Capítulo Veintiséis
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A pocas horas del anochecer
Edo, Japón
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La tensión era palpable por todo el lugar.
Road apenas terminaba de recuperarse hace tres días, y estaba lista para iniciar con la tarea que le encomendó el Conde. Era algo para lo que se había estado preparando desde hace mucho. Pero que no estaba especialmente entusiasmada de hacer. En especial después de que le recordaran a causa de quién tenía que hacerlo.
—Querida Road, espero que esta tarea sea completada sin inconvenientes. —la voz del Conde le sorprendió un poco, más supo recomponerse a tiempo.
Le sonrió con confianza antes de responderle.
—No se preocupe, Conde. Todo está listo y se hará tal y como lo desea.
La nueva Arca por fin estaba lista.
Y Road sentía que estaba por dejar atrás algo muy importante. Pero ya no tenía tiempo, y tampoco tendría la oportunidad de saber si esa persona estaba de nuevo entre los mortales. Probablemente Cross Marian tuviera la respuesta, pero no podía contar con él y hace mucho tiempo que no hablaban. Por no decir que hablar entre ellos ya no era posible por más que lo intentaran.
No podía pensar en eso si quería evitar volver a enojar al Conde.
Por lo que, preparándose para comenzar, entró a la sala del Arca en la que debía iniciar el traspaso de la información que había en esa nave que pronto dejarían.
El Conde observó como la mayor de los Noé saltaba con aire magistral sobre esa arena artificial, alcanzando el centro y reuniendo la energía necesaria para que el Arca cediera a su voluntad. Por fin saldrían de ese lugar maldito.
Maldito Neah.
Por suerte, ya no tendría que volver a revivir los recuerdos cada vez que caminara por algún pasillo o entrara a las habitaciones. Sintiéndose aliviado y cada vez más cerca de su objetivo, se fue caminando tranquilamente, pensando en qué hacer para comer una vez llegara el resto de su familia. Tenía que recibirlos como se merecían.
Después de que Skinn diera el reporte de lo que estaban haciendo Tiedoll y sus alumnos; dependiendo de lo que le dijera, le daría la autorización para pasar a la siguiente fase. Le proporcionaría tantos Akumas como necesitara para acabar con el general. Jasdevi tenía a su cargo a Cross. Sabía que eran los adecuados para la tarea. Con Marian era mejor ser precavido.
La estadía de esos dos hombres en el país era preocupante. Sobre todo, cuando sabía que esa mujer estaba con el general de lentes.
Invocar al Oráculo para obtener más información, o para pedirle prestada su fuerza, no era algo que pudiera hacer a brevedad sin tener un sacrificio los suficientemente bueno para que accediera. Por lo que la opción no estaba a libre disposición como le gustaría. Solo quedaba una alternativa si quería eliminarla antes de que se interpusiera en su camino.
Tenía que encargarse él mismo de matarla.
El problema era cómo hacerlo.
—Que nostalgia. Siempre que vengo aquí siento que este lugar me trae recuerdos. —escuchó la voz de Tyki por uno de los pasillos. El placer, como siempre tan oscilante.
—No me gusta venir precisamente por eso. —Skinn. La ira, como siempre tan honesta.
—Cuando Jasdevi está aquí es como si se sintiera en casa. —las voces de los gemelos combinadas. ¡Ah! El vínculo, como siempre tan excéntrico.
—Eso se debe al gen de la memoria de Noé en su interior. —hizo notar su presencia al responder a sus inquietudes. —Este lugar es considerado la cuna de la humanidad después de que la ira de Dios arrasara con la primera creación. Desde la era de "Noé", se dice que aquí se albergó lo que se necesitaba para el renacer de la tierra. Sin embargo, solo el relato de la biblia es lo que se toma en cuenta cuando se habla de ello. Nadie toma en cuenta la historia antes de que nosotros, la verdadera Familia de Noé, fuera dejada de lado cuando los ancestros de la segunda creación se multiplicaron como insectos.
» Cuando nosotros recibimos nuestro legado, se nos consideró una familia, pero adoptamos el nombre para demostrar que éramos merecedores de lo que nos arrebataron. —aquí el Conde se detuvo un momento, pensando en el pasado. —Lastimosamente, no todo salió acorde a lo que se quería en aquel entonces. Por eso ahora tenemos el deber de corregir ese error.
