Capítulo Veinte
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"You look, but you're still blind
Can't see you left me behind
And no matter what I do
I can feel the Innocence in you"
Kanda podía decir con certeza, que no era cómo las personas promedio. Muy aparte del hecho de que los orígenes de su segunda vida se habían dado en un laboratorio, tenía la seguridad de que incluso en la primera no había sido tan normal que digamos.
Él no era de los que iban por la vida repartiendo sonrisas, simpatía, empatía, amabilidad e incluso, mucha gente le había gritado a la cara que era un mal educado. En especial el brote de habas. Y eso no podía importarle menos. Tal era su temple que podía asegurar, era inquebrantable.
Es solo que, no recordaba cuándo fue la última vez que, de verdad, de verdad, quiso reír o tan siquiera sonreír. La mayoría de las veces se quedaba con las burlas dentro de su sistema y no se reflejaban en su semblante.
Pero en esos momentos, en serio le estaba costando mantener la compostura al ver las expresiones de Bak, su maestro, el resto de los exorcistas y sobre todo de Fou.
Lo que lograba calmarle era ver que el brote de habas se reía sin disimulo alguno.
Quizá debió haberle advertido un poco más a la guardiana. Pero no lo hizo porque honestamente… ¿Por qué lo haría? Es cierto que estaban en una especie de complicidad. Pero tampoco eran amigos o tan siquiera cercanos. Kanda había cumplido con al menos advertirle mientras le estaba diciendo sus planes a Bak y a Komui. El que no le escuchara ya no era asunto suyo.
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Hace aproximadamente dos horas
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En esta ocasión, no se molestaron con espiar detrás de la pared. Habían entrado cuando se dieron cuenta que Tiedoll y el resto de sus alumnos más antiguos, fueron a la sala de entrenamiento porque el general había dicho: no podían estar perdiendo el tiempo.
Entraron cuando precisamente, el director del Cuartel General y el supervisor de la rama China, estaban teniendo una conversación bastante seria sobre los resultados de los exámenes que le habían hecho al brote de habas.
Hace aproximadamente cuatro días que había llegado la enana y esa mujer despertó. Se recuperó bastante bien y permitió que le extrajeran sangre, le hicieran exámenes de rayos X, un examen físico entre otras cosas de las que Kanda no entendía nada.
Todo bajo el ojo de águila de la buscadora.
—No hay nada que indique que un factor externo podría estar interfiriendo. —dijo Bak, viendo con atención los datos que mostraban las pantallas. —Los rastros de Inocencia en su sangre, olvidé preguntarlo anteriormente, pero, ¿a qué se deben?
—Seguramente de su sincronización. Aunque solo hemos especulado al respecto. Ya que ella no recuerda lo que pasó exactamente.
—¿No recuerda…?
—Eso seguramente es mentira. —Fou abrió la puerta abruptamente, interrumpiendo la conversación con Kanda caminando detrás de ella. —¿Cómo demonios no puede recordar eso? Tiene que estar mintiendo.
—Hemos probado con sesiones de hipnotismo. Pero no hay nada. —le respondió Komui sin molestarse por la interrupción. Incluso no cuestionó que Kanda estuviera con ella.
Fou chasqueó la boca con fuerza. Un gesto que indicaba que probablemente se estaba juntando mucho con Kanda.
—¿Y solo a ella le realizarán exámenes? ¿Qué hay de esa buscadora?
—¿Por qué habríamos de hacerle exámenes a Emilia si no es un exorcista? —Komui hizo la pregunta, como algo a lo que ya le hubiese buscado solución. —No creo que Allen si quiera vaya a permitir que le planteemos la posibilidad. Decir que es porque su energía es diferente no es suficiente.
—¿Cómo no es suficiente? —preguntó Kanda con enojo. Para él eso era más que suficiente.
—Primero: solo se trata de una buscadora. —empezó Bak.
—Segundo: tenemos registros de gente que también tiene energía diferente dentro de la Orden. —continuó Komui.
—Con anterioridad no se les ha pedido a esas personas que realicen exámenes. En su mayoría son científicos. Y aquellos familiarizados con la ciencia, saben que eso se debe al coeficiente intelectual. (1)
—Pero no como la de ella. —reprochó Kanda, secundado por un asentimiento de Fou.
—Es solo que eso, únicamente lo pueden decir tres personas con solo un vistazo dentro de la Orden. —Komui hizo un gesto de obviedad. —Por último: ¿Qué arrojarían los resultados si no es una persona compatible?
Ante eso ninguno de los dos pudo argumentar nada. Pero Fou no se conformaría con esa explicación.
—Al menos hay que interrogarla. A mi no me termina de quedar claro cómo es que encontró este lugar en tan solo un día. —reclamó. Con eso Komui suspiró.
