N/A: ¡Gracias por los reviews! :D

Antes que nada, me vi forzada a cambiar los separadores de escenas, los cuales serán: 0-0-0
Por otro lado, para aclararlo un poco más, imaginen su colonia preferida de hombres y su perfume favorito de mujeres, aquellas fragancias que solo de olfatear su aroma casi casi se les hace agua la boca o que les hacen pensar "Mierda, ojalá oliera así todos los días"… Cada uno imaginó un olor diferente, y justo eso sucede con los Alfa y Omegas, si bien todas las fragancias son irresistibles cada una varía ligeramente de acuerdo a la persona en cuestión que inspira su olor.

En los próximos capítulos veremos un poco más de la trama (¿?) desarrollarse, y un poco más de Kyman.

Disclaimer: South Park no me pertenece.


6

Se detiene a unos pasos de la puerta, nachos y golosinas en una mano y controles de Xbox en la otra, mirando la puerta color marrón como si le hubiese hecho alguna ofensa personal.

-¿Todo bien?-pregunta Kenny detrás de él, escondiendo una botella de whiskey en su chamarra y sosteniendo sodas en la otra, Kyle sale de ensimismamiento para abrirle la puerta.

Todo está bien. De hecho, todo está perfecto: Son vacaciones finalmente, tiene tiempo para darse un respiro y pensar con claridad, para prepararse en caso de que otro secreto le sea revelado y cambie el mundo como lo conoce… Todo está excelente. Excepto que de pronto se siente inesperadamente alerta, su cuerpo se tensa sin explicación alguna y está bastante seguro que hay algo diferente en la casa de Stan. Había llegado antes que los otros chicos, pero había decidido acompañar a Kenny por las golosinas y su propio control, así que no pudo estar fuera por más de veinte minutos. Aun así, algo es diferente.

Kyle entra a la casa mirando de arriba abajo, sin encontrar una respuesta. En la habitación, Kenny le muestra a Stan la botella en su chamarra y cuando le brillan los ojos y sonríe como un completo idiota le recuerda a una versión más joven de Randy Marsh. Cartman está en la cama, configurando otra nueva partida de cual sea el juego en turno, así que Kyle toma el asiento en la esquina contraria a él, recargándose sobre la pared, poniendo tanto espacio entre ellos como puede.

Debe reconocer que la nueva pantalla de Stan es asombrosa. No es excesivamente grande, pero cuenta con una asombrosa nitidez. Había convencido a sus padres de comprarla prometiendo que trabajará con Sharon en vacaciones hasta pagar la deuda, pero Kyle tiene la sospecha de que aceptaron el trato solo por la culpa nacida de ocultar el secreto de los estatus. Stan puede ser excelente recriminando injusticias y haciendo sentir una profunda culpabilidad a las personas, Kyle lo ha comprobado por sí mismo. Stan y Kenny se sientan entre ellos y vasos y refrescos comienzan a ser repartidos, bolsas de comida chatarra siendo abiertas por todos lados.

A unos minutos de iniciada la partida, Stan recibe un mensaje de Butters, con emoticones tristes, diciendo que está castigado una vez más y que no podrá asistir. Lo habían invitado por mera costumbre, así que a nadie le importa una mierda.

Especialmente no a Kyle. La sensación ha empeorado tremendamente. Es una inquietud, una constante molestia que lo desconcentra en cada misión. Pierde en cada una como es de esperarse, y Kyle no puede ocultar su irritación. ¡Incluso Stan pide cambiarse de equipo! Vaya pedazo de mejor amigo.

Dos horas más tarde, deciden mirar una película y se acercan todos a elegir alguna en el infinito repertorio pirata de internet, y entonces Kyle se percata de qué es exactamente el factor que lo está distrayendo: ¡Es un aroma! Uno tan tenue que no pudo identificar al principio, pero lo suficientemente persistente que no se le pasó por alto a su subconsciente.

-¿Qué es eso?-pregunta mirando alrededor de la habitación, tratando de encontrar la fuente. Es importante, de alguna manera que no comprende.

-¿Qué es qué?-pregunta Stan distraídamente, sin apartar su mirada de la laptop.

-Ese olor.

-¡Yo no fui!-grita Kenny y Cartman lo patea en la pierna con una mueca de repulsión- ¡Dije que yo no fui!

-No, no esa clase de olor, es… raro.

-Mamá debió cambiar el aromatizante, el otro le daba alergia a Shelley. ¡Oh! ¿Qué tal ésta? –dice señalando una película con un promocional de un T-rex, zombies y una rubia tetona posando con escasa ropa.

