N/A: Pues nada, sigo viva. Traté (y fallé) de responder a todos los reviews que me llegaron en los últimos meses, excepto aquellos donde me preguntaban por la fecha de actualización del fic, no porque me molestaran (¡Muchas gracias por el apoyo!) sino porque no quería prometer algo que no fuese a cumplir al final, se me ocurrió que sería mejor demostrar mi agradecimiento con acciones, así que, en caso de que a alguien aun le interese continuar leyendo la historia, aquí está el nuevo capítulo. Esta vez tampoco pretendo dar una fecha con la próxima actualización, pero espero no entrar en un HIATUS tan estúpidamente largo como el anterior. Como había mencionado antes, había escrito cuatro capítulos desde hace mucho, mucho tiempo, pero no estando conforme con los resultados, los deje olvidados en mi laptop hasta hace algunos días, en donde les di un vistazo nuevamente. Este capítulo aun no ha sido beteado, así que todos los errores son míos.
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Una de las tácticas favoritas de Ike para conseguir lo que quiere, es tomar a la gente por sorpresa. Habiendo crecido a su lado (y junto a un regordete manipulador con tendencias sociópatas), Kyle siente orgullo en saber que no es presa fácil para ninguno de los dos. Los años y eventos traumáticos han rendido sus frutos, y atraparlo con su guardia baja requiere no solo esfuerzo y paciencia de la otra persona, sino también sufrir de una extenuación mental y física prolongada por su parte. No se le ocurre que ya ha alcanzado semejante estado hasta que sale de la ducha, adormilado y frustrado como se le ha hecho su costumbre, para percatarse de la presencia de Ike en su habitación solo después de haberse puesto la playera. La sorpresa casi lo hace soltar el agarre sobre la toalla en su cadera.
-Tu nueva escuela es extraña.-Le dice Ike, sentado en la silla frente a su escritorio. El chaleco rojo entre sus manos siendo observado con escrutinio.- ¿Por qué tienes este símbolo en tu uniforme?
-¿Qué haces aquí?-Desvía la conversación rápidamente, la sorpresa cediendo lugar al malhumor.
-Mamá dice que bajes a desayunar.
-Dile que iré en cinco minutos.-Replica, volviendo la vista a su closet. Con algo de suerte, Ike perderá el interés y…
-¿Por qué es rojo?-Cuestiona con inocencia.
Kyle trata de mantener la calma. Era cuestión de tiempo antes de que Ike lo abordara con preguntas. La constante e incisiva mirada de escrutinio de su hermano le había advertido de sus sospechas días atrás.
Pero tiene una explicación lista. Todos los chicos con jerarquías asignadas, la tienen para casos como estos. El problema es que Kyle no se considera el mejor de los mentirosos, especialmente cuando se trata de esconderle cosas a su familia. Y lo que es más, se siente como una patada en las pelotas admitirlo, pero Ike, pequeño y débil como es, puede llegar a ser intimidante. Aun ahora, cuando Kyle le da la espalda y mete la cabeza en su closet, puede sentir sus pequeños ojos oscuros prácticamente taladrar su nuca.
Las mentiras instruidas por la escuela para situaciones como aquella, fueron creadas con infantes curiosos en mente, así pues, es probable que sean un éxito con chiquillos comunes y corrientes, pero Ike es diferente. Diferente incluso a Kyle cuando tenía su edad. Es listo, sabe leer a las personas demasiado bien.
-Es un uniforme, Ike, algún vejete de la mesa directiva eligió el diseño, ¿Qué importa?-Kyle arroja una mirada rápida por encima de su hombro, Ike tiene ladeada la cabeza, su mirada es de concentración mientras comienza su pequeño asedio inquisitivo.
-Pero debe significar algo. Ruby dice que el chaleco de su hermano es azul, que tiene grabado algo parecido a una "B". Pero basta echarle un vistazo para saber que no es una letra de nuestro alfabeto. Él es un Beta, y tú eres un Alfa, pero, ¿qué significa eso exactamente?
Los vellos en su nuca se erizan, tiene la terrible sensación de estar al otro lado del cañón de una pistola, y a su mente acude la dramática visión de un equipo S.W.A.T. irrumpiendo en su casa, atravesando cristal y concreto por igual, antes de electrocutarlo y enviarlo directo a prisión o a donde sea que lleven a quienes revelen el secreto. Luego tiene el impulso de rodar los ojos por su exagerada imaginación, tal vez aun esté siendo vigilado, pero creer que el gobierno tiene cámaras y micrófonos por todos lados es de paranoicos… ¿cierto?
-Significa que no todos tomamos las mismas clases, no tenemos los mismos horarios y tampoco los mismos promedios. –Dice parafraseando cautelosamente el guión que les habían dado para ensayar al final de la semana de inducción.- Yo uso este chaleco porque tomo todas las clases de niveles avanzados. Craig solo cursa las regulares, como Stan, y la mayoría de los chicos.
-¿Entonces es para demostrar el nivel académico?-Dice, frunciendo el ceño.- Suena innecesariamente cruel.
-Es una estrategia para fomentar la competividad.
-Karen McCormick dice que el chaleco de Kenny es verde y tiene el signo Omega, ¿Eso quiere decir que son los peores estudiantes?
-Exacto.-Responde con decisión, añadiendo después- ¿Los otros niños también están investigando los uniformes de sus hermanos? Deben estar verdaderamente aburridos.
El silencio prolongado lo hace volver la mirada, solo para encontrar a su hermano mirando alrededor de la habitación, expectante.
-¿Ike?
