N/A: ¡Después de un milenio, aquí está el otro cap! Me dejaron sin lap por mucho más tiempo del que habían dicho y al parecer voy a tener que continuar prestándola por tiempo indefinido, lo cual me está motivando a comenzar a buscar un empleo para simplemente comprar otra, aunque eso significaría trabajar dopada 24/7 por mi creciente fobia social. En lo que averiguo que demonios haré, las actualizaciones continuarán siendo irregulares. Ah y mandé al diablo el orden de los POV, así que ahora no será intercalado, sino al azar.

Disclaimer: South Park no me pertenece.


9

A lo largo de su tercer semestre, ni siquiera las personas optimistas como Butters pueden seguir pretendiendo que no existen diferencias entre jerarquías sin rayar en una férrea, absurda negación.

Ya no se tratan de meras letras selladas sobre reportes ininteligibles en folders amarillos o chalecos de diferentes colores; ahora son diferencias que se registran en sus cuerpos y esencias. Fue innegable, cuando Kyle bajó del autobús, después de un largo, agonizante verano, para ser recibido por las grandes rejas de la preparatoria de South Park: No hubo una sola persona cuya jerarquía no pudo identificar solo por su aroma. Cada alumno, cada profesor, e incluso los guardias de seguridad que merodean los alrededores. Cada perfume coincide de manera irrefutable con los colores de los chalecos que visten. Fue un crudo golpe de realidad para la pequeña, ingenua, parte de él que aún se resistía a aceptar que los humanos fuesen clasificados por estatus que los separan, solo por nombres y tecnicismos, de meros animales. Pero la nueva información, los nuevos horarios, materias, profesores; la nueva rutina, se encargó de hacer lo suyo, y se vio obligado a intentar adaptarse lo mejor posible.

Puede ver cómo logra funcionar el sistema: Toda la información, beneficios y desventajas, las nuevas reglas, incluso la misma jodida pubertad… es abrumador. Al final del día, todos los estudiantes terminan demasiado exhaustos para si quiera pensar en revelarse. Simplemente no les queda tiempo, ni energías, para intentar resistirse al mundo que el resto de las personas ha aprendido a aceptar. Y para cuando logren salir del embrollo y tormento conocido como la preparatoria, la mayoría estará tan acostumbrado ya, que está seguro que nadie buscará continuar una batalla perdida desde el principio para ese entonces.

Y luego, por supuesto, están los estatus y la forma en que exitosamente separan a grupos que no pertenecen al mismo orden social. Tomen a los chicos de South Park, por ejemplo: Nadie lo menciona, pero incluso el contacto entre ellos ha decrecido paulatinamente.

Ahora que son libres elegir sus horarios y materias, deberían de tener más oportunidades para convivir los unos con los otros, pero lo contrario ha sucedido. Para Kyle, su aceptación a las nuevas, crecientes, diferencias con las personas con las que creció, vino con su nueva habilidad de percibir aromas. Tan pronto había olfateado a Clyde, Craig y Tweek, su mente los había registrado, automáticamente, como "Betas", sin siquiera pensarlo. Y, en algún momento de esas dos semanas, algo similar debió suceder con el resto de los otros chicos, ya que se había vuelto progresivamente incómodo y desconcertante estar todos juntos, en el mismo sitio, apreciando con desencanto las marcadas diferencias entre un grupo y otro; O al menos cree que esa es la razón por la cual Craig y los chicos han dejado de sentarse con ellos en el almuerzo, o por qué Bebe y Stan de pronto miraron a Wendy como a una extraña cuando apareció hace dos días, con el cabello tan corto que apenas roza sus hombros. Kyle había pensado que Stan había exagerado en un inicio (es solo cabello después de todo), pero ahora cree que puede entenderlo un poco. Para Kyle fueron los aromas, pero cada quién percibe los cambios, por grandes o insignificantes que sean, a su propia manera. Lo que para él fue un simple corte motivado por la practicidad, tal vez para Stan y Bebe fue solo otra cruel reafirmación irrefutable de que ninguno está en la misma liga que él otro, por mucho que intenten aparentar lo contrario.

De acuerdo a los cursos de inducción, las diferencias no solo serán capaces de verse, sino de percibirse de forma instintiva, pero que las verdaderas discrepancias, serán a nivel psicológico e intelectual, y que pronto, algunos Alfas descubrirán que sus juicios difieren en increíble medida con aquellos de los otros estatus y viceversa. No había sonado a un problema en su mente, porque es solo natural que no todos concuerden con la opinión de otros, o que comprendan o aprueben los motivos de terceras personas. Sin embargo, en realidad este es un problema que ha probado ir va más allá de eso.

