Capítulo Veintiuno

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"I can feel the Innocence in you

El significado de las palabras de la chica no pudo ser evaluado como es debido. Ni siquiera les dio tiempo de pensar detenidamente en su actitud y conversación extrañas que habían mantenido Allen y Emilia. Ni el porqué de ese extraño comportamiento por las palabras de Fou.

Aunque todos se hicieron una vaga idea al respecto.

Se tambalearon debido a la sacudida del lugar. Era evidente que había algo afuera que estaba buscando abrirse paso a la fuerza, y por supuesto sin usar la entrada que era abierta por la guardiana.

Fou, recuperándose de la sorpresa, apenas fue consciente de que los alrededores estaban siendo destruidos. Cerró los ojos y se concentró, buscando la fuente de todo eso, ya que sentía una energía bastante extraña a las afueras. A demás de inmensa y bastante… iracunda.

Por estar tan enfrascada en la pelea no lo notó, y eso le molestaba.

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I can fell the Innocence in you

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—¿Qué demonios está pasando? — Todos tenían la misma pregunta, pero nadie lo expresó tan bien como Kanda.

—Eso… —Fou se quedó sin habla al darse cuenta de lo que era. Lastimosamente no pudo dar aviso para que todos se cubrieran a tiempo.

La rama asiática, y casi todas las ramas de la orden, tenían a su alrededor una barrera especial que les ayudaba a repeler ataques sorpresa. Pero, aparte de las personas que tenían autorización para entrar, esta tenía una excepción en cuanto a lo que permitía ingresar de manera inmediata; eso era la Inocencia.

—Hay que evacuar a todos…

Apenas fue audible la voz de Fou, pues francamente no se explicaba cómo era posible que aquello estuviera pasando. Y no había tiempo de averiguarlo, solo de actuar.

Antes de que cualquiera pudiera registrar el desconcierto y leve pánico en la voz de la guardiana, los temblores se hicieron más fuertes.

Uno en específico, logró crear una grieta justo sobre la sala de entrenamiento en la que se encontraban los exorcistas y el supervisor. Con lo cual fue visible la causa de toda esa perturbación que rondaba los alrededores.

Y, aunque desconocido solo para dos de las personas presentes, el resto se sintió bastante confundido por lo que veían a las afueras del lugar.

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I can feel the Innocence in you

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—Pero qué…

—Dios bendito.

Algo hizo que Emilia, quien apenas terminaba de acomodar sus emociones, se inquietara aún más que con la provocación de la guardiana al escuchar la exclamación de Allen. Eso que se encontraba sobrevolando la montaña era espantoso. No había otra forma de definirlo.

Pero, al recordar quien era Allen, y más específicamente, quien era ella misma para la exorcista, supo que eso le iba a afectar más que al resto. Quienes se dio cuenta, no parecían tan sorprendidos al ver aquello, sino porque se encontrara allí. En especial el supervisor, el general y Kanda Yuu.

—Allen —llamó. Y al no obtener respuesta, observó con preocupación como las lágrimas se empezaban a acumular en sus ojos y sus manos empezaban a temblar. —Allen.

Emilia tomó a Allen de los hombros con fuerza para hacer que la mirara de frente. Pese a eso, ella no quitaba la vista de esa cosa, que seguía destruyendo todo a su alrededor. Con un gruñido, imitó lo que había hecho hace no mucho para hacer que la mirara a los ojos. Y cuando por fin lo consiguió, se aseguró de transmitirle toda la calma posible con su mirada.

—Es tan cruel… —susurró Allen, y Emilia pudo ver que, hacía lo posible por no actuar imprudentemente, de ahí el temblor en su cuerpo.

—Respira. —habló con voz firme. Vio como la británica cerraba los ojos y respiraba un par de veces. Luego de unas inhalaciones, volvió a abrirlos; por fin había un poco de calma. —Hoy ya hemos llamado mucho la atención. Así que tienes que trabajar con ellos. Y tratar la manera de no actuar por tu cuenta. Ya habrá tiempo para calmarlos más tarde.

Allen solo asintió. Suspiró otra vez y después recargó solo unos segundos su frente en el hombro de Emilia.

—Con lo que le dijiste a la guardiana, creo que fue suficiente para que se calmen por su cuenta.

Aunque un poco incómoda, Emilia soltó una pequeña risa.

Afortunadamente, todos alrededor de ellas ahora se encontraban demasiado ocupados para ponerles atención.

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I can feel the Innocence in you

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Luego de eso se separaron, Emilia se encargaría de ayudar a la gente a evacuar. De esa forma, no entorpecería a los exorcistas para que se encargaran de eso que estaba destruyendo toda la edificación de la rama asiática.