—Emilia responderá que se hacía una idea porque según ella, Allen le había estado informando de su paradero. —Komui le había preguntado un poco antes de que saliera y esa fue la respuesta de la chica. —No me dijo demasiado, pero solo eso es suficiente para entender que sabía que era en China.
Kanda solo gruñó, porque sabía que era cierto. Pero era insuficiente para él, también para Fou y por lo visto Komui iba en el paquete. Y no podían preguntar demasiado porque resultarían sospechosos ante ellas. Era mejor hacerles creer que no eran el centro de la especulación.
—A mí me dijo que se guió por las formaciones de las rocas que hay alrededor. —aportó Bak un tanto desanimado. Ya que no sabía por qué, pero compartía un poco la sospecha del resto. Pero con menos intensidad. Emilia le parecía demasiado dulce y sincera. —Tengo que reconocer que en eso tiene razón. Este lugar está bien escondido, pero no se puede decir que los alrededores no delaten que la montaña no es del todo normal.
—¿Qué tanto has interactuado con ella cómo para creer tan ciegamente en su palabra? —le reclamó Fou con molestia.
—Es solo que no la veo capaz de mentir. No me da esa sensación. —se defendió. —Está cuidando de la persona que ama. Si se tratara de… —no continuó al recordar al director tras la pantalla. Fou puso los ojos en blanco, adivinando lo que le seguía a su frase.
Si se tratara de Lenalee yo haría lo mismo.
Por su lado, Komui prefirió ignorar eso.
—¿Estuvo presente durante los exámenes? —el silencio de Bak ante la pregunta fue suficiente respuesta.
La buscadora no se separó de ella en ningún momento y, de hecho, insistió bastante en ser quien le extrajera la sangre. Argumentando que el brote de habas era delicada. Algo que nadie se atrevió a refutar, cuando usó un tono de voz no muy autoritario y bastante dulce y persuasivo.
El japonés se enteró de eso por Fou. Quien se mantuvo escondida tomando la forma de una enfermera para espiar.
—¿No viste nada extraño cuándo le sacó sangre? — La guardiana hizo una mueca, y al ver lo nervioso que se puso Bak, se arrepintió un poco de hacer la pregunta.
—¿Quién demonios se va a fijar en algo, cuando lo que más se quiere es no mirar? —Kanda ni siquiera se quería imaginar lo que esa respuesta implicaba.
El solo recuerdo hizo que Fou se estremeciera.
Allen se había dedicado a coquetear y Emilia trató de detenerla, es solo que en realidad parecía que no le molestaba en lo absoluto. La reprendió suavemente, pero nada más. Incluso cumplió con la petición de un beso cuando terminó de extraer la sangre.
Bak recordó ese momento como uno de los más excitantes de su vida. Es solo que nunca lo diría en voz alta y, era mejor no evocar las imágenes en ese momento, en el que quedaría completamente expuesto ante Kanda. Quien sabría a la perfección como se sentía con el recuerdo provocado por la corta explicación de Fou.
Komui prefirió darle otro enfoque a la pregunta para ignorar su incomodidad. Ya que sentía que algo no cuadraba.
—¿Por qué lo preguntas, Kanda?
Kanda dio su respuesta con seriedad, recordando lo que pasó el día que la buscadora llegó. Debido a que fue el único que no se alteró por todo el caos que se produjo, tuvo la oportunidad de ver algo que nadie más notó.
Estaba ubicado en uno de los pisos superiores. A pesar del calor y correr el riesgo de quemarse un poco, no se preocupó por eso, gracias a que confiaba en que el sello le ayudaría. Cosa que funcionó, porque se dio cuenta de que antes de caminar hacia el fuego, la enana había hecho algo que disimuló con un gesto de sorpresa.
Cuando se detuvo a pocos metros de la entrada, llevó sus manos hacia su boca luego de exclamar; desde el ángulo en el que se encontraba el japonés, pudo ver a la perfección como bebía algo de una botella pequeña, que arrojó con bastante precisión y disimulo hacia el fuego, donde se consumió debido al calor antes de correr hacia el centro del alboroto.
Kanda había escaneado el piso con cuidado, pero no encontró rastros de esa cosa.
—Entonces ese… beso no era solo porque sí. —reconoció Bak con cierta decepción. Al parecer las cosas alrededor de ellas no eran tan simples. —¿Qué podemos hacer para averiguar al respecto que no nos delate?
Komui por otro lado, estaba pensando en otra cosa.
—Bak… ¿Estás seguro de que la sangre que analizaste era de Allen?
—¿A qué te refieres?
En lugar de responder directamente, miró a Kanda a través de la pantalla, pero le seguía hablando a Bak.
—¿Quiénes estaban contigo en la enfermería cuando le sacaron la sangre además de Fou disfrazada?
