucharles o ponerles atención. Las personas tienen sus propias penas, ocupaciones o sencillamente su tiempo abarcado en sus intereses. En pocas palabras, hagan como el Kanda sin OOC de este fic y no dependan ni esperen nada de nadie. Fin. Si quieren ignoren mi pequeño rencor. Es más no guarden rencor alguno en sus corazones por salud propia. jeje
Y bueno, en el siguiente capítulo hay una escena que he planeado desde los orígenes de esta historia, cuando decidí que Emilia iba a ser la pareja de Allen. Jajajajaja que emoción, la verdad es que no puedo esperar para traérselos. Y, de nuevo, espero que les guste.
Creo que ya me excedí demasiado, solo me queda preguntar: ¿Dudas? ¿Algo no se entendió? Si es así trataré de responder sin dar spoiler. Aunque neta, espero no haberles abrumado con todo lo que pasó en este cap. Es uno de los más largos a la fecha... pero no es el más largo de la historia, advierto Ψ()Ψ
Mientras tanto, sin nada más que decir por hoy mil, mil gracias por seguir leyendo esta mi loca idea.
By. KNM.