Mientras que Allen, tuvo que hacer uso de su inocencia -recién recuperada de las armas de Emilia-, para materializar una cuerda, que le permitiera impulsarse hacia arriba y así alcanzar al resto de exorcistas a las afueras del lugar.

En tanto ellas se encontraban hablando, los demás se habían apresurado al exterior para tener un mejor panorama de lo que estaba pasando. Bak se dirigió a su oficina y Fou empezó a ayudar al personal a ponerse a salvo.

Emilia la vio posicionarse a sus espaldas sin que la notaran realmente, estaban bastante concentrados viendo a la forma humanoide que se encontraba haciendo uso de su energía para destruir los alrededores. Se rió un poco cuando la vio hablar y ellos saltaron del susto.

Retomó su andar con prisa para ayudar en lo que pudiera. Allen podía con eso por su cuenta. Tenía que confiar en eso.

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I can feel the Innocence in you

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—Es Suman Dark. —dijo Marie con bastante tristeza y desconcierto. Por los sonidos, no había nadie más que pudiera ser esa persona.

—¿Cómo demonios se convirtió en un caído? —preguntó Daisya.

—Más importante, ¿por qué su objetivo parece ser específicamente este lugar? —Tiedoll extendió su inocencia, cubriendo los lugares más vulnerables de la montaña; de manera que no se vieran tan afectados por los rayos de energía que estaba expulsando quien ahora sabían, era Suman Dark convertido en un caído.

—¿Qué es un caído? —preguntó Allen.

Con su voz, saltaron un poco, ya que no se dieron cuenta de exactamente en qué momento les había seguido. Pues creían que se encontraba tranquilizando a su novia en esos momentos, pero no había rastros de la francesa por ningún lado.

Pese a la situación y la sorpresa inicial de verla detrás de ellos, hubo algo que inquietó sus mentes. En especial las mentes de Tiedoll y Kanda. El primero, haciéndose una idea de todo lo que había causado que Emilia dijera esas cosas. Y el segundo, sintiendo algo a lo que no le quería poner nombre y mucho menos reconocer.

"¿Acaso crees que a ella le gusta mantener las cosas así? ¿Piensas que es su elección?"

Había que reconocer, que esas palabras habían tenido un gran impacto en todos, incluso en los que no estaban al tanto de todo y por ende no sospechaban de ella. E hicieron pensar en algo que no había considerado ni de casualidad a Kanda.

Volviendo a la realidad, Tiedoll explicó con cautela la situación.

—Allen… un caído es alguien cuya sincronización se ha reducido a menos del cero por ciento. —no estaba muy seguro de explicar por completo todos los detalles, pero consideró que era necesario hacerlo, ya que la chica le seguía mirando con intensidad, esperando a que continuara hablando. —Cuando alguien ha alcanzado un nivel de menos del cero por ciento de sincronización, la causa principal es que traicionó a la Inocencia, y este es el resultado.

—¿Traicionó? ¿Traicionar de qué forma?

—No tenemos los detalles de lo que habrá hecho para terminar así, pero debió ser grave.

Todos dirigieron su mirada a la forma caída de Suman Dark.

Allen en especial, con bastante tristeza en sus ojos.

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Loved you so long

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—¿Qué podemos hacer para ayudarlo? —preguntó en voz baja.

—Por el momento podríamos… —Antes de que Tiedoll terminara su frase, fue interrumpido por la voz de Komui, la cual venía desde un golem que batía sus alas cerca de ellos.

—Lo único que deben hacer por ahora, es esperar a que termine la caída. Su prioridad debe ser recuperar la Inocencia de Suman Dark. —fue la orden alta y clara que dio el director del Cuartel General incluso antes de cualquier saludo.

—Director…

—¿Qué estás diciendo, Komui? —casi gritó Allen al escuchar lo que dijo el chino.

—Allen, tranquilízate. —Alma la tomó del hombro, para que no destruyera al golem en un arrebato por no tener en frente al director.

—Director Komui, ¿qué fue lo que hizo Suman Dark para terminar en estas condiciones?

Solo se escuchó un pequeño silencio antes de que la voz de Bak reemplazara a la del director.

—Según lo que sabemos, se encargó de darle a los Noé información confidencial de los exorcistas, junto a sus ubicaciones actuales y la misión a la que se dirigían. Que ruta estaban siguiendo para encontrarse con sus generales. A estas alturas, hemos perdido a la unidad de Kloud, y no tenemos noticias de la unidad de Sokalo.

—¿Cómo estás tan seguro de que fue él quien dio esa información? —preguntó Kanda.