Para ese punto, ya había entendido que Bak sabía que Fou estaba ahí disfrazada. El por qué no le dijo nada, también le quedó claro por el hecho de que no mencionó nada al respecto, cuando esta dio su explicación de lo que pasó ese día en el momento que Kanda le preguntó.
Bak confiaba en el juicio de Fou y no le iba a cuestionar sus motivos, ya que sabía que tarde o temprano se los diría.
—Solo éramos nosotros cuatro, ¿por qué?
El chino lo pensó un poco antes de hablar.
—Allen y Emilia no suelen ser muy… indiscretas ante las demás personas… —no terminó de hablar cuando Kanda saltó, entendiendo lo mismo que él.
—¿Qué tipo de sangre tiene la enana, Komui? ¿Al menos tienen esa información en la base de datos de la Orden?
El hombre suspiró de frustración ante la pregunta.
—Los buscadores son el personal más rotativo de la Orden. Son pocos los que tienen varios años aquí. Esos datos… no suelen ser prioridad. La información que se tiene de ellos es en su mayoría obtenida sin exámenes médicos.
—Maldita sea contigo. ¿No puedes inventar alguna excusa para averiguarlo?
—No es tan fácil como crees.
—Un momento. —interrumpió la guardiana. Captando de inmediato de lo que iba la conversación. Un tanto arrepentida de no haber puesto un poco más de atención ese día en la enfermería. —¿Están sugiriendo que esa buscadora intercambió su sangre por la de Walker? Para empezar, ¿qué tipo de sangre tiene?
—A negativo… eso de por sí ya es bastante raro (2). —dijo Bak, obteniendo la información en los datos que tenía digitalizados. —¿Qué probabilidades hay de que tengan el mismo tipo de sangre? Eso sería…
—Mucho más raro. —dijo Komui. —Pero, aunque el tipo de sangre sea el mismo, las probabilidades de que sea exactamente igual, es completamente imposible a menos que sean familia. Pero incluso con eso, no hay manera de que… —en ese momento, Komui recordó algo de golpe. Y al hacerlo, casi se cae de la silla en la que estaba; su cara se puso pálida y su seño se frunció con fuerza. —Maldición.
Fue la primera vez que alguno de los presentes lo oyó maldecir. Y eso fue lo suficientemente impactante para entender que lo que había pensado era bastante serio.
—¿Qué demonios te pasa? —incluso Kanda se veía sorprendido por esa reacción.
—El día que le hicieron los exámenes, Allen insistió en sacarse la sangre ella misma… y pidió su espacio para hacerlo. No le tomé mucha importancia porque desde el principio, la vimos algo renuente al contacto físico. Pero con esto… creo que hay algo más ahí que no es tan simple.
Con eso se hizo un silencio atónito en el pequeño cuarto. Silencio que no duró mucho por el bramido de Kanda.
—Sí que eres un imbécil de primera. Mira que pasar por alto algo como eso.
Eso fue suficiente para sacar al resto de su aturdimiento. Con lo cual, la guardiana tuvo una idea para averiguar más al respecto.
—Lo único que necesitamos es un poco de sangre, ¿verdad? —una sonrisa extraña se formó en sus labios. Con eso todos tuvieron un mal presentimiento. —Eso se puede conseguir fácil.
—No te será tan sencillo hacer sangrar al brote de habas. —le advirtió Kanda. —Aunque deteste admitirlo, sus habilidades son buenas. Ni siquiera estando cerca de usar la tercera ilusión he podido siquiera atestarle un golpe. Y no hablemos de hacerla sangrar.
—Basta con que obtengamos un poco de sangre de la buscadora, ¿no? Para saber si tiene alguna similitud con la que analizaron antes.
—Pero los rastros de inocencia… —argumentó Bak. Pero Fou lo descartó con un movimiento de la mano.
—¿Quién dice que no las combinaron para disimular? Un pequeño rastro es suficiente para que se haga pasar por la sangre de Walker.
—Creo que ya estamos fantaseando demasiado. —replicó de nuevo el rubio. Sintiendo que ya el delirio de persecución del resto estaba alcanzando niveles preocupantes. —Eso sería demasiado elaborado, y no hay forma de que Allen obtuviera la sangre de Emilia si ella no estaba en la Orden para los primeros exámenes.
—¿Tú qué sabes, estúpido Bak? —la guardiana no se quería dar por vencida tan fácil.
—Además, no creo que Allen vaya a permitir que te acerques a Emilia para tal cosa, Fou. Creo que esto… —le intentó persuadir Komui. Entrando en razón luego de escuchar el argumento de Bak.
Kanda guardó silencio, viendo hasta qué extremo llegaría Fou para lograr lo que quería. Ya había entendido que solo quería desquitarse con la enana por el primer encuentro que tuvieron. Ni siquiera él encontraba los argumentos para seguir con la idea de hace poco. Una cosa era desconfiar, otra delirar a ese grado.