La verdad de las cosas solo era conocida por unos pocos. ¡Oh! Hablando de esos pocos, los Bookman también sabían parte de la verdad. Lo que le recordaba… El actual poseedor de las memorias también andaba merodeando por ahí. Era probable que estuviera buscando algo. Y se hacía una idea de qué. El problema era, que el conocimiento completo de esos hechos solo lo tenía Neah. ¡Ah! Su fastidioso hermano.
Había tanto por hacer. Y hablando de los pendientes...
—Por cierto, ¿por qué no están haciendo su trabajo?
Los cuatro dieron un brinco y una exclamación de asombro por la crudeza de su actitud. Pero era entendible que hablara francamente; no tenían tiempo que perder dando paseos en un lugar que estaba por ser desechado.
—Prepararé la cena y después volveremos a nuestras obligaciones.
Retomó su camino hacia la cocina tranquilamente.
—¿Road no estará en la cena? —preguntó Tyki. —Oí que estaba por aquí, pero no la veo.
—Está haciendo una tarea importante en estos momentos. Se unirá a nosotros más tarde.
Pensando en las opciones; ya que Tyki había estado tan entretenido con los peses, significaba que le gustaban mucho, ¿verdad? Aunque tal vez Skinn no estaría muy feliz. Pero era un glotón y tenía que aprender a comer cosas que no fueran dulces todo el tiempo. Jasdevi no solía quejarse, así que con ellos no habría problema. Además, una última comida típica del lugar en el que habían tenido que vivir muchos años como despedida no estaría mal.
Preparó con esmero un sushi que, después de tanto tiempo, sabía que no quedaba nadie que pudiera prepararlo igual. En esos momentos, él podía presumir de ser el mayor experto en el mundo del pescado crudo. Es decir, el único.
Como era de esperarse, hubo quejas después de todo.
Al menos lo intentó.
Ahora lo importante…
—¿Tienen idea de lo que quieren los generales al venir aquí? — les preguntó cuando Skinn dio su reporte.
El Conde quería parecer decepcionado de las respuestas que recibió, pero en realidad no lo hizo porque desde el principio sabía que contestarían como lo hicieron. No tenían ni idea. Sin embargo, no los culpó cuando él tenía la misma duda. Lamentablemente, sus informantes en la Orden no pudieron averiguar qué estaban haciendo exactamente los generales fuera de la sede.
—Jefe, no advirtió a Jasdevi de que Cross fuera inusualmente fuerte.
—Y encima nos hizo sufrir para pagar sus malditas deudas.
—Pero huyó de ustedes de igual forma. El asunto todavía no está perdido. —la luz que desprendían sus gafas se veía siniestra; un poco de indignación era detectable por lo de las deudas. —Si ya terminaron con su postre, es mejor que se apresuren a encontrarlo. Enviaré algunos Akumas en un momento. Tyki-pon, Skinn, no se pierdan el espectáculo.
Los Noé notaron que el Conde parecía emocionado. Con curiosidad lo siguieron al techo del castillo. Los gemelos les querían seguir, pero prefirieron ir en busca de su objetivo si no querían hacer enojar a su jefe. Sabían en dónde estaba Cross, pero no quisieron ir de inmediato. El hambre siempre es una prioridad.
Tyki y Skinn siguieron al Conde al techo para saber por qué estaba tan emocionado. El paraguas en sus manos daba vueltas quejándose un poco.
Cuando llegaron a la cima del castillo, vieron a Adam pararse en la punta más alta y acumular la energía a su alrededor. Una brisa fría sopló de todas las direcciones de la ciudad; los Akumas que estaban más cerca llegaron primero, mientras que los que estaban más lejos se tardaron unos minutos; algunos aparecieron de la nada y cuando todos estuvieron reunidos, recibieron las instrucciones de su maestro.
—Mis queridos juguetes, ¿pueden escucharme? —todos los demonios respondieron a la voz de su amo con una estrella brillando en sus frentes, la luz que eso produjo iluminó el cielo de purpura, muy característico de la materia oscura. —¡Ah! ¡Deslumbrante!
—Conde. —Tyki alargó un poco la palabra al hablar. —¿Por qué todos estos Akumas están reunidos aquí?
—Justo ahora tienen una tarea importante que cumplir. Además de tener que ir en ayuda de Jasdevi.