-Humm, así que nada.-Dice, luego retoma la conversación- Las cosas han estado demasiado tranquilas en el pueblo Kyle, además tú y tus amigos han estado actuando más extraño que de costumbre. Mamá dice que es la pubertad. –Responde con desinterés, se pone en pie de un salto, y deja el chaleco sobre la cama.- Aunque debo decir que estoy sorprendido, ¡Jamás pensé que Eric Cartman terminaría en clases avanzadas! Siempre me pareció algo estúpido.
Kyle suelta unas risitas falsas.
-Lo es, la mayor parte del tiempo.
-Entonces ese es el propósito de los uniformes.-Reitera Ike, y vuelva a observar sus alrededores. Luego niega con la cabeza y se dirige a la puerta.- Eso fue decepcionante. Bueno, te veo abajo.
-Espera, ¿Decepcionante?-pregunta con cautela.- ¿Esperabas otra respuesta?
Ike lo contempla en silencio unos instantes. Luego dice, observándolo sin pestañear.
-Entre los de sexto grado hay una leyenda urbana acerca de los chicos de preparatoria, debiste haberla escuchado alguna vez.
Había escuchado tantas leyendas ridículas cuando era niño que, aunque busca en sus remembranzas, no tiene idea de lo que habla Ike. Había perdido el interés en todas y en su posible credibilidad en algún punto entre el hada de los dientes (que resultaron ser sus padres) y las sirenas en Stark Pond (que resultaron ser cuatro cuerpos hinchados con un cuadro de concreto sujetando sus pies, asesinados al viejo estilo de la mafia).
-Dicen que si le preguntas a un adolescente o a un adulto por los símbolos y colores en los chalecos, pasa una de dos cosas: Te dan una explicación razonable y aburrida…o te dicen la verdad.- Explica Ike.
Kyle se detiene en seco, casi tropezando con un pie dentro de sus jeans. Controla su expresión y cuestiona con una sonrisa burlona:
-¿Oh? Y de acuerdo a ustedes, ¿cuál es la verdad?
-Esa es la parte interesante: Ningún niño lo sabe. Todos desaparecen antes de poder contárselo a otras personas.
- Las leyendas de primaria son ridículas. No creerás en esa estupidez, ¿o sí?
-La semana pasada, Johnny Conningham de sexto fue retado a sacarle la verdad a su primo a cualquier costo, su plan fue drogarlo con las benzodiacepinas de su madre y con algo de mariguana. Ben Travis, de su mismo año, fue como testigo, pero no sabemos nada de los tres desde entonces. Investigué por ahí y se han reportado casos de desapariciones similares en los otros condados. No puedes culparme por tener curiosidad.-Replica tranquilamente, antes de dejar la habitación.- No te demores o mamá subirá por ti.
Kyle apenas tiene tiempo de soltar un suspiro, cuando Ike asoma su cabeza desde la puerta y agrega: "Por cierto, aun eres un pésimo mentiroso" antes de marcharse nuevamente.
A solas, finalmente cae en la cuenta que Ike lo utilizó a sabiendas de lo que podría sucederle a ambos. Lo que significa que desde un inicio contaba con que Kyle le mintiese, pero procedió porque aun así podría obtener algo de él. Tratar de conseguir lo que uno quiere sin dar a revelar nada de lo que la otra persona busca es algo complicado, y repasa la conversación en su mente, asegurándose de no haber revelado algo sin percatarse.
Pero Kyle termina de vestirse, y ningún francotirador lo derriba, ni el equipo S.W.A.T. viene por él.
¿En qué momento se habían vuelto tan perceptivos los niños?
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Su plan para sobrevivir la preparatoria se vuelve deprimentemente simple: Pasar tan desapercibido como le sea posible. Si alguna aventura trata de ser forzada en su vida, tendrá que evadirla a toda costa. Deberá alejarse de dramas, mantener un perfil bajo, lo cual significa nada de marchas a favor de los derechos de los Omegas, ni reunir firmas para el trato igualitario a Anomalías, y que deberá modificar el tema de investigación de su trabajo final de historia (Causas ambientales en el aumento de la población Gamma de los últimos años). Al menos hasta que Ike decida sacar su diminuta nariz de sus asuntos.
Kyle se talla los ojos con las palmas de sus manos. Otra causa de estrés más, justo lo que necesitaba.
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El encuentro con Ike fue un pésimo augurio que falló en interpretar como tal.
La nata habilidad de Eric Cartman para atraer el caos a su alrededor nunca falla en dejarlo boquiabierto. Su magnetismo hacia los desastres, a veces viene en forma de acciones impulsivas y maliciosas, como usar el éxito de una película y el fanatismo religioso para convertir a la mitad del pueblo en neo nazis. En ocasiones, la catástrofe acude a él solo con proferir las palabras adecuadas, tal encantamiento, como decirle a un montón de niños enojados que si acusas a los adultos de pedofilia, la policía los encerrará sin miramientos; y después, lo próximo que sabes es que South Park se ha transformado en una distopía en donde ningún infante recuerda el concepto de figuras parentales.
Es peor cuando ambos escenarios se mezclan, como parece que será el caso esta vez.
La semana del espíritu ha llegado a la preparatoria de South Park y, para deleite de todos y tortura de los Alfas, las instalaciones han sido invadidas por varias Omegas con pompones y mini faldas con la intención de incitar a los chicos a demostrar su espíritu escolar, ya que en tan solo unos días el equipo de baloncesto y béisbol jugarán los primeros partidos de la temporada.