—La prueba final de que sus acciones le han salido caras, está justo frente a ustedes en estos momentos.

Al entender que era obvio el porqué, nadie quería decir nada más.

—Pero eso es… —la voz de Alma fue interrumpida.

—General Tiedoll, comprendo a la perfección que la situación no es muy agradable para ninguno de ustedes. Pero tenemos los detalles de lo que hizo el ex exorcista Suman Dark, que lo llevaron a su situación actual. —empezó Komui de nuevo.

—Pero justo ahora, no nos queda otro remedio que esperar a que finalice la caída. En ese momento, deben recuperar la Inocencia y… si quedan, trasladar sus restos al cuartel.

Con eso quedó claro cuál sería el final de la caída para Allen. A Suman no le quedaba otro camino que la muerte.

—General Tiedoll, por favor continúe cubriendo con su Inocencia la montaña el mayor tiempo posible.

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Haven't lost in weeks

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—Tiene que haber otra forma. — se quejó Allen. —No puede ser que lo único que nos quede por hacer sea esperar a que muera. No es correcto.

Ninguno podía decir que no esperaba que esa fuera la reacción de la británica.

Tiedoll, intuía que algo así iba a decir, y que no era lo único que opinaba y quería decir al respecto. También intuyó lo que dijo el director Komui Lee a continuación.

—Allen, no hay nada más que se pueda hacer. Ahora lo importante, es recuperar la Inocencia de Suman.

—Pues no estoy de acuerdo. —replicó, con una expresión bastante molesta en el rostro.

—Walker, este es un estado irreversible que solo tiene un desenlace.

—Entonces, ¿me estás diciendo que esto es lo que hace la Orden Oscura cuando uno de los suyos cae en calamidad? ¿Los abandona? ¿Qué no se supone que la iglesia predica también sobre el perdón de Dios?

Eso fue como una bofetada en el rostro para los superiores de la Orden Oscura. Involuntariamente, el general hizo una mueca, mientras que los exorcistas se sacudieron levemente; más por el impacto de las palabras, que por el hecho de que no tuvieran ningún argumento en contra de eso.

Sin importarle las reacciones por su arrebato, Allen volvió a hablar.

—Sí es así, ¿cierto? —prácticamente gruñó al golem con el que se comunicaban con ellos. —Pues no estoy de acuerdo. No voy a quedarme de brazos cruzados, a esperar que uno de nuestros compañeros muera de esta manera. Hay que buscar una forma de ayudarle.

Kanda estaba teniendo conflictos en su interior. Y, de hecho, no era el único. Puesto que el resto, también estaban recordando, de nuevo, las palabras de Emilia de hace no mucho.

"Allen quiere el fin de esta guerra, tanto como todos ustedes. Ella lo que menos quiere es que los inocentes salgan heridos. Que haya el menor número de bajas como sea posible."

Hubo tanta seguridad en las palabras de la castaña, que ningún valiente se atrevería a cuestionarle sus argumentos, sabiendo que era la única persona que conocía a Allen como la palma de su mano. Nadie podía decir lo contrario al ver la confianza y la manera que tenían de tratarse entre ellas.

Si había alguien que podía decirles todo sobre Allen Walker, pero era poco probable que lo hiciera, esa era Emilia Galmar.

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Let me be the Innocence you need

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Komui no necesitaba que le contaran lo que había pasado. Ya que, de manera discreta, un golem se encontraba en una de las esquinas, transmitiendo las imágenes y sonidos dentro de esa sala de entrenamiento.

El supervisor tenía que admitir, que el impacto debido a las cuestiones que había planteado la francesa no era poco. Tampoco podía evitar darle la razón.

Saliendo de ese vórtice de pensamientos que los llenaban de culpabilidad -aunque cierto pelinegro lo negara-, Tiedoll tomó la palabra, bastante entusiasmado por la determinación que mostraba Allen.

—Bueno, siendo ese el caso, entonces…

El general se dio la vuelta y fijó su mirada en el caído frente a ellos, ignorando las posibles quejas que estuvieran pensando en dar sus superiores. Aunque, sabiamente no dijeron nada cuando lo vieron mover su inocencia para que rodeara a Suman.

Los demás, que no estaban dispuestos a quedarse atrás, sobre todo Alma y Daisya, se lanzaron hacia el frente para ver en qué podían ayudar a su maestro.

Allen desapareció de la vista de los que quedaron atrás sin que lo notaran realmente.

Curiosamente, quien se dio cuenta de hacia dónde iba, fue Kanda. Con sus rasgados ojos siguió los movimientos de la peliblanca, y no sabía muy bien qué sentir en cuanto vio las lágrimas no derramadas en sus ojos, mientras esta se dirigía con velocidad hacia el centro del alboroto que estaba causando el caído.

