Hola chicos, les traigo un nuevo episodio de "La aldea del odio" y antes de que lean el capitulo les aviso que hare algunos cambios y cosas que agregare en lo que seria de la historia, en especial con el tema del harem; los detalles se los pondre abajo para no sobrecargarlos de información tan pronto.
Muchas gracias a todos los que leen la historia, y en especial muchas gracias a todos los que comentan: Eidarius, Flarius, netokastillo, tasiakrood. Muchisimas gracias por hacerme saber sus opiniones de la historia chicos (por cierto tasiakrood tomare algunas de tus ideas si no te molesta jeje XD sinceramente, me estaba pensando en poner a Haku como mujer, creo que lo hare jaja) sin mas que decir, espero les guste el capitulo.
Capitulo 5. Hombre misterioso.
Era increíble lo que el niño podía soportar, el rápido progreso de Naruto le impresionaba cada día; el entrenamiento mental lo resistía sin ningún problema, sin importar cuan fuerte fuera el Genjutsu Naruto lo resistía y no perdía el control, lograba concentrarse lo suficiente y lo superaba. El nivel del Genjutsu aumentaba cuando Naruto lograba adaptarse y liberarse del Genjutsu; Kurama pudo darse cuenta de la versatilidad y fuerza de voluntad del pequeño delante de él, era capaz de pensar con frialdad y adaptarse a la situación.
Ya se había librado de tres Genjutsus de Kurama en total y se sentía exhausto, la cabeza le empezaba a punzar por el estrés psicológico al que estaba siendo sometido, y cada vez sentía su cuerpo más pesado. Kurama se dio cuenta de la pesadez y el estado de extremo de cansancio de Naruto, decidió dar por terminado el entrenamiento, para ser el primer día el niñato lo había hecho de maravilla. –Muy bien Naruto, es todo por hoy descansa mañana seguiremos- Justo después de escuchar al kyubi, Naruto se desplomo en el suelo completamente dormido de forma automática, como si solo hubiera estado esperando las palabras de Kurama para poder tumbarse a dormir. El gran zorro solo rio por la situación, tal vez se había excedido un poco.
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Itachi se sentía como un completo idiota, pero como podría saber que aquel chiquillo que había cargado pensando que era su hermano, no era más que un simple clon. El estres lo había cegado. Se reprochaba por haberse confiado y no haber podido matar a Danzou, pero se sentía aun peor al no haber podido salvar a su hermano pequeño. Era como si estuviera destinado a fracasar.
Ahora no tenía a donde ir, y tampoco tenía a su hermano para poder protegerlo de Danzou, su clan había sido exterminado y la aldea estaba a merced de los deseos de aquel hombre. Tal vez ahora debía de pedirle ayuda a aquel hombre enmascarado y tragarse su orgullo, si quería proteger a su hermano y a la aldea debía hacerlo. Ahora que lo pensaba, tal vez hubiera sido lo mejor pedirle ayuda a aquel hombre desde un principio en lugar de intentar hacerlo todo por su cuenta, pero se encontraban bajo tanta presión que les era imposible pensar las cosas claras y al final Shisui había sido acorralado por Danzou y las cosas se habían acelerado. Ahora no había vuelta de hoja, debía de pensar las cosas con calma, debía de permanecer sereno y planear la forma en que rescataría a su hermanito y después se las arreglaría para liberar a la aldea de aquel hombre tan despreciable; siempre lo había pensado, al igual que Shisui, mientras más tiempo permaneciera Danzou en el poder, más cercana se sentía la guerra.
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Kimimaro camino por los límites del país del fuego buscando por toda la extensión de bosques que rodeaban aquella región y no había tenido suerte, seguía sin poder encontrar al sujeto de prueba que Orochimaru-sama quería, pero no se rendiría, él tenía que redimirse ante Orochimaru-sama, no podía darse el lujo de fallarle de nuevo. Esta vez serviría y ayudaría con éxito a Orochimaru-sama.
Era obvio que no encontraría a aquel niño en ese lugar, debía de comenzar a buscar en otros lugares, Kabuto le había dicho que el niño era repudiado por la aldea de Konoha y que habían intentado asesinarlo, así que pensó que lo encontraría cerca o al menos su cuerpo pero no tuvo suerte. Sin importar que seguiría con su búsqueda.
