—El sexo está sobrevalorado —dijo llevándose el pequeño cuenco de té a los labios.

Él imitó su movimiento y después de dar un sorbo soltó un pequeño suspiro.

—¿Tan malas experiencias has tenido?

Ella guardó silencio unos instantes.

—No es eso. Independientemente de lo bueno o malo que pueda ser, la gente tiende a verlo como la única meta de satisfacción humana, tergiversando las cosas. Las personas hablan mucho de él y a la vez lo censuran, generando en las mentes jóvenes altos estándares de cumplimiento. La culpa es de las novelas y de la pornografía.

Al decir la última frase lo miró de soslayo. Al reparar en lo que sus palabras podrían provocar en su antiguo sensei añadió:

—No quiero incomodarlo con mi opinión. Después de todo, usted seguro sabe más que yo —dijo esbozando un sonrisa que arrugó su nariz, gesto que enloqueció a Kakashi secretamente.

—Puede que en tu caso no hayas conocido al hombre adecuado aún.

—No lo sé. Pareciera que todo gira entorno al sexo. Si pone atención a las conversaciones de las personas, se dará cuenta que hablan sobre sexo. Justo como nosotros estamos haciendo. —Soltó una efímera risa.

—Tranquila, la sexualidad es inherente al ser humano —dijo él sin inmutarse.

—Lo sé. El otro día Ino y Tenten dijeron que mi pensamiento era «a la antigua», solo por no compartir con ellas la idea de expresar la sexualidad más libertinamente. Es decir, me gusta expresar mi sexualidad, explorar y... —Hizo una pausa, bebió de su té, miró a Kakashi y se ruborizó ligeramente al darse cuenta de que estaba comenzando a revelar detalles de más. Sacudió la cabeza—, de verdad discúlpeme, no tiene por qué escuchar esto de mí. Para alguien con su experiencia esto debe ser absurdo...

Kakashi sonrió con los ojos cerrados.

—No tienes por qué disculparte. Yo puedo escuchar cualquier cosa que digas y jamás pensaré que es absurdo.

Sakura se ruborizó.

—Es sólo que, yo misma caí en mi propia paradoja ¿sabe?; Lo que me causa conflicto es tener que hablar de esto con usted, porque no sé en qué momento cruzamos «esa» línea que le permite a una kunoichi médico como yo revelar intimidades a su antiguo sensei, ahora Rokudaime Hokage... —negó ligeramente con la cabeza mientras sus labios esbozaban una sonrisa— pero, ¿sabe? El sexo sin amor es una experiencia vacía...

Kakashi meditó un poco las palabras de Sakura.

—Solo soy Kakashi, un simple mortal. Y si ambos compartimos el mismo destino perecedero, ¿por qué no compartir un secreto de palabras? Lo que digas aquí, se queda entre tú y yo.

Sakura despegó los labios como para hablar, dispuesta a compartir lo que había en su interior, pero antes de decir algo, fue interrumpida por Shizune que irrumpió abruptamente en el lugar.

—Al fin te encuentro —dijo jadeando —Tsunade-sama requiere de tu presencia en el hospital. —Tras decir eso miró brevemente a Kakashi y lo saludó con una sonrisa—. Hokage sama... —dijo.

Sakura lanzó un suspiro, bebió el último sorbo de té y se preparó para irse.

—Creo que aquí es donde me despido —anunció.

Kakashi miró a Shizune quien esperaba a Sakura fuera del recinto y, en un movimiento rápido para evitar ser visto, acercó su rostro al oído de Sakura.

—Te miro cuando no me miras... —susurró en el oído de Sakura.

Ella abrió los ojos más de lo normal y tragó saliva. Frunció el ceño sin entender la intención de esas palabras.

—¿Pero qué diab...? -no terminó su pregunta. Al mirar delante suyo pudo notar la ausencia de Kakashi. —Y me dejó con la cuenta... Siempre huyendo para no pagar... —dijo resignada, resopló, dejó dinero en la mesa y se unió a Shizune.


Espero lo hayan disfrutado. Gracias por leer.