El mensaje que había dado el Conde fue claro: Destruir a los generales.
No obstante, como le gustaba la diversión retorcida y era mejor si Tyki y Skinn se enteraban, dio una explicación en voz alta para que todos lo escucharan, incluso esos exorcistas que estaban escondidos por la ciudad.
—Tiedoll y Cross están merodeando los alrededores. De las intenciones de Tiedoll no estoy muy seguro; además de traer con él a esa exorcista de cabello blanco. Es algo que me preocupa especialmente. Pero es mejor si no se le acercan demasiado. Tyki-pon y Road se quisieron adelantar a los planes y fueron tras Tiedoll sin autorización, y mira cómo terminaron.
Tyki se puso un tanto tenso con el recuerdo de ese día, pero trató de fingir demencia ante el evidente tono de reproche.
—Ahora con Cross… ese hombre es impredecible, por lo que es mejor tener cuidado. —elevó el paraguas con aire dramático. —Así que vayan, acaben con los generales cuanto antes. Pongámosles fin a los exorcistas en la víspera de la partida de mi nuevo barco.
Apuntó hacia el cielo con el paraguas y con el movimiento, los Akumas empezaron a arremolinarse en dos grupos, formando criaturas de dimensiones colosales. Ya que los exorcistas estaban tan ansiosos por pelear, esto les ahorraría bastantes molestias. Cuando terminaron de tomar forma ya eran gigantes que empezaron a avanzar.
Pero a mitad de camino sus pies se enredaron en unos hilos hechos de Inocencia, que los hizo detenerse en seco mientras una melodía sonaba de ellos; con notas tocadas por unas figuras de apariencia angelical.
—Noel Órganon. Melodía definitiva. —Se escuchó la orden del usuario de la Inocencia.
La criatura no pudo avanzar más debido a esa trampa de los hilos, y mientras estaba atrapado se escuchó un sonido como el de una campana; más el de una explosión; junto al impacto de varias agujas en áreas vitales del Akuma gigante; otras explosiones le siguieron.
El Conde se dio cuenta que entre ellos no estaba la chica de la Inocencia que cambiaba de forma.
Y al notarlo, esquivó tres ataques dirigidos hacia él al mismo tiempo. Pudo identificar de qué tipo eran esas Inocencias de inmediato: una de tipo parásito, otras dos de tipo equipamiento; entre ellos el actual poseedor de los registros del clan Bookman. El general no había activado su Inocencia.
Ataques de ese tipo y nivel no le harían ningún daño, pero el contacto con la Inocencia siempre resultaba fastidioso. Independientemente del nivel de su usuario, la Inocencia era molesta por su cuenta.
Con un poco de energía oscura lanzó un contraataque. Las explosiones hicieron que un par de Akumas que no se unieron al gigante, se alejaran un poco. Pero al notar que uno de los generales estaba ahí, con un pensamiento dio la orden de ataque.
—Estrella infinita. —los rayos de energía oscura arrasaron con todo a su paso.
Sin embargo, los exorcistas se defendieron a la perfección del ataque. Después de acabar con el primer Akuma gigante, se encargaron de inmediato del que quedaba.
Mis hijos se han hecho más fuertes.
Tiedoll no quería moverse de momento, pero sí hizo notar su presencia al pararse en el techo de una casa al azar. Sabía que el Conde y los Noé lo notarían de inmediato. Aquel grandulón que les había estado persiguiendo se lanzó contra él sin dudarlo con el puño al aire; puño que chocó con una espada, causando que el techo se agrietara bajo ellos y por consiguiente que la casa se callera.
La forma en la que se derrumbó la casa era curiosa para el general. Era como si una fuerza la hubiese hecho explotar desde el interior, lanzando los escombros en todas las direcciones; haciendo que los causantes quedaran al centro, aún con el puño y la espada en un enfrentamiento de fuerza bruta.
Era inevitable que se alejaran para continuar con el combate. Yuu y el Noé intercambiaron un par de golpes, con los que todo a su alrededor se fue derrumbando y explotando debido al poder de los contrincantes.
Resultaba un tanto impactante la vista de los exorcistas peleando contra los Akumas.
—Un gusto verlo, general Froi Tiedoll. —saludó el Conde inclinando su sombrero.
Con una sonrisa el general contestó.
—No digo lo mismo.