De vez en cuando memorias fugaces de su pasado volvían a su memoria, recuerdos dolorosos que se habían encargado de volverlo una persona fría y calculadora... Lord Orochimaru lo había cambiado todo otorgándole por fin un propósito, permitiéndole al menos sentirse útil y "necesitado" por una vez en su vida.
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Ya habían pasado dos días desde que el entrenamiento de Kurama inicio; la fatiga y cansancio mental que Naruto sufría en ese momento era insoportable, no le paraba de doler la cabeza y si no fuera por el Kyubi ahora mismo estaría vuelto un maldito demente.
El horario de entrenamiento que usaban era también una molestia, al menos para Naruto pues era demasiado temprano, a las 5:30 de la mañana, además de que a esa maldita hora hacia mucho frio y el lugar se envolvía de una maldita niebla, lo bueno es que solo eran dos horas de entrenamiento, y tendría el resto del día para descansar y comer hasta reventar.
Se encontraba viviendo en un pequeño pueblo en el país del agua, no tenía dinero pero eso no era un problema para Naruto, que fácilmente podía robar o cazar sus alimentos sin mucha dificultad. Tenía una reserva de comida completa para dos meses, así que en ese sentido estaba todo cubierto. Se levantó un poco entumido después de terminarse el ramen instantáneo, comenzó a caminar alejándose un poco de aquella pequeña choza que el mismo construyó. La admiro por un rato, sintiéndose completamente satisfecho, tan solo a sus ocho años y era capaz de construir una hermosa, pequeña y humilde cabaña. Era un monumento que alimentaba su creciente ego y que le levantaba la autoestima. Sonrió, decidido a dar una pequeña caminata, realmente no conocía aquel pueblo, se daría por fin a la tarea de conocer a sus "vecinos".
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Yugito se apresuraba en llegar al templo, el Raikage lucia preocupado cuando le informo de los cambios de su misión, y eso no podía significar nada bueno.
Una hora antes.
Yugito había llegado puntual a la oficina del Raikage, lista para su misión. –Raikage-sama- hizo una reverencia al ver la imponente figura del líder de su aldea ponerse de pie. –Yugito- Hablo seriamente, con una expresión extraña que nunca había percibido en su imponente líder. Cuando estuvo a punto de hablar, el Raikage la interrumpió. –Desde hace unas semanas, unos extraños hombres han estado circulando sospechosamente por la aldea, hasta apenas ayer en la madrugada, se me dio la noticia de que uno de ellos se dirigía al templo de las armas sagradas. Necesito que te dirijas allá lo más rápido que puedas y captures al hombre- la preocupación en el rostro del Raikage la ponía nerviosa, y con una rápida reverencia corría en dirección al templo, nada bueno sucedería si alguien robaba las armas que tanto le había costado recuperar a Kumogakure.
Una hora de camino. Fue el menor tiempo que pudo hacer para llegar al templo, sin perder el tiempo se adentró a este y a una gran velocidad entro al cuarto donde se guardaban las armas sagradas, sin prestar atención a la falta de guardias que se suponía debían custodiar el templo. Al entrar en aquella habitación se impresiono con la escena delante de ella.
Sangre por todos lados. Rojo escarlata pintando las paredes y el piso del suelo. Un mar de un pesado color rojo, tinto y que vitoreaba a la muerte sin control. En el centro, delante de las armas sagradas, sosteniendo el Kōkinjō, analizándolo se encontraba un hombre vestido con una extraña especie de kimono negro. Podía notar la marca de sangre en cada una de estas armas. El hombre parecía no percatarse de su presencia o no tomarle importancia, debía de pensar las cosas fríamente si quería sobrevivir y cumplir su misión, no debía de ser impulsiva, lo primero era trazar un plan, una estrategia de ataque. –Ya he terminado, puedes avisarle al Raikage que sus queridas y amadas armas están a salvo.