Cada día hay un tema diferente en donde participan todas las jerarquías en un supuesto intento por promover la unión entre los unos y los otros, aunque, contradictoriamente, cuando se trata de participar en las actividades grupales, no se les permite formar equipos mixtos entre estatus porque "Sería injusto para los menos capacitados, joven Broflovski. Deje a los Betas preocuparse por sus trivias de cultura pop, y a los Omegas con sus concursos de cocina, nosotros participaremos a nuestro nivel", por citar al entrenador Diamante.
El día anterior fue el día de los "Sombreros locos", un tema tan inocente como simple que Kyle había resuelto al intercambiar su ushanka por el antiguo gorro de Stan. Sin embargo, la temática de ese día es de "Nerds", y aunque ni siquiera tiene idea de qué demonios podría ser considerado un Nerd en la actualidad (las líneas entre un estereotipo y otro solían ser tan claras a principio del 2000…), le parece obvio que el tema es una trampa inherentemente ofensiva, burlona y una maniobra exclusiva; pero de querer pretender que ese no es el caso, le basta ver el disfraz de Cartman para saber él lo había notado también, y que se había encargado de volverlo explícitamente de esa manera para los demás.
Cartman toma su lugar usual, entre Stan y Kenny, con las manos forzando un lugar en los bolsillos frontales de su apretadísimo pantalón oscuro. Hay un breve silencio, hasta que Stan intercambia una trivialidad entre ellos. Kyle contempla el quedarse callado. Las cosas con el culón han sido algo… raras últimamente, y está claro que se han evitado mutuamente durante algunas semanas ya, interactuando con respuestas cortas, arrojando insultos que son proferidos más por costumbre que por ira. Cartman es como un jodido agujero negro, las desgracias lo orbitan y al final su influencia alcanza y succiona a todo aquel que se entrometa, y con Ike vigilándolo cual helicóptero, Kyle no puede darse el lujo de involucrarse. Otra larga pausa se asienta plácidamente en la invernal mañana.
- ¡Pues ya que nadie más va a decirlo entonces lo haré yo!-Declara en un impulso, sintiéndose vomitar las palabras, antes de encarar a Cartman- No puedes ir vestido así a la escuela.
Cartman levanta una ceja, mirándose de arriba abajo.
-¿Por qué no?
-¿En serio preguntas? -Mientras que Kyle, Stan y Kenny optaron por los clásicos marcos de lentes y ropa descoordinada y ridícula, Cartman tiene el descaro de pretender inocencia, usando pupilentes rojos, una improvisada barba de chivo, una peluca oscura atada en un peinado tipo cebolla despeinada, jeans que habían visto mejores días, entre otras prendas que juntas formaban la amalgama vomitiva perfecta entre los peores estereotipos de los millenials que, por supuesto, es la vestimenta característica de Chad Dickson. Ni siquiera deja lugar a dudas: En la parte trasera de su bota izquierda tiene el nombre de pila y en la derecha el apellido, tal como solía usarlas Chad en primer año. Cartman siempre ha sido amante de los detalles cuando se trata de hacer enfurecer a alguien, así que incluso se había espolvoreado maquillaje en su rostro y brazos para hacer del usual tono aceitunado de su piel un doloroso rosáceo, tal como el horrible color que adquiere Chad después de hacer deportes o de estar más de dos minutos bajo el sol.
-Dijeron que nos disfrazáramos como un Nerd.-Cartman replica con cinismo.- Originalmente iba a vestirme de ti, pero últimamente te encuentro más tolerable que ese cara-pito.
-Chad es el chico de la fiesta, ¿verdad?-Tercia Kenny.- ¿Qué se supone que es él? ¿Es gótico, una especie de Hippie mal viajado o…?
-Es un marica, eso es lo que es.
-Tiene su gracia, admítelo, Kyle.-Concuerda Stan con una sonrisa.
-Todo lo que digo es que estás pidiendo a gritos que te pateen el culo.
- ¿Yo? Han pasado tres meses desde la fiesta y el cabrón sigue jodiendo en cada oportunidad, es como si estuviera obsesionado o algo, y está comenzando a fastidiarme en serio.-Cartman saca su celular y les muestra una foto de Butters en la enfermería, con una maestra examinando su nariz y su camisa mojada de sangre.- La pelota que lo golpeó iba dirigida hacia mí.
-Debe tener pésima puntería, no eres un blanco exactamente pequeño –Señala Kyle, apartándose a un lado cuando Cartman lo manda a la mierda y trata de quitarle el móvil. En las fotografías, Butters tiene la cabeza echada hacia atrás, con pedazos de algodón dentro de ambas fosas nasales; a su lado, Stuart Becker y Alex lo abrazan con grandes sonrisas, como si fuera el mejor día de sus vidas, mientras toman la selfie. El sórdido sentido del humor debe ser una de las cosas en común que tienen con Cartman.
-Woah, ¿le rompió la nariz?-Cuestiona Stan, asomado por encima del hombro de Kyle.
-No, pero tomó un rato para que dejara de sangrarle.
Con el partido a la vuelta de la esquina, el equipo de basquetbol había comenzado a practicar por separado, así que es la primera vez que escucha del altercado. Estando aún insatisfecho en su utópica búsqueda de venganza, Chad continuaba guardándoles resentimiento, de eso estaba enterado, pero había dejado en paz a Kyle después de unos días, y hasta donde sabe, los únicos bullies que aun acosan a Butters, son el mismo Cartman y su nuevo sequito. Había asumido que, en algún momento, Chad se había aburrido del gordo también, pero aparentemente ese no es el caso.