—Supongo que está aquí por influencia de Cross. —el Conde negó un poco con la cabeza. —Usted más que nadie sabe que ese hombre no es de fiar. Pero supongo que sus motivos tendrá para brindarle su ayuda.
—Si con eso contribuyo al fin de esta guerra, entonces brindaré toda la ayuda que sea necesaria. —Tiedoll se encogió de hombros. —No haré muchas preguntas si las respuestas no serán de mi agrado. Por lo que estoy de acuerdo con usted en que con Cross nunca se sabe.
—Por suerte el general cuenta con el apoyo de sus alumnos. —le echó un vistazo a los jóvenes que se las arreglaban bastante bien con los Akumas fusionados. —El general debe de estar orgulloso de ellos.
—Mucho, a decir verdad.
Pese a que estaban un poco lejos, los exorcistas eran capaces de oír -a medias-, la conversación entre el Conde y el general. Aunque el primero tenía una inquietud con la que no pensaba quedarse.
—Sus alumnos ciertamente son bastante hábiles. Pero… tengo curiosidad por cierta pseudo alumna que no veo por ningún lado.
Inconscientemente, Tiedoll apretó un poco los puños.
Estaba por contestar, pero no pudo debido a que algo; o, mejor dicho, alguien, le fue lanzado al Conde de improviso, levantando una nube de polvo y haciendo una grieta en la pared que estaba debajo.
Una persona de maquillaje extraño y cabello rubio hasta debajo de la cintura impactó a los pies del Conde; quedó incrustado contra el paredón del castillo, con golpes por todos lados y los ojos cerrados debido al dolor y el cansancio.
Jasdevi.
El Conde se sorprendió un poco al darse cuenta de que tuvieron que recurrir a su forma real, para enfrentar a la persona que se encontraba parada a pocos metros de distancia, y se encargó de lanzarlos hacia su amo como si nada.
—J-Jefe…
El murmullo apenas fue audible mientras que con una mano temblorosa señalaban hacia la chica. Tiedoll se sorprendió, y ni hablar de los otros dos Noé y el Conde. Skinn se detuvo al igual que Kanda y los demás exorcistas junto a los Akumas. Los dos primeros reanudaron el combate de inmediato, pero el resto estaba más interesado en ver lo lastimado que estaba el Noé de cabello rubio, en especial Bookman.
Tyki, quien hasta el momento estuvo recargado en un Akuma decidiendo a cuál de los exorcistas matar primero, se apresuró hacia los gemelos fusionados; los sacó de la pared y los llevó cerca del Conde. Entre los dos revisaron superficialmente la condición del Noé del Vínculo. Estaba vivo… Apenas.
El creador de los Akumas suspiró.
—Hablando del diablo. —la expresión de Adam asustaría a cualquiera, incluso Tyki sintió un escalofrío. Pero Allen solo se rió. —Así que incluso ellos no representan mayor problema para… alguien cómo tú, Allen Walker.
—Si quiere acabar conmigo, no envíe falsos creadores a enfrentarme, Conde Milenario. —se paró a la par de Tiedoll. —Y por favor no me compare con un mentiroso. Alguien como yo no puede mentir.
Eso parecía una mentira para cualquiera.
El leve énfasis en el "alguien" usado por ambos no pasó desapercibido para nadie.
Sin embargo, sus compañeros exorcistas -menos uno-, se sintieron aliviados de verla entera. Pero los invadió la curiosidad por saber a dónde había ido y por qué hasta ese momento apareció. En especial al ver el estado de ese Noé.
—Qué bueno que estás bien. —le dijo Tiedoll cuando estuvieron a la par. —Y espero una explicación más tarde de hacia dónde fuiste. —susurró.
—Pronto lo sabrá, general. No se preocupe. —la chica le dio una sonrisa.
Tiedoll se inquietó un poco con la respuesta. Mas no supo por qué.
—Allen Walker. —dijo de nuevo el Conde, como si recién la hubiese visto. —Tu presencia aquí es bastante peculiar. Sabía que venías con Tiedoll, pero no pude saber sobre tus movimientos cuando te separaste de él. Tal y como sucede con Cross. —la miró detenidamente cuando ella sonrió. —Pero incluso ese hombre tuvo la cortesía de... revelar los métodos que utiliza para esconderse. ¿Por qué tú no?