-Como...- Aquel misterioso hombre se puso de pie lentamente, dejando al Kōkinjō descansando en su lugar. Giro hasta quedar de frente a Yugito. Sus ojos profundos y de un color obscuro, casi espectrales la hicieron temblar, su semblante relajado y el frio que parecía emanar de su cuerpo hacían que cada una de sus alertas se activaran, adoptando una postura defensiva inmediata. –Debemos de escapar- El tono de desesperación en la acotación del Matatabi, y de su repentina preocupación y aparente ¿Miedo? La sorprendieron, nunca la había visto de esa forma.
A paso lento y despreocupado, el misterioso hombre de manera imponente caminaba descalzo por la sangre que cubría por completo sus pies. Su mirada, esa maldita mirada espectral la volvía loca. Esos malditos ojos obscuros la hacían sentir como una pequeña niña a la merced de un demonio apunto de consumir su alma y engullirla por completo ¿Cómo un don nadie podía intimidar de esta forma a una de las mejores Kunoichis de Kumogakure con solo una mirada? Estaba completamente paralizada y para su sorpresa el nerviosismo del Matatabi no hacía más que aumentar. El solo sonrió y siguió su camino directamente hacia la Jinchuriki.
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La gente parecía ser amigable, había conocido a un pequeño niño y a su abuelo, un viejo malhumorado que construía puentes, paso un tiempo platicando con ellos antes de aburrirse y salir a recorrer más de aquel país. Le parecía algo sombrío y solitario, cosa que realmente le agradaba mucho pues en realidad se sentía como en casa, se identificaba con la atmosfera de aquel país cubierto por niebla. Hace poco se había enterado de que unos ninjas renegados estaban viviendo en ese país, al haber fallado en un intento de golpe de estado en Kirigakure. Le daba mucho curiosidad conocerles, y a veces se ponía a imaginar que hubiera pasado si él hubiera intentado algo así dejando a su imaginación volar, imaginándose como un ninja súper fuerte que puede con todo. Después de todo, aún seguía siendo un niño.
De regreso en su pequeña choza, después de recorrer aquel pequeño país, se encontró con algunos intrusos que le habían estado esperando. – ¿Quiénes son ustedes?- Los dos hombres sonrieron y se acercaron peligrosamente a Naruto.
-Así que tú eres el niñato que le ha estado robando a Gatou-sama- Hablo un hombre moreno alto, con un parche en el ojo derecho –Oe Zōri, que te parece si nos divertimos despedazando a este niño.- Su compañero sonrió despreocupado sin prestarle mucha atención.
-Has lo que quieras Waraji- mientras su compañero seguía acercándose a un Naruto tranquilo y despreocupado, fue a parar a la choza de Naruto, dispuesto a comer una de las golosinas favoritas del rubio. –Yo comeré un rato en lo que juegas al carnicero, lo más probable es que tome una siesta también- Antes de que pudiera llevar la golosina a su boca, sintió un extraño ardor en su muñeca, seguido de esto, su mano cayó al suelo. Zōri no cabía en su sorpresa, no entendía lo que había pasado, antes de que pudiera reaccionar o hacer algo sintió un fuerte golpe en su estómago que lo mando a volar. Waraji estaba igualmente sorprendido, de un momento a otro su compañero había parado a chocar contra un árbol y el niño al que iba a matar desapareció.
-Que mierda- Se puso en guardia, listo para pelear. –Quien quiera que seas ¡Sal a pelear! Maldito cobarde.
- ¡Yo no soy ningún cobarde! El idiota de tu amigo estaba por comerse mis dulces- Replico Naruto, haciendo un puchero. Al escuchar la voz del niño, Waraji giro para encararlo, sorprendiéndose al ver rastros de sangre en la mano derecha del niño.
- ¡Tu!- Listo para atacar con su espada y rebanar al mocoso, abatió en contra de él, blandiendo su espada que fue a parar al suelo. – ¿Donde?- antes de poder reaccionar, Naruto ya lo había inmovilizado haciéndole caer fuertemente al suelo. Waraji estaba sorprendido, nunca antes se había sentido tan humillado. Observo a su compañero inconsciente y entonces, volvió a intentar arremeter en contra del niño, no podía dejar que un chiquillo lo derrotara.
Naruto sonrió de forma sádica, y rápidamente se lanzó contra Waraji con una intención asesina.