-A tus amigos sí que les gusta tomarse selfies-observa Stan, después de pasar a otra foto de un Butters vomitándole a la enfermera, mientras Stuart Becker lo señala y ríe.
Kyle quisiera agregar algo mas, pero el autobús llega entonces, y termina por guardar silencio. No debe involucrarse más, suficiente hizo con advertirle, y, considerándolo todo, no puede culpar a Cartman por reciprocar al acoso, si bien fue iniciado por él mismo.
Aun así… tiene un terrible presentimiento.
Con el inicio de la temporada deportiva se han creado aun mas divisiones entre los competitivos Alfas: la mayoría de los chicos de North Park están en el equipo de Futbol americano, los de Middle Park en beisbol y los chicos de South Park en Basquetbol, es como si las viejas rivalidades entre los tres pueblos comenzaran a avivarse de nuevo. O tal vez siempre fue así, tal vez la tensión en el edificio A existió desde un inicio y Kyle, tan distraído por sus propios problemas como ha estado, solo se había percatado cuando Stan se lo había hecho notar. Ahora es imposible ignorar las miradas fulminantes cruzadas con regularidad en las filas de la cafetería, las discusiones cargadas de reprimida animosidad en clase o cuando algunos chicos chocan hombros contra otros no tan accidentalmente en los pasillos. Todos parecen estar cargados de una inexplicable agresividad apenas contenida… todos excepto Cartman. Es el único que siempre está lo suficientemente despierto para hacer algún chiste de mal gusto en clases, para jugar bromas a otros o para confeccionar un disfraz tan detallado como el de ahora, cuando todos los demás probablemente usaron lo primero que encontraron.
Incluso ahora, a las siete de la mañana, tirando de la entrepierna del ajustado pantalón y soltando pestes de Chad Dickson, luce radiante y lleno de vida a comparación al resto de los exhaustos, estresados chicos. Le cuesta admitirlo, pero es probablemente la razón por la cual atrae a otros Alfas, incluso a los de otros pueblos: Cartman es gracioso cuando no está decidido a ser un cabrón, y es el único chico que no parece estar a un estornudo estridente de arrancarle la cabeza al alguien; el que sea fatal en deportes es solo un punto a su favor, porque ningún equipo lo quiere dentro y eso lo vuelve neutral, pero sus calificaciones y (Kyle siente que pierde algo de fe en la humanidad al admitirlo) su popularidad, lo vuelven lo suficientemente respetable para no ser parte de los perdedores.
Lo que hace a Kyle preocuparse renuentemente es que, en la mas exasperante de las ironías, Cartman no parece darse cuenta de lo lejos que ha comenzado a llegar su influencia, no parece percatarse de las miradas que atrae cada vez que levanta la mano o comparte una opinión en clase, o de la forma en que todos los maestros parecen tan inexplicablemente embelesados con él, que su favoritismo es innegable…y el que Cartman no los este explotando a todos en algún rebuscado plan como lo haría normalmente, que parezca evadir las multitudes en lugar de pavonearse como lo hubiese hecho años anteriores… debe significar algo. Debe estar ocultando algo.
Pero averiguarlo y detenerlo ya no es el trabajo de Kyle.
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Y cuando comienza a convencerse que es perfectamente capaz de cursar el resto del semestre como un estudiante normal, la broma de Cartman se va tetas arriba justo frente a él.
-¿Cómo me llamaste?- inquiere Cartman en el más ominoso de los siseos. Está en esa etapa tan particular de su furia en donde su expresión se ha vuelto casi serena.
Lo que vuelve al bastardo tan peligroso, es que no luce intimidante. Nunca ha sido así y, conforme pasan los meses, está bastante claro que jamás lo será. Sus mejillas son demasiado rosadas, su rostro demasiado ovalado, sus facciones engañosamente inocentes; su espalda no es tan amplia como la del resto, ni es tan alto. No es la clase de chico que inspire temor a primera vista, así que es sencillo confiarse frente a él. Pero si Chad sacase la cabeza de su culo lo suficiente para mirar a su alrededor, se hubiese encontrado con que Kyle y los otros chicos de South Park merodeando el pasillo, tienen expresiones de un horror que varía en niveles.
Por cada día temático, tienen actividades diferentes. La del día anterior había sido una copia miserable del programa de televisión The Amazing Race, excepto que en lugar de viajar alrededor del mundo la carrera fue dentro de las instalaciones de preparatoria y la meta había sido el gimnasio, el premio: un cupón para dos en el City Wok, del 10% en todos los platillos (aunque con todos los gusanos que han encontrado en sus ensaladas y la misteriosa desaparición de los perros callejeros en los últimos meses, duda de que los ganadores vayan a darle uso).
La actividad de ese día no consiste en nada más que pegar posters y pancartas de la mascota de los equipos y las fechas de los siguientes partidos alrededor de la escuela. No es tan emocionante como la carrera, pero Stan y Jimmy se habían ofrecido a ayudarlo, y Kenny y Bebe, que querían conocer el edificio Alfa, aprovecharon que se encuentra parcialmente vacío para unírseles (Para fastidio de Stan, que si temía por su propia seguridad como Beta, ahora se niega a perder de vista a los dos curiosos Omegas), así que no se había tratado de un día exactamente emocionante, pero tampoco aburrido, al menos hasta que Chad encaró a Cartman en el pasillo. Pero ahora, Kyle reconoce sensación de adrenalina bombear en sus venas en anticipación.