—No creo que Cross haya "revelado" sus métodos. Opino que en lugar de eso fue un descuido de su parte. —torció un poco los labios. —Además de ser un arrogante de mierda.
El rencor en su voz no fue nada discreto. Tiedoll no la pudo culpar por ello.
—Y supongo entonces, que no sabes en dónde está ni lo que planea.
Otra vez una sonrisa.
—Ahora eso no es ningún misterio, Conde. Él planea lo mismo que todos en la Orden Oscura: acabar con usted. En cuanto a en dónde está... Eso es más cerca de lo que parece. No se preocupe, también tengo asuntos pendientes con él. Así que estará aquí cuando menos se lo espere.
Mientras hablaba, Allen acomodó la máscara de su traje sobre la mitad inferior de su rostro con lentitud; como esperando algo. El movimiento fue tan discreto y natural que en realidad no se notó demasiado. Puesta la máscara se veía... más exótica.
Tal vez debió ser más específico, pensó el Conde. Ya que eso no era información nueva para nadie. Y lo otro… Tenía mucha curiosidad por eso.
Por otro lado, Tyki había estado buscando el momento para actuar. Y, antes de que alguien lo notara, se lanzó contra Allen. Listo para emplear toda su fuerza y cualquier cosa que le permitiera hacerle pagar por lo de Road. Y por satisfacción personal, claro está.
—¡Oh! Tyki-pon, nuevamente actuando por tu cuenta. — suspiró el Conde, un poco insatisfecho, pero lo dejó ser.
Tiedoll no sintió la necesidad de intervenir, por lo que se dedicó a vigilar los movimientos del Conde. Se movió estratégicamente para no quedar en medio de ninguna batalla.
Tyki atacó a Allen con todas sus fuerzas, usando a los golems Teasy como arma, pero de inmediato se dio cuenta que la condición de la chica no era igual a la de su última pelea. Por lo visto en esos momentos se encontraba en plena forma, con lo cual era más evidente que se estaba burlando de él al esquivarlo.
De un momento a otro, transformó su Inocencia y la usó para intercambiar un par de golpes, pero parecía estar pendiente de algo que no era la pelea. Hasta que volvió a dirigirse al Conde, y por defecto a él.
—El Conde debería educar mejor a sus perros. —dijo, alejándose estratégicamente de Tyki. —Ya que en estos momentos no me siento con ánimos de perder el tiempo con uno de ellos.
De repente, una mancha negra se interpuso entre los dos.
La mancha y Allen dieron un par de giros de contraataque contra Tyki con una fuerza impresionante. Intercambiando las armas que tenía esa sombra con las de Allen en cada giro y movimiento defensivo con una rapidez vertiginosa.
Solo entonces Tyki se dio cuenta de que era una persona. Específicamente, una chica un poco más pequeña que la exorcista, pero no por eso menos fuerte.
Le fue imposible al Noé seguir los movimientos que realizaban.
Y el resto de los exorcistas supo de inmediato de quién se trataba. Aunque su vestimenta completamente negra, que solo dejaba a la vista sus ojos celestes les pareció extraña.
Después de hacerlo retroceder bastante, le dieron un golpe que lo mandó bastante lejos. Fue ahí cuando Tyki se dio cuenta de que las armas que usaba la otra persona tenían Inocencia. De lo contrario habría podido esquivarlas como es debido. En lugar de eso, resultó flotando luego de atravesar varios edificios. Las observó por unos momentos, pensando en su próximo movimiento.
—Cánsalo. Pero no lo mates. —la persona asintió.
Usando las manos de Allen como impulso, la chica fue lanzada hasta donde estaba, blandiendo las armas y reanudando la pelea. Hasta ese momento el Noé se dio cuenta de que su oponente no era un usuario de la Inocencia.
Interesante.
—Usas Inocencia, pero no eres un exorcista. — se las arregló para hablar con los dientes apretados. Maldición, era fuerte. —¿Por qué no muestras tu rostro, señorita? Si lo haces tal vez no te haga mucho daño.
—¿En serio crees que deberías estar parloteando?
Ante la pregunta, Tyki por fin tomó en cuenta de que la peliblanca no estaba a la vista. Al intentar ubicarla, abrió una brecha para que un cuchillo le atravesara el brazo y parte del pecho.
La furia lo invadió y todo lo demás dejó de importarle. Iba a acabar con esa mujer sin importar quién fuera.