—La enana también es hábil. —intentó persuadir sin mucho ánimo. Una última advertencia no estaba de más.
—No se preocupen, tengo mis formas. —Con eso les quedó claro que nada bueno saldría de eso.
Y aunque intentaron persuadir de varias formas -al menos Bak y Komui-, no hubo argumento que valiera para la guardiana.
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Al mismo tiempo, no muy lejos de ahí
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Allen se retorcía de la risa sin control.
Con lo cual Emilia la tenía que arrastrar un poco para que siguiera avanzando. Pero llegó un punto, en el que no le quedó de otra que esperar a que se calmara del todo, para caminar sin llamar la atención y sin que se cayera y rodara por el suelo.
Esperó pacientemente; con todo el amor del mundo; con la mayor tranquilidad posible… pero de verdad no pudo más.
—Esto no debería parecerte gracioso. Por Dios, Allen, están pensando en las cosas, al menos tómatelo con más seriedad.
Allen resopló un poco entre risas antes de hablar.
—Pero no están ni cerca de la verdad… O bueno, no del todo. Por lo menos se desviaron del tema lo suficiente para no pensar tanto en lo de la sangre. — se limpió un poco las lágrimas de los ojos. —Además… —se detuvo, todavía respirando con dificultad por la risa. —Lo gracioso es que su lógica los haga descartar las posibilidades.
—Allen… —la castaña suspiró.
—Por otro lado… —al escuchar su tono Emilia se encogió un poco. —Esa guardiana es fuerte. —luego volvió a sonreír burlonamente. —Por supuesto no tanto como yo. Aun así, no es necesario que te contengas.
Con eso continuó caminando para llegar a su destino.
La sala de entrenamiento tenía el espacio suficiente, para que los alumnos de Tiedoll usaran su inocencia sin interferir entre sí.
Cuando Allen y Emilia hicieron acto de presencia, de inmediato fueron bien recibidas por el resto para unirse a la práctica. Aunque el general se preocupó un poco por la peliblanca, pero ella le tranquilizó diciendo que solo iba a mirar.
Durante todo el tiempo, Daisya estuvo con la cara bastante roja debido a la ropa de Emilia. Los demás trataban de no mirar mucho. Era como si la francesa se encargara de mostrar las cosas de las que la británica no mostraría ni sus luces.
Llevaba una blusa azul sin mangas. Pero era más bien solo una tela holgada que cubría un top negro ajustado que mantenía todo en su lugar. Unos shorts negros, con un velo con tiras del mismo azul con adornos dorados pegado a la cintura; del cual estaban sujetos un par de cuchillos en su funda. Unas medias negras que llegaban a medio muslo completaban el atuendo.
A Tiedoll le recordaba la ropa que usaban las bailarinas árabes en sus danzas.
Por otro lado, Allen llevaba ropa deportiva de manga larga de color negro, y un pantalón deportivo más flojo. (3) El contraste era demasiado. Aun así, se las arreglaban para verse bien juntas.
Después de unos treinta minutos de entrenar tranquilamente, todo se vio interrumpido por la llegada abrupta de la guardiana. Kanda se mantuvo en la entrada junto a Bak, quien al final de cuentas no pudo con su curiosidad por ver lo que Fou iba a hacer.
Emilia se encontraba ayudando a Alma con unos movimientos de karate. Se podría decir que era una pelea amistosa, en la que se detenían constantemente para que ella le ayudara con sus puntos débiles. Ambos estaban casi al centro de la sala cuando, de la nada, apareció la guardiana en medio de ellos e intentó darle una patada en el estómago a la castaña; la cual evitó saltando hacia atrás con rapidez.
—¡Oh! —Fou se incorporó y la miró de frente. —Sí que eres rápida.
Contrario a lo que esperaba, Emilia ni siquiera se alteró por la repentina interrupción. Mas no así el resto de los presentes, que parecían estar inquietos por la reacción que Allen tendría ante eso. Y de hecho no se equivocaron.
Allen, quien había estado sentada contra una de las columnas del lugar, se puso de pie y casi volando se paró frente a Emilia, ocultándola tras su espalda de la vista de la guardiana.
—Tu eres la guardiana de este lugar, ¿verdad? —le dio una mirada de arriba abajo con frialdad. —¿Sueles atacar a las personas sin más, al igual que Bakanda? Deberías buscar amistades más amigables. La idiotez suele ser contagiosa.
Fou sonrió con las palabras de la británica.
—Allen Walker, ¿cierto? —imitó el gesto de Allen. —He oído que tu inocencia es bastante peculiar. Y el revuelo que armaste por esta chica lo demuestra. —hizo ademán de ver sobre su hombro. —Solo tengo curiosidad por la persona que causa esas reacciones de tu parte.