-Escuché que es mierda.- Dice Cartman.

-Escuché que a la protagonista se le ven las tetas.-Tercia Kenny.

Nadie objeta cuando Stan aprieta el botón que dice 'Play'.

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Es adrenalina, recorriéndolo en pequeñas cantidades que lo hicieron saltar a la primera oportunidad de abandonar la habitación.

La película sí fue una mierda que desperdició dos horas de sus jóvenes vidas. Pero a la protagonista sí se le vieron las tetas, así que en retrospectiva valió la pena, si bien Kyle no había prestado demasiada atención.

Stan acababa de hallar la segunda parte, y ya que esta vez las protagonistas son unas gemelas exuberantes, los chicos deciden que no pueden quedarse con la intriga que dejó la última película. Así que la ponen a cargar, pese a su horrible calidad. Todo sea por saber el destino del T-rex con miembros electrónicos, la rubia tetona ahora zombie y las gemelas en bikini armadas con una AK-49 y una M-16.

Kyle abre una nueva bolsa de palomitas y la mete al microondas. Afortunadamente se les ocurrió comprar un paquete entero a él y a Kenny, con este ya llevan cuatro y la noche apenas comienza.

El pitido del contador comienza, y Kyle tamborilea sus dedos impaciente. Se pregunta si tal vez el estrés escolar está haciendo de las suyas. Las vacaciones recién han comenzado, pero su madre le dio la noticia esa misma mañana de que esperaba que acudiese a cursos particulares en el verano; Kyle había protestado, pero su madre terminó la conversación con un "Sé qué harás lo correcto", así que ya podía considerar la mitad de sus vacaciones perdidas.

Cartman entra a la cocina en ese momento, y segundos después Kyle detiene sus dedos sobre la base de la alacena.

Ahí está de nuevo.

Ese aroma.

La esencia es débil, mezclándose y perdiéndose por momentos con la mantequilla de las palomitas de maíz que revientan dentro del microondas, pero está ahí. Dulce, desconcertante y más intenso en dirección al refrigerador, en donde Cartman está ahora inclinado, tomando la mayonesa y el queso entre sus manos. Cuando se aleja hacia la alacena, el aroma que deja su rastro comienza a disiparse, y Kyle lo sigue con la mirada, olvidando qué se supone que estaba haciendo allí en primer lugar.

De pronto la cocina es demasiado chica. No hay suficiente espacio u oxígeno. Tiene el impulso de abrir las ventanas, de respirar el aire invernal a grandes bocanadas, hasta sentir su nariz arder. Pero en lugar de eso cierra los ojos e inspira lentamente. Saboreando la intoxicante fragancia. Es como si el aire estuviese cargado de electricidad, haciéndolo sentir revitalizado, embriagándolo más que el mismo whiskey.

Del otro lado, Cartman prepara el emparedado distraído, untando la mayonesa en grandes cantidades, con movimientos rápidos y desganados. Tarareando al ritmo de una canción que Kyle no reconoce. Llevando su pulgar a su boca cuando termina embadurnado por el exceso de la salsa blanca y succionándolo por inercia.

Es una acción simple, lejos de ser atrayente o deseable, pero no puede apartar su mirada. Solo se da cuenta de su creciente cercanía cuando Cartman lo mira de forma curiosa.

-¿Qué estás haciendo?

Una lejana voz en su cabeza se pregunta lo mismo, pero desaparece segundos después. En algún momento había cruzado la distancia hasta la alacena en donde está Cartman.

-Apestas.- Le dice haciendo una mueca. No estaba equivocado, percibe la emanación con más potencia a los alrededores de Cartman. En su cabello, en su ropa, en su piel. Es suave, dulce, y no puede relacionarlo con nada; si pudiese olfatearlo más de cerca, si pudiese, tal vez…

-¿K-kyle?- cuando abre los ojos de nuevo, Cartman lo mira horrorizado, su espalda contra el fregadero, como queriendo fusionarse con él.

Vagamente escucha el pitido final del microondas en el fondo, pero no puede, ni quiere moverse. Es Cartman, el olor extraño que ha percibido en todo el día viene de él. Bufa con cierta contrariedad, porque claro que sería él, siempre que algo nuevo lo jode, se trata de él. Cartman se fuerza recuperar la compostura y cualquier emoción previa abandona su rostro.