Zōri observaba aterrorizado como su compañero era decapitado por aquel niño. Sin misericordia. Sin titubeos. De forma cruda y sanguinaria el niño había despojado de vida a su amigo.
Intento moverse pero le era imposible, el golpe y la sangre que había perdido lo hacían sentir extremadamente débil. El cuerpo de Waraji cayó al suelo estrepitosamente, chorreando sangre, Naruto parado de espaldas al cuerpo de Waraji sostenía su cabeza como si de un balón se tratara y entonces recordó al otro idiota, ladeo la cabeza y fijo su mirada sínica a Zōri. - ¿Sigues vivo?
...
Los sueños de Kimimaro comenzaban a tornarse en tormentosas pesadillas que le impedían dormir, no sabía si eran debido a su enfermedad creciente o a su terrible pasado, como fuera si no podía dormir debía de aprovechar el tiempo extra para seguir con su búsqueda.
Cada día que pasaba intentaba imaginarse cuál sería la razón por la que Orochimaru-sama quería a aquel niño, tal vez quería que fuera su nuevo cuerpo o solo sería un sujeto de pruebas más, sea lo que fuera y sin importar las intenciones de Orochimaru, el cumpliría con todas sus órdenes sin oposición. Esto le hacía recordar cuando su padre le obligaba a pelear y matar a tantos inocentes, le convirtió en un hombre servicial sin objetivo en la vida, vagando como alma en pena repleto de sangre en sus manos.
El único sentimiento que había podido sentir a lo largo de su vida era el miedo, algo que Orochimaru había remplazado con esperanza, respeto y admiración; debido a esto se sentía enormemente agradecido y entonces todo el miedo que había experimentado cuando niño había por fin valido la pena. Detuvo su andar y medito por un tiempo, hace mucho que sus sesiones de entrenamiento disminuyeron y se sentía un poco oxidado. Él no era para nada como sus compañeros de equipo que confiaban de sobremanera en sus habilidades y subestimaban a su adversario, él siempre lo tomaba en serio y esta vez no sería diferente, aunque solo fuera un niño, podría ser como era el, un alma oscura y resentida, sedienta de sangre y de venganza. Tal vez tardaría un poco más en encontrarlo pero debía de asegurarse que podría capturarlo sin ningún tipo de contratiempo, así que adoptó una postura de lucha y comenzó con su entrenamiento.
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Gritos de dolor retumbaban por toda la habitación, mientras un hombre se retorcía del dolor, apretando lo que quedaba de su brazo derecho. El dolor que Danzou sentía era indescriptible, una autentica tortura, dolía cien veces más que cuando Orochimaru le implanto el ojo de Shisui y parte de su sangre para poder utilizarlo sin problemas.
Orochimaru solo sonreía maravillado por su obra, las células de Hashirama parecían haberse asimilado sin problemas al cuerpo de Danzou, un éxito rotundo que le excitaba, ahora su emoción por tener a aquel mocoso Jinchuriki en sus manos aumentaba; Sin importar que tenía que llevar acabo aquel maldito experimento, sería un paso más para conseguir un cuerpo perfecto.
Ya había pasado una hora entera y el dolor no disminuía, sin embargo empezaba a tolerarlo. Aquel maldito de Orochimaru lo había abandonado en cuanto el brazo se estabilizo. "Dentro de un mes vendré a colocarte los ojos" fue lo último que dijo, o al menos lo único que pudo entender entre sus gritos de dolor y su maldita agonía. En este momento maldecía al imbécil de Itachi y a los idiotas de sus anbus inútiles que no pudieron parar al Uchiha. Su único consuelo era imaginar el rostro del joven al darse cuenta que tenía en sus manos a la persona más preciada para él, moldearía a Sasuke como lo había estado haciendo con Naruto antes de que los aldeanos lo mataran. El "único sobreviviente" de la masacre del clan Uchiha que Itachi cometió, convertiría al preciado hermano de Itachi en su arma. Se cobraría la pérdida del ojo izquierdo de Shisui y de su propio brazo derecho poniendo a Sasuke en su contra y obligándole a matarle, sin dejar de pensar en ello, los gritos de dolor poco a poco fueron remplazados por una risa maniaca.