—Ella no es ninguna clase de espécimen por analizar. —se detuvo por el toque de una mano en su hombro. Volteó para ver a Emilia, quien le sonreía suavemente. Soltó un suspiro y dio un paso a un costado; permitiendo que la castaña hablara por su cuenta.
—Señorita guardiana.
—Solo Fou.
—Fou… lamento lo que pasó el otro día. —hizo una ligera reverencia. —Comprendo que no está del todo conforme por cómo se dieron las cosas. Y por lo que veo, las quiere solucionar de alguna manera.
Fou soltó un resoplido antes de responder. Luego sonrió.
—Tienes razón. —hizo una pausa mientras caminaba por la sala. Al llegar al centro, se dio la vuelta y la apuntó. —Quiero que te enfrentes a mí.
Con eso se produjo un silencio aturdido.
Luego se escuchó una risa un tanto oscura de parte de Allen. —Ella no tiene porqué…
—Allen. —la chica la detuvo de nuevo.
Ambas se miraron a los ojos por unos instantes; como si estuvieran comunicándose con la vista. Luego de un rato, Allen soltó un chasquido, miró hacia otro lado y le dio la espalda a Fou. Con eso quedó claro que no iba a intervenir más en el asunto. Emilia le dio una mirada divertida al ver lo que claramente era un puchero en su expresión. Le sonrió mientras le tomaba de la mano y daba su respuesta al desafío.
—Señorita guardiana.
—Que solo es Fou.
—Señorita guardiana, si con esto usted queda… tranquila. Por mi está bien que tengamos una pelea amistosa. —su sonrisa seguía siendo suave. Cosa con la que Fou solo se irritó más. Sin embargo, se la devolvió con los dientes apretados.
—Espero que no seas tan débil como pareces.
—Alto ahí. —dijo Allen de repente. —Eres una… Ejem… deidad guardiana, así que eres fuerte. Y por lo visto, no tienes intenciones de ser amable. Por lo tanto… — Todos los presentes, casi se atragantaron con su propia saliva por lo que hizo la británica a continuación.
Ya que estaba parada del lado derecho de Emilia, con su brazo derecho rodeó el lado izquierdo de su cintura lentamente… muy lentamente. Dando un par de pasos se colocó detrás de ella; puso ambas manos en sus caderas, las fue subiendo igual de lento por su torso hasta llegar debajo de sus brazos, para luego extenderlos hacia el frente.
En algún momento de todo su espectáculo; que solo se podía catalogar como sensual y un signo de posesividad, se encargó de sacar los Sais que había hecho para ella y los puso en sus manos. Luego sus argollas empezaron a brillar, después, como un liquido espeso rodearon las armas, y se fueron deformando hasta envolverlas por completo. Con un destello rojo, tomaron la forma de dos Jinetas árabes (4). Los guardamanos de los Sais complementaron a la perfección el estilo de las espadas, dándoles un aspecto más letal.
Emilia tragó un poco con la caricia que Allen les dio a sus brazos antes de soltarla y alejarse - ocultando su risa-, para volver a su lugar contra la pared.
—Ahora sí. Creo que con eso están igualadas. —declaró alegremente al notar las caras de su audiencia; bastante satisfecha porque sabía, que esa pelea estaba decidida desde antes de comenzar.
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Treinta y cinco minutos después
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Las expresiones de todos no tenían precio. Y eso era lo que divertía al brote de habas en desmedida. Pues no se molestaba en ocultar su sonrisa satisfecha, cada vez que la enana esa le sacaba ventaja a Fou sin dificultad.
El humor de Kanda no se debía tanto a eso. Era más bien al ver las expresiones de todos. Y por el hecho de que, probablemente, se dieran cuenta que esas dos mujeres no eran normales.
Esa enana sí que podía seguirle el ritmo a la guardiana. Parte de su gracia oculta también era por ver el creciente enojo en Fou. Pues cuando recién salió del laboratorio, entrenó con ella durante algún tiempo y le fue bastante difícil derribarla. Solo hasta que tuvo un poco más de experiencia logró hacerle frente con decencia.
La cuestión estaba en que incluso su maestro entendería que era mejor tener cuidado con ellas.
Aunque al observar detenidamente la pelea, Tiedoll y Kanda se daban cuenta que Emilia solo atacaba lo justo, y mayormente se dedicaba a usar las espadas cómo defensa. Si atacaba era poco y sin ánimos de hacer daño. El pelinegro sabía que con eso Fou no estaría muy contenta. Y Tiedoll, temía que en cualquier momento la guardiana usara cierta táctica persuasiva para sacar el máximo potencial de esa pelea.
Pelea que se había dado cuenta, era meramente por insatisfacción y sospecha.