-¿Es que la grasa te está tapando los oídos? Dije: "Quítate ese disfraz antes de que te patee el culo, gordo de mierda"-Prorrumpe Chad, desentonando en la primera sílaba de "mierda" porque es el único cuya voz parece aún luchar contra aquella de niño y aquella de hombre, enfatizando cada palabra con vicio, ignorante de que cada una de ellas bien podrían ser los clavos finales en su ataúd- ¿Y qué vas a hacer al respecto, culón?
Jimmy y Kenny hacen una mueca. Stan chasquea con la lengua y sacude su cabeza.
-Lastima, era tan joven- Se lamenta Bebe en voz baja, anticipando el peor escenario.
El silbato del entrenador retumba con un estridente pitido que los hace respingar en sorpresa.
-Oh, genial, ahí viene Diamante.- Advierte Kenny.
El entrenador Guttenridgerck es la versión alemana del perfecto cliché de un Alfa americano de mediana edad: Alto, canas ocultas bajo una gorra que parece adherida a su cabeza las veinticuatro horas del día, cuerpo en forma, con excepción de una creciente barriga que se resiste a desaparecer; su peculiaridad más prominente son, sin embargo, sus pezones. No importa si usa una playera o chamarra, sus pezones parecen tener la habilidad de hacerse notar a través de cualquier tela. Siempre erectos, siempre a la vista. Los chicos creen que ni siquiera un grueso chaleco antibalas o el cristal reforzado podrían contenerlos. Los pezones más saltones y duros del planeta. Por eso es que alguien, en algún momento, comenzó a referirse a él como Diamante, y desde entonces se ha mantenido el flojo pero asertivo apodo. Por eso y porque es más sencillo de pronunciar que Guttenridgerck.
-¿Qué demonios sucede aquí?
-¿Es que no ve cómo está vestido?
-Como un absoluto imbécil, pero ese era el punto. Buen trabajo, Cartman.-El entrenador levanta la mano y Cartman choca los cinco con una gran sonrisa, su expresión ominosa anterior bien pudo haberse tratado de una ilusión. Chad parece a punto de iniciar una masacre.
- ¡No, está claro que es una burla hacia mí! ¡Siempre está haciendo esta clase de mierda, ayer plantó un suspensorio como pista falsa durante la carrera y nos hizo perder a mi equipo y a mí!
-¿Es eso cierto, Eric?
-Por supuesto que no, estuve buscando las pistas con Butters y los chicos en todo momento, ¿cierto?-Dice con una inocencia tan falsa como las tetas de Wendy en cuarto grado.
Sin embargo, Charlie, Stuart, Alex y Butters confirman su coartada velozmente.
-¿Chad, tienes alguna prueba de que fue él?
-Pues…no, pero…
-¡Entonces no seas un mal perdedor, Dickson!-Brama el entrenador, perdiendo la paciencia.- Mira, soy de la creencia que un par de bromas aquí e insultos allá fortalecen el carácter. Pero con toda esa basura del anti bullying que PC ha estado promoviendo y con todos los padres quejándose por mi "disciplina barbárica" y mis "métodos de enseñanza inhumanos", lo que sea que eso signifique, ya no puedo permitir que insultes a otros estudiantes y te salgas con la tuya. La autoestima de un adolescente es una cosa frágil, Dickson, no puedes jugar con eso. Al menos ya no, gracias a PC-Alecciona el entrenador, absolutamente ignorante al hecho de que acaba de permitir exactamente eso.- Detención por una semana.
-¿Por llamarlo gordo? Ni siquiera fue un insulto, fue señalar lo evidente. Él me llamó lame escrotos, ¿en dónde está su detención?-Espeta, apuntando a Cartman con un dedo acusador, y Butters suelta una risotada.
-¡Stotch, detención por dos semanas! ¡No hay nada gracioso en los insultos referentes a las prácticas sexuales entre hombres!... o eso dice la mesa directiva gracias a PC y sus mariconadas.
-¡Oh, rayos!
-Dickson, una palabra más y acompañarás al joven Stotch en la semana adicional.- Chad mira a Cartman con ojos que echan flamas, mientras este se encoge de hombros, con las cejas enarcadas y una gran sonrisa de oreja a oreja.
-No era mi intención ofenderte, y si de algo sirve, te perdono, ¿Amigos?-Le dice, extendiéndole su mano ante la mirada aprobatoria del entrenador Diamante.
-¡Oh, chúpame las bolas!-Replica, antes de marcharse hecho una furia, ignorando las reprimendas del entrenador.
-¡Tres semanas de detención, Dickson! –Grita mientras lo ve marcharse.- Tendré unas palabras con él mas tarde. Fue muy maduro de tu parte, Eric.-Le dice, dándole palmadas en su hombro. Palmadas que parece reservar para sus alumnos preferidos, alumnos que desde que comenzaron el semestre, parecen limitarse exclusivamente a Cartman, confirmado como el peor jugador en todos los deportes existentes, observa Kyle.- Y recuerden, burlarse de los gays es malo, como todo lo divertido al parecer de PC.
Diamantes suspira con pesar, alejándose de la escena. La pequeña multitud que se había formado comienza a dispersarse, excepto por Cartman y su sequito, el primero observando el pasillo por donde ha desaparecido Dickson con sed de sangre escrito en su rostro.
-Ci-c-c-cincu-cuenta dólares a que Di-di-diiii-dickson amanece flotando en el lago.-Tartamudea Jimmy. Nadie se atreve a apostar en su contra.
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A los pocos minutos de iniciada la clase, una maestra interrumpe la monótona y aburrida clase de Dominic, quien, como si se tratase de una competencia con ellos, logra lucir aun más muerto por dentro cada nuevo día. La mujer le entrega una hoja con una expresión de tal desagrado que, a sus ojos, Dominic bien podría tener lepra, tan pronto la toma este, la maestra por poco esprinta fuera del aula.