La Inocencia de Allen la rodeó, formando pequeñas dagas que se encargaban de alejar los rayos de energía que se interponían en su camino.

Alma le iba siguiendo los pasos. Gracias a su constante entrenamiento, podía decir que era más fuerte y ágil de lo que era no hace mucho. Por lo que no le fue difícil seguirle el ritmo. Aunque no sabía muy bien lo que iban a hacer una vez alcanzaran a Suman en el centro de esa forma escalofriante que estaba tomando su Inocencia.

El general se posicionó en una de las laderas, dándole forma a su Creador del Edén, para que retuvieran y recibieran los ataques que le eran lanzados a la montaña en donde estaba la rama asiática.

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Loved you so long

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Durante toda la actividad, nadie se dio cuenta de la figura femenina que contemplaba todo desde una distancia prudente. Oculta también de los sentidos de cierto exorcista gracias a un medallón que le dio su amo.

—Señorita Lulubell, ¿solamente vamos a observar? — peguntó el Akuma vestida de sirvienta a la par de la Noé.

Los lentes de la rubia se iluminaron con los rayos que eran lanzados a diestra y siniestra contra una de las ramas de la Orden. No estaba especialmente interesada en lo que pasara con esa gente; lo que le interesaba era ver lo que haría esa exorcista a la que le enviaron a observar. Sin cambiar su expresión o su postura, respondió a su sirvienta.

—El amo ordenó no ser imprudente. Estamos aquí solamente como espectadoras.

—Pero al menos deberíamos intentar destruir esa Inocencia…

—Destruirla es lo de menos. —respondió apáticamente. —El amo teme que esa mujer sea el enviado sobre el que se nos advirtió. Así que hay que vigilarla.

El Akuma y la Noé contemplaron con detalle como el resto de los exorcistas se encargaban de inmovilizar, evadir y repeler los ataques de ese exorcista caído. Esa chica en especial se destacaba; ahora la rubia entendía a lo que se refería Tyki en cuanto a su apariencia y sus habilidades.

Lulubell no se consideraba especialmente ordinaria. Dejando de lado su condición en la familia Noé, podía decir, sin llegar al narcisismo, que era bastante atractiva. Pero esa chica…

—Nunca había visto a alguien así de... llamativa. Señorita Lulubell, ¿esa chica de verdad será humana? Tan solo mire la forma en que esquiva y ataca, más bien parece alguien experimentado en batallas legendarias o el espionaje profesional.

La mujer no respondió. No era necesario que lo hiciera. No es que tuviera envidia ni nada por el estilo, es solo que esa mujer no le daba buena espina. Ahora era más comprensible porqué su amo le ordenó no ser imprudente. Y recordando la condición en la que todavía se encontraba la Noé de los sueños, era mejor obedecer.

Observó cuando el resto de los exorcistas se acercaron al corazón de la forma caída de ese exorcista traidor.

Los vio ponerse de acuerdo para alcanzar al hombre que maldecía todo aquello que le rodeaba, mientras continuaba cayendo en la locura debido al estado en el que lo tenía la Inocencia. Su traición era grande, lo que había hecho, se había ganado que el cristal divino lo castigara sin piedad.

El exorcista que usaba hilos con salmos, ayudaba a su general a mantener retenidos los extremos de la forma del caído, de tal manera que sus ataques no cayeran directamente en la sede. El espadachín de los ojos abiertos, por fin pareció reaccionar y unirse a los otros tres que ya se encontraban en el centro. Definitivamente era bastante hábil, ya que le llevó menos tiempo que al resto -aún con la ayuda de la peliblanca-, llegar hasta donde estaban el resto de sus compañeros.

La única chica del grupo y los otros dos, notaron de inmediato a esa niña que había absorbido el hombre hacia su forma caída. El espanto fue evidente.

Allen Walker se encargó de sacarla de inmediato, se la entregó a uno de sus compañeros, quien se alejó con ella lo más rápido que pudo; cubriéndola con su cuerpo y la ayuda de su inocencia para que no le pasara nada. Los otros tres, continuaron hablándole para hacerlo entrar en razón.

Lulubell pudo detectar algo de desesperación en la forma de llamarlo. Desde la distancia en la que se encontraba, no pudo distinguir muy bien lo que decían, pero se hacía una idea al respecto. Y sabía que era inútil. Intentar hacer que ese caído regresara a sus cabales ya era completamente imposible.