Explicarle a Stan por qué o cómo el aroma de un Omega los afecta, resulta imposible. Había elegido dos de sus clases (Historia universal, Física) con Stan, y su más reciente discusión había nacido con el tema del rapto de María I de Escocia. "No puede justificarse algo así solo porque estaba en celo."-le había susurrado su mejor amigo.- "No creo que no puedan controlarse, quiero decir, si un Omega huele bien, ¿Por qué los Alfas no solo… se tapan la nariz o algo?" Kyle había estado de acuerdo con la primera parte, pero cuando intentó explicarle el por qué algo como "Taparse la nariz" es absolutamente ridículo, Stan simplemente no pareció comprenderlo. Cuando Kyle continuó y mencionó que, si bien nada de ello justifica conductas criminales pero que cada vez está más convencido que es verdad el que, en algunas situaciones, es posible perder el control de sus acciones de acuerdo al Omega en particular, Stan lo había mirado con profunda desaprobación.

Al final, Stan aún cree que es una exageración la manera en que las feromonas pueden afectar a los Alfas, y cuando esos temas vuelven a surgir en clase, mira a Kyle de una manera que le dice que espera que él esté por encima de ese tipo de conductas incomprensibles. Kyle sabe que es su culpa, en gran parte, que Stan a veces tenga grandes expectativas morales de él, pero a estas alturas, ya no está seguro de nada. Había creído conocerse en algún momento, pero luego el tifón de mentiras y esencias arrasó con su certeza.

Apesar de todo, Kyle solo es humano.

Después de lo que le pareció una eternidad haciendo fila en la cafetería, Kyle toma su charola y pasea su mirada por el sitio. Es su costumbre comer en el patio, en donde solía reunirse con Stan, Kenny y los otros; era un buen punto de encuentro y unificación de jerarquías, amistad y más estupideces, pero ahora no le ve el caso. Kyle está terriblemente cansado de las decepciones y dramas adolescentes.

Vislumbra un rostro familiar entre la multitud, su mesa vacía. Está considerando en ir hasta ahí cuando es empujado con rudeza, por el hombro; afortunadamente, su agarre en la charola es lo suficientemente fuerte, porque apenas riega un poco del contenido de su soda. Cuando busca al responsable, se encuentra con la mirada de unos pupilentes grises y una sonrisa de dientes chuecos a tan solo unos metros. El jodido Chad. Que luego de un rápido vistazo a la bandeja, luce decepcionado por no haber logrado causar demasiado daño.

¡El hijo de puta! Ha sido un dolor en el culo desde que Butters, en toda su infinita sabiduría, había decidido subir las evidencias fotográficas de la fiesta a Instagram, Facebook y Snapchat, porque al parecer una red social no basta. Y claro, eventualmente, las fotos habían llegado hasta Chad. Ahora, la pequeña mierda decide cobrar pequeñas venganzas cuando puede.

Prometiéndose cobrárselas en un futuro, Kyle avanza hacia la mesa parcialmente vacía, considerablemente más irritado. Su humor no es el mejor últimamente, y parece empeorar con cada nuevo día de clases. Hay ocasiones en donde estar en esa aula, encerrado por demasiadas horas, se siente como tener una soga en el cuello que comienza a cerrarse entorno a su piel; a cada minuto de cada hora cerrándose un poco más. Es incomprensible, y no como imaginó pasar sus días en preparatoria en absoluto.

Coloca su bandeja en la mesa y comienza a comer en silencio, esperando a que, por primera vez, su compañía pueda ver que está demasiado fastidiado para iniciar más discusiones estúpidas y lo deje disfrutar de su comida en…

-¿Qué estás haciendo?

…Kyle suelta un largo suspiro. No, claro que Cartman no lo notaría, o si lo hizo, le vale mierda, como siempre.

-Estoy comiendo.

-En mi mesa.- Decreta, cruzándose de brazos. Como si él fuese el maldito hijo del director y por derecho todo el sitio le perteneciese- No recuerdo haberte invitado a compartir el almuerzo conmigo, judío.

Podría optar por incitar otra pelea más, u ofrecer la simple verdad que sabría que atraería el interés de Cartman. Decide lo segundo.

-Kenny está con alguna Omega. Stan y Wendy están discutiendo.- dice encogiéndose de hombros, y luego vuelve a comer, ignorando a Cartman, que probablemente planeaba replicar algo como "Largo de mi mesa, marica", pero que no puede ocultar su curiosidad y en lugar de eso pregunta:

-¿Discutiendo?-Kyle asiente, y Cartman rueda los ojos.- ¡No me digas que es por ese estúpido corte de cabello!