-No sé qué anda mal contigo, pero puedes chuparme las pelotas.- dice con presura, luego toma su sándwich, lo mira directo a los ojos y le ordena con firmeza-Muévete.

Sin esperar respuesta, empuja su hombro contra el de Kyle tratando de forzar su salida. En un súbito impulso por detenerlo, Kyle extiende su brazo hasta la base contraria, bloqueando exitosamente la única salida con su propio cuerpo. Cartman luce confundido, aprisionado. Lo ve tragar con dificultad, y la mirada de Kyle se dirige instintivamente a su garganta. Su propio paladar sintiéndose seco.

-¿Qué mierda quieres, judío?-espeta, pretendiendo la usual mordacidad detrás de sus palabras.

- Hueles extraño.-Le dice. Es como su cuerpo no le perteneciese, sus pies se mueven sin su consentimiento, orillando a Cartman de nuevo contra el fregadero. En los últimos meses se había creado un diferencia en su altura, son solo unos centímetros y no lo había notado a hasta ahora, pero Kyle es ahora un poco más alto. Cartman parece darse cuenta también, sus ojos están abiertos desmesuradamente, buscando en los de Kyle, tratando de decir algo, alguna protesta, pero sus labios yacen entre abiertos, sin producir sonido alguno.-No me gusta.

Miente, y lo resiente en todos sus miembros: Porque el aroma en Cartman es oscuro y refrescante. Delicioso y seductor. Kyle percibe, vagamente, alarmas dispararse en su mente, pero no puede prestarle atención a ninguna. Es como si tuviese algodón dentro de su cabeza, cubriendo su cerebro, bloqueando sus pensamientos. Y lo único que importa es que el azul de los ojos de Cartman es del tono índigo más intenso que Kyle jamás había visto, ¿Cómo no lo había notado antes? Tiene destellos más claros alrededor del iris, encerrándolo. Es una combinación preciosa y son tan grandes…

-¡Qué carajo están haciendo, llevamos horas esperan…! Oh. –Dice Kenny, desde el marco de la puerta, mirando del uno al otro como si presenciase un partido de tenis. Kyle cree escuchar un sonido gutural, como un gruñido. Instantes después se percata que proviene de él mismo.- Okay, solo voy a…humm…-balbucea Kenny, acercándose a pasos cautelosos hacia el microondas, que continúa pitando.

Cartman toma su oportunidad y se escabulle por debajo del brazo de Kyle, corriendo hacia las escaleras. Y es solo una inesperada fuerza de voluntad surgiendo de sus entrañas lo que previene a Kyle intentar taclearlo contra el suelo. Tan pronto Cartman ha desaparecido, siente sus músculos relajarse y se recarga sobre el lavabo, llevándose una mano a su cabeza.

¿Qué demonios…?

¡Qué mierda acaba de suceder!

-Eso fue extraño. ¿Está todo bien?

-No lo sé.-responde Kyle, sintiéndose palidecer.

-Parecía que estabas a punto de…no sé-luego toma un puñado de palomitas y se encoge de hombros- cometer homicidio en primer grado… o algo así.

O algo así, piensa Kyle, comprendiendo la situación paulatinamente.

-Voy a vomitar-dice encorvándose en el fregadero.

-No más whiskey para ti, ¿huh?-dice Kenny en un intento inane de aliviar la tensión. Kyle se niega a mirarlo, se niega a moverse en absoluto y solo se escucha a Kenny masticar ruidosamente por varios momentos.-… ¿Barremos el polvo bajo la alfombra?

Lo que quiere decir que este será otro incidente más barrido bajo la alfombra de su amistad. Una vez dentro, es una ley entre los cuatro no volver a mencionarlo jamás. Y todos esconden tanta mierda que ya ni siquiera temen que alguno abra la boca. Ocupan la alfombra en más ocasiones de las que les gustaría aceptar. La última vez había sido en otra pijamada, cuando los chicos despertaron para encontrar a Stan inexplicablemente desnudo, frente al refrigerador, con Sparky mordiendo un filete que se apretaba contra el pito y con guisantes siendo disparados por su… Si piensa en eso vomitará definitivamente, así que abre el grifo y se moja el rostro, forzándose a no pensar en nada en absoluto.

-Por favor- responde Kyle en un gran suspiro de alivio.

-Olvidado.- responde Kenny atascándose con más palomitas.- Entonces, ¿Vas a subir?

-En un minuto.

-… ¿Seguro que estás bien?