De nuevo, la exorcista de cabello blanco se movió para ayudar de otra forma, indicando a sus compañeros que no dejaran de hablarle. El japonés de cabello negro repelía los ataques exteriores junto al otro sujeto de la capucha. Cuando menos se quisieron dar cuenta, para su espanto, vieron como la chica empezó a ser absorbida hacia el interior de esa Inocencia alrededor del traidor.

La Noé podía afirmar que todos entraron en pánico por ello. E incluso ella, intuía -esperaba, anhelaba-, que algo le pasaría estando dentro de ese cuerpo sobrenatural y destructivo.

—Señorita Lulubell, mire, mire. Esa mujer fue absorbida. Es probable que no sobreviva a las cosas que pasan dentro de ese caído. —se emocionó el Akuma.

Sinceramente, esperaba que eso fuera cierto, pero…

Con asombro, vieron desde la distancia como el caído empezaba a convulsionar, clara señal de que la caída estaba por terminar y a ese hombre no le quedaba mucho tiempo de vida. Aunque no lo demostraba, la Noé se emocionó un poco al imaginar que esa exorcista no sobreviviría a la explosión final que lanzaría la Inocencia.

Tal y como esperaba, en poco tiempo unos rayos de luz empezaron a salir de todas las direcciones desde dentro de ese cuerpo gigante hecho de Inocencia. Por más que el resto de los exorcistas intentaran seguir reteniéndolo, ya era demasiado tarde para intentar algo más para ayudarlo.

No pasó mucho antes de que les diera tiempo de alejarse y que se produjera la esperada explosión de energía.

El cielo se iluminó con lo que ello produjo. Pequeñas partículas de luz caían de todos lados cuando el cuerpo del caído terminó de desaparecer.

Y, ante el asombro de todos, vio como Allen Walker se dirigía a una caída mortal desde donde desapareció el traidor. Curiosamente, sostenía algo en sus brazos, que mientras ella iba descendiendo, se iba esfumando como si de ceniza se tratase.

Definitivamente eran los restos carbonizados de Suman Dark.

El general la atrapó justo a tiempo. Debido a que era el más fuerte, no se vio tan afectado por los residuos de la explosión, y fue por eso por lo que la pudo atrapar. Pero no se podía decir lo mismo del resto de exorcistas, quienes salieron volando en diferentes direcciones.

A la Noé de la lujuria no le interesaba nada más al ver aquello. Ya que, al parecer, no le pasó mayor cosa a esa exorcista como esperaba.

Solo le interesaba ver como el general la hacía reaccionar, le ayudaba a ponerse de pie luego de colocarla en el suelo con delicadeza y le extendía un pañuelo para limpiar las lágrimas de su rostro. Desde donde estaba la Noé, apenas se pudo dar cuenta de que el mayor intentaba consolarla. Permanecieron hablando unos momentos y después se dispusieron a ayudar a los otros exorcistas.

La chica de cabello blanco se alejó, como buscando algo. La vio perderse entre los escombros que sobresalían de la montaña a causa del desastre. Gritó algo, saltó sobre las ruinas y después ya no pudo verla más.

—Es una pena que siga con vida. ¿No lo cree, señorita Lulubell?

Lulubell no respondió, simplemente se dio la vuelta, alejándose de la escena. Lastimosamente, no había mucho de relevancia que le pudiera llevar como información a su amo. Solo una cosa le había quedado clara.

Tenían que apresurarse en eliminar a Allen Walker.

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Haven't lost in weeks

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Kanda no podía creer que eso le estuviera pasando.

La humillación por la que le haría pasar Daisya y el estúpido de Lavi si se enteraban sería eterna. Aunque, por el momento, solamente le quedaba preocuparse por salir de esa situación de manera digna.

—¿Se encuentra bien, joven Kanda?

Kanda quería gritar. Maldecir. Daría lo que fuera por ser capaz de llamar a Mugen con el pensamiento, para cortarse el cuello y no sucumbir a la presión. En lugar de eso, solo le quedaba responder.

—Solo date prisa… —de ser un humano como cualquier otro, hasta sería capaz de decir "por favor". Pero se trataba de Kanda Yuu, maldición. Aun así, a la enana esa no pareció importarle su falta de modales y delicadeza. Incluso se veía divertida.

—Trataré de balancearlo para que llegue al otro extremo. —Emilia hizo cálculos en su mente, buscando una roca que le permitiera poner al exorcista a salvo. —Me temo que voy a necesitar de su colaboración, joven Kanda, es solo que… —la chica dudó un poco, pero, a pesar de que no se le notaba mucho, le divertía bastante la situación. —Usted pesa más de lo que puedo soportar, así que empiece a balancearse, trataré de hacer el resto.

La situación estaba así: la explosión final de la caída de Suman Dark, mandó bastante lejos a los exorcistas.