Jadeando levemente, Fou se detuvo un poco para ver a la niña frente a ella. Bak le había dicho que no fuera muy brusca, pero no podía concebir que esa muchachita de apariencia frágil fuera así de hábil. Por lo que la sugerencia la mandó al demonio cuando se dio cuenta de eso. Fou tenía unos cuantos años de experiencia, maldición. ¿Cómo era posible que ella tuviera tanta ventaja? Y encima, se había dado cuenta de que no se lo estaba tomando tan enserio. Eso la enfurecía.
Volteó ligeramente hacia donde estaba el resto, para ver a la principal fuente de las sospechas de Cross y Komui. Allen Walker se mantenía con una sonrisa -no muy- disimulada en su rostro.
Si Kanda le dijo que esa buscadora era buena, ¿qué tan hábil era esa exorcista, como para hacer que alguien tan desinteresado de los demás como ese asiático, se pusiera tan a la defensiva? No la pudo seguir viendo porque tuvo que bloquear un ataque de una espada hacia su persona.
Oh… ¿No te gusta que la miren?
Pensando en eso se le ocurrió una idea.
—Me habían dicho que Walker es hábil. Y por lo visto tú también. —arremetió de improviso mientras hablaba. —Pero… ¿crees que eso será suficiente si deciden que es un enemigo?
Aunque quería, Emilia no la pudo ignorar del todo. Pero trataba de recordar y poner en práctica las palabras de aquel que le había entrenado:
"Tu oponente siempre buscará distraerte. Ten presente que, en nuestro caso, es imprescindible que nos mantengamos alerta. Así que escúchalos, pero recuerda con quién están hablando".
Era obvio que la quería provocar para que, o bajara la guardia, cometiera un desliz o provocar su enojo para hacerla perder la concentración. Si lograba alguna de las tres opciones, era más probable que fuera la última; y eso no resultaría nada bien.
—Allen jamás le ha hecho daño a nadie. —por gusto, al menos. —Ella no tiene malas intenciones. —la francesa buscó la manera de hablar sin alzar mucho la voz.
—Hablas como si todo alrededor de ella no fuera extraño. ¿Quiénes son realmente?
—No somos el enemigo aquí.
—¿Cómo puedes comprobar eso?
—De eso se trata, ¿cierto? —no se detuvieron en ningún momento. Emilia se apresuró a continuar al ver la duda de la guardiana. —Están seguros de que es peligrosa de alguna forma. Temen que en cualquier momento se ponga en contra de ustedes. Por eso la tratan con sospecha y buscan la manera de averiguar cosas privadas, para satisfacer su necesidad de control.
Fou resopló. Al parecer esa niña no era ninguna tonta. —Si dices que no hay peligro, ¿por qué no aclaran nuestras dudas?
Antes de responder, Emilia arremetió con enojo.
—Hay cosas que en su momento es oportuno decir. Cuando no es el tiempo, la información tiende a perturbar e inquietar a las masas para mal. Solo es prudencia.
—Déjame dudar de eso.
Por más que Emilia trató de mantener su voz baja, no lo logró del todo. Ya que todos habían escuchado la conversación. Esa guardiana tocó un tema delicado. Allen frunció el ceño. Se inquietó un poco al ver el enojo en los ojos de Emilia.
—Supervisor Bak Chan. —el mencionado brincó al escuchar su voz fría. —Su guardiana ha sacado a un León de su jaula. —lo miró de reojo. —Y no es su culpa si quiere devorar a su presa.
Bak tragó duro. Sabía que Fou quería explorar al máximo las habilidades de esa chica. Y por lo visto, había olvidado el motivo bajo el que argumentó lo iba hacer. Ya a esas alturas, sospechaba que no sería capaz de sacarle ni una gota de sangre a Emilia.
Los demás también se preocuparon. La chica dulce que conocían estaba adquiriendo un semblante oscurecido y enojado.
La pelea había adquirido otro aire de parte de la castaña. Kanda vio algo que no había visto con anterioridad alrededor de ella. Enojo, frustración, tristeza y… ¿culpa y arrepentimiento? Esos sentimientos, estaban haciendo que hiciera lo que Fou le había impulsado a hacer: pelear en serio.
Emilia no había caído en cuenta que esa guardiana había logrado su objetivo. Es solo que, cuando se trataba de cómo el mundo veía a Allen, no le gustaba que la vieran como una bomba atómica. Como alguien de quien era mejor no fiarse. Alguien peligroso y de temer y que era mejor mantener lo más lejos posible.
Ella no era nada de eso.
—¿Acaso crees que a ella le gusta mantener las cosas así? —preguntó con los dientes apretados. —¿Piensas que es su elección? ¿Qué le gusta que le tengan miedo y desconfíen de ella, solo porque es más fuerte? ¿Qué porque haya cosas privadas que no puede decir, la vean diferente? ¿Qué fue fácil dejar a los suyos para unirse a esta guerra? ¿Dejarme a mí? —lo último lo dijo ahogadamente.