Kyle le muestra el pulgar hacia arriba, y segundos después escucha los pasos de Kenny en las escaleras. Finalmente se deja soltar un gemido de frustración.

No podía dejar que Kenny lo viese así.

Miserable y confundido y con una dolorosa erección que hace sentir sus pantalones más apretados.

¿Qué carajo?

Realmente había pensado en… ¿en qué?

¿Qué mierda había cruzado por su mente?

¡No tiene la más puta idea! En un momento había metido las palomitas al microondas y al siguiente estaba pensando en meter algo más en… otro…

¡Argh! No sabe un carajo de nada.

Pero tal vez Kenny tiene razón. Debe ser el whiskey. No tomó demasiado y lo mezcló con refresco, pero aun así no está acostumbrado al alcohol, debió precipitarse sin notarlo. Es la única explicación lógica y racional.

Y casi puede creerla, de no ser porque ahora que está completamente solo no se siente ebrio en absoluto.

…Aun así debió ser el alcohol. Kenny lo había conseguido y por todo lo que Kyle sabe, tal vez fue alterado sin su conocimiento. Como en el cumpleaños de Karen, cuando la madre de Kenny preparó un delicioso filete que él y su hermano habían comprado a mitad de precio en el supermercado, y poco después de comerlo todos habían terminado alucinando y más allá de colocados porque al parecer el filete tenía cocaína, y LSD y todos los invitados…

¡Polvo bajo la alfombra!, se recuerda inmediatamente. Había jurado no volver a mencionarlo, si es posible no volver a pensar en ello, pero al menos ahora ayuda en su condición, solo de recordar a repulsivo detalle las cosas que la madre de Kenny hizo Kyle siente aminorarse la presión en su ropa interior.

Suelta un largo suspiro. No pasa nada, se dice, no pasó nada. Luego toma un vaso de agua helada hasta vaciarlo. Se sirve de nuevo y se dirige a la habitación de Stan. Se queda al pie de las escaleras, contemplándolas como interminables.

No quiere subir. Quiere tomar su chamarra, salir por la puerta y disculparse con alguna excusa por SMS. Pero eso suena bastante a huir, y Kyle se rehúsa a huir de Eric Cartman.

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Es la peor pijamada de toda su maldita vida. La gigantesca pantalla de Stanley está ahí, con sus increíbles pixeles y las tetas y culos de las gemelas rebotando en toda su alta definición, pero Kyle no puede concentrarse por más de cinco minutos.

Es como si hubiese abierto una puerta que no puede cerrar sin importar cuanto trate.

Ha recurrido a, literalmente, sostenerse de las sábanas. Se siente intoxicado de la peor manera posible y le toma un esfuerzo gigantesco no mirar al otro lado de la cama, en donde Cartman está pegado contra la pared, con una almohada escudándolo y vistiendo de nuevo la gruesa sudadera negra que se había quitado al llegar. Cartman no le ha recriminado nada ni ha mencionado algo referente al incidente en voz alta, lo cual es un milagro, pero es obvio que está indudablemente convencido de que Kyle es un pervertido fetichista que quiere olisquearlo como un perro a un culo y que su virtud está en juego. Es indignante, ofensivo y Kyle quiere arrojarle su refresco a la cara por ello; también sus palomitas, nachos, alcohol, lo que sea que le quite ese terrible hedor que lo está enloqueciendo sin razón aparente.

La peor parte es que nadie lo nota. Ni siquiera el mismo Cartman. Kyle no puede evitar cuestionar su cordura. Había leído alguna vez que era posible imaginar olores, así que no puede descartar por completo que tal vez este padeciendo de alguna clase de demencia o esquizofrenia o lo que sea que es esta mierda. Debió poner más atención al artículo.

Va a peor después de ello. Stan y Kenny deciden que sería un crimen no ver la conclusión de la épica saga de tetas, culos y piernas kilométricas, así que ponen la tercera película, pero tan pronto el T-Rex se sacrifica por la humanidad, poco a poco pierden el interés. Apenas es media noche cuando Kenny ya está inconsciente al pie de la cama, abrazando la botella vacía de Whiskey como a un esponjoso peluche, y Stan se cabecea cada cinco minutos, despertando solo cuando la última gemela viva (que resulta ser lesbiana y ahora tiene un affair con la rubia zombie) sale en pantalla y durmiéndose el resto del tiempo. Kyle no puede dormir. No siente ganas de dormir.