Kanda en específico, estuvo a punto de caer por uno de los riscos que se habían formado, el cual, por lo visto, le había abierto el paso al río que rodeaba una parte de la entrada principal de la rama asiática. Por lo que estuvo a punto de caer directamente a la corriente que se encontraba justo debajo. Si impactaba contra el agua, era poco probable que pudiera salir de esa por su cuenta.

Preparándose mentalmente para lo inminente, el japonés solo atinó a cerrar los ojos, esperando su desgracia. Lamentablemente, la desgracia no fue caer al agua, sino ser rescatado precisamente por Emilia Galmar.

No sabía exactamente cómo lo hizo, pero la buscadora logró atrapar su brazo con un listón algo exótico que antes estaba alrededor de su cintura. Al parecer los adornos facilitaron que la tela se enrollara en su extremidad para impedir su caída.

El problema, la chica se encontraba sosteniéndose de una columna; prácticamente la abrazaba como un coala para no caer junto al pelinegro hacia el agua. Desde donde estaba Kanda podía ver el esfuerzo que eso le estaba llevando.

Se estaba balanceando, buscando un ángulo que le permitiera aterrizar en algo firme y evitar caer al agua, cuando el grito escandalizado del brote de habas lo hizo detenerse.

—¿Qué demonios? Bakanda, ¿cómo te atreves a hacer que Lía se esfuerce de esta manera?

—Allen…

—Aquí nadie le pidió nada.

—Y encima mal agradecido. —la chica empezaba a acercarse a la francesa para ayudarle, pero no precisamente con el fin de ayudar a Kanda también. —Maldición. Mira nada más. Lía, tan solo suéltalo. Lo único que tiene que hacer es nadar hacia esas rocas, escalarlas y salvarse por su cuenta.

—Allen, creo que…

Pero Allen no le escuchó. Pero no porque no quisiera, sino porque se resbaló de la columna antes de llegar hasta Emilia y hacer que soltara a Kanda. Sin embargo, su descenso no le impidió hacer que su Inocencia se transformara para cortar el listón con el que Emilia sostenía al exorcista.

Kanda jamás lo admitiría, pero sintió que toda su vida pasaba frente a sus ojos mientras chocaba contra el agua.

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Let me be the Innocence you need

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Emilia vio como Allen salía del agua como si de una sirena se tratase. Su cabello fue lo primero en salir y sacudirse sobre toda su cabeza hasta caer en su espalda con inusual elegancia. La chica prácticamente brillaba por toda el agua que salpicó su melena y su cuerpo. Incluso su cabeza y su pecho estaban elevados cual delfín saltando en el agua.

Aunque la quería admirar y estaba bastante fascinada por su técnica de nado, hubo algo que la detuvo de sumirse en esa imagen encantadora de su novia nadando hacia las rocas para empezar a subir. Y sus sospechas fueron confirmadas luego de que pasaron unos momentos y se dio cuenta que el otro exorcista no salía a la superficie.

—¡Allen, el joven Kanda no sabe nadar!

Vio la sorpresa y después la comprensión en el rostro de Allen antes de que, con una maldición, se zambullera de nuevo.

Esperó con un poco de inquietud a que salieran, pero no pudo controlar su ansiedad y empezó a buscar la forma de bajar por esas rocas para poder ayudar. Afortunadamente, un estallido se elevó como si una bomba hubiese explotado bajo el agua; de ella salía una cuerda que brillaba, la cual se enrolló en la columna en la que antes estuvo inclinada; para que después, sin una pizca de delicadeza, un cuerpo fuera lanzado cuando la dueña de esa cuerda logró llegar a la superficie.

Luego de rodar patéticamente, el cuerpo de Kanda terminó tendido en el suelo boca abajo, probablemente había tragado más agua de la que creyó. Emilia solo pudo suspirar al ver como Allen se paraba elegantemente a su lado.

—Algo de delicadeza no habría afectado.

—Ese tipo no se la merece.

—Aun así…

—Oye, grandísimo idiota, al menos da las gracias. —Allen le dio una patada sin mucha fuerza al costado de Kanda, y al ver que no reaccionaba, ambas se sorprendieron un poco. —¿Qué no se supone que ya debería de haber sacado el agua por su cuenta? —se dirigió a Emilia esta vez.

—Al parecer su sistema de regeneración se está retrasando un poco. —la chica lo evaluó detenidamente. —Supongo que la posición no le ayuda, tal vez…

—Bueno, tarde o temprano lo hará. —Allen se veía con intenciones de irse sin más.

—Solo por si acaso, creo que es mejor si le ayudamos haciendo RCP para que la expulse.