- Broflovski, Black, a la oficina del director- Anuncia el Dominic después de unos instantes. Los referidos se miran entre ellos en confusión, pero no hacen ademan de levantarse pronto.-Se que soy el profesor aquí, así que les sorprenderá saberlo, pero en realidad no tengo todas las respuestas. Ayudaría a mi precaria paciencia si tan solo se marchan y atosigan a las malditas secretarias con sus preguntas.
-Solo nos preguntábamos qué…
-¡Kyle, por favoooor! –Dominic señala la puerta y añade con un quejido un infantil, como un niño a punto de hacer una rabieta.
Kyle resopla y deja su asiento con resignación, Token siguiéndolo de cerca.
-No debe ser para nada malo. –Analiza Token una vez fuera.- Con los entrenamientos y los proyectos, apenas tengo tiempo para dormir, mucho menos para meterme en problemas. ¿Qué hay de ti?
-La última vez que vi a los chicos fuera de la escuela fue hace dos semanas, y resulta que sin importar cuánto trates, los veinte minutos del receso no bastan a la hora de ayudar a Pewdiepie a derrocar a un dictador tercermundista.
-Creí que Pewdiepie había terminado en prisión.
-Eso fue lo que nos hizo perder más tiempo. Tuvimos que ayudarlo a escapar primero, armamos una bomba casera y la pusimos dentro de un pastel que Kenny le entregó, disfrazado de Marzia. Es broma. -Añade ante la expresión horrorizada de Token, que con todo el dinero que posee su familia, parece aun incapaz de poder comprarse un sentido del humor.- Mi vida se reduce a comer, dormir y estresarme, no necesariamente en ese orden.
Tan pronto entran al umbral de las oficinas de administración, son recibidos por rostros familiares: Charlie, el arrogante rubio parte del nuevo sequito de Cartman; Chad Dickson, quien ha sacado un gorro de color azul y una gran chamarra roja de algún sitio, y ahora se remueve con incomodidad en su asiento, tratando de contener el resto de prendas que ha acomodado bajo la chamarra para hacerse ver más obeso, de imaginar el rostro de Cartman cuando lo encuentre hace a Kyle morderse la mejilla para contener una sonrisa; y… ¿es esa…?
-¿Wendy?-Cuestiona Kyle, dubitativamente, observando a la chica con detenimiento.
-Hola, chicos.- Saluda Wendy, con lo que suena a una sonrisa.- ¿Cómo han estado?
-¿Por qué estas usando eso?-Tercia Token, mirándola con desagrado.
-Alergias.- La voz de Wendy suena opaca detrás de la máscara antigás que usa, pero su tono cortante es lo suficientemente claro para que dejen el tema en paz.
La secretaria, una mujer menuda y pequeña que se le asemeja a un ave, los guía hacia un pasillo, separado del resto de las áreas administrativas, que conduce a una puerta de roble oscuro, grande e imponente.
-El director los espera.-Les indica casi en un susurro, antes de desaparecer por donde vinieron.
Es Charlie quien, después de anunciarse con dos suaves toques sobre la puerta, no hesita en tirar del dorado picaporte curvilíneo.
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El director, Daniel Hudson, es un hombre entrado en sus cincuenta, alto, vestido formal y con cabello canoso amarrado en una cola de caballo corta. Presume una gran barba de leñador y un gran tatuaje que atisba asomándose debajo de su camisa arremangada, cuando se inclina para darles la mano.
Después de una breve introducción, en donde, de la forma más amable posible, le pide a Wendy que se retire la máscara de momento, se deja de rodeos y va al punto.
-Como les habrán informado ya sus maestros, cada año se realiza un congreso en Baydell, Nebraska, exclusivo para estudiantes de categoría estrictamente elite.- Explica el director Hudson, que posee la voz más profunda que Kyle haya escuchado, cruzado de brazos y recargado sobre su escritorio.- Middle Park, North Park, Orange County, Colorado Springs, y, por supuesto, South Park, han sido invitados una vez más. Uno de los requisitos es que solo cinco estudiantes por cada año, a partir de onceavo grado, pueden asistir. Sin embargo, después de varias platicas entre los organizadores y los educadores de esta y otras instituciones, se ha tomado la decisión de que, al menos por esta ocasión, la invitación se extenderá hacia los primeros años.- Hudson hace una pausa dramática- Aunque depende enteramente del resultado de la conferencia, se espera que pueda repetirse el año que viene, y así sucesivamente. La idea es no dejar a nadie atrás, motivarlos y formarlos tan pronto tengan conocimiento de su inmenso honor como Alfas. Después de una extensa investigación, en base a sus calificaciones y desempeño en todas las materias que han cursado hasta el día de hoy, incluyendo las extracurriculares y por recomendaciones de sus docentes, se ha tomado la decisión de que ustedes cinco sean los representantes de su correspondiente año.
¡Kyle no puede ocultar su sorpresa! Token encuentra su mirada, igualmente emocionado, pero cuando Kyle mira de soslayo a los otros chicos nadie demuestra la misma emoción. Chad solo se para recto como una vara, sonriendo con superioridad; no puede apreciar el rostro de Wendy, pero parece haberlo visto venir; Charlie simplemente no parece interesado. Luego recuerda que tal vez su sorpresa tampoco hubiese sido tanta de no ser porque Dominic, quien ha pasado de enseñar Educación sexual de noveno grado a Economía en décimo, como reemplazo temporal del Señor Wilson, cuyo pito había salido disparado hacia las nubes después de que su esposa escondiera productos altos en gluten en sus almuerzos como venganza por sus infidelidades, había olvidado hacerles llegar el comunicado.