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Jiraiya buscaba desesperadamente a Naruto, fue un idiota al creer que podría dejarlo tranquilo en la aldea mientras investigaba a Akatsuki. Desde que se enteró de lo que los idiotas de los aldeanos le habían hecho a su ahijado, interrumpió su investigación y se dirigió directamente a la aldea para reclamarle a Danzou y gritarle hasta quedarse afónico. Cuando por fin se calmó, partió en la búsqueda del cuerpo de su ahijado, ya había pasado un poco más de un mes desde que comenzó con la búsqueda y aun nada; con cada segundo que pasaba. Con cada día sin resultado, su desesperación crecía, pero aun así no se rendiría debía de encontrarlo y rendirle honor enterrando su cuerpo y dándole la despedida que se merecía. Su único consuelo era el saber que ahora estaría disfrutando de la compañía de sus padres, dejando de lado a la soledad.
Se preguntaba si Minato estaría enojado con él por dejar a su pequeño en manos de Danzou, solo cuido de Naruto en sus tres primeros años de vida, antes de la aparición de Akatsuki. Se maldecía cada que lo recordaba, pero en aquella época creía que era la mejor forma de protegerlo; eliminaría cualquier posible amenaza para que no le sucediera nada en un futuro. Se había equivocado.
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-¿Porque los niños me tienen miedo?- Pregunto una pequeña niña de siete años, Con una hermosa y extensa cabellera rubia. Su expresión de seriedad denotaba tristeza y solo podía pensar en lo crueles que los niños podían ser, ella no entendía porque razón le tenían tanto miedo si nunca les hizo nada malo.
-Shion-sama, ellos no le tienen miedo, es solo que no se creen aptos para jugar con usted- Shion inflo sus cachetes en forma de pucheros, lo que Anro decía le parecía absurdo, era claro que todos los niños temían de ella, lo podía notar en sus ojos y esto le dolía, no sabía porque era tan despreciada, ella solo quería al menos tener un amigo.
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El viaje de Shinno y Amaru seguía con tranquilidad, nada extraño había pasado durante su estancia en el país del fuego, sin embargo pudo darse cuenta del porqué del estado de Naruto pues al llegar a la aldea de Konoha para abastecerse de comida y de utensilios médicos pudo notar una algarabía extraña, y una pequeña fiesta en algunos lugares de la aldea. Al preguntarles el porqué de las fiestas estos le dijeron que se debía a la muerte del niño demonio zorro y entonces recordó el sello en el abdomen de Naruto. Ahora entendía porque Naruto se había negado a acompañarlos y sentía un pequeño parecido entre él y Amaru, ambos son Jinchurikis; recordó la aversión de las personas de aquel pequeño pueblo hacia Amaru, y entonces sintió pena de Naruto, pues este había pasado por cosas peores.
Le venía a la mente la felicidad de Amaru al tener a Naruto cerca, siendo este la primera persona en tratarlo bien, y la única a la que podría llegar a considerar como un amigo. Deseaba encontrarse con el de nuevo, el chico le parecía extremadamente interesante y podría ser de gran ayuda para sus planes.
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Atsui y Darui observaban atentamente al Raikage mientras interrogaba al misterioso hombre, Darui se sentía preocupado desde el momento en que pudo verlo directo a los ojos. Atsui le decía que estaba siendo paranoico y que se dejaba guiar por su maldita costumbre de preocuparse por todo, pero esto no era así, esta vez se sentía completamente diferente, no le sorprendía que Atsui se lo tomara con calma después de todo, él se caracterizaba por ser un chico excéntrico y despreocupado, contrastaba demasiado con la personalidad de sus hermanas en especial con Samui.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de un golpe que el Raikage asesto al prisionero – ¡Que hay con esa estúpida sonrisa tuya, eh! – Nunca había visto al Raikage de esta forma, si bien el actual Raikage se caracterizaba por su temperamento, nunca lo había visto de esta forma. – ¿Qué es lo que quieren conseguir? ¿Por qué tu amigo fue al templo de las armas sagradas? ¿Quiénes son ustedes?-
-Son demasiadas preguntas A, además, como esperas que las conteste si ni siquiera has preguntado por mi nombre. Te hacen falta modales- La sonrisa que se formó en su rostro hizo aumentar la preocupación de Darui y el Raikage sentía hervirle la sangre –Por cierto ¿Dónde está killer B? Hace tiempo que no lo veo ¿Lo enviaste a una misión?- Los tres hombres presentes se sorprendieron al escuchar a aquel sujeto recitar el nombre del actual Jinchuriki del Hachibi y hermano del Raikage y –Es un chico bastante agradable, aunque sus rimas son una mierd...- Un fuerte golpe fue a parar al rostro del hombre misterioso, haciéndole salir volando junto con la silla a la que estaba atado. Sin embargo esto parecía no importarle, pues otra sonrisa se formó en su rostro.