Es el turno de Kyle para mirarlo en curiosidad. Stan le había confesado su molestia y preocupación en confidencia porque sabe bien que es una estupidez, y le avergüenza aceptar lo mucho que le inquieta algo así de simple, así que Kyle ni siquiera está seguro que Kenny lo sepa.

-¿Cómo lo sabes?

-Stan es un idiota inseguro, parece el tipo de idiotez que lo haría reventar una vena.-responde con indiferencia, mirando entre la multitud de Alfas.

Kyle suelta un bufido (¡Cartman sí presta más atención a sus alrededores de la que parece!), antes de tomar la hamburguesa entre sus manos.

-Puede ser eso, no lo sé. Pelean por todo últimamente. Creo que Stan solo se siente inadecuado.

Cartman suelta un pensativo "Humm".

-Apuesto a que Wendy donó su cabello para una de esas instituciones, en donde las hacen pelucas.- Kyle casi se atraganta con la hamburguesa. En realidad, Wendy hizo justamente eso.- No veo cual es el problema, ahora parece hongo y todo pero creo que pudo ser peor… además siempre tenía las puntas abiertas, así que no era la gran cosa.

-En realidad no la odias, ¿verdad?-cuestiona, sonriendo cuando Cartman luce ofendido.- De hecho, apuesto a que te agrada, solo no quieres aceptarlo.

-Judío, quiero dejarlo en claro ahora para evitar confusiones en un futuro: Detesto a Wendy Testaburguer con cada parte de mi maravilloso ser. Es una perra engreída, arrogante, pretenciosa, que se cree una sabelotodo solo porque uno de sus ensayos será publicado en algún periódico basura, y, aun si lograra pasar todo eso por alto, es una hippie Kyle. Tal vez no fuma hierba, pero hace protestas idiotas como… como salvar árboles y casas viejas, cosas así.

No le pasa por alto que utilizó el término "detestar" no "odiar", pero en lugar de eso, Kyle termina diciendo algo enteramente diferente.

-¿Recuerdas la vez que se besaron?- La sorpresa es para ambos, Kyle ni siquiera sabía que él mismo lo recordaba.

-Ugh, querrás decir la vez que me robó mi primer beso.-Responde Cartman, haciendo una mueca de repulsión.

-No pretendas que no lo disfrutaste, estuviste fascinado con Wendy por meses.

-¡C-claro que no! ¡Siempre me ha parecido una perra!

La conversación se está desviando a un terreno inestable con el que Kyle no está enteramente cómodo, pero Cartman se ha sonrojado, luciendo absolutamente mortificado, y no puede contener el impulso de continuar presionando el tema.

-Ajá.- Kyle apoya su rostro en su mano, sonriendo ladinamente.- De hecho, yo apuesto a que nadie te ha besado desde entonces.

Sus ojos automáticamente viajan hasta los labios de Cartman, e inmediatamente después mira hacia la mesa con decisión. No, definitivamente no confía en si mismo últimamente.

Cartman también ha cambiado desde el inicio del semestre…no, en retrospectiva, empezó desde el verano. La primera vez que se percató de ello fue en la fiesta de Bebe, solo que ahora que ha abandonado las gruesas chamarras, y ha optado por usar sudaderas más ligeras, es más evidente; aunque igualmente puede pasar desapercibido ya que no es nada drástico como, por ejemplo, Butters que está casi de su tamaño ahora y cada vez luce menos como un extraño y larguirucho chico raro, y más como un adolescente inesperadamente en buena forma.

No, el cambio de Cartman es sutil. Está un poco más alto, un poco más delgado. Pero no es solo eso… hay algo más, pero Kyle no está seguro de qué es…

-No es que te incumba, judío entrometido. Pero en realidad sí.-Dice Cartman, segundos después de silencio, en un intento vano por salvar su orgullo.

-¿Quién?-pregunta, aunque en realidad no le importa un carajo a quién ha besado Cartman, y no puede creer que haya sido él quien guió la conversación hasta este tema en primer lugar.

-Pues… tú sabes, chicas que no conoces…

-¿De verdad?-pregunta arqueando las cejas, sin ocultar su sonrisa de escepticismo. Tomar a Cartman por sorpresa y atraparlo en sus mentiras siempre es un deleite.- ¿Cómo quién?

-C-cómo… uh, una chica de…

En ese momento, Butters hace una aparición milagrosa y llega con dos bandejas a la mesa. Una que pone frente a Cartman, y otra frente a él.

-¡Ya era hora! –Brama exasperado el culo gordo, lanzando las manos al aire, sin duda pretendiendo que la conversación anterior nunca sucedió.- ¿Por qué te tardaste tanto?