Su mirada está firmemente enfocada en la pantalla frente a él, viendo cada barato y terrible efecto especial, capturando toda la información visual posible. Compensando desesperadamente el hecho que hasta el más pequeño movimiento en la habitación capta su atención.

La película termina demasiado rápido, Stan duerme sobre su hombro y Kyle no se atreve a comprobar si es el único despierto. Aunque no tiene que hacerlo, porque después de que los créditos terminan, Cartman se incorpora para buscar el control (justo al lado de Kenny, que repitió las escenas topless una y otra vez) y cambiar de canal.

Kyle observa los movimientos a detalle y la breve cercanía del aroma hace a su sangre correr rauda en sus venas.

Entonces es cierto. Kyle está enloqueciendo.

Cartman bosteza un par de veces, pero no muestra señales de irse a dormir en algún momento cercano. El silencio se cierne entre ellos como un huésped sin invitación.

Kyle carraspea un par de veces, si acaso para escuchar algo además de los ronquidos de Stan y la respiración de Cartman. Está pensando en un posible tema de conversación, cuando lo ve moverse por el rabillo del ojo. Ha tomado su sudadera por el cuello, e intenta soplarse aire con ella. Está acalorado, como solo un puberto con sobrepeso puede estarlo cuando está nevando a la media noche.

-Quítatela-dice Kyle, e inmediatamente después se arrepiente, porque no fue su intención sonar tan autoritario. Cartman lo mira con horror. Kyle lo intenta de nuevo.- Quiero decir que si estás sudando como el asqueroso cerdo que eres podrías al menos quitártela y ahorrarle el trabajo a Sharon cuando intente lavar el hedor de tu grasiento culo embarrando las sábanas de Stan.

-Lo único embarrando las sábanas de Stanley son los gérmenes de pobre de Kenny y tu avaricioso culo plano, judío lame culos.-dice cruzándose de brazos.- ¿Y cuál es tu maldito problema? Has estado raro todo el día, incluso para tus estándares.

-No sé de qué estás hablando.

Silencio. Cartman no se atreve a agregar nada más, mirándolo acusadoramente, y al final el sentimiento de culpa y la vergüenza de Kyle triunfan.

-Estaba un poco ebrio.-se excusa.

-Claro.

-¡Polvo bajo la alfombra, Cartman!

Parece confundido unos instantes, pero luego su expresión cambia a una de entendimiento,

-Como la vez que intentaste cortar tu afro a espaldas de Sheila…

-Exactamente así.

-… pero terminaste rasurando todo tu cabello y estuviste pelón de un solo lado por…

-El punto es que no se mencione nunca más...-Y luego agrega porque no puede resistirse- como cuando te vimos cantar en peluca y zapatillas en el bar de Skeeter para ganarte…

-¡Ya entendí!

-Bien.

La tensión se reduce considerablemente después de ello, y Kyle se siente capaz de relajarse en todo el día. Sea lo que fuese, se había ido. Tal vez si pusieron algo en la botella de Kenny. Kyle se había preocupado por nada. Había sido solo una tarde extraña en un pueblo extraño, y ahora había terminado. Y obviamente había cosas más importantes que necesitan su completa atención. Por ejemplo, encontrar algún grupo en oposición a las jerarquías actuales, algunos activistas secretos que pudiesen dejarlo unirse porque no se traga esa mierda de que todos estén de acuerdo, son humanos, no todos son elitistas que han alcanzado una especie de entendimiento uni…

El olor lo impacta como una cubeta de agua fría en el rostro cuando Cartman se quita la sudadera finalmente. Está por todos lados. Más intensamente que en toda la tarde, y ahí está Cartman, recargado contra la pared, satisfecho, deleitado por el aire frío acariciando su espalda mojada. Cuando lo atrapa observándolo, Kyle desvía la mirada y se incorpora abruptamente, dejando resbalar la cabeza de Stan hasta chocar de cara contra el colchón.

-¿Kyle?-pregunta con voz adormilada.

Pero Kyle ya está fuera de la habitación, deja su chaqueta detrás y le envía un rápido mensaje a Stan diciéndole que tiene un severo caso de diarrea mientras cruza el patio hasta su casa aprisa; después se encierra en su baño y toma una ducha helada que lo deja enfermo y con fiebre por dos días enteros.

Más polvo bajo la alfombra.


N/F: Gracias a la falta de tiempo tuve que modificar algunas de las parejas secundarias que había planeado en un inicio :') pero si todo sale bien tal vez haga un oneshot de una o dos de ellas (en este mismo universo claro) al final.