- ¿Qué es lo que quieres con B?- A se encontraba furioso, ahora temía también por el bienestar de su hermano – ¡Más vale que tú y tu amigo se mantengan alejados de él!- Grito mientras se acercaba al hombre sin quitarle la vista de encima, penetrándole con la mirada. La sonrisa del hombre fue remplazada por una carcajada que mas que risa parecian alaridos. El Raikage detuvo su avance, sintiendo un escalofrio recorrer su espalda.
-Hay demasiadas cosas que ignoras Raikage. Pronto, la verdad azotara al mundo y los hará despertar- Su sonrisa se ensancho y sus ojos se ennegrecieron, y entonces, antes de que el Raikage pudiera hacer algo, una especie de fuerza oscura comenzó a rodear el cuerpo de aquel hombre comprimiéndose hasta desaparecer por completo. La sorpresa inundo a los presentes; dejándoles con una extraña sensación y un fuerte escalofrió. Darui se sentía realmente perturbado, incluso el Raikage tenía un mal sabor de boca. El tono que adopto la voz del hombre y la atmosfera que se generó a su alrededor fue la razón principal de su actual sentir.
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Gatou estaba asustado, nunca antes se había sentido de esta forma; Desesperado. Asustado. El sudor caía por su frente imparable surcando su rostro. También sentía como otras partes de su cuerpo comenzaban a transpirar por el nerviosismo. Tal perecía que los idiotas de la aldea se habían atrevido a contratar a alguien para matarlo o al menos esa era la única explicación recional que le venía a la mente en ese instante, aunque realmente lo que menos podía hacer era pensar con claridad, el miedo se apoderaba cada vez más rápido de él.
Encerrado en su habitación esperaba a que entrara alguno de sus matones para que le dijeran que mierda era lo que estaba sucediendo, más sin embargo los únicos ruidos que alcanzaba a distinguir más allá de la habitación eran gritos de agonía, suplicas y golpes en seco. Trago hondo cuando los gritos se detuvieron, y entonces todo quedo en silencio, lo único que podía escuchar era el latido de su corazón mientras ponía atención a la puerta delante de él, así como de los seis hombres que lo protegerían. La puerta se comenzó a abrir lentamente, los hombres de Gatou reafirmaron su postura de pelea, listos para matar, Gatou solo cerró los ojos lo más fuerte que pudo.
Nada.
No se escuchaba nada, ni siquiera pasos, espero por un minuto antes de abrir los ojos y al hacerlo quedo descolocado. La habitación había quedado completamente oscura, siendo la luz de la luna que entraba por el ventanal lo único que brindaba un poco de iluminación a la enorme habitación, los hombres que se suponía debían protegerlo ya no estaban, miro a su alrededor y nada. Observo a la puerta medio abierta y entonces suspiro. No había nada de qué preocuparse.
-Creo que la edad comienza a afectarme. Estoy imaginándome cosas- Comenzó a caminar hacia la puerta, cuando a los cinco pasos sintió haber pisado algo, y entonces bajo su mirada al suelo.
Abrió los ojos de par en par sorprendido por lo que se encontraba bajo su pie. Una cabeza "¡Una maldita cabeza!" aun anonadado observo a su alrededor, y sintió como sus piernas perdían fuerza, todos y cada uno de sus guardaespaldas habían sido asesinados y descuartizados en un instante, lo único que se le vino a la mente fue la imagen de un demonio que le seguía, y que este sería su final. – Después de todo, parece que al final seré castigado-.
- ¿Castigo? Bueno, supongo que podrías verlo de esa forma.