-¡La fila era bastante larga, Eric!- luego mira a Kyle con sorpresa- ¡Oh, hola Kyle! ¿Te sentarás con nosotros ahora?

-Al menos por hoy. Espero que no te moleste.-La pregunta es enteramente por cortesía, con o sin su aprobación Kyle no tiene la menor intención de levantar su trasero hasta terminar su almuerzo.

-A mí me molesta.-replica Cartman, levantando la mano.

-Menos mal que tu opinión me la paso por el culo.

-Eeer… claro. No me molesta.-responde Butters, dubitativo, sentándose junto a Cartman.

Tan solo minutos después, cuando Cartman está picando una ensalada con su tenedor, mirándola con desconfianza, y Kyle está por burlarse de él y su aparente dieta, un sujeto de cabello oscuro se aproxima a la mesa.

-¡Hey, Eric!-saluda el desconocido, depositando su charola en la mesa. Su sonrisa se congela en su sitio cuando ve a Kyle.

-Hey.- Saluda Cartman, con absoluto desinterés- Judío, Becker-Los presenta con displicencia mientras se atiborra la boca con un puñado de las papas francesas de Butters- Becker, Judío.

-Mi nombre es Kyle- corrige, frunciendo el ceño a Cartman antes de sonreírle y extenderle la mano al nuevo sujeto, que corresponde al saludo con inesperada fuerza.

-Soy Stuart Becker.- Luego toma asiento junto a Kyle… y la atmosfera cambia.

-¿No estás con los chicos?-cuestiona Cartman, con toda familiaridad.

¿Chicos? Piensa Kyle. Él, Stan y Kenny son sus chicos, a veces Craig y sus amigos. Pero no hay otros chicos. Cartman no conoce a otros chicos. O al menos no lo hacía.

-No, Alex y Charlie están en el estacionamiento otra vez, parecen chimeneas últimamente.-Dice el sujeto extraño, el sujeto llamado Stuart Becker, que Kyle jamás había visto, hablando de otras dos personas que tampoco conoce.

¿Podrías ser posible? ¿Podría, Eric Cartman, en contra de todo pronóstico, haber hecho otros amigos?

Busca la mirada de Butters para intentar confirmarlo, pero el rubio parece súbitamente interesado en su comida, si Kyle no lo conociese mejor, pensaría que no le agrada esta persona.

-Así que, Kyle, ¿también compartes clases con Eric?

Pregunta Stuart Becker, y la forma en que dice el nombre de Cartman le provoca desconcierto y le revuelve el estómago al mismo tiempo. Cartman detesta que cualquiera lo llame Eric. Ese es un privilegio de figuras autoritarias y la particular idiotez de Butters, pero he aquí Stuart Becker, un cuatro ojos de dientes blancos, refiriéndose a él con su primer nombre. Kyle está impresionado.

-Unas cuántas.

-La mayoría- Agrega Cartman con una mueca de disgusto. Cómo si no hubiese sido él el que lo fastidió por Skype días antes de la selección de materias para saber cuáles cursaría, muy posiblemente solo para poder continuar fastidiándolo en todas las que pudiese, para después criticar sus decisiones.

-Oh, ya veo.

-¿También eres de South Park?-pregunta Kyle, si acaso para parecer amigable.- No recuerdo haberte visto.

-No, soy de Middle Park. Pero tu si me resultas familiar…-Luego sonríe ampliamente-¡Ya sé quién eres! ¡Eres el chico de las fotos, el que ató a Chad en el ventilador del techo!

-…No. Digo, si, pero yo no…

-Nah, esos fueron los chicos que entraron a la habitación después que nosotros.- Le informa Cartman tranquilamente.- Kyle, Butters y yo solo lo decoramos un poco.

-¿Entonces también conoces a este marica?-le pregunta a Kyle, estirando su brazo para alborotar el cabello de Butters. Supone que la acción debería verse amigable, pero resulta todo lo contrario.

-¡Pero claro que sí, Stu! Los tres somos amigos de infancia.-Dice el rubio, acomodandose el cabello, y la sonrisa en sus labios es casi... casi maliciosa. Tal vez está pasando demasiado tiempo en compañia de Cartman.-También somos vecinos, así que nos vemos bastante seguido.

-¡Vaya, y son todos Alfa! ¡Qué suerte!