Por su lado, los exorcistas solo pudieron ver asombrados tal despliegue de poder y destreza. Emilia y Allen eran una combinación peligrosa.
El Conde y el general se distrajeron un poco con la pelea del Noé y la chica vestida de negro. Cosa con la que el primero no notó de inmediato a la exorcista que iba en su dirección. Logró moverse a tiempo, para evitar que lo atravesara con esa espada curva que llevaba en sus manos y sacar su propia espada.
Pero hubo algo que le causó curiosidad.
—Atacas, pero no con toda tu fuerza. ¿A qué se debe eso, Allen Walker?
—Hay algo que necesito de usted antes de borrar su existencia de esta tierra.
—Críticas a Cross, pero te oyes igual de arrogante que él.
—Solo soy franca.
Pelearon un poco, y hubo un momento en el que se pudo dar cuenta de algo en los ojos de esa exorcista que no le gustó para nada. Viendo que estaba más dispuesta a dar información; y si era cierto que no podía mentir, decidió que era momento de confirmar aquello que había quedado pendiente.
—"La protección que le rodea es poderosa y antigua". Realmente eres el enviado del que el Oráculo no pudo ver nada, ¿verdad?
—Lo que ese ser repulsivo me considere no me interesa. —hizo retroceder al Conde con un par de estocadas. —Un enviado, un destructor, una exorcista. La definición no importa, solo lo que tengo que hacer.
—Eres todo un misterio. Pero presiento que tu origen es similar al mío. En especial por esa supuesta protección.
—¡Oh! Por favor, no compare mis orígenes con las mentiras que le parecen verdades, Conde.
—¿También sabes sobre ello? No puedes decir que es mentira cuando no estuviste ahí para ver lo que pasó.
—Cuando lo dice así, hasta suena de lo más creíble.
Bookman, quien apenas pudo oír algo de la conversación, no podía creer que esa chica estuviera diciendo esas cosas como si nada. Eso no podía ser cierto. La historia estaba registrada dentro de él. Y si lo que ella decía era verdad… ¿Significaba entonces que los registros no eran ciertos? ¿Entonces cuál era la verdad?
El Conde estaba indignado al escuchar a esa mujer decir que aquella historia era mentira. Pero no tenía tiempo de discutir por ello. En ese momento se dio cuenta de que Road había terminado con lo suyo. Necesitaba acabar con eso cuánto antes. Así que distraerla para que bajara la guardia parecía una buena idea.
—La señorita que te acompaña tampoco es ordinaria. ¿Acaso de ella depende tu protección?
Allen volvió a reírse.
—Nos protegemos la una a la otra. Pero es lo suficientemente fuerte para protegerse por sí misma.
Eso no era favorable. Adam necesitaba encontrar su talón de Aquiles. Ahora estaba confirmado que era alguien de quien debía cuidarse. Y esa otra chica también. Pudo ver que Tyki estaba teniendo algo de problemas. Sobre todo, porque había algo que le impedía usar sus poderes al máximo. ¡Ah! La parte humana de ese niño siempre fue un problema.
Además… esa mujer estaba a punto de hacer algo. Pudo sentirlo. No se lo podía permitir.
—¿En serio? Pues esperemos que lo sea para defenderse de esto.
Con un movimiento rápido se separó de ella, ubicándose lo más alto que pudo con la espada en alto, invocando una esfera de materia oscura más fuerte que la anterior. No sin antes forzar el regreso de los dos Noé que se encontraban peleando con los exorcistas hacia él.
—Diablos.
Eso que estaba planeando hacer el Conde, Allen no podía repelerlo y salvar a los demás por su cuenta. Y al ver que Lía había entendido lo mismo, se apresuró a llegar hasta ella. Cuando la tuvo enfrente la rodeó con sus brazos, alejándola de toda la catástrofe que estaba por desatarse.
La sintió temblar, y no supo el porqué de la oleada de angustia que salió de ella.
Justo entonces el Conde lanzó su ataque, convirtiendo la ciudad imperial en un lugar desolado.
"Esto lo pagarás caro"
Fue lo que el Conde escuchó cuando la destrucción terminó. Y él había olvidado el nombre de la sensación que esas palabras le produjeron.
Pero la mayoría lo conocía como miedo.
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Gracias por leer. By. KNM.