Curioso por la voz que acababa de escuchar, poso sus ojos en la dirección en la que percibía aquella voz, encontrándose con una pequeña sombra que se acercaba a él, caminaba zigzagueante para evitar el tener que pisar los cuerpos que yacían en el suelo.
-Esto te servirá para aprender a ser más solidario y compartir tus cosas, mira que mandar a dos de tus matones para matarme solo por haber robado algunas de tus golosinas. Viejo, eres un tacaño- Naruto sonrió de forma inocente, mientras que Gatou se encontraba sorprendido al ver a un niño en frente de él, con sangre escurriendo por sus brazos y sus ropas manchadas de un color tinto. –Espero que hayas aprendido tu lección, me voy. – Salió disparado al ventanal para regresar a su pequeña choza en el bosque –A por cierto, me llevare algunos dulces, espero que no te importe.
Gatou permaneció inmóvil por un tiempo, antes de comenzar a carcajearse como un loco. Varios hombres corrían de prisa en busca de su jefe, un total de ocho, que se apresuraban en llegar al cuarto del mafioso, preocupados por que estuviera muerto y se quedaran sin trabajo y sobre todo, sin paga. Al llegar vieron a Gatou rodeado por cuerpos y a este golpeando al suelo repetidamente.
-¿Que sucede Jefe? ¿Se encuentra bien?- Se apresuró a comentar uno de los matones.
- ¿Recuerdan a los dos shinobis de Kirigakure?- Sin esperar por una respuesta, prosiguió. –Necesito que los contacten, tengo un trabajo especial para ellos.
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La vida de Nagato siempre estuvo llena de desgracia y muerte, desde el asesinato de sus padres, hasta la muerte de su mejor amigo. Desde ese momento no pudo soportar más, y sus objetivos cambiaron, haría que todo el mundo sintiera el dolor que él había sentido durante su vida.
La vista que podía disfrutar de la villa le parecía maravillosa, además de sentirse identificado con la lluvia continua, infinita. En su interior siempre estaba lloviendo; una lluvia que parecía no querer parar nunca. Pronto todo se arreglaría y el mundo podría estar en paz, por fin.
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Continuara...
Bueno chicos, esto es todo jaja xD se que es algo corto para todo lo que tarde, pero no queria sobrecargar el capitulo, ademas quiero guardarme algunas sorpresas para otros capitulos.
Sobre los cambios que comente arriba que haria con la historia, comenzaré por partes:
Pimero que nada, y creo que una de las cosas que mas les importa ¿Qué onda con el harem?
Bueno, este seguira pero no sera un harem como tal, con Naruto teniendo multiples esposas. conforme me iba planteando e imaginando la historia, menos encajaba la idea del harem, así que lo que les quiero ir adelantando es que Naruto no se casara, ni tendra una "novia" o al menos no una como "tradicionalmente" las conocemos. Por otro lado, las mujeres que ganaron para entrar al harem, tendran gran importancia para la vida y desarrollo de Naruto y algunas otras mas que me mencionaron, pues me parecieron interesantes.
Otra cosa es ¿Qué onda con Naruto? ¿Será bueno, malo o un antiheroe?
En este sentido, me gustaria más plantear a un Naruto frio y sanguinario, por lo que terminaria volviendose "malo" en general. Espero esto no les moleste, pero quiero volver a este Naruto un ser contrario al original, ademas de como se pudieron dar cuenta en este capitulo, Naruto es un genio, con una gran facilidad para la adaptacion y planeación.
El ultimo punto que queria adelantarles es este:
Apartir de cierto capitulo, la historia se sincronizara con los eventos originales, aunque claro con cambios en la trama, cambios en arcos y ademas de algunos personajes Oc, asi como cambios en las edades de algunos personajes para hacerlos un poco mas manejables. Aunque no se preocupen, aun faltan algunas cosas por presentarles antes de empezar con esto.
Hasta aqui las cosas, "noticias" que queria darles, espero de verdad que me hagan saber su opinon sobre el capitulo y de estos cambios que haré, o cosas que agregare y que queria aclarar. De verdad que sus reviews me animan mucho a seguir con esto, asi que espero enserio que me hagan saber su opinion.
Sin mas que decir los dejo, nos leemos en el prox. capitulo.