Las manos de Fou estaban transformadas en sus típicas cuchillas con forma de Oz. En teoría deberían tener algo de ventaja en cuanto a movimientos de costado. Pero la rapidez con la que eran repelidos por Emilia era impresionante. En especial ahora, que había logrado que dejara de lado la evasión y se dedicara más a la ofensiva.
Ahora era la chica quien dejó salir lo que tenía guardado en su corazón. Y cuando Allen vio el cambio en sus movimientos, se preocupó. La mayoría del tiempo era Emilia quien la tenía que controlar, pero otras veces…
—Allen quiere el fin de esta guerra, tanto como todos ustedes. —se agachó, con un movimiento rápido golpeó desde abajo, traspasando sin problema las defensas de la guardiana. Fou lo esquivó por poco. —Ella lo que menos quiere es que los inocentes salgan heridos. Que haya el menor número de bajas como sea posible.
Dio un par de giros, moviendo las armas de tal manera que dejaban dos estocadas con cada giro. Era un movimiento un tanto complicado, que le indicó a Allen que Emilia se estaba sumergiendo demasiado en la pelea.
—Para lograr eso debería ser más honesta con todos nosotros. —respondió, manteniendo el ritmo decentemente, pero no era suficiente. Y esa respuesta pareció enojarla más.
—Si lo hiciera, ¿puedes garantizarme que nadie la mirará mal? ¿Puedes asegurar, que nadie se querrá aprovechar de ella? ¿Puedes afirmar que, al terminar la guerra, la dejarán tranquila?
Fou no respondió. Pues era consciente de que las autoridades de la Orden, se aprovechaban de los exorcistas bajo la excusa de la guerra santa. Un ejemplo de ello: el proyecto de los segundos exorcistas. Pero… ¿qué harían con ellos una vez que todo acabara?
Al ver que se quedaba callada, la castaña le gruñó.
—No, no puedes.
"Probablemente, Allen no recibirá ni las gracias cuando todo acabe. Las cosas para ella, incluso serán peores que para el resto. ¿Y si no puede con eso? Si fuera el caso, eso sería mi culpa. Porque incluso, podrían intentar hacerme algo para manipularla. Y no puedo permitir tal cosa. Por eso yo…"
Los ojos de la francesa estaban oscurecidos. El celeste en ellos, estaba opacado con cierto aire de locura mientras seguía atacando a la peli naranja. Se había metido mucho en sus pensamientos.
Y ante lo que Fou detectó era enojo en su semblante, los golpes adquirieron más fuerza; se volvieron más precisos y a diferencia de momentos atrás, tenían mayores intenciones de herir. Le estaba tomando la delantera y temía que la fuera a atravesar con esas espadas al menor descuido.
Llegó un punto en el que solo le quedaba esquivar lo mejor que pudiera sus ataques.
Retrocedía debido a la fuerza de las estocadas contra ella; fue ligero, casi diminuto el descuido que provocó que una de sus rodillas se doblara lo suficiente para quedar medio hincada frente a ella. Al ver eso, Emilia usó la parte no filosa de las espadas para mandarla contra una de las columnas. Fou resistió el impacto, y al levantar la vista vio como la chica alzaba ambas armas para dar un golpe mortal.
Pero antes de recibir el filo de esas Jinetas hechas de inocencia, unas manos rodearon sus brazos desde atrás; con un movimiento de muñecas, la hicieron soltar las armas, que cayeron al suelo con un sonido sordo. Allen cruzó los brazos de Emilia sobre su estómago, de tal manera que no pudiera soltarse con facilidad y deteniéndola con fuerza de avanzar, haciéndola retroceder un poco para alejarla de la guardiana.
—Lía. —susurró Allen en su oído. Tuvo que ejercer mayor presión cuando Emilia se retorció entre sus brazos. —Mi amor.
Fue como un balde de agua fría. La chica dejó de forcejear, pero seguía respirando con dificultad y sus ojos estaban perdidos en algún punto de la pared. Apretó los dientes, gruñó, y se sacudió un poco más, como resistiéndose a responder al llamado de Allen.
Manteniéndola retenida con una mano, la ojigris sostuvo su mentón y la obligó a mirarla directamente. Los ojos celestes temblaban un poco al devolverle la mirada.
Allen suspiró.
—¿Cuál es tu nombre? —Emilia cerró los ojos, temblando.
—E-Emilia… Emilia Galmar.
—Muy bien. ¿Quién soy yo?
Esa pregunta, Allen sabía, la obligaría a pensar un poco más. A volver en sí. Debido a que, aunque sonara simple, Emilia sabría que no lo era. Puesto que solo había una respuesta que podía dar en voz alta ante tanta gente.