-La duración del congreso es de tres días, partiendo desde la tarde del viernes y regresando el lunes por la mañana. Esta vez el hospedaje será en el hotel Lexington, los gastos correrán por parte de la escuela. Las conferencias serán impartidas por reconocidos empresarios y líderes alrededor del estado, y al final recibirán los diplomados correspondientes. Pueden verlo como una ventaja por encima de sus superiores, puesto que podrán conocer la mecánica antes de que tengan la oportunidad de participar en sus propios paneles en doceavo grado.
Suena a una gran oportunidad. Es bueno saber que los desvelos y el estrés no han sido en vano. Además, Sheila estará fuera de sí en emoción, con suerte dejará de hacerlo tomar clases de verano. ¡Tal vez hasta podría intentar convencerla de dejarlo utilizar el auto nuevamente!
-Claro está, no solo los cité aquí para darles noticias que sus profesores bien pudieron compartirles. Empecemos con…joven Dickson-Dice Hudson, leyendo de una carpeta que tiene entre sus manos.- Miembro del club de medios audiovisuales, notas perfectas en todas tus clases, y con un historial impecable, o al menos lo era, hasta hace unas horas. Tienes una detención de tres semanas, por parte de Guttenridgerck; "Lenguaje soez, irrespetuoso hacia sus compañeros y maestros" Anexó.-El rostro de Chad se pone tan rojo como su chamarra, y Kyle podría jurar que la vena en su frente está a segundos de reventarse.- Es tu primera falta, así que la dejaré pasar por esta única ocasión. Pero si tienes un solo incidente más, incluso si es solo un retardo, quedas fuera del congreso, ¿Entendido, campeón?
Chad asiente efusivamente, y la atención de Hudson se centra en Kyle y Wendy.
-Joven Broflovski, Señorita Testaburguer. Sus profesores están impresionados con ustedes. Usted señorita, es parte del club de debate y de periodismo, y usted señor Broflovski, es parte del equipo de basquetbol y da clases particulares a alumnos beta de primer grado dos veces por semana. Las notas de ambos son perfectas, no tienen una sola inasistencia, detención o castigo. Pero, sus profesores han mostrado cierto grado de consternación hacia su estado emocional. Cito: "Tienen problemas adaptándose a sus nuevas vidas, a menudo se rebelan contra las órdenes y niegan a reconocer su superioridad nata por encima del resto". Preocupante como es, la Señorita Testaburguer tiene la sensatez de guardar su inconformidad para después de clases, ya sea en forma de largos ensayos discrepando con los libros de texto que envía de forma adjunta a sus tareas requeridas, o siguiendo a los docentes por toda la institución para forzarles su punto de vista… lo cual también debe parar, joven Testaburguer, está a punto de caer en el acoso y no necesito a otro maestro sufriendo un colapso mental a mitad del patio escolar, tengo mis manos llenas con Dominic.-Wendy aprieta los puños a su costado, pero asiente débilmente- Sin embargo, su caso es más delicado, joven Broflovski. Está empecinado en arrastrar a sus compañeros de clase con usted. Cuestiona a cada profesor en cada clase, desviando las lecciones a debates moralistas que les ha costado el programa a muchos de tus docentes. Las clases que cursas han terminado por atrasarse ligeramente más que el resto en consecuencia, y básicamente han comenzado a odiarte. Necesito que recapacites y modifiques tu conducta. Verán chicos, la conferencia es un evento importante que irá directo a su expediente personal y que podrán usar en su futuro currículo, mejorará sus oportunidades para entrar a una buena universidad, por no mencionar la clase de conexiones que tendrán la oportunidad de hacer en la cena de gala. Necesito a estudiantes brillantes y ambiciosos, no a adolescentes sufriendo una crisis existencial. ¿Quedó claro?-Kyle y Wendy asienten de nuevo, cabizbajos, y el director centra su atención en el resto.
-En cuanto a los demás, solo quería hacerles saber que: No se confíen. Manténganse fuera de problemas, continúen esforzándose. Si tienen alguna duda o problema, ya saben en donde encontrarme.-Todos asienten una vez más, el ambiente considerablemente más tenso.- ¡Animo, muchachos! Es una oportunidad única. Aprovéchenla, pero sobretodo: No la caguen.
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-Es una forma conveniente de ponernos una correa, ¿no, Kyle? –Le dice Wendy fuera de la oficina de Hudson, colocándose la máscara antigás nuevamente.
-Más bien un bozal.- Corrige Kyle, apartando el cabello de Wendy, que se atora en el arnés de la máscara.
-¿Crees que esa sea la razón por la cual están dejando participar a los de primero y segundo?-Dice, su voz una vez más áspera detrás del silicona y plástico.- ¿Para acallar a mas chicos en contra del sistema?
-Podría ser, aunque suena optimista.
-Me hará falta si voy a verme obligada a mantener la boca cerrada por tanto tiempo.
-Sera por solo unos meses. Y siempre tendremos los foros en internet para continuar quejándonos.
-Claro, descargar mi frustración en foros de internet, ¿Qué podría salir mal?-Pregunta con sarcasmo y le toma medio segundo recordar a qué se refiere.
-Me gusta pensar que no todos los rostros anónimos en internet son como mi papá.
-Suena optimista.-Remeda con una sonrisa juguetona, antes de encaminarse a su propia aula.