—¡Nah! Lo logrará por su cuenta.

—Allen…

Allen gruñó, pero no impidió que Emilia se acercara al japonés, le diera la vuelta y colocara las manos sobre su pecho para hacer presión y ayudarle a expulsar el agua. A la británica le pareció extraño que después de un par de contracciones no lograra nada.

—Que extraño… debería de funcionar. Allen, ayúdame. Tal vez sea necesario que…

—Vamos, Lía, la reacción puede tardar un poco.

—Allen. —esta vez llamó de forma un poco más severa. —Está bien, lo haré yo…

Antes de que se pudiera mover, en cuestión de segundos Allen estaba hincada frente a ella al otro costado del pelinegro; colocando dos dedos en su nariz; llenando sus pulmones de todo el aire que le fuera posible y, con bastante aversión, llevar sus labios a los de Kanda para soplar con fuerza.

Ni un solo movimiento innecesario, solamente llenar de aire los pulmones de ese exorcista con la mayor cantidad que pudiera de una sola vez para no alargar de más el proceso. Incluso se veía como si intentara llenar un globo hasta hacerlo estallar con un solo soplo.

Se trataba de Allen después de todo. Solo Emilia podía dar fe del tiempo que podía aguantar su novia bajo el agua.

La castaña soltó un resoplido con el que ocultó la risa explosiva que le quería invadir.

Le vio alejarse con una mueca bastante marcada en todo su rostro. Luego escuchó la tos que invadió al ahogado, seguido del temblor de su cuerpo entero y después la expulsión violenta de toda el agua que había tragado.

Le dio tiempo de volverlo a poner boca abajo para que sacara el agua con mayor facilidad. Este se arrastró un poco lejos de ellas, gateando como un náufrago sobre la arena de una playa luego de meses en el mar; todavía tosiendo y con dificultades para respirar correctamente.

La ojigrís se alejó de la escena una vez su propósito fue cumplido, y se limpió los labios con el dorso de la mano. La mueca en su rostro era de completo desagrado y hasta un poco de molestia. Molestia que, por increíble que pareciera, iba dirigida hacia su novia al ver la diversión en sus ojos y el temblor de sus hombros por aguantar la risa.

Cuando el japonés por fin dejó de toser, hubo un silencio en el que la advertencia que le daba Allen con los ojos a Emilia era como la de un depredador amenazando a su presa.

Con eso, Emilia no pudo controlar más su risa.

Si bien la situación era muy diferente hace no mucho, en ese momento, la diversión al ver el disgusto de Allen le ganaba.

No es que le gustara, pero pocas veces había logrado que la británica alcanzara esos extremos de disgusto. Y siempre había sido por causas similares. Y con esos recuerdos era que se divertía aún más. Aunque tal vez, tenía que pensar en una forma para compensárselo más tarde.

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Loved you so long

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—¿Qué carajos…? — Kanda seguía teniendo dificultades para respirar. Pero lo puso en segundo plano cuando escuchó la risa que soltó la enana.

Aún con sus pulmones ardiendo, la garganta doliendo y los ojos un tanto desenfocados, volteó para ver a que se debía esa risa explosiva.

Siendo honesto consigo mismo, no lograba recordar mucho de lo que había pasado una vez empezó a hundirse en el agua. Se sentía un poco confundido y no lograba explicarse qué era lo que causaba la actitud del brote de habas. Quien le estaba dando la espalda a la francesa y se podía ver que no estaba muy feliz con su novia que digamos; mientras esta casi rodaba por el suelo con su risa.

Definitivamente no entendía nada.

Después de unos momentos de contemplación, el brote de habas por fin habló.

—Emilia Galmar. —dijo con un tono un tanto oscuro. Cosa que no intimidó en lo más mínimo a la mencionada. —Ríete todo lo que quieras, pero esto no se queda así.

La chica se rió un poco más, soltó un suspiro y se dirigió a él.

—Joven Kanda, ¿se siente bien?

No sabía si responder o no. Pero supuso que incluso él tenía que reconocer -sin exagerar-, que le habían salvado la vida. Y su orgullo al menos le tenía que permitir agradecer por algo como eso.

—Si… —no sabía como pronunciar exactamente lo que seguía. —Yo…

—Esto lo arreglaremos más tarde. Lía, vamos.

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Haven't lost in weeks"

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Las vio irse todavía con cierta inquietud. La enana seguía riéndose y el brote de habas caminaba de manera rígida.

Con algo de extrañeza, apenas registró una sensación de frío sobre su boca y un leve, muy, muy leve sabor dulce en su labio inferior. Y con el brinco que hubo en su pecho al llevar sus dedos a la zona, se sintió inquieto. Algo que definitivamente no le gustó en lo absoluto.