—Allen Walker. — abrió los ojos, estaban recuperando su brillo.
—¿Quién eres para mí?
Un último gruñido lastimero salió de su garganta antes de responder. Decir eso en voz alta era menos complicado. Nadie lo entendería en lo absoluto. Por fin su expresión era más tranquila. Y cuando habló, era notable el arrepentimiento en su voz.
—Soy tu Ancla.
Fue lo último que todos lograron escuchar antes de que todo el edificio temblara.
"Miras, pero sigues ciego
No puedes ver que me dejaste atrás
Y no importa lo que haga
Puedo sentir la Inocencia en ti"
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1: Debido a su coeficiente intelectual: Esto en realidad me lo fumé para fines ilustrativos y de persuasión. Aunque yo siempre he sentido que a la gente con mayor intelecto le rodea un aire distinto jaja.
2: A negativo... si eso de por sí ya es bastante raro: busqué en internet los tipos de sangre raros entre la población (échenle la culpa a Grey's Anatomy), descubrí que solo el 6% de la población tiene sangre de ese tipo. Además de que no entendí muy bien todo lo de los componentes y otras cosas. Pero solo centrémonos en que es un tipo de sangre raro... punto xD. Además de que por si se dieron cuenta, ahí hay algo más jejeje.
3: el contraste era demasiado: Por si no recuerdan, Allen, en esta historia no suele usar ropa muy femenina. Los motivos se revelarán más adelante. Pero, el contraste es que Emilia sí usa ropa bastante femenina. Y aquí unas ilustraciones de más o menos cómo vestían.
ilustraciones en Wattpad
4: Jineta Árabe: El calificativo jineta responde a un tipo de espada de producción genuinamente nazarí, introducida en Al-Ándalus por los zenatas (de los cuales derivaría el nombre, o sea Jinete). Correspondía a un tipo de espadas rectas, de doble filo con canal hasta la mitad, de empuñadura osiforme y con pomo redondo, de una sola mano, y cuyos arriaces de forma redondeada caían hacia la hoja dejando un mínimo espacio entre sí. Pero sin duda, su característica más importante era el grandioso trabajo y calidades de los materiales con los que se fabricaban las empuñaduras. Aunque quedan pocos ejemplares en todo el mundo, la espada jineta tenía dos variantes muy bien diferenciadas: la de armas -cuyos ejemplares no se encuentran en museos, pero sí se les hace referencia en documentos de la época-, y la de "parada" u "oficialía". De estas últimas son los ejemplares que podemos encontrar en los respectivos museos -como la espada de Boabdil o la Tizona de el Cid-, y son las que han servido para catalogar a estas espadas como armas lujosamente forjadas y ataviadas de los mejores materiales de la época.
Esta espada me pareció adecuada para la pelea que tendrían Fou y Emilia jeje. No me pregunten por qué solo lo sentí.
Ahora sí, entrando a las notas de este cap. Díganme ¿qué les pareció? Les soy honesta. Me costó un poco darle forma a la última escena. Pero es que quería que se revelara cierta información. Wuuuuuuuuu eso que se dijo al final, como muchas otras cosas, tendrá su revelación más tarde \(0^◇^0)/
He de decir que el lemon de cap anterior y la pelea de este, tuvieron sus origenes mucho antes de lo que se imagina. Así que no saben lo mucho que los quería escribir. La verdad espero que les haya gustado. Y que no les haya parecido muy cargado o largo el capítulo. Traté de que no fuera muy extenso, pero no pude evitarlo y ya ven, esto salió. Aparte de eso no tengo mucho que decir sobre este capítulo, creo que ya varias cosas empiezan a tomar forma. O por lo menos eso espero (^人^)
Aquí se empieza a ver que Emilia también tiene un lado un tanto oscuro. Pero que solo se desata por el amor que le tiene a Allen. Jejeje más adelante, conoceremos más facetas de ella. Incluso tiene su lado toxico o(**)o pero no se preocupen, falta mucho para que lo veamos.
Y, por si no se entendió, sí, ambas sabían de lo que estaban hablando Bak, Komui y los dos cómplices provisionales antes de ir a la sala. Y si, también sabían que Fou iba a retar a Emilia. Como que actuaron bastante bien, ¿no? Neta que en esta historia yo planeo ciertas cosas y me salen diferente. Pero no me quejo y al final, después de que lo escribí cobra sentido para eventos futuros (ノ*ФωФ)ノ Ahora el arrebato de la chica si no fue actuación. Jeje sorry, eso fue enserio. La neta a mí me gustó jeje. (y▽,)╭
¿Dudas? ¿Reclamos? ¿Algo no se entendió?
De ser así también espero sugerencias jajaja. Y bueno, sin más que decir, mil gracias por leer.
By. KNM
PD: mañana hay capítulo.