Tal vez deba mantener un perfil bajo en todo sentido a partir de ahora, pero saber que tiene a alguien como Wendy de su lado, de alguna manera, lo hace sentirse mejor. Al menos si se siente cerca de explotar, sabe que podrá recurrir a ella y viceversa, recordándose que no están completamente locos por tratar de resistirse a algo que va más allá de su control.
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Sin importar cuanto lo intente, Kyle no puede ignorarlo.
Va a mantenerse fuera de problemas, lo promete… pero puede esperar cinco minutos. Ase a Chad del hombro, con fuerza, cuando lo ve salir del baño. Los dos comparten la última clase con Cartman, y una vez que vea al estúpido imbécil de Dickson vestido de esa forma, sumado al altercado del receso… Cartman no ha asesinado a nadie en los últimos años –o ese parece ser el caso-, pero con cada nueva burla, Chad ha comenzado a oler a hombre muerto.
-Mira, te ves muy gracioso y todo, aunque el gorro que traes no se parece al que él usaba cuando niño, y me da escalofríos pensar como averiguaste cuál solía ser su vestimenta, considerando que dejó de vestirse así hace años, pero necesitas quitarte el disfraz antes de que te vea.
-Quítame las manos de encima, Broflovski.-Replica entre dientes Chad, mirando a su alrededor (probablemente en busca de algún maestro que pudiese verlos) antes de soltarse del agarre con rudeza.- Él comenzó esto… los dos lo hicieron.- Corrige, mirándolo de pies a cabeza con absoluto desprecio y, aunque técnicamente está en lo cierto, Kyle se siente tentado a objetar. Chad era un dolor en el culo, los tenía hartos. No justifica el bullying ni la humillación pública (ahí entran los factores alcohol y aburrimiento), pero coño, tampoco es que Dickson fuese un puto santo.
-No sabes en qué te estás metiendo, Chad. El culón está fuera de tu liga.
Chad lo mira a los ojos, suspicacia en su semblante
-Me preguntaba por qué se puso tan iracundo por unos cuantos insultos, cuando tu le dices cosas peores a diario y apenas se inmuta.
Por varios segundos, Kyle no está seguro de cómo responder. La concesión lo toma por sorpresa un instante, pero al siguiente cobra un sentido tan complejo que no cree que pueda explicar a un extraño.
- Es diferente, tenemos historia.
-¿Es una historia gay? Porque a así suena.
Abre la boca para protestar, pero memoria tras memoria se agolpan hasta dejarlo con el entrecejo fruncido y con replicas muriendo en su garganta. En su defensa, Eric Cartman tiene un pasado gay con básicamente todo aquel con el que haya tenido contacto.
- Solo te estoy advirtiendo que esto terminará mal para alguien-Evade cuando Chad lo observa con expresión de repulsión- y no va a ser para él.
-¿Acaso es eso una amenaza, Broflovski?- Kyle rueda los ojos, arrepintiéndose de su decisión de intervenir en una disputa que no le concierne- Porque permíteme decirte que de acuerdo a Diamante, no estoy infringiendo las reglas, pero si decides convertir esto en una riña personal no dudaría en informar de tu conducta a las debidas autoridades que…
Kyle arroja las manos al aire y se da la vuelta. Hizo lo que pudo. Al carajo con Dickson.
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El extraño bastardo de Middle Park se pavonea cuando ingresa al aula, luciendo como un gran globo rojo. No todos comprenden de quien esta disfrazado, pero no hay necesidad, la persona que importa lo ve. La conversación que sostenía muere en sus labios, se congela mirando a Dickson en shock.
Kyle mira por la ventana el resto de la clase, resoluto, y es el primero en salir del salón tan pronto suena el timbre.
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Al día siguiente, entre las clases del 3to y 4to periodo, cuando los pasillos se encuentran repletos de estudiantes vestidos a la moda de los 80's, Chad Dickson es encontrado desnudo e inconsciente en los vestidores de los Omegas, con una jeringa colgando de su brazo y con la nariz blanca, como si hubiese esnifado completa una pequeña montaña de cocaína. Kyle lo observa a través de la ventana de su aula, los guardias arrastrándolo fuera de las instalaciones entre gritos y suplicas desesperadas de inocencia por parte de Chad, y burlas y vítores de parte de los espectadores, que graban todo el evento con grandes sonrisas en sus rostros.
-Bastardo pervertido.-Juzga Dominic, irradiando olor a nicotina, alcohol y arrepentimiento incluso a metros de distancia, su cabello apuntando en todas direcciones y su bragueta entre abierta.- Sabía que esto pasaría algún día, por eso siempre les repito: Digan NO a las drogas… químicamente alteradas. Por lo demás, el tiempo corre y de pronto les succionan el alma y aspiraciones en un empleo de 9 a 5, así que vivan un poco.
Vislumbra a Cartman de soslayo, mirando el espectáculo junto a él, rezumando con una sonrisa satisfecha y malévola en la misma medida.
-¿Asumo que no tienes nada que ver en esto?
-¿Yo?-Cuestiona, cejas enarcadas en inocencia.- Cielos, Kyle, ¿Por qué haría algo como eso?
De alguna forma, Chad logra librarse de los guardias, y emprende una breve huida, interrumpida por los electrodos de un paralizador a distancia que conectan con su trasero, y lo hace dar un saltito antes de precipitarse contra el suelo, cual delfín volviendo al mar. Cartman suelta unas risitas junto a él, le guiña una vez en complicidad, antes de emprender camino hacia su aula.
Se repite que ya no es su problema detener a Cartman, y deja de esforzarse por contener una sonrisa.