¿Qué demonios había pasado?

Sea lo que sea, algo le decía que no era algo que debiese recordar si quería mantener su estabilidad... mental. Sobre todo, al recordar la risa de la enana y la molestia del brote de habas.

Es solo que, el que no debiera recordarlo, no significaba que no quisiera hacerlo.

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"Puedo sentir la Inocencia en ti (x5)

Te he amado tanto tiempo

No lo he perdido en semanas

Déjame ser la Inocencia que necesitas

Te amé tanto tiempo

No lo he perdido en semanas

Déjame ser la Inocencia que necesitas

Te amé tanto tiempo

No lo he perdido en semanas"

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Al fin. Al fin. Al fin. Waaaaaaaaa

En este capítulo por fin se revela la canción de este arco. o(**) Su nombre, como bien se ve en el video es "Inocencia" de la producción Cannon Division en colaboración con la voz de Soren Bryce. A que es inquietante la canción. Jaja

Con esto entro un poco en lo que es mi excéntrico gusto por la música. Más adelante también habrá otras canciones que son casi igual de raras que esta.

Como mencioné en el capítulo dieciocho, no comprendo muy bien el significado de la letra. Pero cuando la escuché con cuidado, algo se relacionó con lo que quería transmitir en este arco de la rama asiática. Jejeje, es solo qué, no sé si quedó muy claro, pero si no lo hizo, igual, en capítulos próximos se explicará con lujo de detalles. Pido paciencia por favor. (/▽)

Muy bien, y en este cap, jajajaja déjenme decirles que lo del final no lo planeé con mucha antelación, fue de esa clase de cosas que me dije: hey ¿Por qué no? (o′┏▽┓o) y bueno, al final así salió toda esta locura. XD

Aquí como que quedaron un poco más claros los cambios de punto de vista. (〜 ̄) Sé que suelo hacerlo más esporádicamente. Y de verdad que espero que hasta el momento, hayan entendido que punto de vista es el que se abarca en cada cap y cuándo es que cambia cada uno. jeje Si no es así pido disculpas.

Como se habrán dado cuenta, aquí no tuvimos el ataque del akuma, sino que el ataque del caído. Les cuento que, en un principio, antes de llegar a estar parte de la historia tenía pensado otro desarrollo para este arco, que la verdad no viene al caso. Pero entonces decidí que era mejor unir esos dos eventos del canon en uno solo. Pues lo que me sirve, es eso que pasó cuando Allen fue absorbida... jajaja. Sí, lo sé, probablemente la los harté con el misterio. Pero de nuevo, pido paciencia. Trataré de que valga la pena cuando lo lean. (〃` 3′〃)

Por otro lado, si ya lo notaron, soy más de narrar acontecimientos, acciones, batallas, aunque me cuesta un poco el dialogo, trato de que quede acorde a los hechos que rodean la acción de las escenas. Espero que en este cap se haya visto un poco del Allen del canon al no querer que Suman perezca sin más. No sé si lo logré pero espero que les haya gustado si no lo hice, jejeje.

Y, menciono lo de las narraciones, porque en el próximo capitulo hay mucho monólogo interno de algunos personajes y conversaciones con las que zanjamos un tema que ha estado rondando por todo este arco. ╰(ω ̄o) que emoción.

También será el último cap de este año. Así que no me queda más que darle las gracias a las personas que siguen leyendo esta locura y que me han apoyado con comentarios y botos. Esas reacciones a esta cosa son las que me llenan de ánimo y me impulsan a seguir y terminar. Espero de todo corazón que me sigan apoyando en lo que nos falta, que déjenme decirles... es bastante ('-')

Pero no angts. Buscaré la manera de hacerlo entretenido e interesante, y por sobre todo que no se aburran.

Y bueno, supongo que ya se dieron cuenta de lo que sigue después del cap 22, y eso es: (suenan redoblantes de emoción) si, damas y (posibles) caballeros, es el arco de la ciudad de Edo.

En este arco, puedo decir que empezaremos a ver más de las habilidades de Allen y si gente, empezamos con las revelaciones. Que aunque pocas, puedo asegurarles que tendrán sentido. Cómo habré mencionado en alguna oportunidad, todo en esta historia tiene un propósito, incluso esos detalles que a veces parecen insignificantes. por lo tanto, no se espanten de que nada pase (exactamente) como en el canon, jajaja todo siempre es mi versión alocada de los hechos (^^)

Sin más que decir, felices fiestas, gracias por leer y nos leemos el 30. Cambio y fuera.

By. KNM.