...¡Ahí está de nuevo! La inexplicable tensión que hace a que Kyle se sienta… se sienta… como si estuviese al borde de algo. Es una tensión similar a aquellas veces que ha detectado ese extraño aroma dulce proveniente de Cartman, solo que ahora es considerablemente más… negativo. No le deja una embarazosa sensación de ligereza y un leve mareo deleitable, sino que lo hace sentirse un intruso y al mismo tiempo lo fuerza a quedarse ahí, obstinadamente. Incluso masca su comida más lentamente. El resto de la conversación es casi tan forzada como la sonrisa en la cara de Butters, aunque Cartman parece no percatarse, y cuando, eventualmente todos se dispersan entre la multitud a sus respectivas clases Kyle logra acorralar a Butters. Iniciando una serie de preguntas minuciosas que en algún momento se habían acumulado en su sistema, sin su consentimiento y que ahora usaba para su mini inquicisión.

0-0-0

-…Kyle, no.- Le dice Stan con firmeza.

-¿Qué?

-Conozco esa expresión, creí que ya habíamos terminado con esto.

-¿Qué expresión? No sé de qué hablas.

-Es la cara que haces cuando sospechas que Cartman está ocultando o planeando algo.-tercia Kenny- Te pones como… como un suricato en el desierto, mirando intensamente hacia donde crees que escuchaste un sonido, aunque no hay nada excepto rocas y tierra.

-¡No soy un suricato!

Después de años de sospechar de Cartman y probar el 90% de las veces que, efectivamente, el desastre estaba a la vuelta de la esquina, pensaría que sus mejores amigos confiarían en él.

Cuando les platicó lo sucedido en el almuerzo, Stan y Kenny lucieron igualmente impactados, pero ninguno parece particularmente interesado.

Resulta que Kyle no había estado equivocado, a Butters no le agradan demasiado esos nuevos Alfas (aunque admitió no tener motivos para no hacerlo), y de acuerdo a él, apenas hace unos días comenzaron a dirigirle la palabra a Cartman.

"Compartimos clases con Charlie desde el primer año." Le había dicho, y por más que intentó hacer memoria, Kyle no tiene idea de quién carajo es ese tal Charlie. "¡Y la única vez que me dirigieron la palabra fue para burlarse de mi mochila!" (En defensa de los desconocidos, la mochila de Butters sí había sido ridícula), "Pero de pronto Alex comenzó a hablar con Eric, y después los otros dos… ¡Sin ninguna razón aparente!"

Aunque al parecer se había acostumbrado ya, por lo que Kyle había visto. Tiene un mal presentimiento, y sus instintos rara vez le fallan cuando se trata de Cartman, así que, sí, tal vez pensó fugazmente que debería vigilarlo más de cerca solo para asegurarse que no trama nada; aunque "vigilar" suena demasiado dramático, da la impresión de involucrar vinoculares y micrófonos y Kyle no planea hacer nada de eso.

Stan y Kenny parecen opinar lo contrario.

-Siempre te pones así cuando crees que Cartman hace algo fuera de lo ordinario.

-¿Así cómo? Solo… solo era una opinión, digo, piensen, ¿no creen que es extraño? El año pasado no hablaba con nadie, estaba demasiado ocupado siendo un presuntuoso hijo de puta, pero ahora de pronto es amigo de extraños de Middle Park que lucen como idiotas y que seguramente son idiotas.

-Kyle, es una sorpresa para todos, pero en realidad es posible que incluso alguien como Cartman haga otros amigos. De hecho, no me sorprendería descubrir que ellos también son racistas hijos de puta, pero así es la preparatoria. Un pozo de oscuras sorpresas, injusticias y desesperación.

-En donde la equidad yace en el olvido y terminas como la mierda de la sociedad solo por haber nacido.-Sentencia Kenny, asintiendo.

-Y tu novia se da cuenta que no eres lo suficientemente bueno para ella, se corta el cabello que siempre le decías que te gustaba acariciar y deja de responder a tus mensajes de texto.

Sentados los tres en Sizzler, dando pequeños sorbos a sus malteadas , viendo alguna entrevista de mala calidad hecha a Obama en el televisor (Por un momento Kyle cree ver… nah, es solo estática) decaídos, distraídos, aburridos… Kyle se pregunta por primera vez, ¿Cuándo se habían vuelto tan amargados? Los góticos en la mesa de junto parecen más vivaces que ellos.

Crecer es una mierda.


N/F: Sip, eso es todo por ahora. Actualizaré en el siguiente solsticio, a menos de que me devuelvan mi laptop antes. En caso de que alguien se tome la molestia de leer esto, estaba pensando en conseguirme un Beta de nuevo, para otro fic en el que estoy trabajando. Pero la última vez que tuve una Beta, el fic ya estaba terminado, y en este caso sería para que me ayude con ciertos problemas de trama, ¿Conviene? ¿Podrían recomendarme a alguien? :I